10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


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06/09 - ¡Aquí llegan los cambios en la ambientación y la trama y las noticias de agosto y septiembre! No dejéis de leerlas, porque dentro hay muchos cambios importantes.


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Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

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Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 07, 2014 3:03 pm

El entrenador tamborileaba los dedos con impaciencia sobre el marco de la puerta. Yo ya estaba preparado para salir y como no acabaran ya aquel combate iba a enfriarme (otra vez). A juzgar por los abucheos y los gritos que venían de fuera, no debían de estar peleando muy limpio.
-Prepárate que ya han acabado -me dijo, aunque no hizo falta pues en cuanto oí la campana ya me había posicionado junto a él y me asomaba un poco observando a la multitud que se congregaba en aquel club de mala muerte. Buscaba un rostro en concreto pero sabía que no lo encontraría, aunque estaba seguro de que debía estar por allí.

En cuanto supe todos los detalles de la pelea, había llamado a Adeline, comunicándole el sitio, la hora y la posición en la que yo peleaba. Además de eso le dije que tenía que ponerse en contacto con un tal Pit (de Pitbull, así de carismáticos eran con los apodos). No le sería muy difícil reconocerlo porque, como le conté, llevaba un tatuaje de un pitbull en el cuello. A veces me preguntaba qué fue primero si el tatuaje o el apodo...
En cualquier caso, ese era el tipo que manejaba lo de las apuestas y a quien debía dirigirse. Y esperaba que no lo hiciera con su aspecto auténtico porque decían por ahí que era un pedófilo de cuidado...

Salí cuando anunciaron mi nombre y subí al ring. Desde mi esquina observé a mi oponente, del mismo peso que yo, un pelín más bajo y más robusto (vale, sí, más cachas). Pero ni sus músculos me intimidaron, ni su mirada de asesino en potencia, probablemente ensayada para meter miedo. De hecho me daba un poco de pena el tipo y como siempre, me sentí mal por hacer aquello cuando, claramente (que no aparentemente), era yo el que tenía más ventaja.
El entrenador estaba a mi lado dándome el típico discurso deportivo de siempre: "lo machacas, lo revientas. Si puedes destrozarle el hígado se lo destrozas, que le salga la bilis por la boca. Tiene los brazos más cortos, usa eso a tu favor y...."
Llegados a ese punto yo ya había puesto la mente en blanco y me estaba concentrando con mi propio discurso interno para dar un buen espectáculo, que era lo que la gente quería. Para eso tenía que concentrarme más que nunca, no fuera a ser que me emocionara y lo noqueara sin querer en el primer asalto, entonces la pelea iba a durar un suspiro.

Sonó la campana, estiré el brazo para chocar mi guante con el de mi contrincante y comenzamos. El tipo pegaba fuerte, pero siempre se encontraba con mis guantes por medio protegiéndome la cara, o mis codos protegiéndome los costados. Durante el primer asalto lo dejé que llevara él el control. En el segundo cambié las tornas, aunque creo que fue sobretodo para dejar de escuchar los gritos de mi entrenador que estaba empezando a tocarme la moral. Punteé con la izquierda varias veces haciéndolo retroceder y le colé dos puñetazos seguidos en el hígado. Se encogió un poco y como acto reflejo comencé a asestarle golpe tras golpe. Gancho, crochet, gancho, los golpes que se llamaban de corta distancia pues el tío estaba contra las cuerdas. Cuando me di cuenta de que no sabía como salir de mi combo de golpes me retiré en contra de lo que mis conocimientos de boxeo me decían. Lo que me había enseñado mi padre era que cuando el otro se amedrenta  tenía que golpearle sin dejarle tiempo a reaccionar y si estaba contra las cuerdas no dejarlo escapar. Pero entonces yo era un humano, y habríamos estado en igualdad de condiciones.
El caso es que lo dejé ligeramente atontado y me arrepentí al instante, porque le había dicho a Adeline que lo tumbaría en el tercer asalto.
Se había pactado en 4x3, cuatro asaltos de tres minutos. Sabía que si ocurría algo como aquello, el otro no aguantaría hasta el último asalto, de ahí que le dijera a Adeline que apostara por el tercero.

Justo antes de que sonara la campana indicando que acababa el segundo asalto, el otro aprovechó mi pasividad en pegarle para colarme un directo en la boca que me dejó un corte en el labio. En apenas un minuto el entrenador me cortó la hemorragia y ya estaba listo para el tercer y el que sería el último asalto. Todavía lo retrasé un poco más, debilitándolo a base de puñetazos en el estómago y en los costados. Él tampoco se quedó atrás, viendo sus energías cada vez más mermadas.
Jab de izquierda, jab de derecha, esquiva, hígado, esquiva...vi el hueco y le colé un crochet de derecha con todas mis fuerzas. Mi oponente cayó KO al suelo, desplomándose como un saco de arena.
-¡Eso es! -gritó el entrenador desde mi esquina. Yo intenté disimular mi expresión de preocupación, haciendo que pareciera que simplemente estaba agotado por la pelea. Los minutos que pasaron hasta que volvió a recuperar la consciencia fueron una agonía para mí. Cuando lo vi levantarse con la ayuda de dos personas respiré tranquilo.

De vuelta al "vestuario" que no era más que una sala con las paredes desconchadas con dos sillas y un perchero. Me sequé el sudor con una toalla, me coloqué una sudadera negra y unos vaqueros. Sin más ceremonias me despedí rápidamente y salí.
El entrenador ni se molestó en retenerme para curarme el labio, se había acostumbrado al "ya me curo en casa", que para mí era: me iré a la cama y mañana se me habrán curado las heridas solas.
Pero si esta vez tenía tanta prisa era porque había pasado más tiempo del debido y temía que Adeline se hubiera metido en problemas.
Habíamos quedado en la salida y allí habría estado en menos de dos minutos de no ser porque por el camino me saludaron varios tipos que no conocía de nada, con palmaditas en la espalda y palabras como "qué bueno, tío", "lo has echado a dormir un ratito, ¿eh? JAJAJ", y cosas del estilo. Antes de que pudiera alcanzar la salida otro me paró para preguntarme que cómo me había hecho la cicatriz enorme que tenía en la espalda.
-Eso no es de tu incumbencia -dije cansado de los idiotas aquellos y buscando a Adeline con la mirada.
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Adeline había pasado una semana dura, por lo que le había costado horrores  controlar el timbre de su voz cuando recibió la llamada de Mishka. LA informó de todos los detalles de su siguiente encuentro, tanto en el lugar donde se llevaría a cabo la pelea, el tipo con el que tenía que contactar para las apuestas y la zona en la que se reencontrarían después de haber recibido la guita.  Se despidió de él deseándole suerte, algo que dijo en acto reflejo y que estaba claro que no le hacía falta.

Se preparó para salir y deseaba que nadie la pillara escapándose del instituto puesto que ahora por culpa de Lightwood las normas se habían vuelto mas exigentes y podría meterse en problemas si la descubrían. Llevó a su espalda como siempre su pequeña mochila y su equipamiento de batalla por si se cruzara con algún demonio o subterráneo con intenciones malintencionadas.
No tuvo problemas a la hora de salir, nadie vigilaba el pasillo ni se alarmaron por el desagradable chirrido que emitió la bisagra de la puerta principal, ni siquiera con el sonido de la verja cuando por fin estaba en las afueras del edificio y montaba en su motocicleta. Le dolía un poco el cuerpo debido al entrenamiento exhaustivo que había tenido esa semana en la que la única compañía o mas bien... el único instructor que había tenido era su padre.

Durante el trayecto aprovechó para cambiar de aspecto cuando cruzaba una callejuela, había ganado 30 centimetros mas casi, su cuerpo se ensanchaba, su musculatura crecía y sus atributos femeninos habían desaparecido por completo, se había transformado en alguien con el que había tenido contacto haría ya unas semanas, a alguien que le tenía un gran rencor y que ansiaba algún día vengarse.

Synister:
Cuando se estaba acercando a la zona, aparcó su motocicleta e hizo que el glamour la camuflara como un viejo auto... hecho trizas casi, encajaba a la perfección con el barrio por el que ahora caminaba y sabia que con ese aspecto nadie se le acercaría demasiado.

Empezó a oír unos gritos y abucheos por lo que la ayudó a encontrar el lugar donde Mishka pelearía. Se miró a si misma unos instantes antes de entrar, era perfecto, la forma de vestir, los tatuajes y en especial esa cara de hijo de puta que tenía. Tomar el aspecto de ese demonio le beneficiaría para pasar totalmente desapercibida y de paso podía hacer lo posible por darle una mala imagen. Y si en algún momento dado tuvieran problemas en las apuestas siempre se le podía culpar a él.

Cuando entró por fin en la zona, sintió una bofetada de olor a "humanidad", el local estaba abarrotada de gente del estilo que Mishka le había descrito, tipos duros con tatuajes, piercing y chicas pechugonas que alzaban sus puños al aire eufóricos por el combate que se estaba desempeñando en esos instantes, los  ojos de Synister estaban buscando al tal Pit, así que miró todos los cuellos de los asistentes en busca del tatuaje. Aprovechó de que algún que otro lo miró con el ceño fruncido por ser tan "mirón" para guiñarle un ojo con picarda y aparentar así ser un invertido, por suerte... Adeline se ganó tan solo un pequeño empujón pero nada mas, continuaron viendo el combate y la muchacha se permitió el lujo de sonreír.

- ¡Eh! - Llamó la atención del tal Pit, lo había encontrado por fin y como era de esperar, estaba cerca del Ring ocupándose de apuntar en un pequeño bloc de notas las apuestas y recibiendo el dinero. Cuando por fin recibió su atención habló. - Apúntame para el siguiente combate, Pit, ¿puedo llamarte Pit verdad?. - le sonrió con encanto y temiendo de que se pudiera llevar un puñetazo en la cara sacó rápidamente el fajo de billetes. - 200$ por Mishka, hará morder el polvo a su contrincante en el tercer asalto. ¿Mi nombre?. Eustaquio. - Dijo entregándole el dinero con normalidad y con la misma sonrisa pero dejando ver que entendía del tema. Pit apuntó y mirándole a los ojos con cierto recelo tomó el dinero.

Adeline sabía que no debía llamar mucho la atención, pero su sed de venganza era mucho mayor aunque lo que estaba haciendo era mas bien cobarde e inmaduro pero... no creía que a Synister le hiciera gracia que lo saludaran con ese nombre y le huyeran o quien sabe... se acercaran por su homosexualidad.

Entonces acabó el combate y se empezó a escuchar los nombres de los siguientes, escuchando ahí el nombre de Mishka. Synister se volvió hacia el ring y ahí estaba. En cuanto sonó la primera campanada, Adel manteniendo el aspecto del demonio alzó los puños y se puso a animar como el resto, y también a abuchear  en algún momento dado, mas copiando las reacciones del resto para no dar la nota.

Sus labios se estiraron en una sonrisa al ver como peleaba Mishka, ya le había resultado un poco raro a que se dedicaba cuando se lo contó, pero verlo ahí en vivo y en directo era aun mas raro. Era un buen chico, que teme hacerle daño a los demás y ahí estaba, dándole derechazos a su rival, dejándolo durante un tiempo ahí incrustado en las cuerdas, pero lo dejó escapar, supuso que era para que los asaltos se siguieran contando. No parecía recibir ni un solo golpe hasta que el puño de su contrincante le golpeó la boca, Adeline arrugó la nariz en ese preciso momento. Tuvo unos momentos en los que sintió algo de preocupación pero sabía que eso no era nada y mucho menos para un licantropo.

Fueron pasando los asaltos hasta que en el tercero, tal y como habían acordado, dejó K.O. al tipo que se desplomó en el suelo pero que tras unos largos segundos dio señales de vida y entre varios lo levantaron, dando por concluida la lucha y como vencedor Mishka.

Adel a través de esa apariencia dio un grito de euforia y se rió con ganas, no le gustaba mucho esas peleas, ni el ambiente pero había que desempeñar el papel lo mejor que pudiese. Se fijó que Mishka abandonaba el ring para dirigirse al vestuario viendo entonces una gran cicatriz en su espalda, no fue difícil para ella a que se debía esa marca. Se lo quedó mirando fijamente hasta que desapareció entre el gentío, saliendo de su embelesamiento, quiso aprovechar ese tiempo  para volver hacia Pit y cobrar su recompensa.
- Eustaquio, Eustaquio. Aquí estoy, mi dinero. - Dijo con firmeza y tratando de señalar el bloc pero que el aludido apartó rápidamente y le miró malamente, sacó unos buenos fajos de billetes y le dio entrega con cara de... nunca mejor dicho, de perro.

Vio el dinero y luchó por sonreír, lo hizo, y muy creíble además, pero ahora ese dinero no tenía mucho sentido para ella... no podía abandonar el instituto no solo por las absurdas normas de los toques de queda, sino por edad, pero se negaba pasar todas las noches de esos años que le quedaran allí. Con un resoplido guardó el dinero y fue saliendo de allí con dificultad pues estaba nadando contra corriente, contra aquellos que ahora se dirigían a cobrar o apostar para el siguiente combate. Durante el proceso de salida, que no fue fácil, Adeline tuvo que voltear la mirada rápidamente pues había sentido como alguien le había dado un azote "cariñoso" en su nalga derecha, pero no vio el propietario de esa mano indiscreta muy a su pesar.

Por fin logró salir de allí pudiendo ver a unos metros a Mishka que miraba de un lado para otro como buscando a alguien, por supuesto, a Adeline. Que mejor momento habría para gastarle una broma, ahora que aun mantenía la apariencia del demonio. Se acercó con seguridad quedando delante de él, lo señaló con el dedo dejandoselo casi  entre los ojos.
- ¿Te crees que no se lo que eres?, por tu culpa estoy perdiendo una enorme cantidad del dinero... chucho. - Murmuró para que solo él pudiera oirle. Era un buen susto lo que le estaba dando por lo que rápidamente  cambió su expresión y emitió una pequeña risa, en ese lugar con gente tan cerca no podía cambiar de apariencia.

