03/12 - Estimados habitantes del submundo. ¡Los nefilims vuelven a estar disponibles!


07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


36 # 36
22
NEFILIMS
5
CONSEJO
8
HUMANOS
11
LICÁNTRO.
8
VAMPIROS
13
BRUJOS
5
HADAS
3
DEMONIOS
0
FANTASMAS
Últimos temas

Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada [Libre]

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Hoy, exactamente como los tres Sábados del mes, visito el mismo bar de siempre; ya sea por costumbre, o porque no me hace falta abrir la boca para que el barman me sirva lo que quiero tomar. No quedo con amigos porque no los tengo. La vida me ha demostrado que sólo hay conocidos, pero en mi caso es bien cierto que también hay "camaradas" a los que confiaría mi vida, como ellos a mi la suya, pero eso no significa que exista vínculos de amistad. No es que los rechace, simplemente que no me hace falta, la soledad no me supone ningún problema. Tal vez este pensamiento venga del tiempo que he permanecido aislado por... una serie de sucesos que no voy a rememorar ahora mismo. Hoy vine a tomar un trago, y a escuchar a un nuevo grupo musical a los que le han dado la oportunidad de tocar en vivo allí mismo, vaya, lo que suele ocurrir cada fin de semana porque al local le viene bien.

Me adentro en el bar enfundado en un abrigo de cuero color chocolate, camiseta de manga larga grisácea y unos vaqueros, una indumentaria lo mar de casual y con la que me encuentro más cómodo. En cuanto tomo asiento en uno de los taburetes, mis ojos se cruzan con la del barman, éste me sonríe con complicidad y seguidamente, me sirve una pinta negra. De fondo se escucha al grupo tocar y cantar, o eso intentan porque  hasta a mis oídos privilegiados por mi condición de licántropo, no le llegan la voz de la chica por el estruendo que causan los instrumentos. Obviamente... debieron haber calibrado mejor la potencia de la música para no eclipsar a la cantante. Mis ojos se quedan clavados en los de la chica que parece nerviosa, sus ojos la delatan, y también en el movimiento de balanceo de sus piernas, tratando de seguir el ritmo pero no lo consigue. No se oye a si misma, Y si no se oye, canta a "ciegas". Al menos esto les servirá para mejorar en su siguiente actuación.

Tu cantabas y tocabas la guitarra eléctrica ¿no? — Me giro hacia el barman que ya había tomado confianzas conmigo con anterioridad; era curioso... imagino que estaría acostumbrado a entablar conversación en su puesto de trabajo para que los clientes se quedasen y siguiesen consumiendo, y ... lo cierto es que yo ya había caído un par de veces, razón por la que me había sonsacado mi afición por hacer música — Deberías animarte, aunque sea en solitario y así te oigo, porque si es a la chica esta... — Esbozo una sonrisa tímida y modesta a la vez que niego con la cabeza — No... yo sólo toco en la intimidad — respondo sin ningún añadido más, y él se encoge de hombros — Bueno, si algún día cambias de idea, sólo tienes que decírmelo — Contesto con un asentimiento con la cabeza, y él sigue a lo suyo, limpiando vasos además de atender a otros. Dudo mucho que me plante alguna vez en el escenario con mi guitarra, y con el micrófono sostenido por un pedestal. Todo lo que escribo habla sobre mí, especialmente acerca de mis miedos, mis cavilaciones angustiosas... mis frustraciones. Demasiado personal como para exponerlo públicamente.


Off: Aclaración:
Quién le apetezca a rolear es muy bienvenido, pero debe saber que tal vez pueda tardar en responder. Lo mismo respondo en el mismo día, como me llevo tres o cuatro, incluso una semana sin aparecer por temas de la vida real. Pueden participar 2 personas más como mucho. Un saludito ^^


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Había sido una jornada larga, había tenido una mañana intense y distinta, estaba realmente feliz de haber conocido a una joven en la tienda de música, pocas veces una mujer había causado tal arrebato en mi fuero interno. La tarde en comparación había sido todo lo contrario: Infernal era una fácil forma de definirla.
Opté por bañarme y al saber que no iba a dormirme de inmediato a causa de los sueños turbios que me iban irremediablemente a trastornar, opté por ponerme unos jeans, una camisa desabrochada en el cuello y salir con el auto a dar unas vueltas y ver donde podría parar por una cerveza bien fría.

Era sábado después de todo y aun faltaban varios años para ser un vejestorio que no podía durar unas horas por la noche. Estacionó el auto en la esquina y sintió los acordes de la puerta abierta antes de entrar en el bar. Estaba bastante concurrido por suerte, se apostó en la barra donde el aroma lo embriagó, sacó un cigarrillo y antes de encenderlo pidió una cerveza Porter. El aroma a chocolates y café solía atraerlo por demasía, mas si lo acompañaba con unas bocanadas de Philip Morris. Lo enciendío hasta que la porter cayó en su mano y se dispuso a escuchar la música, que era la elección del momento. No solía apreciar esta música por la forma en la que se oía, generalmente mal con bajos o agudos muy estridentes pero al menos era para pasar el momento. Un gesto de disgusto se dibujo en su cara.

Su cerveza estaba escurriéndose por su boca y estaba buscando la atención del bartender para pedirle la siguiente, pero este estaba hablando a su lado con un hombre sentado a poca distancia. Cuando captó su atención  ya había escuchado sus breves comentarios, su afición por la música le llevó a intrigarse y después de hacer su pedido, comentó al hombre de costado
-Así que eres músico… ¿qué estilo te gusta más? – comentó como al pasar mientras despedía un poco de humo que había quedado de la ultima calada y recibía con un asentimiento la cerveza recién servida.


Última edición por Santiago Collins el Sáb Feb 21, 2015 11:33 pm, editado 1 vez
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Continuaba en mi intento de escuchar palabra de lo que cantaba la chica, y en alguna que otra ocasión lo conseguía. Me gustaba el sonido de la música, me encantaba, lo llevaba muy dentro de mi, especialmente cuando componía sirviéndome de guía mis propios sentimientos, pero también era de suma importancia la letra. Más incluso que los propios acordes. Toda canción contaba una historia, algunas directamente pero otras... había que sumergirse en ella, sentirla,  para lograr interpretarlas.

Estaba ensimismado después de que el barman me hubiese dejado a mi aire, junto a mi fiel cerveza negra y bien fría para disfrutar del enigma de la actuación. Cuando ésta acabó, los chicos se tomaron un tiempo para hablar, cosa a la que presté algo de atención haciendo uso de mis capacidades auditivas. Como era de esperar discutían sobre cómo solucionar ese pequeño contratiempo, pero no pude averiguar cómo tratarían de solventarlo pues a mi lado alguien se dirigió a mi. Volví mi cabeza para encarar al hombre que me habló, no respondí de inmediato, antes de eso lo sometí a un estudio de observación, buscando en él de qué se podría tratar. Descarté de inmediato la posibilidad de que fuese un vampiro puesto que de haberlo sido, me hubiera llegado su hedor a bastantes metros de distancia.

Rock — respondí cortamente, con mi mirada azulina todavía escudriñando su rostro y también en su vestimenta, de la que no pude sacar mucho de ella, no al menos en esa ocasión. Supuse que no era más que un mundano con ganas de entablar una conversación trivial , que a veces venía bien. No iba ser siempre conversaciones sobre el mundo de las sombras. El problema estaba en mi dificultad para socializar — Otros estilos los tolero, pero definitivamente mi ama es rockera — hice amago de una sonrisa confiada que acompañara mis palabras, pero tan solo surgió de mis labios una tímida que acompañó a una desviación de mirada, dejándola de nuevo sobre la cerveza negra que poco a poco se iba consumiendo. Tenía que continuar con la conversación, así que de mi cabeza surgió una pregunta de la que en verdad sentía curiosidad — No sueles venir muy a menudo por aquí ¿cierto? Nunca te había visto antes — aunque bien sabía mi amigo que servía las copas, que en esos momentos nos estaba sonriendo, que raro era que le faltara un Sábado. Yo continuaba mirando mi pinta hasta que la alcé para dar otro trago, y volver así, mi mirada a la del hombre desconocido.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Re: Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada [Libre]

Mensaje— por Invitado el Sáb Ene 31, 2015 5:42 am

- Rock, bien! - exclamó con una  mirada sorprendida - ¿Que estilo? Te imagino algo más pesado, algo mas metal o power metal... -dejé en el aire observando a ver que estilo tenia, por su forma de vestir se podría decir que ese estilo desarreglado, de rasgos fuertes, con la barba de unos días, parecia descuidado pero quedaba bien y revelaba lo que podía gustarle. O no... Quien sabe en estos lugares.

La banda ya no tocaba, mas bien parecían hormigas perdidas buscando encontrar la calma mientras nuestra conversación se daba y estaban buscando por todos lados el problema tocando las conexiones, los micrófonos, haciendo gestos al chico de la consola. Era un desorden pero era mejor así podía escuchar lo que decía el músico al lado, en la barra. Desde ya que era un melómano empedernido, mi amor por la música era por su totalidad o lo que consideraba algo razonable a mi oído. Había llegado al punto de fanatizarme con los géneros. La música estaba mas allá de todos mis amores en la vida.

