10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


25/12 - ¡Por fin se ha abierto el panel de inscripción para moderadoras/es! ¡Apuntáos cuanto antes! Además, administración quiere dejar constancia de que, con motivo de las fiestas, la nueva limpieza por inactividad se realizará entre los días 03 y 04 de enero. ¡¡De nuevo, Felices Fiestas, submundis!!


19/12 - ¡Las noticias de final de 2016 están recién sacaditas del horno! ¡Felices fiestas!


04/10 - ¡Aquí llegan el inicio oficial de la Trama Global! Seguid este caminito de baldosas amarillas para saber dónde están vuestros temas, quiénes participan y decidir en cual entrar. ¡Esperamos que lo disfrutéis mucho!


06/09 - ¡Aquí llegan los cambios en la ambientación y la trama y las noticias de agosto y septiembre! No dejéis de leerlas, porque dentro hay muchos cambios importantes.


31 # 39
22
NEFILIMS
4
CONSEJO
9
HUMANOS
9
LICÁNTRO.
6
VAMPIROS
11
BRUJOS
4
HADAS
5
DEMONIOS
0
FANTASMAS

Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

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Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Adeline Geller el Lun Dic 09, 2013 2:10 pm

Recuerdo del primer mensaje :

No conocía demasiado a ese licantropo con el que se había topado fortuitamente en una vivienda hacía ya varios días ¿o tal vez hacía una semana? pero no estaba solo, lo conoció junto a otra mas, recordaba sus nombres al igual que sus rostros  que ya habían sido proyectados en papel con algunas anotaciones. Mishka y Rory, uno mas peculiar que la otra a los que les había entregado su numero de teléfono para que la llamaran por si tenían mas problemas aunque Adeline tenía pensado tenerlos vigilados.

Esa tarde le sorprendió recibir un mensaje del extraño y peculiar licantropo, la citaba en un edificio abandonado que se encontraba algo alejado de la ciudad. Mientras lo leía y releía fruncía el ceño extrañada puesto que no le daba muchos detalles del motivo por el que se iban a encontrar y mas aun en un lugar desértico. No sabia si preocuparse de que pudiera hacerle algo pero cuando Adeline recordaba como había reaccionado el chico frente al ataque de esos demonios menores negó con la cabeza a la vez que emitía un bufido. Huyendo / atrayendolo a la cocina tomando como arma una escoba y una sartén, como si se olvidara de que tuviera garras cuando le viniese en gana, pero no había porque exigirle mucho si era... al fin y al cabo, un novato.

Decidió ir en moto, esta vez no cometió la locura de salir corriendo del instituto como hizo aquella vez de la que no quería acordarse. La motocicleta no era suya, sino de su padre si recibía algún arañon tampoco le preocuparía. Durante el trayecto estuvo pensando si lo tenía todo. Sus brazos y si pecho tenían diferentes runas para fortalecerla si hubiera que pelear,  velocidad, fuerza, agilidad y resistencia principalmente. Y también estaba equipada con su inseparable cuchillo serafin, sus agujas, ademas de llevar consigo su estela por si tenía que realizar alguna runa especifica y la piedra mágica, no quería que si anochecía se quedasen a oscuras.

Tras aparcar la moto y desmontar fue caminando con tranquilidad hacia el edificio, ya se había fijado que estaba polvoriento y con escombros por todos lados, subió por las primeras escaleras que daba a la entrada con cuidado, apartando con el pie algunos trozos de roca y también madera. Al ser por la tarde aun había luz en el edificio, los rayos del sol se filtraba entre todas las columnas y vigas de la edificación. Adeline se fijo que había mas escaleras que subían hacia plantas superiores pero ella se quedó en la baja.

- Espero que no me hagas esperar... lobito- murmuró para si misma, mirando de vez en cuando a su alrededor, alerta de lo que pudiera pasar y preocupada de lo que pudiera contarle.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Adeline Geller el Dom Ene 19, 2014 12:16 pm

Adeline y Miskha ya estaban fuera del edificio cosa que la empezó a tranquilizar poco a poco, trataba de no recordar a la vampiresa, sus últimas palabras y sus lágrimas de cocodrilo, no la creía no solo por el mero hecho de ser lo que era, sino por su actitud y por el brillo que vio en sus ojos cuando explicaba que acababa de cenar, esa satisfacción no era actuada. Hoy Mishka la había dejado ir, pero quien sabe mañana, Adeline tenía pensado informar sobre ella y lo que había hecho sin que lo supiera el licántropo, él no tenía que sentirse mal.

La respuesta de Mishka sonó exaltada y ansiosa, su conciencia se veia muy dañada por lo que había hecho, no era consciente de que en el mundo de las sombras las cosas eran así... eso hizo pensar a la chica que él no llevaba mucho tiempo siendo un licántropo. Este mundo no se regía por la moral y la ética de los mundanos, porque de ser así, solo quedarían vivos los demonios y subterráneos, los humanos hubieran desaparecido de la faz de la tierra hace mucho.

Los ojos de la chica lo miraron con algo de dureza antes de responderle a eso.
- ¿Y que crees que soy yo?, entonces... tal y como lo dices, soy una asesina. ¿Vas a mirarme ahora con otros ojos?... No solo he matado demonios, sino submundos descontrolados y que eran muy conscientes de lo que hacían, sus manos estaban manchados de sangre,  y nosotros... los nephilim protegemos a los humanos así que ya conoces el proceso. Esto es el mundo de las sombras, Mishka, no te olvides.- Quería ayudarle, que fuese haciéndose mas fuerte y abriendo los ojos, apartarle de ellos ese tul que aun veía el mundo como lo recordaba. También prefirió no enumerar a cuantos subterráneos había matado y entre ellos licántropos, no todos eran chicos perdidos que irradiaba bondad por todo su ser, sino hombres enfadados con el mundo y consigo mismos que ahora que eran poderosos se lanzaban sobre viejos enemigos que tuvieran en su vida como mundanos, hombres que dejaban fluir por su cuerpo el puro instinto animal.

A lo siguiente que dijo no pudo añadir nada, cada nephilim tenía sus formas de trabajar y aunque Adeline no veía correcto que quisieran cazar a Mishka por su descontrol de novato, no podía hacer nada, solo dar la cara por él cuando llegase el momento.

Entonces él comenzó a elogiarle sobre su valentía y ella agachó aun más la cabeza, abochornada, no acostumbrada escuchar elogios sobre ella y en esos momentos es como no quisiera aceptarlos porque creía de veras que no los merecía, pero aun así, le llenó de sobremanera la gratitud del licantropo, escuchar un "gracias" antes de un "bien hecho" era realmente reconfortante.

Cuando se ofreció a llevarla, ella levantó la mirada rápidamente hacia él, oh... por el angel, si ya se sentía vulnerable, en esos momentos aun mas cuando quiso llevarla a su casa, lo peor es que era verdad, aunque no quisiera reconocerlo, era verdad, no solo no podía llevar la moto en su estado sino que tampoco quería marcharse sola. Entonces lo siguiente añadido la hizo sentirse muchísimo mejor, él había ido hacia allí andando por lo que...no todo sería por ella, antes de que él acabara de hablar Adeline ya estaba asintiendo e incluso sonrió un poco haciéndole gracia sus palabras, y tanto que no había salido bien la cosa.

- Eres una buena persona Mishka, ojala no cambiaras nunca, pero...- hizo una breve pausa para ir sacando las llaves de la moto y levantó la mirada hacia él. - para sobrevivir tendrás que hacerlo, ser mas egoísta, pensar más en tí mismo. Tu vida no vale menos que la de un nephilim o un humano, me atrevería decir que incluso puede valer más. - Dio un suspiro, no le gustaba sincerarse de esa manera con las personas, si para decirle unas cuantas verdades pero siempre bordes e hirientes, pero aquello no era lo suyo pero... después de todo con él iba a hacer una excepción. - Busca a Rory, que te ayude desde ya a controlar tu lobo interior, a luchar, a manejarte. Porque aunque tengas ese instinto de supervivencia que te está salvando la vida, llegará un momento en el que ese instinto no será suficiente, y tendrás que actuar y pensar con mente fría.- Le ofreció la llave del vehículo y ejerciendo algo de fuerza, con la otra mano le dio un apretón en el hombro para reforzar sus palabras, también se permitió el lujo de ofrecerle una leve sonrisa, aquellas que hablaban por si solas y la de Adeline decía que confiaba en él, algo que supo que Mishka valoraría mucho por el simple motivo de que él se infravaloraba demasiado.
- ¿Y un café?, desde luego, ya siento como en mi sangre no fluye nada de cafeína y la necesito para seguir viviendo. - Rompió aquel tema sentimental porque aunque decir esas palabras la había fortalecido, seguía siendo ella, con su orgullo.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Dom Ene 19, 2014 8:12 pm

No pasé por alto la mirada dura que me dirigió Adeline, y con razón. Sin quererlo la había llamado asesina, siguiendo mi razonamiento. Bien, otra metedura de pata que añadir a mi historial.
-No quería decir eso...-murmuré, avergonzado. Sabía que llevaba razón con respecto a esos seres que mataban por placer y quede alguna manera debían ser erradicados. Pero el asunto es que yo había estado (y quién si había si volvería a estarlo) en el lado de los seres que no se controlan, aunque no disfrutara con ello. Todo aquello generaba en mi una confusión que me frustraba en demasiadas ocasiones. Tragué saliva e intenté poner en orden lo poco que tenía sentido en mi cabeza.-Es sólo que...pienso que no siempre lo malos son tan malos, ni los buenos tan buenos...Esa nefilim me trató como poco más que basura, sin conocerme, sin saber lo que es que en contra de tu voluntad te conviertan, que pierdas la conciencia en luna llena y te despiertes sin saber si pesa una muerte sobre tu conciencia. No quiero hacerme la víctima...aunque admito que es lo único que he hecho desde que me convertí en esto. A lo mejor si no me hubiera acobardado y encerrado en mí mismo, negando lo que era...habría buscado ayuda y tal vez...Bueno, qué más da. Ya no se puede cambiar el pasado.
Resoplé, molesto por estar soltándole todo aquello a Adeline.

