10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


25/12 - ¡Por fin se ha abierto el panel de inscripción para moderadoras/es! ¡Apuntáos cuanto antes! Además, administración quiere dejar constancia de que, con motivo de las fiestas, la nueva limpieza por inactividad se realizará entre los días 03 y 04 de enero. ¡¡De nuevo, Felices Fiestas, submundis!!


19/12 - ¡Las noticias de final de 2016 están recién sacaditas del horno! ¡Felices fiestas!


04/10 - ¡Aquí llegan el inicio oficial de la Trama Global! Seguid este caminito de baldosas amarillas para saber dónde están vuestros temas, quiénes participan y decidir en cual entrar. ¡Esperamos que lo disfrutéis mucho!


06/09 - ¡Aquí llegan los cambios en la ambientación y la trama y las noticias de agosto y septiembre! No dejéis de leerlas, porque dentro hay muchos cambios importantes.


31 # 39
22
NEFILIMS
4
CONSEJO
9
HUMANOS
9
LICÁNTRO.
6
VAMPIROS
11
BRUJOS
4
HADAS
5
DEMONIOS
0
FANTASMAS

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Mensaje— por Invitado el Mar Sep 09, 2014 2:33 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
La verdad sea dicha, no había tenido demasiadas oportunidades de ir a jugar a los bolos en toda su vida. Quizás dos o tres, como mucho, y habían sido hace ya demasiados años como para que se acordara siquiera de que las cosas habían avanzado mucho y ahora incluso había que alquilar unos zapatos adecuados para jugar. ¿Pero por qué no podía jugar con sus Jimmy Choo tan divinos que se había comprado hace un par de días? Habían sido una total y completa ganga, todo sea dicho de paso, ya que los había conseguido por el módico precio de quinientos dólares. Vale que había tenido que agarrar unas cuantas cabelleras y llevarse por delante a muchas pijas de mercadillo, pero al fin, eran suyos. Llevaba casi dos días con los zapatos puestos y tenía que reconocer interiormente que tenía los dedos de los pies como una degustación de salchichas mini. Pero ya se sabe que para presumir hay que sufrir, ¿no?, así que no se quitaría aquellos zapatos hasta que no sudara todo el almíbar que le sobrara. Ella era así de orgullosa, de presuntuosa y más chula que un ocho. Había aprendido a serlo gracias a Snooki, aquella chica tan maja que aparecía en ése reality show de la MTV, y que había tomado como referente para su actitud en las situaciones venideras.

Así que, glamourosamente, tal y como había enseñado dicha diva en uno de sus innumerables capítulos, Layla entró a la bolera con sus enormes gafas de Sol, su bolso de Louis Vuitton y sus tropecientos mil accesorios que le daban un aspecto de más diva todavía, y se dirigió hacia la caja donde un aburrido perroflauta se dedicaba a mirar series por Internet. A Layla no le importaba en absoluto ir sola a los sitios; de hecho, lo prefería ante muchas cosas. Normalmente solía hacer amigos por el camino, o simplemente disfrutaba de la soledad a la que estaba acostumbrada en Nueva York. Se apoyó en el mostrador y llamó la atención del gerente.

¡Dame unos zapatos rosas para jugar a los bolos! – exigió, con un tono de voz bastante más pedante del que acostumbraba. Procuró hacer énfasis en el nombre del color que quería sus zapatos. El color azul no le combinaría con el outfit que lucía hoy, y el color rojo simplemente sólo le gustaba para los labios y los vestidos. Así que ni corta ni perezosa le señaló unos desgastados que tenían el color rojo tan raído que ya casi parecía un color rosa claro, y el muchacho le indicó que se trataban de tres tallas menos de las que ella usaba –.[/color] ¡Da igual, dámelos!– gruñó. El otro se encogió de hombros y finalmente se los tendió. Layla los agarró lanzándole una mirada de desprecio y se dirigió hacia su pista, donde se sentó pacientemente y desabrochó sus preciosos tacones para meterlos en su bolso y que no permitiría bajo ningún concepto perder. Ahora llegaba la parte más complicada de todas: ponerse aquellas enanas e indecorosas zapatillas. Oh, por el amor de Dior, ¿cómo pretendían que metiese el pie allí?

Volvió a bufar por lo bajo y encogió los dedos en plan garra de Kung-Fu. Ahora sí que entraban aquellos zapatos perfectamente. Pero en el fondo aguardaban una desagradable sorpresa: olían a pizza de cuatro quesos. Sacó el pie inmediatamente y de una patada los lanzó hacia la pista de bolos, donde uno de ellos acabó colándose por la parte donde deberían colarse los bolos una vez estaban derribados. Sus ojos se abrieron en un enorme gesto de sorpresa y salió corriendo, descalza y todo, hacia aquel agujero, introduciendo la mano para ver si lograba alcanzar el par derecho.

¡No, no, no, no...! – se mordió el labio. ¡Ahora tendría que pagar más por haber perdido uno de sus zapatos! No se lo podía creer, la mala suerte la rondaba hoy, definitivamente. Continuó palpando por allí, tratando de evitar los pensamientos fatalistas que la hacían sentirse como lo más torpe del planeta (aunque en parte fuese así, claro).



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:07 pm, editado 3 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Vie Sep 12, 2014 4:19 am

Iba a ir a jugar bolos, si, estaba lo suficientemente fastidiado como para ir a un lugar que quizás era atracción favorita para estúpidas adolescentes con toneladas de libros en sangre dentro de sus frágiles cuerpos. Incluso había sido tan molestó aquel día que había tenido que tomar sangre de una de las bolas de sangre que estaban en su refrigerador. Karma le observaría demasiado mal si él osaba salir sin alimentarse, su hermana aun creía en su salvación, en que podría controlar el impulso por la sangre fresca ya fuera por las buenas o porque la clave le detuviera.

Entró al local sin hacer demasiado alboroto, bueno sin tratar de hacerlo, porque más de una chiquilla había volteado a verlo y cuchicheaba con sus amiguitas de él. No es que fuera egocéntrico ni nada por el estilo, es porque lo escuchaba con total claridad. Se acercó a la barra con tranquilidad mientras se apoyaba allí buscando parecer lo más humano posible. -Hola guapo, ¿deseas algo?- escuchó atrás de él, volteó y era una chica a la cual no le mostró ni una sola sonrisa, porque si le daba la posibilidad de quedarse a solas iba a drenarla hasta no dejar nada más que un caparazón seco. -Goma de mascar... de canela- La chica se lo entregó de mala gana.

Un alboroto se escuchó en la pista, sus ojos se fueron directo al epicentro de aquel asunto. Soltó una carcajada burlesca al ver de quien se trataba. Le pasó el billete a la chica junto con una tarjeta con su número telefónico, decirle que no a la sangre era algo imposible, si ella quería verlo, sería la última persona que viera. No le importaron los grititos de alegría que daba la chica mientras él se alejaba, tenía sus ojos en algo más importante.

Se acercó a la pista de bolos presionando un botón pequeño que estaba al lado de la pista donde caían los bolos luego de ser usados. Pronto el zapato rosa estuvo en sus manos -Layla, creó que buscas en el lugar equivocado- dijo elevando un poco la voz para que aquello pareciera normal. Cuando la chica vampiro volteó, aquel zapato estaba en su mano mientras que sonreía de forma algo egocéntrica.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Jue Sep 25, 2014 12:13 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
La aparentemente joven vampiresa podía notar cómo algo parecido a la angustia le trepaba por la garganta. Odiaba despilfarrar el dinero en cosas que luego no iba a poder tener entre sus manos. Pagar por un cochambroso par de zapatos cutres perdidos sólo incrementaría su furia y probablemente acabaría encerrada en casa aquella fastidiosa noche. Cómo odiaba que las cosas se torciesen y no fuesen por la línea que ella quería, no estaba acostumbrada todavía a recibir un “no” por respuesta y a aceptar el hecho de que no todos sus caprichos iban a ser consentidos como antaño. De todas formas, Layla seguía tratando de adaptarse a ese gran y nuevo mundo que era la independencia total; sabía que, si se esforzaba y lograba alcanzar la “técnica camaleón”, todo iría sobre ruedas. Sin embargo, no podía evitar tener de vez en cuando sus momentos de lucidez, como en aquel caso. Su mano seguía medio atrapada en la abertura donde los bolos se caían, tratando de recuperar, o al menos divisar, el zapato rosa que había sido lanzado por los aires intempestivamente. Por suerte, el encargado no se había dado cuenta. Layla estaba segura de que si se daba cuenta, acabaría siendo un objeto de burlas seguro. Y algo que odiaba es que se rieran de ella. Y si era un mundano, éso la enfadaría muchísimo. No es que los despreciase o los considerase inferiores, sino que tenía el ego demasiado por las nubes como para permitir que alguien se riese de ella en su cara.

