10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


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Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

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Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 13, 2014 4:07 am

Aquello era tan parecido a los viejos tiempos, bueno como si es que tuviera años que no salía de juerga con Zinedine, a lo sumo un mes imaginaba él. Pero ahora las cosas eran un tanto distintas, no iba a buscar chicas con las cuales entretenerse, iban a conocer a la chica con la que salía el otro. Si, iban a una cita doble. Lukács no recordaba la última vez que había hecho tan cosa, aquello era de críos o de gente muy seria como para no tomar aquello como una broma sin importancia. -Ella es... simplemente asombrosa hombre, en serio- Dijo el húngaro antes de entrar al local donde habían quedado para cenar con las dos chicas.

Observó el sitio unos momentos desde una de las puertas puesto que aquel lugar tenía casi tres entradas, quizás más. Era un lugar bastante tranquilo, una música suave tan solo para dar un poco de ambiente, tratando de dejar la escandalosa ciudad atrás, en serio parecía otro lugar. Era extraño imaginar que en aquel lugar habían mundanos y submundanos conviviendo de la forma más tranquila del planeta, allí incluso hasta más de un vampiro parecía un sujeto civilizado. De todas formas el sitio era bastante amplio, con dos ambientes. En el piso de abajo, que era donde se encontraban la luz era algo tenue pero sin llegar a dar problemas para caminar, allí podrían comer y platicar con toda la naturalidad del mundo sin tener que forzarse en lo más mínimo. Mientras que el segundo ambiente, la parte superior, había un DJ que motivaba al más tonto a bailar toda la noche. Sin dudas aquello había sido una buena decisión de su parte.

Llegaron a la mesa que estaba casi en el centro del local, aunque un poco más a la derecha, tenía un suave mantel blanco que hacía contraste con las sillas oscuras y los utensilios sobre la mesa que también eran oscuros. Pero increíblemente desde su mesa podían observar con mucha tranquilidad al sujeto sobre la tarima que tocaba una suave melodía.

Zid y Lukács de todas formas no se habían quedado callados en todo el trayecto, habían estado hablando de chicas, que era algo que se les daba bien desde siempre. Aquel chico también hablaba de la chica con la que estaba ahora, jamás imagino al francés atrás de una chica no más, bueno, él tampoco se imaginó atrás de una sola también. Pronto comentó que la chica con la que salía era pelirroja, por lo que Lukács soltó una carcajada -Que coincidencia hombre, la mía también es pelirroja-eso para el húngaro sería un eterno chiste, comentar que ambos amigos salían con pelirrojas -Es increíble hombre en serio... me habla en francés y es como... puff- esa era la mejor forma de explicarlo, no una palabra, sino una expresión de que quedaba completamente derrotado a sus pies.

La mesera llego para atender a los chicos, seguramente tomarían algo antes de que Danielle y la chica de Zid llegarán. -Una margarita para mi- dijo con tranquilidad para luego señalar a su amigo y decirle claramente -Si en algún momento dices que tengo debilidad por los cócteles de chica, lo negaré todo- le amenazó, aunque una amenaza con una risa no iba a tener el mismo efecto.

Lukács atuendo:
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 14, 2014 7:17 am

-Te comportaras como persona y no dirás nada sobre el Praetor de acuerdo?- Dijo presionando su dedo índice sobre el pecho de su amigo, hacía ya tiempo no salían de juerga, pero la tentación de una cita doble hacia sido demasiado, alguien había hecho que Luka se detuviera a pensar en tener una relación. Bueno debía ser especial, tan especial como lo era Maggie para él.
Se habían pasado la última semana hablando por mensajes y llamadas, de la manera más empalagosa posible, y esto no le molestaba, estaba absolutamente feliz, que conociera a su hermano que era algo así como el único miembro de su manada, era un paso para  que Maggie se adentraba en su nueva vida, esa vida que ella desconocía y que era bastante difícil de comprender, “es mi mejor amigo del trabajo, me ha ayudado mucho, es como mi hermano perdido, te agradara” fue todo lo que le había podido decir a Maggie de su amigo.

-La tuya? – Z se desarmo de la risa fastidiando a su amigo –bueno han de tener el sex-appeal pelirrojo o algo- dijo alzándose de hombros , seguro que habían estado con pelirrojas antes, pero ahora estaban atrapados a dos, eso era coincidencia –y yo que pensaba que NY era grande, esta chica. Con la que salgo, habla francés mejor que la tuya seguro- comento, por supuesto Maggie era francesa. Z miro el lugar mejor mientras su amigo revisaba lo que pediría, era grande, con dos ambientes y una banda que tocaba de manera interesante, una pared separaba ambos locales, así que parecían dos separados, a pesar de ser uno solo, la chica se acercó a la mesa y escucho la petición de Luk, se rio un poco de su amigo, La joven le miro interrogante y de repente soltó –que hermosa pareja hacen- Z sonrió a la mesera –Oh no cariño el es mi hermano, gay obviamente, hoy conoceré a su novio, pero mientras yo quiero ron, con Coca-Cola y limón- Z cerro la carta y se la entregó a la mesera  le guiño un ojo a Zid. Z no pudo contener la risa. –Bueno ahora también estará de testigo la mesera, sal ya del closet seras mi hermano igual- fastidio a su mejor amigo.

-Todo es genial, con mi pelirroja- mantuvo el apodo para bromear un poco más –aunque la raza bueno es un poco complicado, es por ello que no quiero que hables, de trabajo- Z agradeció a la mesera por las bebidas que llegaban, la chica se fue mirando a Luk un poco sorprendida –lo siento amigo, solo a ti se te ocurre pedir cóctel de chica sentado con otro chico, no meiba a hundir contigo-el chico era un poco tonto a veces –bueno, además es divertida y muy hermosa, la amaras lo sé, baila genial y bueno es de Europa como nosotros- una sonrisa de estúpido enamorado apareció en la cara de Zid, la cual borro rápidamente tomando un trago de ron.

Asi va Zid :
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 14, 2014 8:18 pm

Soltó una carcajada, un sex-appeal pelirrojo, imaginó sin poder evitar a Danielle en aquella mesa que habían destruido y ella había tenido que cambiar, sin dudas tenía ese algo que la hacía ser increíblemente sensual, ese sex-appeal pelirrojo del que Zinedine hablaba, los ojos del húngaro muchas veces se topaban con el cuerpo de la pelirroja, era claro que estaba como ella quería. Pronto Zid empezó a decir que su pelirroja hablaba mejor el francés que Danielle -No hombre, eso no lo creo-

¿Que hermosa pareja hacen era lo que había dicho? iba a decirle algo a la chica, pero Zid se le adelantó empezando a decir de una que era gay y toda la cosa, Lukács tan solo lo miró serio aunque no molestó, para cual la chica se fue ambos estaban que morían de la risa -Ya quisieras tu que fuera gay, me hubiera metido en tu cama que queda a unos 5 pasos de la mía- dijo entre risas, por ese tipo de cosas es que aquel francés y él eran buenos amigos, ese tipo de momentos donde se molestaban con la cosa más graciosa del planeta eran memorables.

-Ya entendí papá, nada de trabajo- comentó tratando se sonar fastidiado. Se preguntó con que clase de chica saldría su hermano, la raza de Danielle también era algo complicado, era una bruja a final de cuentas. Tomó su margarita con mucha honra, no le molestaba que le miraran extraño, ¿que podía decir? simplemente le encantaban las bebidas de chica, aunque eso era algo que casi nadie conocía. -¿Que clase de colega eres si no te hundes con tu hermano?- él hubiera... mentira, Lukács le hubiera molestado quizás aun más. Frunció el ceño por las palabras de Zid -De acuerdo hombre, estamos saliendo con la misma chica- bromeó, jamás pensó que los gustos entre ambos serían tan parecidos.

Respiró profundamente y fue en ese momento donde sintió el olor de Danielle, lo reconocía a la distancia. Volteó a la puerta. Pronto ambos chicos hablaron al mismo tiempo.

-Llegó-

-Llegó-

Observó el caminó de la puerta hasta su mesa y solo observaba a su pelirroja, ¿Pero que demonios? ahora el chiste de que salían con la misma chica no era tan divertido ¿En serio ambos estaban saliendo con la misma pelirroja? Volteó a ver a Zid, esta vez no con la misma alegría usual, su hermano lo miraba también, tampoco parecía alegre. ¿en que clase de mundo bizarro vivían ambos para salir con la misma pelirroja? de tantas chicas que habían en el planeta, se habían fijado en la misma.

Danielle llegó con una sonrisa a la mesa, pero los ojos de Lukács notaron en ese momento que había otra chica al lado, también pelirroja. Respiró aliviado "Bendito seas creador que has hecho que allá otra chica pelirroja en este local" pensó alegre. Una alegría que se borró al ver a la chica con la que salía Zid, ella era mundana, la recordaba, pero peor aun... ella sabía, sabía que no era humano.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 14, 2014 10:22 pm

Danielle calmaba sus nervios concentrándose en el sonido de sus tacones, no estaba nerviosa por conocer a Zid, puesto que ya lo conocía. Y ese era el verdadero problema. Ella le había tomado el pelo y ahora aquel licántropo se daría cuenta y no tenía ni idea de como se lo tomarían. Finalmente suelta un suspiro derrotado antes de calmarse ccompletamente, estaba siendo ridícula. Mira una última vez la falda negra que se le pegaba a las piernas para sonreír con satisfacción, era lo suficientemente entubada para que sus curvas y sus piernas fueran visibles, lo cuál le regresa su confianza característica. Ella no podía permitirse estar nerviosa. Entraría a aquel local con una enorme sonrisa en los labios, tal y como iba a cualquier lado.

Ella estaba feliz, el hecho de que fuera a conocer a Zinedine formalmente, dejando de lado el hecho de que ella lo conocía sería sorprendente. Añadía cierta formalidad a aquello que pasaba entre ella y Lukács ¿no? Su relación dejaría de limitarse a encuentros ocasionales y arruinar los muebles de su casa. Bueno aunque aquello realmente no le importaba, de hecho no tenía ningún problema en seguir comprando muebles nuevos para reemplazar los que arruinaban.

Ella estaba tan distraída en sus pensamientos que no nota a la pelirroja frente a ella esta que choca con ella haciendo que esta perdiera el equilibrio en unos tacones que claramente no estaba acostumbrada a usar. Se veía bonita, de un modo que Danielle nunca lograría, ese tipo de belleza delicada que estaba fuera de su alcance debido a su altura y su cuerpo curvilineo. Danielle extiende una mano y la sostiene para que esta no se cayera. "Danielle, debes tener más cuidado, no puedes ir por ahí chocando con las personas" se regaña mientras le dirigía una mirada avergonzada a la chica.