- Soy yo, Adeline, siento mucho esto pero tenía que hacerlo. - Apoyó su mano en su hombro, era una imagen muy rara, tenerlo  de cara y no tener que estar mirando hacia arriba constantemente. - Siento lo de tu labio, pero ha valido la pena ¿no?. Ha...hemos ganado un montón. - Murmuró aun con el dinero escondido dentro de su chaqueta y estando apunto de haberle dicho "has ganado un montón" porque trataría de dárselo todo. - Tenemos que buscar otro lugar para volver a mi apariencia... con esta llevo 20 minutos y y a me esta pareciendo insufrible...  



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 07, 2014 11:52 pm

Después del idiota preguntón, todos los demás aunque no preguntaran ya me parecían idiotas, porque lo único que quería era salir de la multitud y encontrar a la nefilim de una vez. Calculé que no debía haber pasado la media hora que ella me dijo que duraba su "transformación", a no ser que se hubiera presentado antes de tiempo. Mientras eso no hubiera pasado podía estar tranquilo.
Un tipo que se puso frente a mi me sacó de mis pensamientos. Intuí el poder que tenía gracias a ese sexto sentido que me permitía percibir el poder ajeno y lo miré con extrañeza. Cuando me señaló y habló me quedé de piedra, sin saber cómo reaccionar. Que me pillaran, deduciendo mi condición de licántropo era algo que nunca se me había pasado por la cabeza, pero que ahora comprendía era del todo probable que ocurriera. Sólo había que pertenecer a aquel mundo "subterráneo".
-Pues...apuesta por mi -fue lo único que me salió. Algo del todo razonable, a mi parecer. Pero tal vez el tío buscaba pelea o incluso delatarme, vete a saber. Entrecerré los ojos, calibrando la situación y entonces dijo que era Adeline. Ante aquella afirmación tuve incluso menos capacidad de reacción que antes. Si hubiera reaccionado con aquella velocidad a los golpes que me habían llovido en el ring, en ese momento tendría seis dientes menos.
Pero es que aunque supiera que era cierto porque sabía de su habilidad...una cosa era saberla y otra verlo en vivo y en directo. Y se me hacía inmensamente raro mirar a aquel tío tatuado y con cara de chungo y pensar que era Adeline.
-¿Que lo sientes? Pues no te lo perdono, especialmente lo de "chucho"- dije cuando al fin mi expresión pasó de perplejidad a fastidio y también a diversión.
-Te ha salido bien la broma, creía que iba a tener que pelear el cuarto asalto aquí mismo...-admití con una pequeña sonrisa. Escuché lo que decía y asentí, palpandome distraído la herida.
-Se curará...dale un par de horas -dije encogiéndome de hombros. -Luego hablamos del dinero. Anda, vamos...tío.
Le di una palmada en la espalda y le indique con un gesto de la cabeza que me siguiera. Qué raro era todo...¡Pero si no lo conocía de nada!
"Es Adeline".
Cierto.

-A mi también me está pareciendo insufrible. Soy incapaz de darte la espalda porque me da la impresión de que en cualquier momento me vas a dar una puñalada trapera -dije con toda tranquilidad. -Por cierto, espero que no llegues a usar mi apariencia para negocios turbios...
Salimos del local, una larga nave con puertas grandes metálicas y las paredes tan desconchadas como la de los vestuarios. Un lugar de aspecto deprimente, pero que se camuflaba bien entre el resto de edificios, por tener todos ese mismo "diseño".

Caminamos unos minutos hasta que perdimos de vista a la última persona. Sin quererlo habíamos llegado a un parque que curiosamente no estaba invadido por los drogadictos o los alcohólicos.
-Estamos destinados a encontrarnos de noche, como contrabandistas -le dije, riendo.- En serio, "cámbiate" de una vez.
Le señalé de broma una casita de madera de la cual salía un tobogán para los niños, como si fuera a cambiarse de ropa y no quisiera que yo mirara.
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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Adeline Geller el Sáb Feb 08, 2014 1:21 pm

La risa se había incrementado cuando Mishka respondió de una manera rápida y con astucia a sus palabras hostiles mencionando que hubiera apostado por él. Había que reconocer que no esperaba una respuesta tan acertada en una situación así de tensa.
Se sorprendió un poco cuando Adeline le reveló que era ella y se hizo un poco el ofendido por lo de chucho. Lo cierto es que sonó bastante despectivo pero solo formaba parte de la broma y esperó que lo entendiese.

- La hubiera continuado pero como bien dices, no quería que iniciaras el cuarto asalto y me dejaras la cara bonita.

Comenzaron a caminar para salir totalmente de ese tugurio notando su manotazo en el hombro y la forma de dirigirse a ella. Adeline se estremeció un poco ante ese repentino cambio de sexo, mejor fuese que cambiara de apariencia antes de que comenzara a  referirse a si misma como un hombre.

Durante el trayecto Mishka mencionó que no le agradaba tampoco ese aspecto porque daba la sensación de amenaza y que en cualquier momento le pudiera hacer algo por la espalda. Adeline dio un suspiro y rodó los ojos, si él supiera a quien pertenecía el cuerpo... cosa que tenía que decirle para que estuviese alerta, seguramente se sorprendiera.

- No tranquilo... con este tengo mis planes. - Dijo sincera y con tranquilidad aunque sin evitar fruncir el ceño con enojo, sentía un odio incontrolado hacia ese demonio y se sentía muy patética por no ser lo suficientemente fuerte para hacerle frente.

Llegaron a un parque bastante amplio, con sus respectivos bancos, sus columpios y demás atracciones de críos, en cambio no había ni un alma, un parque perdía todo su atractivo al llegar la noche, que como dijo Mishka parecía ser la franja horaria ideal para ellos dos, y era cierto... ya iban tres encuentros así.
Miró hacia la pequeña casita y luego lo miró a el con una pequeña sonrisa, le iba a seguir el juego, quedaría bastante ridículo aquello pero... que mas daba, mejor reír que llorar.

- Está bien, pero que nunca se te olvide esta cara. - Dijo señalandosela con el dedo indice para luego dirigirse hacia la pequeña casa de madera, donde se agachó para entrar en la puertecita diminuta raspándose toda la espalda porque era muy grande, creando así una imagen bastante cómica.  Eso de ser tan pequeña ya no la molestaba tanto. Una vez dentro su cuerpo volvió a su estado original, notando que a su alrededor ahora había mucho mas espacio y salió de allí por el tobogán. Se sacudió el trasero y volvió al lado de Mishka con una pequeña sonrisilla. Que distinto era todo ahora, pero lo prefería así, nunca antes se había sentido tan bien consigo misma después de haber estado bajo el pellejo de ese demonio.
Prefirió darle una explicación sobre lo que había dicho anteriormente ya que faltaba un "porque".
- Hola otra vez, oye, lo que te dije de que no te olvides de esa cara es porque ese tipo es un demonio al que me enfrenté antes de que nos conociéramos y es muy peligroso, si tuvimos ocasión de encontrarnos fue porque él quiso.- dijo arrugando su pequeña naricilla reflejando impotencia, se ponía mala cada vez que lo recordaba, le hervía la sangre y si fuese posible le saldría humo por las orejas.
Buscó con la mirada un banco donde sentarse y cuando lo localizó allí fue, tomando asiento con aspecto cansado. Mantener activo ese poder cansaba y mas cuando se alargaba tanto, directamente cuando se llegaba a la mitad de una hora se deshacía solo porque al portador ya no le quedaban demasiadas energías para mantenerlo. Le dirigió la mirada e indicó con unos golpecitos a su lado para que se sentara.
- Y tu que te cuentas... ¿que tal la semana?. - Dijo prefiriendo dejar el tema del demonio por el momento porque no quería exaltarse aunque entendiera la curiosidad de Mishka, no sabía si él había visto a ese tipo de demonios aunque... después de como reaccionó con los demonios menores en el apartamento de Rory lo dudaba.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 08, 2014 8:39 pm

Le dirigí una mirada curiosa cuando dijo que tenía sus planes con el tipo del que se había "disfrazado". Imaginé que debía ser alguien que por algún motivo no le caía especialmente bien. Aunque a juzgar por sus pintas dudaba que hubiera ensuciado demasiado su imagen metiéndose con su aspecto en el tugurio donde se habían celebrado los combates.
Me intrigó más aún que dijera que no olvidara aquella cara.
-¿Y eso por qué? -pregunté, pero me olvidé inmediatamente del asunto cuando la (lo) vi metiéndose en la casita de madera. Era una imagen más que cómica, especialmente porque le estaba resultando difícil entrar por ahí. Como no había ventanitas en la pequeña cabaña no pude ver el proceso de transformación, pero cuando la vi salir por el tobogán sonreí ampliamente como si acabara de verla por primera vez. En realidad era así, más o menos.
-¡Hola! -la saludé  de vuelta. Para mi aquello seguía siendo como un truco de magia y por ello tenía la sensación de que el tipo con mala cara estaría escondido en cualquier lugar porque era parte de la actuación.

Escuché su explicación, ese "por qué" que había quedado en el aire. Enarqué una ceja al oír la palabra "demonio" y sentí un escalofrío. Aunque no estaba seguro de si el escalofrío fue porque los demonios me inspiraban miedo o por lo que dijo Adeline de que podía no haberlo contado.
-No lo olvidaré -dije y al ver la expresión de impotencia en su rostro me vi obligado a buscar alguna estupidez que soltar para hacerla reír.- Si hubieras tenido una escoba y una sartén a mano habrías cambiado las tornas...
Tal vez no hubiera sido lo más idóneo sacar a relucir una de mis mayores humillaciones...pero no me importó realmente.

La vi sentarse en un banco, con aspecto cansado. Yo tampoco es que estuviera en mi momento de máxima energía, llevaba un día agotador, así que no me hice de rogar cuando me indicó que me sentara junto a ella. La miré y me encogí de hombros cuando preguntó por cómo había ido mi semana.
-Aceptable -respondí sin pensarlo mucho. Para mi una semana normal era una semana aceptable. Sin deambular en pelotas por el bosque, sin ataques extraños de ira...
-Ha sido una semana bastante mundana sin la luna llena de por medio, sin demonios en casa, sin vampiresas bipolares...Muy aburrido todo, ¿sabes?
Volví a encogerme de hombros con un gesto de "qué se le va a hacer" y sonreí automáticamente.
-Tu aparición con aspecto de tío ha roto esa racha de normalidad -añadí, mirándola durante unos segundos antes de proseguir.-Me gustas más así, con tu aspecto, por lo menos aparentas no ser peligrosa aunque lo seas.
Sonreí un poco y aparté la mirada, llevándome las manos al interior de los bolsillos de la sudadera.
-¿Y tú que me cuentas? Seguro que has tenido una semana mucho más emocionante.
Debo admitir que me había olvidado por completo del asunto del dinero que, a fin de cuentas, había sido el motivo por el que Adeline estaba allí y no porque hubiéramos quedado para charlar en el parque.
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Cuando se deslizó por el tobogán había sentido por una milésima de segundo la sensación de que había regresado a una niñez que realmente nunca tuvo, era agradable y sobre todo una sensación despreocupada,  pero no quiso que se le notara demasiado por lo que desechó la idea de lanzarse de nuevo y volvió hacia Mishka.

Sonrió levemente y con determinación cuando la entendió a la perfección y le dijo que no olvidaría ese rostro, era un alivio porque de Synister no podría protegerlo y la sola idea de que un día se lo cruzara sin tener conocimiento de quien era la inquietaba demasiado. Aunque Mishka sabría en cuanto lo viese que se trataba de un demonio, había mucha clase de ellos y este especialmente... eran de los más peligrosos. El ambiente se había vuelto un poco tenso debido al temor y preocupación tan latente que desprendía la muchacha hasta que el licántropo soltó ese chiste tan oportuno que la hizo viajar hasta el día en que se conocieron. Se rió con ganas, ¿como era posible reír pensando en Synister?, pero es que el recuerdo de la escoba y la sartén era demasiado bueno como para no reír, si no lo hacía, estaba segura que estallaría.

Tomaron asiento y Adeline quiso entablar una conversación la mar de mundana preguntándole como le había ido la semana.  A medida que le respondía ella lo miraba con atención el rostro como si de pronto lo encontrara desconocido. Y es que descubrir nuevos aspectos de él era como abrir regalos, se sorprendía gratamente por cada descubrimiento.

La hizo sonreír nuevamente cuando lo escuchó hablar sobre su tranquila semana sin que ninguna amenaza como las que habían vivido juntos hicieran aparición, Adel iba hacer un comentario pero él volvió a hablar habiendo cambiado de tema diciéndole que le gustaba más con su aspecto.  Ella arqueaba una ceja y mantenía la sonrisa anterior con aspecto curioso. Vaya... menos mal, si prefería la imagen anterior se hubiera preocupado, pero el detalle de que al menos así no aparentaba ser peligrosa aunque lo fuera le hizo pensar en una respuesta. No le molestaba en absoluto lo que le dijo, ella ya había lidiado mil y una vez con bastantes burlas respecto  su imagen aniñada, además, su estatura no la ayudaba... pero también supo aprovecharse de eso y haber salido airosa de muchas situaciones. La infravaloración era un gran arma cuando la sabías usar.

- Fíjate... a mi me pasa lo mismo contigo. - Comentó mirándolo fijamente viendo que él había desviado la mirada hacia un lado. -  Me gusta verte mas así... aunque con esa heridita en el labio pareces hasta amenazador y todo,  y ya es decir. - señaló con la mirada al corte y ampliando la sonrisa para que supiera que bromeaba aunque le daba la sensación de que... poco a poco ya sabían el uno y el otro con que intenciones decían las cosas. Solo esperaba que no se ofendiera porque no parezca alguien al que temer.

- Mi semana... - Hizo una mueca apretando los labios. - Entrenamiento intensivo día y parte de la noche como castigo, así que no tengo el cuerpo como para salir de fiesta. - Bromeó aun con la mirada esquiva, escondiendo la cruda realidad de que había sido duro pero... no tenía intención de abrurrirle, ni hacerle esperar demasiado a recibir la pasta, eran... socios al fin y al cabo, ¿no?. - Y me encontré una segunda vez con la bipolar. - Se odiaba  profundamente a sí misma por solo recordarla, nombrarla sin ni siquiera usar su nombre y ya se estremecía, tenía que deshacerse de ese miedo irracional. - Pero todo bien, había un conocido allí también... al menos ayudó para acabar con un demonio.- Acabó de decir mientras bajaba la cremallera de su chaqueta y ahí cogió entre sus manos los fajos de billete que Pit le había entregado, habían ganado mucho, con eso habría seguramente hasta dos meses de alquiler, una ilusión que al final se le terminó escapando por los dedos.
Era increíble que era menor de edad para ser independiente... pero no para arriesgar su vida matando demonios y sin contar las absurdas normas de Lightwood.