Mientras la morena seguía intentando encontrar aquella fea zapatilla, un olor conocido invadió su nariz. ¿Cómo? ¿Sería posible que hubiese un vampiro atrapado allí, en ésas asquerosas profundidades? Asomó la nariz, totalmente incrédula. No, el olor no provenía de allí abajo. Seguramente debería de haber un sistema de alcantarillado o algo así, pero también había escuchado algo de que había vampiros que vivían y se refugiaban en las profundidades, una especie de Nefertitis o algo así. En cualquier caso, le daban ligero repelús y era preferible mantenerles lejos. Pero allí abajo sólo se olía a sudor y poca cosa más. El olor provenía de fuera, concretamente de la bolera. Había un vampiro allí. Pronto, sus sospechas fueron confirmadas cuando un vampiro bastante alto se acercaba a ella con su zapato rosa entre las manos. Layla se giró para mirarle de abajo hacia arriba y, posteriormente, y con toda la dignidad que fue capaz de reunir en ésos momentos al no tener un zapato y estar andando descalza por la pista, se acercó al vampiro y de un gesto rápido le arrebató el zapato que tenía en las manos.

Gracias – murmuró irguiendo la barbilla, tratando de darse un aire de superioridad. ¿Pero qué se creía aquel vampiricucho del tres al cuarto? ¿Y por qué sabía su nombre? Sus ojos azules se clavaron en los de él. Olía muy bien, dicho sea de paso, porque habría reconocido su olor a kilómetros de distancia –. ¿Qué haces tú aquí? – preguntó. Se refería, claro, a qué demonios hacía un vampiro en un sitio como aquel, aparte de ella, claro. Pero es que a ella le encantaba fingir que era mundana. ¿Tendría algún tipo de fetiche, o algo así? Se puso a la pata coja para intentar meterse aquel zapato nuevamente, pero tras dar un par de ridículos saltitos, desistió de su idea. Aquel cutre zapato era demasiado pequeño.



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:07 pm, editado 3 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Vie Sep 26, 2014 3:06 am

Observó el caminar de la chica mientras esta se acercaba a quitarle el zapato de las manos de aquella forma. La pregunta era, que hacía un vampiro jugando bolos, bueno perdiendo un zapato antes de jugar porque en la pantalla no había ningún puntaje en la pizarra donde jugaba la chica, Layla como estaba escrito en el lugar. Se creía superior, aquello era el síndrome de los vampiros jóvenes, solo por ser inmortales creía que podían contra el mundo completo, incluso él había pasado por esa época. -Oh, bueno... es noche de bolos- dijo en forma de broma y se alejó de la chica sin más.

Su hermana había recibido una dichosa invitación a un baile de mascaras al cual no pensaba ir, ¿que mejor lugar para esconderse que entre mundanos? no era la primera vez que terminaba allí. Fue a donde estaba el sujeto de los zapatos -Señor Callahan- dijo al chico algo nervioso, ¿como es que las chicas en esa época eran unas rameras y los sujetos eran unos completos imbéciles? "por eso la segunda guerra mundial fue asombrosa" Miró al chico -Dos pares de zapatos, ya sabes mi talla. Y una para la chica de aquella pista- le dijo señalando a la vampiresa que estaba jugando sola, nada mas deprimente que jugar solo, no que al él le importara, pero a muchos si.

Volvió a acercarse para poner los zapatos de la chica sobre la mesa mientras se sentaba en una de las sillas para cambiarse los zapatos. -No habían rosados, pero imagino que son mejores cuando realmente puedes usarlos, en vez de hacerlos volar por los aires- Cuando terminó de ponerse los zapatos, su nombre ya estaba en la pantalla, abajo del de la chica 'Killian' mucho mejor así que tan solo su apellido.

Se levantó de la silla y caminó un poco para comprobar que los zapatos estaban propiamente ajustados -Entonces dime cual es tu historia para acabar jugando bolos sola, en una noche como esta- le dijo mientras sacaba una goma de mascar de su paquete para empezar a masticarlo con total naturalidad, era una de las pocas cosas que soportaba de la comida que siglos atrás había dejado de comer. -No es usual conseguirse a uno de nosotros en un lugar llevo de mundanos con los corazones acelerados por el ejercicio físico- El podía controlarse la mayoría del tiempo cuando Karma estaba en la ciudad.

-Así que puntos para tu control, ¿que edad tienes?- Dijo con una voz suave para que nadie más en sus alrededores le escuchara, solo la chica.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Dom Oct 05, 2014 11:50 am

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Se mordió el labio con ligero nerviosismo. Por lo general, no le gustaba mostrar que estaba nerviosa, y mucho menos a desconocidos, porque éso significaba mostrar una debilidad que podía ser aprovechada. Su cabezonería le impedía con creces continuar preguntándole al vampiro qué demonios hacía allí, así que se cruzó de brazos reuniendo toda la dignidad que pudo y rodó los ojos mientras le observaba marcharse. ¿Éso significaba que sólo había acudido a ella para burlarse un rato? ¿Lo único que quería era éso, acercarse, reírse de que se le había perdido uno de aquellos cutres zapatos para jugar a los bolos, y después nada? Resopló con frustración al ver que el chico había ido a por un par de zapatos para él y otros para ella. Su mirada se fue transformando pausadamente en una expresión de horror, de ésas que si te las llegas a encontrar en una mansión a oscuras saldrías corriendo perdiendo los calzoncillos. ¿Cómo se atrevía aquel individuo acercarse a ella con un par de despojos como aquellos? ¡Encima no eran rosas! La francesa retiró la mirada mientras el chico se las tendía para que las cogiese. No podía haber unas zapatillas más feas en todo el mundo. Decidido: en cuanto saliese de aquel sitio iría a buscar por Internet unas más merecedoras de sus preciosos pies.

Ja, já – ironizó cuando escuchó la broma de “lanzarlos por los aires”. ¿Quién se iba a imaginar que unos zapatos que le estaban pequeños iban a salir por los aires? Hubiese sido más lógico que se le hubiesen quedado encasquillados y no hubiese podido tirar ni para adelante ni para atrás. Éso sí que hubiese sido un problema, ya se imaginaba al encargado de los bolos con una radial intentando amputarle los pies. ¡Ahora que se había terminado de hacer la francesa! –. Ehm... gracias – se quedó mirando aquellos zapatos que el ofrecía el chico cuyo nombre aún desconocía, y finalmente estiró los dedos índice y pulgar para cogerlos con suma delicadeza, y rozarlos lo menos posible. Ésos zapatos olían a Camembert que tiraba para atrás –. ¿Y a qué se debe ésta generosidad? – Porque claro, seguro que los vampiros no hacían algo a cambio de nada. Desde pequeña siempre se había codeado con vampiros de toda clase y condición, y si algo había aprendido es que se guiaban por intereses y por instintos, y éso era incontrolable. Todavía no se había encontrado a ningún vampiro desinteresado, y seguro que aquel no iba a ser el primero –. Siempre he sido muy partidaria de éso de “mejor sola que mal acompañada” – esbozó una enorme y radiante sonrisa y, “cojeando” sin un zapato agarró una bola de bolos (rosa, por supuesto) y se dispuso a tirarla en la pista, sin ponerse siquiera los zapatos que el chico había tenido el detalle de traerle –. ¿Y tú? ¿Buscando algo para comer? ¿O simplemente buscando chicas para aprovecharte de ellas? – inquirió, alzando una ceja –. ¡Preguntarle éso a una chica es de mala educación! – frunció el ceño mientras le miraba, enfadada. A Layla no le importaba decir su edad, pero había visto ese tipo de reacciones en las mujeres y parecía ser la cosa más normal del mundo. Aparentar ser normal era lo único que le quedaba.

Torció la boca. La verdad era que tenía una imagen muy estereotipada de todos los vampiros, tal vez ayudaba el hecho de que se había encontrado muchos a lo largo de su vida y se había llevado bastantes desengaños de la mayoría, por lo que había perdido la esperanza completamente de encontrarse con alguien que verdaderamente no estuviese dominado al cien por cien por su nueva condición. Incluso los neófitos se veían obnubilados por su nueva vida y perdían el norte para el resto de sus eternidades.



