07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


36 # 39
21
NEFILIMS
6
CONSEJO
12
HUMANOS
9
LICÁNTRO.
9
VAMPIROS
10
BRUJOS
4
HADAS
3
DEMONIOS
1
FANTASMAS

♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

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♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 13, 2015 11:11 am


San Valentín Sangriento

 

Trama Global ~ Parte I


El Restaurante

 
Explicación de la Trama

 
Al principio de la fiesta, todos los asistentes invitados se encontrarán en el gran salón del restaurante que hay dentro de la cadena de hoteles de Adrien. De fondo podemos encontrar a una orquesta de música tocando varias canciones para amenizar la velada, y numerosos camareros a la atención de todos los clientes.
Un entorno aparentemente idílico e idóneo para el día de San Valentín, que parece transcurrir en un lugar aparentamente tranquilo. De igual forma, al evento han acudido grandes celebridades como Ministros, alcades y todos los altos cargos de Gobierno. Un maître les recibirá en el hall del hotel para después conducirles hacia el restaurante. Al inicio del hotel se ha habilitado una alfombra roja en la que recibir a todos los asistentes, en la que los paparazzis se agolpan para conseguir la mejor foto de éstos.

 
Menú

 

~ Entrante ~
Crema de patatas trufada, huevo de codorniz y foie fresco de pato.
Corazones de alcachofa fresca floreada a la parrilla.

~ Primer Plato (A elegir) ~
Centro de solomillo a la pimienta exótica.
Rissotto de carnarolli con teja de Parmesano Reggiano.
Lubina de pincho horneada con suspiros de calabacín y verduras.

~ Postre ~
Mousse de fruta de la pasión y teja de caramelo.
Tejas de almendra Marcona y trufas de cacao.
Café arábigo e infusiones naturales.

~ Bodega (A elegir una botella por cada 2 comensales) ~
Cava Pinot Noir Rosé.
Vino blanco Villa Narcisa - Verdejo.
Vino tinto Ribera del Duero - Celeste - Crianza - Tinto Fino
Cerveza, refresco y agua mineral.



Aclaraciones Off-Rol

 

» En principio, éste post permanecerá abierto durante todo el evento, para que os podáis incorporar más tarde o más temprano al mismo.
» Dado que aún no tengo la contraseña de la cuenta de Monstruos, en éste post, si tiene que pasar algo relevante lo narraré yo mismo con mi cuenta de Adrien en letra mayúscula y entendible para todos -o éso espero-.
» Os dejo libre imaginación para el rol, no hay ningún tipo de norma ni orden para rolear porque si no ésto será un caos. Os recomiendo posts no muy extensos para que todo se lleve a cabo de la forma más fluida posible, pero ésto os lo dejo a vuestro gusto.
» Seguramente haya personajes que no se hayan apuntado a la trama y quieran asistir al evento aún así. En ése caso, os pido por favor que primero paséis por éste post, os apuntéis y después procedáis a rolear. No es por nada, sino para llevar un control dentro del rol que nos ayude después a la hora de las votaciones y demás.
» La otra zona de rol -es decir, el baile- se habilitará mañana.
» ¡Disfrutad~! Y ya sabéis, cualquier pregunta / duda / sugerencia / queja, Mensaje Privado al canto.


 By Maika
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 13, 2015 4:42 pm


SAN VALENTÍN SANGRIENTO

→ Trama global {parte I} → San Valentín → con:Venus Haberkorn → Restaurante  


Caleb echa un último vistazo a la imagen que le transmite el antiguo y cascado espejo de su pequeño apartamento, mientras, a duras penas, intenta anudarse la pajarita de la forma más adecuada.

Al nephilim le cuesta reconocerse de esa guisa, acostumbrado como está, a vestir siempre con ropa informal. Vaqueros desgastados, camisetas de algún grupo de rock ya olvidado, y su habitual cazadora de cuero, que no es más que un viejo recuerdo de su progenitor, forman parte de su atuendo diario, y no se puede negar, que el rubio, se siente realmente incómodo, casi ridículo, con ese traje barato que ha alquilado. Pero todo sea por una buena causa, que en este caso, y como siempre, es salir de caza, o eso se repite a sí mismo para autoconvencerse y enmascarar la triste verdad, que no es otra, que esta noche, y como en tantas ocasiones en el pasado, lo que realmente quiere es deslumbrarla; aunque esto último, por supuesto, nunca lo reconocerá.

De todos los posibles compañeros con los que podría haberle tocado salir de misión, de todos los cazadores de sombras que habitan Nueva York, ha tenido que ser justo con ella, con quién ha asistir a esa estúpida y refinada fiesta.



Venus Haberkorn…precisamente ella.


Al principio, como era de esperar, deseó rechazar el cometido. Lo pensó una y mil veces, lo pensó fríamente, pero a la hora de la verdad, nunca lo hizo, no pudo decir que no, no quiso darle esa pequeña satisfacción a "Lady princesa de hielo". No, claro que no se echó atrás, renunciar no habría sido más que un síntoma de debilidad, y ser un pusilánime es algo que no se tiene permitido.

El alemán, que además de perfumarse, se ha asegurado de grabar a fuego sobre su piel todas y cada una de las runas necesarias –visión, fuerza, velocidad, voz de viento y resistencia–, se hace con sus habituales armas, cerciorándose previamente, claro está, que éstas queden ocultas bien bajo la gabardina que porta en su brazo, y se aventura a enfrentarse de lleno con el gélido aliento de esta noche estrellada de febrero.

La luna en cuarto menguante domina un firmamento despejado, que augura una noche tranquila y plácida para todos aquellos que están enamorados.

Cientos de amantes se comen a besos y a arrumacos bajo la tenue luz de las farolas que iluminan las calles, sin importarles demasiados quién o qué de entre las sombras pueda observarles.
Esta noche Cupido ha salido a cumplir con su cometido…Esta noche todo parece estar permitido…

Bajo ese manto nocturno cargado de amor, pasión y deseo, el chico que hace tantos años renunció a amar a una mujer más de una noche o dos, conduce su vieja furgoneta rumbo al lugar acordado con su supuesta “cita”.

No tarda demasiado en llegar, Caleb siempre ha sido un amante de la velocidad y también algo impuntual.

Cuando sus pies tocan por fin el asfalto, ella ya lo está esperando...Su rostro impenetrable, su escrutadora mirada, su indiferencia, su frialdad…Nunca dejará de sorprenderle que la mujer que tiene en frente, sea la misma niña a la que un día le confío su vida y también su corazón…

— Espero que el transporte sea del gusto de la señorita. — Comenta, no sin cierto cinismo, el nephilim, mientras abre la puerta del copiloto. No es un acto de caballerosidad, él nunca ha sido ni será eso que llaman “caballero”, su objetivo no es otro que burlarse un poco de la inmutable Haberkorn. — Si no es así, siempre puedes ir andando. — Caleb sonríe de medio lado, y abotona su chaqueta.

— Puedo dejarte pensarlo un rato si quieres. — El rubio se apoya en el vehículo con dejadez y pasotismo, saca un paquete de tabaco del bolsillo y prende un cigarrillo.

El humo y el vaho escapan de su boca, mientras espera que Venus responda a su actitud chulesca, con una más que calculada y trillada respuesta…


"Vamos Haberkorn, no me decepciones"







Última edición por Caleb T. Vanderburg el Lun Feb 16, 2015 8:39 pm, editado 4 veces
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 13, 2015 5:32 pm

El sol comienza a ponerse cuando mis criados, siguiendo mis instrucciones, me despiertan. Shyam, que ahora parece un poco más seguro de sí mismo, menos temeroso de mí, se aproxima para cubrir con una suave bata de seda mi cuerpo, únicamente ataviado con un fino camisón. Tras eso se pone de rodillas frente a mí, ofreciéndome su cuello un día más. Yo enredo mis dedos blanquecinos en su pelo negro como el carbón antes de, con una sonrisa, acceder a mi fuente de vitae. Es curioso que todavía no me haya cansado de él, cuando generalmente mis favoritos cambian con la misma asiduidad que una cama de sábanas; pero hay algo adictivo en el sabor de su sangre que no me deja abandonarle. De momento. El resto desaparece para terminar de preparar mi baño y mi vestimenta de hoy. Algo menos clásico pero diseñado por mí.

Cuando me siento saciada, le permito beber un poco de mi sangre como recompensa. De nuevo le he guiado al sofá donde suelo sentar a los que se ofrecen a mí, y de pie, con la muñeca abierta, permito que mi sangre le llene, alimentando su necesidad de ella cada día más. Sin embargo, como siempre, lo aparto de mí cuando considero oportuno, le beso en la frente y me dispongo a bañarme, puesto que tengo intención de acudir a un baile de San Valentín cuyo anfitrión es uno de los hombres más portentosos de la ciudad. Me doy el lujo, no obstante, de relajarme envuelta en agua aderezada con las sales de baños y jabones de frutas habituales. Su dulce aroma me hace sentirme algo embriagada, al igual que el calor del agua y el sabor de la sangre de Shyam en mi boca.