- Oye... no quiero retrasarte mas por si quieres descansar o algo. - Dijo mostrándose algo apurada aunque no le agradaba la idea de que la noche acabara ahí.- Esto es tuyo. Al final no va a ser necesario mi parte porque no voy a ir a ningún lado, las cosas se han complicado y me quedo en el instituto. - Le ofreció el dinero mirando sus propias manos, hasta ahora no quería ser consciente de la cruda realidad y que esa emoción que había tenido la semana anterior junto a Mishka había caído en picado.- Igualmente podemos seguir haciendo esto si quieres, es lo mas humano... y corrupto que he hecho nunca. - Dijo tratando de darle un toque de humor a la situación, aunque el chiste no tenía en esos momentos mucha vida, se atrevió a mirarle a los ojos y a esbozar una sonrisa resignada. Adeline ahora no tenía ni la mas ligera idea de como reaccionaría Mishka, no quería que pensar que sus planes se habían ido al traste por la dificultad en la que se encontraba ella... así que le quería demostrar que seguía adelante con el negocio.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 09, 2014 5:51 pm

Fijé de nuevo mi mirada en ella cuando dijo que le ocurría lo mismo conmigo. Reí por lo bajo, comprendiendo de su afirmación que sin "heridita en el labio" no era ni siquiera amenazador.
-Y yo que creía que me ibas a tomar más en cuenta después de verme pelear... -me encogí de hombros.
-Podría pintarme una cicatriz falsa en los días que quiera parecer amenazador-añadí en broma. Estaba claro que en luna llena no me hacía falta pintarme nada. Un enorme lobo negro podría resultar bastante amenazador sin necesidad de adornos.

Escuché, luego, acerca de su semana, nada que ver con la mía, excepto por los entrenamientos. Aunque en mi caso no habían sido tan intensivos.
Me pregunté el por qué del castigo que le habían impuesto y por un momento sentí una punzada de culpabilidad al pensar que pudiera haber sido por mi culpa. Ni siquiera me atreví a preguntar, pero lo cierto es que mi expresión ya fue bastante explícita.
Tampoco pude ocultar mi sorpresa al oír que había vuelto a encontrarse con la vampiresa. Fruncí el ceño, mostrando mi disgusto por aquello, aunque me tranquilicé un poco cuando aclaró que estaba allí un amigo. Sentía curiosidad por la fobia de la nefilim a los chupasangre, o al menos a aquella en concreto, pero jamás le habría mencionado aquello pues sabía que lo que ocurrió una semana atrás era algo de lo que se avergonzaba.
-Prefiero mi semana aburrida...-comenté haciendo una mueca ante la mención del demonio.

Mi vista se desvió a las manos de Adeline. Enarqué ambas cejas al oírla decir que no quería retrasarme más y comprendí a qué se refería al verla buscar algo en su chaqueta.
"Cierto, el dinero", recordé. Interpreté entonces sus palabras como una manera de dar por finalizada aquella conversación. Tal vez sólo quería zanjar el asunto del dinero y marcharse. Los negocios eran los negocios, aunque yo no lo veía así.
Sin embargo, cuando siguió hablando comprendí que no se trataba del dinero, ella no lo quería. Fruncí el ceño al ver que me ofrecía el lote completo.
-¡No...!-exclamé sin pensarlo, posando mis manos sobre las suyas y empujándolas para alejarlas de mí. No quería coger aquellos billetes, era algo que ella se había ganado y teníamos un trato. El mayor porcentaje se lo llevaba ella, por los riesgos. Y no iba a ceder.
Aparté las manos y me sentí obligado a preguntar, aunque no fuera de mi incumbencia.
-¿Qué ha pasado para que cambies de planes? -pregunté recordando su cara ilusionada cuando me había contado que quería ser independiente.

Me sentí incómodo porque no podía aceptar aquello, aún cuando Adeline dijera no necesitar el dinero. Y me sentí extraño porque a pesar de todo, ella me decía que quería seguir con nuestro negocio. ¿Y qué ganaba ella si no iba a querer la pasta?
Negué con la cabeza ante todos estos pensamientos.
-Mira, ¿quieres hacer cosas humanas? -Tomé el fajo de billetes que antes había apartado y se lo mostré agitándolo ante ella.- Pues podemos usar este dinero para hacer cosas de humanos.
Era lo único que se me había ocurrido. Si no podía independizarse como ella hubiera querido al menos podía invertir el dinero en hacer cosas divertidas. ¿O es que los nefilim no se divertían?
-El caso es que a mi no me vas a encasquetar toda esta mierda de dinero corrupto -dije cogiendo su mano para colocar la palma hacia arriba y plantarle el dinero de nuevo. Aunque había intentado decir aquello con seriedad no pude evitar sonreír.

Tomé a ojo un puñado de billetes, puede que fuera el treinta por cierto o puede que fuera menos. No me importó porque de por sí ya me parecía bastante.
-No creía que fueras a conseguir tanto...lo que significa que la mayoría ha apostado contra mí. No sé si alegrarme por la pasta u ofenderme. Qué más da...eso de parecer inofensivo nos ha venido bien después de todo -me encogí de hombros con una sonrisa, guardándome el dinero en el bolsillo de los pantalones.
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Adeline sonrió y lo miró con los ojos entrecerrados al oír  su primera respuesta, lo cierto es que si que le había impresionado como luchaba, no le faltaba fuerza, años de entrenamiento y técnica, verlo en el ring le había dado una imagen menos vulnerable  a como lo vio por primera vez, pero después de como la defendió frente a la vampiresa ya entonces la imagen que tenía de él había cambiado.

- Una cosa es tomarte en cuenta, y otra temerte... ¿quieres que te tema?. - rió  y lo dejó pasar, desde luego que... el resumen de todo esto era que las apariencias engañaban, y muchísimo. Nada te aseguraba que los hombretones tatuados y de piercings hasta las cejas (nunca mejor dicho) no gritarían como nenas frente a una amenaza real, contrastando así con la idea de  que una persona bajita, aniñada o un chico bonachon escondieran una enorme valentía dentro de ellos.

Se mantuvo atento  a su explicación de la semana, sacando como conclusión que se quedaba con su semana aburrida. La nephilim sonrió al hacerle gracia pero se había percatado de los cambios que su rostro había tenido cuando mencionó a la vampiresa pero que supo bien relajar para que la nephilim no se diese cuenta, pero fracasó. Era alguien muy cuidadoso con sus palabras y siempre miraba mil veces antes de pisar un terreno por si este se lo tragaba, esa era la impresión que le daba a Adeline al ver que no preguntaba. Ella en cambio era casi todo lo contrario, estaba acostumbrada a preguntar y a inquerir respuestas por el hecho de ser nephilim, todo por trabajo pero que últimamente se entremezclaba con su interés personal, pero en mas de una ocasión se había visto obligada a morderse la lengua porque indagar demasiado podía hacer daño a los demás, sobretodo por los recuerdos hirientes, en eso no pensó cuando Mishka debido a sus preguntas le contó todo respecto a lo ocurrido con Helena, bueno, exceptuando algunas lagunas.

Cuando quiso entregarle el dinero le gritó una negativa que hizo que la chica diese un pequeño bote en el banco y lo mirara  algo perpleja notando también la presión de sus manos sobre la de ella, impidiendo que le entregase el dinero.
Ahora era él el que preguntaba el porqué de aquel cambio de parecer y a Adeline por el momento no le salía darle explicaciones, todo lo que le ocurría lo había encerrado bajo llave, era lo que la mayoría de los nephilim hacían aunque muchos hablaban entre ellos y tenían buena amistad, pero ella no tenía de eso.
Parpadeó y lo miró fijamente,  con la boca cerrada, pero Mishka siguió hablando proponiendole que con todo ese dinero podían hacer cosas mundanas, parecía desesperado por encontrar un uso para ese dinero porque él tan solo se llevaría ese 30% que acordaron, cosa que ya cogió y se lo llevó a sus bolsillos.
Hacer "cosas de humanos"... tenía buena pinta, sentirse como una humana mas era algo que le gustaba mucho, pasar un día entero así y olvidarse que al anochecer tenía que volver a la realidad podría ser una buena salida.

La rubia agachó la cabeza mirando ahora su mano con el resto del dinero, escuchando como bromeaba sobre la cantidad que habían reunido haciéndose un poco el ofendido de que no hubieran apostados mucho por él seguramente por las apariencias. La chica no entendía muy bien como iba eso de las apuestas pero tal vez ese incremento de dinero se debía a que había acertado justo el asalto en el que dejaría a su contrincante K.O. Esta vez Adeline no sonrió, valoraba el toque de humor que Mishka quería darle a la situación, lo agradecía mucho pero no podía, tenía que darle una explicación, lo merecía después de todo.

- Está el tema de mi edad... al ser menor es algo complicado eso de independizarse. Cuanta hipocresía, ¿verdad?. Soy menor para vivir sola pero lo suficiente mayor como para arriesgar mi vida cada día.- Levantó la mirada hacia él esbozando una sonrisa repleta de fastidio. - Pero aun más complicado por como ha cambiado todo en el instituto con la llegada del nuevo director, que exige toques de queda a todas horas. Vamos a tener menos libertad que los presos mundanos. - negó con la cabeza resignada. - Si ya era duro formar parte de ese mundo ahora lo es aún mas, tsk... mi delito fue beber de esa copa. - musitó eso último, dudaba que Mishka lo entendiera. Giró la cabeza y miró hacia otra dirección, lejos de esos pozos oscuros que la observaban. A varios metros se encontraban los columpios al lado de la caseta de madera con el tobogán, los columpios se mecían levemente con la suave brisa nocturna que corría por ahí, tan libre que la envidiaba.

- Así que... supongo que puedo conformarme con hacer cosas mundanas, sería un respiro de aire puro, pero Mishka, no quiero entorpecer lo que tengas pensado para ti, ya no me debes nada, estamos en paz. - Dijo aun cabizbaja y con toda la sinceridad del mundo, expresando lo que pensaba que ahí ocurría y no le molestaba, pues... las personas, la gran mayoría caminaban por el rumbo de su conveniencia e interés, y mucho mas los subterráneos que se veían cada día mas amenazados por sus propios aliados o por otros de su misma estirpe, incluso de demonios.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 09, 2014 11:30 pm

Negué con la cabeza automáticamente. No, no quería que me temiera, desde luego. Y sabía que ella no me temía, pero tampoco me menospreciaba. Así me lo había hecho saber la vez anterior, aunque yo no me lo terminara de creer del todo. Ella parecía estar más segura de mi valía de lo que lo estaba yo mismo.

Cuando se tocó el tema del dinero y supe que ella no podía llevar a cabo sus planes de independizarse, todavía necesité  un momento y soltar unas cuantas estupideces antes de que se decidiera a contarme el por qué de aquel cambio.
Agradecí con la mirada que confiara en mi para contarme aquello y escuché, dejándola hablar hasta el final.
Sentí un nudo en el estómago al mencionar que se arriesgara la vida cada día. Sabía que era así y aquello no me gustaba nada. También me venía a la cabeza la imagen de Hele, ahora una de los suyos, y sentía impotencia por no poder protegerla de los seres a los que se enfrentaba cada día.
No obstante, no dejé que aquellos pensamientos desviaran mi atención de lo que decía Adeline. Mencionó que habían cambiado de director y que había toques de queda y una libertad muy restringida. Me agobié solo de pensarlo, aquello me recordaba demasiado a los tiempos en los que había vivido con mi padre y todo eran prohibiciones y normas.
Lo de la copa no lo entendí pero tampoco lo pregunté, imaginé que serían cosas de nefilim. ¿Los masones no bebían de una calavera para jurar votos o algo así? Pues quizás ellos también tenían algún código sagrado, a saber...Muchas veces era mejor ni preguntar.
-Sí que pinta mal la cosa...-comenté con el ceño fruncido. No se me ocurrían palabras de consuelo más que apoyarla en lo que pudiera, que probablemente fuera poco.

Y cuando iba a añadir algo más, noté un cambio en su tono cuando siguió hablando. Parpadeé confundido al oírla decir que no quería entorpecer lo que tuviera pensado para mí. Había pensado que era Adeline la que se quería marchar porque tendría cosas mejores que hacer...y resultaba que ella había llegado a la misma conclusión sobre mí.
Este pensamiento me hizo sonreír, a la vez que negué con la cabeza.
-Tenía pensado encontrarme contigo, no tengo planes más allá de eso-repliqué con sinceridad, buscando su mirada.- El trato de repartirnos las ganancias es una cosa y esto es otra. No es luna llena, no muerdo, así que no te marches tan pronto, anda...
Lo último lo dije en voz gradualmente más baja, como cohibido.
Sentía que estaba siendo una mala influencia. Que podían castigarla por eso de estar fuera en los toques de queda, si es que estos se aplicaban a la noche. Y especialmente porque no estaba bien visto que se viera con un licántropo, tal y como ella me había explicado una semana atrás. Pero aún así, me dejé llevar por ese impulso egoísta de tenerla allí conmigo e insistí.