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:08 pm, editado 3 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Lun Oct 06, 2014 4:52 am

Sonrió un poco por la risa irónica de la chica, siempre le había parecido increíblemente divertido las personas con un sentido del humor algo ácido y oscuro, principalmente porque no tenía que retener en lo absoluto en sus comentarios, muchas veces se ganaba problemas por comentar lo primero que pasaba por su cabeza. Aquel vampiro era algo sádico, incluso para los de su raza. -Pues... no es tanta, primero me he burlado de ti- dijo mientras se podía los zapatos de una forma bastante rápida, vestirse era algo que hacía en cuestión de segundos.

Observó como la chica buscaba la bola de color rosa, dejo salir una ligera carcajada, que sin dudas ella escucharía incluso entre todo el ruido que había en aquel lugar, desde el sonido de los pinos derrumbandose, hasta las risas y los gritos de aliento de los mundanos que estaban allí. "Demonios Killian, concéntrate, no escuches los latidos o será un problema" -Pues realmente no me considero mala compañía, así que no creo que deberías de preocuparte por ello- no era egocentrismo, sino que la chica no tenía nada de porque preocuparse por su compañía, a final de cuentas ella no era la cena.

Se levantó para buscar una bola, sin importarle mucho el peso, igual no sería un problema para él. -Pues, eso solo aplica para las que tienen miedo del tiempo- dijo sin ningún titubeo en su voz, sin dudas Killian había perdido mucho de su humanidad en todos esos años, ligeras reacciones de nerviosismo se había perdido porque ya no lo sentía. - En cuanto a mi cena...- camino junto a la vampiresa para señalarle sin importarle que la chica de la barra lo mirara hacerlo -Esta justo allá, y puedo asegurarte que me llamara cuando salga del trabajo, así que tengo intenciones de esperar a que eso pase- dijo para luego alejarse un poco de Layla y mirarla.

Liberó su mano derecha, tomando aquella bola solo con la izquierda para extender la mano hacia la chica -Soy Killian tu nuevo compañero de bolos- le dijo a la chica, él ya sabía su nombre, y tal parecía que Layla no había pensando en husmear para ver su nombre en la pantalla, además hablar con alguien y no presentarse era una completa falta de respeto en todos los sentidos posibles del mundo. -Tal parece que tu vas primero para jugar, y no me molestaría en lo absoluto hacerte morder el polvo en este juego, vengo a menudo... cuando no tengo nada mejor que hacer con mis noches- le dijo a la chica, por lo que le dejaba claro que no la había visto antes en ese lugar, un lugar quizás demasiado mundano para que un submundano pasara desapercibido por sus ojos.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Lun Oct 13, 2014 11:49 am

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
No sabía si las pretensiones de Killian era molestarla o simplemente hacer un poco de tiempo hasta que llegase la hora de “cenar”, o algo así, pero si lo que quería era incomodarla, lo estaba consiguiendo. Sólo un poco. El hecho de que pareciese que se le estaba subiendo por la espalda era totalmente desagradable, y éso no lo iba a tolerar. Era demasiado presumida como para dejarse avasallar por alguien como él. Él sólo era un vampirucho de ésos con los que todas las adolescentes soñaban con prendarse y vivir aventuras brillando a la luz del Sol como ésas linternas recargables que vendían en las tiendas chinas; ¿pero qué demonios se había creído? Le iba a demostrar de qué pasta estaba hecha Layla Marie Bourgeois. Y ni corta ni perezosa se sentó, se desató aquel zapato medianamente aceptable y lo cambió por los otros que le trajo Killian. Aunque fuese totalmente desconjuntada y por dentro se sintiese como si le estuviesen retorciendo las tripas al no ir nada fashion, un reto era un reto y era demasiado competitiva como para dejarlo pasar. Pero ¿por qué le fastidiaba tanto el hecho de que Killian se tomase la libertad de tomar como cena a una humana? Si a ella no le afectaba para nada, ¿por qué sentía por dentro como una especie de gusanillo que la carcomía al imaginarse al vampiro alimentarse de aquella chica?

Apretó los labios con fuerza tratando de deshacerse de aquellos pensamientos tan “macabros” y fue al dispensador de bolas para coger la primera que transportó la cinta. Daba igual que no combinase ni con sus zapatos ni con sus pantalones, porque lo único que quería era cerrarle la boca a Killian. Tomando carrerilla y casi masticando el sabor de su propia lengua, la vampiresa lanzó la bola por el pasillo encerado con tanta fuerza que la bola acabó haciendo incluso un pequeño agujero en el suelo al rebotar y continuar con su trayectoria. Finalmente terminó por chocar contra los bolos de madera pintada de blanco y derrumbando la mayor parte de ellos. Dos quedaron en pie, y un chisporroteo de emoción se vislumbró en los ojos de la vampiresa, que comenzó a saltar como si le hubiesen dado el premio Nobel. Aquello no iba a fastidiar ni mucho menos a su acompañante, pero era una demostración de que ella no era menos.

¡Chúpate esa, Eduar Cúlen! – gritaba Layla mientras le sacaba la lengua con sorna al vampiro. En sus ojos se podían entremezclar la travesura y la malicia, a partes iguales, mezclados como una solución de agua y aceite. Posteriormente se cruzó de brazos y se le quedó mirando y sonriendo con cierta altivez –. ¿Pensabas que podrías ganarme, eh? – Triunfal, Layla le dio la espalda haciendo que pelo ondease con gracia. Se mordió el labio inferior. Qué cosquilleo en el estómago más desconocido el imaginarse a Killian a sus espaldas...



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:08 pm, editado 3 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Jue Oct 16, 2014 5:45 am

Y eso que esta vez no había dicho nada con la intención de molestar a la chica presente, generalmente si quería hacer molestar a alguien con sus palabras lo lograba con facilidad, pero esta vez no había hecho algo con toda la intención de ser la persona mas molesta en la fas de la tierra. Pero aun así, todo el semblante de la chica era de alguien molesto y con ganas de parecer no estarlo para que 'la molestia doliera más' o algo por el estilo. Aquella chica no llevaba siendo inmortal tanto tiempo como para haber perdido muchas de las reacciones mundanas, que a lo largo del tiempo de una vida sin fin iban desapareciendo.

Observó como la chica lanzaba la bola directamente hacia los pinos, quizás con demasiada fuerza para solo una chiquilla como ella, pero de todas formas mucha fuerza no siempre era la mejor solución a la cosas, igual por mucho que jugara no era un experto, no estaba ni cerca de ello, pero de tanto observar las bolas tumbar los pines al final del camino, algunas cosas había aprendido.

Soltó una carcajada cuando escuchó que le llamaba 'Eduar Cúlen' muchas veces había escuchado hablar de ese 'vampiro' que brillaba a la luz del sol, sin dudas las cosas no eran tan bonitas como en las películas -Oh claro, se me ha quedado la brillantina en mi casa, dame 5 minutos y vuelvo con ella- bromeó, insultando al vampiro de pacotilla que se habían creado los mundanos como cuento de hadas, muy equivocados estaban, la realidad era otra un poco mas cruel, y mucho más divertida.

Y por eso se había molestado, ahora para Killian eso estaba bastante claro, como el agua para ser precisos, aquella chica que estaba con él era competidora, mucho, y se había molestado porque él había asumido que no iba a perder contra ella en un juego de bolos. -Uhh... tenemos una chica algo competitiva aquí- dijo para sonreír un poco y negar. -No tenías que tomártelo tan personal, yo opinó que en vez de ponernos competitivos podríamos disfrutar más del tiempo, a final de cuentas, es lo que nos sobra- dijo para empezar a jugar con su goma de mascar. -Segundo disparo vaquera- dijo esperando que la chica lanzara la siguiente bola, luego sería su turno.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Vie Oct 17, 2014 12:12 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
La verdad sea dicha, aunque a Layla le encantaba jugar a ése juego de aparentar ser una chica mundana, con todas las preocupaciones y gustos que éso acarreaba, no tenía ni idea de quién era ese tal Eduar Cúlen. Sólo sabía que era un pseudovampiro que brillaba a la luz del Sol y que éso había generado una gran polémica entre las adolescentes que le apoyaban y entre los que decían que era una aberración contra natura. De todas formas, no sería ella quien se dispusiese a exponerse al Sol para comprobar si era verdad que los vampiros se quemaban. Era algo de saber común, como cuando desde pequeño te dicen “no cojas cosas del suelo”, y demás. Así que Layla simplemente se limitó a seguir aquel juego y, satisfecha gracias al tiro que acababa de ejercer y de poder restregárselo por la cara a Killian, cogió nuevamente una bola, ésta vez de un tamaño cualquiera, y a acercarse a la línea de tiro para ejecutar uno nuevo. Ésta vez no logró derribar ningún bolo, pues estaban demasiado separados entre sí. Sin embargo, haber derribado todos aquellos bolos era ya un logro personal que jamás admitiría en voz alta, y es que cuando practicaba en casa cuando estaba demasiado aburrida, casi nunca solía derribar ninguno. Como mucho, su gata tiraba un par de ellos al suelo, atraída por el misterio de aquel juego mundano. Se giró para esbozar una espléndida sonrisa a Killian, y lo que sus ojos se encontraron no fue otra cosa que “la cena” –por llamarlo de alguna manera– de Killian acercándose a pasos agigantados hacia él. Espera, ¿éso significaba que si la chica se acercaba a él, se habría acabado la partida ahora? ¿Killian se iría y ahora daba igual que lo estuviesen pasando aceptablemente bien?

