10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


25/12 - ¡Por fin se ha abierto el panel de inscripción para moderadoras/es! ¡Apuntáos cuanto antes! Además, administración quiere dejar constancia de que, con motivo de las fiestas, la nueva limpieza por inactividad se realizará entre los días 03 y 04 de enero. ¡¡De nuevo, Felices Fiestas, submundis!!


19/12 - ¡Las noticias de final de 2016 están recién sacaditas del horno! ¡Felices fiestas!


04/10 - ¡Aquí llegan el inicio oficial de la Trama Global! Seguid este caminito de baldosas amarillas para saber dónde están vuestros temas, quiénes participan y decidir en cual entrar. ¡Esperamos que lo disfrutéis mucho!


06/09 - ¡Aquí llegan los cambios en la ambientación y la trama y las noticias de agosto y septiembre! No dejéis de leerlas, porque dentro hay muchos cambios importantes.


31 # 39
22
NEFILIMS
4
CONSEJO
9
HUMANOS
9
LICÁNTRO.
6
VAMPIROS
11
BRUJOS
4
HADAS
5
DEMONIOS
0
FANTASMAS

V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

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V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 11, 2015 8:42 pm

El novato del departamento de policía, Nick Grey, se removía intranquilo en su asiento de copiloto al tiempo que su atención se volvía -por décima vez- a la chica que recién habían arrestado. La habian encontrado en el borde del puente, con sus tacones en mano. Haciendo "equilibrio", según ella. Se había negado a darles su nombre y no portaba ninguna identificación además de una simple nota con una dirección. Por alguna razón Nicholas sabía que aquella chica no era de las que siempre arrestaban: Niñitas de papá con algunas copas de más, prostitutas con un abuso de drogas y ladronas haciendo lo suyo; no.. Esa chica parecía haber salido de alguna revista de alta costura y mucho más cuando el vestido rojo oscuro que llevaba no hacía mas que afirmar esa idea.

Recordaba -antes de arrestarla- que a la luz la tela parecía brillar y adaptarse perfectamente a su silueta, dejando descubierta parte de su espalda. Lo suficiente como para mostrar un tatuaje que subía por su columna hasta terminar en un intrincado diseño en su nuca. A su ojos había parecido símbolos de una lengua extraña y al término.. una flor.

Hombre, incluso cuando Nick no tenía ojos para nadie mas que para su novia, podía admitir que había casi cedido a la tentación de seguir aquel tatuaje suyo con sus dedos.- ¿Porqué me mira tan fijamente, oficial?- Dio un respingo al escuchar su voz baja y perezosa, su rostro siendo apenas visible en la oscuridad. Pero esos ojos... Fijos en él parecían brillar bajo una luz propia, de un azul vibrante.

Negó cualquier intento de desconcentrarlo de su misión, centrando sus ojos en la calle. Hasta que se detuvieron en un semáforo. Parecía que ese lado de la calle estaba desolado; ni un alma vagaba por las calles.

El silencio volvió a caer sobre ellos hasta que la chica de rojo volvió a hablar.- ¿Quieren ver un truco?- Una risita baja acompañó a sus palabras. Vagamente escuchó hablar a su compañero, pero él estaba muy lejos. Hipnotizado por su mirada, sin ser consciente de que ella alzaba las esposas como un trofeo del cual pavonearse. No se dio cuenta de que ella estaba libre hasta el momento en que salió disparada fuera de la patrulla, riendose de ellos.- ¡Mierda! ¡Dejaste la puerta abierta, idiota!- Negó, incapaz de creer cómo se había soltado con tanta facilidad, y salió tras ella. Él mismo se había asegurado de cerrar sus puertas.- Avisa a la estación que vamos..- la voz de su compañero se cortó de inmediato, siendo luego reemplazada por lo que parecía ser...¿Llanto? Dios, ni siquiera era eso.. Sollozos amargos rasgaban el pecho de su compañero mientras balbuceaba "..ella. Dios, nunca entendí como me pudo elegir. Aún cuando yo era solo un empleado de su..." ¡¿Qué mierda le pasaba?!- Esta abrumado por su propia felicidad, oficial.- La mujer... Estaba de vuelta. Se giró empuñando su arma y le indicó que levantara las manos. No caería de nuevo en su juego. Ella obediente alzó las manos -aun sujetando sus tacones- con una sonrisita, como si todo eso fuese una estúpida broma. Nick se movió hacia ella sacando sus esposas, dispuesto a ponerla bajo arresto de nuevo, pero el cambio lo dejó atónito.

Su cabello se tornó de un vivo rojo y sus ojos de un ambarino puro.

Frente a él. En. unos. Puñeteros. Segundos.

El cansancio le estaba jugando una treta. Debía ser eso. Necesitaba unas vacaciones, porque no podía ser verdad lo que sus ojos veían.- ¡Oh.. no se asuste, oficial! No le haré daño...- Se mantuvo inmóvil mientras ella se acercaba, cada uno de sus movimientos evocando en su mente el recuerdo de algún felino. Esa mirada hipnótica, sus pasos lentos y tranquilos además que todo en ella era una mezcla de peligro y atracción que no le gustaba para nada.

Mentía, pero tenía que aferrarse a ese poco de cordura que le quedaba.- Solo tuvo la mala suerte de pillarse conmigo en el momento equivocado.- Posó su grácil mano en las suyas y con suavidad lo obligó a bajar el arma.- No se preocupe, no perderá su trabajo.. Las cámaras no me grabaron en ningún momento y usted, junto a su compañero no me recordarán. ¡Es como si yo fuese sido un fantasma!- su risa haciendo aparición de nuevo. Aunque ahora, a la luz, podia ver que algo raro pasaba con ella. Sus pupilas estaban levemente dilatadas y sus ojos, vidriosos; ademas que un leve aroma dulzón emanaba de su piel a esa distancia. Nick estuvo a punto de decir que ya se le había ido la olla, cuando..

... se despertó.

Su compañero y él se miraron confundidos por haberse quedado dormidos en medio de su horario de turno. Aunque esa noche estaba bastante tranquila. Nada fuera de lugar. Momentos antes que Bastien encendiera el auto, pensó en su novia. Tenía que llevarle flores, no sabía con exactitud porqué, pero debía hacerlo.


~~ 00 ~~


A través de la espesura de la noche se podía observar con claridad una figura femenina recortándose contra las luces de los faroles. Su cabello, suelto tras su espalda, acompasaba con su vaivén el paso que llevaba hacia un desconocido destino. Esa noche no habían límites ni reglas, para ella. Era libre al fin. Al menos hasta que el efecto de la magia de las hadas dejase su cuerpo, cosa que sería al alba. Y faltaba mucho para la llegada de ese momento. Zeraphine soltó una suave risita y subió de un salto a una de las bancas, para finalmente volver a calzar sus tacones. No quería llegar impresentable a las calles mas transitadas de New York, ¿no? La drogada bruja, en ningún momento borrando la sonrisa traviesa que adornaba su rostro, dio inicio nuevamente a su caminata transformando otra vez su imagen. Su cabello siendo azabache y sus ojos se volvieron de un azul hielo. Una digna imagen de una verdadera bruja. Ataviada de rojo y exudando la sensación que poseía el mundo en sus manos. En busca de una nueva manera de divertirse, además de tentar a la ley mundana, comenzó a elegir un bar al azar. Cubrió sus ojos con su mano y con la otra apuntó a cualquiera dirección, sin antes girar un poco. ¡Voilá! El elegido era lo que parecía ser un club, así que contenta con su resultado entró de una vez al lugar.

A paso firme se abrió camino entre la muchedumbre, siendo solo un lugar su objetivo principal. La barra. Quería resolver cierta duda y ahora -libre de cualquier atadura que habían sido sus inhibiciones- podría obtener sus tan ansiadas respuestas. Reflejando seguridad y atracción pura, movió su cabello hacia un lado de su rostro. Dejando descubierta parte de su cuello y espalda, gracias a su vestido. Un gesto propio de ella, pero que ahora tenía una connotación bastante diferente. Ya cerca de la barra buscó por la muchedumbre cercana algo de su gusto. Respuesta segura se la daría un hombre, por lo que declinó ir en búsqueda de una chica. Fijó la mirada en uno en específico y, sin detener su paso, esperó a que la mirara.

No tuvo que esperar mucho.

Tomando asiento en uno de los taburetes, guardó silencio hasta que apareció su elegido.- Invítame un trago..- le dijo, dándole una solo mirada. No le fue ninguna sorpresa la sonrisa que vio en el rostro del humano...

Definitivamente esa noche solo acababa de empezar.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 9:31 pm

Las calles húmedas de Nueva York solo molestaban aún más a una muy borracha Lily Blackwell. Había ido a un bar prestigioso, había conocido un chico encantador cuyos ojos como la medianoche la habían cautivado. Había bebido, una, otra y otra vez. Había intentado coquetear con aquel hombre pero lo único que había obtenido habían sido unas palabras cortas y de lo más misteriosas que sólo la habían enganchado más. No sería una gran belleza pero su cabello oscuro y sus ojos como almendras solían hacerla una belleza exótica en las noches que como esa quería un poco de diversión. Iba a obtenerla, estaba totalmente decidida.

Sólo que su decisión no había importado de nada. No importaba cuantas insinuaciones, coqueteos, provocaciones -cosa que eran totalmente raras en ella. La abogada más joven de su bufete- el joven no había dado muestras de estar siquiera mínimamente interesado. Era como si todo lo que Lily representaba le fuera francamente aburrido. Así que con la poca dignidad que le quedaba había salido como un rayo del bar.

Un ruido a su izquierda la hizo soltar un grito. El alcohol en sus venas la hacia más paranoica y podía jugar que había visto una sombra desplazarse a una velocidad sorprendente.-¿Hola?-su voz, chillona y suave por el miedo; resonó por las calles vacías. "aquí no hay nadie Lily" sin embargo no era capaz de convencerse. Sus ojos recorrieron las calles que empezaban a girar. "voy a perder el conocimiento" pensó mientras el suelo se acercaba peligrosamente. "voy a perder el conocimiento en una calle donde podrían.. Podrían..."

-No deberías ir sola. Podrían violarte-la voz, arrogante y seductora; hizo que se estremeciera en los brazos del hombre que acababa de atraparla. El mismo del bar. Sonrió y sus manos se deslizaron por el cuello del español. Suponía que era español por un pequeño acento que tenía. El hombre no parecía tan molesto como antes, parecía detectar algo así como ¿hambre? Seguro deseo.-¿Vas a violarme?-susurro con una voz melosa, deshibida debido al alcohol en sus venas. No sabía el nombre de aquel hombre, ni siquiera se preguntaba porque aparentemente la había seguido desde el bar a el callejón. Sólo pensaba qe era atractivo. Que tenía la camisa ligeramente húmeda debido a la lluvia que había caído y que estaba muy cerca.-Si no me equivoco. Una de las dos personas tendría que oponerse-comento aquel castaño y ella pensó que era una manera amable de decirle que si. Realmente no le importaba que le pidiera lo haría, su mirada firme azul le decía que malas cosas pasarían si no lo hacía, era como un magnetismo que hacia que ignorara el peligro y sólo pensara en cosas tontas. Como si el hombre tendría los brazos tan firmes como parecía. O sus labios serían igual de cálidos de como se veían...

Súbitamente notó como el chico la apartaba. Se tambaleo al tener que sostenerse nuevamente en sus pies y soltó un grito de indignación.-¿qué te pasa?-le grito y noto como el chico parecía quedarse como una estatua. Así era capaz de mirarlo mejor. Era pálido, terriblemente pálido.-Tienes una cortada-murmuro el hombre mientras se relamía los labios. Lily se llevó las manos a la oreja de donde de un pequeño corte manaba el ya característico líquido carmesí cálido y cuyo olor siempre conseguía marearla. Miró al hombre anonada y las palabras se quedaron mudas en sus labios al notar su mirada. Había un brillo peligroso en su mirar pero no parecía preocuparle. Los ojos azules del hombre, oscuros como la medianoche; le decían que todo estaría perfectamente bien.

Segundos después sintió los brazos del chico y luego sus labios en el cuello. Su único pensamiento coherente fue que más que tener los labios cálidos eran fríos.

•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

No quería hacerlo. Era lo que se repetía constantemente mientras la sangre, su sabor explotaba en su boca son igual. Al principio la chica se había resistido pero finalmente estaba dócil en sus brazos, debido a los efectos de la saliva de los vampiros. Llevaba varios días sin beber, se suponía que iría de caza cuando ella se había cruzado en su camino, y el olor a sangre había sido el detonante. ¿iba a ir de caza de todos modos. Que más daba? No quería matarla a pesar de todo, por lo que después de litro y medio se separó de ella a regañadientes. Todavía tenía hambre, quería seguir saboreando la sangre que ahora se escapaba de su cuello. Últimamente era así, le daba igual todo. Las chicas pasaban por sus brazos como sí de ruleta rusa se tratara.

-¿Estas bien?-susurro James a la chica en sus brazos, que tenía los ojos vidriosos y cuyo lápiz labial, tenía un olor como a cereza. Era una mezcla de olores para su sentido. El olor totalmente apetecible de la sangre, metálico y cúprico. El olor del perfume de la chica, como lirios y cítricos, el ligero olor dulzón de el sudor en la mujer. Y el alcohol. Alcohol que ahora estaba en sus venas, no era suficiente para lograr que sintiera algo más que una especie de subidón de energía.

Diez minutos después Lily Blackwell estaba frente a un hotel sin poder recordar como demonios había llegado ahí. Recordaba algo de un hombre apuesto; seguramente se había desmayado después. James elegante como siempre decidió seguir con su cacería, necesitaba terminar de alimentarse. Con un demonio, quería sentir la sangre corriendo por sus venas, ese sabor distrayéndolo de sus pensamientos. Con la ropa ya seca y con una chamarra de cuero café, una camisa azul de botones y unos jeans; entro al primer bar que encontró.

Fue a sentarse directamente a la barra, una copa de vino frente a él. Su mirada perezosa recorría a todas las chicas pero ninguna de las presentes parecía llamar su atención. Todas eran o demasiado rubias, o demasiado flacas. O simplemente tenían esa mirada de diosas que creían ser las reinas del universo. Una total molestia. Bueno normalmente le daba igual. Ese interés por elegirlo todo con sumo detalle le desesperaba. No solía ser tan quisquilloso con su comida, con que fueran bonitas y tuvieran la sangre limpia

Noto como una chica, con un cabello negro azabache y unos ojos azules como el hielo se sentaba a dos taburetes. Tenía un vestido rojo que no dejaba mucho a la imaginación y era tan hermosa que logró que el vampiro levantara la vista de la copa frente a él. Parecía decidida a engatusar un hombre lo cual logró que sonriera con diversión y regresara la vista a su copa. Algo en ella se le hacía tan terriblemente conocido que logró que frunciera el ceño. Una suave bocanada de airé le dijo que era una bruja por lo que descarto de inmediato cualquier parecido que podría hallarle y desvío su mirada a otra chica. Necesitaba una mundana.

No quería volver a tomar sangre de bruja. Pero el pensamiento y el recuerdo, doloroso y indeseable logro que sus sentidos se activaran por lo que sus ojos seguían disimuladamente cada movimiento de la bruja. Como un halcón cuyos ojos han encontrado una presa predilecta. Últimamente tenía una fetiche por las brujas. Si.

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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 17, 2015 10:42 pm

Apoyando su rostro en una de sus manos, la bruja se detuvo a estudiar el potencial de su acompañante.  Era apuesto, incluso ella podía aceptarlo. Tenia ese tipo de atractivo que quitaba el hipo. Casi todas las chicas que los rodeaban estaban pendientes de alguna u otra forma de él -en miraditas o tenían los ojos clavados en su elegido-, siendo luego ella el centro de las tan amables emociones que acarreaba el hecho que era ella ahora su compañera. Mira que divertido. Aunque  en su estado no permitiría que todo eso se pasase de sus límites, si ella así lo deseaba. Aquel humano sería simplemente como un ratoncillo de laboratorio; un sujeto con el objetivo de darle respuestas a sus tan alocadas dudas. Ignorando por completo a la tanda de humanas, Zeraphine esperó a que su humanillo llamase al camarero.- Lo que la señorita desee..- dijo luego de pedir lo suyo.