-Venga, tenemos dinero, somos los reyes de la noche mundana. Vayamos a...-empecé a decir, quedando pensativo durante unos segundos. La verdad es que no se me ocurría qué podíamos hacer y no es porque no hubiera vida nocturna, pero había estado atento a las palabras de Adeline. Recordaba que había dicho que estaba cansada por el entrenamiento y supuse que también por lo de esa noche. Sus palabras textuales habían sido que no tenía el cuerpo para fiestas. Tenía que admitir que yo tampoco y, de todos modos, no me apetecía. También había que tener en cuenta que era una hora en la que la mayoría de los lugares si no eran locales de fiesta o puestos ambulantes de burritos...estaban cerrados.
Pero de la misma manera que había prestado atención a las palabras de la nefilim también lo había hecho a sus gestos. Y cuando se tiró por el tobogán me había parecido vislumbrar una felicidad que no supe muy bien si era debida a la liberación de volver a ser ella misma o a que de verdad le había emocionado tirarse por el tobogán...
-¿Vamos a los columpios?-pregunté poniéndome de pie a la vez que lo sugería.
Aquello era acción y lo demás, tontería.
Retrocedí dos pasos, mirando a Adeline con expresión inocente.
-Aunque si prefieres ir a un club de striptease...no seré yo quien te diga en qué debes gastar tu dinero-bromeé y reí.-Lo sé, lo sé, ya has visto suficientes abdominales por una noche -añadí haciendo referencia a los combates. Pero resultó que mi propia broma terminó haciendo que yo mismo me ruborizara al comprender que también me había visto a mí sin camiseta. Bueno, ella y cuatrocientas personas más. Pero la gente anónima me daba igual. En cambio ante los no anónimos me daba vergüenza mostrar la cicatriz que tenía en la espalda y el hombro porque pertenecía a esa parte que no me gustaba de mí...

Me di la vuelta y me dirigí hacia los columpios. La esperé de pie junto a uno de ellos y le hice una seña para que se sentara. Apreté los labios conteniendo una sonrisa por lo que pensé en ese momento.
-Súbete en el columpio...Tengo curiosidad por ver si tocas el suelo con los pies...
Seguro que Adeline ya estaba echando de menos los chistes de bajitos, así que iba a darle el gusto.
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Pintaba mal, si, era lo único que pudo expresar Mishka al no saber que otra cosa decir. Era complicado, era cosa de nephilims y estaría en la duda si tenía o no arreglo y ante esa inseguridad era mejor callar.

Adeline se giró hacia él con cara de boba, con cejas alzadas, ojos bien abiertos y la boca entreabierta cuando Mishka le demostró que se había equivocado respecto a sus planes. Desde que llegó a Nueva York no es que hubiera sentido  que nadie tuviese ese interés hacia ella, al menos en el ámbito personal, ni siquiera estaba segura con Arael y mucho menos después de  haberlo visto esa semana con Aileen.

Por primera vez en mucho tiempo, la muchacha no tenía respuestas, solo se quedó mirando la sonrisa que le dedicaba Mishka tras haberle soltado aquello. Entonces estaban ahí sin ningún interés egoísta, solo el de pasarlo bien el uno con el otro, en compañía.
Le contagió esa actitud cohibida haciendo que volviera a agachar la cabeza con vergüenza de sentirse de pronto un poco mas feliz.

Con euforia Mishka pidió ir a algún lugar con todo ese dinero pero se detuvo al pensar donde. Adeline trataría de sacar todas las energías que pudiera para ir donde dijera, gastar todo ese dinero en alguna costosa locura que tenía pinta que requeriría mucho movimiento pero él se lo pensó mejor y propuso ir a los columpios. Él parecía estar cansado y lo cierto es que esa proposición le encantó, lo agradeció esbozando una sonrisa. Así que se levantó justo después de él con ímpetu.

El rostro de Adeline iba cambiando y ahora lo adornaba una sonrisa divertida mientras lo seguía  con pasos rápidos. Y por fin liberó tensiones echándose a reír cuando mencionó de ir a un club de Stripteas, ¡pero vaya error!, pues Adeline lo atacaría por ahí después de ver como sus mejillas habían enrojecido.

- Me quedo con los columpios, porque tienes razón, ya estoy saturada de ver tanto músculo... y empachada de esa tableta de chocolate que lucías. - se rió de su propio comentario tratando de avergonzarlo más, en el buen sentido aunque... ¿había buen sentido en hacer pasar un horrible bochorno a alguien?, era broma... al fin y al cabo. Aunque debía reconocer que  no estaba nada mal, pero no era algo que ella fuese a reconocer... bueno, a reconocer en serio, porque ya se lo había dejado caer en... "broma".

Se detuvo delante del columpio, lo miró con el ceño fruncido, y con falsa ofensa lo señaló porque de nuevo volvía a bromear con su estatura.
- Pues ya mismo calmo tu curiosidad, llego perfectamente, listo. - Trató de aguantar la risa. Era un columpio de críos, ¿como no iba a alcanzar?... pero que no, que era imposible no reír al ver como parecía un sapo intentando aguantarse la risa.
- Anda... ríete ya, sapo. - Dijo sentándose en el columpio, se agarró a las cadenas y piso bien fuerte el suelo, para que viese que alcanzaba estupendamente.
- ¿Y ahora me vas a columpiar?, ¿no me acompañaras usando el otro?.- Preguntó girándose para mirarle aunque si de pie ya tenía que alzar el rostro, sentada aún más.
Estaba animada, Mishka tenía una capacidad asombrosa de  animarla sin esforzarse mucho, esa era la magia del licántropo que lo hacía tan especial. Su naturalidad y por supuesto, también su inocencia.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Lun Feb 10, 2014 4:02 pm

Me esperaba una respuesta a mi broma sobre el club de striptease. Ya me había demostrado que era ocurrente e ingeniosa para eso, pero no me esperaba lo que dijo a continuación. Sin embargo consiguió lo que seguramente andaba buscando, y es que me encendí como un semáforo en rojo.
Así que después de todo no solo me avergonzaba que me viera la cicatriz de la espalda, sino que también se hubiera fijado en la "tableta de chocolate".
Durante unos segundos lo único que pude hacer es mirar a otro lado, ruborizado.
-Touché...-Minipunto para Adeline por dejarme sin respuestas ingeniosas.
Me llevé una mano a la nuca, riéndome de mi mismo una vez pasado el bochorno inicial. Sólo yo podía ponerme nervioso por ese tipo de comentarios. Cualquier otro tío en mi lugar, aún siendo un comentario de broma, se habría hinchado cual pavo real, todo orgullo y amor propio.
-El próximo combate no será hasta dentro de un par de semanas, ¿se te habrá pasado el empacho para entonces?

Mi rebancha vino con el comentario acerca de su altura. La broma mezclada con la expresión de ofensa fingida de Adeline era suficiente para hacerme reírme, aunque hice lo posible para aguantarme. Cuando me dio su permiso, haciendo referencia además a la cara de sapo que debía tener, me eché a reír.
-Pues parece que esta vez me he equivocado, sí -dije al ver como tocaba el suelo con los pies. Lógicamente sabía de sobra que iba a alcanzar, pero no estaba de más meterme un poquito con ella.
-¿Quieres que te columpie? ¡Qué mona! -otra pullita. Vale, tenía que dejar de hacer eso. Aproveché para ponerme detrás de ella y empujarla suavemente por la espalda. Y otra vez, y otra, hasta que fue ganando altura y tuve que retroceder.

-Voy yo, voy yo -dije con la emoción de un niño pequeño. No, en serio, debería de estar bien visto que los adultos también jugaran en el parque, era divertido...Aunque más divertido fue sentarme en el columpio a una altura más que ridícula. Tuve que tomar impulso para balancearme, aunque a destiempo, con las piernas completamente extendidas para no tropezar con el suelo cuando llegaba al punto bajo.
Miré a Adeline y tuve que reírme.
-Quiero que borres esta imagen de tu memoria en cuanto nos vayamos de aquí, ¿de acuerdo? -Y volví a reírme. -La de la tableta de chocolate te dejo que te la quedes, pero esta no.
Miré al frente y cuando estuve harto de mantener las piernas en alto simplemente las dejé caer, frenando en seco.
-Ahora me das envidia...con tu estatura se disfruta más de los columpios. ¿Quién me ha mandado crecer?
Me quedé un rato mirándola, simplemente sonriendo porque me hacía gracia verla más feliz que cualquiera de los niños que habían pasado aquel día por el parque.
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Era enriquecedor ver  como las mejillas de Mishka se encendían ante la respuesta descarada de la nephilim, y esa sensación aumentaba ante la esquiva de su mirada que finalmente la hizo reír y por unos instantes sintió un ápice de  lástima por él, pero eso desaparecería en la próxima pulla que el licántropo tuviese preparado para ella.
Pero el chico era atrevido, muy atrevido continuando con ese tema que tanto lo había avergonzado cuando la mente de Adeline estaba trabajando para idear respuestas ingeniosas.

- Gracias a tu aviso, sí. Ya que dejaré un hueco para el postre, aunque de todas formas, cuando algo gusta, solemos recurrir a la gula, ¿cierto?.

Ella sonrió mostrando los dientes, satisfecha con su respuesta pero entonces cayó en algo por lo que decidió que era hora de zanjar ese juego , porque  lo que creía una broma para avergonzarlo empezaba a acercarse peligrosamente al tonteo y con ello posibles malos entendidos. Pensar en eso la cohibió un poco y  también mostró señales de pudor en la cara, así que ¡a pasar pagina, por Raziel!.

Comenzó a columpiarla y su comentario de "que mona" no le pasó desapercibido, se lo apuntaría para soltarle algo pero demasiadas ideas se agolpaban en su mente y tenía que ir seleccionando para no sobrepasarse. Ahora jugaba a que era una niña que necesitaba que la empujasen, normalmente no le gustaba que la catalogaran de esa forma, cosa complicada por culpa de su aspecto que  hacía que aparentara aun menos edad pero en esa ocasión... en esa ocasión quería sentirse así, divertirse de ese modo, estaba cansada de actuar como una adulta.

Cerró los ojos, y fue sintiendo como poco a poco Mishka iba impulsándola y cada vez  se encontraba más alto hasta que él tuvo que retirarse para no sufrir un desagradable accidente. Disfrutó de momento sintiendo el viento en la cara, como sus cabellos iban hacia adelante y hacia atrás a cada balanceo. Cuando iba perdiendo fuerza se fue impulsando ella misma para continuar con esa agradable sensación, similar a la libertad.

Se giró hacia él para ver como montaba en el columpio con esa emoción de niño que se hizo demasiado real cosa que provocó que riera, pero aun mas cuando se dispuso a columpiarse con esas patazas tan largas que tenía en comparación con el espacio que tenia entre el asiento y el suelo, tuvo que estirarlas como  si fuese un muñeco sin apenas articulaciones.

La prohibió que olvidara esa imagen cuando acabaran y ella rió con fuerzas, no iba a cumplir en absoluto, y menos ella que era la reina de romper reglas y prohibiciones. Al menos le permitió que se quedara la de la "tableta de chocolate" pero esa estaba estaba claro que se la quedaría. Se detuvo y lo escuchó fingir fastidio por haber crecido tanto y no disfrutar como Adeline del balanceo, ella respondió a eso con una sonrisa mientras seguía en aquel divertido va y ven aún con los ojos cerrados, hasta que sintió que el silencio invadió la escena, sólo podía oírse el leve chirriar de su columpio , se había quedado un poco perdida en... en nada, en blanco, solo disfrutaba del momento. Entonces abrió los ojos y cuando  el columpio estaba en lo mas alto dio un salto para bajarse. Se giró y lo miró sonriente, zarandeo un poco la cabeza para que los cabellos volvieran a su sitio pues algunos mechones habían decidido quedarse hacia atrás creándole  unos remolinos un poco extraños sobre la cabeza.

- Ahora me ha dado sed... - buscó con la mirada a un lado y a otro viendo  a unos metros una fuente de piedra que esperaba que funcionase. -  Vamos "Ken", si no se te han quedado las piernas entumecidas. - Comenzó a correr hacia la fuente por lo que no tardó en llegar, pulsó el botón y comenzó a beber con ansias  mirando de reojo como él se acercaba.
- mmmmm - se limpio la barbilla para evitar que goteara. - ¿Y cuanto tiempo llevas en Nueva York?, porque por lo que dejaste caer en nuestro último encuentro eres Ucraniano, ¿no?- Dijo apartándose de al fuente pues ya había bebido suficiente y le dejaba paso a él. Tuvo la tentación de darle un manotazo al chorro de agua para salpicarle, jugar, pero demasiado infantil se estaba mostrando como para hacerlo y lo mismo no se lo tomaba bien.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 11, 2014 12:49 am

"Hola, Mishka. Soy tu yo-con sentido común. ¿Quién te manda a ti seguir con la broma?"
Con lo pequeña que era y lo rápida para responder y hacer que me sonrojara (de nuevo). Me reí, así en plan casual, como si no me cohibiera que dijera que le gustaban mis abdominales. Me habría salido bien si no fuera una risa nerviosa. Y con eso consideré que esta vez no había nada más que añadir, porque me había ganado aunque...Cuando me atreví a mirar a la nefilim fui consciente de que ella también parecía algo apurada y me pregunté si era debido a su propio comentario. Tal vez se había arrepentido de decirlo. Vaya par de dos...

Sin embargo volví a sacar el tema cuando le dejé caer que no se olvidara de mis abdominales. Un intento de aparentar que no me incomodaba en absoluto hablar de eso y que lo de antes había sido un lapsus. Como si fuera a colar ahora...
La miré cuando bajó de un salto del columpio, preguntándome qué vendría ahora, qué le apetecería hacer.
Reí por lo bajo cuándo me miró toda sonriente. "Qué mona...", pensé, y esta vez no había burla ni intento de sacarle las cosquillas. Así que se quedó en mis pensamientos, sin ser expresado en voz alta.
Salí de mi ensimismamiento al oírla decir que tenía sed y me levanté justo cuando la oía llamarme Ken. Qué graciosilla nos había salido la nefilim.
-Voy...pinypon -repliqué en un tono de voz normal, como si "pinypon" fuera su nombre en vez de Adeline. Ella me había llamado Ken, así que en mi cabeza la había asociado a ella con esos muñecos pequeños.

Me acerqué a ella con cautela, esperando que me empapara de manera traicionera después de haberla llamado por aquel mote. Pero por suerte no lo hizo. Ya lo hizo el cielo por ella.
Una gota de agua me cayó en la punta de la nariz, pero nada grave, tan solo caían pequeñas gotas.
No le presté atención y escuché la pregunta de Adeline.
Asentí, confirmándole que era ucraniano.
-Llevo...-desvié la mirada, pensativo, contando los años que llevaba viviendo con Hele, dos en total. Y el tiempo que había pasado desde que nos separamos.-Dos años y medio, más o menos. Y todavía se me nota un poco el acento...aunque al menos ya no hablo inglés como un retrasado.
Me encogí de hombros, recordando mi mítico "¿querrerr venirr conmigo?", entre otras grandes patadas al diccionario.
-Tú...¿eres de Nueva York? -pregunté con curiosidad. Sabía muy poco de ella y es que seguía en mi idea de que los nefilim eran un poco como una secta. Demasiado secretismo, demasiado suyos.
No me pasaba eso con Adeline, sin embargo, a quien sentía muy cercana aún cuando nos habíamos visto tres veces contando aquella.