Aunque me arrepentí¡ de aquel arrebato de sinceridad, lo cierto es que no me sentí incómodo por haber confiado aquellos pensamientos a Adeline. Su afirmativa para que yo condujera su moto terminó de disipar todo la inquietud que había sentido antes. Pero entonces Adeline, volvió a hablar. Alcé una ceja levemente cuando dijo que yo era una buena persona. En mi interior pensé que tal vez ese fuera el problema. Y como si acabara de leer mis pensamientos, Adeline siguió hablando. Escuché en silencio, interesado. La cazadora llevaba razón, pero no me resultaba tan fácil cambiar las cosas. Todavía había mucho que tenía que resolver. Había dejado atrás una etapa, pero todavía me encontraba en la de aceptación lo cual, ya de por sí, era un gran paso. Al menos había salido de mi habitación y había dejado de culpar al mundo entero por mi mala suerte. También había dejado de culpar a Dios; ahora lo ignoraba como un niño pequeño enfurruñado.
-Ya, Rory me está ayudando. Vivimos juntos desde...el incidente aquel -me ruboricé al recordar que Adeline sabía lo de mis días de vagabundo sin techo. Sentí su mano en mi hombro, apretándolo suavemente. Le devolví la sonrisa, todavía ligeramente sonrojado y tomé las llaves que me ofrecía.
-Un casco de más no tendrás, ¿no? -pregunté. Ya sería mala suerte que nos parara la policía, pero más valía prevenir.

Apoyé brevemente la mano en su espalda, instándola a que se subiera detrás y luego yo, tras echar un último vistazo al edificio en ruinas me senté delante, colocando la llave en el contacto y arrancando la moto.
-Si no tienes ninguna preferencia en concreto te llevaré a un sitio donde ponen, para mi gusto, el mejor café -dije, esperando su respuesta un segundo antes de ponernos en marcha.
Durante todo el camino no dijimos nada, como venía siendo común en un trayecto en moto. Esas cosas se agradecían porque en un coche uno siempre tiene la necesidad de hablar para no crear un silencio incómodo, pero de aquella manera no era necesario. Yo iba dándole vuelta a mis cosas y seguramente Adeline estaría igual. El encuentro con la vampiresa, aunque nos había afectado de formas distintas, no nos había dejado indiferentes.

Llegamos quince minutos después. La cafetería de la que le había hablado era un lugar tranquilo a pesar del bullicio típico de Nueva York. Dentro el lugar era acogedor, incluso había sofás en lugar de sillas en varios sitios. A mi me recordaba al "Central Perk", la cafetería de la serie Friends.
Aparqué la moto y mientras esperaba a que ella bajara y le devolvía sus llaves, señalé con la cabeza al sitio.
-Es aquí. Hele y yo veníamos mucho a este sitio -dije sin pensar y haciendo una mueca al recordar aquellos tiempos ya lejanos, cuando no éramos más que dos jóvenes despreocupados.
-Bien, ¿entramos? -dije precipitadamente, antes de que Adeline pudiera preguntar nada.
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La mirada esquiva de Mishka denotaron cierta vergüenza por haber hecho entender de que la nephilim era una asesina, algo que podía parecer así a alguien que aun continuaba estando muy ligado al universo mundano, y por tanto Adeline era capaz de entenderlo, antes de montar en la moto escuchó su explicación, y le daba toda la razón en gran parte de lo que había dicho. Las ultimas palabras que había emitido el licántropo, con aquel timbre de voz que pudo haber identificado como resignación,  habían azotado el corazón de la muchacha, no se podía cambiar el pasado, es cierto... entonces... ¿porque seguía sintiendo en lo mas profundo de su ser ese odio, ese rencor y venganza hacia lo que hacía cada día, por tanto, por lo que era?, no iba servir de nada el lamentarse por ello y Mishka lo había entendido mucho antes que ella, pero ella se sentía mucho mejor si podía echar la culpa a alguien o a algo. Se sentía mejor así porque aun no había descubierto el vivir en paz consigo misma.

- En eso te doy la razón, ya sean subterraneos, mundanos, o nephilim, cada individuo puede portar dentro de si mismo, tanto maldad como bondad, aunque algunos dejan a destacar  más una que otra.
Somos lo que somos según el pasado que hayamos vivido. Yo siento que lo hayas pasado mal y te hayas lamentado tanto, cada uno necesitamos un tiempo para adaptarnos y superarlo, es estúpido lamentarse por ese tiempo porque aunque me cueste reconocerlo, es necesario y algunos no hemos logrado espantar algunos de esos fantasmas que aun nos atormentan. Así que deberías sentirte bien por estar a un solo paso de liberarte  y aunque no puedas cambiar el pasado, si que puedes forjar tu futuro.
- Se sorprendió de si misma por haber continuado con el tema, no haberlo zanjado para mostrarse indiferente a los sentimientos o pareceres de un subterráneo, es lo que se espera de los nephilim, pero se daba cuenta de que allí no tenía porque aparentar, y puede que con los suyos algún día tampoco tenga que hacerlo a pesar de que algunos no lo viesen correcto, pero ¿que mas da?, nadie iba a estar contento al 100% de todas las maneras.

La sinceridad era algo tan enriquecedora... y ella solo la había usado para hacer daño, con comentarios hirientes, jocosos, más para endurecer su herido corazón que para abrirlo. Pero también temblaba, temblaba de terror por expresarse y dejar a relucir su verdadero yo, así se sentía desnuda y demasiado vulnerable. Era una persona al fin y al cabo ¿no?... si no se expresara de esa forma de vez en cuando, acabaría carcomiendola por dentro, sintiéndose frustrada y que si ya tenía dentro de si misma tantas emociones negativas, que éstas crecieran no ayudaría.

Tras negar con la cabeza mostrando una tenue sonrisa le respondió que no tenía otro casco extra, ella se puso el suyo, no tenía el poder de regeneración que un licantropo podría tener y durante el trayecto lo único que pudo escuchar fue el viento pasar a ambos lados  y el murmullo de sus propios pensamientos. Se agarró a las asas que llevaba la parte de atrás del sillín pues tenía apuro de agarrarse a Mish, la confianza era algo que se forjaba poco a poco, ese pudor le hizo gracia... físicamente no expresaba mucha confianza pero las palabras que habían compartido eran un estado aun mayor que la confianza, se habían convertido en confidentes.

Cuando llegaron a su destino y aparcaron la moto, Adeline se retiró el casco fijándose en donde la había llevado, a pesar de llevar ya un tiempo en Nueva York no había visto esa cafetería nunca. Guardó bajo el sillín el casco y guardó las llaves dentro del bolsillo de la chaqueta, lo miró repentinamente cuando nombró a Helena de forma amistosa, usando un diminutivo que la hizo sonreír. Eran amigos, no se le llamaba así a alguien cuando no lo era. Mishka trató de desviar el tema preguntando si entraban ya, su rostro era como  un libro abierto, demasiado expresivo para que a Adeline se le hubiera pasado desapercibido.

- Así que "Hele" ¿mmm?. - Dijo sonriendole, tratando de volver a su estado de siempre, el que solía dejar ver, el divertido y chistoso, aunque solo lo hacía con los que comenzaba a tener estima. Pasó por su lado antes de entrar en a cafetería. Sentía las manos completamente heladas y al adentrarse en el local notó la bofetada de calor que emitía el lugar gracias a la calefacción.
Buscó el lugar mas tranquilo, en el fondo había libre un sitio, el sillón era semicircular  y la mesa era pequeña pero suficiente para lo que pidieran, cuando tomó asiento notó lo acolchado que estaba el asiento y no pudo evitar dar un amplio suspiro, estaba muy cansada... era probable que esa noche durmiera de una sola vez.
Cuando se acercó uno de los camareros que por la mirada que echó a Mishka se notaba que lo conocía, anotó sus  pedidos y fue a por ellos. La nephilim había pedido un descafeinado con leche, mejor no arriesgar a meterse mas cafeina al cuerpo.

- Mishka... puedes negarte a responder si quieres pero es que...has hablado en pasado cuando has dicho que venías aquí con Helena, y en vista a como la nombrabas parecía que fueseis amigos y sin contar el motivo por el que me citaste en ese edificio, creo que las cosas no están bien. ¿Tienes problemas?. - Preguntó fijando su mirada en él, tampoco quería mostrarse como alguien cotilla, no lo era realmente, pero sentía que algo pasaba, que formaba parte de otra de tantas preocupaciones que abarcaban la mente del licántropo y Adeline sentía la necesidad de apaciguarlas. Así es como mostraba su gratitud, especialmente por él que había resultado ser alguien que nunca hubiera esperado que le transmitiera aquello que lo hacía tan cercano.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Mar Ene 21, 2014 10:43 pm

Había asentido con solemnidad a las palabras de Adeline. Se la veía joven, quizás tuviera dieciséis o diecisiete años. Tal vez tenía más aunque aparentara menos. Pero la madurez que transmitía sus palabras no era lo acostumbrado en una chica adolescente.

Después de eso no vi necesario añadir nada más y no hablamos hasta que llegamos a la cafetería y yo abrí la boca de manera tan impulsiva.
Me hizo gracia el tono que empleó Adeline en respuesta a mi comentario, pero no añadí nada más. Ella habría deducido por sí sola que "Hele" no era una conocida sin más.