-Lo siento muchísimo.-dice la pelirroja avergonzada mientras soltaba el brazo de la chica frente a ella. -estoy super distraída, voy a ir con el mejor amigo de mi novio...Danielle ni siquiera estaba segura de porque le explicaba eso a aquella desconocida. -bueno voy en mis propios pensamientos, te ves divina.-la elogia mientras miraba aquel cuerpo menudo que nunca podría tener. -suelo ser más alta que la mayoría de los chicos con los que salgo, tienes suerte.-Gracias al cielo ella era más baja que Lukács o no podría usar los tacones que tanto le gustaba usar.

Ella sigue caminando con la esperanza de que la pelirroja la siguiera. Ir sola por las calles siendo mundana y sin saber usar muy bien tacones...bueno Danielle no dejaría que aquella chica siguiera sola.
-pero que falta de modales de mi parte. Chocó contigo y no te digo un nombre que puedas insultar si quieres.-bromea ella con una sonrisa amable. -mi nombre es Danielle.-la pelirroja extiende su mano hacía la mundana con amabilidad. Ellas seguían avanzando en la misma dirección. ¿Sería posible que...? -Espera...¿vas al mismo sitio que yo?
El mundo en definitiva era un lugar pequeño. Si ellas iban al mismo lugar...aquella pelirroja debía ser la chica de la que hablaba Zid, cuando había dicho que las pelirrojas tenían la manía de molestarlo.

-¿Eres la novia de Zinedine?.- aquello más que una pregunta era una afirmación.

Danielle:
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Lun Sep 15, 2014 12:05 am

Una cita doble. Nada que temer. Nop. Simplemente cuatro personas en un lugar pasando un buen momento. Maggie respiró profundamente antes de indicarle al chofer que se detuviera en la siguiente esquina, para luego pagarle lo que le debía y salir del taxi. Como si se estuviese adentrando a un campo de batalla. Solo eran cuatro personas. Nada más. ¿Cuanto tiempo llevaba diciéndose eso? Si contaba el par de minutos que le había lloriqueado a Nymeria, se podría decir que un par de horas. Varias horas, si era sincera.

La herida de su hombro se había sanado completamente dejando solo una sombra donde el vampiro había tratado de morderla, así que la blusa que llevaba esa noche era una manera de celebrar que había salido victoriosa en otro ataque. Volviendo su atención sobre su ropa, estiró un poco más abajo el borde de su blusa y... de la nada chocó con alguien. Casi pierde el equilibrio con esas botas y terminó en una pose bastante extraña, aunque gracias al cielo la chica, quien tropezó con ella, la ayudó a no caerse. Rió y soltó su mano.- No te preocupes, que yo estaba en el paso...- Sorprendentemente ese pequeño percance había disuelto por completo su nerviosismo, solo dejando su conversación con esa pelirroja. Era extraño pillarse con otra que poseía casi su mismo color de cabello, pero aún más extraño era que manejase lo atrayente de su cabellera sin opacarse a sí misma.

Hombre, si aquella chica parecía de las que movía un dedo y todo hombre acababa en sus manos. Amelie no pudo evitar fruncir el ceño y sonreír divertida.- Yo estoy en lo mismo, así que entiendo por lo que estas pasando.- dijo entre risitas, para luego ser cortada de la nada con su cumplido. Su mejillas se tornaron de un suave rojo y bajó la mirada por unos segundos. Aún no podía aceptar un halago sin ponerse toda nerviosa o comenzar a explicarles los porqué no debía encontrar ese "punto lindo" en ella.- Hum, gracias... tu te ves hermosa.- Que dios fuese justo pero ella la dejaba a la altura del betún. Si comenzaban a comparar cómo estaba ella y Maggie en esos momentos tendrían que destacar que eran el opuesto de la otra. Maggie no pudo menos que sonreír y sin siquiera darse cuenta se colocó a un lado de la pelirroja, continuando con su plática.- Los chicos de acá son algo bajitos, incluso para mí; pero al menos tienes el punto que no tienes que esforzarte para destacar. Tu altura debe dejar a la mayoría de las chicas con la boca cerrada.- Ese era uno de los principales problemas al ser nivel medio. Las chicas parecían intentar opacar a cualquiera que se acercarse a su altura, sin importar si estaban con su novio o no. Con su altura no sobresalía entre la multitud, pero si tenía la altura perfecta para alcanzar a Zinedine, sin que tuviese que inclinarse. Mucho, porque igual tenía que inclinarse un poquito.

La observó por unos segundos y rió con ella, escuchando con detenimiento su nombre. Danielle. Le parecía conocido.- Te repito que no te preocupes, solo fue un empujonsito.- tomó su mano entre la suya y le dio un suave apretón.- Maggie. Un diminutivo, lo sé, pero no me gustan mis nombres de pila.- Su madre si que se había esmerado con lo de los nombres de flores, así que para evitar la vergüenza prefería ese apodo.- Creo... ¿Vas al pub? Entonces si..- dijo sintiéndose más torpe que lo normal. Entonces ella era la chica del amigo de Zinedine. Al menos ya la conocía y sabía que era amigable, además de que no tenía problema alguno en hablarle. Ni una gota de vergüenza. Aunque sus palabras provocaron que un nuevo sonrojo se apoderara de ella. ¿Era cierto, entonces? ¿Realmente era novia de Z? Si ella lo decía..- Sip, creo que aún no es muy oficial pero se puede decir que si.- Le sonrió ampliamente y la observó sin tapujo alguno.- Me alegra que seas tú la otra chica, no hubiese podido enfrentarme a otra chica sin conocerla al menos un poco.- Terminó, al momento que abrían las puertas del lugar y entraban, observando entre la gente. Buscando a los chicos.

No pasó mucho hasta Danielle encontró a su novio, sabiendo por instinto que Zinedine estaría con el, la siguió. Esa sonrisa, que desde su encuentro con Z llevaba, nació de sus labios de inmediato al observarlo a lo lejos. El pulso se le aceleró de inmediato. Apuró un poco más el paso y se posicionó a su lado, aunque antes que pudiese hacer algo su mirada se dirigió al chico a su lado. De manera repentina su sangre se congeló. Era.. el de ojitos brillantes.- ¿Lúkacs? - dijo, a penas, reconociendo al castaño quien parecía tan sorprendido como ella. Mantendría su secreto, eso era seguro. No solo porque le debía la vida, sino que no quería arruinar la velada. Sobre todo cuando Danielle había sido tan amable y él era el mejor amigo de Z. Sus labios estaban sellados.

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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Lun Sep 15, 2014 3:49 am

Era la misma? NO, no podía ser, Maggie jamás le haría eso, no era ese tipo de chica, -es una broma?- miro a Luck, hasta que Z pudo notar que otra pelirroja se acercaba, y sonrió más relajado –ah- dijo como dándose cuenta que no era la misma, alzo los hombros como una seña para su amigo, y entonces poco le importo el resto del local.
La verdad era que su corazón se ralentizo, era un efecto extraño, en lugar de acelerarse iba más lento, siempre había sido así cuando se ponía nerviosa, Maggie sonreía, y él estaba devolviendo la sonrisa, sin pensarlo mucho se levantó de la mesa para recibirla, estaba….no sabía muy bien como describirla tomo su mano cuando llego cerca, pretendía besarla pero de la boca de la chica salió el nombre de su mejor amigo –Que?- Z había quedado un poco aturdido, porque conocía Luk a Maggie? Miro a su amigo que estaba con la boca medio abierta –Lukács, amigo algo que contarme?- su mano cayo en el hombro de su mejor amigo, apretando más de lo debido para que el húngaro reaccionara.

Al instante Zid noto algo más un olor que conocía, y por fin  se dignó a mirar a los ojos de la bruja parada al lado de Maggie, tenía unos tacones gigantes, y estaba casi a su altura y la de Luk, mucho más alta que Maggie, el lobo apretó su mandíbula y miro directo a los ojos de Danielle, que ahora todos se conocían?, aun esperaba que alguien rompiera el silencio que parecía haberse extendido sobre la mesa. Z aclaro su garganta y volteo con su mano el rostro de Maggie hacia el, para que lo mirara –todo bien? Estas hermosa- deposito un beso suave en los labios de Maggie mientras abría su silla para que se sentara.
-Ey luk- dijo Z llamando la atención de su amigo cuando este lo miro hablo en húngaro –No me dijiste que tu novia era  una señora y además hija de lilth- Z sonrio mientras hablaba, ocultando el tono amargo de sus palabras, ahora Luk sabía que conocía a Danielle, aquella bruja había jugado con el, y eso le frustraba, la sentarse la miro fijo de nuevo y le regalo una media sonrisa, estirando la mano por encima de la mesa –un placer conocerte- le dijo a Danielle, estaba dispuesto a guardar las apariencias por Maggie –es maravilloso salir con las princesas de los cuentos y no con las brujas no Luk- Maggie lo tomaría como un cumplido, poco le importaba como lo tomara la otra pelirroja.

Z tomo la mano de Maggie, que lucía un poco pálida de repente, algo le dijo que eso era por haber visto a luk, y eso no era bueno, dio un beso en el dorso de la mano de Maggie –ya te dije lo sexy que te ves?-
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Lun Sep 15, 2014 4:59 am

¿Era una broma verdad? ¿En que cabeza se le ocurría a Zinedine meter a una mundana a todo este problema? Era verdad que la chica veía más allá, podía notar cosas que mundanos no, pero era mejor mantenerla fuera de cosas que no podía comprender y no debía de comprender por su propio bienestar. A veces se le olvidaba que Zinedine era aun un chiquillo que no tenía más de un año sin su familia, quizás tanta responsabilidad sobre los hombros de Lukács habían cambiado su forma de ver las cosas, o quizás era porque siempre buscaba lo mejor para las personas, y sin dudas sacar a una mundana de su mundo de fantasías no era algo bueno.

-Hola Maggie- Dijo sonriendo luego para pasar a un estado normal, al menos la chica no había salido corriendo, y eso era bueno ¿no? -Depende Zid, ¿quieres saberlo?- comentó tratando de darle otro significado al asunto y no uno tan crucial como él que era en esos momentos. Fue a acercarse a Danielle esta vez para dedicarle una sonrisa, una demasiado forzada como para que ella no lo notara, al tenía Lukács entre ceja y ceja, y pues claro, ¿como demonios es que ahora todo se había enredado tanto? La beso con suavidad y movió la silla con suavidad para que ella se sentara, modales era lo que el húngaro tenía para regalar.

