10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


25/12 - ¡Por fin se ha abierto el panel de inscripción para moderadoras/es! ¡Apuntáos cuanto antes! Además, administración quiere dejar constancia de que, con motivo de las fiestas, la nueva limpieza por inactividad se realizará entre los días 03 y 04 de enero. ¡¡De nuevo, Felices Fiestas, submundis!!


19/12 - ¡Las noticias de final de 2016 están recién sacaditas del horno! ¡Felices fiestas!


04/10 - ¡Aquí llegan el inicio oficial de la Trama Global! Seguid este caminito de baldosas amarillas para saber dónde están vuestros temas, quiénes participan y decidir en cual entrar. ¡Esperamos que lo disfrutéis mucho!


06/09 - ¡Aquí llegan los cambios en la ambientación y la trama y las noticias de agosto y septiembre! No dejéis de leerlas, porque dentro hay muchos cambios importantes.


31 # 39
22
NEFILIMS
4
CONSEJO
9
HUMANOS
9
LICÁNTRO.
6
VAMPIROS
11
BRUJOS
4
HADAS
5
DEMONIOS
0
FANTASMAS

Death cannot kill what never dies. but I'm crazy enough to try (Lukács Buchzser)

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Largos rayos dorados se fundían con el pavimento. El cabello pelirrojo de la bruja emitía rayos dorados y rojizos, agitandose con el viento le daba el aspecto de una llama en movimiento. Sus pasos sonaban ligeramente contra el cemento y ella iba vestida como siempre llamativa, una camisa de botones blanca y una falda negra, sus largas piernas cubiertas por unas medias de rejillas, tenía el aspecto de alguien que iba a un bar a divertirse. Definitivamente no tenía la pinta de alguien que acaba de invocar un demonio. Parecía que la influencia del licántropo había desaparecido de sus acciones, pero ella sabía que no era cierto. Desde que lo había visto por última vez le era aún más difícil sacarlo de su cabeza. "Deberías tragarte tu orgullo e ir..." paró el pensamiento inmediatamente. Ella era Danielle Grace, no rogaba por otra oportunidad, además si su inmortalidad era algo con lo que Lukács no había podido lidiar cuando apenas empezaban a salir, nunca lo haría.

"No tienes remedio" una parte de ella sabía que tarde o temprano iría a arreglar las cosas o a intentarlo. Después de todo no había peor lucha que la que no se peleaba.

No le gustaba lo vacía que estaba la calle, no después de invocar a un demonio. Ella claro no había tenido problemas con él, era simple, lo invocas, hablabas con él y de vuelta al infierno del que había salido, pero había demonios que no tenían ninguna atadura al infierno o a su dimensión, por lo que podían venir y vengarse de ti si así lo querían después. Algo que realmente dudaba que fuera pasar, no sabía porque se sentía tan inquieta...Repentinamente se dio cuenta de a que se debía. No tenía que preguntarse que pasaba. Lo sabía.

Alguien la estaba siguiendo. Por un segundo se preguntó si aquel estúpido nefilim de la otra ocasión había vuelto a por más. Pero lo descartó, realmente lo dudaba, su andar empezó a ser más cauteloso, no sabía si era una emboscada o un sólo perseguidor pero no se iba a quedar para averiguarlo, no iba a cometer el mismo error dos veces, respiró profundamente, nada. No olía nada fuera de lo normal, no estaba el típico olor a basura y a fuego de los demonios. Danielle se tranquilizó "éstas siendo paranoica, cualquier cosa puedes llamar a Derrick y lo tendrás aquí en un segundo" Miró hacia atrás y fue cuando se dio cuenta de lo que antes había omitido. Una sombra.

Bueno sus miedos tenían una razón de ser. Alguien si la estaba siguiendo. Pero ¿quien era? ¿Y por que la seguía? Un cuchillo apareció en su mano y ella giró el ligero metal entre sus dedos. Normalmente usaría un arco, pero aquél tiro iba a ser de advertencia. El cuchillo voló y se detuvo a centímetros de su seguidor. Parar cuchillos lanzados a tan alta velocidad con la mente era difícil, pero Danielle sólo quería saber porque la seguían, apretó los dientes debido al esfuerzo, a diferencia de ella, su seguidor se veía bastante relajado se limitó a sonreír petulante, sus ojos azules brillando con diversión. Danielle que había detenido el cuchillo a centímetros de su perseguidor lo dejó caer. Su ceño se frunció, su mente se relajó, pero no su corazón. No tenía porque temer, a algunos metros de ella, estaba alguien a quien conocía, sin embargo no entendía que hacía ahí. Lukács estaba frente a ella y su reacción normal hubiera sido enojarse y largarse sin embargo ella no se sentía cómoda, cada parte de su ser le estaba gritando una advertencia a viva voz.

-Lukács.-ella frunció el ceño y lo miró, acercándose para verlo bien, el sol hacia tiempo que se había ocultado y las calles estaban heladas. Después de todo el clima era aquel típico clima frío, debido al otoño. Se estremeció en cuando estuvo cerca de él, algo estaba mal, algo estaba terriblemente mal. Si Lukács era su perseguidor, otra amenaza tenía que estar rondando cerca, recorrió el lugar rápidamente y luego sus ojos recorrieron al húngaro. No entendía ¿por qué se sentía en peligro frente a él?-Me estabas siguiendo.-no había duda en su voz. Ella estaba segura.

-No podías ya sabes...¿llamarme para decirme lo que sea que vayas a decir? No, olvidalo, no hubiera contestado.-lo ignoró un poco mientras recorría el lugar nuevamente con los ojos. ¿Dónde estaba la maldita amenaza? No le gustaba sentir que algo iba mal cuando Lukács estaba con ella, era un baile eterno de protegerlo y no protegerse a ella.-Lukács en serio, este es un mal momento para que pruebes mi paciencia. Vuelve después.-ni loca iba a decirle que sentía la presencia de un demonio, uno bastante poderoso y seguramente mayor, no quería darle más razones para quedarse.-Ahora que lo pienso bien, mejor no vuelvas. No suelo querer ver a mis ex...lo que fuera que tu y yo teníamos.-bueno aquello sólo se aplicaba si ella no contaba a Derrick, la diferencia es que ella y el brujo habían terminado en excelentes términos, o algo bastante parecido.
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Espero que el sol se ocultara para salir esta vez, ahora todo era diferente, todo se sentía diferente, si es que los sentimientos entraban esa vez en juego. Aquella noche solo las estrellas iluminaban la gran manzana, pero eso no importaba ahora, nada importaba ahora porque simplemente él ahora decidía que le importaba o que dejaba de importarle, era mucho más... divertido de esa forma, claro que también tenía su lado retorcido en todo el asunto, pero a decir verdad, todo lo tenía desde siempre, desde mucho antes de haberse convertido en un licántropo.

Todo había empezado la noche anterior, todo aquel asunto y ahora, las cosas solo parecían mejorar. ¿Por qué no había pensado en esa solución antes? Era perfecta, bueno, no perfecta perfecta, pero si una bastante buena. Entregar su alma por una vida eterna ahora no parecía un alto costo a pagar, bueno, ahora no tenía una y eso hacía que le importara aun menos la falta de ella.

Claro que al no tener alma, muchas cosas habían cambiado, principalmente los sentimientos, aun recordaba como se sentía, pero era como si lo hubiera leído en algún libro, o visto en alguna película, no lo sentía en carne propia, no respiración acelerada, nada de tener latidos a mil. La quería, quería a Danielle, pero definitivamente no era de la misma forma, ahora era tan solo como si ella fuera un premio, un objeto que le pertenecía y no dejaría que nadie más le tocara.