Entramos a la cafetería y dejé que ella eligiera el sitio. Un lugar apartado, donde pudiéramos conversar tranquilamente sin tener que estar pendientes de que no hubiera oídos indiscretos que pensaran que estábamos locos.
Nos sentamos en el mismo sofá, Adeline a un lado y yo a otro, de manera que, al ser semicircular, podía hablar con ella sin tener que estar girando el cuello para mirarla.
Cuando llegó el camarero pedí un café con un poco de leche. "Como siempre" añadí, pues me conocía a pesar de que llevaba mucho tiempo sin pasar por allí. Luego me dirigí a Adeline y antes de pensar en sacar un tema de conversación, fue ella la que me sorprendió a mi comenzando a hablar. La escuché, con expresión neutra, pero cuando acabó yo estaba ligeramente nervioso.
Me remangué el jersey hasta los codos y apoyé estos sobre mis rodillas, a un palmo de la mesa.
-No sé...
Dudé un momento. No es que, después de haberme sincerado tanto, no confiara en ella. Lo que ocurría es que ahora incluía a otra persona que no era yo. No sabía tanto de los nephilim, pero me bastaba para comprender que tal vez podría meter a Hele en problemas porque, de una manera u otra, me había cubierto las espaldas. Aunque a fin de cuentas, era lo mismo que estaba haciendo Adeline en esos momentos, ¿no? Sabía de mis problemas para controlarme pero no iba a decir nada, nos habíamos comprometido a guardarnos el secreto. ¿Debía contarle lo de Hele?
-Es complicado -suspiré, y me llevé una mano a la nuca, bajando luego al cuello, pensativo.
-Éramos compañeros de piso. Cuando nos conocimos y todo eso, yo era humano todavía.
No estaba seguro de que quisiera escuchar toda la historia, pero era la única manera de explicarle el por qué había hablado en pasado cuando dije que íbamos mucho a aquella cafetería.
-Cuando me convirtieron seguimos viviendo juntos y, aunque yo me distancié mucho de ella, nunca dejamos de ser amigos. Claro que ella no sabía lo que me pasaba, se lo oculté durante mucho tiempo. Sí, estamos hablando de mi época de victimismo, autocastigo y odio al resto del mundo. El caso es que luego pasaron....-Me ruboricé porque aquel escueto relato me había llevado inevitablemente a la noche en que nos besamos y confesamos todos esos sentimientos que habíamos estado ocultando durante tanto tiempo.- Pasaron cosas. Metí la pata hasta el fondo, Hele se enfadó conmigo y se fue. Ahí dejamos de ser compañeros de piso y durante un tiempo aunque hice todo lo posible por contactar con ella y localizarla, no hubo manera de conseguirlo.
Había que decir que aquella historia me estaba quedando cuanto menos misteriosa, con todos esos vacíos. Pero no le había contado aquello a nadie hasta ese día, y sólo de recrearlo tenía una mezcla entre estupor, vergüenza y un punzante dolor en el pecho por la ausencia de mi mejor amiga. Todo esto hacía que fuera al grano, como si intentara acabar pronto con la historia, como si intentara simplificarla para sufrir menos.
-La parte en que me quedo en la calle es bastante divertida pero me la voy a guardar. Porque aparte de que no viene al caso…ya tienes suficiente material para poder hacer bromas sobre mí durante un tiempo, no te daré más.
Le sonreí con un brillo de diversión en los ojos. En ese momento me parecieron graciosas todas las circunstancias que se habían presentado de golpe y habían hecho que acabara en la calle. Pero cuando ocurrió todo no podía estar más cabreado y frustrado.
-Sólo te diré que entre otras peripecias, pasé la noche en comisaría por “escándalo público”.
El contarle aquello era porque en el fondo no me importaba que Adeline bromeara a mi costa. A fin de cuentas me había visto intentando defenderme de un demonio con una sartén y una escoba. ¿Podía ser más ridículo?

Pero una vez hecho aquel inciso volví a ponerme serio. Cuando iba a seguir contándole, el camarero apareció con nuestro pedido. Murmuré un agradecimiento y esta vez mi mirada huyó hacia el café que ahora tenía delante de mí.
-Hace un tiempo volvimos a encontrarnos. De casualidad, aunque yo no diría tanto. Por lo visto era un plan de una bruja muy poderosa. Seguro que conoces la historia de la fiesta que montó y que hizo que se descontrolara a propósito, fue muy sonado...Todavía no tengo muy claro lo que ocurrió.
Fruncí el ceño y miré a Adeline.
-Pero algo me hizo para que me transformara en lobo. ¡Sin luna llena! Y yo tenía a Hele delante, nos encerraron a propósito. La encerrona con más maldad de la historia. Lógicamente no recuerdo nada, como me pasa siempre que me transformo. Cuando volví a ser humano estaba solo en el bosque.
Eché un terrón de azúcar al café y lo moví con la cucharilla. Aunque intentaba que el tono de mi voz fuera neutro, se notaba que estaba alterado al revivir aquello.
-Por eso…Por eso te pregunté por Hele…por Helena. No he tenido manera de localizarla y eres la única nefilim que conozco. En cuanto te marchaste de casa de Rory estuve dándole vueltas a la posibilidad de que tú supieras algo de ella…Porque, sinceramente, he estado acojonadísimo hasta que me has confirmado que estaba bien.
Me encogí de hombros y me erguí en el sofá. Inconscientemente, mientras hablaba, había ido encogiéndome, acercándome más a la mesa como si cada palabra me hiciera empequeñecer.  
-No sé si te esperabas una respuesta tan larga, pero bueno...Ya lo sabes. Así es como están las cosas.
Tomé la taza y di un sorbo al café, miré a Adeline entre expectante y un poco angustiado porque, una vez más, había expuesto mis pensamientos.
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Adeline no se sorprendió de la reacción de Miskha al preguntarle sobre lo que podría ser el origen de parte de sus problemas o al menos el que más le importaba aunque con todos los que le iba a contar... la muchacha no podría escoger como preferente a solucionar, pero eso se lo mantuvo callada para no desmoralizar aun mas a su compañero. Su cuerpo estaba contraído y en un principio le costó hablar, asustado, como si las palabras que entregara a Adeline hicieran palpables sus miedos.

Mishka se estaba expresando, la nephilim tenía la sensación de que todo era demasiado resumido porque no sería algo agradable de contar, una historia que lo mas seguro es que se la estuviera repitiendo diariamente. Cuando hablaba parecía que lo hacía en automático, Adeline no sabía cuanto tiempo habría pasado de todo eso pero lo relataba como si se tratara del ayer y por cada párrafo que soltaba por su boca, más y más se inclinaba hacia la mesa, como si cada palabra que soltara fuese un yunque sobre sus hombros.

Su relación con Helena había pasado por dos etapas, o mas bien tres, amistad cuando era humano, amistad a medias al ser licántropo y el enfado de ella por algún motivo que Mishka no quería describir, tan solo "pasaron cosas" a lo que Adeline arqueó una ceja demostrándole que no lo entendía muy bien, pero no quiso presionarle, supuso que... al ver como sus palabras se aceleraban cuando pasaba de largo a lo ocurrido y como sus mejillas se acercaban a lo mejor era por un tema sentimental o porque sin querer le hizo daño, una de dos... ¿o las dos?... Adeline comenzó a darle vueltas al asunto pero se centró en continuar escuchándolo.

Una duda crecía en la nephilim, que no sabía el motivo por el que había tantos vacíos en la historia que la intrigaban, ¿era por miedo?, ¿por vergüenza?, pero de ser así... nunca le hubiera contado nada ¿no?. Estaba claro que... de no ser porque ella había visto de pasada a esa chica por el instituto, Miskha en esos instantes estaría en una situación delicada, con una nephilim presionándolo para que respondiese que pasó con ella. Se alivió al pensar que no tenía porque hacerlo obligada por su deber, pero de haber sido así... no sabía con total claridad si lo hubiera hecho después de lo que hizo por ella, no, seguramente se hubiera pasado La Clave por... la chamarreta.

Sonrió sin evitarlo a la mención de que podría bromear a su costa por lo cómico que era parte de la historia, pero parecía tan hundido que hasta para ella le parecería cruel lanzarle alguna pulla al respecto pero... por los arcángeles... se le ocurría cada una, pero lo más posible es que se le escapase algo. Solo esperaba que ninguno hasta el punto de tener que pedirle perdón.

"¿Escándalo público?, ¿porque?, ¿Hiciste exhibicionismo?. Esto... espera, ¿se te podría culpar de exhibicionismo si vas en forma de lobo?, el pelo te cubriría."


Tan tontas como esa, tan estúpida que solo bastaría para sacarle una sonrisa a Mishka, pero eso no estaba mal.
Adeline tenía las manos cubriendo la taza de café para calentarselas y daba algún que otro trago mientras lo miraba y escuchaba, en ningún momento había apartado sus ojos de él, observando su mirada, sus gestos, el rubor que saltó a sus mejillas y su cuerpo encogido.

Cuanto mentó la fiesta la nephilim entrecerró la mirada pensativa. Si, si que había oído algo de una fiesta donde se armó un escándalo, de vez en cuando había oído a su padre hablar con otros nephilims pero apenas pudo captar otra cosa que no fuese un "no permitamos que eso se repita". La muchacha abrió un poco mas los ojos al oír sobre la encerrona... "vaya ... como para jugar al cuarto oscuro entre ellos en esa situación". -Pensó de inmediato su mente, pero por suerte no lo dijo en voz alta. ¡Aquello de haber salido mal hubiera sido una catástrofe!

- Wow... - Fue lo primero que dijo, ni un "lo siento Mishka" por lo menos... ¿pero de que servía mostrarle esa aparente empatia al decirle que lo sentía?, podía comprenderlo pero solo él podía sentir eso en sus carnes y el sentirlo igualmente no serviría para que el se sintiese mejor, tan solo recordarle que ella estaba bien, era lo que le importaba, sus ojos parecían tener un matiz brillante cuando hablaba de ella.