Después de eso todo es mucho más rápido: salir, secarme, ponerse el vestido, los zapatos, maquillarse, peinarse y coger el antifaz que he seleccionado para la ocasión. Sergei me espera, puntual como siempre, en la puerta de mi habitación. Mi joven subyugado hindú ya no está, y yo me prendo del brazo del que debe de ser, probablemente, mi guardaespaldas preferido. Con ningún otro tengo una relación tan estrecha, ni me siento tan unida, ni fantaseo con sus besos de vez en cuando, aunque no se lo consiento por cuestiones formales. Y porque, por increíble que pueda parecer, no quiero volver a hacerle daño. Ya le prometí el mundo una vez para devolverle al suelo de golpe…

El viaje en coche es lento por las calles de la ciudad. Me gusta contemplar el ambiente de los mundanos en San Valentín. En el fondo les envido, pues yo nunca gocé de nadie con quien pudiese celebrar un amor puro, sincero. Un amor como el que se describe en las historias de romance de verdad; no esos abusivos, o basados únicamente en el sexo y la tensión, porque sí he tenido relaciones así. No, yo hablo de ese amor que parece estúpido, incondicional; el amor que te acompaña en la enfermedad, que se despierta contigo por las mañanas con los pies fríos o el que se pelea contigo porque no puede soportar algo que ha sucedido. El amor que te guía hacia una muerte dulce porque va de tu mano. Ese es el amor que incluso una mujer como yo ha anhelado, tiempo atrás, poseer.

Ahora sólo sueño con el pasado remoto y con la luna llena, además de con la sonrisa de mi hijo. Después de casi quinientos años morando la tierra, viviendo decepciones y sorbiendo de los labios de la desesperación, la extorsión y el dolor, el amor verdadero, el que te hace sentirte plena y feliz, pasó a un segundo plano. En esto continúo pensando mientras me apeo del coche, pues hace escasos segundos que hemos llegado. Con una leve sonrisa despido a Sergei, diciéndole que si quiere puede quedarse por la zona, pero que no será necesario.

Así, con paso lento, firme y elegante, me adentro en el hotel, saludando a conocidos que son fácilmente reconocibles a pesar de las máscaras, posando para fotógrafos y deslizándome sobre la alfombra roja en soledad, como siempre, a pesar de que estoy rodeada de gente que se mueve conmigo hacia el restaurante.
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Bien, definitivamente, y a pesar de que había intentado penosamente esconderlo, lo cierto era que, ahora que estaban a punto de llegar, Emily estaba rabiando de los nervios mientras se dejaba derretir en el asiento del coche que había alquilado Jack para ir a esa fiesta de San Valentín. Durante el trayecto, al menos una vez se había preguntado qué hacía allí; otra se había planteado hacer desaparecer la carretera, aunque no estaba entre sus competencias; y también había intentado tranquilizarse a sí misma mientras se distraía conversando con su pareja. Pareja. ¡Sonaba tan raro que no se lo podía ni creer! Pareja. ¿¡Por qué demonios había accedido a ir con él!? No es que le molestase, en sí, su presencia ni su compañía. Ahora la apreciaba casi más que a cualquier otra cosa, aunque no fuese capaz de reconocerlo en voz alta. Era todo lo demás lo que le hacía sentir que no podría despegarse del asiento del coche; como cuando los nudillos de Jack se habían estrellado contra la puerta de su apartamento y ella se encontraba dándose los retoques a su pelo.

Ese era uno de los puntos. Desde que había conocido a Danielle, había dejado en sus manos la ayuda que siempre había buscado para controlar sus poderes, y había practicado con algunos nuevos que le habían parecido realmente prácticos, como el cambio de apariencia o la convocación de cosas. Gracias a eso ahora podía lucir una bonita melena castaña, larga por los hombros, ondulada en las puntas y con algunos mechones recogidos con un sencillo pasador negro en la parte de atrás. Porque ciertamente su cabello azul desentonaba con la idea del sitio. ¿Se sentiría capaz de mantenerlo toda la noche? Al menos eran sólo horas y no días enteros…

Miró de reojo a Jack mientras aparcaba. Evidentemente, la otra razón de sus nervios era él, además del evento en sí, que no se parecía a nada a donde ella hubiese asistido antes, y donde temía encontrar más situaciones desagradables con subterráneos —por lo cual no dejaba de cruzar los dedos y rezar; quería tranquilidad durante una noche, para variar—.

No sólo porque desde Halloween todo lo referente a él le atormentaba y se le hacía indispensable a partes iguales. No sólo porque le hubiese invitado a aquella cita —casi se había descompuesto cuando él la había nombrado así—. No sólo por… en general, él. Enredó los dedos en el cordel negro del bolso mientras se ponía de pie, pensando en la carta que había encontrado esa mañana mientras rebuscaba en sus viejos libros de instituto. La madre de Charlie le había pedido uno en concreto para una de sus hijas más pequeñas, que tenía unos catorce años. Traspapelando páginas, fotocopias y cuadernos que no había vuelto a abrir desde que Jack desapareciese del instituto, casi en busca del susodicho, había surgido de la nada una pequeña carta que ni siquiera había sabido que existía hasta… Ese momento. Una carta en la que el Jack de catorc años le confesaba cosas que no habría imaginado; y una carta en la que le pedía ir a un baile. Como había hecho hacía algunos días, en su lugar de trabajo. Al tocarla había visto muchas cosas que en ese momento sólo le hacían sentirse tensa, y al mismo tiempo, nerviosa. Había despertado demasiados sentimientos viejos, había trastocado demasiados sentimientos nuevos como para atreverse a sacarlo a la luz en ese momento. Y ella era horriblemente mala lidiando con los sentimientos.

Oh, Dios. ¿Una alfombra roja, en serio? —farfulló mientras se cogía del brazo de Jack casi inconscientemente—. ¿Paparazzis? Pero bueno, ¿qué es esto? ¿Nos hemos equivocado de sitio y nos hemos metido en una fiesta de modelos? —farfulló, avergonzada. Los nervios la hacían decir verdaderas estupideces. Le rogó que avanzasen rápidamente, y al llegar al hall, dejó en consigna el abrigo que llevaba sobre los hombros, mostrando su vestido blanco. Se anudó el antifaz a la nuca y se acercó de nuevo a Jack para caminar con él hacia el restaurante.


Última edición por Emily Yates el Mar Feb 17, 2015 1:34 pm, editado 1 vez


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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 12:06 am



San Valentín Sangriento

≈ 14 DE FEBRERO ≈ HOTEL BLAIR ≈ FRÍO ≈





Ferdinand no se encontraba en aquel taxi por cualquier cosa. No iba a aguantar a aquel petardo de feria en vano. Su plan perfecto para una cena de San Valentín no era pasarla con aquella ricachona jocosa de su clase, ni mucho menos. Lo que movía a Ferdinand a transportarse a aquel hotel durante la noche más comercial del año –seguida de la Navidad–, no era ni más ni menos que gracias a la ayuda que le había prestado aquella misteriosa bruja de ojos curiosos. El camafeo de su madre permanecía entre los dedos del vampiro. Había pasado de dar vertiginosas vueltas entre éste a ser acariciado con las yemas de los dedos. Lo había tenido en su poder durante tanto tiempo, había sido capaz de guardarlo con extrema precaución y ahora... ahora, gracias a ella, gracias a aquella curiosa pelirroja, había logrado llegar hasta aquel punto. Aquel punto en el cual se hallaba a unos escasos minutos de encontrarse con ella.

Cerró los ojos. Quiso visualizar la imagen de su madre. Sus cabellos rubios recogidos en un elegante peinado, un exquisito vestido precioso en su cuerpo fuerte y blanquecino, como era de esperar. Sin embargo, siempre estaba aquella duda carcomiéndole por dentro, sobre si sería lo suficientemente fuerte como para cumplir las expectativas de su progenitora. Tanto el traje negro que llevaba como la corbata de un color neutro eran alquilados, y debía moverse con el máximo cuidado y precaución si no quería mancharlos y tener que pagar un extra por daños. La estirada dependienta de la tintorería le había explicado cuáles eran las manchas más fáciles de quitar y cómo podría hacerse un apaño llegado el momento. Sin embargo, Ferdinand en ése instante tenía la mente en otras cosas mucho más importantes que preocuparse porque un trozo de nata cayese en la manga de su chaqueta. Aunque apenas había podido pagarlo debido a su trabajo como camarero en un restaurante, que no le proporcionaba en absoluto unos beneficios considerables, no le importaba tener que pagar un plus por su irresponsabilidad. Éso sí, podía olvidarse de cualquier tipo de lujos o caprichos durante lo que restaba de mes.

Endureció los labios mientras el taxista trataba de darle un poco de conversación en lo que llegaba al lugar pactado. Se quejaba acerca de “lo mal que se conducía en Nueva York” y “la subida de precios en los restaurantes”. De vez en cuando también hacía alguna alegoría acerca de la envidia que le reconcomía interiormente de ver al muchacho en sus años más jóvenes, y yendo a una fiesta en un lugar tan distinguido. Por su parte, Ferdinand sólo pudo dibujar una media sonrisa en sus labios, para contentar al emisor y confirmarle así que estaba al pendiente de lo que le contaba. Si supiese que en realidad aquellos serían sus eternos años jóvenes y que en cuanto bajase del taxi bebería de su sangre hasta dejarlo seco...


●●●


Resopló una vez más. Los paparazzis se abrían paso a golpes en las puertas del gigantesco hotel, tratando de inmortalizar con sus cámaras a cada uno de los asistentes, que parecían mostrarse más que contentos y satisfechos de querer ser los objetivos de los cámaras. Hubo dos o tres personas que quisieron hacerse una foto con Ferdinand pensando que era alguien importante, un modelo o algún hombre de negocios, pero éste se negó y entró hacia dentro. Tenía prisa. Sí, tenía prisa.