-No hay como tocar rock, es verdad... si supiera tocar algo mas me inclinaría por el jazz quizá pero tocando saxo o algo mas pronunciado - comenté para seguir el ritmo de la conversación mientras bebía un poco más de la cerveza que ya empezaba a perder la espuma pero que conservaba  ese agradable sabor. De haber sabido que vendían cerveza de la buena aquí posiblemente hubiera estado en este bar la primera noche que llegue a Nueva York. -No, no suelo venir, en realidad es la primera vez. No sabía que vendieran buena cerveza y siempre terminaba en alguno de esos caros lugares donde la música suele ser demasiado electrónica - rio ante el comentario. Era la moda, no dudaba de que era un ritmo pegajoso pero lejos estaba del placer de tocar instrumentos con la mano sintiendo cada nota en el tacto, en el golpe en el pecho de la batería y en la adrenalina de tocar en vivo. Una consola nunca podría igualar eso, pero no me quejaba. "Gustos son gustos" decían y estaba de acuerdo con la afirmación.

- Y tu... ¿Vienes seguido? ¿Tocas aquí? - pregunté volviendo a mi cigarrillo el cual había olvidado perdido en la sensación de la malta en mi boca.-


Última edición por Santiago Collins el Sáb Feb 21, 2015 11:32 pm, editado 1 vez
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

El rock en todas sus variantes, no solo el "hard rock" como crees por mi aspecto — mantuve una ligera sonrisa en mis labios. Me hacía gracia como las personas se dejaban guiar por las apariencias para descubrir los gustos de las personas, y aunque él no se equivocaba demasiado, no era el único estilo del que disfrutaba. No era de aquellos que mientras tocaban la guitarra, zarandeaban la cabeza para removiendo así todos los cabellos. Las apariencias engañaban muchísimo, y no se podía fiar de ellas.

Di un amplio trago a mi cerveza, mirándole detenidamente pero sin poder sacar de su aspecto que tipo de persona era, ni qué le interesaba. Vestía de manera casual pero de forma cuidadosa, de igual modo llevaba sus cabellos, totalmente contrario a toda mi persona, que todo era desorden. Debía reconocer que  en mi caso las apariencias no engañaban demasiado a decir verdad; incluso daba la imagen de lo que se esperaba de un licántropo por mi pinta asalvajada.

Nunca es tarde para aprender a tocar un instrumento si te apasiona de verdad. — dije con total convencimiento, asintiendo con la cabeza y volviéndole a dar un nuevo trago a mi cerveza. Mientras conversábamos, el grupo volvió  a tocar y esta vez, cuando la muchacha cantaba por fin se podía escuchar mejor. Al decir que no solía venir por el pub donde nos encontrábamos, sino en locales más privados y elegantes, un hecho que podría hablar más de él, como por ejemplo, que se encontrase en una posición económica más elevada — pues sí que la hay, buena, y seguramente más barata de la que venden en esos locales que dices, pero imagino que el coste de unas cuantas cervezas, y la entrada en algunos casos,  no te supondrá mucho problema.— No podía estar seguro del todo, pero por lo que me había dicho era de sospechar que era alguien que ganaba lo suyo. No solo por el tema de los locales nocturnos, sino también por la mención del saxofón... sabiendo que puede costar aproximadamente hasta más del triple que una guitarra eléctrica. Vaya, yo ni me plantearía aprender porque solo podría costearme la boquilla.

Vengo casi todos los Sábados, raro es que falte alguno. Y no, ya me lo habían propuesto pero no suelo tocar en público — negué con la cabeza, con la mirada de nuevo perdida en mi pinta que ya se iba vaciando — Soy Alaric — elevé una mano para estrechar la suya — por si le coges gusto a este pub y nos volvemos a encontrar — esperé a que también me dijese su nombre — ¿A qué se dedica? — No solía hablar ni preguntar demasiado, pero al final fue la curiosidad la que me empujó a preguntar.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Asiento absorbiendo la información, era agradable dialogar con alguien que no se manejaba en el ambiente de la mafia porque de otra forma no podría beber demás sabiendo que posiblemente podría tratarse de una emboscada o buscando dilucidar lo que las palabras de la contraparte querían decir realmente cuando hablaba de un u otro tema. La gente de la Mafia era complicada. Las experiencias no siempre terminaban bien, mas sabiendo que sus caracteres eran distintos y no eran tan abiertos a los diálogos. Pero yo no buscaba solo eso para mi vida, quería ser la prueba viviente de la independencia que podía darme mi forma de vida. Cuando fuera mayor no quería ser como el idiota de mi padre, abandonando a su familia, descuidando su casa y su vida por culpa del dinero. Disfrutaba y lo gastaba a mi antojo pero no entregaría mi vida por ello.

- Santiago - se presentó estrechando la mano con la del hombre.
- Trabajo en el negocio familiar, llevando las finanzas y haciendo los tratos con las empresas. Creo que bien podría encasillarlo en "Inversionista" - comento mientras bebo un poco más de la pinta que había perdido la espuma por completo, cosa que me disgustaba, pero que aun mantenía el mismo gusto y gas.
- Es un lugar acogedor, hay gente como uno, alguien que disfruta de la música imagino que debe de venir acá a despejarse un poco y alejarse del sonido urbano...- visualizo a la gente alrededor, totalmente relajada, disfrutando de sus bebidas y conversando de forma tranquila. Si, esto buscaba.

- Estaba pensando en lo que dijiste, ayer estuve por East Village, la tienda de música, y me quedé observando unos bellos saxos. Nunca me animé amigo, pero te haré caso, mucho tiempo libre a veces es perjudicial para la salud - comento mientras examino la caja de cigarrillos y sonrío al ver que esa frase salía de la misma. No contengo la risa y eso me distiende un poco.
- Y tu...- le digo a Alaric señalándolo y mirándolo con el ceño fruncido, quizá exagerando un poco los gestos como consecuencia del alcohol - ... tu deberías darte la chance de tocar para el resto. Mira... pasan tantos por aquí, que a menos que seas muy bueno o muy malo, nadie notaria absolutamente nada!- gesticulo con mis manos hacia los costados, mirando nuevamente alrededor. Aquí nadie se preocupaba mas que por quien tenía en su misma mesa o en quienes tocaban en el escenario o a las notificaciones que llegaban a sus celulares a lo sumo.


Última edición por Santiago Collins el Sáb Feb 21, 2015 11:32 pm, editado 1 vez
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Off:
Disculpa por la tardanza, pero tuve dos exámenes casi seguidos y tuve que darle caña al asunto :)

Anoté su nombre en mi mente y zanjamos la presentación con aquel estrechamiento de manos. Se trataba de un hombre de negocios, de ahí que fuese alguien con la cartera llena y merodeara por locales mucho más selectos. Mucha gente tenía cantidad de prejuicios por esa clase de personas, o se dejaban intimidar por ellos, por su... aparente "supremacía" cuando en realidad no la tenían. No había que generalizar porque podríamos equivocarnos, y debo admitir que en cientos de ocasiones he pecado de eso mismo pero supongo que era inevitable, al fin y al cabo la sociedad nos suele educar para que así sea, de forma inconsciente pero directa.

Me imagino que debe ser estresante ¿no? — comenté, atento e interesado porque continuaba sintiendo curiosidad. No todos los días conocía a alguien inmerso en importantes negocios y mantenía toda su cabellera intacta. Inevitablemente levanté mi mirada hacia sus cabellos oscuros, que parecían estar fuertemente agarrados a su cuero cabelludo. El mundo de los negocios era difícil porque una mala inversión te podría llevar a la ruina, y sin contar que contigo, podrías llevarte a otras empresas con las que hubieras tenido trato. Y si contamos que se trataba de un negocio familiar peor todavía porque significaba estar  cargando con más responsabilidad todavía.

Me despejo y me alejo del sonido urbano, desde luego, pero creo que lo hago más bien como... más que una costumbre, como un ritual — esbocé una sonrisa ladeada — no sé cuando ocurrió eso pero... — me encogí de hombros— Eso es a causa de los aditivos que añado a la cerveza que generan adicción — bromeó de forma jocosa el barman mientras proseguía con su trabajo — o puede que por eso — le señalé con un gesto despreocupado, mirando mi pinta y dándole otro buen trago. Me daba igual si eso pudiera ser cierto o no, yo ya estaba vendido.  

Haces bien, no te arrepentirás. Puedes costearte unas buenas clases de saxofón, aunque hoy en día casi todo se aprende gracias a Internet — muy cierto aquello, pero también porque era mucho más barato que las clases, claramente. Luego dijo algo que me hizo que pensar porque tenía razón. Mi mirada levitaba por toda la sala pudiendo comprobar que... contando tres o cuatro personas estaban fijándose en el grupo que tocaba y cantaba, y tal vez fuesen incluso amigos de éstos. Dejé fluir una pequeña risotada y miré a Santiago, sintiéndome obligado a asentir con la cabeza y manteniendo una tímida sonrisa — Eso parece. Bueno... tal vez me prepare algo. Algún día. — el caso es que no sabía muy bien sobre qué podría escribir; las canciones de amor y desamor estaban muy vistas pero eran las más comunes y lo que a la gente le gustaba oír, sin embargo de ese asunto no podía hablar demasiado. Tenía varios temas compuestos pero ni ebrio las usaría para exponerlas públicamente porque hablaban demasiado de mis sentimientos y sería como desnudar mi alma a gente que ni siquiera conocía, aunque en el fondo ni les importaría, ni descubrirían realmente el significado de su letra.

Un estruendo resonó en toda la sala, lo que hizo alarmarme haciéndome mirar hacia dónde provenía el ruido. Se trataba de unos tipos que estaban discutiendo y que con el ímpetu al levantarse, tiraron los taburetes al suelo. Pronto el barman abandonó la barra para dirigirse al lugar del altercado para pedir "amablemente" que abandonaran el local si no se detenían. De pronto me sentía intranquilo, como si aquella disputa no fuese tan inofensiva como yo querría. — Apuesto a que en los locales donde sueles ir no pasan estas cosas — dije en un intento de distraer mi mente preocupada.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo


Off:
No hay drama! Primero el estudio, siempre  study

Asentí, de alguna forma hacer negocios era siempre algo estresante. Últimamente era estresante sentirse perseguido por otros mafiosos, como ayer a la noche, había tenido poco tiempo para pensar los hechos y habían optado por la opción de siempre: no dejarme intimidar por ellos. Era atrevido saber que en este mismo momento podían estar observándolo desde algún rincón planeando su muerte, la muerte ya estaba afilando su hoz para darle su golpe de suerte después de todos estos años al fin estaba tomando forma su imperio, mas sabiendo que las fronteras con España podían abrirse de un momento al otro.