- No... no me esperaba tanta historia pero tampoco me sorprende. Todo lo que me has contado es una mancha grande y bastante difícil de quitar, pero oye... que Helena está bien, ya te dije que la vi por el instituto y creo que en ese momento conté todos los miembros de su cuerpo. - Esbozó una leve sonrisa y alargó una mano para tomarle un antebrazo y sacudirle suavemente.
- Y enderezare hombre, que pareces un pajarito muerto de frio. -emitió una risotada para tratar de borrar toda la tensión acumulada, como siempre tratando de quitarle seriedad al asunto... habian estado serios mucho tiempo y Adeline había estado aterrada, lo necesitaba.. - ¿Ahora que puedo contarte yo para equilibrar la balanza?. - rió y bromeó. - Ahora deberias centrarte en aclararte con ella, no se con exactitud porqué se enfadó contigo porque no lo has dicho. - le lanzó una pullita. - Pero si quieres puedo ayudarte... que menos después de todo... - Alzó la mano para pedir la atención del camarero.
- Por favor, ¿puedes traernos un par de muffins?, si tiene chocolate mejor.- La verdad es que tenía algo de hambre, y algo de chocolate le apetecía, no sabía si a Mishka también, pero bueno, dicen que el chocolate siempre elevaba el ánimo.
- Puedes usarme para darle una carta, para decirle algo, aunque preferiblemente debes ser tú quien te la topes cara a cara. ¿Tienes pensado que hacer?. - podría verse a unos metros como el camarero se dirigía hacia ellos de nuevo portando los dulces.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Lun Ene 27, 2014 3:25 pm

Su expresión, cuando terminé de hablar, me hicieron reír un poco, aunque fuera de manera amarga por culpa de todos aquellos recuerdos que todavía tenía pululando libres por mi cabeza. Prefería su sorpresa, incluso su curiosidad, antes que su lástima. Y por suerte, Adeline no estaba compadeciéndose de mi.
Su comentario, mencionando que había visto a Helena con todos sus miembros me hizo sonreír.
-Ya, y es un enorme alivio...-dije sinceramente, sintiéndome reconfortado por escuchar aquellas palabras de nuevo. La manera en que habíamos comenzado aquella conversación, en el edificio en ruinas, distaba mucho de la conversación que estábamos teniendo en ese momento, cosa que no me dejaba de sorprender.
Me enderecé como Adeline me dijo, ruborizándome levemente porque ni siquiera había sido consciente de que había vuelto a encogerme como un cachorrito asustado. O como ella decía, como un pajarito muerto de frío.
Coloqué mi mano sobre la mano que ella había puesto en mi antebrazo y la apreté brevemente.
-Gracias -dije sonriéndole y apartando la mano. Aquel gracias incluía mi agradecimiento por haberse presentado en aquel edificio, a pesar de todo lo que había ocurrido luego. Y por supuesto el haberme tranquilizado con sus palabras.

Tomé la taza y me la acerqué a la boca para beber algo más de café, sonriendo ante su pregunta.
-Depende de la cantidad de trapos sucios que tengas -bromeé también.
Comenzó a aconsejarme que debía aclarar las cosas con Hele, no sin antes dejar caer que no sabía el por qué se había enfadado conmigo. La miré, alzando una ceja, dando a entender que había captado la pulla.
-No lo he dicho porque es bastante...-busqué la palabra en inglés, pero sólo me salía en ucraniano. Vaya, hacía tiempo que no me quedaba en blanco con el vocabulario. ¡Ah! -Embarazoso. Dejemoslo en que hubo un malentendido.
Me encogí de hombros. A aquellas alturas seguía sin considerar una gran ofensa "pedir tiempo" , pero claramente Hele se lo había tomado como un rechazo por mi parte. De ahí el malentendido. Aunque de todos modos aquello ya lo habíamos aclarado en la fiesta. Resolvíamos un asunto y surgía otro.

Asentí, coreando el pedido de Adeline. Hasta que ella no había mencionado los muffin no me había entrado hambre.
-Buena elección -dije cuando añadió lo del chocolate. Unos muffin sin chocolate no tenían tanta gracia.

Reconsideré seriamente la sugerencia de Adeline de usarla como "cartera". No era una mala idea después de todo, pero también tenía razón en que siempre era mejor verla cara a cara. No dije nada hasta que el camarero trajo los muffin. Le di las gracias y apoyé los codos sobre la mesa, mirando a Adeline.
-Tal vez...tal vez podría quedar con ella en algún sitio. El problema hasta ahora es que no tenía manera de contactar con ella, creo que se cambió de número también...Y bueno, ni siquiera sé dónde vive o dónde...¿vivís? ¿Es algún sitio dónde vivís todos juntos o cómo va eso? -pregunté sacando a relucir una vez más mi desconocimiento en cuanto a aquel mundo se refería.
Le di un bocado al muffin, sin poder reprimir una exclamación alabando lo bueno que estaba.
-Me encanta el chocolate... ¿Como veterinario de mí mismo crees que debería quitarme los dulces de la dieta? No quiero ser un lobo ciego...-expresé en voz alta una de las dudas existenciales que tenía, uno de los dilemas a la hora de comer dulces. Bueno, y de paso soltaba la payasada, todo sea dicho.

Vi por el rabillo del ojo un movimiento rápido y al girarme apenas vi a un animalillo huir por debajo de una mesa.
Al principio pensé que era una rata, pero aquello tenía la misma pinta de rata que yo de chino.
-Creo que a alguien se le ha escapado un hurón...-dije indicando con un gesto de la cabeza hacia el lugar, pero el animal ya había desaparecido. Al captar la expresión de Adeline añadí:-No, no era ninguna broma rara...de humor ucraniano. ¡He visto un hurón de verdad!
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El humor era a lo que Adeline recurría siempre para animar a alguien y también a si misma. Muchas veces lo usaba para camuflar su propio estado anímico convirtiéndolo así en una fachada perfecta de risas y bromas. Pero ahora solo lo usaba para él y le encantaba hacerlo. Sabía que ni los problemas ni las preocupaciones se esfumarían, pero con una sonrisa todo se veía de otra forma y más aun cuando se acompaña del optimismo. Era curioso... solía ser optimista respecto a las situaciones de otros pero en cuanto a si misma, ya lo veía todo perdido, sin solución ni arreglo, se resignaba.

Ella clavó sus ojos en los de él cuando notó la presión de su mano sobre la de ella regalandole una palabra de gratitud y una sonrisa. No era la primera vez que escuchaba a alguien agradecerle algo, y curiosamente no de boca de los suyos. Ante ese hecho parpadeó confundida hasta poder reaccionar unos segundos tarde, acabando por asentir con la cabeza conforme, no quería repetirse, él ya sabía lo agradecida que estaba por lo que había ocurrido y si estaba ahí tratando de espantarle sus fantasmas, era por eso mismo, su forma de agradecérselo era ayudarle, lo del Muffins era solo un extra.

- Unos pocos, pero será mas divertido que los vayas descubriendo- siguió la broma de Mishka dándose cuenta al rato lo que significaba eso, y es que ya daba daba por echo de que volverían a verse, cosa que no le disgustaba.

La chica arqueó una ceja ante el pullazo que le había soltado anteriormente, bien, Mishka era de los que cogía las pullas al vuelo, así que no tendrían problemas de comunicación en futuros encuentros puesto que la nephilim era de las que las lanzaba continuamente aunque de manera sana (al menos con sus aliados). Existía una situación tensa o según Mishka, embarazosa entre él y Helena donde incluía un malentendido.

Aquí hay tomate, seguro. A lo mejor él estaba en la FriendZone e intentó algo con ella y ésta le dio calabazas, o eso era lo que ella creía y que no fue realmente la intención de Mish. O es posible que ella lo descubriese con alguna de sus amigas lobitas y entendió lo que no. ¿O lo que si?. ¿Estoy frente a un rompecorazones?, oh... vaya, eso no era lo que esperaba, bueno... no es que el chico no tuviese... su toque, pero parece tímido y extremadamente bondadoso... ¿o es solo apariencia y es un ... (¿como sería en masculino "Femme fatale"?) bueno da igual, eso... Él mismo lo había dicho antes ¿no?, ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos. A todo esto... ¿que hago dándole vueltas a este asunto?... cuidado... te está mirando fijamente, ¡y creo que te llama!, ¡¿cuanto tiempo llevas divagando en estos pensamientos?!



Por lo menos medio minuto como mínimo se había quedado Adeline dándole vueltas a lo que Mishka no quería contar con detalles al ser algo embarazoso, cosa que entendía y que la nephilim no solía tomar importancia, pero sin darse apenas cuenta se había quedado pensando en ello y buscando posibles porqués.

- Ah... perdona. - Zarandeo un poco la cabeza y vio que delante de ella se encontraba el muffin, ni había visto llegar al camarero. Tomó un pellizco del dulce y se lo llevó a la boca, le encantaba comerse la mayoría de los dulces de esa forma, a pellizcos pequeños, era una tonta manía que tenía.

Una idea surgió de pronto cuando Mish se interesó en ir a hablar con ella después de que Adel lo animara a ello, era algo que  había que zanjar cuanto antes. Cuando la gente se distancia porque están enfadados si no se hace algo pronto, la cosa se enfría, tanto tanto que se congela y haría falta mucho esfuerzo para que ese bloque desapareciera.
Le preguntó sobre donde vivían, desde luego que él no tenia mucha idea de la vida de los nephilim aun habiendo tenido contacto con Helena... pero era mejor así, ¿no?, además, eso catalogaba a la chica como alguien muy responsable y muy fiel a lo que era, aunque Adeline no era tan fiel al instituto ni a La Clave, menos cuando había que dar la cara y aparentar.

- Bueno... si, tendemos a vivir en un lugar llamado "instituto".- Si, aunque no le iba a revelar donde se encontraba porque entonces sería un problema para ella, le hacía sentirse bien el fastidiar a unos pocos al contar ese tipo de cosas a un subterraneo. - Pero no es un instituto, y hay habitaciones para cada uno, pero no es un lugar agradable. Creo que otros deciden desvincularse de La Clave y van por libre. Ah... y es una zona restringida para cualquiera que no sea Nephilim, así que tendrás que pensar en otro lugar.

Y será entonces donde él pueda explicarse todo lo que quiera con ella, pero antes tratará de darle encuentro usando un poder que le permite tomar la apariencia de otra persona, y esa persona sería Helena. Así lo sorprendía, practicaba y bueno... porque no, una parte de Adeline de hacer esa trastada le divertía, ¿que mas daba, no?, ella estaba bien, y... le estaba ayudando, claro que si, en el fondo era... una intención totalmente pura... ejem, claro que si.

Salió de sus pensamientos al escuchar la broma que hizo de si mismo de si podía tomar dulces por la posibilidad de quedarse ciego, un chiste de perros claro, le hizo algo de gracia demostrándolo involuntariamente con una pequeña risotada a medida que asentía con la cabeza.

- Si, deberías si no quieres quedarte ciego pero de glucosa. - Se rió dando otro pellizco del muffin y llevándoselo a la boca, pero en realidad eso le hizo pensar. - ¿Compartes parte del metabolismo con tu forma de lobo?.- Fue una duda que le salió de pronto, seguramente algo absurda pero a diferencia de otros nephilims con mas conocimientos y experiencia, ella aun había muchísimas cosas que desconocía. - ¿Experimentas el celo?. - Se rió otra vez ahora con mas energía ante tal pregunta que esa si que era en broma, quería ver la cara que Mish pondría, a lo mejor se ruborizaba y todo.