Me cayeron dos gotas más en el cogote. Y de pronto empezó a llover. Ese tipo de lluvias que nadie espera y que surgen sin más aviso que una pequeña gota en la nariz dos minutos antes de que empiece a llover como si no hubiera mañana.
-¡Venga ya...!-miré alrededor y me topé entonces con la casita de madera para niños, de pronto increiblemente acogedora. Le señalé el lugar a Adeline-Ponte a cubierto, sálvate tú -dramaticé a propósito como si lo que estuviera cayendo fuera lluvia ácida. Aunque con lo contaminada que estaba la ciudad no habría descartado aquella posibilidad.

Fui hasta el banco donde habíamos estado sentados y donde había dejado mi mochila con los guantes y el pantalón de boxeo, la cartera, las llaves de casa...casi nada.
Cuando volvía se me ocurrió una broma sobre los gremlins mojados pero me la callé por no ser malo. Sí, me la callé pero comencé a reírme solo. Creo que en general toda la situación en sí me hacía bastante gracia.
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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Adeline Geller el Mar Feb 11, 2014 10:57 pm

Adeline asumió todo lo bien que podía la contestación de Mishka... Pinypon, ¡le había dicho Pinypon!, pero no tenia mas remedio que digerirlo aunque no evitó poner gesto de fastidio porque había sido bueno mientras se dirigía hacia la fuente dándole así la espalda. Por aquello quiso mojarle de arriba abajo pero se contuvo por temor a sobrepasarse, y en la reacción de él cuando ya estuvo cerca de la fuente se observó que no se fiaba de ella, y con razón, pero esa vez tuvo suerte.

Escuchó su respuesta alzando la mirada al cielo al creer que le había caído alguna gota pero al ver que no volvió a enfocar a Mishka. Le hizo gracia que dijera que no hablaba como un retrasado, pero se guardó un comentario cruel porque sería mentira, ya que lo hablaba bien, solo en el café tuvo dificultad para encontrar la palabra "bochornosa". Pues debía estar familiarizado con esa palabra porque él vivía muchas situaciones así...

No le sorprendió su respuesta, que no era mas que el revote de la pregunta, tomó aire para decirle que tampoco era de Nueva York pero entonces los invadió una lluvia repentina. Una lluvia traicionera puesto que no dio mas aviso que tres o cuatro gotas tontas, lo peor es que se asustó un poco por ese golpe repentino dando un pequeño bote y notando como se iba empapando, sintiendo la fría agua filtrándose por su ropa y lo que era peor, temía que también se estuviera colando por su mochila, donde tenía su preciado bloc con todas sus anotaciones y dibujos desde que había llegado.

- ¡Ahh!, ¡no!, ¡maldición!. - Buscó con la mirada donde cobijarse y el grito de Mishka la hizo mirar también a la pequeña caseta, su grito dramático de que se salvara ella misma se la tomó bien en serio ya que sin esperarle ni nada salió pitando hacia allí para colarse rápidamente a cubierto, como si se tratara de un perro de pradera que se mete en su madriguera.

- Lo siento Mishka, ¡tu sacrificio no ha sido en vano!. - Dijo mostrando su cara por una de las minúsculas ventanas que tenía la caseta , saludándolo con la mano  y viendo como el subterráneo se había perdido de su campo de visión por unos segundos hasta que regresó con su mochila.

Le hizo hueco o... lo que le permitía la caseta, se encogió un poco para que pudiera caber bien porque él si que estaría incomodo al estar algo encorvado y las piernas casi cruzadas, algo por lo que era imposible no sonreír.

- Huele a perro mojado. -  se rió un poco por haber soltado irremediablemente ese fácil chiste de perros y se echó para atrás los mechones húmedos antes de quitarse la mochila, ponérsela en al falda para comprobar que todo estuviese seco.

- Tampoco soy de nueva york, llevo cerca de  tres semanas de aquí, vengo de... - ¿Decirle que venía de Idris?, ¿De Alacante?, ¿al ciudad de cristal?, le iba a sonar raro si no entendía mucho saber los nephilim, además eso era una cosa que en teoría no debía de saber así que... prefirió decirle otra procedencia que no era del todo falsa.- - De Londres, mi madre y abuelo viven allí. Pero aquí estoy porque necesitaban refuerzos y no me extraña... - dijo pensando para si misma en la cantidad de amenazas que había visto en ese corto tiempo.

Por fin sacó el bloc de notas y comenzó a pasar paginas viendo que no habían sido empapadas, ni la tinta se había corrido por lo que dio un amplio suspiro de alivio, luego levantó la mirada hacia él. No enseñaba lo que contenía a nadie porque ademas de ser su forma de recopilar información de los que encontraba, también solía escribir o dibujar sobre si misma y como se sentía, por lo que evitó las paginas en la que mostraba sus temores y a su padre.

- Son mis anotaciones, y antes de que digas nada. No es ningún cuadernillo de colorear. - dijo mirándolo y sonriendo, porque se lo veía venir. - Y aquí estás tú. - Señaló el retrato que le hice con una descripción breve de dos palabras, al igual que algunas paginas de parodias. - Tengo que hacerlo antes de que se me vaya de la cabeza, aunque lo dudo. - dijo dejando fluir de su boca una risotada, cogió su pluma y se dispuso hacer el monigote de Mishka con sus guantes y pantaloncitos de boxeo con una autentica tableta de chocolate donde sus abdominales.
Mientras tanto, alrededor de ellos se escuchaba el sonido de la fuerte precipitación que ahora ya no le parecía tan malo.

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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 12, 2014 1:13 am

Me pareció oír a Adeline en medio de la lluvia decir algo como " tu sacrificio no ha sido en vano", pero no la vi hasta que me llamó la atención su mano asomando por la ventanita de la casa-tobogán. Dejé la mochila en una esquina y me metí en la pequeña casa, que dado el tamaño que tenía y que yo estaba crecidito, más que una casa podía ser una caseta de perro. Qué sentido del humor, oye...
Pero a pesar de la dificultad para medio acomodarme ahí dentro no me quejé. Apoyé la espalda contra la pared, apretujado junto a Adeline y encogí las piernas. Quién era el Ken ahora, ¿eh?, ¿eh? Ella sin embargo seguía siendo un pinypon allí dentro, más ancha que pancha.
Entonces oí su comentario y en vez de tomármelo como otra broma, no lo pillé como tal a la primera. Me agarré la sudadera y la olí, aunque solo olía a suavizante y a limpio.
-Lo siento. No había duchas en el "vestuario" y tuve que secarme el sudor con una toalla y...-Su expresión y la risa que había pasado por alto me lo dijo todo. Volví a ruborizarme, deteniéndome en seco en mi monólogo de disculpa por oler mal. -Ah...Qué pasa, ¿que tienes chistes de perros para todas las ocasiones? Oye, te veo más pequeña, no habrás encogido con la lluvia, ¿verdad?
Por si no había quedado claro, yo también tenía chistes de bajitos para todas las ocasiones y así lo demostré con una sonrisa triunfal.

Me dispuse a firmar, mentalmente, una tregua. Aunque estaba seguro de que eso duraría un suspiro. Pero es que era tan divertido....
Como si ella también se hubiera puesto a enterrar el hacha de guerra por un momento, retomó el asunto de antes, cuando le pregunté de dónde era ella. Al parecer no era de Nueva York, sino de Londres. Me resultó curioso lo que dijo, que en Nueva York necesitaban refuerzos. Y me imaginé, como en las películas americanas, todo un foco de violencia demoniaca y entre subterráneos. No era ajeno a aquello, pero era incapaz de verlo desde la perspectiva nefilim, lo cual era normal.
-Tres semanas es poco tiempo. Pero bueno, al menos a ti no te falla el inglés -dije sonriendo. ¿Echaría de menos su casa? Seguro que sí. Era raro porque por un lado la veía como una niña y por otro como una adulta. De alguna manera me había mostrado esas dos facetas suyas. Demasiado joven para tener que llevar aquella vida, pero demasiado adulta por todo lo que debía de haber vivido.

La observé sacar de su mochila un bloc y vi su alivio al comprobar que no se había mojado. Mi curiosidad me invitaba a fijarme en aquel bloc y vislumbré dibujos y palabras. No tardó en aclararme lo que era y reí cuando añadió que no era un cuaderno de colorear. No se me había ocurrido aquella broma en concreto, pero eso se debía a que estaba demasiado interesado en ver lo que había en ese bloc.
Mi curiosidad fue saciada al instante.
-Entonces dibujas...-comenté, sintiéndome afortunado por conocer un poco más a la nefilim.
Alcé las cejas con sorpresa al ver mi retrato y de nuevo me reí.
-Novato...No podías haberme descrito mejor -dije. Sin darme cuenta había ido deslizándome a propósito, y encogiendo un poco más las piernas, para quedar en una posición nada cómoda pero que dejaba mi cabeza a la misma altura que la de Adeline y podía ver mejor los dibujos.
-No me lo puedo creer...-dije riendo en cuanto vi la pequeña parodia, retratándonos a ella y a mi mismo. No llegué a leer lo que ponía, excepto un "gracias" al final del todo. Sonreí con la mirada fija en el cuaderno, ahora en una página en blanco.
-Tienes talento para esto, en serio -dije después de haber visto los otros retratos de gente que me resultaba desconocida.

Aunque me pareció extraño el tono en que dijo que tenía que dibujar antes de que se le fuera de la cabeza...no sospeché nada. Me limité a observar sus trazos seguros sobre el papel y a identificar....a identificarme a mi mismo. Su obra maestra fue culminada con la tableta de chocolate. Me incorporé rápidamente de mi posición relajada y me di un coscorrón en la cabeza por la efusividad con que me había enderezado. Inevitablemente volví a ponerme rojo. ¿Cómo podía ruborizarme tantas veces por la misma cosa? Pero al menos tiempo me reí, porque era gracioso...especialmente el hecho de que en esos momentos tenía la misma cara que en el dibujo que Adeline acababa de hacer.
-Empiezo a pensar que te encanta verme ruborizado...-repliqué atreviéndome a apartar la mirada del blog y  mirar a la causante del color rojo en mis mejillas.
Contraatacar, tenía que contraatacar. Sonrisa maligna.
-El bloc es privado, ¿no? Ya sabes, es mejor que nadie se entere de que tu muso es un licántropo...Que seguro que se lía...-le di un pequeño empujoncito, riendo por lo bajo.
-¿Me dejas...?-señalé con un gesto su pluma y el cuaderno y lo cogí. No quería estropearle nada así que pensé hacer un discreto dibujo en una esquinita. Error, era más difícil dibujar en poco espacio que en mucho. Mi obra de arte que requirió de toda mi maña consistía en un monigote de Adeline en el columpio, con el suelo muy lejos de sus pies, a propósito. Aunque se me daba fatal dibujar no solía ser tan cutre, pero la urgencia de querer plasmar aquello en un segundo hizo estragos. Se lo mostré a Adeline, conteniendo una carcajada.
-Podría decir que esta obra de arte se debe a que la lluvia me inspira y blablabla, pero sería hablar por hablar. Sin duda, tú eres mi musa.

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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Adeline Geller el Miér Feb 12, 2014 1:34 pm

Mishka se había tomado en serio el chiste de perro que había soltado Adeline y comenzó a olerse a si mismo cosa por la que comenzó a reírse mirando como volvía a ruborizarse. Su sangre debía estar ya fatigada de la cantidad de viajes que hacía a sus mejillas, así que la cazadora trataría de no hacer nada mas que lo avergonzara pero seguramente de forma casi instintiva volvería a hacerlo.

El subterráneo contraatacó con un chiste de bajitos que la hizo mirar la caseta hasta reparar en ella misma, que si había encogido dice, pues mejor para ella, porque el que estaba mas inclinado era él.
- ¿Y tú ?  que pareces que te hayas tomado una seta de las de "Alicia en país de las maravillas".

Tras eso pareció que por unos minutos se plantó una bandera blanca sobre el terreno que ondeaba al viento en señal de paz, de tregua temporal y continuaron con la conversación sobre la procedencia de cada uno. La verdad es que si, hacia poco que estaba en la ciudad pero esas semanas parecían meses para ella.

Asintió con la cabeza dándole la razón  sacando de la mochila el bloc que tanto la había preocupado, pues era demasiado importante para ella como para que se hubiera perdido. Notó la perceptible curiosidad de Mishka al verlo y más aun cuando la cazadora le explicó de que se trataba.  Si ya era escasa  la distancia entre ellos, su cercanía la hizo casi nula colocándose de una manera que sus cabezas estuviesen alineadas y mirando el bloc, una imagen como para fotografiar y luego echarse unas risas.

Adeline mostró signos de pudor cuando Mishka descubrió lo que escribió de él tras conocerle, no le miró directamente, solo se limitó a sonreír algo avergonzada y quiso justificarse.

- Bueno... es que no lo cambio desde que nos conocimos, pero creo que eso se quedará ahí, solo añadiré algunas cosas más adelante. - se rió por su propia respuesta, novato sería y será hasta pasado un tiempo aunque... ¿cuanto hacía que era licántropo?. Sería una pregunta pendiente que formular en el momento indicado, ahora no era ocasión porque ambos parecían animados y el recuerdo de haber perdido su condición de humano no debía ser agradable.

Adeline sonrió cuando descubrió los monigotes de ambos y miró de reojo su reacción, aquella sonrisa que se quedó mirándola más rato de lo normal por lo que se obligó a reaccionar  y hacer algo divertido y ese algo era plasmar una imagen de él en la página, algo que lo volvería a avergonzar y ruborizar.

Le miró sonriente, orgullosa de su obra y viendo como él la miraba de nuevo con las mejillas encendidas y sus ojos clamando venganza. Tenerlo casi cara a cara de pronto la intimidó un poco y agradeció enormemente que le pidiese el bloc y la pluma, cosa que le entregó de inmediato pensando en lo de su "muso", era gracioso pero si que era cierto que podía verse en problemas si algún nephilim de La Clave viese lo que había en el bloc.