No, por supuesto que no. Había conseguido hacer una “amistad”, y no quería que se fuese ahora a cenar. ¿Qué demonios se había creído aquella mosquita muerta? La rabia comenzó a arder por sus mejillas. No es que Killian le gustase y quisiese guardarlo para ella, es que ahora estaban jugando, y se lo estaba pasando bien, y no quería que nada ni nadie interrumpiese ése momento. Y menos una insignificante mundana que ni siquiera sabía conjuntar bien el cinturón con los zapatos. La mundana se disponía a llamar la atención de Killian con un toquecito en el hombro, pero Layla fue más rápida y se apresuró a apoyar las manos en el pecho del vampiro, mientras clavaba su mirada azul en la mundana.

Perdona bonita, creo que te tienes que marchar a hacer cosas impuras a otro lugar – su sonrisa, amplia y con dos bonitas filas de dientes perfectamente blancos, dejaba denotar que no dejaría que el vampiro se fuese con ella. Ya podría cenar otra cosa –. Ahora estamos ocupados. ¡Vamos! ¡Fus, fus, querida! – hizo un movimiento de mano como de quien espanta una molesta mosca (al fin y al cabo eran lo mismo) y después esperó a que la chica se retirase, con un ligero gesto de enfurruñamiento, hacia fuera de la bolera –. Oh, por fin, malditos mundanos – suspiró después, y se separó unos pasos de Killian, esperando a su reacción. Sin embargo, no iba a dejarse aplastar si ahora le reprochaba el haberle espantado a su cena. ¡Había mejores cosas que hacer que ponerse a chupar sangre de cuellos ahora mismo! – ¡Vamos! ¡Te toca! – apremió mientras se cruzaba de brazos, mirándole impaciente a que lanzase la bola contra los bolos que ya habían sido colocados.



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:09 pm, editado 3 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Dom Oct 19, 2014 8:42 pm

Competitiva era poco comparado a como estaba la chica en ese momento, lista para ganar y no recibiría una derrota como opción. Sin dudas se había anotado bien esa noche, ir contra aquella chica si que le iba a divertir, ya para ganar o para perder, iba a reírse demasiado por las actitudes de la pequeña vampiresa. Estaba observando su segundo intento cuando la mundana apareció, Killian no dudo ni por un segundo en voltear a verla, esperando a ver que decía, pero parecía que sus palabras se habían desaparecido y que un ratón le había comido la lengua.

Nunca espero la reacción de la chica, si que se había empeñado en jugar contra él. Ni siquiera supo como aguanto la risa al ver la cara de su cena, como se iba. -Adios cena- susurró demasiado bajo para que la mundana le escuchara, pero sin dudas Layla le había oído. Se dio la vuelta y miro a la chica -Justo ahora se ha vuelto algo personal- le dijo serio, para que unos segundos después sus labios se curvaran, mostrando una sonrisa.

Se acercó a la pista, para tomar la bola que antes había escogido para él -Si gano... mejor dicho, cuando gane, irás a hablar con mi cena y le dirás que eres una... hermana muy celosa y que yo soy un buen partido- dijo antes de ponerse listo para lanzar aquella bola. Volteó para mirar a Layla. -Ultimas palabras de arrepentimientos antes de que te humille- espero dos segundos, seguro que de la chica no iba a arrepentirse -Eso pensé- susurró antes de ver a su objetivo, los pinos al final del camino.

Lanzó la bola en dirección a los pinos, y mantuvo sus ojos en el trayecto hasta que esta golpeo con los pinos y... uno se mantuvo en pie. Lo fulminó con la mirada, retrocedió de todas formas con una sonrisa en la cara. -Aun tienes tiempo de arrepentirte, incluso cuando voy un punto arriba- comentó.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 07, 2015 12:21 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Definitivamente, estaba lejos de cualquier tipo de contemplación el hecho de dejar que cualquier chica se acercase a Killian. Ya era cuestión de algo personal. Indignada en su interior, se cruzó de brazos mientras observaba a la mundana marcharse mirándola de arriba abajo. Odiaba que los mundanos se creyesen más de lo que eran. En cuestión de segundos podría despedazarla y hacerla carne para hamburguesas baratas, no le gustaba el aire altivo que se gastaba la muchacha. No es que aquello fuese algo parecido a una cita, ni siquiera sabía bien en qué clase de situación se encontraba, pero el descaro de las humanas de acercarse a un chico cuando estaba con otra chica denotaba una desfachatez enorme. Sin embargo, no iba a dejar que los humanos perturbasen su noche que, por lo que parecía ser, prometía indudablemente ser divertida.

El vampiro, por su parte, no estaba dispuesto a dejarse ganar por ella, ni siquiera para contentar a una dama. Éso le gustaba. Layla creía enormemente en aquello de la igualdad de sexos, pero seamos sinceros: había nacido en el siglo de la patata y aún mantenía sus creencias algunas de ésas cortesías de los caballeros, como pagar la cena, comprar unos zapatos carísimos o un paseo en barca mientras recitaba poemas. Aunque éso último quizás fuese poco con su estilo. Seguramente acabaría como Bridget Jones, diciendo tonterías y cayéndose al lago. Y si un verdadero caballero quería agradar a una dama se dejaría ganar, aunque le fuese ganando por paliza. De todas formas, aquella circunstancia era diferente. Se estaba divirtiendo. Había encontrado una persona que había conseguido que le hormiguease el coco, cosa que era bastante difícil en la francesa, que no creía más que en las relaciones materiales de toda la vida. Que éso no quitaba que tuviese su corazoncito, pero estaba muy escondido como para que nadie pudiese tocarlo. Ésta especie de resquemor que mantenía con Killian era totalmente opuesto al que podía tener, por ejemplo, con Zid. Ya había llegado a mayores con el licántropo, y sus conversaciones siempre terminaban en una pelea cuerpo a cuerpo en la que raramente salía la vampiresa con su ropa entera. Zid le debía, definitivamente, todo un armario entero.

Sus ojos se rasgaron mientras se cruzaba de brazos y observaba los movimientos gráciles del vampiro. Parecía estar muy seguro de su triunfo, pero nunca se sabía. Quizás un golpe de suerte atizase a Layla en su siguiente jugada y aún tenía posibilidades de ganar aquella especie de rara y espontánea apuesta.

Ni sueñes que voy a irme a hablar con ésa... golfa – sus ojos azules rodaron con pesadumbre. Ni aunque le descuartizasen el hígado se acercaría a aquella desvergonzada para pedirle perdón y decirle que se acercaba a Killian, que estaba interesado en ella. Antes muerta. Bueno, qué tontería.

Una vez Killian hubo arrojado la bola brillante contra las figuras, el panel luminoso cambió con un estridente sonido. Killian la había ganado en un punto y sólo quedaba una tirada. ¿A quién se le rezaba en ésas ocasiones para tener suerte? ¿Qué clase de dios tendría la cienciología para éstos casos? En ése momento se arrepentía de no haber leído al completo ése panfleto que le había llegado a su casa hace un par de semanas. Así podría haberse documentado al respecto, aunque realmente no creyese en ésas tonterías. Clavó sus ojos en el vampiro con una mezcla de seguridad y duda, y se acercó a por la pesada bola rosa que se había adjudicado como suya. Introdujo sus dedos en los agujeros, y la arrastró como pudo hacia la pista.