Observó a su alrededor una vez más perseguido y se conformó pensando que era la primera vez que venía a este lugar y que no era un lugar muy frecuentado y por ello no se esperaban que parara allí. Confirme explicación que su mente halló ante su miedo, de momento y gracias a la cerveza lo conformó de alguna manera.

- Si, es estresante a veces, igual no me veo haciendo otra cosa y eso quizá me hace seguir. La familia siempre presionó con ello...- dejé pendiente el resto al ver entrar a un grupo más por la puerta delantera del local. Uno de ellos se notaba nervioso. Pero busque volver a la conversación de vuelta con el hombre en la barra.

-¡Es demasiado adictiva! Siempre pensé que la cerveza industrial era mejor, pero esta cambia todo el panorama mi amigo - digo mientras el barman  entregaba una pinta recargada y con el típico dejo de espuma.
Asentí con respecto a lo de las clases, no perdía tiempo con hacerlo como un hobbie al menos, y él seguramente tenía potencial pero solo le faltaría el empujón para salir a mostrar el arte que podía ofrecer. Mis pensamientos se vieron interrumpidos una vez más por un brusco ruido en el lugar que a pesar de ser grande y fundirse con el sonido de la música se escuchó. Al parecer una disputa se daba curso a unas pocas mesas de distancia de la barra donde estábamos.
Entorno mis ojos sabiendo que otra vez estaba metido en medio de otro problema o disputa, solo esperaba no ser otra vez parte esencial del mismo o buscaría de inmediato aislarme en una isla desierta y convertirme en un mafioso mas que se escapa y huye del mundo para buscar vivir una vida normal.
Todo muy normal y clásico como siempre. Noto tensión de pronto y me doy por aludido que venía de mi compañero de pintas.


Última edición por Santiago Collins el Sáb Feb 21, 2015 11:31 pm, editado 1 vez
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

En esos momento sentí que no tenía porqué envidiar su cartera. Que sí era cierto que podría vivir como bien quisiera ¿pero a riesgo de que algún día le diese un infarto? No... gracias pero no. Prefiero tener poco y poder invertirlo en vivir y pagarme de muy vez en cuando algún capricho. Era una lástima que Santiago tuviese que vivir la vida que se le había adjudicado desde el momento de su nacimiento. ¿Cuántos padres mientras sujetaban a sus primogénitos recién nacidos habían alardeado de lo que serían en un futuro?  Puesto que son a los primeros hijos los que normalmente se les presiona.

"¡Será un magnífico jugador de futbol!" , "Y será éste pequeño quien continúe el legado de Barclay Rex!", "¡Ya tiene una cuenta propia para estudiar en Oxford!" Me parecía de lo más triste y patético que se organicen las vidas ajenas para cumplir así los sueños frustrados de uno mismo.

La vida puede dar un giro de 180º cuando menos te lo esperes. Un día puedes estar en la cima y al otro bajo un puente, obligándote a seguir adelante en otra cosa — me encogí de hombros y le di un trago a la cerveza. De pronto sentí la necesidad de matizar lo que decía — Con esto no quiero decir que... que te ocurre a ti. Simplemente... eso, que no podemos estancarnos si nos hace infelices o no nos llena lo que ya quisiéramos.

Sonreí ligeramente por la intervención del barman, el maldito tenía puesto los oídos en la conversación hasta que tuvo que asegurarse de que no empeorara la discusión que surgió de unos tipos.  Seguía nervioso porque los alborotadores no se calmaban cosa que no era de extrañar, pues puse oído  y descubrí que se trataba de grupos rivales de algún tipo de organización de... ¿moteros podía ser? uno de ellos vestía una chupa de cuero con lo que parecía un emblema a su espalda pero no lograba verlo desde mi posición. Si no fuera poco, de pronto sentí como todo el lugar se inundaba de un nauseabundo olor que se me puso del revés el estómago. Era un olor bien conocido y que detestaba tanto como a su procedencia: un vampiro. Eso no hizo otra cosa que empeorarlo todo. La tensión entre los que discutían se incrementó todavía más lo que produjo que empezaran a buscar a su alrededor el foco del olor. Algunos licántropos no tenían la voluntad necesaria como para controlar ese odio natural hacia los vampiros, y eran capaces de arrastrar con su ferocidad las vidas de los humanos que disfrutaban de esa noche de Sábado. Miré mi mano, percatándome de que estaba totalmente aferrada al vaso de cristal que todavía contenía algo de cerveza; tuve que reunir todo el control que me fuese posible para no hacerlo estallar.

Tenía que encontrar a ese vampiro para entablar una corta conversación con él aunque me desagradaba la idea, pero había que proteger a todos los que estábamos allí pero sobretodo a los humanos. No hizo falta que buscase más pues repentinamente, Santiago y yo nos vimos separados por una figura femenina de una vampiresa. Se había estacionado entre ambos esbozando una sonrisa socarrona, y yo no ya no pude esconder más el efecto que su presencia causaba en mi. La chupasangres me echó una mirada divertida  y desafiante para luego girarse hacia Santiago, sonriéndose de oreja a oreja; estaba claro que tenía intensiones de extorsionar — No te convendría seguir por aquí si no quieres que esos te terminen echando... el guante... señorita. No son tan civilizados como lo son otros — dije eso último refiriéndome obviamente a mi mismo — Creo que te recuerdan de la última vez — mentí para que Santiago creyera que se trataba de alguien que los pudo haber ofendido otro día y por eso los moteros que se encontraban a nuestras espaldas le dirigieron unas miradas furibundas. Podía escuchar a la perfección sus corazones latiendo frenéticamente y sus respiraciones; en cualquier momento podrían saltar en su ataque sin pensar que así perjudicarían al resto — Ohhh... qué aguafiestas... Ya se les pasará. Solo quiero tomar una copa y divertirme como lo estáis haciendo vosotros ¿Verdad que sí? — preguntó directa al humano, lo que interpreté como una amenaza. Mantuvo aquella sonrisa de suficiencia y guiñó un ojo a Santiago.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Re: Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada [Libre]

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 21, 2015 11:31 pm

Era muy cierta su resolución, la vida bien podría cambiar de un día para el otro, así sin más de tener el imperio que siempre quise podría terminar en un departamento de una habitación sucia, maloliente y húmeda. Era creo que una de las peores pesadillas que se me podrían ocurrir. Uno de mis tíos había pasado por esa suerte y se había abandonado al alcohol y a las malas compañías por su desgracia. Nadie de quienes tenía a su lado mientras era un hombre poderoso vino a darle una mano cuando más la necesitaba, era la verdad, las amistades se terminaban viendo en las malas y se disfrutaban en las buenas. De todas mis relaciones ¿cuántas podía considerar como reales amistades?

Aseguré sus dichos, uno nunca sabia pero esperaba que nunca pasara porque terminaría por matarme a los días de vivir así "bajo un puente". Increíble pero había casos, prefería no conocerlos. Igualmente algo habrán hecho para merecer esa vida que tienen.

- Quizá si me vaya  bien tocando el saxo termine por aquí tocando y dejando la vida de los "collares blancos" - levanto mi pinta brindando por ello, estaba seguro que mi trabajo me iba a llevar a la tumba (cosa que buscaba evitar: una equivocación si, dos no), o me iba a dejar en un asilo muy caro hasta mi tumba cuando mis piernas ya no me dejaran moverme más, ni correr. La segunda opción siempre era mejor.
- ¿Porque no? quien sabe las vueltas, como me dices... - me pregunté mas a mí que a él. La reunión acalorada del costado seguía, no dejaban de alborotar las cosas. Parecían no medir el lugar o estar demasiado excitados para notar que no eran los únicos en el establecimiento y que la música tenía que ser oída antes que sus griteríos. Ya empezaban a molestar.

Bajo las tenues luces del bar que golpeaban la barra mojada pude notar un rictus extraño en la cara de Alaric. No había estado antes y yo no había comentado nada más así que simplemente busque el motivo. ¿Un olor o aroma? al menos eso parecía explicarlo. Solía andar medio resfriado por estos días, de todas formas por ahí no percibía el motivo. Por su cara la única respuesta que encontré era algo desagradable. No pasó mucho tiempo para que una bella mujer se colara en la barra entre medio de nuestros taburetes. La mujer era joven, su piel nívea y tenía una mirada intensa que expresaba más de lo que decía en palabras. Le sonreí apenas se acercó.
Entendí poco las palabras de Alaric, pero parecía mantener la misma mirada y esa expresión de desagrado en la cara. Por el tono se le hacía conocida y le pidió que se retirara. Era algo extremo, a menos que ella haya sido alguna ex, o de esas mujeres que se hacían las fáciles para luego complicarte la vida... ¡Quién sabe!