Tenía ya un par de minutos siguiéndola entre las sombras. Se apoyó en una pared observándola a una distancia prudente. -Hombre, esa pelirroja no esta nada mal ¿verdad?- le dijo un sujeto que apareció justo a su lado. Lukács volteo a mirarlo bastante serio -Alégrate, sera la última chica que veras- no dudo ni por un segundo tomarlo por la cabeza y torcerla, matándolo al instante. Nadie tocaría a su Danielle, nadie la vería, nadie nada.

Decidió finalmente acercarse, Danielle debía saber que algo la seguía, no era estúpida. No se inmutó por aquel cuchillo, ni siquiera parpadeo cuando lo vio volar hacia él, no le había nada después de todo, un pobre cuchillo ahora no le haría nada. La escuchó hablar, eso podía parecer odio, pero realmente no lo era, ahora todo era demasiado claro, ese tipo de sentimientos los reconocía con más facilidad por la simple razón que le daban fuerzas, al final de cuentas ahora su poder se alimentaba de todo lo malo que había en el mundo.

Sonrió, no era esa típica sonrisa agradable que se hubiera mostrado antes en Lukács, no era la típica sonrisa a la que Danielle estaba tan acostumbrada -Oh vamos Danielle, ambos sabemos que no me odias. ¿Así que quieres saltarte esa parte? Realmente el plan en el que finges odiarme me tiene sin cuidado- Lukács no era el mismo, ni siquiera su forma de expresarse era la misma.

-Y si, te he estado siguiendo... desde hace un buen rato ya, pero estoy seguro que eso ya lo sabías- le dijo el lobo mientras daba un par de pasos a donde Danielle, la sonrisa del lobo se borro por unos segundos. -¿Así que seguirás fingiendo que me odias? ¿o en serio empezaras a odiarme? porque a decir verdad, creo que la segunda podría ponerme bastante-
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Realmente no lo entendía, su piel hormigueaba, sus sentidos estaban totalmente alertas, sentía el pulso acelerado de su corazón contra su garganta y sin embargo no veía una razón para que estuviera de esa manera, sin embargo lo estaba, el cuchillo regresó a su mano y la pelirroja lo guardó con lentitud, sin dejar de mirar los ojos azules de su anterior novio, seguían siendo azules y claros, pero simplemente le inquietaban, como si no le pertenecieran, como si fueran los ojos de otra persona.

Lukács sonrió y Danielle se estremeció, como si en lugar de sonreírle le hubiera puesto un cuchillo en la garganta. Cada parte de su cuerpo parecía gritarle que corriera con todas sus fuerzas, que se alejara porque cerca de ella había una amenaza enorme. Escuchó al licántropo hablar y fue como si alguien le hubiera dado un fuerte golpe en la cabeza.

No. La simple posibilidad era tan ridícula que Danielle la descartó en cuanto la pensó. Seguramente Lukács seguía tratando de molestarla, tal y como había hecho en el zoológico..."¿Las personas hacen de todo con tal de no ver la verdad no?" una parte de ella parecía estar susurrando insistentemente eso. La otra lo negaba rotundamente, como si fuera la idea más estúpida que jamás se le hubiera ocurrido.-¿Perdona cariño?-le contestó ella con un deje de frialdad que no salió tan convincente debido a lo anonada que se encontraba.-El que empezó ese chistesito fuiste tu, ¿no esperas que te trate bien ahora no? ¿También quieres flores? ¿Un beso?-sus labios se curvaron en una sonrisa amarga, fuera lo que fuera que la tuviera tan nerviosa podía esperar.

Lukács se acercó a ella y ella instintivamente retrocedió un paso. Ahora que lo tenía cerca podía verlo mejor, incluso podía sentir el aroma del chico y se sentía terriblemente incorrecto. Jadeó y sus ojos se ampliaron de forma inmediata, un siseó se escapo de sus labios y ella retrocedió con tal fuerza que se golpeó contra una pared que era inconsciente de tener detrás.-No...-ella lo miró anonada, como si fuera la cosa que más odiaba y más amaba en el mundo. Realmente lo era.-¿Que hiciste Lukács?-ella se acercó y lo tomó de la camisa mientras sentía una terrible opresión en su pecho. No, él nunca se atrevería a hacer algo así..."Ya lo hizo ilusa. Que estúpida fuiste, ahora estás perdida" tragó saliva y lo soltó su mano se deslizó hacia el cuchillo.-Supongo que podría empezar a odiarte de verdad.-dijo, pero la voz no le salió como pretendía, sonaba cansada y vulnerable.

-¿Por qué Lukács?-le inquirió mientras contenía las ganas de gritar.-¿Por qué hiciste algo así?-lo miró de manera acusadora, pero era lo único que era capaz de decir. Sentía como si le hubieran quitado algo que jamás iba a recobrar, de hecho era así. Tenía un nudo en la garganta y se sentía impotente, porque frente a ella ya no estaba el licántropo que ella amaba, estaba algo que tenía su rostro, su voz, incluso un poco de su personalidad, pero ya no era él. Dio un salto para atrás y empuño el cuchillo en su dirección.-¡Aléjate de mi Lukács!-le dijo asustada. Estaba realmente asustada.-no te me acerques, no me toques o te arrancaré la mano.-y mientras decía aquello podía ver como su futuro volaba, si ella moría ese día no le importaría, estaba casi deseando que Lukács la matara. O ella iba a tener que matarlo.

"¿Creías que verlo morir era lo peor que te podía pasar?" la torturó su mente mientras ella miraba a Lukács con una mezcla de horror y deseo. "Creo que acabas de encontrar algo peor querida."
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Aquello no era un chistesito, había sido una de las tonterías más grandes que se había pensando, en serio fingir odiar a alguien era una completa idiotez, incluso lo era ahora para él, había más soluciones, él había encontrado una y había aprovechado la oportunidad. Ahora aquello que estaba pasando era frutos de eso, acercarse a la pelirroja era su beneficio, el lado positivos de las cosas que había hecho. -Unos chocolates no estarían mal, sabes que la comida es algo que me mueve-Es verdad que aquello era un chiste, algo cómico de la personalidad de Lukács, pero estaba retorcido, por muy divertido que fuera, el tono de voz tajante no era el mismo.

Aquello no era odio, era sorpresa y quizás un poco de miedo, pero no estaba seguro de ello. En su tono de voz se notaba, en los pasos que había dado para alejarse de él de forma inmediata. -Ambos sabemos que fue lo que hice, Danielle, no comprendo para que preguntas si sabes cual es la respuesta- ¿que había vendido su alma? ¿que había perdido todo aquello que lo hacía una buena persona? ya no tenía remordimiento, ya no vivía pensando en lo bueno que podía hacer para enmendar los asesinatos de Hungría.

-¿En serio te atreves a preguntar por qué?- Dijo de forma instantánea a sus preguntas, una de sus manos fue a uno de sus bolsillos del pantalón, sin ninguna razón en especial, no todavía. -Nuestro felices por siempre necesitaba otro inmortal-soltó con una carcajada para acercarse a la pelirroja.

Una risa burlona se mostró en su rostro, la advertencia de Danielle la tomo sin cuidado, esas palabras no iban a detenerlo -¡Oh vamos! No me hiciste daño una vez, no podrás hacerlo ahora- se acercó aun más para tomar el cuchillo, incluso por la parte del filo, y arrancárselo a Danielle de las manos. Desapareció frente a sus ojos, para luego reaparecer atrás de ella, la rodeo por la cintura con una sola mano, mientras que con la otra quitaba aquel rojo cabello que caía por los hombros de la bruja y besaba el cuello de la chica con intensidad.