Vamos, bolita... Hazme tener suerte... – le susurraba como si la bola fuese algún tipo de animalejo perfectamente entrenado para ello. Prefería no mirar. Se tapó los ojos y lanzó con todas sus fuerzas la bola.

Quizás más fuerza de la que ella misma se esperaba.

La bola rosa se deslizó por el pavimento brillante hasta llegar a los bolos, destrozándolos en el más estricto sentido de la palabra. No es que los derribase, es que Layla no había logrado medir su fuerza para convertirla en “fuerza humana” y había acabado haciendo astillas los bolos blancos. Ni uno solo quedó vivo, todos quedaron hechos añicos como si un misil se hubiese estampado contra ellos. Toda la muchedumbre de la bolera se quedó mirando, anonanados por completo, cómo aquella niñata delgaducha había logrado ser capaz de cargarse los bolos de madera lacada. Pero éso no le importaba lo más absoluto. Había ganado, y éso es lo que importaba.

¡YAY! – gritó, con una enorme sonrisa dibujada en su rostro. Tres segundos más tarde, Layla se acercaba dando saltitos hacia Killian para propinarle un suave besito muy cerca de la comisura de los labios –. ¡He ganado, he ganado! – canturreaba mientras se contoneaba alrededor de Killian, tratando de enfadarle un poco. El hormigueo en las palmas de sus manos cada vez se hacía más y más persistente –. Te quedarás sin cena y, además, ésta noche serás para mí – declaró definitivamente, mientras se quedaba parada frente a él con los brazos cruzados y mirándole con una sonrisa de suficiencia. Aún no tenía nada pensado, pero ya proyectaría su mente hacia alguno de sus planes malévolos en el que arrastrar al vampiro.



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:09 pm, editado 2 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 03, 2015 2:29 am

Rió por el comentario de la chica, que le decía que no iba a hablar con la chica -Son mejores las golfas por muchas razones Layla- le dijo el vampiro casi sin inmutarse, ni tampoco mostrando el menor apreció por la chica que hubiera sido su cena -Tengo sangre, sexo, diversión en un solo combo Además de que sale bastante económico- Que Killian tuviera suficiente dinero como para bañarse en él, no era ostentoso, no podía serlo. -Y al finalizar la noche... la chica pasa a ser solo un recuerdo, nadie la busca, nadie la encuentra, nadie me culpa por su muerte- comentó en voz baja para después sonreír un poco.

Se sentó en la silla observando a la vampiresa tomar aquella bola rosada, se veía de una forma tan cómica, cada persona tenía su forma de ser, su carácter, y aquella chica era toda una diva, deseando que los colores combinaran, o que fuera rosa. "Sin dudas lo mejor de ser joven es aun recordar que se siente ser humano" pensó sonriendo. Killian no era un viejo, pero tampoco era joven, muchos vampiros eran mucho mayores que él, pero luego de tantos siglos las cosas se habían vuelto un poco monótonas, la monotonía mataba incluso a un inmortal. Quizás por eso es que tentaba a la muerte siempre que podía, tan solo para seguir viviendo como si ese fuera el último día de su vida.

La emoción de la chica hizo que el vampiro sonriera. -¿Quien lo diría? la chica de la bola rosa si puede jugar bolos- le dijo molestándola un poco para sentir el beso de la chica. La vio seguir dando saltos -Tienes suerte de que no me enoje porque ahuyenten mi cena, sino sería un serio problema para ti tolerarme el resto de la noche- Le dijo mientras la observaba quedarse parada frente sonriendo como diciéndole 'eres un inútil que ha perdido'.

Se acerco a la chica observándola -La única condición es que soy como la cenicienta... o algo por el estilo, con la única diferencia es que yo debo de huir a las 5 de la madrugada-volver a su casa, con su serpiente, con su hermana y pasar el día allí, muy seguro de que el sol no iba a hacerle ningún daño. Para que la noche siguiente fuera otra historia, otra cosa que hacer, que contar.

Off: disculpa la demora Layla, la universidad no me dejaba entrar
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 03, 2015 10:30 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Sonrió con satisfacción. No sabía qué clase de fuerza gravitatoria o dios azteca le había hecho ganar, pero había ganado. Ni siquiera ella misma lograría creérselo si no fuese porque aquel marcador comenzó a armar jaleo de una forma estrepitosa, dejando bien claro que la ganadora había sido ella. Sonrió mientras observaba la pantallita de la televisión que había colgando del techo y se pasó una mano por el pelo, colocándolo en su lugar. Después, miró a Killian. La verdad es que no había pensado qué podía hacer con un vampiro por la noche, puesto que prácticamente era su “primera cita” entre comillas con un chico desde que estaba en Nueva York. Llevarle a cazar sonaría demasiado típico, y estaba claro que el interés del vampiro aquella noche radicaría mucho más en encontrar una chica con la que desfogar sus ansias sexuales que en beber su sangre, que también. Se llevó un dedo a los labios, mientras le miraba desde su pequeña altura, pensando en dónde llevarle. Porque ahora que era suyo, se supone que podía hacer lo que quisiese con él, ¿no? Y ahora se había quedado completamente hueca, vacía, sin ideas.

Sin embargo, unas risas a sus espaldas despertaron su lado más creativo. Y es que aún estaban aquellas petardas que se habían quedado mirando a Killian y de las cuales había librado al vampiro. Aquellas risitas mundanas –porque apestaban a humano, todo sea dicho– fueron el detonante de la bomba que Layla había estado creando en su interior, fruto de la indecisión y de la presión. Giró la mirada hacia aquellas tres petardas que miraban a Killian como si quisiesen devorarle con la mirada y, después, le cogió de la mano, sin reparo alguno.

Estarás conmigo – le dijo, más bien le susurró, mientras tiraba de él hacia abajo ligeramente; o bueno, con la “ligereza” que podía considerar el tener una fuerza sobrehumana –. Ésta noche eres mío, ¿no? Pues ésta noche harás lo que yo diga hasta las cinco de la mañana.

En realidad, la pequeña vampiresa, aunque no quisiese admitírselo, no quería que llegasen las cinco de la mañana. Estaba a gusto con Killian. Y quería seguir estándolo durante muchas horas, a pesar de que cada minuto que pasaba era uno menos que estuviese con él. Sin embargo, seguramente el vampiro estuviese deseoso de librarse de ella para poder irse de cacería, tal y como lo había previsto al inicio de la noche. Seguramente él no estuviese sintiendo ése cosquilleo en el estómago. Pero Layla no quería admitírselo. Ni a ella misma, ni quería que se notase en su expresión o en cualquier otra fisura en su “fachada”. Así que, tras morderse el labio inferior tratando de obviar a aquellas tres víboras, tiró de Killian hacia afuera de la bolera, donde una bofetada de frío se apoderó de ambos cuerpos. Luego, sus ojos, indecisos, teñidos de un color azul más pálido que nunca, se atrevieron a encontrarse con los del mayor, aún con un terrible nudo en la garganta.

Bu-bueno... – carraspeó. No quería que su voz se notase entrecortada ni a horcajadas, éso sería sumar puntos en contra, y había quedado claro desde el primer momento en el que Killian y Layla se habían encontrado que aquello era una simple competición, y nada más. Aunque ella no quería que aquella noche se quedase sólo en éso. –. ¡Quiero decir, bueno! Está claro que ésta noche estás completamente a mi servicio, pero... euh... ¿hay algo en lo que te apetezca complacerme especialmente?

Los nervios de la vampiresa le jugaron una mala pasada. Cuando ella se refería a si quería dar un paseo, o ir a algún bar, parecía más bien que le había propuesto otra cosa. Se mordió el labio inferior, insultándose interiormente hasta decir basta. Tranquila, Layla. ¿Qué demonios pasa? Sólo es chico. Retiró su mirada del vampiro, esperando que él no hubiese malinterpretado también sus palabras...



Spoiler:
Entre amigüitos no se piden disculpas, se dan besitos


Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:09 pm, editado 2 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 10, 2015 2:15 am

Sin dudas Killian se basaba mucho de sus sentidos aumentados, quizás una muy mala costumbre que tenía porque si alguien le llamaba o susurraba su nombre, él respondía como si un mundano hubiera podido oír aquello, lo cual era imposible. Pequeños detalles que se perdían al pasar los años. El punto era que Killian había escuchado con mucha claridad el susurro de la chica, diciéndole que iba a a estar con ella. Pues eso es lo que iba a pasar, había perdido, ya la noche siguiente se encargaría de beber algo, o quizás al llegar a su casa tomaría una de las bolsas de sangre de su hermana para él.