Rodó los ojos por el comentario de su amigo, las chicas no lo comprenderían ni en sueños, no muchas personas hablaban húngaro, casi el mismo número de personas que lo entendían a decir verdad. Iba a comentar que salían más bien con caperucitas rojas, pero mantuvo su boca cerrada, justo en ese momento Lukács parecía mucho mayor de lo que era, demasiado serio para el chico bromista que siempre era.

Le guiñó el ojos a Danielle, esperando que ella comprendiera que después le comentaría lo que pasaba. Tomó lo que quedaba de margarita de un trago sin importarle que las chicas estaban allí y podrían notar que él estaba bebido con cóctel. Habló en un húngaro no tan fluido para que Zid entendiera con claridad -Ella sabía quien soy, estas en serios problemas si vas a meter a una mundana en este asunto hombre-

Tomó la mano de Danielle y la miro fijamente a ese ojos claros que le encantaban -Cuando creí que no podía verte más hermosa que con aquel vestido azul, vienes y te apareces así. Sin dudas tu armario es más grande que Narnia, pelirroja- tenía que relajarse, ya el asunto era de Zinedine, de llevar la responsabilidad de internar a una chica normal en un mundo de mierda, donde ella siempre era la presa.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Lun Sep 15, 2014 6:19 am

Danielle cruzo el umbral del local y ni siquiera tuvo que buscar a Lukács porque lo ubicó al instante. Una sonrisa se extendió por su rostro y ni siquiera se paró a pensar si Zid ya se había dado cuenta de lo mucho que le había tomado el pelo o donde estaba Maggie ahora. Sólo tenía ojos para él. Una sonrisa forzada se extendió por los labios de el licántropo y Danielle lo miro genuinamente preocupada, ¿Ya se habría enterado de lo que hizo? ¿Estaría enojado con ella? Las preguntas giraban en su cabeza, preguntas que se ven borradas cuando el húngaro la besa con suavidad. Danielle suelta un suspiro y lo abraza.-Mira que te extrañe bastante...tus labios saben a margarita.-le susurra ella en voz baja, de modo que sólo él pudiera oírla. Suelta su agarre sobre Lukács y se sienta en la silla que este le ofrecía sin dejar de mirarlo algo preocupada, quería preguntarle que diablos pasaba, pero con la otra pelirroja desconociendo del mundo de las sombras no era posible, ella no podía preguntar exactamente lo que necesitaba.

La mirada de Zinedine pasó de Maggie a ella. Danielle lo miró a los ojos, lo mismo que hizo el chico, estaba tenso y Danielle no lo culpaba, posiblemente su impresión de verla ahí y descubrir el porque de todos los juegos de palabras de la pelirroja eran suficientes para enojar a cualquiera. Se volteó hacía Lukács y le dijo algo en un idioma que Danielle desconocía, excelente. Ella había bromeado con Lukács, diciéndole que se burlaría a sus espaldas en francés y ahí estaban esos dos, hablando en un idioma que no le sonaba de nada. ¿Era húngaro? Algo le decía que si. Lukács le guiño el ojo antes de volverse contra Zid y responderle de nuevo en el mismo idioma, sin que ella entendiera nada, aquello la frustraba más de lo que creía.-Un gusto Zid.-dice Danielle cautelosa, apretando más fuerte de lo normal la mano de el chico, exigiéndole silenciosamente una explicación y una disculpa con la mirada. Quería explicarle de verdad, pero no podía, no podía y aquello le frustraba. El siguiente comentario de Zid, lo toma como una bofetada bien merecida. "¿Pero en ese momento estabas muerta de la risa no Danielle?" piensa con amargura mientras se volteaba para no ver a Zinedine a la cara.

La mano de Lukács la saca de su ensoñación y se voltea para verlo a los ojos, parpadeando varias veces sorprendida, no se había puesto a mirarlo bien, se veía excelente, ella le dedica una sonrisa y sus ojos se deslizan hacía Zid sin poder evitarlo, un segundo, cosa de nada en la que ella se muerde el labio para regresar su atención a el húngaro.-Esto no estaba en mi armario, he ido de compras. Tu te ves excelente, mira que eso de darle cumplidos a los hombres no se me da, pero ufff-le dice ella, inclinándose sobre el de modo que pudiera susurrarle, que es lo que quería.-Luk cariño, si he cabreado a Zid, ¿Cuantas son las posibilidades de que me perdone?.-le dice ella mordiendose el labio.-Lo conozco, de antes y temo que le gasté una pequeña broma... "¿Pequeña broma? ¿En serio? Le tomaste el pelo brutalmente."-Bueno tal vez no tan pequeña.-corrige ella después de una pausa.

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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Lun Sep 15, 2014 11:37 pm

No habían pasado ni dos segundos y la pelirroja ya estaba rogándole a las alturas que el castaño no dijera ni pío sobre lo que había pasado. Todo lo concerniente a lo que sucedía con ella debía estar en perfecto secreto, sobre todo si tenía que ver con lo sobrenatural. Sabía que el guardarle secretos a Z era casi una traición, aún más cuando su vida había peligrado en tal extremo. Estaba siendo egoísta, quizás, pero era lo mejor. O al menos eso pensaba ella.

En los escasos segundos que mantuvo contacto visual con el castaño, le imploró (si llegaba a entenderle de esa manera, cosa que dudaba) con la mirada que se quedara callado. Como si de un trato fuese. Ella no decía nada y él tampoco.- Ah.. hola.- dijo, tratando de parecer tranquila, para luego alejar su mirada de él. Esbozó una sonrisa y asintió ante las palabras de Z.- Si, todo bien. No es nada.- Gracias al cielo que su atención hacia cómo se veía la hizo perder el hilo de sus propios pensamientos. Dejando a un lado el tema del ataque. Sonrió, esta vez de verdad, y tomó su mano entre la suya. Casi haciendo un puchero por lo corto del beso. Le dio una lenta mirada y en sus ojos destelló un toque de picardía.- Te ves de infarto...- le dijo en voz baja al tiempo que tomaba asiento a su lado.

Había algo extraño. Lo supo en el momento que los escuchó hablar en otro idioma. Conocía lo suficiente a Z como para saber cuando estaba nervioso... y en esos momentos, aunque tratase de ocultarlo, había algo que lo preocupaba. O incomodaba. Claramente no metería las narices en lo que no le incumbía, pero sentía que de alguna manera era ella el punto de tensión entre los dos. Mordiéndose el labio, dejó el bolso a un lado, para luego apoyar sus manos repentinamente frías en sus mejillas. Bien, parecía que aún le quedaba algo de sangre en las mejillas, porque sentía que todo color la había abandonado y no quería parecer un fantasma, sobre todo cuando aparentaba un calma que no sentía en esos momentos. Se apartó el cabello del rostro y sonrió apenas ante las palabras de Zinedine. ¿A qué venía ese comentario? Demonios, el ambiente se volvía cada vez más tenso... si hasta parecía posible el cortarlo con un cuchillo.

Repentinamente sintió el toque de Z y pudo sacarla de sus pensamientos. Le dio un ligero apretón, recordándose a sí misma que él seguía a su lado, y torció sus labios en una sonrisa divertida.- Me alegra que te guste, al menos ahora visto algo que puedo manejar. Nada más de vestidos para mí.- dijo recordando la última vez que la había visto con ese vestido.- Aunque tengo que decirlo... tu me ganas en eso de ser sexy.- dijo, entre una pequeña carcajada. Y no mentía, realmente parecía que él se había esmerado en sus ropas. Cosa que le gustaba. Le robó un beso fugaz, aún con una sonrisa, y se dirigió a la pelirroja.- Ya ordenaron algo ustedes, por lo que puedo ver... Faltamos solo nosotras.- (Dios santo, ¿Esa era su voz? Sonaba como si se estuviese ahogando). Le dijo más a Danielle que a los chicos, tratando de volver el ambiente a su estado inicial. Cosa que dudaba mucho, pero igual trataría.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Mar Sep 16, 2014 5:11 am

Sonrió un poco –ganar?, por favor eres la mujer más sexy y hermosa de todas- Zid estaba tenso y no solo eso, el nerviosismo de Maggie se podía oler a Kilómetros, no sabía porque pero la presencia de Lukas la había alterado demasiado y eso le preocupaba. Por otro lado el imbécil del húngaro no había escogido mejor momento para recordarle que Maggie era humana y corría peligro que en esa cita. Zid apretó su puño y respiro profundo, intento recordarse a sí mismo que Luk no sabía quién era Maggie para él, pero aun así, que le hubiera juzgado de esa manera, y que lo hubiera tratado como un niño lo hacían molestar.

Zid y Lukas habían hecho peleas de entrenamiento cientos de veces, se conocían, porque la agilidad de Z opacaba a la de Luk, pero la fuerza de Luk opacaba a la de Z, era por eso que los habían mandado hacer millones de misiones juntos, eran un complemento perfecto, pero ahora su amigo y mentor le hablaba como si no le conociera, podía acaso estar más frustrado?, por no decir que Danielle estaba allí, una bruja? En serio? Zid se tomó del golpe la mas de la mitad del vaso de ron que le quedaba –Si pelirroja, será mejor que pidas algo, la noche apenas empieza- Eso era cierto y todo estaba saliendo muy mal, Esto no era lo que había pensado, casi quería levantarse y largarse. La mesera vino y observo a Lukas acaramelado con Danielle con algo de sorpresa pero no dijo nada, eso le hizo sonreír de verdad-un gin-tonic por los viejos tiempos?, pero uno solo, hay que cuidar a las pelirrojas, están en peligro de extinción-Pregunto a la chica, sonriendo, haciendo que volviera a centrar su atención en Maggie. Le dio un beso esta vez más pausado, en verdad amaba el brillo labial de cereza que usaba. –Pues venga cuénteme como se conocieron ustedes dos?- Z paso su brazo por el espaldar de la silla de Maggie – O mejor, les contare como conocí a Maggie hace, unos cuatros años- Z poso su mirada fría y distante en los ojos de Luk
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Mar Sep 16, 2014 6:08 am

Observó a Danielle unos segundos, detallando como estaba vestida y sin dudas se veía hermosa con aquella ropa, tan arreglada solo para salir con él, bueno no habían salido ni una sola vez antes, así que aquello era algo así como la primera cita. Sonrió nervioso cuando ella comentó que sabía a margarita, claro que sabía a margarita, si la mitad sobrante aun estaba en la mesa. -Culpable- comentó dejándole claro que eso era lo que estaba bebiendo y por eso tenía ese sabor.