A pesar de todo, seguía siendo Lukács, conocía a la chica demasiado, sabía sus puntos débiles, las ideas que podían pasar por su mente. Danielle Grace tenia todas las de perder y eso él podía apostarlo.
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Cada vez que Lukács hablaba, sentía como su propia voluntad flaqueaba, era como si algo le estuviera susurrando insistentemente que toda lucha era en vano, se sentía a merced del demonio.-no me importa que es lo que te mueva.-le susurró mientras cerraba los ojos intentando controlar el temblor en su voz de forma casi exitosa.-Sólo quiero que te vayas.-y de verdad quería que se fuera, porque si seguía ahí, frente a ella, entre más tiempo pasara más fuerza de voluntad iba a perder ella. "No puedes luchar una pelea que no tiene lado vencedor Danielle"

-Te volviste un monstruo.-le dijo ella y no le sorprendió el dolor en su voz, no le servía de nada ocultarlo, los demonios eran expertos manipuladores, él lo detectaría desde lejos; además Lukács la conocía, sabía lo mucho que odiaba a los demonios y de todos modos lo había hecho.-Una cosa que no siente nada. ¿Por qué viniste por mi?-por un momento sintió una ligera esperanza. Había demonios...que de una forma que ella no podía explicar, amaban. Tal vez Lukács la seguía amando, ella podía...si él la amaba ella podía encontrar una manera de que todo funcionara, incluso si su amor era lo que más odiaba en ese mundo, Lukács valía la pena el sacrificio.

Lukács tenía razón, ella no podía hacerle daño. Lo amaba, lo amaba de una forma tan intensa que en ese momento estaba matándola, sentía el dolor pero apenas era consciente de él, de lo que era muy consciente era de la mirada de Lukács, la forma en que sus ojos la veían, como un depredador que ve su objetivo.-¿Felices por siempre Lukács?-ella rió amargamente mientras se tensaba y contenía las ganas de llorar por todo.-No puedo ser feliz contigo.-lo miró con tristeza.-Tu ya no me amas. ¿O si?-en su voz no se notaba lo mucho que le importaba la respuesta, lo mucho que podía cambiar lo que ella fuera a hacer a continuación...

O lo que hubiera hecho. El chico le arrancó el cuchillo de las manos y ella no hizo nada para recuperarlo.

Lukács se desapareció de su vista y luego ella sintió su respiración detrás de ella, hizo ademán de quitarse cuando la mano de su amante se deslizó por su cintura y ella se tensó, cerrando los ojos, extrañaba su contacto. Sintió la mano de Lukács sobre su hombro, retirando su cabello y todo su cuerpo se erizó de forma inmediata.

-Lukács...-ella fue incapaz de decir nada más porque el chico la tomó totalmente desprevenida. Abrió la boca y soltó un gemido totalmente vergonzoso arqueándose contra el pecho del chico. Estaba mal, ella sabía que estaba mal...Y lo estaba disfrutando demasiado. Cerró la boca y se mordió el labio con frustración, una cosa era que ellos empezaran suavemente y otra cosa es que Lukács se abalanzara sobre ella y la besara de esa manera tan intensa en el cuello... lo peor era que ella lo estaba dejando. ¿Que tanto tiempo se dejó? Apenas era consciente de eso, sólo era consciente de la calidez de los labios de Lukács, de lo mucho que lo había extrañado...

"¡NO ES ÉL!" jadeó una ultima vez y se liberó de su agarre de forma brusca, sus ojos estaban desorbitados y ella tenía grabado por la cara lo mucho que lo había disfrutado.-Eres un imbécil.-dejó que el fuego viniera a ella, flamas perfectas en sus palmas.-No te atrevas a tocarme Lukács, perdiste el derecho cuando perdiste lo que me hacía amarte.
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Sonrió bastante tranquilo, ella no quería eso, eso es lo que deseaba su mente, pero no se cuerpo. No le preocupaba, a final de cuentas la mente podía cambiar de parecer, podía persuadirse, mil y un cosas para que la chica finalmente admitiera que lo deseaba justo donde estaba, allí con ella. -¿Que me volví un monstruo dices? No Danielle, yo ya era uno mucho antes de que nos conociéramos- Un monstruo lleno de culpas, de miedos, de horribles recuerdos que le hacían sentir mal, un ridículo total si le preguntaban ahora.

-Vine por ti, ¿no es lógico?- comentó con algo de arrogancia, para él era completamente lógico ¿que más iba a estar haciendo allí? estaba atrás de una chica que le interesa, que había botado por imbécil pero seguía interesandole. Aquella pelirroja era su chica trofeo, tenerla sería esa gota de orgullo que sobrepasaría el vaso, jamás y nunca nadie podría decir que él dejaba pasar una oportunidad como esa -Porque te quiero- La quería, eso estaba bastante claro, pero no eran sentimientos, era un sentido de propiedad y pertenencia, nada mas.

No le respondió si la amaba o no, no tenía tiempo para ello, no con el beso que iba a darle a la pelirroja. De más estaba decir que Danielle lo estaba disfrutando, se notaba en su tono de voz, por como había pronunciado su nombre, estaba seguro que si estuvieran de frente, la chica tendría sus uñas clavadas en su espalda.

Se había separado, que lo observaba en sus ojos, todo el cuerpo de la bruja le gritaba que le había encantado y que deseaba repetirlo mil veces más, Lukács podría llevarla a sentir muchas mas cosas de las que iba a sentir con ese beso. -¿Me estas culpando de eso? ¿Por la decisión que tome?- le dijo, ahora sin dudas la que tendría problemas sería ella, quizás jamás había practicado la tortura psicológica pero sabía exactamente que tenía que decir para que Danielle no podría permanecer tranquila por el resto de su existencia. -Tu eres la culpable de esto, Danielle- soltó.

-Yo no fui el inmortal que creyó que todo estaría bien. Yo no fui quien llevo a que esto fuera algo más de una sola noche. Pudiste haberme besado en la discoteca y ya- iba a hacerla sentir tan culpable, que se iba a arrepentir toda su vida de haber entrado a aquella discoteca esa noche -Si tu no hubieras entrado en mi vida, seguiría siendo un simple mortal... quizás hasta me hubiera enamorado de una chica normal- dejaba en claro que ella era de todo menos normal.

-Tu eres la culpable de que yo no tenga alma- dijo para sonreír después. Había dado su alma por la inmortalidad, una que iba a pasar con Danielle, y con otras chicas, o que iba a pasar solo porque si la bruja no era de él, no sería de nadie. Se dio la vuelta mientras observaba las estrellas, se daba el lujo de hacerlo porque sabía que la chica no iba a hacerle nada. Luego volteó para verla a los ojos -Y no, no te amo. ¿algún problema con eso?-
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"Porque te quiero" las palabras resonaban en su mente mientras sentía los labios del chico y se mintió a si misma con aquellas tres palabras. La quería, y con eso tenía suficiente. Una parte de ella sabía que se estaba engañando a si misma y la otra parte gritaba a viva voz que se callara y siguiera con esa mentira, esa mentira que era mejor que afrontar la verdad...

Un recuerdo le pasó raudo y veloz por la mente. El chico amable y dulce del Pandemonium, caballeroso. Lukács defendiéndola de los vampiros, nervioso por distraerse y no haber prestado atención a lo que decía, diciéndole que todo iba a estar bien... "Ese es el chico que amas" su subconsciente parecía hacer un último esfuerzo por hacerla entrar en razón. "Y ya no existe, no es él, tienes que salvarlo, por lo que era antes" eso logró que se separara, pero no podía, sabía que no importaba que pasara, ella no podía levantar la mano y apuñalarlo, se parecía demasiado a él, tenía los mismos ojos, las mismas facciones que la enloquecían y le traía recuerdos que solo iban a terminar matándola.

-¿Culparte? No queda nada de ti que pueda sentir culpa.-se concentró, se concentró en el licántropo del que se había enamorado. Tenía que repetirse cada cinco segundos que no era él, porque si dejaba de hacerlo, caería en sus juegos, seguiría contestando hasta que Lukács lograra llevarla al borde de la locura, porque eso hacían los demonios. Sin embargo no pudo evitar reaccionar ante la mención de que era su culpa. ¿Cómo? ¿cómo el chico sabía que ella se culpaba por eso? Intentó mantener la expresión de calma en su rostro, pero no estaba segura de haberlo conseguido.