Pero la risa se cortó paulatinamente cuando Mish dio aviso de que había visto un huron, ¿en el local?. Adeline miró hacia donde él pero no había visto nada. No era una mascota que muchos tendrían, solo las personas raritas que no se conformaban con lo que tenía todo el mundo. Volvió a mirar a su acompañante extrañada haciendo que él insistiera que lo había visto.

- ¿No sera una rata?, al fin y al cabo son parecidos. - Volvió a mirar a su alrededor con cara de sospecha hasta que se hartó y se encogió de hombros, siguiendo con su Muffin.

- En fin, pues Mishka, para zanjar el tema y que no vuelvas a sentirte incomodo, me gusta tu iniciativa de zanjar el tema y hablar con ella, espero que cuando todo acabe bien, me lo cuentes... si quieres, claro. - Dio un suspiro y los pellizcos que le daba al dulce cada vez eran mas pequeños, no se le apetecía nada regresar al instituto, sobretodo por todo lo que le preguntarán los nephilim que habían respondido alarmados a su llamada.
- Oye, al final te quedabas con Rory, ¿no?, ¿le ayudas con el pago de alguna forma?, ?con algún trabajo de media jornada por ejemplo...? - Preguntó tanteando el terreno, aunque se notaba a leguas que con esas preguntas tenía intenciones ocultas,  pues a Adeline le interesaba ganarse algo para irse a vivir aunque ese "algo" no sería suficiente si lo que quería era una vivienda para ella sola.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 01, 2014 2:40 am

No pasé por alto el comentario de Adeline, que había dejado en el aire la posibilidad de volver a encontrarnos. Internamente sonreí al pensar en eso porque lo cierto es que no me disgustaba su compañía, es más, había resultado ser todo un descubrimiento.
"Ahhh, claro, así es como se hacía amigos...Siendo agradable" pensé, recordando que hacía una eternidad que no socializaba con nadie (excepto con Rory).
-Lo haré...-fue mi respuesta, dirigiéndole una mirada retadora y sonriendo luego.

Cuando le hablé del por qué no le había dado detalles respecto al incidente con Hele, me fijé en que se había quedado medio ausente. Ausente, pensativa, empanada...lo mismo daba, pero el caso es que tenía la sensación de que la conversación había seguido por otro lado donde yo no la escuchaba: su cabeza.
Enarqué una ceja, mirándola fijamente, como intentando adivinar sus pensamientos aunque aquello fuera imposible.
Cuando volvió a la realidad se disculpó, a lo que yo murmuré un "no pasa nada" y me reí por lo bajo al ver su expresión cuando se dio cuenta de que tenía el muffin delante de ella.
No le pregunté qué estaba pensando, porque ya había escarmentado con aquella pregunta y llegado a la conclusión de que era mejor no saberlo.

Así que pasamos de la fase del confesionario a la de dar consejos, y nuevamente era Adeline la que me aconsejaba a mí.
Aunque en ese momento me estaba explicando acerca de esas cosas que yo no sabía, como la "base secreta" de los nefilim. Me sentí un poco decepcionado cuando dijo que era un "instituto", imaginándome con ello el típico edificio donde se impartían clases, pero al parecer el nombre no se correspondía con la realidad. Cuando habló de "la clave" me perdí, pero capté la esencia que era que yo no podía entrar a ese edificio.
Como si hubiera querido hacerlo...Si la mayoría eran como la nephilim que me había atacado, no me esperaría una bienvenida en aquel lugar. O tal vez estuviera mi foto en un tablón de "licántropos buscados" si es que eso existía. En fin, que lo último que quería era meterme en un avispero como aquel...
-Quedaré con ella en otro sitio. Aunque tú tendrías que hacer de mensajera... -le dirigí una mirada, la que me salía automáticamente cuando pedía un favor a alguien, esperando como respuesta un "sí". De todos modos, había sido ella la que se había ofrecido a hacer de "mediadora", mi único puente de enlace con Hele.

Sonreí mientras masticaba, pensando en la pregunta que había planteado la rubia. Pero lo que preguntó después me dejó patidifuso unos segundos. ¿Que si experimentaba el celo? Tenía que admitir que había veces que estaba más caliente de la cuenta. Más que otras veces, quería decir. Aunque todo eso lo había atribuido a que ya uno tenía una edad que...
Abrí la boca para expresar lo que pasaba por mi cabeza, pero esta vez tuve la prudencia de no soltarlo. Me ruboricé, bajé la mirada y dije:
-Eso...eso lo comprobaré en primavera.
Una respuesta para salir del paso, pero que no dejaba de ser cierta. A fin de cuentas el celo de los lobos era en primavera. Y el de los humanos...todo el año.

El estupor se me pasó cuando el hurón apareció en una intervención estelarl. Y cuando Adeline dijo que una rata y un hurón eran parecidos la miré con cara rara, como si acabara de decir una barbaridad (casi que lo era). Hice una mueca y me encogí de hombros.
-Si tú lo dices...-dije por lo bajo, un poco para chincharla.

Bebí varios tragos de café y volví a dedicarme al muffin, al cual le quedaban dos bocados de los míos para acabármelo. Escuché a Adeline mientras tanto, y asentí brevemente, dando a entender que le contaría lo que ocurriera en mi charla con Hele.
Después cambió de tema radicalmente, preguntándome sin venir a cuento si ayudaba con el pago a Rory.
-Claro, le pago mi parte -dije, aunque aquello no era del todo cierto y todavía le debía dinero a mi compañera. Pero se lo iba pagando poco a poco, conforme me salían peleas. Y cuando no me salían peleas y no estaba entrenando o estudiaba buscaba otro trabajo para poder pagarle el resto. El caso es que, aunque me podía convertir en lobo en luna llena, no era capaz de dividirme en dos, o en tres, cosa que habría sido más que útil.
-Soy boxeador. Si quieres llamarlo trabajo...-dije encogiéndome de hombros ya que sabía que el ser boxeador no se reconocía como profesión entre la mayoría de la gente, aunque de hecho lo fuera. Claro que yo no me quería dedicar a eso eternamente, por algo estaba terminando una carrera.
Pero no me quedaba otra y, en cualquier caso, no me disgustaba. Era lo que llevaba haciendo casi toda mi vida.
-No me pagan mucho por pelea. Ganan más los capullos que apuestan por mí -añadí. La observé con curiosidad, sin imaginar a qué venía ese interés tan repentino.
-Si acabo de una vez la carrera podría buscar un trabajo en serio, pero...-hice una mueca recordando las prácticas en la clínica. Cómo los gatos me habían bufado, arañado y mordido al olerme, y los perros...más de lo mismo. Todos me veían como una amenaza, y había descubierto que aquello ocurría especialmente los días previos a la luna llena.
-Veterinaria. Eso estudio -aclaré cuando volví a la realidad. - Y no se te ocurra soltar un chiste de perros...-añadí al verla venir. Pasé de la expresión de severidad a mover la cabeza sonriendo. Total, qué más daba ya.

Bebí el último sorbo de café, sin prisa. No me apetecía despedirme tan pronto.
-¿Qué pasa? ¿Te asegurabas de que cumplo como compañero de piso de Rory? -terminé por preguntar. -"Paga lo que debes. Primer aviso". No, eso no es...Va, cuéntame.
Le di un codazo suave en el brazo. Luego, me llevé a la boca el último trozo de muffin y me alejé un poco de la mesa, acomodándome mejor en el sofá.
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Adeline lo miró de la misma forma retadora, fue tan rotundo ese "lo haré" que hasta le parecía creíble. Le sonrió de forma burlesca ya que no pensaba que siendo como él estaba demostrando ser, hurgara para buscar sus trapos sucios ni para bromear, pero a lo mejor la muchacha se estaba equivocando y Mishka tenía esa parte de "maldad sana" que aun no se atrevía a dejar ver al estar en el inicio de la amistad. Será interesante ver lo que ocurre mas adelante.

La nephilim asintió con la cabeza, afirmando que le daría el mensaje a Helena para que se encontraran. No era mucho de su estilo, ser... una especie de mandada, o quien sabe, Celestina, pero sentía que tenía una deuda con él después de todo, sin contar los ojitos de cordero degollado que le estaba poniendo.

La perversa idea de hacerse pasar por Helena para enterarse de primera linea de lo que ocurría y de paso hacerle la broma a Mishka poco a poco estaba desapareciendo. Aunque realmente le incumbía lo que pasa entre una compañera nephilim y un subterráneo, ya que la historia completa podría incumbir incluso a La Clave, las consecuencias podrían ser bastante feas. Ademas de que estaría irrumpiendo en su intimidad, también lo estaría engañando, habiéndole hecho perder el tiempo y la oportunidad de hablar con ella aunque pudiera hacerlo en otro momento. Y todo por su propio beneficio. No, no podía hacerlo. La conciencia podía ser un gran impedimento para sus intereses...

Seguía dando pellizcos al dulce aunque ya no le quedaban mas que tres bocados, cuando estaba llevándose otro trozo a la boca se rió con mas ganas a su mención de que esperaría a primavera a comprobar si le afecta el celo.
- No se te ocurra engancharte a mi pierna. - volvió a reír divertida por tal imagen que se le había presentado en su mente, era más que cómica, ¡era ridícula!, tanta fue la repentina vergüenza ajena que sintió  que le causó hasta un poco de rubor en sus mejillas.

Tras la risotada se calmó un poco y su piel volvió a tomar su tonalidad normal, se olvidó de la "rata" y siguió la conversación con él que ahora llegaba a un punto que también le interesaba bastante. Mishka le proporcionaba a Rory dinero para pagar su parte del alquiler, y ese dinero lo ganaba a base de dar y recibir puñetazos cosa que la sorprendió y lo reflejó abriendo los ojos de par en par. ¿Y con eso se ganaba dinero?, pensó de inmediato, cosa que respondió él al instante como si le hubiera leído el pensamiento. Los que mas cobraban eran aquellos que apostaban, era algo injusto ya que el que estaba ahí dándolo todo era él.
En otras circunstancias le hubiera propuesto que se buscara otra cosa pero... pensemos... ¡era licántropo!, en unas horas como mucho estaría como nuevo gracias a su rápida regeneración, su fuerza se incrementaba al igual que su resistencia, no tendrían nada que hacer para vencerle.
Una sonrisilla picara se asomó por los labios de Adeline, sus ojos se achinaron y si fuese posible, el símbolo del dolar hubieran sustituido sus iris.