Las palabras de Danielle las escuchó sin problema, aunque fueran un susurro entre la suave música del local, así que esa era la razón por la cual Zinedine estaba de un humor nada excelente y le hacía ese tipo de comentarios a Danielle, unos que sacarían de quicio a cualquiera, de todas formas aquella noche no podía ser peor, tantas coincidencias que habían enviado aquel inicio de la cita a la mierda. -Son altas, Danielle- le había perdonado a él demasiadas cosas, no veía porque se fuera a molestar por algo tan básico.

Aquel hace 4 años sonó como 'Cierra el hocico Lukács' Excelente, en vez de meter a cualquier extraña a un mundo de mierda, metía a una chica que conocía desde hace mucho y que posiblemente era su amiga a un mundo de mierda. Miró a Danielle forzando una sonrisa y no espero que la chica contestara, no iba a decir Pandemonium, ese tipo de información era demasiada para una mundana. -En un club. El imbécil bartender le tenía miedo o que se yo, así que le pedí que la atendiera primero- más bien había sacado al tonto de su mundo de fantasías y lo había hecho reaccionar para que le diera lo que deseaba a la chica.

Tenía que parecer lo más sociable posible, tratar de dejar a un lado el asunto de que Maggie sabía que el era un lobo, parecía no tener ni la menor intención de decirlo, pero de todas formas le interesaba saber en que estaba pensado su hermano para juntarse con una mundana que conocía, si casi la primera cosa que les decían en el Praetor es que los sentimientos de su anterior vida eran los más difíciles de controlar, o al menos a él le había dicho eso. -¿entonces 4 años? ¿Por eso es que has venido a New York, Zid? de haberlo sabido te hubiera ayudado a buscar a... Maggie-
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Mar Sep 16, 2014 7:13 am

-Estaba distraído.-dice Danielle con una sonrisa divertida. Más que distraído aquel pobre mundano debió de haber estado en babalandia o algo parecido, demasiado ofuscado con el aspecto de la pelirroja para acordarse que tenía que tomarle su orden, el recuerdo de esa noche la hace sonreír, ella no había querido salir ese día y ahora bendecía lo que sea que la hubiera llevado a ir al Pandemonium aquella noche.-Me preguntaste si estaba sola y cuando te dije que si casi mueres de un infarto seguro.-Danielle suelta una carcajada mientras le guiñaba el ojo a Lukács.-Y luego descubrí porque las personas normales no deben apostar contra ti.

Danielle mira a Lukács y le da un codazo suave, ella podía percibir casi como si ella misma lo estuviera sintiendo la tensión de Zid y Lukács, ellos necesitaban hablar y también podía notar como Maggie creía que todo aquello era su culpa. Aquello no podía seguir así tenían que hacer algo en ese momento. Danielle necesitaba hablar con Maggie con desesperación, quería tranquilizarla y que supiera que todo iría bien y que Zid y Lukács simplemente estaban demasiado nerviosos. Su única vía de escape parecía...
El tocador.

-Iré al tocador.-le susurra ella a Lukács frunciendo el ceño y mirándolo a los ojos.-Tu y Zid tienen que calmarse ¿Vale? Habla con él, hagan yoga lupina o yo se que, pero tienen que relajarse. Y dejar de hablar en idiomas que no conozco.-ella le da un rápido beso en los labios antes de mirar a Maggie suplicante y con una expresión que cualquier mujer entendería. Era la manera en que mirabas a tus amigas cuando querías decirles algo que los hombre no podían enterarse, cuando necesitabas hablar con alguien sobre algo importante desesperadamente.
-Maggie.-dice Danielle con una voz suave y persuasiva.-¿Te importaría acompañarme?-ella señala con la cabeza el pasillo que seguramente conduciría al tocador. O si no lejos de ahí donde ella, Danielle pudiera hablar con Maggie tranquilamente. La afirmación de la otra pelirroja casi hace que llore de alivio, al parecer tenía que revisar algo en el baño, pero Danielle estaba demasiado concentrada en salir de ahí de manera tranquila como para entender que era lo que realmente debía revisar Maggir. Ella se levanta ágilmente y les guiña el ojo a los dos licántripos.-No se emborrachen en nuestra ausencia chicos.-la pelirroja sonríe de manera amable mientras se dirigía hacía el tocador con Maggie a su lado. Danielle pensaba que todo aquello era de lo más confuso para Maggie, la pelirroja parecía no tener ni idea de el mundo de las sombras y ahí estaba, metida en medio de dos licántropos y una bruja, donde parecía un concurso de ver quien mataba con la mirada a quien. Una vez que están lo suficientemente lejos y dentro del baño, Danielle se sienta sobre el lavamanos cuidando de no mojarse la falda de ninguna manera, luego mira a Maggie antes de decir claramente.-¿Que problema era el que tenías? Lo siento, pero la verdad creí que me daría algo si seguía ahí.Danielle le sonríe nerviosamente y se baja de su posición elevada para recargarse contra la pared simplemente.-¿Eres francesa como Zid? ¿Tu y él se conocieron allá?.-la curiosidad de Danielle era genuina, si bien quería también lograr que la pelirroja se relajara con la intención de que no pensara que todas sus citas serían así o terminara dándole un ataque de algún tipo.

Seguía notando lo tensa que estaba Maggie, por lo que suelta un suspiro y le toca el hombro con suavidad.
-No es tu culpa querida, es algo que siempre pasa entre los hombres cuando tienen que conocer a la novia de su mejor amigo. No saben como reaccionar. Se les pasará, por lo que me ha dicho Lukács, ellos dos suelen hacerme bromas todo el tiempo, sólo necesitan relajarse.-Aquello no era completamente verdad, pero puesto que Zinedine parecía enfrascado en fingir que no la conocía, Danielle no le diría a Maggie que posiblemente la razón de que ellos dos estuvieran de aquella manera era debido a que había una acumulación de coincidencias que posiblemente los tendría tan tensos como a ellas.-Mencionaste el nombre de Lukács antes, ¿le conocías?
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Mar Sep 16, 2014 8:47 pm

Aún recordaba cual era una de sus bebidas favoritas. La pelirroja sonrió como si ese simple gesto hubiese el equivalente de un ramo de rosas. Esta vez lo besó de verdad, demorando y disfrutando su cercanía hasta que se separaron. Estaba tenso al igual que ella, eso era visible a kilómetros. Además de las miradas asesinas , para nada disimuladas, que se daban el uno al otro, dejando a Danielle y a ella al medio. Siendo las que más incómodas estaban con esa tensión general. Maggie observó de repente a Danielle y frunció el ceño ¿Había dicho lupina? ¿Sabía también que Lúkacs no era humano? Curiosa por esto, junto con la desesperante necesidad de huir ante el ambiente tan cargado, siguió sin rechistar a Danielle.- Ningún problema..- dijo, fingiendo una sonrisa que no llegó a sus ojos.- Además aprovecho de chequearme..- Quizás solo Z entendería a qué se refería, por lo que simplemente se alejó con Danielle. Sin mirar a atrás. Fue obvio el suspiro de alivio que soltó al cerrar la puerta del tocador, dejando que la tensión de su cuerpo se liberase en un imperceptible temblor. Se acercó a los lavamanos y abrió su bolso, sacando el pequeño estuche donde se encontraba el medidor. Sonrió, sin problema alguno, al sacar el pequeño aparato que parecía una moneda con un fino tubo blanco.- Soy diabética... del tipo que nunca se podrá sanar.- Ya no le parecía una tragedia, pero aún le molestaba el depender de una pequeña aguja.

Con movimientos suaves pero ágiles, se pinchó el dedo para dejar una pequeña gota de sangre caer en el medidor. El recuerdo de cómo se habían conocido aún era fresco en su memoria. Era uno de los recuerdos que más atesoraba.- Sip, mi tierra natal es Francia. Nos conocimos en los exámenes libres que di para terminar mis estudios.. no estaba acostumbrada a hablar con chicos, pero con él fue todo tan simple.- Su mirada se perdió por unos segundos en sus memorias, para luego observar a la pelirroja.- En cierta manera, todo se dio gracias a que le robé un beso antes de venir a New York..- Aún se preguntaba qué hubiese pasado si se hubiese ido sin hacer nada. Probablemente aún habría estado ocultando sus sentimientos. Suspiró, esperando a que sonase el pitido del medidor, y bajó la mirada pensando en que quizás hubiese sido mala idea el querer venir, sobre todo por lo culpable que se sentía en esos momentos.

Maggie casi dio un saltito al notar el toque de la pelirroja, ahora a su lado.- Siento que es mi culpa...- admitió en voz baja. Si no hubiese soltado el nombre del castaño como si nada, quizás todo estaría mejor.- Tengo la sensación que costará demasiado que se tranquilicen... no sé, una corazonada extraña.- Podría sonar bastante extraño, pero la francesa ya se sentía cómoda al rededor de Danielle. No tenía que forzarse a sí misma a ser amable ni mucho menos. El nombre del castaño la hizo volverse al día del ataque del vampiro. ¿Podría confiar en Danielle? Claramente no le diría que la había mordido un vampiro, ya que no sabía si ella conocía el lado sobrenatural del que Maggie era "parte". Recientemente había pasado a formar parte de esa categoría, sobre todo porque ya no podría seguir negándose a sí misma que lo que veía eran simples mentiras.

Suspiró, esta vez juntando fuerzas y clavó su mirada en los ojos de la pelirroja a su lado. Ocultó parte de su miedo y trató de sonar lo más normal posible.- Si, hace casi una semana atrás...- esbozó una sonrisa marchita y bajó su mirada hacia el medidor, que ya había sonado.-... digamos que me salvó de algo grande.- Tomó el aparato y soltó un bufido exasperado. Bien, hora de inyectarse. Sacó su dispensador y colocó el pequeño frasco en el cargador. A primera vista parecía un lápiz con una delgada punta, pero si se veía más detenidamente podía observarse la delgada aguja que aparecía en uno de sus bordes.- Espérame un poco..- Quizás Danielle querría saber más sobre cómo conocía a su novio, sobre todo cuando su respuesta había sido tan escueta.