¡Qué sonrisa tenia! ¿Problemas? No ninguno conmigo, sus  figura ya era tentadora. Igual pensaba sopesar la vista de Alaric por las dudas, si era de las complicadas o de las "no se tocan" me frenaría de seguro. Alzo una ceja.
- Creo entonces que el barman podría ayudarla con una copa entonces o una pinta, son altamente recomendables - le comenté acercándome un poco a su oído para que me escuchara. Alzo otra ceja a Alaric  a modo de pregunta. No era que las mujeres llovieran en las barras.
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Sonreí y dejé escapar un bufido por la nariz, evitando así reír ante su comentario de acabar, tal vez, como músico saxofonista. Seguramente su nivel económico bajaría estrepitosamente pero le auguraba una vida mucho más tranquila y relajada, pero no todos se conformaban con vivir en un minúsculo apartamento con lo justamente necesario. Menos todavía aquellas personas que una vez lo tuvieron todo, o al menos muchísimas comodidades como podía disfrutar Santiago; esa nueva vida le supondría un horror en el caso que no le compensase en lo que a estrés se refiere.

Brindé junto a él, levantando mi pinta un segundo después que la levantase Santiago, dándole un buen trago para casi acabármela — Aunque la vida no es la única responsable de que todo cambie, creo que nuestras decisiones son cruciales para darle la vuelta a todo. Prefiero hacerlo yo mismo que el caprichoso destino... a no ser que te guste el azar; a mi no, éste puede ser muy puñetero — era la pura verdad. Si no hubiera salido esa noche no me habría pasado de mundano a licántropo, no habría matado a esos inocentes, no estaría marcado de por vida por esta culpabilidad y por tanto, no tendría este miedo de encontrarme con los ojos de Scarlett. Todo por una decisión mía.

Todo lo que estuviese pensando, además de el proseguir de neutra conversación se vio interrumpida por  aquel atentado a la tranquilidad. La tensión era palpable, la cual podía verse reflejada sobre mis hombros y todo mi rostro que se había endurecido sin poder disimularlo cuando aquella vampiresa se interpuso entre nosotros. Lo peor no era el hedor que desprendía que como licántropo me disgustaba, sino que toda ella me era odioso. Odio sin apenas conocerla y sólo por el contraste de nuestra naturaleza a pesar de que ambos estábamos malditos.

La vampiresa coqueteaba con el mundano, confiada, en su salsa a sabiendas de que no me atrevería a echarla a la fuerza aunque lo deseara. Pero no solo me preocupaba Santiago, sino todo el bar porque yo podía controlarme pero los de atrás nuestras no. Los ojos esmeraldas de la subterránea recorrieron de arriba abajo la imagen del mundano, lamiéndose coquetamente sus labios color coral e incluso manejando su larga cabellera negra y ondulada que le llegaba por la cintura.  

Como era de esperar, él le seguía el juego, susurrándole en el oído haciéndome rodar los ojos con exasperación. Leí en su arqueo de ceja una cuestión sobre mi comportamiento hacia ella ¿Cómo iba a explicarle? "Eh, amigo, ten cuidado porque frente a ti tienes a una vampiresa". No, no podía. A los mundanos había que protegerle de absolutamente todo, no sólo de ser eliminados, y corrompidos por esta clase de criaturas, sino también del conocimiento del mundo de las sombras... puesto que muchos llegaron a abrazar la locura.

Entonces seguiré su consejo, caballero. Sírvame una pinta como la de este hombre tan agradable y muy apuesto, todo sea dicho — sonrió mostrando una hilera de blanquecinos dientes cuyos colmillos no podrían pasar desapercibidos para quien poseyera la visión — Hoy es mi noche de suerte.  — dijo con una risotada confiada a la espera de que el barman le sirviese la copa. Yo mientras sólo podía negar con la cabeza con la mirada fija a Santiago, y empezaba a pensar apresuradamente en cómo hacerle entender o al menos llevármelo allí pero entonces una mano se posó con demasiada fuerza en mi hombro empujándome hacia atrás tan violentamente que casi me hizo caer. Se trataban de los dos moteros que se habían colocado justo detrás de la vampiresa. El otro se había entrometido entre el mundano y ella para rodearla por completo.

Me erguí lo más rápido posible para abalanzarme sobre ellos dos, ¡y gracias a quien gobernara los cielos! porque uno de ellos ya había levantado  uno de sus brazos y casi muestra su garra públicamente. Ejercí tanta fuerza que los arrastré a través de varias mesas hasta estancarlos en una pared pero bien sabía que yo no era suficiente fuerte como para dominar una lucha contra dos iguales.

¿Una pelea? Por Dios Santo...que horror... y pensar que iba ser mi noche — se lamentó la vampiresa con tal talento interpretativo que hasta parecía creíble para mi — ¿Podría sacarme de aquí? No sé que les ocurre conmigo y empiezan a asustarme — Pidió a Santiago con un timbre temeroso en su voz. Maldita furcia embustera. Estaba colérico, y para colmo tenía que estar aguantando a esos dos,  tratando de hacerles entrar en razón entre susurros pero pronto se escaparían de mi agarre. A ellos les daba igual perjudicar al bar, o a cualquier humano que hubiese por allí, lo que querían era la cabeza de la vampiresa.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

El azar era lo que justamente me iba a llevar al mismísimo infierno, me auto- reconocía como un buen jugador pero una cosa no quita la otra y serlo no quitaba que hubiera veces donde terminaba perdiendo todo lo invertido y eso era mucho, procuraba no molestarme por ello pero a veces me acordaba tarde.

La sucesión de hechos después eran casi increíbles y ya dudaba de mis facultades, apenas iban 3 pintas! Que era lo que le ponían de aditivos, drogas? Puta madre, podía jurar que cuando la muchacha sonrió noté que tenía unos desmesurados incisivos a considerar el resto de la dentadura que mostró con su amplia sonrisa y sus ojos que a pesar de las luces tenues del lugar se notaban más vivos que cualquier otro. Pero no era nada en comparación con Alaric. Si bien ya estaba bastante molesto a tener en cuenta por la llegada de la joven, ahora en pleno solo de batería en el escenario terminó víctima de las manos de dos de los moteros que habían ingresado algo adrenalínicos uno a cada lado.

Poca experiencia tenía en peleas callejeras, nunca me había topado con una, pero había practicado deportes desde siempre y sabía al menos defenderme cuerpo a cuerpo. Considerando que a Alaric , todo fortachón, lo habían tirado al piso, la situación no se me planteaba bien a mí, en desventaja por ser más delgado y poco pesado. Pero el deber llamaba, con la ayuda del hombre de la barra éramos más poderosos. Lo miré buscando complicidad y la encontré  en un asentimiento. Le pedí a la chica que se ocultara detrás de la barra mientras la contienda terminaba y salí tras el lío de mesas y sillas tiradas en el piso junto a un montón de maderas rotas de las que no se habían salvado por los golpes.

Era una pelea reñida entre estos hombres, al parecer el segundo también iba a meterse deshonestamente en la disputa y en su cuello se notaba un rictus que al respirar formaba mas músculos de lo normal en esa zona. Sus dedos tenían una extraña apariencia, por las luces se podía notar unas afiladas uñas ¿O eran garras? Cuanto más me acercaba menos entendía y la cabeza me latía desmedidamente. La banda había dejado de tocar al notar los disturbios y muchos del lugar se congregaban en círculo alrededor del espectáculo.

Tomé al hombre que seguía emperrado en golpear a Alaric, no noté si estaba lastimado o no pero lo mejor era separarlos. Lo tomé por los hombros para sacarlo de ese lugar, el barman cooperó ya que la fuerza del hombre era superior y entre los dos tratamos de dialogar para que este se calme aunque era arduo trabajo el mantenerlo alejado y el otro estaba cerca también.

- ¡¿Hey, que les pasa?! Tranquilo amigo...- grite en medio de las respiraciones agitadas de todos porque su idea parecía ser la de continuar. Mire a Alaric despeinado a uno de los lados.
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Me costaba demasiado mantenerlos inmóviles porque estaba controlando, en cambio ellos no. Como yo, eran licántropos pero lo que les diferenciaba era que ellos no se molestaban demasiado en controlarse. No tarde en sentir el sudor surcar mi frente debido al esfuerzo y al temor de lo que pudiera pasar; de que no pudiera defender la integridad física de Santiago ni tampoco la psíquica si esos imbécil es se mostraban tal y como son en realidad. Tampoco podía olvidarme de la vampiresa que era quien lo tenía más de cerca, así que mi preocupación se incrementaba. Además, que no se trataba solamente de Santiago, sino del resto de mundanos que estaban allí con los ojos puestos en la lucha.

Pronto me vi superado y mi cuerpo cedió cayendo al suelo. Lo que no esperaba es que aún estuvieran sobre mi pero eso se debía a que ahora estaban muy enfadados conmigo al creer que estaba defendiendo a una vampiresa. ¡Estúpidos ignorantes! ¿Acaso no se daban cuenta de a quiénes trataba de proteger? Apenas pude reincorporarme cuando sentí un fuerte golpe en plena cara que me hizo girar violentamente hacia un lado y sentir el sabor metálico de la sangre. Aquello activó algo en mi. Tenía un excelente control sobre mi naturaleza licántropa y no me convertía si no era por voluntad propia, pero ya sentía la bestia revolverse en mi interior. No solo por el golpe, sino por la impotencia de que la situación se me estuviera escapando de entre los dedos.  

Mientras, Santiago había reunido el valor de venir en mi ayuda junto al barman. Lo agradecí y sentí en partes iguales porque el mundano no tenía idea de a dónde se estaba metiendo. La vampiresa se quedó en la retaguardia con un gesto furioso en cuanto notó la prioridad de Santiago en la que la dejaba en segundo plano.