Una vez estuvo dentro del hotel, suspiró, aliviado, pues podía pasar desapercibido con cierta facilidad. Todos los allí presentes se saludaban, se besaban en las mejillas y se tomaban algunas fotos que hace poco en el mundillo del famoseo las habían denominado selfies. Desde luego, se respiraba una fauna enormemente variada por allí. Nephilims, brujas, humanos... Aquella noche era, cuanto menos, prometedora. Sin embargo, a él únicamente le interesaba encontrarse con una persona. Alzó sus ojos azules sobre los asistentes que estaban aún en el hall, y después pasó al lugar donde estaban cenando, dirigido por un camarero. Tres segundos más tarde, se hallaba sentado en una mesa. Él sólo. Con un menú entre las manos. Declinar la propuesta de la comida sería obviar su posición, así que eligió algo al azar y posteriormente su mirada volvió a perderse entre los asistentes, buscando a...

Aún le costaba pronunciarlo. Aún resultaba sobrecogedor para él, el hecho de estar buscando a la que era su madre. Si aquella bruja no se equivocaba, se encontraría con ella allí por fin, después de tantísimos años. Apretó con fuerza el camafeo, pero con delicadeza para no romperlo, como si éste le diese el poder que necesitaba para poder enfrentarse a la situación.




Última edición por Ferdinand de York el Sáb Feb 14, 2015 1:51 am, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 12:53 am


It hurts!
♯ 14 DE FEBRERO ♯ HOTEL BLAIR ♯ FRÍO ♯ ♯


Por más que miraba al espejo, su reflejo le devolvía la misma mirada penetrante, pequeña y azul. Había pulido hasta el más mínimo detalle de su indumentaria para estar más que magnífico aquella noche y, sin embargo, aún permanecía ahí, frente al espejo, con la esperanza de encontrar algo fuera de su lugar que le hiciese retrasarse algunos minutos más o que, incluso, le hiciese no ir a aquella ridícula cena a la que le habían invitado. Había recibido un mail desde la Universidad, donde todos los profesores habían acordado asistir al lugar y montar un San Valentín con los más solterones. Aún no sabía si estaba preparado mentalmente como para ver al rector de la Universidad amborrachándose con dos o tres copas de vino, o a la de Bioquímica hacer alarde de su colección de chistes malos, los cuales, si despertaban alguna risa era por cortesía. Ni siquiera se había hecho el cuerpo a que el de Neuroanatomía se pillase una de ésas cogorzas monumentales que luego le dejaban postrado en cama durante varios días. Resopló y rodó los ojos, con aire taciturno. Las ideas de fugarse de aquel evento comenzaban a disiparse de su mente. Mejor acabar aquella noche cuanto antes.

Cinco minutos más tarde, Kellan ya se encontraba dentro de su coche, sujetando el volante y escuchando de fondo las canciones marchosas que daban en la radio. Odiaba ésa emisora, y en cuestión de segundos su mano se apretó con desgana para terminar con la tortura musical. Tomó aire y se centró en las luces de la ciudad, que reflejaban sobre el cristal delantero de su coche. Seguramente que cuando saliese de su vehículo, se encontrase con un ambiente empalagoso y comercial, contra el cual se manifestaba interiormente hasta hartarse. Parejas besándose, grandes pantallas en las que se visionaban ositos que portaban corazones de chocolate, las tiendas enteras forradas de llamativos colores rojizos y rosados... Hasta los artistas urbanos habían cambiado las letras de sus canciones con el fin de acomodarse a las fechas que acompañaban y sacar así un par de centavos más. Ridículo. Todo era abruptamente ridículo.

Una vez hubo llegado al hotel y entró en el mismo, tras asegurarse de haber dejado su coche en un lugar alejado de cualquier tipo de vandalismos, se introdujo las manos en los bolsillos tras colocarse bien la corbata y subió las escalerillas que llevaban hacia el hotel, esquivando a los molestos paparazzis que se meneaban como serpientes para conseguir la mejor portada en la prensa del día siguiente. No se libró de salir de extranjis en alguna fotografía a alguna famosa, pero por lo demás, logró salir impune de aquel atolladero.

Aquí estoy – murmuró al grupo de compañeros con el que se había citado una vez dentro del lugar.

Intentó ahogar su risa al ver a sus compañeros de trabajo tratando de fardar de lo que no tenían: ostentosas joyas, relojes carísimos, trajes que sobrepasarían los miles de dólares, e incluso una caja de puros. Si cualquier persona con dos dedos de frente se parase a preguntarle cuál era su oficio, se daría cuenta de que ser profesor de Química en una Universidad no era precisamente compaginable con fumar puros para presumir. De todas formas, Kellan no estuvo demasiado al tanto de la conversación, que se basó en adular tanto a la otra persona que casi podrían envolverles en algodón de azúcar. Vomitivo.




Última edición por Kellan J. Hampton el Sáb Feb 21, 2015 11:27 am, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 2:56 am


SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte I} → San Valentín → con: Katerina M. Blackblood → Restaurante  

Nueva York a menudo era confundida con una ciudad de ensueño por los rumores que corrían sobre los placeres nocturnos que brindaba, pero Hetera conocía otra cara de la ciudad. En las noches de oscuridad insondable se despertaban los temores de los ciudadanos. La sangre de los inocentes vestía las calles de carmín, durante el último año se registró un incremento en la tasa de mortandad. Ella sabía porque, el tema no solo involucraba submundos y por inverosímil que parezca, el humano era increíblemente mas cruel que casi cualquier criatura que necesitase un glamour. Y no malinterpreten, ella amaba a los humanos pero resultaban criaturas muy frágiles. Algunos lo eran demasiado y por eso caían presa de la demencia tras un evento traumático, convirtiéndose así en depredadores nocturnos aun mas terribles que los vampiros o un lobo a media transformación. Pero también eran mucho más susceptibles a las emociones y sentimientos, los cuales podían permitirse sentir.

En ocasiones, un nephilim se veía en la situación de prescindir de esos sentimientos. Hetera era uno de esos casos, entrando a la adolescencia perdió por primera vez a un ser amado, y había aprendido una lección que la acompañaría por el resto de su vida: el amor te hacía vulnerable. Por supuesto ella no podía permitirse a si misma ser débil y por esa razón específicamente ella decidió cerrar su corazón. Lo cual llevaba a una pregunta cuya respuesta no dejaba de ser rebuscada. ¿Que haría en un baile de San Valentín si no era amor lo que pretendía encontrar?

Sencillo.

El rumor de un vampiro millonario, un hotel de renombre, mucha comida y la promesa de un ataque por parte de una manada de lupinos que había estado causando líos. Según lo investigado no eran locales, parecía más bien obra de una manada nómada. No habían motivos reales para pensar que aquella fiesta en particular sería atacada; pero dado que el anfitrión y algunos de los invitados -según sus fuentes e investigaciones previas- eran vampiros, ella decidió que prefería evitar una catástrofe antes que arriesgarse a tener que lidiar con las consecuencias de una. Razón por la cual no tardo en apuntarse para la gala y ataviarse de la forma mas conveniente. Quizás parecía inofensiva con aquel vestidito negro, el cabello suelto y una cartera de Gucci pero iba armada hasta los dientes, como cualquier nephilim que se preciara de ser un buen cazador. En una cinta a mitad de muslo llevaba un cuchillo serafín, Luciel y Samadriel; una daga de oro en su bota y algunos pasadores de cabello que en última instancia podrían perforar la carne de cualquier si se les aplicaba suficiente presión.

Se ha de aclarar que toda la parafernalia le puso incómoda y agradeció llevar un antifaz. No tenía motivos para sentirse nerviosa pero se sentía ansiosa ante la expectativa. La alfombra roja, los paparazzi y lo demás no hacía sino exasperarla aunque eran inconvenientes menores si contaba con su estela y un buen glamour… Así que esperaba Hetera a su cita, en un apartado del restaurante desde el cual podía tener en perspectiva a cualquiera de los que llegaban. Tan puntual como siempre no se había querido perder la entrada pero su compañera (lejos de tenerse un interés romántico) aún no acudía; por lo que el pronóstico de tener una tediosa vigía le atormentaba mientras pensaba en su cachorra aullando de soledad en casa.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 3:35 am


SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte I} → San Valentín → Restaurante → With: Caleb T. Vanderburg.

Las castaña miró el pequeño botón rojo brillante con admiración, estaba elegante, y estratégicamente, colocado sobre un grueso brazalete dorado cuyo estilo era muy popular últimamente. La nephilim lo dio vuelta en varios sentidos para poder verlo por distintos ángulos, analizando así mucho mejor su aspecto.- Impresionante. -Comentó con voz suave, más para ella misma que para que Warren la escuchara.- Realmente parece una joya, y no un comunicador. -Dijo mientras miraba a los ojos a su hermano, utilizando aún el mismo tono objetivo.- Se camuflará excelentemente. -La declaración fue expresada sin emoción alguna, no había forma de saber si Venus aprobaba o no el artefacto, ella simplemente había hecho una común observación del mismo.