Lo miró recibiendo incrédula las palabras del chico y tuvo que resistir el impulso de ponerse de rodillas y rogarle que se callara, rogarle que no siguiera diciendo eso porque cada palabra que se escapaba de sus labios era como si un cuchillo bañado en ácido le recorriera lentamente la piel, dejando surcos totalmente dolorosos e incurables.-Tu no piensas eso.-dijo temblando mientras sentía el ardor en los ojos, empujó las lágrimas fuera, no podía llorar frente a ese Lukács, seguramente es lo que buscaba.-No es mi culpa, no es mi culpa.-parecía que más que decírselo a él, se lo repetía a si misma, como si intentara creérselo.

Finalmente se rompió, las palabras finales del húngaro, rompieron todo lo que quedaba en ella. Cayó de rodillas, impotente frente a un demonio mayor, uno que seguramente la tomaría y usaría como un juguete y ella no iba a hacer nada para detenerlo. "Eres mejor que esto Caperucita" una voz la regaño, una que no se parecía en lo más mínimo a la suya, una voz que iba a extrañar toda su vida. Oirlo le regresó la fuerta que necesitaba, se puso de pie con renovadas fuerzas y miró a Lukács con una sonrisa triste.-No, no importa.-se acercó a él como si no le importara ya que fuera un monstruo. Lo tomó de la nuca y le acarició el cabello.-Te pertenezco. ¿Eso es lo único que importa no?-y lo besó, él no iba a notarlo, pero ella se estaba despidiendo, despidiendo de la persona a la que amaba para salvarlo de lo que era ahora, lo besó con desesperación y dejó que una de sus manos bajara suavemente, abrió la mano, la palma extendida hacía la nada...

Un cuchillo de oro apareció en su mano. Se separó de él y lo miró con un profundo dolor, sabía que tenía que hacer y sabía que eso iba a matarla sin dudas.-Te amo. Lo siento, lo siento tanto Lukács, esto es mi culpa.-se inclinó para volverlo a besar, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla...

Y lo apuñaló, su mano se movió rauda y veloz, directo al corazón, sólo que ella misma se había saboteado, había movido la muñeca en el último instante y el cuchillo se encajó unos centímetros al lado sin perforar nada importante. Lukács chilló cuando el oro se clavó en su carne y Danielle también gritó, gritó y era un grito que contenía toda la miseria que sentía, todo el dolor por una pérdida que nunca iba a recobrar.

"Lo siento" era lo único en lo que pensaba, mientras se movía y se ponía en una posición defensiva, porque sabía que iba a pasar a continuación. Shakespeare lo había expresado una vez a la perfección. "Nunca más pararé, ni estaré quieto, hasta que la muerte me haya cerrado los ojos o la fortuna me conceda cierta venganza" ellos dos iban a pelear hasta que uno cayera, y Danielle no estaba segura de que fuera a ganar aquella pelea.
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Era verdad, nada en él podía sentir culpa ahora, no sentía culpa por las personas que había asesinado la bestia que había vivido dentro de él en aquel bosque de Hungría, no sentía culpa por todas los familiares de los lobos descontrolados que había que tenido de asesinar en su vida como Praetor, ni siquiera sentía culpa por el pobre imbécil que se había cruzado con él en callejón hace unos momentos, nada podía hacerle sentir culpa porque para ello tenía que sentir arrepentimiento de lo que había hecho y de lo que era, y a decir verdad, jamás había visto a un demonio arrepentido de su naturaleza, así es como eran las cosas, y eso le encantaba.

Sabía perfectamente que decir para quebrar la voluntad de la pelirroja, primero porque la conocía demasiado bien para saber que cosas le hacían sentir mal, y ahora era más natural en él, era tan fácil como dejar que su naturaleza fuera la que hablara. Siempre había escuchado que los demonios eran como un reflejo de tus propios miedos, que siempre sabían que decir, incluso usaban tus secretos más oscuros para sacarlos a la luz, ahora sabía que era verdad, no porque tuviera en frente a uno, sino porque era uno, él era el reflejo ahora, el que decía las cosas oscuras sólo porque las sentía.

Finalmente Danielle se quebró y cayó de rodillas a sus pies. Aquello no debía sentirse bien, no debía de alegrarse por ver de aquella forma a la persona que amaba. Ese era el punto, él ya no la amaba, estaba demasiado consumido por su propia oscuridad, ¿En que momento se había perdido tanto como para terminar siendo lo que era? No lo sabía, pero sin dudas había perdido el camino completamente, aquel niño bueno que buscaba ayudar y salvar a las personas se había muerto, había desaparecido de la faz de la tierra. Sonrió mostrando orgullo y un toque de algo malvado, crueldad posiblemente. Había sido tan fácil como quitarle un dulce a un niño.

La bruja finalmente habían caído, y ahora sería su juguete, el entretenimiento para las noches oscuras de las cuales no quería salir a buscar diversión entre las calles de esa ciudad. -eso es lo que importa- dijo antes de empezar a besarla también, era algo que había deseado por mucho tiempo pero sin dudas no iba a quedarse allí sólo con un beso, iba a retomar lo que habían dejado inconcluso cuando aún era un lobo.

Frunció el ceño, algo estaba mal en todo eso, y no lo pudo ver venir hasta que ya tenía el cuchillo clavado en su espalda, un grito salió de su cuerpo, aquello era oro, era lo único que le provocaría ese dolor. En esos momentos volvió a parecer un lobo, quizás algunas costumbres no se perdían, gruñó de rabia mientras miraba a la pelirroja, ella había escogido, y pagaría las consecuencias. En su momento de ira, pateó a la bruja en el cuerpo haciendo que está saliera empujada, alejándose de él. Con cuidado tomo el cuchillo y lo sacó, para dejarlo caer en el suelo y mirar a la bruja aún con ira -segunda vez que tienes la oportunidad de matarme Danielle- dijo mientras empezaba a moverse de un lado a otro, como una bestia que analizaba como atacar a su presa. -según a la tercera es la vencida- dijo mientras sujetaba un tubo que estaba en el lugar, sería divertido tener a la bruja de sacó de boxeo, ese sería su destino. -lástima que no tendrás esa oportunidad- agregó con una sonrisa haciendo girar el tubo entre sus manos -porque si no eres mía, no serás de nadie, Caperucita- le dijo con seriedad para disponerse a golpear a la pelirroja con aquella barra metálica.
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"No puedes"

Había tenido la oportunidad de matarlo y no había podido, realmente había tenido la vida de Lukács en sus manos y había desviado un golpe que podría haber sido mortal, se preguntó por un segundo si el húngaro se había dado cuenta de aquello, que no había errado el golpe, si no que había fallado a propósito. Lo escuchó gritar y ella se llevó la mano al pecho como si se hubiera apuñalado a si misma, había cometido un error al fallar y lo sabía e iba a pagar las consecuencias del mismo. Vio como el húngaro gruñía y su cara se contraría debido al enojo y sintió un relamazo de miedo real, empezó a retroceder en el mismo instante que una patada hizo que golpeara el piso con fiereza.

Soltó un gemido debido al dolor y trató de suavizar el impacto con las manos en vano, el golpe le sacó todo el aire del pecho y un relamazo agudo de dolor la recorrió, se puso de pie a tiempo para ver como Lukács se arrancaba el cuchillo y empezaba a acecharla, como si ella fuera una simple víctima en un juego cruel.-Esperemos que la tercera sea la vencida.- las palabras salieron de su boca con una fortaleza que no sentía, verlo tomar aquel tubo, la hizo estremecerse, podía casi verlo venir, ver como él la golpeaba con aquel pedazo de metal y casi deseaba que lo hiciera, todo con tal de acabar con el horrible dolor que sentía en el pecho... "no quiero morir" pensó aterrada ¿y que es lo que hacías cuando no querías morir y tampoco podías enfrentar a tu enemigo? Una chispa de supervivencia se extendió por su pecho y se expandió por sus venas. Fácil, corrías.