A los mundanos les costó unos largos segundos pero consiguieron alejar a los dos iracundos moteros de encima. Sus miradas cargadas de una furia desmedida se dirigieron hacia quienes habían interrumpido su actividad violenta. Me volví a temer lo peor de lo peor, que ahora se dispusieran a arremeter contra ellos. Por suerte reaccioné rápido al percatarme de que la vampiresa no se encontraba al lado de la barra; algo que también me preocupaba porque no sabía a ciencia cierta si se había marchado o andaba escondida en algún lugar — ¡Se acaba de largar! — les grité señalando la puerta con mi diestra mientras con la otra me masajeaba la mejilla. Con la respiración agitada, su furia volvió a cambiar de dirección hacia dónde les había indicado donde se dirigieron no antes sin empujar a Santiago y al Barman para apartarlos de su camino.  

Una vez desaparecieron de la escena, los murmullos de la clientela y los músicos subieron de intensidad. — Gracias. ¿Estáis bien? — pregunté interesado centrándome en sus caras, y comprobando que la de Santiago contenía una perplejidad anormal — Yo muy bien pero no mi bar — se quejó y se alejó de nosotros para arreglar más o menos el estropicio. Volví a prestar atención al mundano, aunque no en su totalidad ya que mis ojos alternaban la mirada entre los suyos y todo el espacio del pub en busca de la vampiresa — Esto suele pasar en estos lugares, no te alarmes — mentí quitándole algo de peso al asunto aunque el resto de mi rostro continuaba expresando inquietud — Oye ¿dónde está ella? ¿Se fue?


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Re: Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada [Libre]

Mensaje— por Invitado el Miér Mar 25, 2015 4:25 am

Se necesitaba actitud para atacar a hombres de ese tamaño y mucho más si eran dos. La paz del bar se había ido y estaba la tensión entre nosotros, hasta los músicos habían dejado de tocar por ello. Yo ya no sabía como esto había pasado, pero al menos sosteniendo a la mole de hombre junto con el cantinero pudimos detener la matanza.

El motero nos empujó para desquitarse de nosotros y cuando Alaric le señaló que se había ido ambos salieron por la puerta principal y desde la misma observaban el exterior en búsqueda de algo, sin embargo se mantenían allí apostados y uno de ellos salió corriendo. Le tendí una mano a mi compañero de pintas mientras este se incorporaba revisé en el lugar por la muchacha a la que le pedí resguardarse mas no la encontré. Esperaba que estuviese bien. Mi perplejidad pasaba por mi cara, eso no lo iba a dudar, pero seguía sin entender que era lo que había pasado aquí y porque el ataque.
-De nada - respondí a Alaric aun con la respiración dificultosa - ¿Qué paso? – pregunté de forma automática y luego desvié la vista hacia los baños, seguramente la joven estaba allí. Seguramente él lo notó e inmediatamente consultó por la mujer. No sabía su paradero pero no podía estar demasiado lejos. Solo esperaba que no se haya ido.

-¿La conoces?- indagué ahora que tenía la oportunidad y que ella no estaba en medio - ¿Fue por ella la pelea? – fruncí el ceño por inercia, era algo que se formaba desde chico cuando estaba mas que curioso con algo y a lo que le podía dar vueltas por días si no lo comprendía. Esperé la respuesta de Alaric y luego agregué – Aguarda, pienso que puede estar en los baños, aquí no está – señalé a la totalidad del salón donde la gente que quedaba aun nos miraba como dos bichos raros que habían osado atacar a dos pesos pesados. Gracias a Dios no venía a lugares así seguido sino terminaría muerto en breve. Después de la trifulca el lugar habia quedado bastante destartalado al menos en forma fisica. Había mesas tiradas con maderas rotas al igual que algunas sillas, el piso estaba lleno de estas astillas y sucio por las bebidas volcadas.

Avanzamos hacia los baños y en la puerta del mismo encontramos saliendo de ellos a dos mujeres, una de ellas era la chica que vimos en la barra y llevaba cargada del hombro a otra que era una joven pálida y casi estaba desmayada cargandole todo el peso, se notaba que estaba muy débil. Automáticamente ofrecí ayuda para cargarla y observé el rostro de la chica de la barra buscando respuestas - Alaric aqui estan...- exclamé a mi compañero que no me percaté pero tenia la sensación que venia tras de mi. La mirada de sorpresa de la muchacha me dejó algo desconcertada, llamar a mi compañero bien parecia que hubiera llamado al mismisimo demonio.

- Tranquila, todo esta bien - intenté calmarla haciendole señas con las manos.
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

El afán de Santiago por comprender lo que había pasado se expuso en formas de preguntas, las cuales surgían una tras la otra sin darme tiempo a pensar en la respuesta de la primera. ¿Qué había pasado? ¿Que si la conocía? ¿Que si fue por ella la pelea? ¿Cómo responderlas sin que la mentira sonase tan ridícula como se estaba apareciendo por mi mente? Le dediqué una mirada seria, ceñuda, con los labios tan apretados que su color empalidecía. Nada tan gordo se montaría por temas de celos ¿o sí? Algunos mundanos eran muy susceptibles ante esos asuntos tan estúpidos y sin importancia si lo comparábamos con la realidad de lo que había pasado y de lo que estaría por pasar ya que la vampiresa todavía rondaba por el lugar... Aún la olía.

Es muy largo de contar y ahora no tenemos ese tiempo — fue la mejor respuesta que pude hallar antes de que él pudiese impacientarse y percibir en mi faz, si no lo había hecho ya que mentía. No era muy bueno en ocultar mis preocupaciones tanto como mi forma de actuar frente a Scarlett. Había conseguido torear su curiosidad de momento pero tenía la impresión de que no durante mucho tiempo, pues si no lo descubría por palabras, lo haría por hechos... y no precisamente por mi culpa.

Santiago emprendió su caminar en dirección a los baños donde pensaba que estaría escondida y tenía razón, porque el hedor de la vampiresa se iba incrementando todavía más, concentrándose en esa zona. La normalidad se iba abriendo paso por el resto del salón donde algunas personas decidieron marcharse y otras tantas ayudar al pobre barman a levantar las mesas y sillas. Los componentes del grupo musical estaban discutiendo sobre lo que hacer porque nunca les había ocurrido tal cosa, la que más se escuchaba era la chica que no paraba de alzar la voz con nerviosismo. Cuando llegamos al baño todo volvió a pasar a segundo plano porque lo que vi me dejó estupefacto mas fui capaz de reaccionar, me obligué a ello porque yo ya no era el novato que una vez fui.

El gesto de mi rostro se transformó, se exasperó con tal magnitud que mis ojos parecieron resplandecer con el brillo de la ira. La vampiresa había comenzado seguirle el juego a Santiago permitiendo que le ayudase a cargar a la chica desmayada de la que "ella no había tenido ninguna culpa". Me lancé sobre ella. Lo tuve que hacer porque mi bestia interior no pudo soportar que ya hubiese hecho daño a una inocente. La empujé en el interior del baño femenino con tanta fuerza que su lumbar había chocado con uno de los lavabos que se había agrietado y por tanto, el agua empezó a salir. No eché cuenta de que Santiago estuviese presenciando tal bestialidad, ni que pudiera fijarse en que mis uñas habían dejado de ser uñas pues habían ganado grosor y un color ennegrecido. Desgarré su pálida piel haciéndola gritar de dolor, un grito que acompañé al instante ya que ella tampoco se quedó atrás al propinarme un golpe que me hizo liberarla y caer al suelo. Ese momento lo utilizó para usar aparecerse de forma fugaz tras el mundano tomándole del cuello con una fuerza sobrehumana, y apartando la joven desmayada a un lado de la cual de su cuello se podía apreciar el derrame de su sangre por dos orificios.

¡Suéltalo! — mi voz brotó como si se tratase de un rugido amenazador a lo que ella respondió con una sonrisa de satisfacción — ¿Y ahora qué, lobito? — preguntó con burla a sabiendas de que yo jamás la atacaría a riesgo de dañar a un inocente, y menos todavía siendo un mundano que no tenía forma de defenderse — Él y yo nos vamos a tomarnos... la última copa ¿Te parece? — Susurró a Santiago pasando una de sus uñas por su yugular en una caricia escalofriante.


OFF:
Síguelo tú :P


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Por sobre todas las cosas era un caballero, siempre se me enseñaron esas prácticas desde chico  por parte de mi madre, obviamente, nada bueno podía haber salido de herencia de mi padre salvo dinero y el apellido que portaba. Enseguida tomé a la joven desvanecida sobre mi propio hombro, tenía miedo de subirla en andas antes de comprobar que respiraba bien y que solo estaba desmayada.

Alaric venía con unas ínfulas impropias, teniendo en cuenta la trifulca que había acontecido breves instantes antes ahora parecía aun más furioso, estallando en ira, a considerar por sus ojos, hasta yo tuve miedo. Habiendo presenciado la muerte repetidas veces frente a mis narices, llevando tratos con reos de los peores y aun así este no era un reo y destilaba un odio monstruoso en el rostro, incluso parecía desfigurarse levemente como los moteros. Estaba alterado en mi interior pero esto se veía muy real.

Eché un vistazo rápido a la joven en mi hombro, su cuello colgaba de costado y había sangre en mi camisa ahora, era de ella, el costado de su cuello tenía sangre también. No era hemorragia pero significaba que no estaba desmayada por borrachera, era una herida. La prontitud era importante en estos casos pero como si fuera poco... como una sombra Alaric se había proyectado sobre la chica que del umbral había terminado contra el lavabo en una posición que hubiera roto la columna vertebral  a cualquier ser vivo. ¿Qué mierda pasaba acá? ¿Qué clase de demonio era?