Antes de hablar continuó escuchandole, también estudiaba para ser veterinario. La muchacha sin quererlo se llevó una mano a la boca escondiendo ahora una sonrisa que estuvo apunto de romper a una risotada. Los arcangeles sabían que no era su intención burlarse de él, pero... ¿en serio?, se le ocurrían miles de chistes de perros en ese momento, pero su aviso fue claro, aunque al final relajó su gesto... solo uno... solo uno...

- ¿Te pusiste el chip tu solo?- Se terminó el muffin entre risas y rápidamente comenzó a sacudir las manos para justificarse. - Ya está, ya está, solo uno, es que... Mishka... estás rodeado de chistes fáciles visto lo visto... y yo no puedo evitarlo. - Cogió una servilleta y se limpió los dedos que los tenia manchados de chocolate y luego se la pasó por la boca.

Se dio cuenta que no pregunté si pagaba a Rory por curiosidad, sino que había un interés especial detrás de esa cuestión, así que esperó pacientemente a que Adeline respondiera aunque tardó unos segundos, mirándolo vacilante, pensando si contarle solo una parte, o de forma que pudiera maquillar un poco la realidad.

- Buena conclusión... mmmmm. - Se relamió un poco los labios antes de hablar, le costaba bastante y tenía que hacer tiempo para pensar la forma de decirlo. - Me vendría bien el dinero, para que negarlo. Me gusta la independiencia ¿sabes?, y estar allí metida donde unos mas que otros vigilan todos mis pasos no me es muy agradable. - Sobretodo por su padre, la ultima vez recibió un regalo en su mejilla de su parte por haberse ido a Londres a visitar a su madre, desde entonces la convivencia se había vuelto mas difícil. - Así que yo podría ser  una capulla mas que apostara por ti. Así tanto tú como yo saldríamos beneficiados al ganar más dinero. Tú por la pelea y lo que yo sacara por la apuesta. ¿Que me dices?.

No quería marcharse, no quería regresar al instituto, estaba allí muy bien, muy cómoda como para volver, pero se estaba haciendo tarde y su pierna derecha casi se estaba durmiendo por culpa de la vibración que ejercía el teléfono móvil por todas las veces que la estaban llamando.
- Y creo que me voy a tener que marchar ya, tengo que dar muchas explicaciones. - Dijo sin poder evitar mostrar un rostro algo abatido aunque trataba de disimularlo con alguna mueca de la boca y encogiéndose de hombros.




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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 02, 2014 4:05 pm

Si creía que toda la broma sobre el celo estaba ya hecha, me equivocaba. Adeline tenía respuestas para todo, como me iba dando cuenta en esos momentos. Y su comentario hizo que viniera a mi cabeza una imagen de los más...bizarra, sí, esa era la palabra. Me ruboricé más aún y reí para disimularlo.
-Por suerte no estoy tan unido a mi parte animal, gracias -dije mirando a otro lado. Me daba a mi que ese solo iba a ser el primero de muchos chistes de perros...

Y por supuesto me di cuenta de su gesto, tapándose la boca, cuando mencioné que estudiaba veterinaria. Tampoco me había sorprendido y por eso mismo le había advertido que se ahorrara los chistes de perro. Pero aunque no conociera tanto a Adeline, diría que las palabras le estaban quemando dentro por no poder decirlas, que se le habían ocurrido ya unos cuantos comentarios graciosos y que estaba haciendo el mayor esfuerzo del mundo por contenerlos.
"¿Te pusiste el chip tú solo?". Ahí estaba. Y lo peor es que estuve a punto de soltar una carcajada yo también y unirme a su risa. Si no me había reído ya era porque estaba haciendo todo lo posible por aguantarme, tenía que mostrar un poco de orgullo propio.
-Eres lo más idiota...Maldita nephilim....-los insultos no sonaban nada convincentes y la sonrisa que empezaba a asomar en mi rostro tampoco ayudaba. -Sí, parece que todas las posibles bromas del destino...se han reunido en mi persona.
Y era así. Pero prefería mil veces reírme de mi mismo que compadecerme. Un nuevo descubrimiento.

Poco después, mi curiosidad fue saciada, aunque por unos instantes pensé que Adeline no iba a responder a mi pregunta, ya que estaba pensándoselo demasiado. Al final habló, contándome que quería conseguir dinero para independizarse. ¿Se podía hacer eso? ¿Y por qué Helena se había ido a vivir al instituto entonces? Ah, cierto, la pelea aquella...
Fruncí el ceño, obligándome a apartar aquellos pensamientos. Fue fácil, pues automáticamente Adeline volvió a captar mi atención. Alcé las cejas con sorpresa. ¿Apostar por mí? ¿Ella? Vale, aquello no lo había visto venir. Durante un momento calibré la posibilidad de que estuviera hablando de broma, pero su expresión segura me dijo que hablaba completamente en serio.
Apoyé los codos sobre la mesa, entrelazando mis manos y puse cara de hombre de negocios importante. Esa era la expresión que más acorde estaba cuando dije las siguientes palabras:
-Es decir...que tú apuestas a mi favor y yo me llevo, pongamos...el treinta por ciento de lo que ganas. Te podría decir el asalto exacto en el que pienso tumbar al tío...y tú pones todo el dinero por ese asalto.
Era la mejor idea del mundo para sacar dinero fácil. Pero...había un pero.
-Um...aunque estamos haciendo trampa -Ahí estaba mi conciencia puritana, genial. Tenía que pasar página, en serio. Ya me había tenido que tragar mis principios volviendo a pelear por dinero y en cualquier caso siempre hacía trampa teniendo en cuenta mi condición de licántropo...
-En el trabajo honrado me pagan una mierda. Venga, si estás dispuesta a meterte entre lo peor de Nueva York...Trato hecho.
Estiré la mano para estrechársela y así formalizar el trato. En realidad me estaba riendo por dentro, la situación no era para menos...

Después de aquello, Adeline empezó a decir que debía marcharse.
Mi decepción fue más que visible y tampoco me molesté en ocultarla.
-Oh...bueno -dije en tono desganado.
Ya no tenía excusas para retenerla allí, y había conseguido lo que quería que era que se calmara después de nuestro encuentro con Aileen. De hecho había conseguido mucho más que eso y es que estaba seguro de que había visto buena parte de la auténtica Adeline y no la que había conocido en el piso de Rory haciendo su trabajo de nephilim. Ni siquiera la chica con la que me había encontrado en el edificio abandonado. Eso me produjo una cierta satisfacción, un sentimiento cálido al que no podría dar un nombre. Pero por primera vez en mucho tiempo estaba orgulloso de algo que yo había hecho. Aunque ella también había hecho lo mismo por mí. Había acallado mis miedos y había prometido hacerle llegar un mensaje mío a Helena.

Y hablando de eso...Rebusqué en el bolsillo de mi pantalón y le ofrecí una tarjeta. Era la tarjeta del veterinario en el que estaba haciendo las prácticas ese mes, el cual no era el mismo que el anterior, así que Hele no lo conocía. Sin embargo, me pareció que era el lugar donde con más facilidad podría localizarme.
-Dile a Helena que estoy ahí ahora...Lunes, miércoles y viernes, sólo por la tarde. Salgo a las nueve y media -le dije.-También me puede encontrar en el gimnasio pero...ahí no tengo un horario fijo.
Le dediqué una sonrisa agradecida después de soltarle aquel rollo y me levanté.
-Como te dije...invito yo, socia-reí al decir lo de "socia" y fui a pagar lo de los dos. No tardé más de tres minutos y volví a reunirme con ella. Le hice un gesto con la cabeza para que saliéramos del local.
-¿Quieres qué...? ¿Cómo lo hacemos? ¿Te llamo cuando me salga una pelea? -dejé caer. No tenía tanto interés en el treinta por ciento de las ganancias como en quedar con ella de nuevo, pero decirlo así era una buena forma de no parecer demasiado interesado.
-No te doy ningún consejo porque ya te he visto pelear con demonios, así que un grupo de humanos tatuados te parecerán poca cosa. Pero es mejor que no llames mucho la atención si te vas a meter en lo de las apuestas...
De apariencia Adeline era apenas una adolescente, con un aspecto bastante inocente, además. Era un blanco perfecto para todo tipo de depravados que se juntaban por ahí y aunque no dudaba de que si alguno se pusiera más pesado de la cuenta sabría apañárselas, no me gustaba nada aquella escena. Lo que me hizo preguntarme si había hecho bien en aceptar aquel trato.
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La única risa que podía oírse por aquel festival del humor era de Adeline aunque a Mishka le había faltado poco para acompañarla. Su cara estaba roja por la vergüenza y también por aguantar, cosa que le hacía aun mas gracia a la nephilim. Aquel ambiente hacía parecer que no había pasado nada de lo que realmente ocurrió haría apenas tres cuartos de hora. Y es que la risa era la mejor válvula de escape que el llanto, al  que tantas veces tuvo que haber recurrido para no reventar.

- Es que tienes todas las papeletas. - Dijo en respuesta a lo de las bromas del destino habiendo ignorado los mediocres insultos que le había dedicado pero nada serios ya que la sonrisa del licantropo lo delataba. A esos insultos Adeline solo reaccionó encogiéndose inocentemente de hombros.

Llegó el momento del trapicheo. Adeline pudo ver su gesto sorprendido pero eso no la intimidó para contarle lo que se le había ocurrido para que ambos se beneficiaran aprovechándose de a lo que se dedicaba él. Siempre existía un ápice de inseguridad por si rechazaba la oferta, pero en vista de que él se inclinó y apoyó en la mesa con aspecto interesado esa escasa duda desapareció.