Warren le sonrió con evidente petulancia.- Esa es la idea, V. -Le respondió mientras se paraba de la silla a la vez que tomaba un micrófono inalámbrico con una mano y su teléfono móvil con la otra.- Ahora escucha. -Le sostuvo la mirada, paciente, mientras él continuaba con su momento sobreprotector.- Cualquier problema que surja, ya sea con los fenómenos del baile como el encantador nephilim que es tu cita... -Esta parte fue dicha con sumo sarcasmo, claro está.- Solo debes apretar el botón y hablar por el pequeño micrófono que se activará. -Levantó los objetos que tenía en ambas manos para dar énfasis a su punto.- Yo lo escucharé e iré por ti ¿De acuerdo?

Venus suspiró, sin embargo no objetó nada. No era un hombre celoso que no quería que su pequeña hermanita asistiera a un baile sin supervisión, era un hermano preocupado de que la única familia que le quedaba se dirigiera a un lugar sumamente peligroso repleto de criaturas con sangre de demonio, teniendo en cuenta, además, de que él no podía asistir por miedo a que se viera sospechoso que muchos miembros de La Clave fueran. Tampoco podía ser su pareja, porque la fiesta era en San Valentín y el motivo era obviamente romántico, de modo que tener de pareja a su hermano sería más sospechoso aún. Su nerviosismo era comprensible.

Así es que solo se limitó a dedicarle aquella mirada dulce que solo le dirigía a él.- De acuerdo, pero recuerda que es una misión de espionaje simple, no una tentativa de acción. -Intentó tranquilizarlo.- Lo más complejo que debería suceder es que sospechen de Caleb y yo por notar que no somos pareja, pero incluso eso se puede discimular con fáciles mentiras. -Concluyó con su habitual lógica. Acto seguido besó a su hermano en la mejilla y salió de su cuarto de hotel para dirigirse al propio, para así comenzar a prepararse.

Luego de ducharse y colocarse todas las runas que creyó necesarias para la misión, eligió un vestido sencillo que fuese cómodo. Contrario a lo que sucede con las mujeres comunes, prueba explícita de que Venus no pertenecía a ellas ni por asomo, la castaña tardó más en esconder armas en su vestimenta que el tiempo que empleó en el maquillaje y el peinado juntos. El cabello lo llevaba suelto, sin ningún tipo de adorno, ya era suficiente el que no tuviera su habitual trenza bien tirante. Y en cuanto al maquillaje, simple rimmel y un labial con brillo pero sin color, que en suma resultaba que estaba mucho más pintada que lo que acostumbraba. Como único accesorio, si es que podía llamárselo así, el brazalete dorado que le había dado Warren.

Había mujeres que adoraban este tipo de eventos justamente por el hecho de poder arreglarse llamativamente. Venus, por otro lado, extrañaba su traje de cazadora.

Agarró su chaqueta y se la abotonó al completo mientras bajaba a la calle cinco minutos antes de lo acordado con Caleb... lo esperó por aproximadamente quince. Cuando al fin llegó, conduciendo como si estuviese solo en kilómetros y le fuese imposible chocar con nada ni nadie, la castaña comenzó a caminar hacia la furgoneta. Sin embargo, él salió rápidamente y abrió la puerta del copiloto antes de que ella llegara siquiera a la acera. Elevó una ceja ante aquel gesto, la caballerosidad no iba con su estilo, él debería saberlo a esas alturas. ¿Lo hacía para molestarla? No le sorprendería que así fuese.

Lo miró fijamente durante unos segundos luego de que este terminara con su habitual lanzada de frases sin sentido pura y exclusivamente para cerciorarse de que ya había acabado, no porque siguiera su hilo de emociones. Generalemente eran tres o cuatro comentarios seguidos, en este caso fueron tres, por lo que, recién cuando se calló, Venus comenzó a hablar.- Poseo medio de transporte propio, Caleb, ya lo sabes. Y la dirección me resultaría sumamente fácil de conseguir también. -Comenzó mientras miraba con asco no discimulado el cigarro que había prendido.- Lo que, por cierto, no sería necesario tampoco porque, como es costumbre en mi, memorizo ese tipo de datos importantes antes de una misión. -Dijo acercándose a él.- Sin embargo, sería sospechosos que la supuesta pareja que debemos interpretar llegue por separado, de modo que no es relevante si me gusta o no el coche. -Puntualizó lógicamente mientras se metía en el coche y cerraba la puerta con delicadeza, los portazos sombreactuados no eran su estilo, eran demasiado emotivos.- Ahora, si no te importa, me gustaría terminar con esto de una vez. -Concluyó colocándose el antifáz con cuidado.

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 11:38 am

SAN VALENTÍN SANGRIENTO
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♠ 14 DE FEBRERO ♠ HOTEL BLAIR ♠ FRÍO ♠
Adrien sonrió, una vez más, de forma cortés a los periodistas que se apoyaban en la valla amarilla que separaba la alfombra roja de la estancia de los periodistas. Todos ellos podían pasar perfectamente por una compacta manada de hienas que, armadas con flas, cámaras gigantescas y grabadoras improvisadas –móviles, por ejemplo– se batían en una encarnizada lucha por ver quién conseguía la mejor fotografía o el mejor reportaje de aquella elegante gala en el hotel Blair donde sólo una minoría muy selecta podía darse el privilegio de cenar allí. A ello le podíamos sumar todas aquellas personas que llevaban ahorrando varios años de su vida para poder llegar, y todas aquellas personas que habían participado mil y una veces en aquellos concursos que su equipo de publicidad y marketing se había encargado de planificar por todas las páginas web a las que habían tenido acceso. Incluso habían llegado a haber fraudes en ésto; más de una vez, Mia y la señora Pussmaid habían tenido que lidiar con aquellos ojos temerosos que portaban una falsificación de un cheque por valor de una noche en el hotel Blair.

Y allí se encontraba Adrien, de pie frente a un puñado de cámaras y micrófonos que luchaban por acercarse más a sus labios y conseguir alguna confesión espontánea y desprevenida. Sin embargo, el vampiro lograba usar su carisma y dotes de simpatía naturales para compatirles. Las masas querían estar contentas y querían obtener amarillismo y algún que otro cotilleo para llenar sus revistas y portadas, y él no sería el que destrozase la prensa al día siguiente. Sus labios se movían de una manera cauta, mientras explicaba una y otra vez a diferentes paparazzis lo muy contento que estaba de poder celebrar un año más la fecha de San Valentín en su hotel, que aún se hallaba soltero y sin compromiso, y que se sentía halagado de ver tanta prensa interesada por su evento. Las cadenas de televisión más serias se dedicaban a formular las típicas y anodinas preguntas que cualquier persona haría: qué habría como menú, cómo se desarrollaría la noche, los artistas invitados y demás. Los más morbosos querían destripar la vida privada de Adrien como si careciese del derecho a tenerla. Sin embargo, el vampiro lograba devolverles una amable y perniciosa sonrisa acompañada de su encanto natural, que les hacía retroceder y esperar a que los nuevos famosos invitados bajasen de sus lujosos coches de sus parejas para ir a picar a ellos.

Adrien se vio en las de estrechar la mano de algún que otro Ministro, el alcalde, algunas estrellas de la música internacional, modelos, y algunos actores y actrices que acudían con sus parejas. Adrien les observaba por el rabillo del ojo, mientras no podía evitar una sonrisa interna al comprobar que, efectivamente, ellos también se lanzaban irrevocablemente hacia el pasillo de la fama, donde serían atacados con preguntas y más preguntas.

Mia le había recomendado a Adrien estar encima de la escalera donde comenzaba la alfombra roja, de cara a los invitados para recibirles. Según ella, ésto daría muy buena imagen de prensa y se hablaría bien del hotel, cosa que era bastante beneficioso. Sin dejar de sonreír, el vampiro saludaba de acá para allá mientras su acompañante se encontraba a su lado. Allí estaba ella.

No podía negarse a sí mismo el hecho de que le supusiera algo de nervios el hecho de que Mia fuese su acompañante en el baile para San Valentín. Seguramente habría despertado más de alguna que otra envidia, y muchos cuchicheos, sobre todo. Sin embargo, Adrien no quería parecer el típico solterón que comía en una mesa nupcial mientras observaba a sus asistentes reírse y compartir momentos acaramelados. No es que no le importase acudir solo o simplemente no acudir, sino que... más bien, le apetecía ir con ella, para qué negárselo. Mia estaba preciosa, a su lado, mientras saludaba con una sonrisa también a los asistentes, que pasaban al hall del hotel donde les recibirían para cogerles las chaquetas y abrigos y ponerlos en el guardarropa. Era la acompañante perfecta. Educada, tranquila, con una amable sonrisa y sus bellos ojos del color de dos zafiros comprobando el ambiente. Podía notar, sin embargo, cierto nerviosismo en el estómago de la muchacha. Probablemente no estuviese acostumbrada a aquel jolgorio, a pesar de las muchas cenas que se habían organizado en el hotel Blair. Adrien sonrió de lado.

¿Nerviosa, Mia? – se atrevió a preguntarle en un tono de voz audible sólo para ella –. Está a punto de ser la mujer más envidiada de la fiesta – sonrió con su broma. En realidad, todas las muchachas que acudían allí eran bastante guapas, se habían tomado su tiempo en arreglarse y había que reconocer que a ellos se les veía (a la mayoría) bastante subidos en la nube del amor. Sin embargo, aquella noche, los ojos del vampiro sólo podían recaer en una persona.