- Mmmm a ver que es lo que haces... - Dijo mirando expectante lo que estaba dibujando, se fijó en sus lineas y ya fue imaginando que era lo que dibujaba, que mono... la hizo a ella columpiándose, cosa por lo que esbozó una tierna sonrisa, ¡hasta que puso la linea del suelo a kilometros!, haciendo que su expresión cambiara a una sorprendida y con la boca abierta, poniéndose roja por no habérselo esperado. Agarró el bloc aun mirando ese retrato sin saber que hacer, ni se le ocurrió algo ingenioso que decir, o incluirlo en el dibujo de una forma que cambiase la tortilla a la situación. Lo empeoró más cuando dijo que era su musa haciendo que lo mirase con una ceja arqueada y parpadeando un par de veces. Lo diría por decir, por ser lo típico que se dice el asemejarla a una diosa de la inspiración.

- Muy gracioso pero oye... me has sacado agraciada.- dijo desviando la mirada hacia el papel, volviendo al dibujo que le hizo ella y tomó la pluma otra vez.- Ahh, se me olvidó un detalle. -  lo miró con una sonrisilla y le añadió un pequeño corte en el labio. - Hay que ser realistas. . - cerró el bloc y lo fue a meter en la mochila, también fue a guardar la pluma en uno de los bolsillos delanteros cuando notó que al meter la  mano sintiera algo raro, la sacó y se pudo apreciar parte de su manita manchada de negro. Solía llevar también carboncillo pero con el agua se había casi desmenuzado con la cantidad que se había filtrado.
Su cara de desagrado desapareció al pasarle por la cabeza una idea tonta pero también divertida, así que la ejecutó, manchó la nariz de Mishka de negro y se removió un poco de la caseta con algo de dificultad porque tenía que esquivar sus piernas y trató de sacar las manos por la ventanilla para limpiarse con la lluvia las manos, pero parecía que la naturaleza estaba en su contra pues ahora había aflojado la potencia de la caída de agua y hacia unos minutos que chispeaba.

- ¡Venga ya!. - Gritó al cielo maldiciendolo y con la mano sucia de negro, se volvió hacia Mishka pegando su espalda en la ventanilla y extendió su mano hacia él, amenazante. - Aviso que esto es mas mortífero que la plata, así que cuidado. - Dijo entre bromas.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 12, 2014 6:48 pm

Reí con su comentario, mencionando Alicia en el país de las maravillas. La verdad es que sí que me sentía un poco así, aunque para estar en un espacio tan pequeño tampoco es que estuviera agobiado. Y a pesar de que no solía gustarme tanta cercanía física, la verdad es que no me sentía incómodo en aquel contexto. No se me pasó por la cabeza que Adeline sí pudiera estarlo, y estaba tan concentrado en el bloc que tampoco percibí signos de incomodidad.
De lo que sí me di cuenta fue del pudor en la chica cuando mencioné lo que había escrito de mí.
-Desde que nos conocimos hasta ahora sigo siendo un novato, así que está bien -dije riendo por lo bajo.

Cuando le pedí el bloc y la pluma y acabé el dibujo, vi en su cara exactamente la misma expresión que esperaba ver. Sonreí triunfal por haberla sorprendido y asentí, dándole la razón en lo de que la había sacado muy favorecida. Parecía el típico comentario que se le hacía a un niño de tres años que te pintaba cuatro líneas mal hechas en una libreta. Pero, oye, yo estaba conforme. Hacía tiempo que había asumido que el dibujo no era lo mismo, al igual que el baile, y la música en general. Yo...sí, debía tener un trauma infantil que me tenía bloqueado todo lo que fueran talentos artísticos.
-¿El qué? -pregunté cuando dijo que se le había olvidado un detalle. Sonreí al ver que añadía la pequeña herida en el labio, que de hecho cada vez era más pequeña. Oh, vaya, adiós a mi aspecto "amenazador".
-Por supuesto, porque ese dibujo es completamente realista -dije fingiendo orgullo por la "tableta de chocolate".

La observé mientras guardaba el cuaderno. Qué lástima, me habría gustado que siguiera dibujando, pero ya había sido suficiente que hubiera compartido conmigo sus dibujos. Era todo un honor, y no estaba siendo irónico ni nada de eso. Lo sentía así de verdad.
No me dio tiempo a decirle esto, de pronto, me tocó la nariz.
-¿Eh? -la miré contrariado y me di cuenta entonces de que tenía el dedo manchado de negro.
Moví la nariz de un lado a otro de manera cómica mientras ella sacaba la mano por la ventana. Ahí fue cuando me di cuenta de que la lluvia había amainado un poco, cosa de lo que no había sido consciente hasta ese mismo momento.

Alcé las cejas ante la amenaza de Adeline y negué con la cabeza.
-¿Así es como me pagas que me haya arriesgado durante la lluvia para tú te pusieras a salvo? Judas...-dije todo dramático, ideando la manera de "vengarme" por haberme pintado. Me limpié la nariz, manchándome ahora la mano de negro. Miré a Adeline, miré mi mano...
-Creo que no me da tanto miedo como la plata -dije riendo y sin previo aviso contraataqué pintando dos rayas negras en su mejilla, dándole un aspecto que oscilaba entre indio americano y minero. Miré a todos lados buscando de donde había sacado la pintura negra o lo que fuera aquello, y eso fueron unos preciados segundos en los que a Adeline le dio tiempo a defenderse. Agarré su mano para que no pudiera pintorrearme más la cara y hubo un forcejeo en el cual me entró la risa, y volví a bajar la guardia.
-Vale, paz, me rindo. Paz -Mentira. Aprovechando que justo el tobogán estaba detrás de Adeline le di un pequeño empujoncito y....
-¡Já!
Já, já...Al verse Adeline sin apoyo agarró lo primero que encontró, que era yo mismo, tirando de mi a la vez que se precipitaba por el tobogán. Del impulso podría haber caído detrás de ella, pero al ser yo más grande y la "puerta" más pequeña me di un golpe en la cabeza contra la parte de arriba de la casita, ahí atascado, pero con el peso muerto de la nefilim tirando de mí hacia abajo.
-¡¡Suéltame, que no quepo!! -le supliqué.
Y aquí encaja a la perfección la frase de : quién ríe el último , ríe mejor.
Además de que también se me venía a la cabeza la típica expresión de madre: "Vosotros seguid jugando así que al final...¡¡al final verás cómo os hacéis daño!!".
Ahora, eso sí, yo me lo estaba pasando pipa.
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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Adeline Geller el Miér Feb 12, 2014 8:34 pm

Si, no tenía mas razón porque no podía, Mishka era un novato y seguirá siéndolo durante mucho tiempo, y el tiempo no es lo único que hará que eso cambie, sino la experiencia que obtenga. Pero de nuevo le surgió la duda de cuanto llevaba siendo licántropo, porque si llevaba meses así y aún era desconocedor del mundo de las sombras era problemático, para sobrevivir debía ser conocedor de todo pero eso no le correspondía a ella. Debía hablar con Rory con mas profundidad sobre el asunto, era un gran error aislarse del tema. Si deciden vivir como mundanos, bien por ellos, a la nephilim le parecía estupendo, hasta los envidiaba pero Mishka necesitaba unas buenas lecciones.

La idea de haber sacado el bloc fue buena, sobretodo porque era fácil inspirarse a su lado y por haber hecho esos garabatos. Y aunque a Adeline le gustaba y se sentía orgullosa de lo que hacía, temió un poco que todo eso le pareciera una tontería o incluso infantil, pero para nada, hasta le siguió el juego y parecía pasarlo bien.

Fue entonces cuando a Adeline se le ocurrió la genial idea de manchar su nariz con el carboncillo que se había mojado y ahí fue donde comenzó la locura.

- Era demasiado tentador y no me seas hipócrita que apuesto mis runas que hubieras hecho lo mismo. - se justificó entre risas y como podía trataba de cubrirse con las manos en acto reflejo. Buena intuición porque ahora era el turno de Mishka que avanzó como pudo por su tamaño y con los dedos manchados de carboncillo notó que ensució sus mejillas, trató de echar la cabeza atrás para escapar, pero fue inútil, además se llevó un pequeño coscorrón.

- Ohhh me has motivado con esta pintura de guerra que me has pintado. - Se retiró lo que podía con las dos manos dejándose la cara bonita, tenía dos manchurrones en ambas mejillas pero le daba igual, trató de abalanzarse para marcarle la frente pero su mano la detuvo implorando rápidamente que parase y que se rendía. La palabra de rendición le sonó como música celestial, pues con ella venía la victoria.

Bajó las manos, relajó el cuerpo y sonrió triunfal, trató de abrir la boca para decirle que estaba perdonado pero la pilló por sorpresa y le dio un empujoncito saliendo de la caseta y resbalando por el tobogán pero tuvo tiempo de agarrarse a algo... a él.
La cara de la nephilim era un poema, nunca se hubiera esperado la "traición" de Mishka, había menospreciado su mala sangre y ahora se veia en esa situación.

- ¡Maldito traidor!- grito tratando de aparentar estar molesta pero a medida que hablaba se le iba escapando una risotada. - Ayyy...- se removía como si fuese un pez fuera del agua, tratando de subir pero sus pies no se fijaban en el tobogán por lo que resbalaban. - pues tu te vas a venir conmigo!. - Y trató de tirar de él escuchándose el golpe que se había metido Mishka con lo alto de la caseta quedándose bloqueado.

Cuando lo miró bien, aun agarrada y viendo como de verdad se había quedado atascado comenzó a reír con ganas, si, el que ríe último ríe mejor, pero eso hizo que casi se soltase de la risa, por lo que le agarró el brazo con ambas manos para seguir riéndose. Le empezaba a doler la barriga de las carcajadas, aquello parecía tan subrrealista, ¡pero era realidad!, y el que diga que no podía acercarse y comprobarlo.

- Lo siento pero... - aún entre risas. - ahora no voy a tener compasión contigo. Fue escalando por su brazo, poco a poco hasta llegar a su cara, quedando a un palmo de él para burlarse de lo vulnerable que se veía.
Se mantuvo agarrada a el con una mano y con la otra comenzó a pasarle el dedo manchado de carboncillo por el bigote, dibujandole uno como los que llevaban los Franceses, tuvo cuidado de no tocar la herida que para su asombro ya se veía mas pequeña, aunque conocía de sus habilidades de regeneración, jamas iba a dejar de sorprenderle tal capacidad.

- Oggh la, la. - Se rió con ganas después de acabar y no le hizo foto con el móvil porque ya sería demasiado cruel. Lo empujó hacia adentro desbloqueandolo y ella se soltó para dejarse caer por el tobogán.

- ¿En paz?. - Preguntó con una sonrisilla en la boca, era la sonrisilla "sapo", la que trataba de aguantar una risa cuando le miraba la cara a través de las ventanas. Se quedó por las cercanías de la casa porque no se fiaba de las represalias, ya no se fiaba mucho de Mishka, en el buen sentido, por supuesto. Había dejado la mochila dentro por lo que fue merodeando la casita mientras se trataba de quitar los manchurrones que cada vez se lo extendía mas. Afuera ya no llovía aunque tal y como estaba la noche no aseguraba que siguiera así.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Jue Feb 13, 2014 11:56 am

Era cierto, habría hecho lo mismo, le habría pintado la cara con el carboncillo. Iba a resultar que después de todo no éramos tan distintos. O al menos, en lo que respecta al comportamiento ambos podíamos ser como niños pequeños. Y el caso es que yo antes de ser mordido era un poco así. Pero mi carácter se había agriado, incluso con Hele. Tan sólo la noche que volvió de París había vuelto a ser con ella un poco como siempre, aunque había sido tan efímero que no había sido más que un suspiro en el tiempo que llevaba siendo licántropo.

Y allí estaba, "peleándome" con Adeline como un crío, riéndome al ver cómo sin quererlo se extendía más la pintura y pasaban de ser marcas de guerra a simples manchas negras que le ocupaba las mejillas casi al completo.
-Deberías retocarte tu pintura de guerra -me burlé de ella.
Después de aquello se la jugué, pero había quedado claro que la nefilim no se quedaba sin recursos. Y cuando yo todavía estaba atontado por el golpe contra la madera, ella se reía de buena gana. A pesar de que me habría gustado hacerme el digno, yo también me reí. Total, aquello me pasaba por traicionarla después de haber hecho que se relajara pidiendo la paz.
Ahora yo tenía un brazo fuera y el resto del cuerpo atascado, porque aunque podría haber pasado por la puerta aquella hacia el tobogán, para ello habría tenido que hacerlo de la manera adecuada.
-¡Déjame en paz, mono titi!-le advertí cuando comenzó a trepar por mi brazo. Pero si creía que insultarla me iba a librar de que me pintara la cara la llevaba clara...
La fulminé con la mirada. No era en serio, pero era lo único que podía hacer ya que no había manera de defenderme en aquella situación.
-Vas a...-no me dio tiempo a acabar porque me empujó hacia dentro.
La oí llegar al suelo y sonreí. Luego escuché sus pasos merodeando alrededor de la casita y vi su rostro tras una de las ventanas.
-En paz...-murmuré conteniendo las ganas de vengarme por aquel despropósito. Vale, de acuerdo, había sido culpa mía y ella había sabido reaccionar bien. Me había ganado, victoria para Adeline.
Me acerqué gateando a la entrada de la casa y salí, estirando por fin las piernas. Noté una gota resbalando por la frente y aunque al principio pensé que estaba lloviendo otra vez, luego caí en que el agua no podía estar tan caliente como aquello. Me llevé una mano a la cabeza y al mirarme la palma la tenía roja. ¿Tan fuerte había sido el golpe en la cabeza? Me palpé entre el pelo y sentí un pequeño corte. Para un humano tal vez hubiera requerido dos o tres puntos.
Miré a Adeline.
-Lo que no me han hecho en el ring, me lo has hecho tú en un parque infantil. ¡Bruta!
Cogí de mi mochila las vendas que había usado para boxear, las hice una bola y presioné con eso la herida para que dejara de sangrar. Era bastante antihigiénico pero desde que un tío con pintas de drogata, las manos sucias y una aguja que daba la impresión de tener hasta el sida, me cosiera una brecha que me hice en el ojo...después de eso era inmune a un puñado de vendas sudadas.
-Mira...curándome la herida...like a Sir -dije poniendo expresión interesante. Lo de like a Sir lo decía por el bigote, aunque con aquellas pintas parecíamos de todo menos un señor y una señorita.
Acabábamos de recrear una pequeña guerra, con sangre y todo, en una casita y un tobogán.
-Sé que todo esto ha empezado cuando te he dicho que podíamos hacer cosas mundanas...Y no sé hasta qué punto estaréis los nefilim involucrados en las actividades de los mundanos pero ¿sabes qué? Esto no lo hacen los mundanos normales. Por lo menos no los que ya han dejado de hacerse pipí en la cama. Aunque claro...¿qué edad tienes tú?
Aquello fue medio en broma, por la alusión a hacerse pipí en la cama, y medio en serio porque tenía curiosidad por saber su edad. Me había saltado la norma esa de que a las chicas no se les pregunta la edad. Total, ella no podía tener más de diecinueve años, no la traumatizaría decirme cuántos añitos tenía.
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Se lo estaba pasando en grande, sentía una enorme emoción que la reconfortaba, una sensación que nada tenía que ver con el fluir de la adrenalina que sentía a menudo y de lo que ya estaba acostumbrada cuando se enfrentaba a los peligros que asolaban la ciudad. Se sentía como una persona.