Posiblemente había gritado, pataleado, la presión volaba por las nubes ya, la adrenalina y el alcohol parecían palpitar dentro mío mas fuerte aun que antes. Este lugar estaba endemoniado y mi cuerpo iba a colapsar si no respiraba. Recordé como se hacia y me acerqué al baño en  medio de este ambos se golpeaban como viejos rivales que se encontraban después de muchos años de rencor guardados. Tenía que pararlos pero no podía por el peso muerto de la chica. Podría soportar un poco más, si podía. Me giré y estaba apoyándola en una de las sillas cuando una fuerza me llevó hacia atrás con violencia.
Cuando hice foco tenia a Alaric frente a mi totalmente desencajado, mutado a un ser completamente distinto al hombre que era, sus facciones más humanas ya habían desaparecido y sus brazos habían mutado a los de un fisicoculturista con esteroides. Me sorprendí, no sabía qué era lo que más me sorprendía para entonces. No tenía voz y notaba que estaba suspendido en medio del aire, poseído por una fuerza externa.

Una voz habló a mi lado, con sarcasmo, llamo “lobito” a mi compañero de pinta. Era ella, la muchacha de la trifulca, si recordaba ese tono. Pasó una uña muy afilada por mi garganta y eso me hizo toser y sentir una presión fuerte en la nuca. Fue ahí cuando caía en la cuenta que ella me estaba sosteniendo!

Con una fuerza brutal ¿Como podía ser? Impropio de una mujer, esa fuerza no podía venir de ella, pero así parecía. Un grito de Alaric me devolvió el miedo que tenía antes. Me estaba volviendo un gallina, ya apenas me controlaba, de seguir así tendría que usar el baño de inmediato. Quería gritar por respuestas pero la voz no salía, no había fuerza.
La bestia en la que se había convertido mi compañero de pintas amagó a acercarse a lo que el demonio femenino tras mío amenazó -¡Ni se te ocurra! -

Un fuerte pinchazo en el antebrazo y calor, mucho calor manaba de este en breves instantes, la vista se me nublaba y la sensación de miedo se iba lentamente dejándome en un estado de paz y somnolencia pero manteniendo aun la adrenalina a mil. Mi corazón palpitaba como nunca, lo sentía galopar incesante, peleando. Logré girar mi cabeza, estaba grogui y vi como la chica estaba apretando sus colmillos contra la piel, quemaba, ahogaba mi garganta al apretarla cada vez más fuerte. No era posible.
De un momento a otro sentí frescor en la cara y algo mojado y oloroso a mi lado. Abrí los ojos solo para comprobar que estaba en el piso del bar. Pisadas se mezclaban a mi lado, rápidas y ninguna de ellas cedía en el baile. Hombre y mujer buscando destruirse. Busqué incorporarme, no tenía demasiada fuerza. La herida del antebrazo aun sangraba. Me empujé a uno de los costados para parar la hemorragia y allí contemplé con terror el espectáculo.

Vi un demonio blanco con colmillos descomunales y un lobo huargo peleando a muerte.
Si Santiago. Esta es tu última noche …o un sueño muy real que quema.


Off:
Perdón por la demora ante todo, estuve con este problema con el modem queriendo matar a la compañia de internet.  
Saludos!!
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Mi cuerpo casi no me pertenecía, estaba perdiendo el control por cada minuto que pasaba en presencia de la vampiresa que tenía agarrado a Santiago por el cuello. De no ceder lo mataría, y también yo terminaría por convertirme en la bestia que no quería ser. Ganaría todavía más fuerza y agilidad pero aunque llevara años entrenando el autocontrol, hacía demasiados años que no terminaba de convertirme por completo en lobo porque siempre habitaba en mi el miedo, el terror de hacer lo mismo que hacía once años.

Rugía, mi voz ya no era humana, desde el nacimiento de mi garganta surgía unos gemidos guturales que expresaban una ira indomable y que no hacia más que divertir a la que una vez fue mujer pero ahora era una inmortal con el corazón muerto. Mis ojos  habían perdido su color blanco siendo sustituidos por el oscuro de la noche, pero el iris permanecía tan azul como nunca antes se había visto, y brillantes como el mar cuando se refleja la luna. Pero mi pupila le ganaba terreno a ese aro de color cielo, dilatándose para prepararse para la lucha, porque ya no iba a ceder a sus amenazas, no ahora que había presenciado como le succionaba sangre de su brazo.

Mis manos, convertidas en garras estaban cubiertas de un pelaje color crema que ascendían cubriendo el largo de mis brazos y ya notaba una presión incómoda en el tórax porque la transformación amenazaba con llevarse hasta el final. Entonces saltando sobre mis todavía pierna me abalancé contra ella que no dudó en soltar al humano pues se había dado cuenta que se trataba de sobrevivir, o morir junto a él, y obviamente la vampiresa pensó con el instinto que todo ser tiene. Me arriesgué mucho en ese movimiento mas mis pensamientos ya no tenían juicio previo; lo primero que pensaba era ya lo que hacía... la razón se había vuelto instinto.

Mis sentidos ahora se encontraban mucho más desarrollados y podía escuchar hasta el corazón debocado del encargado del bar; sabía que algo horroroso estaba ocurriendo en el baño de señoras pero no se atrevía a acercarse. El lugar estaba quedando destrozado; algunos sanitarios estaban rotos y el agua salía de sus rotos grifos con fuerza hasta derramarse en el suelo. En más de una ocasión la vampiresa había conseguido tirarme al suelo y golpear mi estómago con tanta fuerza que perdía la respiración pero no podía detenerme porque sabía que del siguiente golpe no saldría. Mis garras habían dibujado sobre su piel blanquecina marcas sanguinolentas cuando se adentraban en la profundidad de su carne pudiendo escuchar sus gritos de dolor y frustración.

De pronto ejerció sobre un empujón que me coló en el interior de uno de los habitáculos haciéndome sentar sobre uno de los retretes y cuando salí ya no estaba, había huido dejando la puerta abierta. Rápidamente la cerré y me posicioné frente a Santiago que se había inclinado a un lado para hacer presión sobre su herida, un acto inteligente pero sobretodo consciente; tenía una gran fortaleza mental para no haberse desmayado después de lo que acababa de presenciar. Pronto tendría que pensar cómo resolver el hecho de que me estaba viendo en ese estado, y que su brazo había sido mordido por una mujer con largos colmillos...

Santiago ¿me oyes? Tenemos que salir de aquí, ¿puedes levantarte? —Pregunté con la voz ronca, y haciendo uso del control, poco a poco los salvajes bellos de mis brazos se iban difuminando desde el hombro hasta la punta de mis dedos donde ya no había rastro de garras. Rasgué el bajo de mi camiseta para ejercer presión sobre su herida para cortar la hemorragia. Me encontraba muy inquieto porque el lobo se removía en mi interior y pedía sangre, reclamaba ir a cazar a la vampiresa pero mi prioridad era proteger y asegurarme que el mundano estuviese bien, además de dejarle claro algo esencial — No puedes hablar de lo que has visto con nadie ¿Entiendes? Más tarde podré responderte a todo lo que quieras aunque cuanto menos sepas mejor, pero tengo que seguirla antes de que vuelva a hacer daño a otra persona— le dije con la mirada todavía sumida en el dominio del lobo, y con una respiración acelerada.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Tragué saliva, parecían que los minutos pasaban muy lento y sentía una presión horriblemente dolorosa en el brazo. Me aferré mas y solté volviendo a mirar en el lugar de la herida notando el área hinchada y con dos heridas profundas para una mordida normal. Tenia que ser un sueño.

La pelea se volvió mas nítida al rato. El dolor seguía estando pero mis sentidos estaban un poco mas lucidos, el frío proseguía en ondas y luego calor, parecía fiebre. Continué presionando para no perder sangre y me oculté en las sombras de la esquina hasta que vi la figura de la chica saliendo a las corridas del baño y golpeando el mobiliario en el intento. La puerta del bar aun estaba entreabierta cuando del baño salió Alaric, resplandecía con sangre a la luz y esperaba que no fuera solo la de él. Me sentí respirar y a medida que se acercaba notaba sus rasgos desfigurados, él no era asi cuando estaba en la barra, el bello de sus brazos era abundante y sus ojos eran de animal. Un perro enojado. Así lucían.

Caí en la cuenta de lo que afirmaba y me incorporé midiendo si podía soportar mi peso mientras subía. Mis piernas respondían bien al menos. Le mostré la herida del brazo, con algo de temor. No quería saber... bueno, en realidad si, pero temía no tener remedio y morir en una clínica por la gravedad de la mordida, nadie humano podía morder así. Las películas de terror se pasaron por mi mente. Tenia que ser un sueño ... uno malo.
- Entiendo, entiendo... pero dime si me salvaré de esto al menos! Cicatriza? - pregunté con cierto temor en la voz, había tomado la valentía necesaria como para consultárselo mientas me ayudaba con el vendaje de la herida que estaba hinchada pero al menos no sangraba tanto.

- Ve, yo estaré bien - dije ante su informe de lo que debía hacer. Obviamente caí en la cuenta que debía de conocerla sino...
Lo vi salir tras ella por la misma puerta, me acerqué a la barra y vi al barman con cara de disculpas. La perdida del hombre fue grande para una sola noche. Mis disculpas no iban a hacer nada, me apreté la herida y esta punzaba. Como en un acto automático me palpé el pecho y fué ahí cuando noté su ausencia.
El talismán... ya no estaba. Me levante eyectado de la silla donde me había dispuesto a descansar y con el celular encendido iluminé el piso en su búsqueda. No estaba por ningún lado. Seguramente la muy perra se lo había robado y no era una chance el perderlo. Así que como hicieron los otros dos antes salí también por la puerta del bar. La calle estaba poco transitada por la hora pero vi algunas gotas de sangre en el piso y corrí siguiendo el camino que estas dibujaban en las veredas.