Adeline iba asintiendo con la cabeza a medida que Mishka iba explicando como iban hacerlo... ¿y un 70% para ella?, ohhh, eso la hizo esbozar una amplia sonrisa hasta que de pronto sonó un "pero".
Le preocupaba que lo que estarían haciendo era trampa, la cara de Adeline era un poema, mas que un poema era una pura frase echa "¿En Serio?. Desde luego que no se equivocaba en que el chico tenía no solo un buen fondo, sino una gran superficie, demasiado ético aunque pronto se dio cuenta de que los que hacían tratos sucios eran los que sobrevivían, eran los reyes del mundo, por eso existía el gobierno.

- Por desgracia, la honradez apenas nos da de comer, o libertad, además, nos lo merecemos. Tendremos que usar nuestro ingenio o en tu caso, tus capacidades para obtener una recompensa por nuestro sacrificio. - Dijo con una pequeña sonrisa en sus labios, hablaba por los dos pero ella sentía muy dentro de si misma ese sacrificio que hacía cada día solo por que a un ángel se le ocurrió la genial idea de crear sicarios que hicieran el trabajo por ellos y salvaran a los humanos, o al menos, así lo veía ella. - No haremos daño a nadie... - Dijo estrechando la mano que le ofrecía Mishka y le dio un apretón fuerte, con firmeza, mostrandole así seguridad. - Al menos no yo. - y le soltó la mano a la vez que volvía a reír. Quien dejaría K.O. al personal sería él, pero nada que no se pueda arreglar con unas curas.
Ademas, todo aquello sería una aventura, sería incluso divertido, y cómico, se verían como los protagonistas de esas películas de estafadores que están tan de moda ahora.

Llegó el momento de la despedida, mas difícil de lo que hubiera esperado. Y pudo notar en él la  misma sensación. Era increíble para ella que todo hubiera acabado así y que aunque le desagradaba la idea de que todo acabara, se marcharía al instituto con sensación de bienestar, y alivio. Todo había salido bien y el optimismo ahora la abrazaba, además, eso volvería a repetirse la próxima vez que se viesen.

Cogió la tarjeta que le ofreció de donde ahora estaba trabajando, tras verla la guardó en el bolsillo trasero de su pantalón y le atendió, memorizando los horarios que tenía de trabajo, y además el gimnasio, desde luego el chico no paraba. Y sin que pudiera evitarlo, el fue hacia el mostrador para pagar no sin antes llamarla "socia", ja, eso le hizo  bastante gracia. Una nephilim haciendo trapicheos con un subterráneo.
Durante esos minutos que estuvo sola pensó en que aquello podía ser una oportunidad de oro, una oportunidad que no podía dejar pasar. No cambiaba lo que era pero sí con los que se rodeaba, independizarse le podría dar algo de normalidad en su vida. Esa idea la emocionaba por eso quiso frenar un poco, quiso no sentir esa ilusión por si todo se torcía, quien sabe, a lo mejor Mishka terminaba por echarse atrás pero entonces sus siguientes palabras no eran precisamente para cancelarlo al preguntar como iban a quedar.

Ella lo miró ansiosa y hasta con un brillo especial en la mirada tratando de no decir nada que demostrara ese exceso de emoción que ya mostraba. También estaba la cosa de que haber hablado con Mishka había sido tan fácil como hablarlo consigo misma y aunque no le había revelado todo lo que encerraba dentro de ese muro aparentemente inquebrantable, se marchaba con la sensación de que la confianza no era algo que debía encerrarla tras los adoquines, sino ir entregándola poco a poco a quien le ofrece una mano y la de él la había sentido demasiada cálida.

- Si, si, llámame en cuanto tengas alguna y podemos quedar en algún lado antes de la pelea  pero  hay que evitar que nos vean juntos, no podemos dejar que nos pillen. - lo seguía para salir del local, y cuando ya estaban fuera de nuevo el frío los invadió por lo que la muchacha volvió a encajar sus manos en los bolsillos de la chaqueta a medida que se acercaba a la moto. - Ademas, ya se me van ocurriendo algunas ideas para que eso no ocurra, ya te iré detallando.

Lo que si era verdad es que Adeline podría ser un pececillo entre tiburones en  las apuestas, un tierno corderito entre una manada de lobos. Al menos aparentemente no encajaba demasiado en un lugar por lo que las sospechas podrían aumentar, pero entre cambio de apariencia y un cambio radical de look podía solucionarlo. A pesar del futuro cachondeo que Mishka pudiera tener con ella, pero así equilibraban ¿no?.

- Ya... si... bueno, tranquilo, me ocuparé de no desentonar mucho, te sorprendería de lo que puedo cambiar. Creo que mañana me iré de compras... al menos los tatuajes ya los tengo. - Bromeó con eso y sonrió a medida que sacaba el casco de debajo del sillin, entonces volvió  mirarlo.

- Puedo acercarte a casa de Rory, es lo menos que puedo hacer por todo esto... La verdad es que puedes ser el responsable de cambiar mi vida para mejor, así que... deja que te lleve. - Se dignó a reconocer, alternando su mirada hacia sus ojos y los coches pasando por no poder aguantar la mirada. Mishka seguramente no se daba cuenta de lo que hacía, que  simple vista  no era mas que un simple chanchullo para ganarse una buena guita, pero para Adeline eso iba mas allá. Tal vez así se diese cuenta de lo que valía su persona.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 04, 2014 1:26 pm

Aunque vacilé por culpa de mi juicio de valores, Adeline tenía razón. No era más que obtener una recompensa por el sacrificio y aunque no fuera muy ético no hacía daño a nadie. Excepto a mi contrincante, pero ese estaba ahí porque quería no porque lo hubieran obligado.
Ser un licántropo no había sido más que un estorbo y una maldición. Si podía sacarle algo útil era la facilidad para que mis heridas se curaran y la fuerza. Y justo eso me podía ayudar a ganar dinero peleando...pues adelante.
Adeline pareció leerme el pensamiento cuando dijo que no haríamos daño a nadie.
-Yo sólo puedo decir que no mataré a nadie...-dije, pues lo de no hacer daño estaba claro que no se incluía en los planes. De lo contrario tendría que dedicarme a otro deporte.

No pasé por alto la ilusión de Adeline ante las nuevas expectativas. A mi también me hacía ilusión, para qué negarlo. Yo solo iba a tener que hacer lo de siempre, pelear, nada más. Pero ahora ya no tenía la sensación de estar solo en aquello, sentía un apoyo. En realidad ese tipo de apoyo te lo tenía que ofrecer tu entrenador, pero no era idiota y sabía que para el mío no era más que un perro de pelea bien entrenado. No tenía la confianza que tenía con mi padre cuando era él el que estaba en mi esquina.
Y aunque la nephilim sólo estuviera entre los espectadores y concentrada en arreglar el asunto de las apuestas...ya era mucho.
La escuché mientras me ponía la chaqueta y salíamos al frío nocturno.
-Entonces quizás sea mejor que quedemos en vernos en algún lugar cuando acabe. El entrenador no me deja ni respirar las horas previas al combate...-dije, aunque seguía teniendo la mosca detrás de la oreja al pensar en dejar a Adeline sola en medio de aquel grupo de indeseables.
Así que cuando mencionó que podía cambiar mucho la observé con curiosidad, esperando que me revelara algo más.
Lo de los tatuajes me hizo sonreír. Pero aún con tatuajes y ropa de macarra Adeline no podía camuflarse entre ellos. De todos modos me abstuve de decir nada y confié en que la nephilim tenía un plan que iba más allá de disfrazarse. Sólo que no podía imaginarme el qué.
-No cambies demasiado o no habrá manera de reconocerte luego. Si ya va a ser difícil verte... -bromeé con su estatura. Se lo debía por lo de los chistes de perro.

Tampoco se lo tomó muy a mal cuando me dijo que podía llevarme a casa.
Miré su moto como si la viera por primera vez, pensándome su ofrecimiento.
-No sé...-empecé a decir, como era típico de mí, raras veces dejaba que me hicieran favores, era una costumbre y me costaba cambiar aquello. Y además Adeline ya me iba a hacer un favor hablando con Hele...El caso es que ella tenía pinta de ser tan cabezota como yo. Me encogí de hombros.
-Vale, pero solo si te pilla de camino. Si tienes que dar explicaciones a tus amigos nephilim que no sea por llegar tarde por hacer de chófer de un licántropo.
Miré al suelo, inseguro. ¿Se estaría metiendo en líos solo por estar conmigo? Venga, allá iba otra pregunta de novato...
-¿Se os permite mezclaros con subterráneos? -pregunté, pues había visto dos versiones distintas y la misma Adeline me había dicho que debía aprender a controlarme para no meterme en problemas. Lo que quería decir que mientras me "comportara" no tenían por qué hacerme daño. Pero una cosa era que se nos tolerara y otra distinto es tener por amigos a subterráneos.
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Adeline aceptó la condición de quedar cuando acabara el combate pero previamente tendría que decirle en que asalto derribaría a so contrincante aunque eso podía decírselo con un simple mensaje instantáneo a través del teléfono. Lo que no comprendía era el motivo por el que el entrenador era tan exigente con él horas antes de combatir, los ojos de la chica se fijaron en él con aspecto confundido pero tampoco quería indagar más, serían cosas de boxeadores.

Mientras sostenía el casco lo miró arqueando una ceja y tratando de esconder una sonrisa al escuchar esa broma referente a su estatura, estaba claro que se refería a eso, pero no pudo evitar que al final las comisuras de sus labios se estiraran e hizo un ademan de darle con el casco habiéndolo alzado un poco. Su ceño se frunció simulando sentirse ofendida pero que le iba hacer, si, era muy baja, 1,52 no era normal y ya había perdido las esperanzas de seguir creciendo, pero oye, con unos tacones podía llegar al mínimo.

- Ja-ja, muy gracioso. - Dijo rodando los ojos aun manteniendo esa sonrisilla de "fastidio". Los chistes de bajos eran igual de abundantes que los de perros, así que, tendrían guerra para rato y parecía que Mishka poco a poco se iba soltando, buena suerte Adeline.