Última edición por Adrien L. Blair el Miér Feb 18, 2015 5:14 pm, editado 1 vez
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Me sentía como si estuviese bajo los efectos de alguna de las drogas que ya no consumía; como si mi cuerpo apenas pesara y que lo que estaba viviendo era efecto de mi imaginación incitado por dichas toxinas; como si no tuviera ninguna razón por la que no debiera sonreír tan abiertamente que me dolieran las mejillas. Bien sabía que se trataba una comparación poco romántica y salida de tono si estaba equiparando a Emily con estupefacientes, pero diablos, era así. Yo siempre había tenido problemas para expresar lo que sentía hacia los demás y eso me incluía a mi mismo, visto estaba — añadiéndole también la dificultad que tenía para reconocer sentimientos... todo sea dicho—.

Ahí estaba, bajando del vehículo acomodándome el traje justo antes de querer abrir a Emily la puerta para que bajase pero ya lo hizo por sí sola. ¿Pero qué coño pretendía yo siendo un caballero? Por Dios. Traté de disimular mis intenciones cuando ella se puso en pie haciendo como si estuviese comprobando que la ventanilla estuviese cerrada. Tragué saliva y miré el camino que nos guiaba hacia la entrada del hotel, teniendo que recorrer una alfombra roja como si fuésemos celebridades. Sorprendentemente ese hecho no alimentó mi ego, sino que me puso de lo más nervioso. Estaba claro que algo estaba germinando en mi interior, algún tipo de germen patógeno pero sin embargo algo dentro de mi me decía que podría tratarse de humildad o miedo por parecer poca cosa para Emily. Una cosa peor que la otra.

—  Tú sonríe y saluda... — le dije entre dientes porque instantáneamente me había puesto a sonreír de manera forzosa. Con Emily agarrada a mi brazo, saludé a los paparazzis que se agolpaban para hacer fotos. Mira que yo era de lo más fotogénico del mundo, así lo demostraban todos los selfies que me echaba cada dos por tres para mi Facebook pero en esos instantes mi expresión era tan fingida y tensa que parecía una puta figura de cera —. No sé que es pero mejor que actuemos con la mayor naturalidad posible "Es nuestra noche" quise añadir pero ese pensamiento se quedó encerrado en mi mente. No quería decir más de lo que debería aunque dentro de mi ya no había cavidad para más emociones y sentimientos hacia ella, el cupo estaba completo y si no lo iba liberando poco a poco, estallaría. Me sentía aprisionado. Eso que crecía dentro de mi me hacía sentir bien... ilusionado, feliz a fin de cuentas pero necesitaba salir para que ya no fuese un secreto. ¿Pero de verdad lo era? ¿De verdad no se me notaba en mi cara o en mis actos? Porque la maldita Anna se había percatado casi al instante ¿Pero Emily? ¿No se daba cuenta de lo que me pasaba o es que prefería mirar hacia otro lado?. Qué irónico me parecía todo aquello porque me sentía como una embarazada que debía dar a luz a lo más preciado, a lo que se iba a convertir en el centro de toda su vida, y que iba a seguir creciendo fuera de ella. ¡Oh Dios! ¡Qué bizarro! ¡Comparándome con una preñada!

Necesito una copa... — musité por lo bajo cuando ya estábamos atravesando el umbral del hotel en el que estábamos siendo  víctima de los flashes. Una vez allí, Emily descubrió el vestido que llevaba y se colocó la máscara, la cual tardé largos segundos en verla porque mis ojos se habían quedado clavados en... bueno, ya os imagináis. Me había quedado prendado, por lo que tardé un poco en ponerme también el antifaz, y ajustarme la corbata antes de  ir dirigiéndonos a su restaurante.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 1:29 pm


Estaba guapa, hermosa, despampanante. Tenía que estarlo. Aquel vestido parecía hecho a medida para ella y cualquiera que la mirara, fuera hombre o mujer, se ahogaría en su propia baba al instante... O eso se repetía de manera menos segura según su taxi se acercaba de manera inexosable al hotel. Treinta repeticiones de este mantra le dio tiempo a decirse antes de que el conductor aparcara, a cierta distancia de todo el gentío, y le echara una nada sutil mirada por el retrovisor. Le cobró el viaje con un acento que la pelirroja no perdió tiempo en descifrar y tras otra mirada la despidió.

Había dejado atrás, en su caja con una bombilla calefactora y suministro de lechuga para sentirse querido durante lo que quedaba de San Valentín a Mr. Slow. Y todavía se preguntaba cómo era que no se había quedado ella también en casa. De acuerdo, no tener nada planeado para San Valentín ni para el viernes de los Carnavales entraba en el rango común de lo deprimente. ¿Pero acaso ir a una fiesta multitudinaria repleta de famosos  y cuya invitación no sabía ni cómo se las había apañado para conseguir la llenaría?

Pues posiblemente no, pero, en lo que lo descubría, tendría una barra libre a su disposición, música y entretenimiento para no aburrirse.

Se colocó las mangas de su atuendo con mimo y se aseguró de que los tacones seguían siendo cómodos, o, al menos, soportables. Lo cierto es que había tenido pocas opciones a la hora de seleccionar su vestimenta para aquella noche; necesitaba un vestido cómodo, pues era demasiado maniática como para dejarse perder los estribos por una tela demasiado apretada o rasposa. También necesitaba que fuera de manga larga, pues no quería que se extendiera un rumor sobre una nueva moda de escarificaciones entre los jóvenes si ella o sus Marcas terminaran apareciendo entre las fotos de los paparazzis que vio aglomerados delante del hotel... Además, tenía que se azul.

Porque le gustaba el azul.

No le costó demasiado esquivar las luces del photocall, que ya estaba de por sí repleto de auténticos famosos, algunos enmascarados, otros encantados de saber que a la mañana siguiente, mientras soportaban algo peor que una resaca sus caras serían portada en multitud de revistas. Y se adentró en el edificio del hotel, sola, mientras se colocaba su máscara con sumo cuidado de no deshacerse el recogido, que tenía que durarle toda la noche.

Y entró en marcha la fase dos de su velada; encontrarle. Porque podría no tener un plan, no tener pareja y no estar interesada en el ambiente adulzado y corazonesco que les rodeaba, pero ni loca se hubiera planteado ir hasta allí para pasearse sola durante horas y horas. No, de tener que hacerlo terminaría sacando alguno de los cuchillos que, por manía más que por necesidad, había metido en su bolso e iniciaría una carnicería ella misma con tal de conseguir un mínimo entretenimiento.

Tardó en distinguirle más de lo que le hubiera gustado, pues aquel lugar a cada momento estaba más y más lleno de gente, en su mayoría con la cara tapada con magníficas (y carísimas) obras de arte dignas de envidiar. Y ya estaba por darse la vuelta y dejarse ahogar en las copas que los camareros le habían ofrecido amablemente tantas veces, pero no lo dudó más de un momento cuando le vio. Con energías renovadas se acercó al grupo de hombre que le rodeaba   -¿Sabes? podrías haber hecho algo por mirar si había llegado- dijo con tono ambiguo, entre la jovialidad y el reproche -Maldita sea, llevo como dos horas buscándote.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 3:20 pm


It hurts!
♯ 14 DE FEBRERO ♯ HOTEL BLAIR ♯ FRÍO ♯

Un camarero había comenzado a repartir copas con champagne entre los asistentes a la fiesta, hecho que Kellan aprovechó para tomar una de ellas y comenzar a mojar sus labios con el líquido burbujeante. ¿Es que no tenían otra cosa de la que hablar aquellos catedráticos que no fuese de la inepta capacidad de sus alumnos para memorizar el Vademecum? Por su parte, pensaba que las cosas de trabajo se debían de quedar en el trabajo, de la misma forma que no hablaba acerca de sus asuntos Nephilims allí. El de Pediatría había tardado menos de cinco minutos –con reloj en mano– en empezar a explicar las diferentes patologías que podía presentar un niño en sus primeros años de vida, y todos los demás le seguían el rollo gracias a su excelsa oratoria, de vez en cuando aplaudiendo algunas de las frases que había copiado de Twitter para hacerse más interesante. El afán de protagonismo exasperaba al Nephilim, quien, por su parte, se había resignado a sostener la copa que contenía el líquido dorado entre sus dedos, tamborileando en el cristal con ellos de vez en cuando.

Kellan, no esperábamos que vinieses... – La profesora de Cronobiología Médica no desperdició un segundo en examinarle de arriba hacia abajo con una mirada rápida y poco cortés. Su severidad se podía palpar a través de aquel kilo de maquillaje con el que trataba de ocultar sus ya maduras arrugas en su rostro sereno y frío. Si Kellan no estuviese tan seguro de sus astucias propias, podría asegurar que ésa mujer era las reina de los vampiros, o más bien, de las víboras. Sus labios, desgastados y reducidos a una fina línea que había pintado de un color carmesí, estaban tan rectos que parecía imposible el hecho de que se curvasen para esbozar una sonrisa. Su cabello, de un color naranja zanahoria, se recogía en un moño alto del que se habían escapado varios miles de cabellos encrespados, buscando la humedad del ambiente. Kellan tragó el champagne notando cómo éste resquebrajaba su garganta a su paso, y se limitó a esbozar una breve sonrisa antes de contestarle:

He de admitir, señora Sevasti, que está usted ésta noche magnífica. Brindo por su belleza que, aún madura, resplandece en el ambiente. – La mejor patada es la que no se da, y en ése caso, Kellan había logrado pasar por delante de aquella serpiente, que seguro que estaba esperando a que él fracasase o se equivocase en alguno de sus movimientos para crucificarle. Sin embargo, el Nephilim no iba a dejarle las compuertas abiertas. Alzó su copa levemente para acompañar sus palabras e instantes más tarde había despertado las sonrisas de sus compañeros, quienes alzaron también sus copas de tubo para chocarlas con un gracioso sonido, entre risas.