Mi corazón latía y en su fuero interno decía : Debo recuperarlo, no puedo perderlo!
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Tenía el cuerpo dolorido, escarmentado por el violento combate que había tenido contra la vampiresa que aprovechó para escapar de mi cuando me estrelló en el interior de uno de los habitáculos del baño. Todavía sentía la herida de mi costado palpitar al ritmo de los latidos de mi corazón, seguramente aparecería un buen moratón, pero eso era lo menos preocupante. Acudí raudo hacia el mundano que no tenía buen aspecto, parecía mareado y por la palidez de su piel deduje que había perdido la suficiente sangre como para dejarle ese aspecto demacrado. Para cortar la hemorragia totalmente tendríamos que esperar diez minutos, un tiempo que no teníamos. Opté por rasgar la otra mitad de la camiseta quedando ésta destrozada u desnivelada, pero necesitaba su tela para hacerle un vendaje compresivo alrededor de la muñeca así que se la apreté un poco con un nudo.

Te la aflojaré dentro de un rato — dije habiendo inspeccionado la herida previamente para responder su inquieta pregunta — Tranquilo, sí que te salvarás aunque puede que te queden cicatrices si no consultas con un... — brujo, iba a decir brujo. Pero a estas alturas era una estupidez ocultarle nada a Santiago después de enterarse de la existencia de  licántropos y vampiros—. brujo, tienen poderes curativos — suspiré —me preocupa más tu salud mental, créeme. De esta te recuperarás, pudo haber sido peor — como haber bebido de la sangre de la vampiresa y haber muerto, claro —. Quédate aquí un rato hasta que te veas bien para marchar a casa.

Salí por la puerta del baño para continuar mi carrera hasta la salida del pub ignorando las llamadas del barman, pues no tenía tiempo para responsabilizarme de los destrozos. Mis zapatos resonaban por una calle silenciosa siguiendo las pistas que había dejado tras de sí mi enemiga; entre ellas algunas gotas sangre que descendieron de sus heridas para caer sobre el pavimento y también el desagradable hedor que dejaba a su paso su muerta piel. El problema recaía en que tenía que pararme varias veces entre los apestosos callejones donde percibía el fuerte olor del orín y la basura para continuar con el rastro correcto. Pronto me percaté de que iba por buen camino pues de pronto cayó sobre mi espalda desde el alto edificio. Odiaba esa habilidad que tenía algunos vampiros para quedarse adheridos en las paredes y a su vez ser tan silenciosos. Emití un gruñido de dolor por el golpe que se incrementó cuando sentí sus uñas afiladas dibujar unos profundos surcos en mi hombro. Le dí un codazo para librarme de ella, me puse en pie y la cogí de la ropa para estrellar su espalda en una de las paredes. No pude seguir con lo que tenía pensado porque golpeó mi entrepierna y esa vez fue ella la que me empujó para hacerme chocar con la pared contraria y arrastrarme por toda ella para tirarme al lado del contenedor de basura donde para mi suerte había una vieja silla de madera. "Ahora o nunca" me dije, arranqué con fuerza una de las patas porque preveía su siguiente movimiento. Se abalanzó sobre mi como un fiero animal dispuesto a arrancarme la cabeza con sus propias manos pero intercepté su caída con la madera que había convertido en una estaca, atravesándole el pecho y quedándome mirando sus ojos hasta que su mirada se vació.

Entonces escuché unas pisadas cerca a mi posición. Las oía tan cercanas que ya no tenía oportunidad de huir, así que me quedé mirando con incertidumbre de quién se trataba rezando porque fuese algún subterráneo amigo.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Re: Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada [Libre]

Mensaje— por Invitado el Sáb Ago 01, 2015 6:26 am

Había corrido muchas cuadras, no podía precisar exactamente cuantas. La herida aun latía fuerte contra mi pecho ahora porque opté por abrazarme a mi mismo con ese brazo para parar la hemorragia mas rápido. Obviamente el seguir corriendo no era la mejor forma de lograrlo pero no había chances como me había dicho cuando salí del bar.

El famoso talismán era mucho mas que eso, era una protección incalculable que había llegado a mi en el momento indicado, y era imprescindible que permaneciera conmigo todos los días en todo momento, pero principalmente por las noches. Este era un amuleto de protección contra los demonios según me fue explicado y por mas que no creía en el cielo como el paraíso, si creía que había cosas mucho peores en el mundo y era mejor estar prevenido mas aún teniendo en cuenta los eventos presentes y los pasados hace no muy poco tiempo.

Corrí como pocas veces. A lo lejos la esperanza llegó en forma de ruido metálico. No cabía duda alguna que una pelea tenia lugar a menos de una cuadra y los rastros de sangre se intensificaban para ese lado. Me metí en el callejón y caminé por este con cierta cautela, no tenia ganas de resultar nuevamente herido y mucho menos sufrir un ataque mucho peor. Apoyado contra la pared avancé hasta llegar a un costado en desnivel donde había un contenedor y de este salia una nube de polvo lo suficientemente grande para saber que era reciente. A suerte y verdad metí mi cabeza para espiar dentro del contenedor y la mirada llena de ira de Alaric me tranquilizó por primera vez en toda la noche desde que comenzó el cuento de terror.

- Ufff eres tu... ¿Te encuentras bien? - suspiré al ver que al menos respiraba. La respuesta era obvia: No estaba bien, pero al menos vivía. Le ofrecí la mano sana para ayudarlo a incorporarse aún dentro del contenedor mientras miraba a mi alrededor - ¿Dónde esta ella? - pregunté sin dejar de perder la preocupación. Incluso observé hacia las ventanas de los edificios que se alzaban a nuestro lado albergando la posibilidad que la vampiresa estuviera escondida en alguno de ellos o bien hubiese tirado a Alaric desde el techo del mismo. Pero ¿era eso posible? ¿ Quién garantizaba que se hubiese salvado de ser así?

Nada podía saber yo del tema. Cosa que no estaba lejos de la realidad, la poca información que había tenido hasta el momento no solo de Alaric sino también de los demás había sido lo mas escueta posible. Mil intrigas crecían en torno a mi cabeza, pero... ¿por dónde empezar?...

Oh! el amuleto...
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

El corazón se me quedó encogido en cuanto escuché esas rápidas pisadas que se dirigían hacia mi posición. Sobrecogido esperaba que se tratase de un subterráneo amigo y no un simpatizante de la vampiresa a la que le acababa de arrebatar la vida. ¿Y si se trataba de un mundano? Ya me imaginaba la escena en la que me mantenía en el suelo con un trozo de madera punzante en unas manos llenas de sangre ajena, y un cuerpo a mi espalda que trataba de ocultar lo mejor que podía, entonces un humano me veía y me acusaba de asesinato.  Lo que me faltaría, vaya. Tener problemas en el mundo de las sombras y además sumarle los del mundo de los humanos.

Un suspiro de puro alivio surgió de mi garganta cuando la figura que se iba acercando hacia mi, una vez girada la esquina era la de Santiago. Me llevé una mano a la frente consternado por la tensión, de verdad que sí, que estuvo a punto de darme algo. — Sí, sí... nada que no lo arregle unos cuantos días — Tenía bastantes magulladuras ocultas entre la ropa, y también cortes más o menos profundos que se podían divisar perfectamente en mis brazos, pero gracias a mi rápida regeneración se curarían en menos de una semana, cosa que el humano no comprendería.

Me dejé ayudar por Santiago, me levanté del suelo y le di las gracias. Ante su pregunta me aparté para que viese el cuerpo de la vampiresa muerta. Mi compañero de birras debía estar realmente agotado y anonadado con lo ocurrido como para no haber podido ver el cuerpo antes —. Te has arriesgado mucho al venir aquí, tienes peor pinta que yo — le miré con el ceño fruncido, preocupado — ¿A qué viniste?. —  Entre el cuerpo de la vampiresa, entre sus ropas para ser más exactos, se podía apreciar un extraño resplandor pero yo no le había echado cuenta. Cogí el teléfono móvil y empecé a enviar algunos mensajes de textos necesarios para que me ayudasen a encubrir lo sucedido — Será mejor que te marches ahora porque esto todavía no ha acabado, y te vuelvo a pedir que no digas palabra de lo que ha pasado aquí. Si necesitas ayuda para ir a casa puedo acompañarte, y también para responderte a todo lo que quieras saber. — murmuré desviando la mirada entre la pantalla y Santiago hasta que acabé de enviar mensajes y volví a guardar el teléfono móvil.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Suspire... Nada podía estar peor: lesionado, golpeado y mordido por un ser sobrenatural y sin el amuleto.
En eso veo como Alaric saca el móvil después de hablar respecto al tema, observa brevemente dentro del contenedor con atención. Quizá allí estaba el amuleto, tenía que ver. Me asomé para observar y comencé a revólver en el cubículo. Había sangre por todos lados! Y no reconocí el cuerpo hasta que al correr lo que había supuesto era una bolsa de basura con lastre podrido noté que una mano de mujer ensangrentada caía de la misma sin gracia y digna de una película de terror donde el suspenso carcome la situación.

Con un grito me aparte de inmediato como si se tratara de un cuerpo corrupto. Cosa que no distaba mucho de la realidad. Sentí náuseas, había visto cuerpos sin vida, pero este estaba podrido hace mucho. El olor que emanaba era sangre podrida, parecía que sus órganos se habían descompuesto con una velocidad increíble. Vomité al costado Apoyándome contra una de las pareces del callejón. Alaric preguntó cómo estaba seguramente sorprendido por la intolerancia que había presentado y por creerme gallina. Me incorporé como quien se recupera de una caída en un lugar desconocido, con algo de miedo, con dudas e incertidumbres.
- Tengo un libro de preguntas para hacer... Pero antes necesitó que le saques el amuleto que lleva en el cuello colgado por favor... Debió de quitármelo en un descuido.- no podía volver a revolver apenas si me concentraba en no recordar la imagen de su cara totalmente demacrada y su brazo con largas extensiones de venas negras y cardenales por su cuerpo descubierto como para no volver a vomitar otra vez.