- Y me reconocerás, no te preocupes. Había pensado otra forma pero no duraría mas de media hora. - decidió explicárselo brevemente, al fin y al cabo se había arrepentido de hacerle la broma de hacerse pasar por Helena. -Soy capaz de adoptar el aspecto de alguien con el que haya tenido contacto, con eso podía pasar totalmente desapercibida pero debo usarlo en alguna pelea que no dure demasiado.

Se montó en la moto cuando Mishka aceptó que lo llevara a casa pese a que había tenido sus dudas. Ya había visto su resistencia a admitir ayuda en casa de Rory. Se parecía en eso a Adeline, aunque ella mas bien se resistía por orgullo y cabezoneria.

- Te lleve o no, la bronca me la llevaré igual, recuerda que les colgué cuando comencé a llamar. Me inventaré algo. - Torció la boca un poco al pensar en ello, casi se le olvidaba que debía idear una explicación. Lo miró sorprendida a la pregunta que lanzó de pronto, trató de buscar sus ojos pero éstos estaban clavados en el suelo. La respuesta podía ser complicada ya que cada nephilim tenía distinta forma de verlo.

- Lo mínimo para mantenerlos vigilados, supongo... es que... ¿sabes?, yo suelo hacer lo que me da la gana  fuera de La Clave. Eso no quiere decir que me mezcle con cualquier subterráneo, muchos dan problemas como has podido comprobar hoy y son a esos a los que perseguimos. Y... si, estoy dando muchos rodeos. No, no estaría muy bien visto que haya mucha cercanía, pero ya han escogido demasiado por mi, en mis relaciones elijo yo. - Sus ultimas palabras fueron tajantes aunque lo que hiciera fuera trataría de mantenerlo en secreto, solo para ella, al que más temía era a su padre y bueno... las nuevas normas implementadas por Robert Lightwood que se las saltaría siempre que pudiera, ya que supuestamente con esa serie de estrictas normas, no podría hacer lo que se proponía. Eso le preocupaba mucho porque no sabía que consecuencias habría si terminaban descubriendola.

- Anda... monta. - Dio unas palmaditas detrás de ella y se puso el casco bajando a continuación la visera. - Y siento no cubrirte demasiado. - Se rió, arrancó y salieron hacia la carretera con una velocidad aceptable, al límite de lo permitido.
Durante el trayecto no pensaba en nada, prefería tener la mente en blanco para no venirse abajo, mejor enfrentarse a lo que le esperaba justo en su momento. Nunca pensó que el día acabara tan bien después de lo fatal que comenzó. Fue aminorando la marcha a medida que fue callejeando hasta llegar al portal del edificio, donde detuvo la moto y retirandose el casco parcialmente, dejandoselo a medias pero ya no tapaba su cara.
- En fin, Mishka... gracias por todo, espero que Rory no te regañe mucho en el caso de que te hayas atrasado.  - Sonrió sincera. - Esperaré tu llamada.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

Mensaje— por Invitado el Jue Feb 06, 2014 1:22 pm

Subí los brazos simulando que me cubría ante la amenaza de Adeline de pegarme con el casco. Y volví a bajar los brazos riendo ante su risa falsa. Si seguíamos cogiendo confianza a ese ritmo, Adeline no sabría la que le había caído.
-Te la debía -admití sin reparo. Y todavía le debía unas cuantas más. Igual que nos debíamos la vida el uno al otro también nos debíamos las pullitas como aquellas, había que ser justo.

Siguió hablando y enarqué una ceja curioso cuando dijo que lo que había pensado no duraría más de media hora. ¿Disfraces volátiles?
Mi mirada inquisitiva hizo su efecto y me lo explicó, aunque yo me quedé tan confuso como al principio.
-¿Que te puedes transformar en otra persona? Eso si que es...raro -¿Por qué se me venía a la cabeza el pokémon rosa que parecía un chicle y podía convertirse en otros pokemon?
-Pero también es útil. Podrías infiltrarte practicamente en cualquier sitio -dije pensativo. Luego se me pasó por la cabeza la imagen de Adeline transformándose en un tio de esos grandes y chungos de los que iban a ver las peleas.
"Tengo que decirlo o reviento".
-¿Y cuando te conviertes en un tío así alto no te da vértigo?
Sonreí y contuve la risa, no pude evitarlo. Me preguntaba cuánto aguante tendría la nefilim.
-Si al final decides no llevarme en la moto lo comprenderé -añadí esta vez sí, riendo.- No, en serio. Ahora ya estamos en paz.
Compuse una expresión inocente, esa que tan bien se me daba poner sin ni siquiera haberme entrenado delante del espejo.

Se acabaron las bromas, así me lo propuse. Y de todos modos las palabras de Adeline me hicieron quedarme pensativo. No estaba bien visto que hubiera demasiada cercanía, me había imaginado algo así, pero ella me lo había confirmado. Tal vez incluso pudiera meterse en problemas por hacer "negocios" conmigo, un subterráneo. Y por supuesto también estaba Hele...
-Me alegro de que pienses así -no pude evitar decir ante sus últimas palabras. Le sonreí y subí a la moto cuando ella me lo indicó. Me agarré a la parte de atrás del asiento.
Durante todo el camino tuve que ir con los ojos entrecerrados. Es lo que tenía no llevar casco y que la que conducía fuera considerablemente más baja. Aún así el viaje no se me hizo especialmente largo y en cuanto bajé descubrí de nuevo que no me incomodaba en absoluto la compañía de la nefilim, al contrario.
-Qué va, no controlamos las entradas y salidas del otro -dije riendo por el comentario de Adeline, aunque sabía que lo había dicho en broma.-Gracias por traerme. Te llamaré, no lo dudes.
Podría haberle dicho que ya que estaba allí pasara dentro un rato pero si habíamos abandonado la cafetería era porque la requerían ya, o iría acumulando puntos para que el sermón fuera más grande.

Coloqué una mano sobre su hombro y le di un pequeño apretón a modo de despedida.
-Nos vemos, y suerte con tus compañeros. Espero que la bronca no sea muy grande...ya sabes, en proporción...¡Perdón, perdón! No era yo, era mi yo-tocapelotas hablando a través de mí.
Reí y casi salí huyendo hacia el portal.

Saqué las llaves del bolsillo y abrí la puerta. La verdad es que en esos momentos la idea de tener un combate pronto no me pareció tan sombría como otras veces. Y no tenía nada que ver ese treinta por ciento acordado de las ganancias.
Ya no me preocupaba que Adeline pudiera llamar la atención allí, al menos después de saber de esa habilidad que me había contado que tenía. Claro, sería eso, que quería ver con qué aspecto se presentaba. Curiosidad.
Le dediqué una última sonrisa antes de cerrar la puerta tras de mí.
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Adeline había abierto la caja de pandora, ¡y de par en par!, Mishka iba tomando cada vez mas confianza a medida que pasaba mas tiempo con la nephilim, la misma que la había estado alimentando poco a poco con sus pullas y bromas de perros. Su intención era que se relajara y había sido un gran éxito, tanto que tal vez en un futuro se pudiera arrepentir aunque jamás en serio.

El tema de su habilidad de animorfo lo había sorprendido, entendí entonces que la especialidad de Adeline era, en efecto, la infiltración. El método ideal para mezclarse entre los subterráneos y averiguar con mas facilidad cuales estaban mas corruptos que los políticos. La muchacha iba hacer un amago de sonreír al notar el interés de Mishka, pocas veces se sentía orgullosa de lo que era pero entonces pronunció esa  pregunta sobre su poder que realmente fue formulada para volverse a burlar de su estatura.

Ella lo miró a la cara con expresión pasiva, pero ésta no duró mucho pues no pudo remediar que por el impulso de la gracia que le había hecho sonriera. Tenía desparpajo y gracia el chico al fin y al cabo justo como ella. Preveía que tendrían grandes y divertidas  batallas de chistes.

- Si, estamos en paz, por ahora, porque a esa no tengo respuesta. - Reconoció haciendo un esfuerzo para no volver a reír pero fracasó.
A lo siguiente que dijo ella tan solo sonrió, pero también se alegraba interiormente de pensar así, y no ser una autómata que cumpliera unas reglas tan poco humanitarias e incluso crueles, pero por supuesto, esas idas no podían ser mostradas cara a La Clave.

Cuando llegó a su destino se bajo y se mostró agradecido por haberlo llevado, como si aquello fuese una molestia o algo, para ella era todo lo contrario. Le dio un apretón en el hombro como despedida y por ultimo, como guinda en el pastel acabó por soltar otra de las pullitas a las que ella respondió con una "sonrisa puñetera falsa" si, exactamente esa, pero de las amistosas. Pero es que había que reconocer que eso de que esperaba que no le echaran una gran bronca sino en proporción a su tamaño... era... era muy bueno.

- ¡Anda, anda, corre!- Alzó la voz,  escondiendo una risa pero su voz temblaba a punto de romper a reír. - La próxima vez te haré aullar. - Bromeó y correspondió a su sonrisa cuando cerró la puerta tras de sí. Tras eso se colocó el casco bien, bajó al visera y de vuelta al instituto.

El trafico estaba tranquilo, por lo que no podía atrasar lo inevitable. Trató de no pensar en lo que esperaba, y como una imbécil emitía alguna que otra pequeña risa al recordar las pullas que se habían metido, olvidando así los momentos previos a cuando estuvieron en la Cafetería.

- Maldito chucho... - Musitó entre risas cuando  dejó la motocicleta en la entrada del instituto que aparentemente era una vieja catedral.

Con un resoplido dejó que la verja se abriese ante ella y luego abrió la puerta de entrada del edificio. No se porque, tuvo la sensación de que al abrirla se encontraría a cuatro o cinco nephilim con los brazos cruzados y mirándola, algo estúpido porque tampoco es que fuese todo tan extremo pero los había preocupado. Para su asombro no había nadie, el instituto estaba silencioso, tanto que podía oírse sus propios pasos dirigirse a su habitación por tanto los latidos de su corazón se fueron relajando.

Abrió la puerta de su habitación encontrándose la figura oscura de alguien que se había detenido en el centro, lo rodeaba la luz de la iluminación exterior dibujando con mas perfección un contorno que le era  familiar, la había estado esperando.

- Papa...- dijo en un hilo de voz.



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Re: Reencuentro interrumpido [Mishka & Aileen]

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