Uff... Tenía la mala suerte de pillarse otro caballero más. Estaba realmente harta de que el destino parecía seguir burlándose de su debilidad, obligándola a pillarse a hombres que le recordaban ese maldito vampiro. ¡Ja! Te dije que lamentarías no haber borrado cada recuerdo con él. Eres una muy mala mentirosa, hermanita; pero te agradezco en parte que no lo hicieras, ya que sinceramente me encanta revivir esos momentos. Por fin la reina de la fiesta aparecía. Ya le resultaba raro el no escucharla en sus pensamientos sobre todo porque el hechizo la había alcanzado a ella también. ¿Qué hechizo? Pues todo eso se lo debía a la brujita mala leche que había visitado hacía no muy poco. La muy bastarda le había hecho comer comida de hadas en promesa de responder todas sus preguntas acerca del diario y de su padre, para luego -después de comerse el dichoso pastelito- decirle que tendría que sobrevivir la noche "... Para probar si mereces tu apellido " prometiendo que si lo hacía respondería cada pregunta, al día siguiente.

¡Y allí estaba! Drogada, pero feliz de la vida. Incluso mucho mas de lo que había estado en décadas.

Libre de cualquier entumecimiento. De cualquier cadena o límite que se había impuesto.

Siguió con la mirada al barman y se lo pensó un momento.- Sorprendeme. Que no estoy segura que pedir.- Compartieron una sonrisa amable y se volvió a su elegido, sin antes tornar su sonrisa en algo un tanto mas oscuro y sinuoso. Para Viktoria toda esa situación tendría un diferente matiz si no estuviese bajo el mandato de esa magia tan bonita que tenían las hadas: Ni loca tocaría una bebida alcohólica y mucho menos trataría con tanta cercanía a un mero desconocido. Todo sería previamente calculado y planeado con delicadeza... Pero no estaba para perder tiempo. Su meta era ahora el explotar lo mas posible su nuevo carácter, mucho mas cuando ella parecía compartir su emoción.-Y ¿Cuál sería el nombre de mi acompañante?- la bruja ni siquiera se inmutó a la cercanía del mundano. Siguió impasible aun cuando podía ver con claridad los detalles de su mirada.- Tan lindo rostro debe poseer un lindo nombre, ¿no?- sabía elegir sus palabras con cuidado. No todos los días se pillaba con ese tipo de sorpresas. Se mantuvo silenciosa, aun cuando el barman depositó su trago frente a ella.- Vodka y un toque de lima. Espero que te guste.- Asintió, agradeciendo en parte la interrupción del camarero. Y deslizando su dedo por el borde de su copa, se concentró en la cristalina bebida.- Tranquilo, querido ¿Acaso no es mas divertido no saber mi nombre? Así todo lo que pase será mas fácil de olvidar.- Mentía. Aquel humano no podría recordarla mas que en algún sueño, pero solo ella lo sabía. Sus recuerdos desaparecerían luego de aburrirse de él.

El humano pareció aun mas interesado, haciéndose el misterioso al mirarla de esa manera. Una risita escapó de los labios de la bruja cuando su elegido terminó de un trago su bebida y se levantaba de la nada. Extendiendo su mano a ella en una invitación.- Pues entonces dejame guiarte hasta un lugar muy divertido, muñeca.- Ains.. Zeph, dejame ser yo quien lo saque de su burbujita de rompecorazones. No seas mala. Anda, dame el gusto. Tomando la mano que el humano le ofrecía, esbozó una sonrisa. No.. Su elegido no la llevaría a ningún lado, pero quería verlo intentárlo.- Si es asi, entonces mereces mi nombre. Zeraphine, llámame así antes que muñeca.- Un claro mandato enmascarado con un tono delicado y elegante. El humano pareció entenderlo, porque asintió -con una sonrisa- y la alejó de la barra, con la copa en sus manos.

Dejando que su nuevo acompañante la guiase hasta un punto prudente -donde se desharía de él-, la bruja tuvo un extraño pensamiento. Lindo, pero todo un cabrón bajo esa fachada encantadora y atrayente. Le recordaba alguien, eso era seguro. Alguien que prefería no nombrar, pues su mero nombre evocaba aquellas amargas memorias que había prometido borrar. Pero no había tenido la fuerza para hacerlo...
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 1:20 am

Había estado divagando en su propia mente. Sin tomar realmente nada de la copa frente a él. Aburrido y concentrado en sus propios y tortuosos pensamientos. Quería ir a buscarla. No sabía el como o el porqué, pero deseaba hacerlo. La verdadera razón la sabía, muy en el fondo de su mente sabía el porqué deseaba buscarla. Pero desde su punto de vista era que no podía dejar las cosas así, no si corría el riesgo de morir. Había hecho sus investigaciones, consultado viejos amigos y todavía no podía adivinar el porqué Nathalie le buscaba. Lo único que sabía es que tenía que ver con que el fuera vampiro. Como si nunca debió haberlo sido. Jugueteó con el borde de su copa hasta que escuchó unas palabras que lo hicieron tensarse de manera fiel y evidente. Se quedó como de estatua y incluso sintió como la copa en sus manos empezaba a fracturarse por lo que la soltó.

Zeraphine. Aquella hermosa bruja había dicho que su nombre era Zeraphine.

Se tensó y se repitió las palabras, todo lo que la bruja había dicho en su mente. Comparando su voz con la de la Zeraphine que él conocía. Aquello no lo hizo sentir mejor. Porque su memoria nunca le fallaba y podía apostar no su mano -pero si un par de dedos- a que eran la misma. "Cabrones de mierda" pensó con amargura mientras sentía una punzada de protección y celos dirigida hacia el mundano. La bruja era suya. Nadie le podría un dedo encima ni la miraría como si fuera un trozo de carne. Nadie. "Intento evitarla por todos los medios y viene a mi. Que conveniente" apretó los dientes y sus ojos siguieron sus movimientos, rezando por que se fuera sin verlo. Sin embargo era demasiado impulsivo.

Así que cuando la bruja y el mundano se pusieron de pie. Él lo hizo también, con más elegancia y tacto cabía decir. Se recargó en la barra cruzándose de brazos mientras sus ojos seguían pegados en el cuerpo de la bruja. La prefería de la otra manera. Con su cerebro antes de su cuerpo. Pero nunca había negado que era hermosa. Con ese vestido... Sintió el pinchazo de sus colmillos a pesar de que acababa de comer. Porque la deseaba, no morder. La deseaba en general. Quería tragarse sus palabras y no mentiría esta vez.

Los siguió hasta fuera del local, sus ojos miraban al humano con desprecio. Con que le diera una razón para hacerlo lo haría. Una sola... Apretó los dientes con tanta fuerza que sintió como sus propios colmillos le perforaban la piel. Soltó un quejido quedo cuando la sangre le inundó la boca. Siguió en las sombras, esperando. ¿Por qué demonios la bruja actuaba de esa manera? No era en lo más mínimo normal en la recatada Zeraphine que él había conocido. ¿Sería Harmony? ¿La habría confundido? Pero él nunca se equivocaba y dudaba estar equivocado ahora. ¿Le mataría si bajaba?

Bueno estaba dispuesto a tratar.

Notó el exacto momento en que el mundano, ni tonto pero si muy aprovechado, intentó propasarse con la bruja. Se obligó a permanecer quieto por cinco segundos. Diez. Veinte y a los treinta mandó todo a la mierda y raudo y veloz estampó al idiota contra una pared más alejada y con una voz peligrosa y que no le pertenecía dijo con una voz firme, seria y claramente molesta.-Fuera de mi vista, Sr. Christian Grey-comentó mordaz y se volvió hacia Zeraphine, con los dientes apretados, una agonía en sus ojos. Molestia ante todo. El otro mundano no parecía tan dispuesto a obedecerle, incluso se veía más molesto que antes.-Y tu quien eres para darme o...-mal uso de palabras. James quería matarle de todos modos, sonrió de lado con simpleza y se dispuso a matarlo con una limpia estocada de su hoja oculta y desaparecer. Los celos lo corrompían. Además nadie le ponía la mano encima a una chica borracha si el podía evitarlo. No había sido difícil de descifrar. Apestaba a comida de hadas.

Sólo que alguien había detenido su ataque.

Y sabía quien carajos había sido. Señorita "No-mato-a-nadie-a-menos-que-seas-tu-cabrón"
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 3:48 am

Sin soltar la mano de su humano, la bruja cruzó el lugar a paso lento. Como si disfrutara del hecho que su acompañante imaginara que ya tenía una conquista ganada. ¿Qué le harás? Vamos, hermanita, dime. No.. dime que no te aprovecharás de él como si fueses una asaltante sexual. ¡Demonios, Zephy! ¡Sabía que eras toda una loba vestida de oveja, pero nunca a este punto! Con las risas de Milena resonando en su mente, salieron juntos del lugar. Volviendo al cobijo de la noche y el frío que se cernía sobre ellos. Jamás había dicho que se aprovecharía del pobre humano, solamente... se divertiría a su costa. Aunque claro, sería toda una violadora si él se negase a seguirle el juego; cosa que dudaba. Y mucho. El mundano soltó su mano y pasó la mano por su cintura, acercándola a él como si realmente fuesen algo.- No me has dicho tu nombre.- no era una pregunta ni una indirecta. Estaba exigiendo saber el nombre de su elegido y no pensaba esperar. Gracias al cielo, su acompañante eligió la opción correcta y respondió de buena gana.- Nathaniel, pero por ser tú.. puedes decirme Nathan.- tomó su mano libre y la besó con galantería. Con cualquier chica todos esos movimientos podrían haberle valido la noche a aquel mundano, pero no servían con ella. Hace bastante había aprendido que los caballeros eran los peores, por lo que sus intentos eran en vano.

No obtendría nada de ella.

Y para dejárselo claro, comenzaría a derrumbar su seguridad. De a poco, con suavidad para no levantar sospecha alguna.- ¿Acaso la calle era el lugar tan divertido del que me decías? Si es así, me devuelvo al local..- comentó con aburrimiento, jugueteando con su trago aún en su mano. No lo había probado aún, esperaría solo un poco más. Al menos hasta que se deshiciese de su nuevo juguete.- No, claro que no. Solo un poco más allá y verás.- Zeraphine sabía exactamente qué quería Nathaniel. Cual era su tan ansiado punto, pero aún lo dejaría en su nube de galantería. Esperaría hasta que hiciese el movimiento decisivo como para lanzarse a actuar de una vez en sus recuerdos. Todo eso estaba resultando bastante más divertido de lo que había pensado. Supo en el momento exacto en que él atacaría de una vez. Tomando de mejor manera su copa, se posicionó de mejor manera para evitar perder el equilibrio y sintió como era aprisionada contra una de las paredes de un callejón medio iluminado. Definitivamente estan todos cortados con las mismas tijeras.. ¿Qué tienen con los callejones? ¿Una especie de fetiche? Esbozó una sonrisa socarrona y lo alejó lo suficiente como para que la mirase a los ojos. Dejó de presionarla con tanta rudeza al captar que no luchaba, sorprendido con su reacción.- Tienes una linda idea de lo que diversión significa, Nathaniel.- alisó el cuello de su camisa, como si no estuviese siendo acorralada por el cuerpo del humano.- ¿Qué harías a continuación? ¿Besarme? Pues hazlo. Te reto.- Sostuvo la mano del mundano en su mano, fijando su mirada azulina en la de él. Empujándolo hasta una decisión. Acompañó la repentina sonrisa traviesa de su elegido con una de su propia cosecha y esperó a que lo hiciera. A solo centímetros de sus labios...

Desapareció en un borrón.

Sinceramente sorprendida por la repentina huida del humano, estuvo a punto de comenzar a preguntarse si realmente había sido un humano.. cuando lo escuchó. Fuerte y claro. Esa voz.. Maldito fuese todo, pero le gustó el toque casi asesino que estaba teñido en su voz baja. Perfecta ocasión para contestar una de sus preguntas. Bebió un sorbo de su vodka y de inmediato arrugó la nariz, asqueada por el amargo fuego que bajaba por su garganta.- Sigue tan malo como antes.- Y sin siquiera preocuparle donde caería el vaso, lo lanzó hacia atrás sin siquiera mirar su caída. Estaba preocupada en algo más importante que el alcohol. El hecho que James mataría a su humano si no hacía algo. De un movimiento de su mano, detuvo el del vampiro.. estampándolo contra la pared opuesta. Dejándolo atrapado ahí, para que fuese testigo de cada movimiento y no fuese capaz de atacar de nuevo a su humano. Sip, había sido un tanto dura con él, pero realmente no estaba de ánimos de jugar a la enfermera con él. No de nuevo. Chasqueó su lengua y se acercó a su humano, quien parecía aterrorizado con lo que había pasado, soltando un suspiro cansado.- James, James... ¿Porqué siempre apareces para joderme la fiesta? - preguntó, sin mirarlo aún, arreglando las ropas de su petrificado elegido.

Soltando un bufido exasperado, la bruja cambió su imagen otra vez. Dejándose ver como James la había conocido, solo que mantuvo ocultas sus marcas demoníacas. Su cabello volviendo a su castaño y sus ojos tornándose de un verde claro. Viendo que su humano aún no respondía a algo, volvió su mirada al vampiro.- Genial. Ahora entró en estado de shock. ¡No me sirve de nada! ¡Y todo por tu puñetera culpa!- Y como si estuviese realmente a punto de hacer una rabieta, se cruzó de brazos y borró las memorias del humano. Dejándolo libre al fin. Nathaniel salió del callejón como un zombie, sin fijarse en que un hombre pálido estaba aún pegado a la pared opuesta y una chica castaña ataviada de rojo estaba a punto de estallar en una rabieta.

Repentinamente cabreada a un punto peligroso, Zeraphine dejó libre al vampiro. Fulminándolo con la mirada.- Para que mierda te metes, Amdahl. ¡Él es humano! ¡Ve a buscarte la comida a otro lado!- Si la bruja hubiese estado en todos sus cabales, se hubiese dado cuenta que le hablaba al hombre que no debía  recordar. Ya que supuestamente había borrado cualquier memoria que lo involucrara a él. Solo que su frustración no la dejaba caer en esa verdad.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 5:13 am

No estaba acostumbrado a esta nueva Zeraphine. En lo más mínimo. Su gesto se endureció y una sonrisita maliciosa se formó en su rostro. Seguía todos los movimientos de la bruja, cuidadosamente, mientras el mundano la aprisionaba contra aquella pared de granito. Dejo de sonreír y su ceño se frunció. Su asqueroso y maldito buen oído le daba la sonoridad perfecta por lo que podía por la suave respiración de Zeraphine, el jadeo excitado del mundano. Sintió una punzada en su pecho que empezó a crecer de forma vertiginosa hasta que era insoportable. Ni siquiera lo pensó por un momento. Escucho el nombre del mundano y sonrió. Sólo era una copia de lo que él era. Y sólo el podía ponerle las manos encima a la bruja de aquella manera.

El sonido del cristal haciéndose añicos le dio completamente igual. El jadeo asustado del hijo de su papi también le dio completamente igual. Era un asesino desalmado, preocupado sólo por sus propios sentimientos cuyo encaprichamiento por aquella bruja tenía que parar. Pero mientras se divertiría viendo la sangre de aquel cabrón correr... Porque no se alimentaría de esa escoria estaba clarísimo. Pero no pudo ser así.

Voló contra la pared opuesta con una fuerza demoledora. Al sentir la piedra en su espalda sólo pudo reír con aquella risa silbante e irritante que podía llegar a hacer cuando estaba empeñado en molestar. Miro a la bruja al acercarse nuevamente al humano y apretó los dientes antes de que un gruñido suave se escapará de su pecho. Como el de un león adulto y molesto. El sonido ronroneante de un gran felino.-Realmente querida es la primera fiesta que te arruino. Y sinceramente no se puede considerar fiesta porque he visto niños más hombres que tu presa-chasqueo la lengua mientras intentaba incorporarse molesto. Pensó en pincharla, sacar algún tipo de emoción en ella. Pensaba en muchas cosas también, como darle mejor uso a ese vestido y a la pared en la que se encontraba. Sonrió de lado y se pasó la lengua por los colmillos, provocándola de manera silenciosa.