-Nunca fui tuya.-dijo mientras extendía la mano y el cuchillo regresaba a esta.-Y nunca lo seré.-lanzó el cuchillo en su dirección con la intención de distraerlo y se escabulló, pasando al lado de él, deshaciéndose de los tacones con un rápido movimiento, sintiendo el piso frío y duro bajo sus plantas. Ella tenía una buena condición física y Lukács había perdido la super velocidad de los licántropos, ellos correrían a una velocidad equivalente y su apartamento no estaba tan lejos. Empezó a correr, sentía como el viento hacia volar su cabello y agradeció que la falda fuera elástica y le proporcionará cierta libertad de movimiento, no miró atrás no se detuvo en ningún momento no hasta que se estrelló de lleno contra Lukacs.

Gritó y retrocedió pero no había nadie para escucharla, nadie que fuera a salvarla miró a Lukács y empezó a retroceder con las palmas hacia arriba, su pecho subía y bajaba y ella escuchaba su pulso acelerado contra la piel de su garganta.-Vete Lukács por favor.-rogó y tragó saliva.-No quiero matarte, no quiero, pero tampoco estaré contigo, vete, vete, juro que no te intentaré matar si te vas, pero tienes una última oportunidad, soy más vieja que tu, tengo años controlando mi poder ¿que te hace pensar que puedes ganarme?-escupió la palabras, más por tratar de aparentar fortaleza que nada, ella se sentía tan terriblemente débil, tan impotente, nunca en sus dos siglos había sentido eso, que no había nada por hacer.

Justo antes de que Lukács se moviera, ella alzó una barrera y empezó a buscar entre los pliegues de su ropa su celular, necesitaba enviar un mensaje, lo necesitaba con urgencia, gritó debido a la frustración y al esfuerzo de mantener la barrera. Quince minutos era su límite, si duraba más ella empezaría a desgastarse y perdería el conocimiento. Pero su celular no estaba, ella acababa de tomar una pluma con parsimonia y con un beso grotesco había firmado el papel que era su sentencia a una muerte segura. Porque tal y como no había podido atacar a Lukács cuando este era un lobo y quería matarla, no iba a poder atacar a el Lukács frente a ella.-Estoy muerta...-susurró mientras dejaba caer la barrera, si iba a morir, no moriría escondida y de rodillas, iba a morir de pie, con la cabeza en alto como hacía todo en el mundo.


Última edición por Danielle Grace el Mar Nov 18, 2014 4:32 am, editado 1 vez
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Ella no iba a hacerle ni un rasguño, la conocía demasiado como para saber que no podía hacerlo, no lo había hecho cuando había sido una bestia incontrolable que estaba lista para clavar sus dientes en todo su cuerpo y unirla a la fiesta de sangre que había hecho con aquellos vampiros, si no lo había hecho cuando ni siquiera se parecía físicamente a él, no iba a hacerlo en ese momento viéndose exactamente igual como el moreno de ojos azules que había conocido en la discoteca y que había salido por un tiempo. Negó son una sonrisa, dejandole claro que las cosas no serían como ella quería.

-Por supuesto que nunca lo serás cariño, lastima que no serás de nadie tampoco- dijo luego de esquivar el cuchillo de oro que la bruja le había lanzado antes de empezar a correr, pobre ella, creía que podía huir de él, estaba muy equivocada si pensaba eso, podía sentir su miedo a kilómetros, le alimentaba, le hacía más fuerte.

Al parecer ella olvidaba lo fácil que era para él aparecer de un lado a otro. Apareció frente a ella mientras aun corría, para chocar contra él. Lukács sonrió mostrando una macabra risa, ella ahora comprendía que no podía esconderse, que esa no era una opción en aquel juego. Una barrera se alzó cuando él empezó a acercarse una vez más, tenía palabras que decir y aquella barrera no era eterna -Quizás seas más vieja Danielle, pero se que ganare de todas formas. Porque tu no puedes matarme, ambos lo sabemos-

Quien sabe porque espero tanto tiempo para tumbar la barrera, de todas formas Danielle era la que se debilitaba con ello. En ese justo momento no se movió ni un segundo para acercarse a la bruja, tan solo se quedo observándola unos momentos y negó -No, de esta forma como que no es tan divertida pelirroja- ya se había vuelto diversión, ahora que fuera aburrido sería un desperdicio de emoción. -Te doy permiso de correr, así esto se vuelve algo así como la caperucita y el que en un momento fue el lobo feroz- Quería molestarla demasiado, quería hacerla sufrir.

-Así que puedes correr en 3...- empezó a contar, si ella no corría ya era decisión de ella, de todas formas su sentencia de muerte estaba dictada, Danielle Grace no volvería a ver el sol.

-2...- el mayor error de la bruja fue haberlo visto en la discoteca y ahora las pagaría.

-1...- susurró.
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“Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos.
Porque de todas las cosas que te matarán, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante.”

Nunca en sus doscientos años Danielle había añorado morir con más fervor que en aquel preciso instante. No porque no valoraba su vida, si no porque no iba a sobrevivir para contarlo y era consciente de eso. No podía pedir ayuda porque sería incapaz de perdonar a cualquiera que le quitara la vida al chico frente a ella, incluso si este era un ser retorcido que estaría mejor pudriéndose en el infierno. Cerró los ojos antes de levantar la vista nuevamente y mirarlo sin miedo alguno, ya había aceptado que iba a morir, no valía la pena tenerle miedo a algo que era inevitable, no podía temer a la muerte.

-Puedo.-contestó ella con tranquilidad. Poder y querer eran dos cosas diferentes.-Después de todo matarte no significaría nada para mi, regresarías; la muerte no puede matar lo que no muere. Pero no lo haré, no voy a matarte.-ella lo miró resignada, estaba resignada a morir, el miedo hacía que respirara agitadamente y sentía su corazón latir a un ritmo desbocado, pero mentalmente no tenía miedo, estaba tan segura de que iba a morir que tenerle miedo le parecía inútil.

Gimió y negó con la cabeza ¿Es que Lukács no podía verlo? ¿Lo mucho que deseaba morir para no tener que aguantar más su sufrimiento? El terror de morir regresó, entre más tiempo dejaba que pasaba más miedo le tenía a la muerte y ella no quería morir así, aterrorizada y sin esperanza; pero claro, los demonios buscaban el dolor sobre todas las cosas y Lukács era consciente de que había cosas peores que la muerte.-Por favor Lukács, por favor. No tiene que ser así, no quiero morir.-lo último un susurro apenas audible, un reflejo de su miedo interior, miedo con el que combatía en ese instante.

Lo escuchó contar y lo miró de forma suplicante, pero él no iba a atender sus suplicas, nunca lo haría. "No corras" pensó ella y se quedó quieta cuando el pronunció el primer número, era difícil, todo su cuerpo deseaba salvarse, huir de Lukács. "No le des lo que quiere" el segundo número fue dicho y ella se removió incómoda y sollozó de manera queda. Pero claro que había tomado una decisión, en cuando el uno se escapó de los labios del húngaro la bruja empezó a correr.

Otra lágrima se deslizó mientras corría, pero ella no se detuvo, fuera cual fuera el plan que él tenía para ella no quería verlo, no tenía la fuerza para afrontarlo, porque conocía a Lukács, le haría suplicar por su vida, hasta que ella no estuviera de rodillas pidiendo a gritos que la matara. Corría como una bala, lo más rápido que su capacidad le permitía, corrió hasta que intentó tomar un atajo por una calle vacía y se topó con que era un callejón. Se dio la vuelta lentamente, su espalda contra la pared, sus pupilas rasgadas por el miedo sobrenatural que la embriagaba.