Alaric se apartó, algunas de las magulladuras y heridas del brazo ya no tenían tan mal aspecto como hace unos momentos antes y al menos ya no sangraban. Así que apenas volvió agradecí el gesto y tomé el amuleto cuya inscripción rezaba Vade Retro Satana.

Obviamente no funcionaba con todos los seres de la oscuridad pero al menos estaba vivo. O tal vez el hecho de estar vivo era por puro milagro, que gracias a un ser superior contaba con Alaric como ángel de la guarda que estaba justo en el momento y lugar indicado. Era normal que mis preguntas no encontrarán respuestas últimamente y esto me daba más jaquecas que de las normales.
Tenía que hablarlo con alguien... Alaric se mostraba dispuesto al menos.

- No te quiero molestar pero necesitó que me digas que paso, tengo un rollo en la cabeza - pregunté sin poder esperar más tiempo. Él tenía razón y corríamos riesgos de permanecer allí pero no iba a poder vivir con esas dudas tampoco.
avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

A veces se me olvida lo frágiles que son los humanos, y lo fáciles que son de impresionar. Lo ingenuos que son. Yo también lo fui pero fue hace tiempo de eso que ni siquiera recuerdo lo que se sentía formando parte de la humanidad. En ocasiones lo hecho de menos, y si tuviese el poder de volver atrás en el tiempo lo haría; habría ahorrado muchísimo dolor. Arrugué la nariz con desagrado cuando Santiago vomitó, el hedor de su regurgitación debido a mi privilegiado sentido del olfato era más que perceptible, inaguantable. Lo sentía mucho por el, se encontraba en aquella situación por mi culpa y de nuevo se me olvida que normalmente los humanos no ven cadáveres, menos aún de subterráneos.

Lo siento — me disculpé posicionándome a su lado y sin saber muy bien como reaccionar, le di algunas palmadas en la espalda. Si es que no se me da nada bien ese tipo de cosas —. ¿Un amuleto dices? — me giré hacia el cuerpo de la vampiresa, me arrodillé y alrededor de su cuello hallé un colgante: el amuleto, supuse. Se lo quité con cuidado pero antes de entregárselo al mundano lo inspeccioné unos instantes. — ¿Para qué es esto? ¿Quién te lo ha dado? — pregunté con sospecha y dudando unos momentos para entregárselo porque no me fiaba de quien podría haberle dado eso a un humano, pues bien podría ser un amuleto de seguimiento, o quien sabía si maldito. Entonces leí la inscripción en latín que llevaba que traducido decía "Apártate, Satanás". ¿Un amuleto repelente de demonios? ¿Cuánto sabía éste humano sobre el submundo? ¿O no era más que una baratija adquirida a causa de supersticiones? Finalmente se lo entregué y con cuidado le tomé del brazo para salir del callejón, debíamos largarnos de allí lo más rápido posible antes de que llegaran "el equipo de limpieza".

No importa, te daré respuestas porque te lo debo. Esa de ahí era una vampiresa, dudo que se te haya quedado alguna duda después de que te haya mordido. Tal y como cuentan las historias mueren con una estaca en el corazón, decapitados o exponiéndose al sol. — murmuré a pesar de que a nuestro alrededor no había ni un alma. Giré varias esquinas hasta que pudimos salir hacia una plaza solitaria, allí al menos estaríamos tranquilos. Estaba dispuesto a seguir respondiendo preguntas hasta que su curiosidad estuviese saciada. — Todo empezó por la llegada de esos brutos ¿recuerdas?. Ese grupo de moteros, pues bien, todos ellos pertenecen a una manada de hombres lobo, los cuales sienten un odio natural hacia los vampiros, por eso pasó lo que pasó. Yo... bueno, uno más de ellos pero pertenezco a otra manada. — le miré de reojo muy dubitativo por como se podría tomar lo que le estaba contando. ¿Demasiada... información?


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Re: Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada [Libre]

Mensaje— por Invitado el Sáb Ago 29, 2015 7:15 am

Una pinta negra, música estridente y compañía improvisada
Con Alaric Levinson

 Terminé de escupir al costado lo poco que me quedaba de dignidad y al aceptar el amuleto imagino que suspiré con alivio que allí estuviera y mirándolo a los ojos a Alaric respondí - Ese amuleto lo compré...por miedo, a una mujer muy extraña en una de esas tiendas del centro a las que se accede por un callejón y que terminan de alguna forma engatusandote y vendiéndote baratijas por un precio mas caro del valor real - y terminé de escupir el piso una vez mas para sacarme el sabor desagradable de la boca y salir de allí. Volví a colgarme el amuleto de todas formas y lo guardé bajo la camisa.

Para mi suerte fue él quien continuó con la conversación de antes, solo buscaba alejarme del lugar del hecho. No podía pensar en otra cosa que en el cuerpo corrupto de la mujer y a medio camino ya estábamos al reparo del aire libre en medio de una plaza para mayor tranquilidad. Después de darle vueltas al asunto coordiné dos de las neuronas que aun quedaban vivas y salvas y respondí - A ver si estoy en lo correcto... ¡¿Eres un Hombre Lobo?¡ - elevé un poco el tono inconscientemente. En realidad no necesitaba su afirmación, si me basaba en lo que había visto antes esto caía de maduro, pero era algo que no sabía si quería saberla o no, o si me la estaba ocultando solo para no perder la cordura.

- Vampiros, hombres lobo, demonios... ¡yo no se qué demonios me esta pasando en este ultimo tiempo! ¿De donde salieron todos estos seres Alaric? Dime por favor- rogué con el rostro cansado, a considerar por la expresión parecería estar por llorar o estreñido. Cualquiera de ellas se aplicaba. No entendía porque la aparición de estos seres justo ahora. Todo era mucho mas raro momento a momento - ¿Y qué es el equipo de limpieza? - terminé al recordar esa como una de las preguntas pendientes. Había un banco de cemento casi al ras del piso, no estaba en buenas condiciones pero decidí sentarme allí para no dar vueltas a la plaza y terminar mareado una vez mas.

Y otra vez esa maldita migraña!

avatar
Invitado
Invitado
está

Volver arriba Ir abajo

Irremediablemente le miraba con pena. No tenía buen aspecto, en vez de estar allí conmigo recorriendo unas calles tan oscuras como peligrosas y en proceso de darle algunas respuestas, debería estar descansando en su casa. Había pensado aconsejarle que se aferrase a su amuleto pues parecía auténtico y le protegería de las posesiones de los demonios que últimamente había oído que se habían incrementado. También le recordaría que tenía que vendarse bien sus heridas, nadie más podía verlas... al menos no un mundano. — No lo considerarás una baratija si al final lo has comprado por un precio tan elevado. Si has sentido tanto miedo como para comprarlo, eso significa que sabes más de lo que quieres creerte. Es complicado enfrentarse a la realidad.

El gélido viento del invierno no me hacía estremecer, ni se me calaba en los huesos pues lo sentía agradable después de la carrera y la pelea. En cambio no lo fue la pregunta que formuló el humano, la cual ya había sido respondida pero necesitaba que se lo reconfirmara. Era de esperar, estaría alucinando.

Si... — murmuré deslizando mi mirada hacia él —pero por favor, no eleves tanto la voz — dije volteándome de un lado a otro en busca de algún oyente, pero no, por fortuna continuábamos solos. Era muy tarde, demasiado para ponerse a pasear con el perro o jugar en el parque, en cambio la zona de discotecas y bares estarías hasta arriba de gente. Que incómodo me resultó que Santiago supiera algo tan personal... mi secreto, aquel que ni mi familia sabía porque no creía que entenderían, pero con él no me quedó más remedio después de que fuese atacado por una vampiresa y que un hombre con garras le defendiera.

Todos esos seres que has enumerado siempre han estado aquí, Santiago, solo que hasta ahora no te habías encarado con alguno, aunque seguro que ya lo habrías hecho anteriormente solo que no te diste cuenta porque parecen humanos cuando van ocultos. Normalmente los humanos no pueden vernos en nuestra forma real, solo pueden aquellos con "la visión", y creo que tú formas parte de ellos; te delató la forma en la que me miraste en los baños de ese bar cuando saqué mis garras. Se te habrá activado esa capacidad hace poco, no lo sé, tampoco se muy bien como funciona eso, pero eso quiere decir que tengas sangre de cazador de sombras, es lo común en estos casos.— suspiré a la par que me encogía de hombros, y ante su siguiente pregunta arqueé una ceja. ¿Dije en voz alta "equipo de limpieza"?. Me lo quedé mirando en silencio unos segundos pensando en qué responderle. Le ayudé a sentarse en el banco para hacer un poco más de tiempo. — Son compañeros de mi manada a los que he pedido ayuda para que se deshagan del cuerpo, normalmente lo hago yo pero no podía dejarte solo. — en silencio le vuelvo a mirar de arriba abajo, todavía su piel no había recuperado su color.— Deberías ir a casa, descansar y mañana pedirte un día de asuntos propios en el trabajo. Te acompañaré a casa. No tienes buen aspecto ¿sabes?.


You:
avatar
Mensajes : 228

Reliquias : 572


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6279-alaric-levinson#54541http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t6329-alaric-levinson-rshttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t7132-alaric-levinson-crono#62243
Hijo/a de
la Luna

Volver arriba Ir abajo

Contenido patrocinado
está

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.