-bah no es mi culpa que sea tan débil-.se burlo él mientras contenía la respiración al ver a Zeraphine nuevamente frente a él. La Zeraphine que el conocía, cuyo ceño se fruncía cuando estaba molesta y la cual tenía sentimientos tan delicados como cristal. Y el los había roto-No te hubiera servido de todos modos. Un palo con pantalones tiene más personalidad-el tono ácido en su voz podía tomarse por un intento de seguir pinchándola pero no era así. Estaba celoso. Bastante celoso si cabía. El mundano salió del callejón y James ni siquiera parpadeo al verlo partir. Sólo sonrió. Como un niño en Navidad. Uno que estaba a punto de morir a manos de una bruja asesina pero en Navidad como fuera.

Cuando las ataduras le soltaron reacciono caminando hasta que logró que ella estuviera a escasos centímetros de su posición. No le importaba que estuviera cabreada, incluso eso parecía divertirlo más. Se la había imaginado peor francamente.-Nathan-le corrigió él-Amdahl es para formalismos anticuados. Si quieres gritarme puedes usar mi segundo nombre. O puedo cobrarme ese beso en nombre del otro Nathan. Digo-su sonrisa desapareció y volvió a aparecer el ceño fruncido y la mandíbula apretada-te toco. y tu estás drogada-.se acercó a ella y le retiró un mechón de cabello que se le había pegado al cuello como si aquello fuera una prueba irrefutable.-de una manera indebida. Soy un hombre anticuado, mis modales me lo impedían.

Inhalo de forma profunda cerca del oído de la bruja. Chasqueo la lengua antes de recargarse sobre la pared mientras se reía suavemente-Droga de hadas. Sinceramente me sorprende que no estés desnuda, las personas con droga de hadas en su sistema tienden a hacer locuras como andar desnudas por ahí. Y si te sirve de algo. Una acabo de comer y dos nunca tomó de hombres, no es masculino ya sabes-hizo un gesto con la mano y luego se mordió el labio algo nervioso. Él, una de las personas más calmadas, frías, duras y cabronas del mundo estaba nervioso. Sólo que no era notorio en sí. Mantenía la serenidad en su mirada, analizando; siempre analizando. Esperaría el momento idóneo para atacar, pediría disculpas si lo veía necesario si no no lo haría. Prefería no pedir en lo más mínimo nada porque todas las muestras de algo humano le ponían los pelos de punta en todos los sentidos.

Reacciono impulsivamente y sonrió de lado mientras acorralaba de manera inconsciente a la bruja contra la pared. Recordaba haberla besado y se preguntaba si ella pensaría en lo mismo. Se humedeció los labios y sus ojos azules se clavaron en los verdosos de la chica.-¿cómo acabaste con droga de hadas?-la chincho mientras se cruzaba de brazos. Quería que intentara golpearlo. Ya vería como le cambiaba el juego. Sería él el que más reiría al final.-¿alguna especie de vendetta de alguna chica a la que le robaste un libro? ¿Querías ver lo que sentía Alicia en el país de las maravillas?
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Jue Feb 19, 2015 1:50 am

Estaba cabreada. Y estaba claro que era por que su elegido había sido neutralizado por aquel vampiro, no porque aún estuviese enojada por cómo la había alejado de esa manera tan dulce y suave esa vez en el bosque.

Para nada…

Demonios, si aún dolía como la mierda el siquiera mirarlo incluso cuando la magia de las hadas corría fuerte por sus venas. Necesitaba desquitarse. De alguna manera, pero tenía que hacerlo o sino terminaría desatando un caos de mayor escala y eso no era bueno. Para nada. Apretó los puños y cerró los ojos unos momentos, como si necesitase un tiempo fuera para poder elegir una opción coherente con respecto al vampiro, porque matarlo de una vez no era una opción viable –aunque tentadora como el infierno–. Un escalofrío recorrió su espalda al escucharlo gruñir, ese vibrante sonido alcanzándola como si de un toque fuese. Haciéndola sentir extrañamente diminuta frente a él. El papel de dominante sí que le sentaba bien cuando estaba cabreado, señor santo.- No es de tu incumbencia con quien me… acompaño.Acuestas, mejor dicho, Vik. O al menos intentas.. Evitó por todos los cielos utilizar esa palabra, que con él alrededor era imposible no pensar en otras cosas. Se mordió el labio, con fuerza, para no seguir respondiéndole y bufó como un gatito erizado. Le picaban las manos de solo pensar en cómo cerrarle la boca.- Es un humano. Creo que entiendes que está al final de la cadena alimenticia entre nosotros. Lo que lo hace débil por naturaleza.- Sintió el movimiento de Milena dentro de su mente, atenta al vampiro frente a ella. Si hasta parecía que a su otra yo sí que le interesaba buscar respuestas en el vampiro antes que en su anterior humano. Y de aquellas que necesitaba un cuarto de hotel o un sitio privado. Y no la culpas, ¿no? Nop. Para su mortificación, se dio cuenta que bajo el efecto de esa maldita droga, el impulso de acorralarlo contra la pared tras ella y quitarle esa sonrisa petulante con su propia boca era difícil de ignorar. Muchísimo más difícil que cuando estaba en sus cabales.  

La risita de Milena no se hizo esperar. Mmm… te apoyaría completamente si lo hicieras, Zeph. Incluso te aconsejo que lo hagas ahora, para luego excusarte que fue solo un acto irracional de furia y no porque le vienes teniendo ganas desde hace.. ¿Cuánto? Años, creo. Dime tú, hermanita.- Nathan...- Posó su mano en su cien y soltó una risita, como si todo aquello le causase gracia.- Claro. Tenía que llamarse así, realmente no me sorprende.- Aunque lo último la hizo clavar sus ojos sobre el vampiro. Un brillo predador encendió su mirada al deslizarla desde el azul de sus ojos hacia sus labios. Una sonrisita ladina tiró de la comisura de su boca, antes de volver a hablar.- ¿Y qué? Hubiese sido mucho más divertido estando en este estado. Además no me hubiese quejado para nada.- Como se arrepentiría de cada palabra, luego de que todo eso pasase. Quizás Zeraphine no fuese completamente consciente de cómo se comportaba en esos momentos, pero su mente sería el fiel recordatorio de que todo lo que esta noche haría… repercutiría cuando estuviese libre de la toxina feérica.  

La bruja se apoyó en la pared tras ella, como si nada interesante hubiese pasado.- Agradezco al cielo que no fuiste testigo de eso. Digamos que llegaste tarde para el espectáculo.- En realidad no había llegado hasta ese punto, pero estuvo a escasos segundos de hacerlo. Bendita fuese aquella anciana que le había llamado la atención antes de quitarse el vestido y lanzarse en una de las fuentes de agua de una plaza.

Sintiendo aún la frustración corriendo fuerte por su sistema, fijó la mirada en el hijo de la noche con una clara advertencia. No sería nada bonito que intentase algo ahora, porque sus emociones estaban al límite. Lo que conllevaba a que sus poderes estaban a flor de piel, como si fuese una energía palpable a su alrededor. Por ello mismo se veía tan endemoniadamente magnética, además que la seguridad que reflejaba era ya un punto para su atractivo.  Lo escuchó con atención, no perdiéndose ninguna palabra que pronunciaban sus labios.- Podría decírtelo, lo sabes. Pero si no mal recuerdas…- acortó la distancia entre ambos lentamente, encontrándose con él en ese juego de tentación pura.-… me mandaste a volar de tu vida, Nathan.- pronunció su nombre suavemente, como si fuese poesía. Sin perder esa tranquilidad decadente, la bruja enredó sus dedos en su camisa atrayéndolo un poco más hacia ella.

Aunque  los papeles se cambiaron de un solo movimiento.

A punta de sus poderes, ya que por fuerza James le ganaba por mucho, lo empujó a su lugar. Siendo ahora ella quien lo acorralaba contra la pared. Tomando extremo cuidado de que ninguna parte de sus cuerpos entrara en contacto más que sus labios en la piel de su cuello, se inclinó hacia él.- Por lo que no te incumbe para nada lo que me haya pasado ni me pase.- susurró, acariciando su fría piel con su boca. En un descarado movimiento para que realmente lamentase lo que había hecho. Soltó una risita cuando llegó a la comisura de su tentadora boca, dibujando con la mirada cada línea de ella.

Pero tan rápido como se había acercado a él, se alejó revisando su pequeño reloj de pulsera. Como si nada hubiese pasado. Inalterable, como siempre.- ¡Mira la hora que es! Y yo aquí perdiéndome de lo mejor por estar gastando palabras contigo.- suspiró y se enderezó, volviendo la mirada a él.- Mentiría si dijera que fue un gusto hablar contigo, pero ya sabes. Los modales nunca se pierden… Hasta siempre.- Se despidió en un gesto y, sonriente, comenzó a caminar fuera del callejón. Pasando por encima del vaso hecho trizas y dejando atrás a quien seguía siendo su más peligroso capricho, la bruja se obligó a no mirar atrás. Se moría de ganas de seguir en aquel juego, pero algo de su cordura quedaba para saber que terminaría arrepintiéndose de lo que sucediera. O peor, que no se arrepintiera para nada. No… ella no sería la que cedería aquella noche. Sería él y nadie más que él. Porque tan cierto como que el Aym era un todo un bastardo, también lo era que James la seguiría. Le gustase o no.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 25, 2015 11:43 pm

I know that we're both afraid
We both made the same mistakes
An open heart is an open wound to you
And in the wind there's a heavy choice

Realmente era un avance. Seguía entero y a pesar de que una parte de él se sentía culpable al mirarla la otra, su parte masoquista sin dudas; estaba más que encantado. Suponia que el dolor era algo que todos en algún punto y con cierta persona disfrutabas. Porque que lo partiera un rayo si no disfrutaba del lacerante dolor en su pecho debido a lo que le había hecho. Todavía estaba frustrado, no había podido encontrar a Nathalie, no había podido encontrar el cuerpo de Valerie por lo que debía ser cierto que estaba más que muerta. Cada pilar, pequeños pero importantes; en los que él se había sostenido se desmoronaban sin más.

Ojalá se hubiera dado cuenta en ese momento que no quería alejarla. Ojalá Zeraphine se hubiera dado cuenta de que su intención, por muy estúpido que sonara, siempre había sido protegerla.

Pero no lo había hecho y era de vital importancia que eso siguiera así. No se daría por vencido hasta el final, si la bruja querría la verdad tendría que llevarlo hasta el borde. Sería como un juego, ver si él lograba no soltarle todo lo que pensaba o si ella lograba llevarlo hasta el borde de su consciencia como siempre había podido y lograr que por primera vez dijera palabras que nunca había pensado en decir.-Por supuesto que no es mi problema. Hasta que me contratan para matar a alguien con quién estás coqueteando-la mentira se deslizó de su boca tan rápida y veloz que se sorprendió ligeramente por su improvisación. ¡Demonios! ¡Que buen mentiroso era! Rió de manera amarga por sus pensamientos.-A diferencia de ti querida, yo alguna vez fui humano también. Casi muero por lograr que mi hermana saliera con vida. Hay una clara diferencia entre débil y carente de fuerza. Claro que tu ligue tenía los dos pero bueno-le restó importancia a sus palabras de manera burlona, arrugando la frente. No debía de decir eso. Zeraphine no debería tener donde agarrarse a él, no debería de saber nada.

Pero estaba cansado. Cansado de siempre ir por su cuenta. Siempre solo.

-Viktoria...-susurró acariciando las palabras de la misma manera en que ella había dicho su segundo nombre. Por unos segundos cuando las palabras empezaron a salir de su boca no había rastro de dureza, si no de una suave debilidad. El amor te hace débil. El amor te hace fuerte. Más bien no era el amor, eran las cosas que hacías o no hacías cuando alguien te importaba. -Ahorita. Mañana seguramente te hubieras arrepentido. Te hice un favor-le contestó sin humor mientras los ligeros celos regresaban a él. La tensión sexual entre ellos se podía cortar con unas tijeras prácticamente. Era como si fuera una cortina que los separara y que no hacía más que incrementar lo que pasaba entre sus provocaciones mutuas.

El inmortal se encogió de hombros y ladeó el gesto con el mismo aburrimiento, como si estuviera imitando a Zeraphine.-Bah, tengo buena imaginación, me conformo con eso-dejó que el tono morboso saliera de sus labios mientras la desafiaba a seguir con aquel juego. Realmente James podía seguir con el mismo más tiempo del que la bruja en condiciones normales, drogada quien sabe. Tal vez llegaría a un punto donde por respeto no seguiría. Sólo por eso.

¿Por qué nadie le había advertido que las brujas podían ser tan... tan... Atrayentes? Fue como caer en un hechizo. Notó como la bruja acortaba la distancia entre ambos logrando que su sonrisa se borrara y su ceño se frunciera. Entreabrió la boca sorprendido. Pasó saliva. Soltó un gruñido al oír esas palabras y se abstuvo de gritarle. Ojalá fuera menos arrogante y pudiera disculparse, explicarlo. Pero por ahora su arrogancia estaba en primer plano.-Nunca me creerías si te dijera porqué-fue lo único que logró murmurar antes de sentir las manos de la bruja sobre su pecho. Cambiando su foco de atención.

Quedó contra la pared. Con una mujer hermosa provocándolo. A él. Se tensó y gruño levemente al sentir los labios de la chica sobre su piel, susurrando, logrando que una parte de el animal y básica entrara en juego. Se quedó quieto, tan quieto como le era posible estando en esa posición y con esos tratos. Empleando su autocontrol para no cargarla y llevarla a algún lugar privado de una buena y maldita vez. Sus colmillos le pincharon los labios acudiendo a un instinto básico como era la excitación.

Tan pronto como todo eso había llegado se esfumó y tuvo dos segundos en los que se vio ofuscado antes de mirarla como si nada hubiera pasado. Dos segundos que dejaban al aire muchas cosas. Miró como se marchaba y se obligó a quedarse quieto. Un segundo, dos, tres... Bah, si desde el principio sabía que la seguiría, lo sabía. Sus pasos sigilosos empezaron a ir tras de ella sin poder evitarlo se subió a un edificio con la intención de ser un poco más sigiloso. Jugaría a ese juego si es lo que la bruja quería. Bajó en picada y pasó rápidamente a su lado para susurrarle en el segundo en que estuvo a su lado.-Para tu entretenimiento. Seguramente nunca has salido de noche preciosa porque por allá no hay nada interesante-acabó agazpado en la ventana de algún edificio cercano antes de que ella pudiera responder.

-Por cierto, bonito vestido.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Dom Mar 08, 2015 1:27 pm

Los recuerdos en aquel bosque la atormentaban. Incluso con la droga en su sistema aun era capaz de sentir el eco del dolor que evocaban esas memorias. Y si ya dolía como la mierda el siquiera pensar en eso, no quería ni imaginar cómo lo sentiría luego de que la magia de hada la abandonara. A pesar de lo orgullosa que podía llegar a ser, esos días después de su encuentro no habían sido nada lindos. Vagando por la casa con la mirada perdida o estallando en cólera por la mas mínima de las cosas, cuando en realidad estaba enojada consigo misma. Con su debilidad por él. Le había permitido acercarse y tomar su confianza, incluso había bajado la guardia estando James a su alrededor. Dios santo, si incluso había pensado en confiar lo suficiente en él como para develar la verdad en ella.

Tanto que se jactaba que nada podía engañarla y allí estaba, con el corazón trizado -aunque no lo quisiera admitir- odiándose por ser nuevamente solo ella quien hubiese estado débil frente al otro.

Soltó un gruñido y apretó los puños, escuchando claramente el sonido del asfalto trizarse ante lo voluble que estaban sus poderes. Solo faltaba un solo movimiento y destrozaría la calle completa. Y señor como le gustaba aquella idea, pero Milena cortó ese pensamiento de inmediato. Ay Zephy, aun sigues creyendo que controlas todo. Tan correcta, tan seria e inalterable, pero ambas sabemos que hay algo que no quieres admitir. Ahora soy yo la que esta en ventaja sobre ti. Ignorando el escalofrío que le provocó esas palabras, la bruja -sin girarse aún- le respondió al vampiro.- Pues entonces ¿Que hacías tratando de rebanarle el cuello a mi humano, si nadie te pagaría por su muerte? - Una sonrisa socarrona tiró de sus labios aún cuando él no la podía observar.