-Tu tampoco vas a matarme.-dijo en cuanto vio al chico en la entrada del callejón.-Conozco a los demonios y te conozco a ti.-se separó de la pared ligeramente para poder tener las manos y pies libres, quería bloquear lo más que pudiera los ataques del húngaro.-Les encanta jugar, ver el dolor y la miseria y tu estás disfrutando más el hecho de que esté viva y sufra.-dio un paso hacía él y se desabrochó un botón de la blusa con un simple movimiento, no mostraba nada realmente pero ese no era el punto.-¿Que si no quiero ir contigo voluntariamente? Podrías tomarme y ya, después de todo no puedo hacerte daño.

Esbozó una pequeña sonrisa y se recargó en la pared.-Tu quieres que vaya voluntariamente. Quieres que te pertenezca porque yo quiero, sería el único trofeo que necesitarías.-borró la sonrisa y se retiró de la pared para mirarlo.-Pero yo prefiero morir a quedarme contigo un solo minuto más y si lo que quieres es que suplique por mi vida tendrás que torturarme durante horas porque no lo haré.-ella soportaba el dolor mejor de lo que Lukács creía, no iba a ceder, incluso si él la raptaba y la torturaba durante días enteros no iba a ceder, no iba a morir suplicando.
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Claro que la pelirroja podía matarlo, tenía el poder suficiente para hacerlo, a final de cuentas ella era una bruja de muchos años y él a penas estaba aceptando su nueva condición, algo completamente nuevo para él. Pero aquello no era una lucha de poderes, ni mucho menos era una muestra de que él podría revivir en cualquier momento, era una lucha entre el deseo de vivir de la bruja, y sus miedo de verlo a él muerto y ser ella quien le quitara la vida.

Sonrió sin poder evitarlo al ver como la bruja le estaba dando tanta diversión, en serio había pensado que la mejor opción era correr, podría correr pero jamás esconderse, no de él, la conocía demasiado como para que algo pasara desapercibido para sus ojos. La siguió hasta aquel callejón algo oscuro y lo mejor de todo... sin salida. La escuchó y asintió -En algo tienes razón, te prefiero viva, pero ya tu hiciste tu elección- una que no le dejaría tomar otra vez porque ya había intentado una vez matarlo, no iba a darle otro gusto, le gustaba divertirse pero aquello sería suicidio.

Soltó una carcajada mientras negaba y se acercaba a la bruja para pasar el trozo de su mano por la mejilla de ella -¡Oh! No Danielle, en eso te equivocas- le dijo muy claramente para luego separarse otra vez -No vas a morir suplicando que te deje viva- Luego cualquier rastro de diversión se borro del rostro del húngaro y la tomo con fuerza de la barbilla -Vas a morir en paz... porque momentos antes estarás suplicando que te mate de una buena vez-La soltó de una forma brusca.

Se separó para desaparecer y volver a aparecer frente a los ojos de la pelirroja con el cuchillo de oro que le había lanzado antes, sujetándolo con un guante que no le generaba ningún contacto con ese metal. -Así que dime Danielle, ¿cuantas posibilidades crees que tenga yo de apuñalar mi propio corazón? tu sabes, ese que una vez fue tuyo- le dijo mientras hacía girar el cuchillo en sus manos, si, las torturas psicológicas eran aun peores que las físicas.
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-¡Tu me conocías!-le espetó ella ante la mención que ella había tomado una decisión.-Por el amor de dios Lukács, no entiendo porqué...tu ya me tenías, tu sabías que odio a los demonios no se en serio que esperabas. ¿Que aceptara ser una especie de retorcida pertenencia?-se mordió el labio hasta que notó el sabor de la sangre en su boca y dejó de morderse, frustrada, vacía, con el corazón roto, ni siquiera estaba segura de que hubiera una frase que expresara todo lo que pasaba por su mente.

El tacto de la mano de Lukács logró que se estremeciera, una mueca de dolor se formó en su rostro, realmente no dolía, el tacto de la piel del húngaro era suave y cálido, el dolor estaba dentro de ella. A pesar de todo lo miró con firmeza, no se removió ni se quejó cuando sintió el agarre sobre su barbilla, un agarre demasiado fuerte y brusco para que ella lo disfrutara.-Nunca suplicaré, si vas a matarme puedes hacerlo de una buena vez porque no te voy a suplicar.-rió cansada.-Podrás matarme pero no vas a vivir, sé que te buscarán, se de alguien que te va a matar cuando yo no pueda y gracias al cielo no estaré viva para culparlo.-Derrick, sabía que Derrick lo buscaría si entendía que había pasado, casi deseaba que no lo hiciera pero no tenía forma de avisarle.

La desaparición de Lukács la tomó por sorpresa, suspiró como si le hubieran quitado un enorme peso de encima y se concentró en invocar su celular, que apareció en la palma de su mano en el mismo instante en que Lukács aparecía con el cuchillo de oro, unos guantes impidiendo cualquier contacto con el metal. Lentamente guardó su celular en un bolsillo de su camisa, la voluntad de pedir ayuda siempre flaqueaba cuando estaba él, por una simple razón. Ella no perdonaría a nadie que lo matara, lo sabía.

Un nerviosismo la recorrió, ¿No iba a matarla? ¿Iba a apuñalarse a si mismo? Miró el cuchillo y se removió, quería quitárselo de la mano, no le gustaba el cambio de plan, ella ya había aceptado que iba a morir, no quería aceptar que lo perdería para siempre. Todavía había esperanzas, ella podía hacer un trato con Abbadon...-suéltalo.-dijo muy a su pesar de mantenerse callada. Sintió como le retorcían el corazón y Lukács solo estaba empleando palabras. "Ese que una vez fue tuyo" gimió, no podía, no podía soportarlo, la idea de una muerte ahora se le antojaba cercana y fue su orgullo y su determinación lo que le impedían suplicar.

-¡Deja de jugar! Tu...tu.-Danielle se acercó a él, tomó la mano que sostenía el cuchillo con fuerza, ella no era más fuerte que él, pero la magia le proporcionaba cierto apoyo extra. Lo miró a los ojos, encontrando el vacío en ellos, nada de bondad, nada de nada y aún así no podía, no podía matarlo, no era la persona que amaba y no podía matarlo. Técnicamente esa...cosa que era ahora había matado a su Lukács y ella no podía mover su mano.-Vas a matarme de todos modos, así que me responderás.-dijo ella con voz suave.-¿A quien le diste tu alma?-lo tomó de la camisa con fuerza y lo estampó con la pared con desesperación.

-¡¿A quién?!-le espetó mientras sentía como el cuchillo le rozaba la piel de la clavícula por su propio movimiento, pero no le importaba, el dolor físico había pasado a ser tan superficial para ella, no se comparaba al emocional en lo más mínimo.-Si no me fueras a matar lo mataría, lo haría pedazos.-dijo y soltó a Lukács para retroceder.-Y si quieres apuñalar tu corazón adelante.-se burló ella, segura ahora de que él no lo haría.-Deja que tenga mi venganza, te diría que apuñalaras mi corazón pero lo hiciste cuando me dejaste y lo volviste a hacer cuando vendiste tu alma, no tengo nada que puedas apuñalar.
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Escuchó las palabras de la bruja, sonaba enojada cuando dijo que ella odiaba los demonios. Ni siquiera supo en que momento el también se altero, pero dejo salir aquellas palabras con gran enojo, recordando lo más que se sentía cuando era un simple mortal -Te tenía Danielle, ¿Pero por cuanto tiempo ah? ¡¿Dime cuanto tiempo?!- las últimas palabras fuera un grito, quizás aquel era el primer momento que Lukács odiaba su vida mortal, antes solo se burlaba de si mismo por lo tonto que había sido.