Fue acercado a la chica a la fuerza. -Tanto como que tuyo, es un poco exagerado Layla- le dijo a la chica de una forma un tanto burlona, pero no le importaba molestarla un poco, por mero entretenimiento, si iba a estar toda la madrugada con ella al menos tenia que pasarla bien. Aunque estaba seguro que si se divertiría, no había vampiro tan aburrido con el cual él no pudiera divertirse, incluso se había divertido décadas enteras jugando ajedrez con su padre.

Terminó fuera del lugar por culpa de la chica, aquella enana si que tenía fuerza, se preguntó cuantos años tendría de transformada, se veía tan humana que no creía que fueran más de un par de siglos, o quizás el ya había sido devorado completamente por su sed de sangre y ahora olvidado lo que era sentirse humano, sentir ese algo que te mantenía apreciando a los que eran iguales a ti.

El frío les chocó de lleno, Killian observó a la chica con una pequeña sonrisa burlona y negó-¿Complacerse? lo siento Layla... soy mas del tipo que le gustan las vivas- le dijo para luego soltar una carcajada, cuando la volvió a mirar no era de una forma burlona -ehm... no lo digo en serio, me interesa complacer más a las que... su corazón aun palpita- le dijo serio para luego empezar a caminar bajo la oscura y fría noche de la gran manzana.

-¿Que edad tienes Layla?- pregunto sin ningún rodeo -no cuenta el asunto de que 'no puedes preguntarle la edad a una mujer', eso solo aplica si la mujer envejecerá- Ella había picado su curiosidad, quizás era un buen momento para hacer un amigo que no tuviera todos los siglos del mundo.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Jue Mar 12, 2015 10:09 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Esbozó una leve y media sonrisa. Aquella especie de encontronazo parecía haberle solucionado la noche, pero tampoco quería aventurarse a nada. Killian le agradaba, había que reconocerlo, se trataba de alguien bastante interesante a su parecer; pero tampoco podía dejar que se le viese el plumero tan rápido. Mientras ambos vampiros caminaban por la acera de una avenida cualquiera de Nueva York, la francesa introdujo las manos en los bolsillos de su chaqueta y lanzaba alguna que otra mirada por el rabillo del ojo a Killian. No por nada, sino porque mirarle de hito en hito sería demasiado contraproducente para su “fachada”. Torció la boca cuando escuchó la pregunta. No le apetecía hablar de todos los años que tenía echados a la espalda, y no porque no le gustase, sino porque se sentía vieja aún así. Y ella se había concienciado casi al cien por cien, al llegar a Nueva York, que se trataba de una joven más como cualquiera, de ésas que felizmente iban a las rebajas con la ilusión de su primera vez. Aunque, en realidad, era como si cumpliese dieciocho años eternamente. Ésto, por supuesto, tenía demasiadas ventajas, pero también muchos inconvenientes, aunque no lo pareciese. La francesa encogió los puños en el interior de su chaqueta mientras deglutía lentamente en su interior las palabras “sólo me gustan las vivas”. Ella no tenía nada que envidiarle a una mundana. Se sentía superior en todos los sentidos posibles. Pero ahora juraría que había podido notar un leve pinchazo en la nuca, que había venido transformado en forma de las palabras del vampiro.

Aunque no lo parezca, sí que es de mal gusto preguntar ésas cosas – murmuró, ligeramente molesta, mientras alzaba su mirada, ésta vez sin ningún tipo de reparo, hacia el vampiro –. Tengo sesenta y nueve años. – Volvió a bajar sus ojos azules, como si estuviese demasiado molesta para reconocerlo. En realidad, no eran tantos si los comparabas con aquellos vampiros de ultratumba que tenían cientos y cientos de años en la tierra, que habían vivido guerras, fenómenos meteorológicos a porrón y demás; podía decirse que era una vampiresa relativamente joven, pero éso tampoco es que calmase demasiado sus ánimos. Seguía sintiéndose completamente indefensa cuando decía su edad y la comparaban con una mundana. La eternidad era un regalo, no una maldición. O al menos, éso se empeñaba en repetirse cada día –. ¿Te interesa complacer a las que están vivas, pero estás perdiendo el tiempo con una muerta? – La gota que colmaba el vaso.

Layla se detuvo en seco y se cruzó de brazos. No sabía qué tipo de intenciones guardaba el vampiro, pero estaba claro que sus expectativas se habían ido de paseo, y bastante lejos. Su mirada se clavó en su nuca para transmitirle severidad, desaprobación y bastante enfado. Era uno de ésos vampiros picaflores que andaban todo el día correteando de flor en flor, buscando nuevas bocas con las que saciarse y después beber de su néctar de la vida. Y aunque no le parecía deplorable ningún estilo de vida en concreto, puesto que ella aún no había encontrado el suyo, tenía que admitir que en el fondo, muy en el fondo, ésto le molestaba.

¿En qué sentido te interesa complacerlas? – insistió, quisquillosa. Sus brazos seguían férreamente cruzados, mientras esperaba una respuesta por parte del castaño, como si de una madre regañando a su hijo se tratara. Sabía que no podía cambiar al ser con el que se había encontrado, pero tampoco estaba dispuesta a perseguir juegos que no llevarían a ninguna parte. Tenía tiempo de sobra, pero no lo pensaba gastar de aquella forma –. Es una verdadera lástima – rodó los ojos para, posteriormente, ponerse en camino de nuevo al paso del vampiro, que probablemente se hubiese detenido en el mismo instante en el que ella lo había hecho. Se refería, por supuesto, a la mala fama que habían adquirido los vampiros, llenos de lujuria e insatisfacciones internas; pero también había cierto tono de rencor en su voz. No podía negárselo a sí misma, pero prefería no confirmárselo, porque era bastante molesto de admitir para una persona demasiado orgullosa cuando sentía esa pequeña punzada de celos en su espalda. Sin embargo, no iba a darle más rienda suelta a su imaginación, y mucho menos a ceder en aquel tira y afloja –. ¿Y tú? ¿Cuántos años tienes? – inquirió después, sin levantar la mirada, fija en las baldosas del suelo.



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:09 pm, editado 1 vez
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Lun Mar 30, 2015 3:19 am

A la chica le molestaba hablar de su edad, extraño, siempre había pensado que eso venia por el hecho de que en algún momento iban a perder la belleza, pero justo ahora la chica le decía que las cosas no eran así, le sorprendía aunque fuera un poco. Luego escucho la edad de la chiquilla y sonrió, por eso es que aun actuaba como humana, aun mantenía esa emoción y sentimientos que se iban perdiendo a lo largo de una larga eternidad.

Negó de forma muy clara -nunca dije que estuviera perdiendo el tiempo, solo dije que puedes estar muy segura de que tu cuello permanecerá intacto al finalizar la noche- algo había aprendido a hacer Killian todos estos años, era a tratar a las mujeres, o al menos era algo que creía hacerlo bien -Empece a jugar contigo por una razón Layla siempre es bueno estar bien acompañado, incluso por una inmortal que no le gusta decir su edad- susurró con suavidad, pero muy seguro de que ella iba a escucharle.

Bufó un poco, hablar de lo que hacia con mundanas no le daba mucha gracia, era muy tonto de hecho -Me aprovecho del reciente apogeo que dice que los vampiros son buenas personas- soltó una suave carcajada, Killian siempre había sido atraído por la sangre y los excesos, era un adolescente malcriado que aun quería sacarle canas verdes a su padre, incluso cuando su padre aun estaba muerto -les doy la mejor noche de su vida y ellas... bueno, ellas no viven para contarlo- terminaban esparramadas en la cama y luego se deshacía del cuerpo, nunca quería generarse problemas con cazadores de sombras.