Viktoria se detuvo en el momento en que aquellas palabras traspasaron el bloqueo de la droga en su mente. Hermana.. No sabía que él había tenido una hermana, por lo que.. Le estaba... No. Mentía. Tal y como siempre lo había hecho. Y maldito fuese por hacerla dudar nuevamente. Soltando un suspiro, casi inaudible, siguió en su camino. Dios santo, esa voz... Algo en ella volvió a la vida por unos segundos al escucharlo decir su nombre de aquella manera. - No. El favor me lo iba a hacer él. Borrar de una vez todo. - Bien. Parte de la verdad de porqué estaba haciendo todo esto ya la había abandonado. Tenía que borrar su recuerdo de alguna manera y aquella era la forma mas destructiva y dolorosa de hacerlo. Que otro borrase lo que ella no había tenido fuerzas de borrar.

Solo ahí Zeraphine se dignó a dirigirle la mirada, buscándolo entre sus escondites, para luego responderle.- Intentalo al menos. Créeme... Podría llegar a entenderte.- Y allí estaba. De nuevo poniendo al descubierto su confianza. Permitiendole que le dijera que todo lo ocurrido en aquel bosque fue mentira. Oh.. No. No, Zephy. Esta vez no voy a ser la que te soporte toda depresiva por el vampiro buenorro. ¿Te dije ya que quería conocerlo? Pues lo lamento, pero quiero hacerlo... ahora. Me quiero ahorrar todo el drama. No tuvo tiempo para siquiera evitarlo...

Desde el exterior todo parecería como si la bruja solo hubiese perdido el equilibrio, apoyándose contra un edificio. Cuando en realidad sus garras se aferraban al concreto debido al dolor del cambio y se mordía tan fuertemente el labio que no sería una gran sorpresa el que estuviese sangrando.

Lentamente la tensión en su cuerpo desapareció.

Zeraphine movió sus manos como si nunca hubiese deparado en ellas, haciendo que sus garras volviesen a su estado normal.- Ains.. James.- Suspiró la bruja, detectándose en su voz un ligero cambio.- ¿Sabes? La bruja esa que le dio de comer comida de hadas, la obligó a vestirse de esta manera. Un sacrificio por información.- Apoyó su dedo en sus labios, pensativa, -ignorando el pequeño corte en ellos- y prosiguió.- Yo hubiese elegido uno un poco mas... Elegante.- De inmediato la tela de tornó del color de la obsidiana y el vestido ya no develaba toda la figura de la bruja. Solo se ceñía a su cintura dejando que la tela cayese por su silueta.- Al fin te conozco, Nathan.- dijo finalmente la bruja, alzando la mirada hacia el vampiro. Nada en ella había cambiado... excepto que su mirada, antes verdosa, era ahora del color de la plata recién pulida.- Pues entonces tú dirás donde esta la diversión, mira que queda mucho tiempo antes que todo esto se salga de mi cuerpo.- James ya no estaba en presencia de Zeraphine.

Era Milena quien controlaba el cuerpo de la bruja.

Y ahora todo se podía poner muy feo...
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Mar 11, 2015 1:57 am

Qué ridículo había quedado. ¿No se jactaba siempre de ser invulnerable? ¿De que una mujer no podría tenerlo de rodillas si quisiera? La tentación ahora tenía nombre. Apellido. Rostro. Y estaba justo frente a él. Sabía que su intento estúpido de alejarla sería inútil. Lo que sea que fuera a pasar pasaría de todos modos y no podía evitarlo. ¿No había aprendido ya que el futuro era algo impredecible? Estaba seguro que incluso si pudiera verlo tenía tantas oportunidades de descifrarlo como de evitarlo.-Creo que ser sincero y honesto no entra en mis cualidades. Si te dijera lo más seguro es que me dieras un golpe. Por lo que no lo haré Zeraphine.

Sabía que mentía. Como sabía que lo que fuera que pasaba con ella que le enloquecía tanto era sentimientos. De deseo, de codicia. Vete a saber tu que clase de sentimientos. Pero lo eran, tangibles y poderosos como un cristal. Tan frágiles de igual manera.-Si hubieras querido borrarlo lo hubieras hecho. No lo hiciste. No lo harás. Incluso ustedes no pueden quitar un recuerdo para siempre-él no podía sin duda alguna. Lo había intentado. No lo había dicho y había evitado pensar en ello cuando la había dejado. Pero eso no había evitado que hubiera llegado al hotel, se hubiera mirado frente al espejo y hubiera intentado usar la influencia mental en el mismo. No había funcionado. Todavía recordaba. Todavía sentía. Si pudiera arrancarse el corazón... Incluso si no latía.

-¿Podrías perdonarme mi querida?-comentó él en español con un profundo acento marcado. No podía siquiera creer lo que decía. Pero estaba drogada "Mañana no recordará nada. Te puedes asegurar de hecho" ¿Podía? ¿De verdad podía contarle? Pero justo en ese momento ella perdió el equilibrio. El vampiro reaccionó y en pocos segundos estaba frente a ella. Eran esos pequeños gestos. De los que cualquier idiota se daría cuenta, los que lo evidenciaban; no importaba cuanto lo dijera: Si le importaba.

Se tensó al escucharla a hablar. Porque por mucho que estuviera ahí podía jurar. Que esa voz no era suya.

"¿Qué diablos está pasando?" pensó sin sentirse cómodo con la línea que sus pensamientos habían tomado. ¿Nathalie? No, le había perdido la pista de golpe. Como si la hubieran borrado de la faz de la tierra. ¿Harmony? Pues no estaba seguro si la gemela estaría dispuesta a robarle a su melliza lo que fuera que fuera James en códigos femeninos.-¿Zeph?-entrecerró los ojos cuando ella habló nuevamente. Hablaba como si la bruja cuyo cuerpo habitaba y ella fueran totalmente diferentes. ¿La droga de hadas?-Tu no eres Zeph. ¿quién carajos eres?-cuando el vestido cambió sus ojos relucieron en deseo. Zeraphine era hermosa y él tenía siglos de ganas pendientes con ella. Pero era la caballerosidad lo que habían evitado que la tomara hasta ahora. Hasta ahora.-Bueno, mal gusto no tienes-comentó y fue ahí cuando se fijó en sus ojos. Como la plata que tanto repelía a sus enemigos. Sin humor soltó una carcajada suave y arqueó los cejas.-Siempre es un placer conocer lados bipolares de mis ligues supongo-bromeó porque no estaba seguro de que pasaba. De porqué el cambio.

De lo que si estaba seguro es que quería saber que pasaba.

¿Diversión? Dependía del concepto de la bruja claro. Discotecas. Bares. Prefería los últimos. Podían ir a un casino. Siempre era divertido ver la cara bobalicona de los humanos cuando contaba cartas. Era ilegal claro. Pero era excelente en ello. Además de que siempre que estaban a punto de atraparlo los confundía. Ese no era el problema. El problema era; ¿con quién estaba saliendo?-Primero me explicas primor. Luego puedes gozar de mi compañía. Descubrirás que a diferencia de la creencia puedo llegar a ser bastante entretenido-. Y había un deje peligroso y seductor en su voz que no pasaría desapercibido.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Sáb Mar 14, 2015 1:28 am

Milena inspiró profundamente, observando la calle a su alrededor. Al fin era libre de hacer lo que quería, libre de las molestas cadenas que Zeraphine había impuesto sobre ella. ¿Cómo va todo hermanita?, le preguntó molestosa sabiendo con seguridad que la brujita estaría hecha una furia. Con o sin la droga, nada cambiaba entre ellas. Se odiaban sin lugar posibles reconciliaciones fraternales. Milena... Te juro.. Si no me sacas de aquí.. Lo vas a lamentar. Sin poder contenerlo, la "demonio" sonrió divertida. Le importaba poco lo que James pensara de ella, sobre todo por el hecho que cada simple cosa que hiciese esa noche.. Caería sobre Zeraphine.

Nadie, además de la copia de la castaña, sabía de su existencia y seguiría así hasta aburrirse de ella. ¿Que dirías si tengo planeado divertirme a costa de tu vampirito? Sintió la tensión de Zeraphine. Y la obvia y estúpida preocupación por aquel castaño.- Oh James, tan ingenuo que eres...- respondió como si realmente le tuviese lástima.- Ella no necesita de sus poderes para borrarte, querido. Digamos que tiene una manera mucho mas destructiva para hacerlo... Destructiva y muy dolorosa, pero efectiva.- No entendía el porqué la brujis se empeñaba en herirse a si misma para hacerse entender algo. Era estúpido. Si solo bastaba eliminar cada emoción y listo. Así de fácil.

Milena ladeó levemente su cabeza y entrecerró la mirada, estudiando el gesto del vampiro.- Hum... Aunque ella no lo sepa ni lo entienda, yo si lo sé. Realmente no la conoces ni un poco, hijo de la noche..- Dijo mezclando el idioma del vampiro y el inglés. Por alguna extraña razón quería estudiar de cerca qué pasaba entre esos dos. La brujita parecía cada vez mas inclinada a pensar en él, además de ser una idiota redomada al intentar perdonarlo.. Pero había algo más. Algo que quería descubrir.

Sus pensamientos cambiaron de rumbo inmediatamente al captar que al fin el castaño había notado el cambio. Soltando una delicada carcajada baja, Milena respondió.- ¡Le ha atinado al premio! ¡Felicidades!...- La bruja, encantada por la mirada que le dedicaba el vampiro, dejó de lado las bromas. Adoptando un tono bajo y sinuoso.- Soy el pequeño secreto sucio de Zeraphine, pequeño. ¿Es que no sabes de eso? Ains.. Casi meto la pata.- Milena.. Deja mi cuerpo en paz. Regresame el control. No sabes cómo es el mundo ahora, no es igual a esos años, mira que linda era esa gemela. Ofreciéndole ayuda aun cuando sabía perfectamente que los tiempos habian cambiado. Y era por eso mismo que quería ser ella la del control. Alzó una perfecta ceja al escucharlo hablar de Zeph como un simple ligue. Realmente aquel vampiro si que no conocía a la bruja..- ¿Lados bipolares? Cariño, soy algo mas que un simple transtorno mental. Lo sabrías si no le hubieses roto el corazón en aquel bosque... ¿Me puedes creer que te iba a decir eso? La muy idiota pensó que podía confiar en ti.- Su risa melodiosa alzó vuelo como el canto de los pajarillos.- Demonios, James, si solo supieras como anduvo estos días.. La destrozaste por completo. ¿Mi parte favorita? Cuando sacaste el tema de su hermana.. ¡Pero que digo! La parte que llegó a sacarme una lagrimita fue cuando le dijiste que era por su culpa el que Aym te diese problemas.- En su cautiverio había rememorado cada segundo de ese momento. Cada emoción, cada simple lágrima que luego la bruja lloró en silencio. Un trabajo bien hecho, en verdad.

La "demonio" sonrió coqueta y negó.- Nop. Jodiste tu oportunidad de saber de mi en el momento en que abriste la boca en aquel bosque, así que como buena chica mantendré la boca cerrada.- Deslizó una filosa uña por la fría piel del vampiro, sin realmente herirlo, hasta llegar a su mentón. Obligándolo a alzar su rostro un poco más. Fijando su mirada plateada en aquellos orbes azules.- Aunque te propongo algo.. Yo suelto los detallitos jugosos de la linda de Viky, solo si tú te lo ganas. Haz tu mejor esfuerzo, que hay vaaarias cosas que te interesarían. Y si no.. Pues hay mucha mas diversión que tú allá afuera. Sobre todo porque no soy Zeraphine. - Murmuró al final sonriente, sus ojos ardiendo con un fuego desconocido y prohibido.Y su sonrisa no hizo mas que ensancharse al sentir como Viktoria se removía desesperada contra las cadenas del control. ¡Milena! ¡Sácame de aquí! Bastarda del infierno... Si llegas a decirle una simple palabra.. La castaña bufó exasperada y se cruzó de brazos.- No sabes el dolor de cabeza que es cuando es ella la que está encarcelada. Agradece que de deshiciste de ella a tiempo, Amdahl.- Murmuró asqueada de hablar de la Danea.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Sáb Mar 14, 2015 3:57 pm

No le parecía gracioso. No le parecía en lo más mínimo gracioso. Todos sus gestos se endurecieron y sus ojos relucieron con una furia apenas contenida. En ellos brillaba el atisbo del cazador que era; no le gustaba que le tomaran el pelo y era justamente eso lo que estaba haciendo Zeraphine. O el otro lado bipolar de ella. Y definitivamente no encontraba placer alguno en ser llamado ingenuo. Sin embargo era buen actor. Tenía que quedarse callado y contener las ganas de estrangular a esa...

Lo peor era que era consciente de que no podía hacerle nada. Absolutamente nada.

-Supongo que puedo conformarme con que tu lo entiendas, y podrás vivir todo el tiempo con ella. Posiblemente es por eso que la conoces mejor querida-su voz salió suave de entre sus labios. Ahí estaba. Había endurecido los gestos, la mirada. Absolutamente todo. Estaba controlando sus sentimientos porque no le interesaba exteriorizarlos con ella. Si iba a pedirle perdón y decirle todo tenía que ser ella. No su perra mensajera. Las calles se habían quedado repentinamente silenciosas y podía escuchar la respiración de la bruja suave y calmada, el no estaba respirando ni siquiera. No le interesaba verse más humano.

-Deja de tomarme el pelo lindura-¿Que le había dicho Zeraphine? Que había algo especial en ellas por lo que su padre las quería. Sabía que no era un transtorno bipolar, lo sabía en lo más hondo de su alma. Era eso. Eso por lo que su padre las deseaba a los dos. El problema es que no sabía que era exactamente "eso". Se recargó en la pared aparentemente indiferente pero estaba molesto. En verdad cabreado. Se intentaba disculpar ¿y qué pasaba? Algún tipo de maldición hacía mella en Zeraphine.-Por ahora y a falta de categorías eres lado bipolar uno. El irritante-comentó sarcástico mientras se tensaba. El bosque. Natalie. Cerró los ojos mientras los recuerdos acudían a él. Sintió un doloroso pinchazo en el pecho como si el corazón muerto que tenía se esforzara por latir nuevamente.-No la llames idiota. Ella no tiene la culpa en que yo sea tan cabrón cuando quiero-comentó suavemente. Esperando, no; casi deseando que ella notara que intentaba disculparse sin que la otra lo supiera. "Tu me conoces Zeph. Si lo haces. Vamos, vamos" pensó no sin un ligero toque de desesperación.-No necesito que me lo recuerdes. Tengo una memoria excelente darling-comentó indiferente. Si dejaba ver que lo que Zeraphine sentía él lo hacía igual...

Ambos estarían condenados.

-Supongo que mínimo tengo el derecho a saber como llamarte. Porque evidentemente Zeraphine no es un nombre que te vaya-comentó ligeramente cortante. Estaba perdiendo la paciencia. Dividido entre el deseo de hablar con Zeraphine y el deseo de la oferta tentadora y seductora que le planteaba Milena. Cuando lo obligó a levantar el rostro mostró los colmillos de forma inconsciente. No le gustaba ser obligado a nada. Ni siquiera a mirar ojos como la plata que era tan venenosa para sus enemigos.-Intentaré ser lo que sea que buscas querida pero no prometo nada. No se me da bien el obedecer. Soy más de los que dan órdenes-no respondió. Se limitó a sonreír de manera peligrosa.

Y a caminar sin más por la salida.-¿Eres buena apostando cherie? Porque creo que en un casino nos haríamos millonarios entre tu y yo. Tu los deslumbras con tu belleza y yo me encargo de contar cartas sin levantar sospechas. Puedes intentar ir por otra diversión claro. No te detendré. Pero seguramente quieres molestar a Zeph y ¿qué mejor manera de hacerlo?-el tono ácido de su voz era casi imperceptible.