Sin embargo, la noche se truncaría de todas formas, y de una forma en la que Kellan no habría reparado siquiera. Mientras se llevaba nuevamente la copa a los labios y cerraba levemente los ojos para disfrutar de aquel champagne –exquisito y de los mejores que había probado, todo hay que decirlo–, una voz apareció por sus espaldas, y provocó que todas las miradas de sus compañeros de trabajo se fijasen en la chica pelirroja que ahora había detrás de Kellan. La voz, horrorosamente conocida, hizo girarse sobre sí mismo al Nephilim, que contempló casi horrorizado a la pequeña mocosa allí, detrás de él, reclamando su atención. Su mente tuvo que trabajar a unas velocidades tan vertiginosas que se sorprendió a sí mismo, pero lograría hacerse con el control de la situación. Mientras las miradas de todos los profesores se clavaban en el Nephilim, éste asintió con una leve sonrisa mientras se disculpaba y agarraba a la mocosa del brazo para llevársela en dirección al baño de hombres, donde cerró la puerta para asegurarse de que nadie los molestase.

Posteriormente, se giró hacia la pelirroja y trató de tomar aire para no gritarle cuatro cosas bien dichas. No quería liar un espectáculo y que acabasen echándolos del hotel, pero si había acudido al lugar era para estar tranquilo. Y Kellan no podía estar tranquilo estando Alex delante. Cerró los ojos y juntó las palmas de las manos mientras su mirada azul volvía a abrirse mirando a la pelirroja.

¿Estás loca, mocosa? – gruñó, apretando los dientes –. ¿Qué demonios quieres? ¿Cómo que me estás buscando? Me vas a buscar la ruina. ¿Sabes quiénes son ésos de ahí afuera? – señaló la puerta, mientras trataba por todos los medios de tranquilizarse para no sulfurarse y acabar por cortarle el cuello a la pequeña entrometida. Que él supiese, no había quedado con ella en ningún lugar para nada, así que su presencia le molestaba el doble. Un baile de San Valentín con Alex sólo significaba problemas.

Mientras su mirada azul se clavaba en la joven, no pudo evitar sentir cierto regocijo por dentro. En el fondo, muy al fondo, había que reconocer que Alex estaba muy guapa con aquel vestido azul que contrastaba con el color rojo de su pelo y con las pecas de su rostro, y que había logrado que un chispazo saltase dentro de su corazón de una forma un tanto extraña, pero no se mostraría flexible con ella. No iba a dejar que una mocosa impertinente como aquella entrase en su vida y lo pusiese todo patas arriba, estaba acostumbrado a lidiar con adolescentes y se negaba a hacerlo también en sus horas libres.



Última edición por Kellan J. Hampton el Dom Feb 22, 2015 1:58 pm, editado 1 vez
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Quién iba a imaginar que el día de San Valentín me brindaría tanta dicha a pesar de que estaría de misión. ¡Y encomendada por mi padre! Porque veréis, me había pedido... bueno, ordenado más bien, que acudiera a una fiesta donde parecía que toda Nueva York había sido invitada. El anfitrión era Adrien L. Blair y su condición era bien conocida por todos los nephilims de La Clave — o eso suponía — por ello mi padre vio propicio que me infiltrara para velar por la seguridad de todos los mundanos que asistiesen. No se cortó un pelo en hacer énfasis en los mundanos, ignorando la posibilidad de que pudiese ayudar también a los subterráneos si ocurriera alguna catástrofe. Me aburría su odio injustificado hacia ellos. Era verdad que con algunos, en especial los vampiros sentía cierta desconfianza pero luchaba por no prejuzgar tanto como antes por culpa de sus instrucciones desde que tenía uso de razón.

La cuestión era que sin que él lo supiese y esperando que en esa ocasión no mandase a nadie que me espiase, iba acudir a la fiesta con Mishka. A ambos nos gustaban las cosas más sencillas como hubiera sido, por ejemplo, cenar juntos en su casa, pero ya que tenía que trabajar esa noche tan especial, me fue imposible no sugerirle al ucraniano que me acompañase. Y aceptó. No esperaba menos de él que iría a mi lado hasta el fin del mundo. Nuestra relación estaba más que consolidada, y no podía dejar de pensar mientras me preparaba para la fiesta la primera vez que nos decíamos "te quiero" de esa forma tan especial. Me sonreí como una tonta en el espejo a la par que le daba forma a mis rubios cabellos que aún estaban húmedos tras la ducha; los iba a llevar sueltos pero les estaba dando volumen para que no quedasen tan lisos como solía llevar por la naturaleza propia.

Me puse un bonito vestido que había comprado para la ocasión, y sentándome cuidadosamente en mi cama, me coloqué unos preciosos pero altísimos tacones de los que tendría que deshacerme si la cosa se ponía fea. Levanté la falda del vestido para asegurarme que el cuchillo serafín se encontrase bien acomodado en su funda que rodeaba mi muslo izquierdo que a su vez formaba parte del cinturón. Era algo incómodo de llevar pero aunque pensaba disfrutar de la velada, no podía olvidar que se trataba de una misión; por ese mismo motivo también había inscrito sobre mi piel las runas necesarias para una supuesta batalla. Seguidamente me enfundé el abrigo, tomé un pequeño bolso, la máscara y volví a mirarme en el espejo. El maquillaje que llevaba era poco llamativo, puesto que siempre preferí lo natural que lo ostentoso.

Salí del instituto aguantándome la sonrisa de felicidad y adoptando un gesto maduro y profesional. Pero se fue al traste en cuanto vi que Mishka me esperaba en el coche de Conn. Todavía no podía creer que su excéntrico entrenador le dejara su vehículo.  Me senté en el asiento del copiloto y le miré con una sonrisa tímida pero se me notaba emocionada — Hola señor conductor — dije antes de emitir una pequeña risotada, e inclinarme hacia él para darle un dulce beso. Poco a poco nos estábamos volviendo a ver más porque me las estaba apañando para que así fuese, pero aunque pasásemos tan solo un día separados, le seguía echando mucho de menos. Me separé de él y miré lo elegante que iba — Estás muy guapo, espero que los paparazzis no te agobien demasiado — bromeé mientras él arrancaba.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 5:58 pm

De vez en cuando Conn tenía sus detalles bonitos. Como por ejemplo dejarme su coche el día de San Valentín para poder llevar de cena a "mi novia, la rubia de los carteles". Él por su parte decía que no lo necesitaría porque buscaría la manera de hacer enfadar a su mujer para que no tuvieran que salir a ningún lado a celebrar "la mariconada esa de día de San Valentín".
Así que me prestó el coche porque, entre otras cosas, me debía varios favores. No era una limusina pero por lo menos era mejor que decirle a Adel que quedáramos en la parada del autobús para ir juntos a la fiesta.

Me había vestido con mis (únicas)mejores galas Estaba claro que yo no era persona de traje de chaqueta y cena en hoteles pijos. De hecho habría preferido prepararle algo más íntimo a Adeline. Una cena íntima, quiero decir. Pero a fin de cuentas me daba un poco igual cuál fuera el plan, sólo quería verla a ella y en cuanto me llamó para decirme que eso era posible acepté, independientemente de adónde fuéramos.

Conduje hasta el Instituto aunque quedamos en vernos en una de las calles contiguas, lejos de miradas indiscretas...
Mientras esperaba me había quedado embobado mirando los catálogos de guantes que había encontrado debajo del asiento así que no vi a Adeline hasta que abrió la puerta. Alcé las cejas con una expresión de asombro que fue sustituida al momento por una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola señorita Geller, bienvenida al Connmóvil -dije abarcando con un gesto del brazo el coche. Lo cierto es que se me hacía bastante familiar, pues me recordaba mucho al coche de mi padre, con sus mini-guantes de boxeo colgando del espejo retrovisor y los catálogos de material deportivo por los suelos...

Correspondí a su beso, lamentando que se hubiera separado tan pronto, aunque desde luego lo más prudente era salir de la "zona de riesgo de suegro loco" lo antes posible.
-Si nos agobian será por ti...No puedes ir más preciosa -todavía me seguía ruborizando al soltar ese tipo de comentarios. Pero la verdad es que iba guapísima, tanto que me intimidaba un poco y todo.

Aunque para intimidante lo que encontramos nada más llegar al hotel. Creía que lo de los paparazzis era un decir, pero no...¡ahí estaban! Debía acudir gente importante, por lo que entendía en parte que hubieran mandado a Adel allí a vigilar que no pasara nada raro. Demasiadas cámaras y gente pendiente, supongo.
Intenté no hacer caso a la multitud y a la parafernalia de la entrada y me centré en aparcar. Ambos fuimos a abrir la puerta pero detuve a Adeline.
-Espera, espera...Déjame a mí abrir -dije con tal tono de ilusión que no podría decirme que no. Salí, me coloqué bien la chaqueta y fui a abrirle la puerta a Adel con expresión solemne, ofreciéndole mi mano.
-Es que siempre me llevas en la parte de atrás de tu moto, para una vez que tenemos coche...-me expliqué riendo por lo bajo. No pude evitar volver a mirarla de arriba a abajo. -En serio, estás guapísima. Y es adorable que con tacones sigas siendo bajita.
Me reí y le di un beso antes de que pudiera replicar a mi comentario.