Observó como la piel de la pelirroja se estremecía bajo su mano, solo con su mano podía controlar esa reacción en la bruja, sonrió ya calmado una vez más, como si ese momento de debilidad jamás hubiera pasado -A mi no me importa si vivo o muero Danielle... de todas formas desde mucho antes ya estaba muerto- desde la vez que le mordieron él debió dejar de vivir, de existir, así no tendría que haber pasado por nada de lo que le había ocurrido -Pero como ya dije, tu no puedes estar con nadie más que no sea yo-

No le iba a quitar el cuchillo con tanta facilidad. Sonrió quedando contra la pared mirado la reacción de la bruja, parecía tan enojada que le agradaba, si le gustaba esa situación, hacerla sentir mal por todo lo que él tuvo que pasar como mortal, se sentía agradecido con ser él quien se encargaría de ella de una buena vez por todas. -No lo se... un demonio quizás- no se había dado demasiado tiempo en averiguar nombres, no en las circunstancias que se había encontrado.

Sonrió mirando a Danielle, le estaba retando, no le iba a agradar para nada la respuesta que iba a obtener. -Danielle, Danielle... tu no estas comprendiendo lo que realmente pasa- dijo volviendo ha hacer girar el cuchillo -No me importa morir... lo único que me importa es hacerte sufrir- sonrió antes de sujetar el cuchillo con el filo hacia la parte de abajo, justo para apuñalarse. -A propósito, tu padre envía saludos- Dijo justo antes de clavar el cuchillo en su propio pecho.

Segundos después lo sacó con fuerza mientras su respiración estaba acelerada, miró a la bruja con una sonrisa -Así que dime... ¿aun no me crees capaz de torturarte de esta forma?- dejo de mirar un segundo a la chica para voltear a un lado y escupir un poco de sangre, su intento de suicidio había sido mejor de lo esperado. -¿Que decides Danielle? tienes...- miro su reloj por uno instante -10 segundos-
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Explotó.
Había estado conteniendo su miedo durante tantos años, tantos siglos, todo el tiempo que había salido con Lukács y que ahora nunca podría recuperar, lo había perdido, decir la verdad no importaba ya, así que hizo iba a hacer.-¡Toda tu vida cachorro imbécil!-le gritó a pesar de que sin dudas no era un cachorro, apretó los dientes y lo fulminó con la mirada.-¡Te amaba! No te iba a dejar nunca, ¿Qué si yo hubiera sido mortal Lukács? ¿Ahí no te hubiera importado cuando tiempo no?-le inquirió.-Cada pareja tiene el tiempo que les corresponde juntos y nada más, ahora nunca estaremos juntos. Y esa no fue mi decisión Lukács, tu no me amas, yo no voy a pasar mi vida siendo tu esclava, eso no es amor, es posesión.

-Oh Lukács.-había una infinita tristeza en sus palabras.-Yo si estaba muerta, tu me regresaste a la vida, es una ironía que serás tu quien me mate ¿No crees?-hablaba de su muerte como si fuera un hecho, ¿Era un hecho no? Nadie vendría a salvarla, incluso si ella lograba evadir a Lukács llegaría un punto donde simplemente le sería imposible.-Te lo dije aquella vez, amar no es como apagar y encender un botón para mi, yo nunca amo. Rompí mi regla de oro contigo.-incluso si ella hubiera tenido el coraje de matarlo, no habría podido estar con nadie más.

Gritó. Era un sonido de pura desesperación y dolor. Desesperación por morir, desesperación por haber perdido a la persona que más quería en el mundo, de no saber quien había creado al demonio frente a ella, a quien Lukács le debía lealtad. Golpeó la pared con fuerza y ignoró el dolor de sus nudillos, había caído finalmente en el juego de Lukács nuevamente, podía oírlo, una parte de ella que parecía recordarle que su Lukács nunca habría aceptado que ella se dejara matar pero le tenía sin cuidado. Él la había abandonado, no tenía derecho a pedirle que salvara su vida.

Miró incrédula a Lukács, él no iba a hacerlo así que se cruzó de brazos y esperó, una sonrisa burlona en su rostro. Una que se borró de golpe y empezó a impacientarse. Abrió los ojos como platos cuando entendió que no estaba bromeando.-N...-su vio acallada por el grito que se escapó de sus labios. Lo había hecho, se había apuñalado a si mismo. Y sin embargo lo único que fue capaz de decir cuando vio que el cuchillo estaba fuera fue.-Él está atrapado en el inframundo, no puede salir, su poder está disperso.-y se movió hacía Lukács en el momento que este sacó el cuchillo.

-Te creo.-susurró suavemente mientras hacía algo por impulso, cerró la herida, se llevó las manos a la cabeza y se tambaleó, su magia era escasa en ese momento, tan mínima...y ella había usado parte de ella cerrando una herida de un cabrón.-Basta, por favor. Te creo, no necesitas volverlo a hacer.-tomó la mano de Lukács con firmeza, esa que mantenía el cuchillo, quería ponerlo a prueba ahora, ver si realmente era capaz.

-¿Quieres apuñalar algo amor mio?.-dijo ella mientras se ponía el cuchillo sobre el pecho, ahí donde el pulso de su corazón era más fuerte.-Mátame, hunde la hoja y se él responsable de que muera.-rió con amargura.-Y si no te importa morir como dices.-susurró.-Buscarás a Derrick Golvis y le contarás lo que hiciste, cuéntale como me apuñalaste.-ella iba a molestarlo, no tenía razones para no hacerlo.-Dile que mataste a su novia.-y se zafó del agarre que ella misma mantenía en su pecho y soltó una carcajada.

-¿Ahora ya no es tan gracioso no imbécil?-ella quería morir, lo estaba provocando para que la matara, podía ser incapaz de suplicar, pero podía provocarlo hasta conseguir lo que quería. Empezó a retroceder hacía la entrada del callejón y sonreía con gran encanto.-Tenías razón encanto, podía conseguirme a un inmortal y le ahorraría este asqueroso momento a todos.
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No veía razones, no le importaba en lo más mínimo lo que la pelirroja tenía que decir respecto a su inmortalidad y al hecho de que él no lo era, no le importaba tenerla toda su vida, eso no había sido suficiente para él en el punto que había aceptado ser un demonio, en ese momento había tenido demasiado rencor en sus venas, tanto que no había medido las consecuencias de sus actos cuando realmente le importaban las consecuencias, ahora no le importaban en lo más mínimo.

-Tu ya estabas viva Danielle, y lo sigues estando... no por mucho he de decir- quería divertirse un rato, eso era verdad, pero divertirse un rato y dejarla vivir eternamente era un asunto completamente distinto, el sentido de propiedad era demasiado grande como para dejarlo a un lado. -No la hubieras roto y todo sería más fácil, cariño- aquel apodo que en algún momento pudo sonar dulce, en ese momento iba cargado completamente de sarcasmo y rencor.

La sonrisa de satisfacción se mostró en su rostro mientras veía como ella una vez más le curaba una herida que no debía de curar, una vez más se quedaba débil, inútil, sin magia alguna, podía notarlo desde donde estaba, por su pequeño tambaleo y su forma de respirar, como si hubiera corrido una maratón.

No iba a matarla tan fácil, le quitaba la diversión a todo. Pero así tan pronto como se empezó a divertir, ya no lo estaba, la sonrisa se había borrado de su rostro mientras miraba muy serio a la pelirroja. Permaneció en shock unos segundos para luego voltear, no estaba enojado, sino lo siguiente, furioso. Apretó la mandíbula con fuerza, junto con sus puños mientras miraba a la chica.