Lo seguiría. Estaba seguro. Y ya se encargaría él de ayudar a Zeraphine a retomar el control. Solo tenía que averiguar como, que es lo que haría que la verdadera castaña que le atraía regresara a él.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Lun Mar 16, 2015 6:22 pm

En algún lugar de la mente que compartían Milena y Zeraphine, se encontraba la conciencia de la verdadera bruja. Viendo, con las manos atadas, cómo su lado oscuro tomaba posesión del poder de su cuerpocuerpo haciéndose pasar por ella. ¡Miente, James! ¡No la escuches, por dios santo!, quiso gritarle pero sabía que era imposible. Sabía que Milena había esperado ese exacto momento para atacar. No era tonta y mucho menos cuando tenia un objetivo fijo en mente. Hirviendo en ira, la mayor de las gemelas escuchó la retalía de palabras en aquel idioma que no entendía.- ¿Qué importa, en verdad? El que sepa o no sepa no hará cambio alguno, Amdahl. Seguirá en su nube depresiva hasta el fin de los tiempos.. Digamos que llevamos varios años juntas y he aprendido eso de ella...- No eran simples años, eran décadas. Toda una vida con Milena en su cuerpo. De la peor manera posible había entendido que ella igual podía tomar control de su cuerpo si no estaba atenta.

Estaba tan cansada de esa guerra...

Milena le sonrió como si estuviese en presencia de un niño lento y suspiró agotada.- Ains.. No te enojes, cariño. Si no soy capaz de hacerle daño a Viky ni a ti. Digamos que dependo de su cuerpo, así que esa opción queda fuera de discusión. ¿Y porqué a ti no? Aun tengo esperanzas de que seas tan interesante como te ves desde allá adentro.- Viky saboreó el dulce sentir de la ira de Milena. Estaba cabreada. Lo podía sentir. Había pensado que James caería en su juego tan rápidamente como se había adueñado de su cuerpo. Que le doliera a la muy bastarda la indiferencia con la que él la trataba. Para que aprendiese..

Chasqueo su lengua y negó.- Te equivocas... Yo soy el lado interesante. Es ella el irritante y soso.- Zeraphine se removió dentro de su confinamiento, inquieta. Si Milena seguía en esa escalada de ira, quizás se lanzaría contra él.. Y ambas saldrían heridas. Además que para ella, la ley de no matar... No tenía peso alguno.

Todo se detuvo al momento en que escuchó esas palabras. ¿Estaba hablando en serio? ¿Acaso era lo que había entendido? James, solo... Solo dime que no es verdad.. Su orgullo ya no existía. Estaba tan desesperada por saber qué había pasado que era capaz de aceptar hasta una dulce mentira. Culpaba la droga en su cuerpo, pero muy dentro sabía que realmente quería creer que él le había mentido. Mentido para protegerla... Milena ni siquiera se detuvo a escucharlo bien, solo respondió lo primero que quiso.- Claro que sí y por eso te envidio, colmilludo. Ya quisiera yo recordar el momento exacto en que la hiciste pedazos. Con todo y detalles.- Zeraphine ni siquiera atendió las palabras de su némesis. Silenciosa esperó a que él le diese solo una señal mas. Por mas pequeña que fuese, para albergar al menos un poco de esperanza de que no todo estaba perdido entre ellos. Para tener la fuerza para romper las cadenas que la ataban.

Milena en cambio parecía ni siquiera sospechar que su tan odiada hermanita conspiraba para tomar poder de nuevo sobre su cuerpo. Estaba demasiado absorta en el vampiro como para siquiera tomarla en cuenta.

- Iugh.. No. Ese nombre simplón no me viene en lo absoluto. La idiota de su madre pensó que con un nombre así, relativo a los ángeles y todas esas estupideces, la protegería del mal que las rodeaba...- se encogió de hombros, quitándole importancia y prosiguió.- En cambio el mío... Es el de una verdadera reina... Milena. Comienza a llamarme así, que la linda de Viky no volverá en un buen tiempo.- Los ojos plateados de la mujer destellaron en un oscuro deseo al verlo en su verdadero estado. Aquel animal que el ojiazul mantenía controlado, entre sus pensamientos estaba la clara idea que Zeraphine si que sabía elegir.- Pues aprenderás, porque seré yo quien las dicte.- La tensión entre ellos era palpable. El choque de sus personalidades elevando la estática que los rodeaba como si de un aura se tratase.- Me parece, entonces.- murmuró, clavando su mirada en él. Obligándolo a detenerse, a punta de los poderes de la bruja, lo alcanzó a pocos pasos. Tomándose de su brazo para caminar junto a él.- Molestarla es demasiado fácil, en realidad. Trata de acostarte con su gemela y listo. No la veras nunca mas en tu vida. Debiste haber hecho eso antes de gastar tantas palabras.- Una sonrisa cruel apareció en su boca y añadió.- O mejor aún... Dile a Aym donde están. Te recompensará en mas maneras de las que puedas imaginar... Y ya comienzo a extrañar a papá.- A diferencia de Zeph, Milena era viva parte de Aym. Era un trozo de su verdadera alma. Y como tal... Debía volver a donde pertenecía.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Lun Mar 16, 2015 8:11 pm

-Digamos por un segundo que te creo. Incluso si ella se la pasa deprimida toda la vida no veo porqué te importa lo que yo quiera decirle. Pero de todos modos estás ahí estorbando. Hay cosas que incluso siendo tuyas no conoces. No serás tan estúpida como para alegar que conoces todo de Zeraphine-el intercambio de idiomas no era un problema para él y podía cambiar de un idioma a otro con la misma facilidad que podía respirar a pesar de que no se viera beneficiado por ello. No es que eso le importara. Quería de regreso a Zeraphine porque era una maldita mierda que justo cuando venía a disculparse lo que fuera que ese lado bipolar fuera saliera a la luz. Todavía no entendía muy bien que demonios pasaba pero lo averiguaría. Era la facilidad que tenía, siempre averiguaba lo que quería.

¿Que no se enojara? Esa perra no lo había visto enojado. Él a pesar de todo seguía calmado. Por lo menos en parte.

-Dependes de ella...-comentó acariciando la palabra. ¡Demonios! ¿Por qué era tan difícil averiguar que era? Sus colmillos le pinchaban el labio y la irritación relucía en los ojos del pelinegro. Solía ser paciente pero demonios... Todo esto le estaba colmando lentamente la paciencia. Levantó la vista más controlado y con la indiferencia brillando en sus ojos.-¿Interesante? Si por interesante quieres que coquetee contigo o te muerda... Que mate a alguien para tu entretenimiento... Que me ponga a torturar personas...-comenzó arrastrando las palabras mientras se acercaba a ella con la gracia y sigilo que lo caracterizaban.-Entonces me temo que te crecerán raíces. No te pondré un dedo encima o haré de bufón para ti hasta saber lo que pasa. No eres la única que juega sucio.

-Irritante y interesante si quieres. Pero creo que lo irritante ambas lo tienen en común-inyectó en sus palabras el suficiente veneno para tumbar a un elefante con la esperanza de que Milena creyera que iba para Zeraphine y que Zeraphine viera lo mucho que le irritaba su alter ego. James no estaba acostumbrado a tratar con mujeres que buscaban imponerse y era obvio en el modo en que ambas personalidades chocaban.

-Siempre puedes verlo directamente de mi mente-ofreció el vampiro encogiéndose de hombros. Si veían dentro de su mente verían lo que el pensaba. Y posiblemente sería una manera de hacer que Zeraphine volviera. Solo tenía que tentar al Doppelgänger de Zeraphine para que cayera en ese juego. Y Caería sin duda alguna. Sería como ver un vídeo. Creería que torturaría a Zeraphine cuando realmente lo que haría es darse cuenta de que había juzgado al vampiro erróneamente. Que había mentido porque quería a Nathalie lejos de ella.-Sabrías todo. Cosas que ni siquiera Zeraphine sabe-puso todo el énfasis que pudo en eso mientras en sus ojos brillaba una diversión clara. Oh que divertido era todo aquello. el doppelgänger no sabía que silenciosamente ambos compañeros conspiraban en su contra. Inteligentes y sigilosos como eran.

-Todo un placer Milena-comentó mientras decidía que si quería hacerla caer en ese juego tenía que ser tan seductor como lo era con todas. Como si Zeraphine no le interesara.-Una reina... Lástima que tengas que depender de su cuerpo...-comentó mientras hacía una mueca de disgusto como si la idea de tener que pasar toda la vida con Zeraphine fuera terrible. Cada sentimiento, cada mentira perfectamente en su lugar...-Ya veremos cherie. Si logras hacer que te obedezca...-dejó las palabras al aire, dando a su compañera la oportunidad de elegir. El no era como las hadas, no estaba obligado a ser sincero y a decir verdad era un mentiroso redomado. Justo cuando se disponía a seguir caminando sintió como si fuera retenido por algún tipo de fuerza invisible. Apretó los dientes con tanta fuerza que si fuera humano seguramente se hubiera mordido. Esa perra... Si volvía a usar sus poderes para evitar que el hiciera algo ardería troya. Y lo peor es que sabía que no podía lastimarla. Era una vil mierda. Con galantería dejó que ella tomara su brazo mientras sonreía de manera lasciva.-¿Con Harmony? Dudo que ella me hubiera dejado. Con todo eso de ver el futuro... Me hubiera atrapado antes de ponerle un dedo encima. Siempre está como su sombra-comentó burlón. Ojalá Zeraphine no se tomara sus palabras a pecho pero dioses que el tenía que fingir bien.

-¿A su padre? No se como encontrarlo. Además de que los demonios y yo tenemos malos tratos. No... Siempre hay maneras mejores de lastimar a las personas-comentó. Él lo sabía. No caminaron demasiado tiempo puesto que estaban en una zona llena a mares de bares y demás. Los casinos no eran ni siquiera reservados en aquellos lugares en cuanto a quienes dejaban pasar y algunos eran incluso de dueños subterráneos. En el que ambos -bruja y vampiro- se movían tenía la pinta de costar millones pero por supuesto James no era ni siquiera pobre. Tenía el dinero suficiente.

-Elige una vícitima Milena-le susurró al oído con la voz cargada de malicia.-Que yo no tengo morales ni valores. Solo me rijo por lo que a mi me interesa... Y en eso eres mejor que Zeraphine-.la mentira le sabía tan amarga... Pero a la vez era extrañamente satisfactoria.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 17, 2015 3:01 am

A cada paso Milena derrochaba elegancia y seducción, no había fibra alguna en su ser que no hubiese sido creada para la tentación. Lamentablemente estaba encarcelada en el cuerpo de la bruja y no podía alcanzar el punto álgido de su verdadero objetivo. Aunque Zeraphine aun no lo lograse vislumbrar aun, era ella quien podía controlarla a gusto. La bruja poseía el poder suficiente como para sacarla de su cuerpo de una vez y aplastar la esencia misma de Aym, mermando así su poder. Gracias al cielo que ella ni siquiera lo sospechaba...

Esbozando una sonrisa, le dio una mirada al vampiro y negó.- Si es así como lo crees, dejaré que te ahogues en tu propio error. Hay cosas que sé de Zeraphine, que incluso ella ignora pero bueno.. No importa ya.- ¿Cosas como qué? Como que la maldición elegía siempre al alma más débil. Al carnero que sería sacrificado para alzarlo en tributo al demonio inicial. Era por eso que Aym las deseaba y aborrecía con tanto ahínco. En las gemelas se encarnaba la oportunidad de alcanzar el poder o.. Su perdición. La ira brilló con fuerza en esas orbes plateadas, prometiéndole al vampiro a su lado una muerte lenta y dolorosa si no vigilaba sus palabras.- No repitas lo obvio, cariño. Además puedo matarla cuando se me pegue la gana.. Es su cuerpo el que realmente necesito, no su alma.- La detenía el hecho que su padre la quería con vida, para su mala suerte.- Puedes obedecerme por las buenas o por las malas...- añadió inocente, siendo obvio el tono venenoso. El vampiro podría transformarse en su marioneta si así lo quería. Dependía plena y completamente de ella. No le importó el suave insulto que el hijo de la noche escupió, pero fue el casi imperceptible temblor en la presencia de Zeraphine lo que le sacó una sonrisa. Eres tan débil, Viktoria. Me sorprende que aún tenga el poder para herirte con meras palabras. Eran ese tipo de cosas lo que la hacían preguntarse el porqué su padre la quería a su lado, cuando la tenía a ella como posible igual.

-Tomaré tu palabra entonces, Amdahl.- Murmuró, realmente interesada en ver qué escondía el vampiro. Aunque el cambio la sorprendió un poco, Milena reaccionó en seguida con una sonrisa socarrona.- Actúa como si no matases ni a una mosca. Harmony no siempre puede forzar sus visiones. La agota en sobre manera si lo hace.- Comentó como si hablase del clima. No le hacía gracia el hablar de una y menos lo haría el hablar de la otra Danea. Ambas eran detestables, para ella.- Vender su alma al demonio que daría lo que fuera por ella... Creo que no hay nada mejor que eso.- En ese exacto momento el vampiro le dio lo que tanto deseaba. El sentirse con el poder sobre él. Que poseía lo que Zeph no había sido lo suficientemente valiente como para tomar. Y eso... Eso le costaría caro.

Confiada y borracha de poder, rodeó la muñeca del vampiro con una sonrisa socarrona.- Veamos qué tanto ocultas de ese día, colmilludo.- No le dio tiempo para arrepentirse. Se metió en su mente en cosa de un latido, llegando a aquellos recuerdos de una vez. Aunque no era solo ella quien estaba pendiente de lo que observaba. Zeraphine, silenciosa, se mantuvo oculta mientras observaba sorprendida los recuerdos del vampiro. El alivio la ahogó... Por más que lo negara, había rogado que James le hubiese mentido, que por alguna razón hubiese tenido que hacerlo. Y no se había equivocado en lo absoluto. Milena, en cambio, gruñó como un tigre herido al captar que el vampiro había mentido en esa fachada insensible.

Bien.. esa mentira le costaría la vida.

Antes que pudiese llegar a herirlo de verdad, hundió las uñas en su piel. Sintiendo como su sangre maldita manchaba sus dedos.- Mal movimiento, James. Eres ahora un estorbo... - No permitiría que le diese esperanzas a la bruja. Debía mantenerla débil. Insensible. Estuvo a punto de alzar su mano para cruzarle la cara de un golpe, deseosa de herirlo y verlo sangrar.. pero la tensión dominó su cuerpo. Verdadera sorpresa reflejaron sus ojos plateados al captar que Viktoria había encontrado la manera de hacerse con el poder. Volvería a ser aprisionada en lo más profundo de la mente de la bruja. Hirviendo en ira, clavó la mirada en el vampiro quien se había logrado zafar de su agarre. ¿Sorprendida, querida? No eres la única que tiene sus maneras. Creéme... No volverás a salir de nuevo. Zeraphine no dudó ni un segundo en atarla con las mismas cadenas mentales que ella había utilizado. No puedes mantenerme para siempre oculta, hermanita. Aym volverá por mí.. y verás como tu vampiro y tu copia perecen por tu culpa. La bruja ignoró el dolor lacerante que era el volver al control de su cuerpo, pero aún así se mantuvo firme. Cerró los ojos un momento, gruñendo apenas, e inspiró profundamente. La droga aún embotaba sus sentidos, pero le importaba poco qué sucedía en su cuerpo. Era ahora otra su prioridad.- No quería que supieras de ella..- susurró, volviendo a abrir sus ojos pero sin mirarlo aún. La tensión la abandonó, dejando solo la amarga sensación de que su secreto estaba expuesto. Develado a él... Contuvo la respiración al ver la sangre de él en sus dedos. Si solo la hubiese controlado...
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 17, 2015 5:01 am

Como un latido.

Recordaba perfectamente lo rápido que podía latir un corazón humano, delante de él tenía incluso un punto de comparación; y podía jurar que de el momento en que Milena había tomado su muñeca al punto donde sus propios recuerdos inundaron su mente transcurrió el latido de un corazón. Una sonrisa tan peligrosa como una daga desvainada se formó en su rostro. Ya fuera que la castaña conociera la verdad o que él pudiera lograr que recuperara su control aceptaría las consecuencias gustoso.

Era tan temerario que si la muerte iba a acunarlo con su oscuro manto lo aceptaría.

-Te lo dije zorra inmunda. Te dije que yo no obedecía órdenes de nadie-comentó con el veneno en la voz, tan ponzoñoso que incluso parecía que le costaba sacarlo de su boca. Los ojos plateados de la chica ardían con la promesa de una venganza tan ardiente que no pudo evitar empezar a reírse. Como si todo le resultara cómico. Sendas carcajadas puras e incontrolables. Aspiró el aroma de su sangre, sin ni siquiera esbozar la más mínima mueca de dolor mientras sus ojos se oscurecieron hasta que eran como hoyos cavados en su cráneo. El aroma de su propia sangre le era en cierto sentido tan terriblemente satisfactoria...-Adelante, intenta matarme. Te reto-la desafió mientras sonreía altanero, un cuchillo se había deslizado de su cazadora en el mismo instante en que había notado la tensión en el cuerpo de la castaña. Sin embargo no fue furia lo que revelaron sus ojos ahora. Era sorpresa.