Miré hacia la entrada.
-¿Vamos? -dije sonriéndole y cogiendo su mano para conducirla hasta el interior del hotel. Tanta alfombra y tanto lujo me cohibía pero una vez más, lo que más valoraba de todo era la compañía. Desde esa perspectiva, todo era perfecto.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 8:06 pm


Hacía tiempo que nadie echaba a Alex un rapapolvo como el que acababa de soltar Kellan.  Y quien dice tiempo, dice años. Y con tiempo, la nefilim se remontó a mínimo desde los dieciséis. Nadie cuestionaba nunca cómo hacía las cosas, o como hablaba porque, de hecho, rara vez era lo bastante llamativa como para que le llamaran la atención. Sin embargo y con todo, parecía ser que al mayor conseguía irritarle con una facilidad envidiable. Algo en lo que una parte de su mente se regocijaba como si de una auténtica vitoria se tratase, pero que el reto de ella no sabía de qué manera tomarse.

Por otro lado, saber eso, admitir internamente que quizá (y sólo quizá) se hubiera acercado al otro en un momento no demasiado idóneo no implicaba que pretendiera dejarse avasallar de buenas a primeras.  -Primero de todo, cálmate- sugirió con tono tajante pero tranquilo. -Suponía que serías invitado, sólo me acerqué para saludarte. Tranquilo, la próxima vez que te vea me cruzaré de acera- sencilla solución. Habló con desinterés y tedio, como si aquella conversación la hubiera extenuado lo suficiente.

-Pero, ya que lo preguntas- ladeó levemente la cabeza, en un vago intento de hacer memoria, tomándose en serio la que sin duda había sido una pregunta retórica. Le estaba rodeando un grupo de personas, mundanos con toda posibilidad, armados con sus mejores galas y joyerías... -Por las pintas que llevaban juraría que ninguno ha venido con la intención de celebrar San Valentín- y por la reacción del otro nada más verla... -¿Quizá tus jefes? ¿Tus compañeros?- aventuró con cierto regocijo en su tono. Era demasiado sencillo sacarle de sus casillas como para no aprovechar hasta la más mínima de las oportunidades.

Sin embargo, por mucho que le pudiera gustar buscarle al otro las cosquillas ocasionalmente, entre sus planes para aquella noche, que todavía era joven, no se encontraba el amargarle la suya a Kellan. Hizo un gesto despreocupado con la mano y se recolocó, de nuevo, una manga de su vestido que en ningún momento se salió de lugar -De todas maneras, no te molesto más, vuelve a entretenerte con tus mundanos.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 9:21 pm

San Valentín Sangriento



♔ 14 de Febrero ♔ Hotel Blair ♔ Frío ♔
La vampiresa, con cierta exasperación y nerviosismo, volvió a mirar la hora en su teléfono móvil. Se encontraba apartada en un rincón, observando cómo los invitados entraban y se deslizaban por aquella alfombra roja del famoseo que parecía catapultarte directamente hacia un lugar totalmente lujoso y apetecible. Justo lo que ella quería. Sin embargo, aún no podía entrar. No sin un acompañante.

No sin su acompañante.

La vampiresa volvió a refunfuñar por lo bajo. Si Connor tardaba un minuto más de lo necesario, se enfadaría. Además, de toda la vida se sabía que quien debía hacer esperar era la chica al chico, y no al contrario. ¿Se habría perdido, el muy despistado? Pero si sólo tenía que meterse en el primer taxi que encontrase y darle las indicaciones hacia el hotel Blair. No tenía ni que memorizarse la calle siquiera. ¿Sería capaz de haberse perdido dando una nimia explicación? Se llevó una mano a la cara, tratando de no estropear el maquillaje que había estado tratando de perfeccionar durante horas. No quería entrar allí sola, y no es porque tuviera miedo, es que todos iban acompañados y ella iba a ser la única pardilla que no tuviese ningún acompañante, aunque sí lo tuviera y se estuviese pasando tres pueblos con ella. No sabía el carácter que podía llegar a sacar la francesa cuando se lo proponía. Ahora, más que otra cosa, se sentía bastante desesperanzada. ¿Y si Connor le había dado plantón? Sería una página negrísima para las memorias de Layla Marie Bourgeois. ¡Humillada por un demonio! Ésto no se lo perdonaría jamás. Se llevó las manos hacia sí misma, rodeándose el cuerpo en lo que parecía una especie de abrazo, mientras veía a las parejas salir de sus coches para galantearse por entrar en el hotel, coqueteando con los paparazzis y con unas sonrisas radiantes que denotaban lo muy mucho que se querían. En realidad, Layla no quería éso. Layla no quería aparentar nada.

Layla sólo quería entrar allí para empezar a codearse con los más altos cargos del Gobierno de Nueva York. Quería probar, aunque sólo fuese un pedacito, de la fama, la lujuria y la exquisitez. Había estado tanto tiempo soñando con aquel momento que, si Connor le daba plantón, se enfadaría, y mucho. Ya no sólo por el hecho de que le hubiese dejado plantada y con un pasmo de narices, sino porque se quedaría sin el acceso al hotel por una cuestión de principios: no iba a ir sola. La gente haría comentarios despectivos sobre ella y éso era precisamente lo que no deseaba bajo ningún concepto. Quién sabe, igual habría más solteros por allí... Bah, la cuestión es que Layla quería entrar, y estaba allí afuera pelándose de frío esperando a Connor, que le había asegurado que asistiría como su acompañante. El cómo se las había ingeniado Layla para conseguir aquellas entradas era ya otro tema más escabroso.

Se colocó bien el fajín negro de encaje de su vestido y se aseguró de que todas sus pertenencias aún permanecieran en el clutch a juego que había comprado en una tienda cercana, Valentino, al igual que sus hermosísimos zapatos. A Layla se le caía la baba cuanto más los miraba. Definitivamente, estaba en el sitio correcto y de forma correctamente vestida.

Sin embargo, los minutos pasaban, y el ego y la fuerza de Layla perdían resistencia interna por minutos, aunque no quisiese exteriorizarlo de ninguna de las maneras. No quería que sus enormes ojos azules se llenasen de lágrimas, y no era por el hecho de que un demonio la hubiese dejado plantada allí, en uno de los acontecimientos más importantes de Nueva York, sino porque... quería realmente entrar. No quería quedarse allí plantada esperando. De verdad que le encantaría tanto entrar de una maldita vez y dejar de sentir aquella presión en la cabeza, que hubiese llegado a hacer lo peor que se le pudiese pasar por la cabeza... Trató de auto-tranquilizarse, asegurándose en las falsas esperanzas de que a Connor no le quedaría mucho tiempo para venir.

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 9:45 pm


It hurts!
♯ 14 DE FEBRERO ♯ HOTEL BLAIR ♯ FRÍO ♯


Abrumado por la situación, finalmente Kellan retrocedió unos pasos. Trataba de asimilar con calma lo que estaba sucediendo. Vale, una Nephilim-niñata-entrometida había logrado hacerle quedar como un verdadero idiota delante de aquella panda de carroñeros que estaban esperando cualquier resbalón del Nephilim para ridiculizarle delante del próximo Consejo de profesores. Su dignidad profesional estaba en juego, y ahora que aquella mocosa había conseguido su verdadero objetivo –fastidiarle y tener su atención–, se encontraba dentro de un entramado de ideas en su mente que le hacían perder completamente el sentido. De acuerdo, quizás Alex no fuese la compañía más idónea para una cena de San Valentín, pero tampoco podía presumir de estar acompañado con los más exquisitos eruditos de Cambridge. Sólo eran una manada de hienas dentadas hasta el culo con ganas de despotricar acerca de sus anodinas y cotidianas vidas, y él, él sólo era para ellos un aburrido solterón que moriría viejo, solo y cascarrabias en su piso, que encontrarían semanas después medio devorado por sus propias bacterias.

Maldita sea – murmuró por lo bajo, mientras propinaba un leve puñetazo a modo de desahogo en una de las paredes del bajo.

¿Por qué demonios se formaba ése complicado entramado de ideas en su cabeza? ¿Por qué una parte de su cuerpo le pedía irracionalmente llevar a Alex a cenar con él y desprenderse de todos aquellos lameculos? Era su obligación, ¿no? Se había comprometido a ir al baile de San Valentín en aquel extraño y lujoso hotel con sus compañeros de trabajo, con los solterones, para “demostrar a todo el mundo que en San Solterín también 'molaba' estar soltero”, o así lo había dicho el de Bioquímica por el grupo de WhatsApp que habían creado específicamente para ello. Sin embargo, la situación se le escapaba de las manos a Kellan de una forma vertiginosa. Tanto, que estaba planteándose el hecho de irse con Alex a aquella cena. ¿Y si ella había venido con otra persona? Suspiró, calmándose y haciendo aplomo de la razón, para posteriormente levantar su mirada azul y chocarla con la de la pelirroja:

¿Has venido sola? – Ignoró por completo su predisposición. Parecía que la Nephilim estaba dispuesta a largarse con las mismas que había venido, y Kellan era demasiado cordial con todo el mundo como para impedirlo –. Son... compañeros de trabajo – se llevó una mano a la sien mientras miraba a la pelirroja.