-¿Lastima porque? yo lo veo bastante entretenido- dijo para luego escuchar la pregunta de la chica, se volteo a observarla y sonrió -Tenía 24 años cuando mi propio padre me convirtió en lo que soy ahora- lo odiaba, lo había odiado por mucho tiempo y en parte agradecía a los cazadores que se lo hubieran quitado del camino, aunque no iba a ser algo que diría en voz alta -eso fue hace 433 años, así que tengo 457 años caminando por este mundo Layla- le dijo para dejar de mirarla un momento y observar la oscura calle de New York -Así que me disculpas si soy un poco... obsoleto, crecí en ese mundo donde creían que todos los vampiros eran Dracula- le dijo para reír un poco y continuar su camino. -Voy a preguntar de todas formas si alguna vez haz matado o eres ese tipo de vampiro que solo bebe sangre no... del todo fresca?- se detuvo para acercarse a la chica con una sonrisa -porque si te interesa podríamos buscar una cena para dos- ya era decisión de ella, si quería que fueran por algún aperitivo o quizás ella ya tenia algo en mente.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 31, 2015 1:34 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Sus ojos lanzaron una mirada rauda y mordaz hacia el vampiro. Había un cierto aire magnético en su aura, algo que la hacía preguntarse sobre el por qué le atraía como si de una órbita se tratase. La verdad sea dicha, ella tampoco había nacido en una época en la que todo era de color rosa, pero no recordaba nada más allá de la edad a la que había sido congelada. No había rastro de su paso por la vida humana: no había fotografías, ni vídeos, ni tan sólo un pequeño atuendo de bebé que la relacionase directamente con sus padres. Ése era el verdadero motivo por el que la vampiresa se había movilizado hasta Nueva York, movida por la rabia, la frustración y el miedo. Aquellas fotografías que había encontrado en una caja de lata habían sido el detonante de una bomba que había estallado en el interior de la vampiresa. No sólo habían dado lugar a un millón de preguntas dentro de su mente, sino que también habían conseguido que Layla se marchase de casa, huyendo de sus propios padres y creadores, y se hubiese instalado en una casa que era propiedad de la familia a las afueras de Nueva York. Era bastante raro que aún no la hubiesen descubierto, pero en el fondo lo agradecía. No sabría justificar el motivo de su ausencia; ahora se encontraba en peligro y no había muchas posibilidades de escapatoria si sus padres caían en la cuenta de que ahora su hija había comenzado a rascar la superficie de la que, posiblemente, una historia estuviese oculta detrás. Sin mediar palabra, Layla notó un retortijón en su interior cuando escuchó la palabra “padre”. Siempre que alguien pronunciaba argumentos sobre sus familias propias, no podía evitar que en sus pensamientos se dibujase la figura angosta de su padre, que la miraba desde su sofá preferido, justo al lado de la chimenea. Si pudiese sentir algo parecido a un escalofrío, Layla ahora mismo estaría frotándose los brazos, sintiéndose indefensa ante una guerra que no tardaría en llevarse a cabo.

Aquel vampiro, seguro de sí mismo, era todo un ejemplo sobre los Hijos de la Noche más tradicionales: bebía sangre de las muchachas más incólumes, no se preocupaba sobre la salubridad de las mismas y seguramente destrozase casi todo aquello que cayese en sus manos. Éso la hacía acordarse nuevamente de los lacayos de sus padres, encargados también de llevarles alimento en las épocas en las que, por unos motivos u otros, no podían salir de casa. Incluso aseguraría que Killian desempeñaría un perfecto papel en aquel juego. Trató de alejar los pensamientos más ahondonados de su pasado en su mente y su mirada volvió hacia el frente. Las calles de Nueva York se vaciaban poco a poco, dejando espacio a los seres de ultratumba que, a ojos de muchos mundanos, no eran más que producto de una fantasía de algunos escritores.

Es todo un gozo saber que me acompañas porque... no te queda otra opción – torció los labios. Al menos, éso era lo que ella había entendido de las palabras del vampiro. No pudo evitar cómo una mano inexistente le agarraba la garganta y la hacía escupir todas las palabras que había estado pensando –. No, nunca he matado a nadie – murmuró, como si estuviese avergonzada de ello.

Todos los vampiros de hoy en día querían ser feroces, querían valerse de triquiñuelas para así poder atraer más víctimas hacia su “nevera”, por llamarlo de alguna forma y, después de aprovecharse de ellas de la índole más sádica que pudiese imaginarse, bebían de su líquido de la vida para continuar con otra noche más en la que todos los acontecimientos se repetirían. Layla agachó la mirada durante un instante, y luego su mirada volvió hacia el vampiro.

Más bien, he estado salvándole el culo a las personas que casi se meten en líos por haber matado a los humanos – tuvo que confesar seguidamente. La verdad es que Layla siempre había sido una chica prudente, le gustaba meditar la mayoría de sus actos y algo que le molestaba profundamente era ser la chica sensata que en las situaciones de peligro tuviese que poner las cartas sobre la mesa. Se mordió el labio inferior –. ¿Quieres que mate a un mundano? – preguntó, con cierto ápice de incredulidad en su tono de voz. Él estaría más que acostumbrado a cobrarse las vidas de los humanos, pero ella no tenía ni idea de lo que significaba éso. No sabía si podría soportar la presión de notar cómo la vida humana se desvanecía entre sus dedos y consumía toda su sangre hasta dejarlo seco como una hoja de papel.



Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:07 pm, editado 1 vez
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Sáb Jun 27, 2015 4:50 am

Soltó una pequeña carcajada y negó -Crees tu que fue porque no me quedaba opción, podría haberme quedado en una mesa solo observando y esperando que mi cena terminara de trabajar- le dijo mirándola fijamente para sonreír, haciendo que sus blancos colmillos se mostraran solo un poco -pero aun así me acerque, date un poco mas de crédito, algo en ti... ya sea tu naturaleza, tu personalidad o tu problema con los zapatos enanos, hicieron que me acercara- le dijo tranquilo, el frío de la ciudad paseaba por las calles, pero ya no le afectaba aquello desde hace muchos siglos.

Negó con reproche -Siempre hay uno que se mete en líos porque no sabe que hacer con los cuerpos- dijo para seguir platicando con la chica, a Killian le interesaba, los vampiros nuevos siempre tenían ese toque de mortalidad que con los años se iba perdiendo. -Olvida mi proposición Layla- le dijo Killian de forma tranquila para caminar un poco mas rápido que la chica y después caminar de espalda y verla.

-Asesinar te cambia la vida, y... a decir verdad no quiero que sientas ese cambio aun- le comentó, el había sentido ese cambio muy rápido, y por eso jamás le había importado demasiado la vida de algún mundano, además de que no sabía controlar la sed. -Dejan de importarte las personas, y solo las ves como cena, porque a final de cuentas... es tan solo otra persona que vas a matar, y cuando te das cuenta... ya has asesinado a cientos- explico.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Lun Jun 29, 2015 9:41 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Si lo que acababa de sentir era un escalofrío recorriendo toda su columna vertebral, es que en aquel momento se acababa de despertar de un largo letargo en el que había estado sumida durante mucho tiempo. ¿Por qué sus palabras cobraban cada vez más credibilidad conforme se enfatizaban? Las cosas se complicaban, y el dilema moral al que se sometía la pequeña vampiresa en su interior era cada vez más pesado. Claro que no renegaba de su naturaleza vampírica, pero odiaría matar a una persona de forma gratuita y repentina. ¡No estaba preparada!; al menos, no aún. Ver cómo una vida se desvanecía entre sus dedos como si fuese cualquier cosa era algo duro que aún no podía asumir. No porque no fuese lo suficientemente mayor, sino porque su inseguridad acerca de su nueva naturaleza la empujaba a mantener aún una ligera cordura respecto al mundo de los humanos y de los seres vivos.

Se forzó a sí misma a retirar la mirada del vampiro, que ahora caminaba delante de ella mirándola fijamente. Todas las señales parecían indicar que aquella noche pretendía que la pequeña vampiresa desvirgase su capacidad para matar sin mirar hacia los lados. Y conforme los segundos pasaban, aplastaban con más fuerza aún aquella idea en su cabeza. Ella, por su parte, continuaba caminando, notando cómo el agobio se apoderaba cada vez más de ella y formaba un extraño nudo en su garganta, que trató de deshacer decidiéndose finalmente por no controlar su curiosidad:

Tú... ¿me enseñarías a matar sin remordimientos?

Le costó pronunciar aquellas palabras. Ni siquiera sabía si asesinar se consideraba como algo que se debiese aprender. Siempre había pensado que la espontaneidad era algo que se caracterizaba en los de su especie; la sorpresa, el hecho de tener que lanzarse sobre sus enemigos con prepotencia y poca premeditación: únicamente guiándose por los pasos que su propia sed le dictaminaba. En aquel momento no tenía demasiada sed, pero sí curiosidad. Y aquel factor tan importante sería su primer paso dentro del aprendizaje. No a matar, sino a convivir en paz con su conciencia tras haber arrebatado una vida.

●●●

No me puedo creer que estés haciendo ésto, Layla.”