Y cuando notó que la mirada volvía a ser la característica ambarina y atigrada que conocía dejó escapar todo el aire de sus pulmones anonado. Respiró profundamente incluso si no lo necesitaba. Súbitamente ya no se sentía tan seguro. Por unos instantes deseó tratar mejor con Milena, seguir con aquella farsa a tener que enfrentarse a la verdad de la que durante tantos años había huido. Se humedeció los labios mientras la veía y no había más sarcasmo, arrogancia o frialdad en sus ojos. Era la mirada azul de un hombre desesperado. Sin pedir permiso o perdón alargó la mano y tomó la muñeca de Zeraphine; un auténtico chispazo recorrió ahí donde sus dedos se tocaron. Usó la propia camisa que de por si ya estaba manchada de su sangre para limpiarle sus dedos.-Yo tampoco quería que te enteraras-susurró calmado, juraba que el corazón en su pecho intentaba volver a latir de lo doloroso que era. Sentía un pinchazo en el pecho como si le estuvieran quitando todo el aire.-Y salió terriblemente mal y en tu caso igual salió asqueroso-susurró mientras la obligaba a levantar el rostro con una mano.

Era tan hermosa que le dolía contemplarla. Tragó saliva a duras penas y se acercó, podía sentir el aliento rápido y acelerado de la chica en su rostro y soltó un pequeño gruñido al notar la regeneración de las leves heridas en su pecho.-Y podría decirte que lo hice porque no quería que nada te pasara, pero hubiera sido más sencillo explicártelo. Y podrás decir que soy un idiota, que no se tratar con mujeres y no lo negaré. Porque no se tratar contigo y eres la mujer más maravillosa con la que he tenido la molestia de cruzarme-su voz era apenas un susurro, casi inaudible pero como la separación entre ambos era prácticamente nula sabía que ella podía escucharlo perfectamente. Le acomodó un mechón del cabello antes de proseguir, esta vez con una sonrisa bastante pícara.-Y si te quieres ir...-le susurró mientras sus labios acariciaban su oído.-Tienes que saber que te perseguiré por cielo e infierno. Sin embargo, si te quedas...-.tiró de su brazo con suavidad y la atrajo de la cintura. Sabía que estaba mal. Dios estaba muy mal. Pero no le importaba en lo más mínimo.

-Si te quedas... Le prometí a tu doppelgänger diversión y que me parta un rayo en este instante si digo que no prefiero estar contigo a con esa zorra. Zeraphine... Nunca fue mi intención lastimarte y puedo jurarte, que hacerte daño me dolió más que morir y he estado más veces de las que puedo recordar al borde de la muerte-y se quedó a centímetros de sus labios, esperando que ella le diera el permiso que necesitaba. Que quería. Sería un idiota si no admitía que quería a la castaña más de lo que había deseado a nadie nunca.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 17, 2015 7:56 pm

Jamás había sido una soñadora empedernida. Jamás se había salido de su área de control, pues era ese fatídico cambio el que acarreaba la aparición de Milena. Pero era en ese momento... En ese mismísimo segundo, sin aun observar a su recién descubierto gatillante, donde comprendía que siempre había deseado algo así. Que alguien o algo rompiera las barreras que tanto se había esmerado en construir alrededor de si misma, que no se rindiera ante las trampas que rodeaban su confianza. Esa verdadera esencia que escondía bajo la careta de la frialdad. Era en ese misero latido de su frío corazón... Cuando comprendía que se había mentido todo ese tiempo y, ahora, él era el culpable que la verdad se revelara ante ella.

Los recuerdos del vampiro hacían  eco en su mente como si de puñales se tratasen. Sus propias emociones fluyendo fuerte por cada imagen, siendo obvio que James no mentía. Aquella era la prueba que tanto había ansiado y temido al mismo tiempo. Con la mirada clavada en sus dedos, tragó con dificultad pensando que era esa mano con la que lo había herido.. Si solo.. Todo se resumía en esa simple palabra. Como si una muñeca sin voluntad se tratase, dejó que la acercara siendo siempre consciente de esa eléctrica sensación que producía su mero toque en ella. Con su mano libre acarició la estropeada tela, grabando la imagen que era el ver su sangre manchando la prenda. Fue culpa de ella, Zeph. Agradece que al menos la detuviste a tiempo.. Por mas que quisiera esas palabras no la tranquilizaban en lo absoluto. Una carcajada marchita brotó de sus labios y negó.- No debiste saber de ella de esta manera..- En parte la avergonzaba el no haber sido lo suficientemente fuerte como para mantenerla bajo su control, pero ya no le serviría de nada el quejarse. Aun reacia a mirarlo, la bruja cedió solo por la suavidad que reflejaban sus gestos, como si temiera el alterarla de alguna manera. Ahuyentarla, si no tenía cuidado. La sinceridad que brillaba en aquellos ojos azulinos la dejó sin aliento, sintiéndose repentinamente ínfima.- Eres un idiota, en serio.. Cómo se te ocurre cabrearla. Se supone que solo sales ileso cuando me cabreas a mí.- Su cercanía alejó cualquier rastro de dolor de su cuerpo, siendo reemplazado por un súbito calor. Su pulso se aceleró de inmediato, atrayendo un leve carmesí a sus mejillas.

Tuvo que poner todo su esfuerzo en no suspirar de puro gusto al escucharlo decir esas benditas palabras. Tenía que admitirlo... Con un solo par de palabras ya la tenía al borde de cometer la locura mas grande de su vida. Y de nada ayudaba su falta de inhibición. Demorando su mirada de cada simple razgo de su rostro, una lenta pero pícara sonrisa tiró de sus labios.- Entonces cumplamos tu promesa.- Susurró, sintiéndose señora y esclava, a la vez, en aquella situación.

Cortó la distancia entre ellos como si tuviese todo el tiempo del mundo. Tan solo rozando con sus labios aquella boca ajena, degustando la promesa de que se derretiría en sus brazos si llegaba a besarlo por completo. El primer toque fue como el reboloteo de una mariposa, tan delicado y suave que parecía mas una caricia mas que un beso. Un lo siento oculto en aquel simple gesto. Con una ternura infinita, acunó su rostro con sus manos y solo ahí se dejó corromper por la tentación que representaba él en toda su extensión. Sin haber un simple centímetro de distancia entre sus cuerpos, Zeraphine ardió con las llamas vivas de la pasión siendo el único culpable aquel al que ahora abrazaba con una necesidad dolorosa.

Faltándole el aliento, la brujas tuvo que separar por un momento de sus labios. Siendo apenas la distancia que aun los dividía. Con las mejillas arreboladas y los ojos brillantes, fijo su mirada en la de él.- Tengo la impresión que esto responde bastante bien al hecho de que te creo..- Susurró, con un hilo de voz, deslizando su punto de mira hacia sus labios. Que dios la ayudara, pero le sería realmente difícil quitarle las manos de encima si seguían así. Con la droga de hadas y el arrebatador deseo que la cegaba, no era para nada fácil mantener su control y las manos lejos de él.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Mar 18, 2015 12:59 am


Fall down seven times...
Stand up eight.

Construiste un castillo de Cristal. Enterraste tu mayor tesoro en la cámara más oculta. Incluso si no lo sabías, incluso si hiciste aquel castillo de cristal totalmente impenetrable; asentando guardias en todas las esquinas, el cristal más duro y fuerte del mundo; deseabas que alguien llegara, rompiera la enorme puerta de el cristal más limpio; matara a los más entrenados guardias y robara el tesoro. Y posiblemente pensarás que son incongruencias de una anciana James Amdahl, pero llegará el día en que lo entiendas y ese día mi recuerdo puede morir en tu cabeza igual que hoy morirá mi cuerpo.