Amelie ingresó a uno de los cubículos y se escuchó un débil chasquido, seguido de un movimiento de ropas. No pasaron ni un par de segundos cuando la pelirroja salió del pequeño lugar con parte de su estómago al descubierto, sujetando sobre su piel un trozo de algodón níveo.- ¿Entendiste lo que dijeron en ese idioma tan raro? - le preguntó, guardando sus cosas y dejando en un pequeño bolsillo aparte el estuche de su medicamento. Se quedó repentinamente quieta y observó su reflejo.- Espero que todo termine bien, no deseo que todos los esfuerzos se vaya al drenaje solo por un par de cabezotas algo tensos.- Tomó su cabello y lo desplazó a un lado de su rostro, observando a Danielle con renovadas fuerzas.- Será mejor que volvamos o quizás qué habrán empezado sin nosotras.- Lo había dicho como una broma, pero al parecer la francesa no estaba tan equivocada.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Vie Sep 19, 2014 7:19 pm

La salida de Danielle y Maggie fue claramente a propósito, Z observo a ambas chicas irse al baño y no pudo evitar pensar que parecían modelos de revista y que los ojos de varios se iban tras ellas, el comentario de Lukacs lo devolvió a la mesa –Que demonios te pasa?- pregunto su amigo de mala gana, Z tomo aire intentando no romper nada –A mí? Qué demonios te pasa a ti! Te presento a la única persona que me importa en el mundo más que nada y me dices que soy un maldito por meterla en esto?-  La rabia de Z iba aumentando poco a poco pero sabía controlarse, -Escúchame bien  Buchzser, Maggie vive con Aidan- sabía que Lukacs entendería quien era pues conocían a todos los miembros de la manada de NY si bien no en persona sus registros eran casi lectura obligatoria en el Praetor –Ella ya está metida en esto, pero sabes qué? No me importa si te comportas como una mujercita llorona, torturándote por tu maldita naturaleza, no dejare que lo que soy me impida tener una vida, porque a final de cuentas si te quieres preocupar por algo Lukacs mete tu hocico en un puto espejo, porque entre tú y yo adivina quien ha sido un asesino- Los ojos de Zid se volvieron dorados por un segundo, odiaba que aquel lobo se comportaba como su superior, como si fuera mejor que el –mi historial está limpio, el tuyo por otro lado….-  

Las bebidas llegaron a la mesa, junto con otra ronda de ron para Z y una bebida que había pedido Lukacs, aparte de lo de las chicas, Z bebió medio baso de un trago, estaba frio, eso le ayudaba a calmarse, y el ardor del alcohol a concentrarse en otra cosa que no fuera matar a su mejor amigo –No puedo creer que tú me estés juzgando, sin saber nada de la historia! Además, déjame decirte algo, solo quizás para que dejes de hacerte el héroe barato, Tú no eres mi superior, llevas más que yo en el Praetor, pero no te han ascendido, quizás temen que no tengas el control, un control que no he perdido yo en todo un año, Maggie esa a salvo, en cambio Danielle no solamente sale con un idiota, sino que este idiota la enamorara y luego se morirá, porque es un estúpido mortal, y ella seguirá hermosa y triste por tu muerte toda la eternidad- Z miro casi con ira a Lukacs y termino su segundo vaso de ron, se levantó de la silla sin decir nada y salió del local, por el vidrio veía la mesa, encendió un cigarro nervioso, estaba temblando de rabia, y no lograba encender el maldito encendedor, por fin lo logro y aspiró el humo del cigarro, dejando que lo calmara y botándolo lentamente, su amigo adentro, miraba el vaso de su bebida pensativo, agradecía que no lo hubiera seguido o hubiesen terminado matándose. Z termino su cigarro demasiado rápido para su gusto, las chicas llegaban a la mesa.

Entro mucho más tranquilo, no importaba demasiado que pasara esa noche entre el y Luk, le había prometido a Maggie que se divertirá, entonces llego a la mesa con una sonrisa, como si solo existiera ella, porque era lo que importaba,  la beso y luego se sentó –lo siento, debía despejarme un poco- Maggie lo entendería por el sabor en sus labios, miro a Danielle un segundo y asintió sonriéndole y guiñándole un ojo a la pelirroja, después de todo ella no había hecho nada tan grave –pues parece que Lukacs ha conseguido que una chica que valga la pena, le preste atención -  dijo riendo, tomo la manos de Maggie entre las suyas de manera inconsciente –quizás deberíamos pedir algo de comer también, creo que el cigarro me abrió el apetito- parecía otro, simplemente no miro a Luk y mantuvo su vista en su novia y en Danielle.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 20, 2014 3:26 am

-¿Que demonios te pasa?- fue lo primero que salió de sus labios cuando las pelirrojas se habían ido al baño. No solo el asunto de que salía con una mundana, sino porque había hecho aquel comentario de la bruja, sin dudas eso había dejado fría a Danielle, lo había notado. Si aquello iba a ser una cita doble de lo más divertida, no estaba comenzando con el mejor de los pies, más bien parecía que había comenzado sin pies o cabeza o brazos, es decir como un completo desastre.

-Yo adivinó para saber que no es una chica random que conociste, sino al parecer el amor de tu vida desde que estabas en Francia- replicó de forma inmediata, él jamás la había mencionado, y no era la primera vez que andaba con una chica, nunca algo tan formal, pero de todas formas todas las chicas anteriores eran recién conocidas, ¿por que tendría que haber imaginado que aquella pelirroja era diferente?. Comprendió después quizás porque Zid no le agradaba nada aquel lobo de la manada de New York, pero a decir verdad vivir con un lobo de manada no parecía la mejor de las ideas, pobre chica. Primero vivía con un lobo, luego los vampiros querían chupar su sangre, nada parecía normal en su vida.

Sus puños se apretaron ligeramente cuando su hermano había comentado que él era un asesino, no podía negarlo, pero aquello era un pasado que no quería recordar mas no podía borrarlo de su mente. Muchas veces dicen que la verdad duele, nunca le había interesado la verdad hasta que Zinedine la había dicho de aquella forma. Dejandolo sin ninguna palabra para responderle, ni siquiera fuerzas para ir tras él y lanzarle un puñetazo.

Escalofríos recorrían el cuerpo del chico, uno atrás de otro sin la menor intención de detenerse, tanto que decía que su control era bastante fuerte, que podía mantenerse calmado, y realmente era una mierda, ni siquiera había podido controlarse frente a Danielle y casi la había matado por ello, por no saber como controlarse. Suspiró mientras mantenía su mirada pegada a su bebida, sin moverse a tomarla. Estaba tan jodido en tantas maneras, era un asesino, no podía controlarse, y además salía con Danielle que tarde o temprano iba a verlo morir. "Mierda" Deseaba golpear algo, pero no podía, no debía. "Quizás si comienzas a aceptar que eres un asesino las cosas serían más fáciles"

Las chicas llegaron y fue cuando llevo sus manos a la bebida para probarla y luego sonrió -Zid salió un momento- dijo tratando de sonar tranquilo. No tuvo que durar demasiado tiempo porque el francés llego una vez más, parecía más calmado, quizás debería empezar a fumar a ver si el cigarro le calmaba. -Comida, genial- dijo para luego mirar a Danielle con una sonrisa -¿Te anotarías otra vez para ir en contra de una pizza con jamón y peperonni, Dan?- definitivamente tenía una fijación por la pizza americana, seguro se aburriría luego, pero de momento la amaba.

Sacó un pequeño paquete de cartas para hacerlas girar en un mano -Se unos cuantos trucos de magia, Zid la visto algunos, ¿verdad bro?- dijo para tratar de pasar una buena noche, ya vería la mañana siguiente que pasaba -Si quieres puedo hacer alguno- agregó. Él era bueno con las cartas, siempre había tenido un gran gusto por los juegos de azar, y de pasar tanto tiempo con cartas había aprendido un par de trucos.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 20, 2014 4:14 pm

Danielle seguía recargada contra el lavabo, Maggie había entrado al sanitario para inyectarse le parecía, ella había oído hablar de la diabetes, pero claro, al ser una bruja no se enfermaba, aquellas enfermedades crónicas que asolaban a la humanidad no eran una preocupación suya. "No puedes intervenir en la vida de los mundanos, incluso si puedes curarlos" ella no estaba segura si podía curar una enfermedad como aquella con sus poderes, pero si podía curar venenos demoníacos ¿Por qué aquello estaría fuera de su alcance?
Claro que aquello no era su mayor preocupación. Ella quería saber porque Maggie parecía tensa si el nombre de Lukács salía a colación, si ella no tuviera siento de años de experiencia analizando personas, no hubiera notado el miedo en la modulación tranquila de la voz de la otra pelirroja. Sin embargo no iba a insistir, no en algo que podía entender si le preguntaba a Lukács. El licántropo se lo explicaría sin problemas, Danielle no podía permitirse cometer un desliz y que Maggie se enterara de lo que ellos eran. Ser humano e ignorante respecto al mundo de las sombras era lo mejor.

Maggie salió del baño y Danielle levantó la cabeza, arrancada de sus ensoñaciones, la chica sostenía un pedazo de algodón contra su piel de porcelana y le pregunto algo que la bruja tardó en asimilar debido al hilo que seguían sus pensamientos.
-Húngaro.-dice mientras una mano enroscaba un mechón de su cabello nerviosa.-y la verdad no entendí nada.-Danielle estaba ligeramente irritada. No le gustaba ser dejada de lado, no cuando ella estaba incluida en una plática que no entendía.-El húngaro no es un idioma que conozca, de haber sabido que Lukács y Zid eran como un par de viejas chismosas habría traído un diccionario o algo.-dice ella bromista. ¿No eran las mujeres las chismosas? Iba a molestar a los dos lobos un buen rato por eso. No sólo se chismorreaban como viejas, si no que aparte lo hacían en otro idioma.-Todo estará bien.-Danielle usa un tono completamente tranquilizador al sentir nuevamente el nerviosismo de la francesa.-No conozco a Zid, pero Lukács no es de los que se tensan demasiado tiempo, se les pasará. Sólo necesitan hacer yoga o desahogarse, los hombres no son tan rencorosos como las mujeres, lo más probable es que se den un buen golpe y se calmen o no se.-claro que si se planearan golpear ella lo sabría, pero no era algo que iba a decirle a Maggie, no le agradaba, que Zid no le hubiera explicado lo que todos los presentes eran. Ella tenía que contenerse, pensar cada frase cuidadosamente antes de contestar para no ir a decir algo que no debía, algo que no estaba acostumbrada a hacer.