Sus burlas eran el alimento para fomentar su astucia a la hora de contestarle con todo el ingenio que pudiera reunir y porque no... con un poco de mala sangre, pero eso quedaba entre amigos, aunque esa era una palabra mayor, ¿en que categoría podía encontrarse Mishka?, porque la de conocidos estaba claro que había pasado con creces.

A la cazadora le encantó ver la cara de desconcierto del subterráneo cuando la vio escalar como en efecto... una mona titi, no le quiso hacer mucho caso en ese momento para poder hacer su obra maestra en la cara de Mishka, pero que la llamara así le causaba una enorme vergüenza, reconocía que era bueno pero jamás se lo iba a confesar no fuera que le diese importancia y la fuese llamando de esa forma continuamente.

Lo esperó fuera con una sonrisa en los labios esperando vislumbrar la banderita blanca, pero la de verdad antes de marcharse a la fuente para limpiarse la cara, y él también debería porque el bigote no es que le sentara muy bien.
Adeline dio un amplio suspiro y relajó los hombros dejándolos caer cuando escuchó la palabra "paz" salir de sus labios pero nuevamente se tensó al ver que tenía sangre en la mano por el golpe que se había dado en la cabeza con la caseta.

- ¡Ostras!. - se acercó a él con un sentimiento de culpabilidad bien marcado en los gestos de su cara que lo miraba con preocupación, y aunque su comentario había sido en broma tenía razón, fue su culpa por haberlo querido arrastrar por el tobogán. Observó como cogió las vendas sucias de sudor para tapar la herida, ¡¿estaba loco?!, la nephilim estaba totalmente contrariada y también cortada por ese pequeño incidente, que tal vez para un licantropo no era nada pero lo que la castigaba era ese sentimiento de culpa. Lo quiso tomar del brazo libre cuando adoptó aquella pose interesante diciendo algo que no consiguió comprender bien el chiste por no estar muy atenta a esos memes de internet.

- ¿Que dices?. Bah, olvídalo, vamos a limpiarte bien eso con agua, eso que te has puesto ahí es asqueroso.- dijo tomándolo del brazo pero no avanzó aún al escucharle hablar. Eso que dijo la hizo sonreír un poco, no hacía falta que le dijera que lo que habían hecho no era tampoco muy común en los mundanos pero para ella era lo más cercano. Su burla sobre su edad volvió a resurgir con su pregunta, ella le puso una mala cara fingida aunque en el fondo le fastidiaba un poco. Como nephilim ser de las más jóvenes era un fastidio, en ocasiones no se le echaba mucho en cuenta porque no estaba tan experimentada como el resto, lo peor eran los subterráneos que al verla no la consideraban a alguien a quien respetar, por lo que su autoridad frente a ellos era baja o directamente... nula.

Cuando llegó al lado de la fuente le pidió con un gesto la venda y la fue mojando y frotando para retirarle toda la suciedad que pudiese.
- Tengo cerca de los 18. - Lo que hacía para no decir la edad exacta que tenía en esos momentos... - Lo que pasa es que mi estatura no ayuda. - Sonrió un poco con un matiz de fastidio y cuando escurrió la venda se la dio porque dudaba que alcanzara a ponérsela. - Si no fuese porque las runas son mortales para los subterráneos... te curaría rápidamente con una de ellas. - Aunque no era del todo cierto, existía la de la Alianza que compartía las habilidades de ambos.
- Perdona por el incidente no debí tirar de ti. No es que quisiera que acabaras de esta forma. Pero... al menos lo hemos pasado bien.- Apretó los labios sintiéndose mal por ello y claramente incomoda por lo que rápido quiso hacer rebotar su pregunta para que no la notara tan preocupada. - ¿Y tú?, debes rondar por los... ¿veintidós?, en apariencia, porque mentalmente... de diez no subes.- bromeó para por fin contraatacar, pero ya valía, estaban en paz por lo que no dudó en disculparse con un gesto pero sin evitar mostrar una sonrisa inocentona. Esperando su respuesta se dispuso a frotarse las mejillas con las manos empapadas de agua que iba obteniendo de la fuente para quitarse por fin esas manchas negras.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Jue Feb 13, 2014 9:55 pm

Tengo que admitir que la expresión de preocupación en el rostro de Adeline me pareció adorable. Le sonreí, tranquilizándola porque, fuera bromas, aquello no me parecía nada grave. Ya no porque fuera licántropo y se me curaran las heridas con rapidez, sino porque estaba acostumbrado a las heridas, las lesiones...Todo eso había formado parte de mi día a día desde que tenía memoria. No porque me maltrataran en casa, sino porque mi padre me había inculcado el boxeo desde que era capaz de mantenerme en pie y sostener unos guantes.

Pero volviendo al presente...Me importaba poco la herida en la cabeza, al igual que tampoco me importaba que me hubiera puesto unas vendas recién usadas para taparla. Pero Adeline no estuvo de acuerdo con eso. Iba a preguntarle si tenían internet en el instituto, por eso de no comprender lo de "like a sir", pero ella me arrastró hacia la fuente.
Por el camino le conté mis impresiones sobre lo que acabábamos de hacer y le pregunté por su edad. Enarqué una ceja ante esa respuesta: "cerca de los 18".
-¿Cuánto de cerca? -pregunté para chincharla un poco.-¿Tienes diecisiete o quince?
Aún así, suponiendo que lógicamente tuviera diecisiete años, no había estado muy lejos de mis aproximaciones. Y si le había echado incluso más, a pesar de su físico, era por su madurez (obviando la última hora en la que los dos habíamos sido unos críos felices).

Cogí las vendas, ya limpias, dirigiéndole una mirada de agradecimiento. No quise parecer un paleto preguntando por las runas, pero imaginé que era lo que ella había usado para curarse en el piso de Rory. Aquel día yo la había observado con curiosidad mientras se pintaba símbolos raros en la piel.
-Perdonada. Pero sólo porque, como dices, lo hemos pasado bien -repliqué sonriendo.

Solté una risa al oír su comentario. Ahora era ella la que contraatacaba con la edad. Por mucho que hubiéramos firmado la paz, quedaba claro que vivíamos en un continuo tira y afloja. Pero, ¿y lo que nos reíamos?
-Pues será que mi edad mental va a la par que mi edad de lobo. Un año de lobo serían siete años humanos. Me has echado tres más...-bromeé. Normalmente este tipo de broma solía soltarlas con sarcasmo, porque no me gustaba recordar el día en que fui mordido. Pero en esta ocasión bromeé sin sarcasmo alguno, con sinceridad.
-Tengo...cerca de los dieciocho... Veinticuatro años -dije ya en serio. -Está cerca de los dieciocho si lo comparas con alguien de ochenta, ¿no?
Coloqué las vendas sobre la fuente, a un lado,  e imité a Adeline lavándome la cara y de paso también las manos, que las tenía manchadas de sangre. A falta de otra cosa me sequé la cara con la manga de la sudadera. Esperaba que se hubiera quitado la mancha de carboncillo y sino, por lo menos lo más llamativo que en este caso era el bigote.

Luego volví a tomar las vendas y presionar la herida con estas. El agua fría alivió el escozor y probablemente cortaría la hemorragia. Me quedé en silencio unos segundos. Miré al cielo, con ese alivio que sentía cada vez que veía la luna menguante. Y cada vez que hacía eso, calculaba el tiempo que quedaba para la luna llena, era algo que se había convertido en un tic nervioso.
Bajé la mirada, deteniéndola en Adeline y mi expresión cambió. Sonreí y me aparté la venda de la cabeza un momento, para darle la vuelta y colocarla del otro lado.
-Todavía tenemos que pensar en qué vamos a gastarnos ese dinero. Mi plan mundano es pagar el alquiler a Rory, pero me seguirá quedando para hacer algo más.
Desvié la mirada ligeramente cohibido, al darme cuenta que me había incluido automáticamente en el plan de Adeline, cuando lo cierto era que ella podía querer gastarse el dinero haciendo planes con otra persona.
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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Adeline Geller el Jue Feb 13, 2014 11:32 pm

Adeline arrugó la nariz y bufó ante su insinuación de si podría tener 15 años, si es que no podía hacerle caras, se lo tenía bien merecido por haber vuelto a desenterrar la banderita, así que se prometió a si misma que ya no la iba a tocar mas, y si iba a estar a punto de soltar una de las suyas se mordería la lengua.

Mishka ya estaba usando las vendas limpias en la herida mostrándose agradecido por su gesto y aceptó sus disculpas por lo que la muchacha se sintió un poco más tranquila, demostrándolo con un asentimiento de cabeza y una sutil sonrisa en los labios, no acostumbraba a pedir perdón por nada, principalmente porque no solía relacionarse con mucha gente y segundo porque era demasiado orgullosa para ello, pero allí el orgullo no tenía cavidad, no con Mishka.

Cuando siguió hablando y le dijo que llevaba un año como licántropo Adeline no pudo ocultar su sorpresa mirándolo fijamente y con las cejas alzadas, se había preguntado durante toda la noche cuanto hacía que lo era, y con aquella estúpida burla lo había soltado tan pancho y sin poner mala cara, su flamante sonrisa invadía su cara.

Se quedó tan pillada que escuchó poco el resto de lo que dijo, algo de dieciocho, veinticuatro y ochenta..., por lógica entendió que era la edad intermedia.

- ¿Ah?... si si, pero eso solo puedo hacerlo yo, par sentirme mayor, a ti no te hace falta. - se rió un poco para disimular un poco su turbación. Un año... un año de vida como licántropo y no sabía apenas nada... ¿donde había estado?, ¡¿invernando como los osos?!. Se sintió bastante indignada por ello, y también sorprendida, no sabía si darle una colleja o alabarle por haber sobrevivido con tanta ignorancia. Se guardó el comentario, si, muy en el fondo aunque pareciera que iba a estrellar, era demasiada la charla que contenía dentro de un cuerpo tan pequeño. Pero le sacaría el tema, era necesario, por su bien...

La cara de la cazadora ya estaba limpia, húmeda por el agua por lo que imitó el movimiento de Miskha y se  terminó de secar  con la manga de la chaqueta.
Fue entonces cuando el silencio se paseó entre ellos o como decía el dicho, que podría haber pasado un ángel aunque ambos por su naturaleza lo hubieran presenciado, igualmente ese dicho siempre le había gustado.

Lo miró de reojo, fijándose en como miraba el cielo, por su fijación parecía que miraba a la luna, mas bien contemplandola de una forma sosegada para su sorpresa. Sus ojos estaban aun puestos en él cuando se volvió hacia ella para recordarle que aun tenían que pensar en que gastar el dinero y como si hubiera acabado de decir una tontería, desvió la mirada a un lado cortado por alguna razón que Adeline no sabía.

La nephilim no consideraba lo que por ahora se le pasaba por la cabeza a Mishka, la idea de que tal vez la chica aprovechara ese dinero para gastarlo con otra persona, pero muy a su pesar, aunque dijera que le daba igual estar sola... no tenía a nadie mas realmente... Arael había perdido parte de la confianza que depositó en él... y con su padre... con él directamente ni le daba los buenos días.

- Ah... pues ahora que lo dices... déjame pensar...- No quería marcharse aun, se lo estaba pasando en grande y ahora la sensación que se acomodaba dentro de su ser era de una templanza que hacía mucho que no sentía.
Tenía dinero, múcho dinero, tanto que no podrían negarle lo que quisiera hacer, porque así era la vida, los poderosos eran los que tenían tacos de billetes en sus manos y aunque ni Mishka ni Adeline tuviese un capital abundante, tenía lo necesario para continuar con la divertida noche y puede que para eso pudieran ayudarse con un poco de alcohol. Ella no solía beber debido a su edad por lo que se quería desquitar un poco.