-Tu no te vas a ir...- dijo mirándola fijamente -Nunca- Comentó para tomar posesión de su cuerpo, con sus fuerzas tan bajas había sido pan comido. La hizo caminar hasta quedar pegada a la pared del final de callejón, de donde antes había estado. Soltó la posesión y la miró, esta vez la sonrisa no estaba. Hizo crecer su mano, como una especie de garras como las de cuando era lobo, las viejas costumbres no se iban con facilidad -Espero que recuerdes como fue ese momento donde le saque el corazón a aquel lobo... porque algo así te pasara... solo que esta vez, no podrás verlo caer al suelo-
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Jamás en su vida había sido poseída y la sensación era totalmente nueva. Era como si alguien la sacara de su propio cuerpo y ella viera desde lejos, gritó pero por supuesto, ningún sonido se escapó de sus labios, incluso aún que ella deseara correr y escapar, su cuerpo hizo algo totalmente distinto, caminó con tranquilidad hasta quedar pegada a la pared del callejón y entonces el control le fue devuelto. Miró a Lukács con frialdad, era una lástima que su magia estuviera agotada, porque ahora por fin veía las cosas como debió haberlo hecho desde el principio. Y era que no había manera de traerlo de vuelta.

Sabía que Lukács ahora estaba furioso, sabía que sus posibilidades de salir de aquello eran nulas. Apretó los dientes y giró la cabeza, prometiéndose que no lo miraría, no quería que eso fuera lo último que mirara, en su lugar y mientras miraba a otro lado, consciente de cada acción que realizaba se puso a recordar. Él en el Pandemonium, con los vampiros, la calidez de sus labios sobre los suyos y irónicamente recordó las palabras de Derrick. "Tiene un final diferente al que esperas" definitivamente había acertado, ella nunca se hubiera imaginado esto.

-Te lo dije antes demonio.-le dijo con fuerza y sin inmutarse por las garras que ahora estaban en la mano de Lukács.-Yo no tengo corazón que puedas arrancar. Y si quieres hacerlo me da igual y perdona que lo diga cariño, pero si me vas a matar eso incluye que me iré ¿Sabes? No se si eso de ser demonio afecte la inteligencia también.-lo miró a los ojos, ojos verdes chocando con sus ojos azules, en ese momento estaba tan perdida, tan desespera que no sentía en lo más mínimo, era como si alguien le hubiera quitado la capacidad de sentir, sólo veía su inminente muerte y suplicaba porque si había una manera de traerlo de vuelta, ella la encontraría.

-Adelante cariño.-dijo ella con suavidad mientras se obligaba a si misma a quedarse quita y no correr, ella no podía jugar al gato y al ratón para siempre.-Toma mi corazón y camina lejos.-pensó en todas las personas que conocían a Lukács y rezó porque jamás se toparan en su camino. Con suerte el único que lo haría sería Derrick y se lamentó por ponerlo en ese aprieto.

-Algún día vas a morir.-le dijo tranquila, mientras respiraba una vez profundamente. "No tengas miedo" se dijo a si misma y volvió a tomar aire. ¿Cuantas veces había estado al borde de la muerte? No podía recordarlo.-Y estaré esperando por ello, pero no del modo en que piensas.-dejó escapar todo el aire preparándose para lo que estaba por venir. Sentía el pulso contra la garganta, era consciente de cada partícula que la recorría y se preguntó si era cierto que al morir veías tu vida pasar nuevamente. Como sea, ella estaba a punto de descubrirlo.

Lamentaba tanto morir ahí, sin poder despedirse de absolutamente nadie, pero nada se comparaba al dolor de ser consciente de haber perdido al chico dos veces. Lo prefería muerto, lo prefería lejos de ella, pero no así, donde ya no era él y donde nunca lo sería.-Ojalá lo hubieras pensado mejor Lukács...-murmuró de forma casi inconsciente y inaudible.
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Ya absolutamente nada importaba, nada de lo que pusiera hacer iba a solucionar las cosas porque simplemente no había nada que arreglar, todo estaba roto, destruido y completamente inservible. Habían tenido algo juntos los dos que en algún momento al húngaro lo había interesado, ahora no era más que solo enojo y rabia lo que lo movían, esos sentimientos que muchas veces trato de controlar habían tomado control total de él. Siempre había escuchado que al transformarse en demonio las peores cosas de tu personalidad salían a la luz, él no lo notaba en esos momentos porque no le podía importar menos, pero era verdad, aquel chico bueno ya no existía.

-Se que no estarás Danielle, ese es el punto de todo esto- desaparecerla del mapa, borrar todo el rastro de humanidad que podía quedar dentro de él. -¿por que quiero algo que no es mio y que solamente me hará débil?- ella era su debilidad, aun que iba a eliminar de una buena vez, no le importaban las consecuencias, no le importaba que el tal Derrick Golvis fuera atrás de él, estaría esperándolo, tanto que quizás le dejaría una pequeña nota en el cuerpo de la bruja.

¿Iba a estar esperando que él muriera? ¿tanta confianza le tenía al novio de turno de que iba a matarlo? -Eso será después de que te haga reunirte con tu novio- le dijo de una forma bastante seria, aun estaba molesto, eso era algo que no se pasaría tan rápidamente. -Quizás el sea mayor por lo que puedo imaginar, pero yo se planear emboscadas... y sera una de la cual no podrá escapar- le dijo bastante convencido.

Se acercó a paso decidido, haciéndose más fuerte con cada paso, quizás era el enojo, o todo era culpa de los pensamientos oscuros que debían estar pasando por la mente de la bruja en esos momentos. -Me ha agradado platicar contigo- dijo antes de enviar su mano directamente al pecho de la bruja, sintiendo como poco a poco sus garras entraban en la piel de la chica. Sacaría su corazón y lo lanzaría a la basura, donde pertenecía.
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-Débil.-escupió ella con asco. Las palabras le dolían pero no estaba dejando que se notara, ella estaba usando toda su fuerza, todo su coraje en mantener una calma ante él, aún que estuviera hecha mierda por dentro.-El hecho de que no fueras capaz de aceptar tu mortalidad mon amour, te hace aún más débil.-y aquello era cierto, los demonios que vendían su alma, siempre era por buscar una fortaleza que no tenían y no obtendrían nunca.-El hecho de que quieras matarme por no querer estar contigo también.

-Que generoso.-le dijo sarcástica mientras temblaba debido a la cercanía de Lukács ¿Cuanto tiempo más iba a alargar su sufrimiento? Tragó saliva por la amenaza, no, ella no podía meter a Derrick en eso, pero confiaba en su inteligencia, el brujo sin dudas tenía más experiencia que Lukács pero al igual que ella jugaba con desventaja, porque ambos sentían todavía y los sentimientos cuando jugabas con demonios eran un debilidad.

Los que nunca han estado al borde de la muerte no entenderán que fue lo que vio la bruja después.

Era como si la luz explotara y cada detalle fuera perfectamente visible, como si el mundo se detuviera y sólo estuviera transcurriendo la escena frente a ella. Lukács acercándose, ella respirando, obligándose a mantener los ojos abiertos, mientras su corazón latía a un ritmo desbocado, como si fuera consciente de que estaba dando sus últimos latidos. El tiempo transcurría de manera tan lenta en la realidad, mientras que en su cabeza pasaban un millón de imágenes a una velocidad sorprendente. Cerró los ojos.

Una niña con un cabello rojizo, las mundanas que la habían criado, su maestro, aquel chico del que se había enamorado y había abandonado por miedo, Derrick y sus bailes interminables, los años desfilaban frente a ella, para al final detenerse en una sola persona. Lukács con su cabello castaño y sus ojos azules llenos de cariño mientras la abrazaba. Abrió los ojos justo a tiempo para ver al húngaro frente a ella, todo había transcurrido en un pestañeo y para ella habían sido años, pero aquello no cambiaba el hecho de que Lukács ahora movía su mano en dirección a ella.

-Lukács.-susurró mientras todo se oscurecía violentamente.

Lo primero de lo que fue consciente al liberarse de la visión fue el dolor, seguramente se habría golpeado al caer lo segundo la hizo soltar un gritito, porque si ella había visto aquello...-¡Estás jodiéndome Lukács Andreé Buchzser y no de una manera que me guste!-de ahora en adelante odiaría tener visiones del futuro que incluyeran al licántropo, estaba segura de eso.
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