La pelirroja estaba de acuerdo con Maggie, era un buen momento para volver murmuró una vaga contestación antes de salir del baño seguida de la otra pelirroja. Lukács estaba sentado y contemplaba su bebida pensativo. A Danielle se le cayó el alma a los pies, había algo en la postura de Lukács...¿Qué diablos le había dicho Zinedine? El húngaro tenía aspecto de haberse tragado un pedazo de vidrio. Bueno por fuera se veía perfectamente controlado, pensativo, pero él nunca estaba tenso, siempre tenía ese aire relajado y bromista, uno que en ese momento no tenía. La bruja no se había puesto a pensar donde estaba Zid hasta que Lukács mencionó con calma que el otro chico había salido. No tardó en regresar y mencionar que tal vez deberían pedir algo de comer. Zid se veía claramente calmado, le dedicó un guiño y Danielle tiene que contener el impulso de rodar los ojos. No le molestaba el cambio de actitud hacía ella, pero si que era confuso.
-¿Normalmente las chicas decentes no te prestan atención Luk?.-dice ella divertida mientras miraba a ambos chicos, alguno iba a responderle y algo le decía que si Zid respondía se iba a vengar y diría algo definitivamente malo sobre las anteriores conquistas del húngaro.

-Una pizza está perfecto.-dice ella sonriendo tranquilamente y alargando la mano para tomar de la copa de Lukács, la pelirroja tenía su propia bebida frente a ella, pero tomar de su copa, no era ni la mitad de divertido que tomar de la de Lukács.-Te diría que tu y yo no podemos acabarnos una pizza sólos si no te hubiera visto arrasar la última vez con una.

Ante la mención de la magia, ella no puede evitar sonreír, si Danielle se pusiera a hacer trucos de magia, acabaría con una Maggie muy muy sorprendida. Así que se limita a dirigirle una mirada a Lukács divertida y mirar como el húngaro sacaba una baraja de alguno de sus bolsillos.-Adelante.-dice ella con una risita.-Si consigues sorprenderme te daré lo que quieras.-ella dudaba que aquello fuera capaz. Nunca había visto a una persona hacer trucos de magia con una baraja, realmente los juegos de azar no era algo en lo que participaba a menudo, no se le daba mal (¿Como se le podía dar mal si era capaz de prever lo que sus contrincantes harían y cuando debía apostar más?) pero su habilidad en las cartas, residía en su poder más que en que ella fuera buena.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 21, 2014 1:32 am

Húngaro. Excelente. No sabía ni una sola palabra de ese idioma y mucho menos lograría entenderlo, así que las palabras que se dijeron esos dos terminarían por ser un completo misterio. Las palabras de Danielle lograron tranquilizarla un poco más y le encontró razón. Al menos si querían matarse, podrían salir unos momentos afuera y hasta allí quedaría todo. Si no se equivocaba. Salió acompañada de la pelirroja y su sonrisa murió en el instante que no vio a Zinedine en la mesa. Su mente se volvió de inmediato al día en que se habían encontrado en el café, donde la había dejado colgada. No... él no podría hacerle eso de nuevo. Y las palabras de Lúkacs no la ayudaron mucho. Gracias al cielo, todo temor se esfumó en el momento en que lo vio de nuevo. Esbozó rápidamente una sonrisa y se derritió al sentir nuevamente sus labios. Se estaba volviendo un tantito adicta a su cercanía y mucho más a ese sabor único que tenía el castaño. Había estado fumando, lo sabía.- Esta bien.- le dio un pequeño sorbo a su bebida, agradeciendo que el frescor aliviase su tensión.

Acunó las manos de Z entre las suyas y con su pulgar comenzó a acariciar, sin darse cuenta, la piel del castaño. El rítmico movimiento la hacía consiente que él seguía a su lado. Tangible y seguro. Al menos no había desaparecido de la nada. Contuvo una risita ante la pregunta de Danielle y sonrió, pensando que Lúkacs no era el único con un historial algo delicado en cuanto a citas. Zinedine no se libraba, sobre todo si se tomaba en cuenta lo que había visto ella.- Por mi una pizza sería perfecta. Aunque creo que no alcanzaría con solo una para todos...- lo jocoso del asunto no era que se devorarían la pizza entre todos, ya que ella y Danielle (posiblemente) podrían con solo unos pedazos... pero el par de castaños era otro asunto. Con esa sonrisa aún en los labios, observó con renovada atención a Lúkacs. Desde pequeña le habían llamado la atención todo lo que tuviera que ver con cosas poco comunes, prueba de eso era el que se había transformado en una fiel seguidora de las artes circenses.

Llamaron a una de las camareras y pidieron las pizzas. Maggie tomó su vaso, aún tomando de la mano a Z, y movió los hielos, escuchando el tintineo contra el cristal. Al menos todos parecían un poco más tranquilos, si se ignoraba la leve tensión que se mantenía. Estuvo a punto de hablar, cuando sintió una risa alegre a su espalda y se pilló con el sonriente rostro de Ambrosius.- Amelie Fritz, mira como te pillo.- ni siquiera pudo ocultar la sonrisa que le contagió su compañero de carrera, mientras se levantaba un poco y lo saludaba.- Deja de decirme así, idiota.. que no me gusta.- le dijo entre bromas, para luego enfrentar a los demás.- Chicos, les presento a Ambrosius. Un compañero.- miró al rubio y señaló, respetuosamente, a cada uno en la mesa, mientras decía sus nombres.- Ambrosius, ellos son Lúkacs, Danielle y Zinedine, mi novio.- El rubio extendió su mano en modo de saludo.- Compañero de baile, dirás.- La pelirroja volvió a tomar asiento y esperó a que le dijera qué hacía allí, aunque parecía que su presencia había afectado un poco los ánimos. No sabía si para bien o para mal.- No discutiré eso contigo, rubio... esto..- Era mejor retornar su atención a su cita que a un amigo que reconocía en un pub así que comenzó a cortar lentamente la conversación. Él pareció darse cuenta y señaló a sus amigos, no muy lejos.- Estoy con unos amigos, así que mejor me voy... si quieres podemos juntarnos todos a charlar o algo. Quizás sale algo divertido.- Le respondió que quizás lo harían y se fue, con la mirada atenta de sus "amigos" desde su lugar.

Se giró, aún sonriente, y pareció que el silencio se había quedado allí. Arregló su cabello para un lado y se disculpó por la interrupción.- Lamento eso...- suspiró y se dirigió al otro castaño.-Y bien, ¿qué trucos sabes? - le preguntó a Lúkacs, para cortar con ese molesto vacío. Si las miradas matase, quizás ya hubiese estado muerta bajo el escrutinio de todos ellos.

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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 21, 2014 3:52 am

-Si pizza, con peperoni y jamón y baicon…. Dos familiares- Z enrojeció un poco la verdad tenía cierta afición a las carnes rojas, producto de la transformación y también comía casi el triple –lo siento no he desayunado hoy, tengo hambre?- se excusó alzándose de hombros. –Por favor yo también te daré lo que quieras si me sorprendes- dijo en el mismo tono que había sonado Danielle, pero más meloso, sonando un poco muy gay, rio divertido –lo siento hermano, ya me los se todos- tomo un trago de la bebida de Maggie -bueno, bueno no es que sean chicas malas….solo que están casi todas en la escala sexy –loca- comento respondiendo a la pregunta de Danielle riendo, esperaba que su amigo riera con él y así dar por terminada o postergada la discusión.

Un hombre saludo a Maggie, Z detallo al rubio que le hablaba a Maggie, era el típico imbécil creído, bueno el también lo era pero no con Maggie, se tensó un poco al oírlo llamarla por su nombre y miro a Lukacs que asintió, como si le hubiera leído el pensamiento. Había sido como una especie de crees que le guste Maggie o solo soy yo siendo celoso? No le gusto la respuesta del licántropo ni el aroma que despedía aquel tipejo, apretó su mano con más fuerza de la necesaria –un gusto- dijo regalando una sonrisa bastante petulante. Además la había corregido, como si el hecho de que Z se enterara que eran compañeros de baile era relevante.
Tampoco le gusto las miradas de los otros, como si Maggie no pudiera estar saliendo con alguien que no conocían, contuvo las ganas de gruñirles a todos y le dio un pequeño beso al dorso de la mano de su novia? Eso era gracioso, llamarla así pero ya se acostumbraría, los “chicos” se largaron.

-está bien cariño. Pero No me agrada tu compañero de baile- le comento a la pelirroja al oído mientras Luk comenzaba su truco de Magia, y esperaban las Pizzas, -me gusta el lugar, has escogido bien- le dijo a Lukacs mirando el sitio y observando como hacía que Maggie escogiera una carta de la baraja, sonrió al verla, parecía una niña intrigada. Las Pizzas llegaron, demasiado pronto y Lukacs y Z empezaron a comer entre historias de citas, algunas bastantes vergonzosas.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 21, 2014 4:45 pm

¿Chicas decentes había dicho? en su mente recorrió momentáneamente con la gran mayoría de las chicas que había salido, con las que recordaba la cara, no hablar del nombre porque eso si sería un caso perdido, tampoco llevaba una lista de ello o llegarían a imaginar que tendría VIH o clamidia o alguna cosa de la cual jamás sufriría. Pero sin dudas el comentario de Zid fue el que describió perfecto al grupo, eran sexys pero sin dudas cada una estaba más loca que la otra, en un sentido bastante mal. No pudo aguantar la carcajada y miró al chico -Cada una estaba en esa escala, mientras más sexy, más loca era- ni hablar del montón de cosas que le habían hecho, del millar de cosas que lo habían untado solo por un poco de diversión extra en la cama, muchas cosas que le dijo a Zid, otras ni soñar con mencionarlo.

Entonces sería Pizza para todo, bueno, serían un par de trozos para las chicas y pizzas familiares para los lobos. Si ambos chicos se lanzarán a una competencia de quien comía más, aquello sería reñido, se preguntaría más de uno como es que estaban tan bien físicamente si comían como un par de obesos. -Espera a ver a el tonto acá, Dan. Él también es un devorador...- Dijo con un deje travieso, dejando un poco a la imaginación para luego concluir -... de pizzas- soltó una pequeña carcajada.

Sonrió travieso por las palabras de Danielle, pero luego el francés busco imitarla -Si sabes como arruinar un momento y poner una cosa realmente gay en tus palabras-. Pronto llegó un sujeto, que interrumpió el inicio de su truco de magia. La cara de Zid ya le hablaba, a pesar de que no había dicho ninguna palabra, observó al chico e hizo una mueca tan 'eres un puto celoso, y con razones' aquel tonto estaba en un sentido muy estúpido buscando lo que no se le había perdido, seguro si molestaba demasiado podrían asustarlo un poco con un par de golpes en la salida, pero no imaginaba que fueran a llegar a eso.