Pepito Grillo no se cansaba de pulular por su cabeza, dejando allí donde pasaba un rastro de culpabilidad. La francesa intentaba por todos los medios hacer que aquella terrible voz se desvaneciera por completo de su cabeza, sin éxito alguno. “¿Traicionarás tus principios?”. Frunció el ceño. ¡No se trataba de éso! Sabía que, tarde o temprano, por un factor o por otro, acabaría enfrentándose a su faceta sobrenatural. Nunca podría controlarse completamente. Al final, debería acabar matando a alguien, aunque fuese de manera inconsciente. Quizás sí que había matado a gente, y no se acordaba porque, una vez paliada su sed, ésta había borrado cualquier resquicio de remordimiento que hubiese podido ahondar en su mente.

Killian la enseñaría a no tener que disculparse consigo misma por aquellas cosas. Se notaba que era un ser curtido en “asesinatos” –a pesar de que se hubiese forzado a sí misma a no pensar en aquella palabra como algo malo–, y estaba dispuesto a ayudarla. ¿Sería capaz de contentarle, o siquiera de cumplir sus mínimas expectativas? Ambos se encaminaban hacia una calle poco transitada; un buen sitio para esperar o captar a sus víctimas lejos de miradas escrutadoras.

Los nervios se apoderaban de la joven vampiresa. Sentía la terrible tentación de morderse tan fuerte el labio inferior que comenzase a sangrar, pero no tenía otra forma de escapar. Él se movía muy convencido, seguro de lo que iba a hacer; y parecía estar también sobradamente seguro de que Layla cumpliría sus expectativas. Ella, por su parte, aún se encontraba en duda consigo misma. ¿Matar? ¿A una persona? ¿Para... beber su sangre?



Off-Rol:
¡Woooop! Giro dramático al rol ¡Espero que te guste! Cualquier cosa, me dices y lo cambio, sin problema <3


Última edición por Layla M. Bourgeois el Dom Jul 19, 2015 1:06 pm, editado 2 veces
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Sáb Jul 18, 2015 12:37 am

Sus pies iban a un ritmo acompasado hasta que sus oídos escucharon aquello, una cosa era no querer acabar con una vida humana porque se tenían valores morales que lo impedían y otra muy distinta era sentir remordimiento y por eso no querer hacerlo. Volteó a ver a la chica con una mirada firme, pero no molesto, solo un poco contrariado. Si, era verdad que aquella chica era joven, pero a su edad ya tendría que haber aceptado su naturaleza, o al menos saber lo que le pasaban eran meros instintos y no nada más.

-¿Morder sin resentimientos dices?- repitió, sonando un poco incrédulo. Se acercó a Layla y empezó a caminar a su alrededor para detenerse cuando estuvo a sus espaldas. -Dime algo Layla... ¿eras vegetariana en tu vida humana?- Si su respuesta era si, quizás podría comprender porque tenía resentimientos por morder a alguien, sus valores mundanos aun la asechaban pero con una distinta presa, ya no era un corte hermoso de una vaca en el plato, sino un humano en una calle.

-Quizás te preguntes en que influye eso- El chico dejó la espalda de la para continuar caminando -La situación es bastante sencilla Layla, tu solo te lo estas complicando en la cabeza, pero estoy seguro que se lo que te pasa-habló el irlandés para sonreír un poco -Si un humano asesina una vaca para comerla, ¿porque tu no podrías hacer lo mismo? El no tiene resentimientos por la vaca, es tan solo... comida, habrá más vacas que al final mantengan la especie con vida, pero una vaca más... o una vaca menos, no hará la diferencia- le dijo a la chica para después hacer una sonrisa torcida, y para admitir un poco macabra -Un humano más o un humano menos, no hará la diferencia- susurró después.
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Re: I don't think you ready for this jelly ♔ Killian & Layla

Mensaje— por Invitado el Dom Jul 19, 2015 1:05 pm

I don't think you ready for this jelly



♔ Viernes ♔ 23:37 ♔ Frío ♔
Con Killian Callahan
Hubiese asegurado que aquella macabra y caótica escena jamás se estuviese llevando a cabo; que, en realidad, todo era producto de su imaginación y de sus delirios de quinceañera atrapada en el cuerpo de una vampiresa. Pero no, allí se encontraban, caminando de forma decidida en rumbo hacia lo que parecía ser la primera caza de la francesa. De estar aún viva, los nervios se hubiesen apoderado de ella de tal forma que no hubiese sido capaz de deshacerse de ellos. Claro que estaba nerviosa y que su mente aún no había cesado en darle vueltas a la situación, pero el malestar físico que solía sufrir, ahora había desaparecido completamente, dejando un rastro de remordimientos profundamente anclados en el carácter de la vampiresa. Y éso era un muro, en principio, infranqueable a la hora de conseguir víctimas con las que saciar su sed. Era complicado, por supuesto, pero no imposible. Hasta que no llegó a Nueva York, Layla no era capaz de salir a cazar sola y volver de la misma forma, quitarse la ropa manchada de sangre para después carbonizarla en la hoguera, y tumbarse en su cama como si no hubiese sucedido nada. Como si no hubiese matado a todos ésos animales a sangre fría y con sus propias manos.

Pero los humanos... eran diferentes. Layla prefería indudablemente la mirada asustada o certera de un ciervo o de una comadreja que la mirada cargada de sentimientos que se veía en los hombres de las películas que eran atacados por vampiros. Aquel pavor que reflejaban sus ojos era tal que incluso ella misma tenía que tapar sus ojos para no ser partícipe de aquella macabra escena. Sí, ella también era una Hija de la Noche, pero admitir que era una asesina en potencia era otro cantar. Así pues, Layla se había visto más que presionada –por sí misma– aquella noche para echar a andar hacia los suburbios de Nueva York, donde probablemente acabaría con el cuerpo inerte de algún vagabundo entre sus brazos.

Killian estaba seguro de sus palabras. Tenía argumentos, y en parte, llevaba mucha razón en ellos. Su altivez y seguridad en sí mismo contrastaban con la indecisión de la francesa, que aún no sabía si sería capaz de matar a una persona humana, y mucho menos delante de él. Para el vampiro, todo era sencillo: atrapar, morder, beber, y abandonar. Pero aquel proceso era mucho más en sí que un simple proceso; era tan significativo que Layla no estaba segura, en parte, de poder controlarse. Según siempre le habían dicho, la sangre humana tenía un sabor diferente y especial que la diferenciaba de los demás. Contenía más azúcares y glucosa, y éso hacía que fuese especialmente irresistible para ciertos bebedores de sangre.

¿Y si no puedo controlarme? – preguntó con el mismo tono de susurro que su maestro de asesinatos nocturnos –. ¿Y si... ataco a demasiada gente? – Sus ojos azules cayeron hacia el asfalto donde ambos se movían, avanzando de forma casi automática hacia el lugar donde había una considerable congregación de gente.

Eran vagabundos. Sin-techo, si lo preferían así. Todos estaban reunidos en pequeñas aglomeraciones de los mismos. Algunos habían encendido pequeñas hogueras en contenedores para acercar sus manos manchadas de hollín y así poder calentarlas. Sus guantes no cubrían sus manos, y algunos de ellos incluso habían pasado a algo más exquisito para combatir el frío: el alcohol. Layla no fue capaz de contar todas las botellas de cerveza y cartones de vino que aquellos mendigos sostenían entre sus manos y que se llevaban a los labios como si de agua se tratase. En lo que la francesa tenía entendido, aquellas bebidas tenían un sabor horrible; ¿quién querría beberlas para entrar en calor? Hizo una leve mueca de asco cuando observó cómo la gigantesca nuez de uno de ellos se movía hacia arriba y hacia abajo para deglutir aquel delicioso líquido divino. Algunos de ellos cantaban con ayuda de un pequeño ukelele, otros reían, y otros simplemente trataban de mantenerse en pie, probablemente después de haber ingerido una considerable cantidad de alcohol.

Están... ¿borrachos? – preguntó nuevamente con el mismo tono de voz suave, mientras se pegaba todo lo que podía a su mentor aquella noche. No quería mantener la mirada de ninguno de ellos; sabía que se acercarían y que probablemente comenzarían a murmurar groserías. Y así, antes de lo que incluso ella misma se esperaba, una voz ronca y quejumbrosa surgió a sus espaldas.

¡Eh, tú! ¿Tienes un cigarrillo?

Apretó el brazo de Killian de forma inconsciente, notando cómo sus músculos se tensaban de forma repentina.

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