- Vamonos a un pub, Mishka. Se me apetece mucho, no suelo ir porque directamente no me dejarían entrar si no es para consumir zumos, pero esta noche no es precisamente lo que voy a beber. - Le sonrió ampliamente y se puso delante de el, agitándole un poco la muñeca como si quisiera animarle a que aceptase. - bebamos tequila, chupitos de tequila - especificó con ímpetu. - Se me ocurre un juego para hacerlo mas divertido, ¿eh?, ¿que me dices?. - Lo jaló un poco más, como si ya ella hubiera decidido donde ir, pero es que... sencillamente le emocionaba la idea, además, con eso que tenía pensado podía saber más de él, cosa suficiente para motivarse.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 15, 2014 8:08 pm

Me dio la sensación de que algo de lo que había dicho había dejado descolocada a Adeline. No entendía el qué, sin embargo, por lo que pensé que eran imaginaciones mías y no le di mayor importancia. Seguí bromeando acerca de su edad y ella respondió con otro comentario, con la normalidad de siempre.
Después de eso vino la pregunta del millón...Bueno, tanto como un millón de dólares no teníamos, pero lo que quería decir es que el gran dilema moral era en qué gastarlo aquella noche.
Yo había desviado la mirada porque no estaba seguro de cuál sería la respuesta de la nefilim. Pero al ver su disposición, me animé de nuevo, observándola con cautela. No la conocía tanto como para saber qué era lo que le apetecía hacer. Y aún así, por algún motivo intuí lo que iba a decir antes de que saliera de su boca.  
La escuché, enarcando una ceja divertido al oír que no pensaba beber zumos. Aunque entendí claramente a lo que se refería iba a picarla un poco preguntándole si lo que iba a beber era agua, pero ella siguió hablando, proponiendo que bebiéramos chupitos de tequila. Era tanto su entusiasmo que era incapaz de decirle que no y de todos modos...no bebía nunca, por una noche no pasaría nada, ¿no?
-Uhh, con juego y todo. Prefiero no pensar en cómo acabará eso...-No estaba pensando nada fuera de lo normal, sino algo tan lógico como que Adeline, con su peso y poco acostumbrada a beber, según supuse, acabaría con el alcohol subido a la cabeza al cabo de unos cuantos chupitos. Yo mismo no es que tuviera mucho aguante, a fin de cuentas no bebía nunca, sólo cuando Hele me había convencido para que saliéramos de fiesta. Por supuesto salir de fiesta no implicaba que siempre bebiéramos, pero como me "obligaba" a bailar...(cosa que odiaba), pues el alcohol hacía aquello más llevadero.
-Venga, acepto. Después del subidón de jugar en el parque lo que pega es irse de pubs -dije, asintiendo con una seriedad casi cómica.
Aceptara o no aceptara, Adeline ya estaba tirando de mí.
-Espera, espera -repliqué yendo hasta la casita donde se encontraba su mochila, la cual le devolví, y la mía. Me palpé una vez más la herida de la cabeza y al considerar que ya se había cortado la hemorragia, eché las vendas hechas una bola húmeda en una bolsa de plástico en el interior de la mochila. No iba a tirar las vendas porque tuvieran sangre, hacía boxeo no ballet.

Le hice un gesto para que comenzáramos a caminar. Llevaba más tiempo que ella en Nueva York así que supuse que me tocaba a mí elegir un local, pero lo cierto es que no conocía ninguno de los pubs de aquella zona. Mejor, iríamos a la aventura. Aunque la aventura iba a ser que nos dejaran entrar, ahora que lo pensaba.
-Oye, ¿y qué piensas hacer para entrar? -pregunté, aunque conforme hacía la pregunta venía una posible respuesta a mi cabeza.- Ah, ¿vas a transformarte otra vez?
Bajé la mirada, mirando las deportivas que llevaba puestas. Luego mi sudadera negra, la cual me sacudí un poco, como si así fuera a dar el pego.
-Creo que el problema soy yo. Tendremos que entrar a algún sitio donde no sean muy exigentes.
No llevábamos ni cinco minutos caminando cuando divisé uno de los pub, de los que tenía pinta de "no ser muy exigentes" tal y como yo había dicho.
-Seguro que ahí en vez de tequila te sirven un...-La palabra sucedáneo se me atascaba, y mira que la había dicho otras veces.-...una mezcla de tequila con alcohol puro, del de farmacia.
Si no me salía algo, usaba otra frase para explicarlo.

De pronto me surgió una duda de estas tontas, pero que aparecen en la cabeza porque sí.
-¿Los licántropos tienen...tenemos más aguante para el alcohol? Por lo del metabolismo más acelerado y todo eso...Es que...Eh, pues sí que hace tiempo que no bebo nada...
Me encogí de hombros, sin darle importancia. El único alcohol que había visto en un año era el que usaba para los nudillos sangrando después del entrenamiento.
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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Adeline Geller el Dom Feb 16, 2014 10:51 pm

La sonrisa de la muchacha estaba fija en sus labios, mirando fijamente cualquier reacción en Mishka que le diera alguna pista de si le gustaba o no la idea. La mención de los juegos fue lo primero que lo atrajo aunque tenía razón en que que de lo que allí saliera podría ser un misterio, incluso inquietante debido a la incertidumbre pero para nada sería algo que pasaría  de forma imperceptible.

Ella conocía los riesgos que acarreaba haber propuesto esa actividad, por lo que quiso concienciarse que tampoco se pasaría a la hora de beber porque de ser así estaba segura de que largaría demasiado por esa boquita igual que formularía preguntas indiscretas. Pero prometerse a si misma no pasarse era como hacer dieta. Al final dices "por un poquito no pasa nada" hasta que juntas todos los "poquitos" y terminabas al día siguiente con resaca y sobretodo arrepentimiento.

- ¡Genial!- Se rió con ganas por su comentario. - Di que si, nos hemos motivado con tanto columpio y tobogán. - Iba a seguir tirando de él pero la interrumpió viendo como se iba a la caseta a coger la mochilla. Instintivamente Adeline se llevó la mano a la cabeza por no acordarse de sus cosas, moriría si llega a perder su bloc por lo que lo cogió rápidamente cuando Miskha se lo ofreció.

- Vaya ida de olla. - Murmuró mas para sí misma que para él pero era perfectamente audible.

Y por fin se pusieron en marcha, la nephilim dio varias zancadas para ponerse a su lado y seguirle el paso ya que había tomado él el liderazgo a la hora de escoger el lugar. Levantó la mirada hacia él ante su pregunta, era verdad, en esa ocasión le podían prohibir la entrada por ser menor de edad... pero no importaba porque no la verían entrar. En la pelea tenía que dejarse ver aunque fuese con otro aspecto para realizar la apuesta pero no tenía que dar la cara ante el gorila que estuviese en las puertas...

- No, no voy hacerlo, además que ese poder desgasta. Simplemente no me dejaré ver. Reza porque el gorila no sea alguien con el don de la visión. -  se subió un poco la manga de su chaqueta para mostrarle parte de al runa que llevaba en el dorso de su mano derecha, a continuación, lo miró de arriba abajo viendo sus pintas. Tampoco es que ella quisiera ir a algún Pub de lujo donde tuvieran que ir de etiqueta.

- Mejor, no me interesan mucho los sitios de etiqueta. Tampoco es que te imaginara con un traje y pajarita. - bromeó aunque tampoco se imaginaba a ella vistiendo de forma elegante. La última vez que lo hizo fue para el funeral de su hermana y no fue agradable... era curioso como en el mundo de los humanos era el negro en vez del blanco el que se usaba para ello.

Arrugó la naricilla con desagrado a eso de que servían alcohol demasiado fuerte que equivalía a... ¿los enjuagues dentales?. Se lo quedó mirando un poco raro, y salió ahora con la duda de los licántropos si podían aguantar mejor el alcohol por su metabolismo. Ella como nephilim sabía de sus habilidades, formas de vida y otros detalles de los licántropos, pero es que Mishka era tan distinto a ellos que lo veía como la excepción de todos ellos. En los libros o en los ejemplos de otros como él que había visto jamás había tenido la necesidad de saber aquello así que se lo quedó mirando con cara de no tener idea hasta que pudo reaccionar.

- Ah... pues... pues no se, Mishka. No se si su resistencia también implica la de beber alcohol, supongo que tendrán mas porque su cuerpo está preparado a aguantar cualquier cosa. Como las sustancias tóxicas o directamente las enfermedades pero no se...- resopló y chasqueó la lengua. - Tsk... contigo me surgen decenas de preguntas sobre los licántropos cuando creí saberlo todo. - Sonrió tras un pequeño bufido y con la mirada ahora puesta cerca del Pub, así que activó su runa para no ser vista por los humanos y me dirigí a Mishka.

- Entremos. Siento que te vean entrar en un local para beber solo. - se rió un poco. - Pero me dejaré ver una vez dentro y en algún asiento alejado, pero por supuesto... tendrás que pedir tú, yo no deberia llamar mucho la atención. ¿De acuerdo?. - Le dio un amistoso codazo y se adentró al local con pasos ligeros, antes que Mishka y el gorila ni siquiera miró a la rubia entrar, no la veía.

Una vez dentro, Adeline observó el panorama y esbozó una sonrisa, las pintas de los que habían allí eran la mayoría de tipos duros, algunos con tatuajes y otros con chupas de cuero que no se las quitaban para dejar claro su estatus, porque dentro... hacía algo de calor.
La música que sonaba parecía ser rock alternativo aunque no descartaba que en ese local sonara heavy metal. Se giró hacia Mishka y le indicó un lugar que había localizado al fondo de la sala, se dirigió hacia allí, esta vez no había sillones, sino taburetes altos de los cuales se sentó sobre uno y esperó a su acompañante para dirigirse a él.

- ¿No está mal no?, pues ahora te va a tocar a ti pedir la primera ronda, si quieres puedes empezar tu la de las preguntas para compensar.- le sonrió mientras se quitaba la chaqueta negra, dejándola colgada en el respaldar de su taburete, porque si, tenían respaldo. Bajo la chaqueta llevaba una camiseta de manga larga también de color negra, sencilla. - Tendrías que formular una pregunta sobre ti mismo y yo acertarla, esa es una de las modalidades de juego, o la de "yo nunca", tú escoges, aunque siempre podemos ir alternando. - Se apoyó en la mesita que había en el centro con la altura proporcional a los taburetes. Sus ojos estaban fijos en Mishka para saber que era lo que decidía, pero fuese lo que fuera, ese juego no sería solo divertido, sino que también descubriría mas cosas sobre él.



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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

Mensaje— por Invitado el Lun Feb 17, 2014 7:11 pm

Una vez más me callé, dudando sin preguntar o asentir intentando aparentar que sabía de qué me hablaba. "La visión", ¿sería algo que se suponía que yo tenía que saber? Si era así, si se trataba de algo muy básico, quedaría nuevamente como un auténtico paleto preguntando lo que era. ¿Sería lo que tenía mi padrino? ¿Que podía ver a otros seres a pesar de ser humano?
Fruncí el ceño, se me notaba que estaba meditando seriamente aquello, pero al final decidí no preguntar, suponiendo que ya vería a lo que se refería cuando entráramos en el pub.
Miré la runa que me mostró, y lo único que pude pensar es que era bonita. Si tenía un significado yo no lo sabía. Aquello de no tener ni idea de las cosas me empezaba a agobiar. No quería sentirme tan ignorante y me planteé que probablemente debería hablar con Rory de esas cosas. Ya le había preguntado muchas dudas acerca de nuestra raza, pero no sabía gran cosa de las demás. Al día siguiente la bombardearía a preguntas sobre los nephilim, así a lo mejor alguna vez dejaba de ser un novato.

El comentario de Adeline me sacó de mi pompa particular de incertidumbre y me hizo sonreír.
-No nos vamos a poner finolis después de haber estado pintándonos la cara.
Me encogí de hombros levemente.
Y aunque me callé las dudas más importantes, las más estúpidas como "¿les afecta igual el alcohol a los licántropos?" se las preguntaba a Adeline. Ella me respondió con lo que sabía, con lo que la lógica me decía también a mí. Las sustancias tóxicas eran depuradas con mayor facilidad del cuerpo de un licántropo. En cualquier caso, lo comprobaría empíricamente en un rato.
-Aún así seguro que sabes más de los licántropos que yo mismo -bromeé, aunque era bastante cierto.

Comprendí, por sus palabras, que iba a entrar ella primero y que luego entraría yo, solo. Esperaba que hiciera algún "truco" como el de transformarse, pero en este caso de desaparecer. Pero no lo hizo. Y sin embargo pasó por al lado del tipo que estaba en la entrada sin que este ni siquiera se girara para pedirle el carnet de identidad. Parpadeé, confuso, y la seguí, deseando preguntarle cómo había hecho aquello.
-Eh, eh, identificación.
Le mostré mi pasaporte, pues temía que tomara por falso mi carnet de identidad extranjero, con esas "letras raras" (según palabras de Hele) del alfabeto ucraniano.

Nada más entrar busqué con la mirada Adeline y la vi, como ella había dicho, en una de las zonas más alejadas, casi siendo tapada por una columna. El lugar no estaba mal del todo, me lo había imaginado más "macarra" y aunque lo era por la gente que había en él, el sitio no parecía un local de mala muerte.
-Sabemos muy poco el uno del otro...Se supone que cada vez que fallamos bebemos, ¿no? -enarqué una ceja y me encogí de hombros. Yo podría aguantar mejor o peor el alcohol pero ¿ella? -Bueno, no te preocupes, que yo te sujeto el pelito mientras potas...
Reí por lo bajo y retrocedí para ir hacia la barra.
-Mezclemos las dos cosas, a ver que sale de ahí -dije antes de darme la vuelta. Me sabía varios juegos de beber, pero todos requerían a más de tres personas para que tuvieran algún sentido o fuera mínimamente divertido. Pero me gustaba la idea de Adeline. Sabía poco de ella y tal vez de otra manera no se me ocurriría indagar sobre su vida.

Tras abrirme paso entre la multitud, en cinco minutos estuve delante de ella con lo que iba a ser la primera ronda de chupitos.
-Entonces...¿te hago una pregunta sobre mi? -pregunté para asegurarme. Me costaba un poco hablar de mí mismo, aunque con Adeline lo hubiera hecho abiertamente. No se me ocurría qué preguntarle, no me consideraba especialmente interesante. Es decir, quitando el hecho de convertirme en lobo...era bastante corriente.
-Si aciertas bebo yo...si fallas bebes tú. Espera, espera, mejor...Yo digo algo sobre mí y tú respondes "verdad" o "mentira". Diré tres cosas...Ays, me siento tan quinceañero... -bromeé.
Vale, diría cosas normales. Nada de "he matado a 4 personas siendo lobo", ni cosas así..
Puse cara de póker intentando que no se me notara cuando mentía o cuando decía la verdad y comencé.
-Peleé por primera vez en un ring...digo, en serio, no entrenando...con doce años. Emm...Hace unos meses trabajé de aparcacoches para ganar un dinerillo. Y la última...Se me da genial hacer muffins.
Spoiler:
La primera verdad, la segunda mentira, la tercera...una trola tan grande como la montaña de muffins carbonizados que hice el día anterior...


Última edición por Mishka Henrik el Lun Feb 17, 2014 7:18 pm, editado 2 veces
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Re: Deep in our soul, a quiet ember (Adeline)

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