Se subió un poco las mangas de la chaqueta, para que las chicas no creyeran que había una especie de hilo bajo su chaqueta o algo-Bueno, empecemos. Maggie escoge una carta- claro que iba a hacer el truco con Maggie, hacer el truco con Danielle no tendría tanto sentido, quizás la bruja vería de que se trataba mucho antes de que él lo hiciera. -Aprendela, si quieres muestrala a Danielle para asegurar las cosas- después dejo que la chica volviera al maso, el cual revolvió y guardo una vez más en el paquete para cerrarlo y sacarlo por el otro lado. Esa era la parte divertida de los trucos, crear un poco de dramatismo. -Ahora busca tu carta en el montón- Le pasó el montón a la chica pero claramente su carta no estaba allí. -Espera, creo que tengo una corazonada- dijo llevando su mano al pecho, para sacar del bolsillo externo la carta que había escogido Maggie antes. Miró a Danielle con una sonrisa -Dime que si te sorprendí- ese beneficio que recibiría sera excelente si tan solo llegaba a sorprender a la chica.

-Gracias- Le dijo a Zid para tomar un trozo de pizza -Tienes que ver el otro lado, música genial, luces de neón...- se mantuvo en silencio por unos segundos antes de mirar a Danielle y decirle -Te vas a poner mi chaqueta allá- andaba de blanco, su sujetador debía de ser de ese color, el neón volvía el blanco azul, todos los sujetos de aquel lado verían la ropa interior de la chica con la que andaba y eso no le agradaba.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 21, 2014 6:05 pm

-Esperen...¿Acaban de llamarme loca?-si bien la voz de Danielle era calmada, había una advertencia en sus ojos para ambos, ambos sabían que era así que ella no se hacía responsable si después de todo aquello se quedaban convertidos en sapos por una hora. Ante el comentario de Zid se limitó a verlo a los ojos y encogerse de hombros.-No se si Lukács te lo habrá mencionado.-dice ella sarcástica.-Pero la magia se me da excelente.-Claro que aquello Zid ya lo sabía.-Además yo no soné tan melosa, eso si que sonó muy gay.-Danielle le guiña el ojo a Lukács, como si ambos acabaran de anotar un punto en contra de Zid.

¿Que Zid también era que? Danielle los miró a ambos confundida por un segundo. ¿Devorador? ¿Devorador de qué? Aquello sonaba como si Zid tuviera tan malas relaciones como Lukács."Vaya, pues claro" piensa ella molesta al darse cuenta que había caído rotundamente en la broma de Lukács, fulminó al chico con la mirada antes de poner los ojos en blanco.-No me extraña, después de ver lo mucho que devoras...-dice ella, tenía un destello travieso en los ojos.-Zid debe ser igual.

Danielle miró por un segundo a Maggie, antes de que un rubio se materializara detrás de ella. La bruja no lo conocía de nada, pero era el típico egocéntrico que buscaba algo por donde no había nada. Ella no tenía que ser una experta para ver que le traía ganas a Maggie y que aquel encuentro se había ganado el enojo de Zid, que parecía estar valorando sus opciones de ir a darle un puñetazo o algo así. Danielle soltó una carcajada estrangulada antes de volver su atención a la mesa y mirar a Maggie divertida.-No sabía que bailabas Maggie y menos que tenías un...compañero de baile.-la pelirroja se estaba riendo de lo lindo, aquel encuentro era de lo más gracioso sin duda alguna.

Su atención se centró en Lukács y su truco con la baraja, Maggie eligió una carta y Danielle se concentró en no perderla de vista en ningún momento ni dejar de mirar cualquier posible movimiento por parte de Lukács, volvió a guardar las cartas en el paquete y Danielle lo miró intrigada, al parecer su premonición consideraba que aquel truco no era algo sobre lo que debía advertirle, porque cuando el húngaro le regresó el mazo a Maggie, ella se inclinó cerca de la pelirroja para buscar la carta. Carta que estaba en el bolsillo de Lukács.
Danielle parpadeó sorprendida. ¿En qué momento había perdido aquella carta de vista? ¿Y en que momento el licántropo la había guardado ahí? Lo miró unos segundos algo sorprendida. "¿No te quedo claro la última vez que no debías apostar con Lukács?" se regaña a si misma.-Por supuesto que no.-dice ella para recuperar una mirada firme. Aquello era un vil mentira, no tenía que decirle a Lukács que si, él seguramente lo había visto en su expresión.

Neón. Eso significaba que su sujetador sería perfectamente visible, la camisa blanca que llevaba era vaporosa y a duras penas escondía su sujetador, bajo luces neones...Al parecer Lukács pensaba lo mismo que ella.-¿Eso es una sugerencia o una orden?-dice ella divertida mientras tomaba un pedazo de la pizza que les habían traído antes de que los castaños arrasaran con ella.-Tu chaqueta no combina con mi atuendo, ¿A que si Maggie?Danielle solo estaba molestando a Lukács, lo más seguro es que terminaría apareciendo una de sus propias chamarras, cuando Maggie no mirara y de una manera totalmente discreta.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Mar Sep 23, 2014 12:04 am

Una de las debilidades de la chica era el hecho que no podía juzgar a los demás. Para ella cualquier persona que se ganase su confianza ya era buena. Tendía a ser "corazón de abuela" y por ello había salido con más de una vez herida ante la traición de esas personas. Solo por ello se había convencido a sí misma que no debía ceder segundas oportunidades. ¿El caso de Ambrosius? Las impresiones de los demás eran acertadas, sobre todo en cuanto que aquel rubio se ponía diez veces a sí mismo en su escala de importancia y luego los otros, excepto cuando necesitaba algo. Y ese algo, respecto a la francesa, era aprobar el ramo. Qué mejor había sido, para él, ser emparejado con la niñita estrella. Amelie ni siquiera sabía de estos planes, por lo que para ella... él era un buen conocido.

Maggie bebió un poco de su vaso y se centró en su sabor. Era divertido el ver como las miradas asesinas habían pasado a algo menos serio, siendo Danielle el objetivo indirecto.- ¿También sabes hacer trucos?- Le preguntó a la pelirroja, al tiempo que se apoyaba en el respaldo. Era obvio que todo lo que tenía que ver con magia eran meras ilusiones, nada que movimientos bien calculados para hacer creer a los demás que la física no alcanzaba a tocarlos.- Vamos, eso no fue gay.- dijo, tratando de defender a Z. Pero una sonrisita se le escapó sin querer, echando por el suelo su intento.- Bueno... solo un poquito gay.- Admitió.

Sonrió al escuchar a Z, deseaba hacerle entender que no había nada malo en Ambrosius pero sabía que el solo intento sería igual a tratar de meter a un elefante a un auto. Imposible en todo aspecto. Se le acercó y depositó un suave beso en su mejilla.- Vamos... quizás te llegue a agradar si lo conoces bien.- le susurró, intentando suavizar su genio. Para su suerte no había caído en la bromita del "Z devorador de..", no podía evitar pensar mal pero sabía que ese silencio llevaría a un nuevo significado. ¿Danielle también era presa de ese encanto? Pero antes que pudiese decirle algo su castaño, más que una mirada furtiva algo pícara, la pelirroja le habló. Se zapeó mentalmente al entender el porqué les parecería tan extraño que ella le hubiese llamado compañero de baile al rubio.- Estudio danza y compartimos un par de ramos, así que nos asignaron juntos.- terminó de decir, antes de sacar una carta. Concentrándose por completo a aquel truco, sus ojos no perdieron movimiento alguno, pero aún así no pudo contra la "magia" que había hecho Lúkacs.- No había visto este truco hacía bastante, así que al menos tienes mi palabra que me impresionaste.- Siendo criada bajo la protección de una caravana circense, era obvio que la francesa supiera un poco de ilusión, pero estaba tan oxidada en esa área que ni siquiera quiso pensar en tratar de evocar el pasado. Se quedaría calladita, sobre todo porque Lúkacs parecía mucho más diestro que todos ellos en eso.

Tomó un trozo de pizza y la dobló, dándole un mordisco. Para su mala suerte el queso comenzó a estirarse, transformándola en todo un lío. Casi a tirones, lo más discreto que pudo, cortó el queso.- Para nada, pero no te confíes en mi opinión sobre la moda. Que soy un desastre con eso..- Si no hubiese sido por su hermana, y sus sabios consejos, aún vestiría aquellas sudaderas sueltas y un par de jeans cómodos (Cosa que hacía cada vez que podía, en la comodidad de su casa).- No conocía este lugar, ¿Es nuevo?- les preguntó, ya que recordaba haber pasado por esas calles con Eliza. Quizás en un despiste no lo había visto, pero le gustaba. Sobre todo ahora, que tendría un bonito recuerdo en aquella mesa.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 27, 2014 2:32 am

Z comió animadamente, intentando olvidar al rubio fastidioso, después de todo Maggie había tenido todo un año conociéndole y no había logrado nada, mucho menos lograría nada con el presente en la vida de la pelirroja, y si que haría todo lo posible por estar ahí, aun si Lukacs se cabreaba, o lo que fuera. Aun sabiendo que tarde o temprano contaría la verdad de quien era.
-Bueno, bueno basta de trucos, hay que ir al otro lado- dijo haciendo una seña con su cabeza hacia el área del pub, se levantó tranquilamente y tomo a Maggie por la cintura, podría tomarla de mano pero se veía tan bien que deseaba estar cerca de ella –la verdad es que te ves preciosa, yo no diría que tu gusto al vestir es malo, ademas, te he visto con un hersey y un short y me sigues pareciendo igual de hermosa- dijo sonriendo, dándole un beso y caminando, pasando lo más cerca posible de la mesa donde se encontraban los compañeros de Maggie, Lukacs contesto la pregunta de Maggie pues Z poco sabia de que era nuevo o viejo en NY.

La zona del pub era bastante animada, la música que sonaba en ese momento era bastante animada, de vez en cuando un DJ hacia mesclas y publicitaba por micrófono una competencia de karaoke. El lugar era obscuro, alumbrado por las luces típicas de cualquier discoteca, había un apartado con mesas también y una pista bastante grande, a pesar de todo no estaba atiborrado de gente, Z dio gracias al cielo por ello.