Y la había matado. La daga había atravesado su frágil cuerpo todo porque así estaba predestinado. Lo habían contratado para cumplir una visión.


~~~

Y en ese momento, mientras sus ojos azules miraban a Zeraphine entendió lo que aquella anciana había querido decirle. No había sido un maremoto de palabras sin sentido como había creído; había sido alguna especie de profecía retorcida. Y Zeraphine, la bruja con los cabellos castaños, los ojos ámbares, aquella testarudez tan terriblemente molesta... Había robado algo que no le importaba perder por primera vez.-Tarde o temprano habría tenido que encontrarme con Milena-susurró como si no hubiera duda alguna que ellos dos hubieran estado destinados a encontrarse alguna vez. Tanto trabajo para aceptar lo que los dos sabían: Habían cavado un hoyo y fingido que no se habían enterrado en el. Y ahora por fin se quitaban toda la tierra de encima, admitiendo que la causa estaba perdida y que no había más por hacer. Nada que no fuera dejar que el destino siguiera su curso como fuera que tenía que seguir.-Cabrón. Creo que eso me define mejor-murmuró sin poder evitarlo. Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras los colmillos que no había escondido brillaban a la luz de la luna.-Además ya me conoces preciosa, ponerme en peligro es algo que no puedo evitar. Estar al borde de la muerte... Me hace sentir vivo-Y no mentía. La adrenalina, la sensación de que la sangre en sus venas lograría que de alguna manera su corazón se reanimara...

La bestia en su interior rugió triunfante. Podía notar la lentitud con la que aquellos orbes dorados le recorrían y eso logró enviar un extraño y desconocido escalofrío por todo su cuerpo. Sus ojos se oscurecieron hambrientos, y no porque quisiera morderla o no. Iba a comérsela de eso no cabía duda. De una forma totalmente diferente y mucho más placentera. O por lo menos hasta cierto punto. Que dios sabía que nunca la orillaría por la droga en su sistema; era curiosamente aquella cosa que la deshinbía la que la salvaría de que James perdiera el control que quería perder.-Mmmmm... me alegra que odio mentir-susurró mientras sus ojos seguían su cuerpo como un depredador que ha elegido a su presa.

Tic. Toc.

Podía escuchar los andares de los segundos y juraba que Zeraphine estaba tardando millones. Impaciente respiró profundamente. Grave error. El aroma de la chica lo enloquecía. Sintió los labios de ella sobre los suyos, tan suaves como el roce de las alas de una mariposa, como la caricia de una pluma; su instinto fue tomarla de la cintura con firmeza como si así pudiera evitar que escapara y se librara de sus garras. Era como si un ángel lo hubiera rozado con las plumas de sus alas.

Y le encantaba.

Fue como si algo explotara entre ambos. Sintió como su garganta ardía como si le faltara el agua y fuera Zeraphine la que se lo estuviera dando, como si el fuego que consumía su corazón estuviera quemando su entero cuerpo pero mientras besara a la bruja las llamas no se consumirían totalmente. Cuando ella se separó gruño irritado sin embargo tenía que recordarse que ella a diferencia de él tenía que respirar. Que el oxígeno no eran sus labios.-Deja que me disculpe apropiadamente Zeraphine-dijo con la perversión en su voz, acarició su hombro, su cadera, su espalda. Se inclinó para que sus dientes y labios rozaran el lóbulo de su oreja.-Juro que no dejaré que la droga te haga hacer estupideces... Con otro que no sea yo claro-murmuró.

Su mano se posó con firmeza en un lado de su cuello. Acariciando solo con la yema de los dedos, enviando millares de escalofríos por toda la piel sensible. Lentamente se empezó a inclinar, dejó que sus labios rozaran su cuello, sintiendo el pulso contra los mismos. El aroma de la sangre y el cuello de la castaña... Eran como una maldita droga. Dejó que sus colmillos rozaran su piel, sin morder, contentándose con volverla loca. Subió de la base de su cuello hasta sus labios nuevamente los cuales degustó con hambre. Y una parte de él, una mínima y pequeña parte le recordó que estaban en medio de la calle. Que él tenía la camisa manchada de sangre y que ella tenía droga de hadas en el sistema.-Dime que quieres que haga Zeraphine... Porque si me das el control estaremos perdidos-.susurró sinceramente.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 31, 2015 2:51 am

Definitivamente había perdido la cabeza. Y no podía estar más a gusto. Presa de su firme agarre, la bruja se mordió labio siendo consciente de que solo una débil liana la sostenía de dejarse caer en su deseo más oscuro. Y peor, que lo tenía a solo una palabra de distancia. Bastaría la nada misma... quizás solo un gesto para que pudiese cumplir su oculto capricho. Manteniéndose inmóvil, apegada a su cuerpo, la castaña sonrió felina al notar como él parecía observarla con la misma intensidad. Deseando exactamente lo que Zeraphine tenía en mente..

Antes de responderle, se obligó a volver la mirada a sus ojos. Trazando en su mente cada pequeño detalle de sus orbes, recordando cada tono de esa mirada del color de los zafiros. Siendo su voz un claro reflejo que aun seguía en parte afectada, incluso cuando esperado un poco para recuperar el aliento.- Te hubiese podido hablar de ella.. Haberte dado algo contra esa.. Parte de mí.- Debía aceptarlo. No servía de nada seguir fingiendo que Milena no formaba parte de ella, pues estaría mintiendo de nuevo. Ya no había vuelta atrás con ese asunto. Y si, la definición perfecta de él se resumía en esa pequeña palabra. Hasta él mismo lo reconocía que era un cabrón.- Concuerdo completamente contigo, pero ahora sabes que oculto mi lado "perra desalmada"..- Trató de aligerar ese espinoso tema, sobre todo porque el silencio en su propia mente le daba la tranquilidad que tenía un par de días libre de ella. Milena se encontraba ahora en lo mas profundo de su mente, negada de hablar o ser testigo de lo ocurrido entre los dos.

Sus palabras parecieron remover algo primario en su ser. Una necesidad tan animal que no pudo ni siquiera musitar palabra debido a la lucha que tenía entre los efectos de la droga y su adormilado auto-control. Y por todo lo sagrado, sus caricias no hacían mas que avivar las llamas que amenazaban con consumirla. Podía sentir como su propia cordura se consumía a cada toque, su aroma subiéndosele a la cabeza como si droga se tratase acelerando aun mas su pulso debido a la exquisita anticipación en la que ambos estaban hundidos. Como una muñeca sin voluntad ladeó su cabeza dejándole el paso libre a su cuello. Zeraphine tuvo que hacer un esfuerzo divino para no arrastrarlos de vuelta a la oscuridad y emborracharse de él hasta que ambos estuviesen agotados. Incapaces de seguir.

Cuando volvió a sus labios ya no hubo nada que la refrenara. Lo besó como si fuese vital para ella hacerlo, ese imperioso impulso exigiéndole devorar a aquella presa que tanto había rondado. Separándose apenas unos centímetros de él, sonrió maliciosa.- Lo que tenía en mente hacía bastante tiempo. Dame al menos esta noche para cumplir este pequeño capricho contigo, Amdahl.- Admitió al fin, enredando sus dedos en su camisa para acercarlo y ser ahora ella quien se inclinaba a su cuello.- No te preocupes... Dejame el control a mí, vampiro, será mucho mas divertido..- susurró a centímetros de su oído, besando el mismo punto que él había tentado en su cuello para luego soplar suavemente sobre la piel fría del hijo de la noche. Su aliento cálido acariciando su piel gélida.

Y fue en ese momento donde su rastro de cordura se perdió bajo los efectos de la droga.

Viktoria, sin duda alguna en sus movimientos, apoyó su mano en su pecho empujándolo suavemente hacia atrás. Obligándolo a retroceder hacia el callejón tras él... Hasta que quedaron amparados por la oscuridad que ese lugar les ofrecía. Siguiendo puro instinto, la bruja acorraló al vampiro contra el edificio y con su propio cuerpo le negó la posibilidad de alejarse. Una suave y seductora carcajada brotó de sus labios al tiempo que capturaba su boca en otro arrebatador beso, sus manos dirigiéndose a la camisa ensangrentada que la separaba de él y... no fue suave. Simplemente desgarró la maldita cosa con sus uñas, la tela cediendo ante las filosas hojas. Se detuvo solo un momento, mordiendo con suavidad aquel labio ageno para susurrarle.- Realmente no sabes hace cuanto quería hacer esto..- su voz siendo un ronroneo bajo y aterciopelado. Volvió a él en cosa de un segundo.

Quizás fuese por culpa de la comida de las hadas, pero había llegado al punto donde ya no habían cadenas que la retuvieran. Ni un mísero punto de control dentro de su mente que la contuviese lo suficiente como para dejarlo ir y no cometer esa locura en un callejón, por todos los santos. Pero no había nada que pudiese hacer. Sus instintos tomaron el control, siendo el primitivo impulso de tenerlo de una vez su prioridad en esos segundos.

Sin tomar en cuenta nada más que al vampiro frente a ella, se convirtió en la fiera que sus ojos advertían. Y no dejaría ir a su presa sin antes devorarla por completo.. hasta quedar satisfecha.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Miér Abr 01, 2015 1:57 am

En la guerra y en el amor todo se vale. ¿No sería porque eran casi lo mismo? ¿No era el amor, un capricho que te orillaba a la guerra? ¿No era la guerra, el capricho del amor hacia algo? En ese momento se sentía como en un duelo. Mientras sus ojos azules peleaban contra los de Zeraphine con la misma intensidad podía entender muchas cosas, ser consciente de tantas otras.

Lentamente le puso un dedo en los labios, silenciándola. Si bien todos sus movimientos eran suaves, casi delicados; seguían siendo fuertes al mismo tiempo. Fuerte como era el zarpazo de un tigre. El movimiento elegante de una serpiente. Y había un magnetismo hasta en un movimiento como aquel. Como si toda su vida pendiera de seducir hasta la locura a la Danea.-Calla. Como si me hubiera ganado tu confianza. Joder, no es algo que yo iría contando. ¿Como eres así de... de... altruista?- por un segundo se vio completamente sorprendido. Sus ojos se ampliaron ligeramente y había una manera en la forma en que sus labios se curvaron que indicaba eso. Sorpresa. Parte de ella. Milena parte de ella. ¿Cómo era siquiera posible? Luego de llevar a Zeraphine a su casa o al hotel o cualquier lugar donde la bruja pudiera eliminar la droga de su sistema. Después de eso investigaría como. Ahora tenía un poco más de información. -Esa no eres tu. He tratado antes con personas bipolares. Eso... Es alguien completamente distinto ¿No?- se atrevió a preguntar a pesar de su resistencia inicial. No le gustaba hablar de él. ¿Por qué obligaría a Zeraphine? Tal vez, quería poder sentarse junto a ella, escucharla hablar y convencerse de que no solo le importaba si no que sentía algo por ella. Sentía algo, lo que fuera; por alguien.

Los sentidos aumentados de su raza le proporcionaban en ocasiones como aquella, mientras sus labios recorrían con lentitud la piel de la chica, sensaciones inimaginables. Era como rozar la seda, la piel suave de un durazno, el olor frutal y floral; mortal en ella. También estaba lo inmortal, el trazo de algo demoníaco, el aroma de algo tan indescriptible y solo comparable con fuego. Un aroma que podía mover montañas y masas de una forma inimaginable. La sostuvo con delicadeza mientas se emborrachaba de la sensación. Lentamente acabó su recorrido, controlado. A pesar de todo, a pesar de lo mucho que le gustaba, podía presumir de tener un buen control. Deseaba tenerlo.

Sus labios se juntaron en un frenesí hambriento. Hielo y fuego en una danza mortal, al fuego que derrite el hielo y el hielo que apaga el fuego. Tan peligroso y excitante como aquello. Gruñó contra su boca mientras dejaba que la cálida sensación lo rodeara. Cuando quedaron justo a unos centímetros de separación. James se permitió jadear suavemente, para que ella escuchara, lo que podía provocar, de lo que era capaz.-Todas las noches. Hay algo en la oscuridad. Que nos orilla al abismo, y podría darte todas las noches Viktoria-se dejó hacer, mientras una sonrisa de pura arrogancia se formaba en sus labios. Lo estaba disfrutando y si iba a ir al infierno por ello le importaría muy poco.-Primera vez que no creo que dejarle el control a una mujer sea buena idea-le respondió a medias mientras apretaba los dientes ante la sensación de calidez en su oreja y cuello. Besó el hombro de la bruja a su alcance mientras sonreía.-Caemos en el hoyo que ambos cavamos. ¿no?

Retrocedió, en un baile donde ahora la que mandaba era la castaña. Se apoyó calmado contra la pared mientras sus labios se curvaban en una media sonrisa peligrosa. Sentía el cuerpo de la bruja contra el suyo y joder. Se sentía como en el maldito infierno, con un calor tremendo y nada que le asegurara que pararía. La besó no una, si no varias veces hasta que sintió la tela de la maldita camisa desvanecerse. Quedar hecha trizas. La mordida en sus labios le arrancó un sonido bajo y profundo, un gruñido lleno de excitación. ¿Bromeaba verdad? ¿En que punto había decidido que darle el control a una bruja drogada era buena idea?-¿Desde aquella vez en Ucrania?- preguntó él mientras deslizaba su mano por los muslos de la chica y subía uno, obligándola a levantar el otro y rodearlo con las piernas, siendo ahora ella la que estaba en contra de la pared.-Por qué desde ese momento yo tenía muchoos pensamientos en lo que a ti se refieren preciosa.

Y lo soltó. Soltó el control que tenía. Con un movimiento veloz hizo un tirante del vestido a un lado y empezó a besar la piel desnuda con frenesí, sus labios recorriendo todo lo que podían con lentitud, una lentitud tortuosa, exasperante; regresó a los labios ajenos y los mordió con suavidad, cuidando que sus colmillos -los afilados como caninos- se quedaran en sus fundas o el deseo lo consumiría. Besar su cuello, besar todas esas terminaciones y puntos bajo los cuales la sangre bombeaba a mares lo estaban matando.-Eres tóxica para mi ¿sabes?-le susurró con la voz ronca debido al deseo.-Quiero morderte. A pesar de que se que eso podría matarme-le dio un beso rápido, no por eso menos hambriento.-Quiero hacer mil y un cosas...

Y la lluvia, que amenazaba con caer se desató sobre ellos, empapando su piel desnuda, el vestido de la chica; todo. Sin que le importara en lo más mínimo mientras la besaba como si fuera a ir al infierno por ello. Sin embargo si bien él no podía enfermar por ello, ella si.-Salgamos de aquí, a un sitio preferiblemente de cuatro paredes y con cama.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Sáb Abr 04, 2015 6:46 am

La espera la estaba matando. Y maldito fuese él por mantener ese control firme aun cuando el deseo brillaba en sus ojos. Como el primer día que se conocieron él seguía siendo el hielo, frío y calmo, mientras ella parecía arder con una fuerza poderosa y prohibida. Con solo un objetivo en mente, Zeraphine era capaz de soltarle el secreto de su familia con detalles y todo si James preguntaba. Todo por la culpa de la droga de las hadas. Claramente la Zeraphine verdadera -aquella que conservaba todos sus cabales bien puestos- protegería el secreto con uñas y dientes, puesto que contarlo le significaba otro atado a la maldición. Al vergonzoso secreto de su naturaleza opuesta. ¿Pero ahora? Simplemente frunció el ceño y le dio una mordida juguetona a su dedo, para luego responderle.- ¿Altruista? Quizás... Pero no es algo que pueda negar, puesto estaría mintiendo.- Solo concentrada en él, se dedicó simplemente en seguir un camino por su cuello con sus labios mientras las puntas de sus dedos descubrían la piel ahora descubierta del vampiro; aunque aún así seguía escuchándolo.

Viktoria murmuró un "si" sin siquiera volver la mirada hacia él. Podía contestar cualquiera de sus preguntas sin dejar de lado su objetivo principal. Suspiró, aun con su rostro oculto en su cuello, al sentir el toque de terciopelo que eran sus labios en su piel. Aquel lento recorrido que parecía esconder un claro significado: la hundiría lentamente en aquel deseo hasta volverla loca. Y por Dios si ya no estaba ya metida en ese asunto. Como si no hubiese tenido suficiente de él, la bruja volvió a su boca con ferocidad. Siendo ese suave jadeo el responsable de miles de escalofríos que recorrieron su espalda en una eléctrica caricia.- Nop, acabas de hacer el error mas grande de tu vida..- suspiró con una sonrisa al fin observando aquellos ojos que significarían solo perdición para la castaña.

El deseo que quemaba en ella se mezcló con la ácida exasperación por la calma fría del vampiro, creando una mezcla explosiva y decadente que arrasó con cualquier otra sensación. Quería arrebatarle ese control que la había exasperado desde el primer momento en que de habían conocido. Aunque para su completa dicha, James la instó a rodearlo con sus piernas cosa que hizo de inmediato con una sonrisa que reflejaba su pequeña victoria sobre él. Aunque poco duró... Ahogó un gemido bajo, suplicante, y trató de responderle. Su voz siendo el claro reflejo que la pasión hacía mella en su sistema.- Si... Deos... pero eso fue después del sentirme terrible por haberte manipulado.- Terminó en un susurro, centrando su mirada entornada en la pared opuesta y deslizando sus dedos por su espalda. Ladeó levemente su cabeza, dejando el camino de su cuello libre ante él y subiendo, perezosa, sus manos por el mismo sendero que había trazado por su piel hundió una de sus manos en su cabello, sintiendo las firmes hebras de seda enredándose entre sus dedos.

Quizás fuese por la misma comida de las hadas o qué sabia ella, pero sus sentidos parecían haberse afilado. Cada simple fibra de cuerpo atenta a cada movimiento que él hacía, cada caricia que dibujaba sobre su piel.. cada simple roce que había entre ellos llegaba a Zeraphine como si de un subidón de alguna potente droga se tratase. Aturdiendo sus ya embotados sentidos.

Emitiendo un suave gemido ante aquel vil ataque del que ahora eran presa sus labios, la bruja sonrió socarrona y tragó con dificultad al escuchar las benditas palabras que había esperado -sin saber- que él pronunciase por todos esos años. Una prisa eléctrica recorrió su columna hasta alcanzar el lugar de su cuello donde él la había mordido esa noche, dejándola sin aliento por unos momentos.- No debería haber visto tus recuerdos, entonces, James...- murmuró con la mirada fija en la ajena.- Debiste haberme dejado creyendo que me odiabas. Que me querías lejos, si soy tan tóxica para ti...- Sabía exactamente a qué se había referido el vampiro, pero quería escuchar de su propia boca las palabras que tanto deseaba. Cubriendo con su mano aquel cuello frío, dibujó un invisible camino hasta llegar a su mandíbula y acariciar con su pulgar el tentador labio inferior del submundo.- Entonces hazlo, Amdahl. Te reto..- Murmuró tentadora a segundos antes de volver a capturar su boca en un tórrido beso.

La bruja ni siquiera se inmutó por la lluvia que rompió sobre ellos, pero fue las mágicas palabras que pronunció el vampiro lo que la obligó a soltar el agarre sobre su presa.- Me parece perfecto.- respondió en una carcajada, alejando de su rostro un empapado mechón de su cabello. Con la sangre aún bullendo por él, la bruja se concentró en mantener las manos quietas y encontrar de una vez algún lugar donde terminar lo que había comenzado, pero la bendita lluvia había detenido con su perfecta intervención. Sintiendo la empapada tela del vestido apegada a su cuerpo, Zeraphine ni siquiera se preocupó de cubrirse de la fuerte lluvia que pareció tomar aún más fuerza de un momento a otro. Aunque no muy lejos divisó un letrero que le arrancó una sonrisa...

... un Hotel.

Ambos en silencio, con esa tensión magnética condensándose entre ellos como si de una fuerza invisible se tratase, entraron al lugar. Al fin a salvo de la fuerte lluvia. Acomodando el vestido -tratando de parecer lo más tranquila posible- la castaña se escurrió el cabello mientras el vampiro terminaba de hacer los últimos ajustes. Podría haber fácilmente abierto un pequeño e inofensivo portal hacia una habitación pero no quería pillarse con la sorpresa de un huésped teniendo un ataque de pánico porque dos personas habían aparecido de la nada frente a él. No.. ahora Viktoria no tenía tiempo para esos fallos.-... habitación 342.- alcanzó a escuchar al encargado al momento en que ella se encaminaba al elevador, cruzando solo una mirada con el vampiro. Evitando cualquier otro acercamiento, la bruja se adentró al pequeño elevador como si nada hubiese pasado. Pareciendo como si nada hubiese pasado entre ellos hacía solo unos minutos. No... mientras se cerraban las puertas del ascensor, una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios al pensar que cuando se encontrasen en su respectiva habitación se dignaría a ponerle las manos encima de nuevo. Aunque la estuviesen carcomiendo las ganas de volver a por él, justo cuando no eran más que ellos dos en aquel endemoniado elevador.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Lun Abr 06, 2015 5:25 am

Una brecha.

En el castillo que era su control había una mínima grieta, insignificante; que no debería de poner en peligro la estructura de la construcción. Pero sabía que ese mínimo descontrol podía tumbarlo todo. Lo único que lo mantenía con los pies sobre la tierra es que cada cinco minutos se repetía que Zeraphine estaba drogada y que si se aprovechaba de ello nunca se lo perdonaría. Ni se lo perdonaría ella ni se lo perdonaría él mismo. No se metía con chicas con alcohol en las venas. Era tan fácil como meterse con una prostituta. Sin ofender a ninguna de las dos categorías; y joder. No importaba cuanto se lo recordara dolía, dolía demasiado y sentía las ansias a flor de piel. Incontrolables y como tijeras que querían que soltara todo lo que lo ataba a la cordura y se dejara llevar.

Mil y un sensaciones recorrían sus terminaciones nerviosas. Estaba ignorando la voz de su consciencia lentamente pero parecía regresar con más fuerza cuando sus labios se separaban aún que sea unos milímetros de la piel de la bruja. Y quería acallarla, por todos los cielos quería que esa voz finalmente cerrara la boca y lo dejara disfrutar, su piel desnuda, el vestido de la bruja... Todo era demasiado para él. Lo único que quería era lo que normalmente deseaba de las mujeres y a la vez sabía que era completamente imposible de conseguir esta vez con Zeraphine. -Es agua pasada ya; el dinero no es importante para mi realmente-. Susurró contra la piel ajena mientras su pecho vibraba en un gruñido del que apenas era consciente. Las manos de Zeraphine en su cabello lo distraían, todo ella, lo distraía al punto del descontrol.

La separó de él, la dejó contra la pared, con las piernas entrelazadas, pero no dejó que lo besara, mantuvo el agarre sobre sus hombros, dejándola inclinada; sosteniéndola. Sonrió de aquella manera irritante que hacía que desearas partirle la cara de un puñetazo. Sus ojos relucían tan oscuros como la boca de un tiburón.-Hubiera sido como esto-le susurró sin acercarse. Sonriendo burlón. -Sabes que puedes tocarme, te tengo tan cerca que duele, pero no te dejo. Era como eso. Sabía que podía arreglarlo y eso me estaba matando. No quería que ella fuera a por ti. Y lo hubiera hecho. Me conoce, nada más me importa-la risa salió suave y baja antes de volver a presionar su cuerpo contra el de la castaña y besarla suavemente, de manera intensa pero delicada.-¿Hacer qué? ¿Quieres que te muerda?-presionó los colmillos contra la piel de su clavícula, sin fuerza. Solo por el simple placer de tentarla... Sin embargo los labios de Zeraphine parecían invocarlos y la besó con tanta fuerza que cuando se separó, ella tenía los mismos hinchados.

Demonios iba a necesitar un baño después de eso. La tela de los vaqueros estaba empapada y su abdomen cubierto de las pequeñas gotas del a lluvia torrencial que empezaba a formarse. Del cabello le caían gotitas y la lluvia parecía hacerlo perder la concentración. Cada gota era como una lágrima perfecta y que su visión pudiera captar todas como si fueran en cámara lenta le mareaba. Sus ojos recorrieron las calles hasta que ambos vieron lo mismo que el otro.

Un hotel.

La camisa ya no le servía así que se cerró la chamarra de cuero que había recogido de alguna parte del callejón.  Murmuró algo entre dientes mientras se sacudía el agua del cabello como podía y sin importar su aspecto entró en el hotel seguido de la bruja. Tomó la llave, firmó un montón de cosas que le traían sin cuidado y sacó la licencia que siempre traía en el bolsillo para deberes mundanos como aquel. Tomó la llave y con una calma infinita y falsa se encaminó cerca de la bruja, deseando el momento en que podía ponerle las manos encima de nuevo... En cuanto llegaron al piso la cargó, asegurándose que nadie los veía mientras deslizaba la llave, pasando por la habitación sin miramientos, sin importarle que estuviera oscuro.

La depositó sobre la cama, besando sus labios con una desesperación febril, se desprendió de su chamarra de cuero; la camisa estaba desgarrada y por fin decidió desprenderse de ella. La miró a los ojos durante unos segundos. Era tan hermosa que dolía, quería quitarle el vestido... El ruido sordo que hizo una lámpara lo sacó de esa ensoñación. Parpadeó varias veces confundido y entonces soltó un gruñido. -Zeraphine, ¿Podrás perdonarme mañana?-susurró perdido frente a un temblor placentero inexpresable. No podía seguir, lo sabía. No habría vuelta atrás.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Sáb Mayo 02, 2015 1:03 am

Borracha como estaba de él, la bruja realmente emitió un gruñido al ser separada de su punto de completo deseo. Con la respiración agitada, clavó la mirada en el vampiro y -visiblemente cabreada y confundida- trató de soltarse de su agarre para volver a sus labios.

Intentos que quedaron en nada, obviamente.

Soltando un bufido exasperado, la castaña fue obligada a escucharlo aun cuando lo único que quería era mantenerlo cerca. Que ningún centímetro de sus cuerpos estuviesen lejanos. Y realmente lo entendió; comprendió exactamente lo que quiso mostrarle porque para Viktoria llegaba a doler la mínima lejanía entre ellos en esos segundos.- Hubiese podido contra ella...- Murmuró con la mirada fija en sus labios, realmente segura del hecho de que podría enfrentar sin problemas a la diablesa.

El volver a sentir ese cuerpo cincelado presionando el de ella le arrancó un jadeo, siendo completamente consciente que la urgencia de tenerlo volvía a ella con mayor ardor. Lo besó con un hambre pausada -aun cuando su cuerpo gritaba para que no lo dejase ir-, adaptándose al ritmo de sus labios, a aquel último baile que terminaría por consumirlos.

No pudo articular palabra como respuesta, simplemente murmuró un "si" en un suspiro e inclinó su cabeza lo suficiente como para dejarle el camino de su cuello libre sin alejarse de él, enredando sus dedos en su cabello para presionarlo contra su piel. Urgiéndolo a que la mordiese de una puñetera vez. Ese exacto movimiento delataba que la bruja no estaba en su piel. Claro, su mente seguía con el poder sobre su cuerpo -si se hablaba de Milena- pero Zeraphine tampoco estaba completamente consiente de lo que pasaba. Sus mas bajos instintos guiaban sus movimientos y el control no existía sobre ella. Porque si la bruja hubiese estado consiente, hubiese recordado la única y última vez que James la había mordido. Nada bueno había sucedido allí y esta vez no sería excepción. Se mordió el labio con fuerza al sentir la corriente eléctrica que recorrió su espalda al contacto de esas níveas dagas contra su piel. Pero ni siquiera protestó cuando volvió a sus labios, igualando su pasión respondió a cada caricia hasta el punto que separarse unos segundos de él para recuperar el aliento que sus besos le habían robado.

Sintiendo su propio poder vibrar por su cuerpo a causa del descontrol, la bruja -ahora en el elevador- contaba los segundos para llegar de una vez a la habitación. Demonios... A tal punto llegaba su anhelo por él que lo encerraría en el cuarto de servicios si la habitación estaba muy lejana. Sintiendo el frío de la húmeda tela sobre su piel, Viktoria esbozó una sonrisita al ser cargada cual princesa hasta la habitación. Teniendo ojos solamente para él, la castaña buscó aquella curvatura en su cuello y acarició su piel con sus labios hasta llegar al punto sensible cerca de su oído, donde depositó un beso tras otro volviendo al punto de partida.

Al momento en que sintió la mullida cama bajo ella, su mirada buscó aquellas orbes azulinas mientras deslizaba sus dedos hasta llegar a la espalda de James. Marcando con el roce de una uña, sobre aquella piel marmolea, justo el lugar donde -en el cuerpo de la bruja- el cierre del vestido se unía. Dibujó aquel descenso en la piel ajena sintiendo como el cierre de su vestido se abría a su deseo, bastando solo un solo movimiento y la tela cedería.

Estando sus sentidos a flor de piel, lo obvio sucedió y sus poderes dieron aviso del latente descontrol que caía sobre la Danea.

La lámpara a un lado de ellos se trizó.

Aunque para la bruja paso desaparecido, ya que su mirada dilatada estaba fija en él. Nada tenía importancia en esos momentos mas que la cercanía de su cuerpo sobre el de ella. El mundo podría estallar en llamas en esos mismos segundos, pero Viktoria seguiría atenta a él.- Si me dejas ahora, no. Jamás te perdonaría, Amdahl. Porque en estos exactos segundos estoy agonizando, siendo una horrenda tortura el mantenerte lejos de mí, y solo tú eres capaz de salvarme. Librarme de este dolor.- susurró, al tiempo que elevaba su cuerpo hasta rozar la figura masculina aún cernida sobre ella.- Dame solo esta noche.. No me hagas rogar por ti y menos ahora, cuando sabes que estoy muriendo por esto.- Pudo ver la lucha en los ojos vampiro. Como su instinto se debatía contra su sentido común, y solo por ello Viktoria se mantuvo quieta dentro de lo que cabía -aun sus manos vagando por su pecho desnudo-. Deseaba ver qué decisión tomaría. Así que la bruja se mantuvo allí, siendo ella una imagen casi desgarradora de tibio y femenino deseo. Su cabello extendido en contraste de las sábanas blancas, aquella tira de su vestido cayendo por su hombro dejando al descubierto la suave piel de su cuello. Y su rostro... El suave sonrojo de sus mejillas y sus labios, entreabiertos y enrojecidos por los besos, a la espera de ser nuevamente besados.

Pero era su mirada, entornada, la que delataba que algo no iba bien.

Sus pupilas dilatadas ya parecían devorar el color verdoso de sus ojos. La droga de las hadas corriendo fuerte por su sangre.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Dom Mayo 03, 2015 8:35 am

"Oh, me voy a quemar en el infierno por esto" fue su primer pensamiento al entender la magnitud de sus problemas. Realmente lo único que lo detenía de meterle la mano a la bruja y acabar con todo eso es que aprovecharse de una chica con alcohol era como llevarse a una prostituta a la cama. No podía; su orgullo y el cariño que le tenía a Zeraphine -por mucho que había intentado negárselo durante un buen tiempo- se lo impedían. Y ahí estaba ella; tratando de enviar a la mierda cualquier atisbo de cordura que quedara en su ser.

Y no era sencillo. James Amdahl nunca había tenido que detenerse y hacerlo le estaba costando. Costando mucho.

Sus ojos siguieron hipnotizados los movimientos de la castaña; la manera en que reptaba sobre él y se pegaba, suplicándole que no se fuera; que la librara de esa tortura. Y quería; más de lo que jamás había querido algo; lo quería tanto que dolía de una manera que no creía fuera posible; dolía como si cada parte de su ser quisiera volver a la vida; como si estuviera siendo devorado por llamas que no se apagarían hasta que ambos estuvieran juntos de todas las maneras en que podían estar. -No te dejaré entonces-susurró, sintiendo los colmillos contra sus labios, quería morderla, lo sabía; así que si inclinó sobre su clavícula, dejando que su aliento helado acariciara la piel de porcelana, dejando que las dagas que eran sus colmillos se presionaran contra la piel, un pequeño hilillo de sangre brotó y el castaño lo lamió como si dependiera de ello.

Mandaría el control a la mierda. Si Zeraphine lo odiaba mañana se decía; valdría la pena por tan solo dejarse llevar una noche. Era todo lo que le estaba pidiendo; ¿no? Y cuando se volvió a inclinar escuchó su teléfono vibrar en la cómoda. Lo ignoró mientras dejaba que sus labios besaran en cuello del a chica hasta que un papel brilló entre ellos y cayó justo al lado de la cabeza de la castaña.

Y había una única frase grabada con una escritura que desconocía.

"Coge el maldito teléfono Amdahl"

Muy a su pesar y con un gruñido murmuró una disculpa a Viktoria -alegando algo como que podía ser Kate advirtiéndole que la Clave venía por él o que estaban en peligro- pero no lo era. La voz no era ninguna que hubiera escuchado antes; era fría y suave; con un inconfundible matiz de locura, como si una serpiente se le rozara contra la piel. Así se sentía escuchar a esa voz.-Escucha con cuidado Asuad Zuâban-y algo en el hecho que sabía el nombre que usaba con los nizaríes le heló la sangre. -Apagas el incendio o te lo apago yo, ¿lo entendiste?-Y no sabía que contestar; sin embargo la voz cambió a ser una que reconocía más, se parecía a la voz de la chica que tenía en la habitación. Una chica que no hacía más que tentarlo.-Ariadne está como loca James, diciendo quien sabe que sobre que el mundo arde por tu culpa. ¿Que demonios?-y pese a todo el vampiro estaba incómodo. Porque él si que había captado la maldita indirecta. Y no le daba nada de gracia.

-Necesito tu ayuda Harmony-susurró él en voz baja mientras se acercaba a la ventana.-Y diga lo que diga no vayas a gritar, ni a decirme nada. Porque joder, no tienes ningún derecho. Tu hermana está más que drogada y pues yo... Uhm-algo en el silencio de la otra Danea le gritaba problemas. Jodidos problemas.-No me digas. Pensaste que sería buena idea empezar a jugar a ser tu el mujeriego y ahora sabes que mañana te castrará si no paras. Oh, espera, olvido que eres la víctima en todo esto. ¿No?-Si la situación no fuera menos realista se hubiera reído. Pero la gemela tenía toda la maldita razón. En su defensa no era su culpa que la tensión sexual entre ellos se pudiera cortar con tijeras. No era para nada su culpa.-Tu vienes, yo la distraigo mientras, y no, no te apures, no será nada que tus ojitos no puedan soportar. Pero rápido cariño.

Y colgó antes de regresar con Zeraphine, sonriendo angelicalmente, subiéndole encima. Sabiendo perfectamente que iba a hacer. La besó, rozando sus labios mientras recorría la piel de su cuello, las pequeñas heridas que el mismo había provocado, la miró a los ojos y aplicando toda la fuerza y la persuasión que naturalmente los vampiros tenían le demandó una sola cosa: -Duerme.

En otro estado ella podría haberse defendido. ¿Así? Lo dudaba mucho. Casi fue un alivio que en el momento en que él se había retirado de la cama la otra chica estuviera en la puerta.
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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

Mensaje— por Invitado el Vie Mayo 22, 2015 3:42 am

V.- Let the final dance begin

~ Viernes ~ Zona de vida nocturna ~ Lluvioso ~ with James Amdahl ~
A paso firme, una solitaria figura atravesaba rápidamente el pasillo que daría a quien estaba buscando. Ataviada con un abrigo café claro, la menor de los Danea se detuvo frente a la habitación donde estaba su hermana y aquel vampiro. De que le daba vergüenza entrar allí luego de lo que había visto, si.. lo admitía. Pero prefería no concentrarse en eso y preocuparse por el estado de Zeraphine. Había sabido que la bruja con la que se había reunido tenía un sentido del humor de lo más retorcido e incluso había exigido ciertas cosas antes de aceptar la presencia de su gemela ante ella. Golpeó suavemente la puerta y tomando una profunda bocanada de aire esperó a que James abriese de una vez. Y lo hizo. Clavó la mirada en el vampiro, sin un asomo de duda, y comprobó en solo un segundo que parecía haber llegado a tiempo. Entró a la habitación, preocupada más por su gemela más que por los modales -al ni siquiera saludar al vampiro-, y pareció suspirar nuevamente al observar a su hermana en la cama. Dormía profundamente, al menos.- Antes que nada, no sabía que le darían comida de hadas.- le dijo al castaño, al momento que se giró lo suficiente para observarlo tras ella. Quizás estaba actuando un poco a la defensiva, pero en realidad era la preocupación lo que la hacía parecer hostil.- Ni loca la hubiese dejado ir sola.- murmuró más para ella que para el vampiro.- ¿Dónde la encontraste? ¿Estaba sola o había alguien con ella?- Necesitaba más información que sus solas visiones. Estas eran tan cambiantes, que algunas veces eran solo imágenes o vivos momentos.

Moviéndose con cuidado, la castaña se acercó a su durmiente fiel copia y alejó uno de los empapados mechones de su cabello.- Zeph, leelan, despierta..- susurró, intentando despertar lo más lentamente a su gemela. En otro momento se hubiese reído al ver como esta murmuraba y se removía para seguir en su sueño, pero ahora simplemente se mantuvo seria tratando de ver cuan mal estaba.- No..- pareció murmurar somnolienta, pero Harmony siguió moviéndola lentamente. Tocando con sus dedos fríos la piel cálida del rostro de la castaña hasta al fin despertarla. Contuvo un juramento al ver los ojos casi negros de su gemela centrarse, embotados, en ella.- Angie..- barboteó Zeraphine al reconocerla, para luego sonreír aún medio perdida en sus sueños. Centrándose en mantenerla despierta, la Danea se sentó en el borde de la cama y descubrió sus manos -las cuales estaban abrigadas con gruesos guantes de lana- para obligar a su gemela a mantener su mirada fija en ella.- Zeph, tenemos que irnos, ¿ok? Se hizo tarde.- habló suavemente. Aún no sabía bien cómo reaccionaba la droga en su sistema, pero si había llegado hasta ese punto. Ya era bastante decir... Siguió con la mirada a su reflejo y cerró el empapado vestido con un movimiento de su mano, sin ella parecer darse cuenta.

Aunque fue ahora Harmony la que se quedó muda de la impresión.

Zeraphine, quien con la mano extendida entre ellas, dejó ir un suave suspiro y una delicada luz comenzó a brillar entre sus dedos. Un fino hilo de energía pura se estiró hasta alcanzarla y se enredó en su muñeca; siendo un igual de esta misma conexión la que se dirigió hacia el vampiro y se abrazó de la misma manera a él.- La bruja me obligó a recordar cuando eramos niñas..- la voz de su hermana adquirió una nota dulce, tibia y cariñosa que solo utilizaba cuando estaban solas; pero aún así no la interrumpió. Sabía que había un punto en lo que su drogada gemela estaba diciendo.-.. la oscuridad me aterraba y por eso te quedabas conmigo hasta que me quedaba dormida. Pero nunca supe que tú también le temías. Nunca me lo dijiste.- El fulgor del hilo que aún los envolvía tanto a ella como al vampiro emitió un suave parpadeo. Para segundos después transformarse en pequeñas mariposas azules. La habitación pareció iluminarse ante el suave revoloteo de la creación de su hermana, alejando la oscuridad reinante con el azulino fulgor.

No se alejó cuando Zeraphine apoyó su cabeza en su hombro en busca de un abrazo.- Vamos a casa, nalla.- susurró contra su cabello y la abrigó con el grueso abrigo que apareció en su mano. Recordando de repente la presencia del vampiro, la bruja dio un respingo y giró su rostro hacia él, medio sonrojada al comprender que en contadas veces su hermana se dejaba ver de esa manera. Tratando de parecer aún serena, dijo.- No te puedo prometer que esté muy feliz en la mañana, James.- comenzó a explicarle la posible reacción de quien seguía apoyada en ella.- Quizás te quiera asesinar o... no querrá ver en un par de siglos, depende de cuanto recuerde.-apretó los labios, no envidiando para nada la situación en la que se había metido el vampiro y se levantó, tomando la mano de su hermana e instándola a levantarse.- Ten por seguro que se verán de nuevo, Amdahl. Hasta pronto.- una sonrisa cortés se dibujó en los labios de la bruja y abrió con facilidad el portal hacia la casa de ambas.

Dejando a su hermana en la mullida cama, pensó en que era mejor que siguiera durmiendo. Conociéndola... Pondría grito al cielo al recordar lo que había pasado y, bueno.. todas las chicas de la casa tendrían que huir de ser alcanzadas por el caos que se armaría.

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Re: V.- Let the final dance begin Φ James Amdahl

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