Se dirigieron a una mesa que inteligentemente estaba apartada con el apellido de Luckacs –supongo que es nuestra, nadie más tiene ese apellido en todo NY- Bromeo Z, -iré por bebidas,mm..creo que un agua para ti- dijo besando a Maggie , no era por el alcohol le preocupaba un poco el nivel de azúcar de los cocteles. Regreso en un tiempo con unas cervezas para Z y para Luk, un coctel para Danielle , y agua para Maggie. –De que me perdí dijo sentándose, todos se reían de algo aparentemente gracioso, una historia de alguna chica con la que Z había salido que Luk había aprovechado para contar…-asi que me traicionas en mi ausencia?- hablo con un tono indignado demasiado exagerado y sobre actuado, y rio nuevamente –pues una vez, Luk salió con una chica que le decía pastelito…y siempre, digo, sieeeempre vestía de rosa. Fue horrible-
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 27, 2014 3:12 am

No pudo evitar sonreír al ver el rostro de Danielle, que no se había sorprendido los cuernos, había notado en su rostro que todo era no más que una vil mentira, una para evitar su apuesta, pero eso era algo que Lukács no iba a olvidar tranquilamente, lo iba a usar de el momento preciso. -Recuerda que me debes algo ahora- sonrió con ganas, unas que se notaban más como una frase que una simple sonrisa, una frase que decía 'acepta las consecuencias de apostar conmigo', ya llevaba dos ganadas, una sorpresa sin dudas. Siguió comiendo bastante tranquilo, pero estaba bastante claro que tanto Zid como él comían como por 2 hombres cada uno.

Finalmente irían al otro ambiente del lugar, un sitio con música animada para bailar. -Pues la verdad si, es algo nuevo. Un mes como mucho- le respondió a Maggie, había pasado en frente hacía un par de semanas y le pareció un lugar excelente para ir con la bruja, comida y al mismo tiempo música, se volvió aun mejor cuando decidieron que aquello sería algo así como una cita doble. Se acercó a Danielle para caminar con ella y paso el brazo por el hombro de la chica para hablarle al oído -Esta bien no uses mi chaqueta, prometo no golpear a nadie por mirarte. La ventaja es que también los veré- sonrió algo travieso para luego separarse de la oreja de la pelirroja y continuar su camino de una forma más calmada, sin ninguna intención futura de dejar a la pelirroja tan sonrojada que combinaría con su cabello.

Se acercaron a una mesa en el primer momento, una que estaba reservaba. Observó el pequeño cartel que habían puesto con su apellido 'Buchszer' -Bueno al menos lo intentaron, casi ponen todas las letras en buen orden- No era la primera vez que reservaba una mesa. Zid se fue por bebidas y las dos chicas se quedaron con él en la mesa -Una vez escribieron mi apellido de la peor forma existente, esa vez Zid salía con esa chica que tenía serios problemas pronunciando la 'S'. Era tan increíblemente cómico escuchar a la rubia decir Zinedine o Buchzser- dijo acordandose de aquel momento, ese momento le hizo sacar una risa de sus labios. Cuando Zid llegó escucho las risas -No de mucho 'Shinedine'- dijo imitando la forma de que aquella chica hablaba.

Le pareció justo incluso que él comentara el asunto de la chica que le decía pastelito -Dios, ¡Pastelito! juro que no pude comer ningún tipo de pastel por como una semana después, la recordaba y era la muerte en vida- comentó para luego darle un trago a la cerveza que Zid había buscado.

Tomó de la mano a Danielle y se levantó de la mesa para llevar a la chica a la pista de baile, quería bailar con la chica, recordaba que le encantaba bailar con ella y eso que solo habían bailado juntos una vez -Vamos Danielle, veamos tu ropa interior- le dijo a la chica como un gran broma, en la pista estaban las luces de neón, no iba a golpear a nadie, eso había prometido, ¿no?
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 27, 2014 4:11 am

Danielle no se molesta en discutir con Lukács. Ella ya debería haber aprendido que apostar con el húngaro era la peor idea del mundo. Tal vez debió haber apostado algo que no fuera tan libre. Sólo Dios sabía que diablos le pediría Lukács. "Nada que no quieras hacer de seguro" piensa ella mientras los cuatro se ponían de pie para ir a la zona del Pub, donde podrían bailar. A Danielle no le molestaba el cambio de escenario, habían comido lo suficiente, venía el momento de divertirse todavía más. Después de la tensión que acababan de pasar era algo que nadie podía negar se merecían. Lukács se acercó a ella y pasó un brazo por su hombro, para susurrarle algo al oído que obviamente le provoca un ligero rubor, posiblemente ni Maggie ni Zid lo notarían, pero Lukács que ya la conocía seguramente estaba muerto de la risa interiormente.-Empiezo a creer que es peligroso, podrías saltar sobre mi en cuanto lo veas.-le susurra en el mismo tono travieso, si él tenía derecho a molestarla. ¿Por qué ella no?

Los cuatro toman asiento en la mesa con el letrero que la apartaba. Danielle suelta una risita al ver que habían escrito mal el apellido del húngaro, pero vamos, si a ella no tuviera tan buena memoria y Lukács no se lo hubiera deletreado una vez, seguramente habría olvidado como se escribía también, no culpaba a quien quiera que hubiera puesto el nombre de el húngaro. Luego otra carcajada se escapó de sus labios mientras Zid iba a buscar las bebidas para todos.-¿De donde era o que?.-le pregunta a Lukács con una sonrisa, después de escuchar su comentario sobre una rubia con la que aparentemente Zid había salido, seguramente los dos lobos se la pasarían jugando al concurso de "Hundamos a mi hermano contando cosas vergonzosas de él frente a su novia" seguramente ambos lobos tenían material de sobra para eso. Cuando llega Zid lo mira aproximadamente un segundo con seriedad, para estallar en una carcajada por la manera en que le responde Lukács.-¿Quién viste sólo de rosa?.-pregunta Danielle horrorizada. ¿Usar sólo un color de ropa? ¿Quién estaba tan loca?-Yo no podría usar algo del mismo color todos los días. Dios mio, sería horrible.

-¿Tu tienes alguna historia divertida que contar Maggie?.-le dice la pelirroja con una sonrisa, mientras entrelazaba su brazo con el de Lukács.-Porque yo no tengo tan malas experiencias con mis anteriores citas como estos dos.-dice la pelirroja burlándose claramente de ambos morenos. La verdad ella si tenía algunas malas experiencias que serían graciosas de relatar, pero tenían mucho que ver con el mundo de las sombras, mundo de el que no podía hablar con la pelirroja sin saber nada de todo aquello.

Bien, o Danielle estaba algo lenta o Lukács tenía una idea en mente, porque el húngaro se puso de pie para llevarla a la pista, Danielle alargó la mano, le dio un sorbo al coctel que Zid le había traído y se puso de pie para acompañar a Lukács.
-Si sigues diciendo eso, me molestaré en ir al "baño" para aparecer una chamarra de mi apartamento y entonces no podrás ver nada cariño.-le susurra ella antes de que se dirigieran a la pista, con Maggie y Zid detrás de ellos, en cuanto la luz la toca suelta un quejido suave. Su sujetador no era tan visible, pero Lukács que bailaría pegada a ella, seguramente podría ver el maldito encaje perfectamente.-Algo me dice que elegiste este sitio apropósito.-murmura ella, mientras se acercaba a Lukács y lo tomaba de el hombro para bailar.
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Re: Lobos y caperucitas rojas [Zinedine, Danielle y Maggie]

Mensaje— por Invitado el Dom Sep 28, 2014 1:43 am

Bastantes cosas habían cambiado en el comportamiento de la pelirroja desde el momento que Z y ella se habían visto en aquel lugar que solo dios le conocía el nombre. Y ese gesto que ahora le gustaba tanto, era el claro ejemplo. Una punzada de gusto se coló en ella al sentir la mano del castaño rodeando su cintura con posesión. Cubrió su mano con la de ella y le sonrió.- Tú dices eso porque eres lindo y todo te queda de muerte. Demasiado lindo que algunas veces  afecta tu vista..-le dijo divertida. Esta vez lo besó sin tapujo alguno y acariciando su mano con su pulgar, luego se daría cuenta que Ambrosius la observaba fijamente al pasar tan cerca de ellos. Un rubor suave cubrió sus mejillas, pero solo por el crudo escrutinio del que estaba siendo objeto por parte del rubio. No volvería a causa de las atenciones que el castaño le daba.

Contuvo una sonrisita al escuchar a Lúkacs, pensando que con aquel apellido las veces que se equivocaban debían ser muchas.- Algo es algo- dijo, para luego fruncir el ceño.- No se vale...- pero no le dio tiempo de seguir regañando, ya que la calló con ese beso. Algunas veces la exasperaba con lo atento que era. Se sentó y observó con detalle la pista. Al menos tendrían espacio, sobre todo porque no habían tantas personas. Maggie volvió su atención a Lúkacs en momento que había pronunciado el nombre del castaño y "chica" en la misma oración. Aunque no tardó en relajarse al escucharlo. Acalló su risa, pensando en las veces que había visto a Z con citas simplemente detestables. Sus intentos no resultaron, ya que terminó uniéndose a las risas con lo de pastelito. Dios santo que si habían apodos extraños.- Y rosa... esa chica debió haber salido de una fábrica de barbies..- Definitivamente el rosa no juntaba ni pegaba con Maggie, por lo que no entendía como habían chicas que les podía gustar tanto ese endemoniado color.

Se lo pensó unos momentos y encontró una salida un poco chistosa.- Recuerdo un chico en específico...- comenzó, mientras trataba de recordar todos los detalles importantes.- Creo que pasó toda la tarde, hablando de cuan perfecto era. Incluso tenía planeado ofrecerme un contrato para hacer nuestra cita algo oficial.- Esa si que había sido una pesadilla. Gracias a la ayuda del barman, lo conocía ya que había trabajado allí, pudo quitarse a ese chico de encima. Sobre todo cuando había empezado a nombrarle las ventajas de la "procreación" entre ellos dos. Si de solo recordarlo le daban escalofríos.- Fue horrible..-dijo en conclusión. Tomó un sorbo de agua y no atinó a nada más que aceptar la mano de Zinedine, para dirigirse a la pista de baile.  

Al llegar allí, le sonrió con cierto toque pícaro y rodeó su cuello con sus brazos.- No sabía que te gustaba bailar.- le dijo al tiempo que tomaba el ritmo de la canción y disfrutaba de su cercanía.- Además, ahora que me cuerdo... vas a poder cumplir tu deseo.- Le dijo, recordando la conversación que habían tenido en su anterior encuentro. Sabía que se había referido a una presentación formal, pero quizás podría disuadirlo de visitarla en una de sus "trabajos" cuando sabía que la mayoría de sus compañeras se lo comerían con los ojos. No quería dejarle a todas un ojo morado... nop, no sería nada bueno.
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