Su mirada no pudo evitar cruzarse con su cuerpo, terso, enfundado bajo aquel precioso vestido azul que la estilizaba y que, además, maldita sea, le quedaba genial. Si Alex se había vestido así para provocarle, aposta, lo estaba consiguiendo. Desataba los nervios del Nephilim y le hacía querer luchar contra el menor asomo de algún tipo de sentimiento. La pelirroja, por su parte, con su mirada profunda e inocente, le devolvía la mirada, segura de sí misma. Maldita sea, Alex lo tenía todo planeado. Sabía que Kellan no la dejaría marcharse sola. Aquello se había plagado, en menos de un segundo, de un toxicismo peligroso. El Nephilim encajó la mandíbula.

No pienseo desperdiciar ni un minuto más de mi tiempo con ésos idiotas – murmuró, en un amago de susurro, y posteriormente se acercó a Alex, acortando las distancias con ella y sintiendo que el corazón se le desbocaba dentro del pecho, latiendo a un ritmo digno de una canción mala de dubstep. Un sudor frío reinaba en su nuca, lo cual tampoco acercaba demasiado a Kellan a una postura que hubiese adoptado en otro tipo de situación. Pero es que las cosas ahora se habían tornado demasiado complicadas –. ¿Me acompañas?

Extendió el brazo doblado, de forma que ella pudiese tomarlo para apoyarse y caminar. Seguramente, ésos zapatos no deberían de ser nada cómodos para lucirse. Y menos tratándose de una Nephilim, que seguro que estaba acostumbrada a zapatillas de deporte y botas de combate. Su mirada volvió a encontrarse con la de la pelirroja. Ésta vez, sin acritud. Sólo una mirada limpia... que le invitaba a acudir con él al baile. Expectante, y con un nudo en la garganta, Kellan, carraspeó y tragó saliva mientras esperaba que la pelirroja no le lanzara una patada en la cara como respuesta. Nunca se sabía por dónde iba a salir.




Última edición por Kellan J. Hampton el Sáb Feb 21, 2015 11:26 am, editado 2 veces
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 10:34 pm

San Valentín Sangriento
Trama Global

La marea de cámaras se posó ante ella, obligándola a levantar la mirada de sus pies sólo para encontrarse justo en las fauces de los lobos. Sus dientes brillaban con tal fiereza que tuvo que entrecerrar sus mirada, apartándola de aquellas luces cegadoras. Sus gruñidos venían en forma de micrófonos, algunos con un símbolo delante y otros con la batería del celular agonizante. Pudo identificar a los líderes de la manada, buscaban las palabras con más ansias, pero su mirada estaba más controlada pues sabían que debían de esperar a que la presa se rindiera. Los novatos atacaban como fieras hambrientas, sin pudor alguno enseñaban todas sus armas al inicio, ignorando que la presa a la que acechaban era más inteligente como para caer en sus garras. Él parecía el amo de aquella manada.

Él caminaba confiado entre las masas, reclamando las miradas que se merecía, mostrando porqué era dueño de aquel gran hotel. Su mirada iba más allá de aquellos lobos, miraba al horizonte, pero sin dejar que la arrogancia entrara a su figura. Su pecho estaba más recto que nunca, respondiendo a todas las preguntas demandadas con unas palabras exactas, más bien, expertas, pues les daba lo que pedían y no permitía nada más salir de sus labios. Modelaba su atuendo con soltura, sin tensar ni una sola extremidad de su cuerpo. No sólo era el dueño del local, era dueño de aquel evento. Las demás personalidades imponían, sí, pero quedaban pequeñas cuando él entraba en escena, se alivió de no ser la única con aquel padecimiento. Se sentía una mortal en tierra santa.

Los dioses arrebataban las cámaras, manejaban a aquellos hambrientos lobos como si tuvieran la correa de la mano, mientras que ella se refugió tras la figura de su Dios, con la mirada perdida en todos los rostros, ansiosa por encontrar un lugar donde perteneciera. Las musas se paseaban sublimes por aquella alfombra, moviendo sus gráciles cuerpos con una naturalidad imposible, modelando sus prendas como si hubieran nacido para portarlas. Su modesto vestido se encogió ante aquellas joyas largas, hechas por los más experimentados diseñadores, a una medida única para las musas.Se dejó llevar entre aquella marea, aferrándose al brazo de su jefe, para no ser arrastrada por la misma. Aquel agarre le permitía alzar la cabeza por encima de aquellas tenebrosas aguas, evitando que se ahogara en ellas.

Se detuvieron donde ella le había sugerido, pues sabía que un anfitrión que daba la bienvenida de aquella manera era mejor visto. Sin embargo, uno que entraba a su fiesta sin importarle las personas que atrás quedaban era mal visto, además de que era un desastre ir saludando uno a uno cuando el evento ya había empezado. Entonces el segundo reto de aquel día comenzó, los Dioses se acercaban a saludar, no sólo a su jefe, si no que también a su pequeña figura. Una amable sonrisa se perfiló en su rostro y unos ojos brillantes iluminaron su rostro, ocultando la forma en la que su estómago se encogía en su interior. Besó mejillas y sacudió manos, rogando a los cielos que sus temblorosos brazos no delataran su creciente nerviosismo pues tenía que mantener la calma ante las miradas atentas de los lobos con traje.

Tan concentrada estaba en lo que hacía que la conocida voz de su jefe logró sobresaltarla levemente, rompiendo con su perfecta máscara por unos segundos antes de recuperarla. De nuevo se preguntó cómo hacía para leerla tan bien, sin necesidad de posar los ojos en su rostro –Nunca había estado en un evento tan...grande –No supo describir la situación en la que estaba, pero aquellas palabras fueron las que mejor llenaron aquel espacio. Alzó la vista con una sonrisa –Pues sera sólo su culpa, señor, que la envidia será por mi compañía –Y ¿Cómo no tenerla? Si aquel Dios era el que más resaltaba de todo aquel montón.
14 de febrero — Hotel del señor Blair — Frío


Última edición por Mia E. Kosztka el Dom Feb 15, 2015 2:51 am, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 11:10 pm

¿Realmente iba a ir a un baile? Tengo miedo. No sé cómo actuar. ¿Y si por algún casual me desmayo? Siento pavor escénico antes incluso de llegar a la función. Tengo el corazón a mil, y siento que las piernas me tiemblan más que una gelatina. Nunca había estado con una chica, ni si quiera había salido a algún sitio con mi hermana cuando estábamos vivos, por eso tengo miedo, no sé cómo actuar delante de ella. Y no era yo precisamente quien la conoció… ni si quiera sé si le gustará mi personalidad, o me invitó por el hecho de ser un demonio… Es una pregunta que estará dentro de mi cabeza toda la noche.

La respuesta de quedarme en la habitación habría parecido muy razonable de no ser por dos puntos. Primero, no podía dejar plantada a una mujer, el hecho de que nunca haya estado tan cerca de una no quiere decir que no tenga una serie de principios morales. Segundo, justo en la habitación de al lado viven una pareja, y hoy es San Valentín… creo que quedarme no es una buena idea.

Miraba a la pared y luego a mi muñeca. Los dos relojes marcaban dos horas distintas, no sé cuál era real, pero da igual, los dos señalaban que llegaría tarde, sólo que uno me haría llegar muy tarde. Aún no estaba vestido. Acababa de salir de la ducha y aún tenía puesta la toalla encima. No creo que sea recomendable ir a un acto con tanta gente envuelto en una toalla como un rollito de primavera.

No tengo buenos trajes. Dicho de otra forma, no tengo trajes. Tenía similitudes, pero nada tan elegante. Probablemente sería el personaje más pintoresco del acto, aunque viendo cómo está la moda en estos tiempos es muy probable que alguien lleve una cortina en la cabeza…

Una vez decidido, vestido, y bien arreglado, me eché colonia. Cuando tenía vida nunca me había echado algo parecido, ni si quiera sabía que existía, sólo sé que al cabo de un rato yo dejaba de oler mientras que para los demás seguía teniendo la misma esencia. Sólo me faltaba bajar las escaleras. Normalmente, en una noche regular, siempre había una calle entera llena de taxis que me preguntaban si quería ir. Hoy no hay nada.

Sólo podía caminar y averiguar por mí mismo dónde se encontraba el hotel. Por primera vez desde que soy demonio quisiera serlo. Corría el riesgo de matar a alguien sin darme cuenta ni poder detenerme, pero era más astuto y sabía usar todo lo que tenía a mi favor, y, aunque no sabía cómo, esa chica con la que voy a estar toda la noche conseguía calmarme. Me pregunto cómo consiguió convencerme para poder ir, pero no lo recuerdo.

No tuve más remedio que preguntar a una mujer que caminaba cargando unas bolsas. No supe en que me había metido hasta que me di cuenta de que llevaba 10 minutos hablando con ella. Me había raptado los pensamientos, había succionado mi voluntad y me había hipnotizado hablándome de una anécdota sobre su marido muerto en combate. Aunque no me importase la historia sentía la necesidad de quedarme y escucharla hablar, y no conseguí sacar nada en claro… no me dijo dónde estaba el hotel Blair.

Ya se había hecho tarde, seguía sin encontrar un taxi, y no había nadie más a quien preguntarle por la calle. Se iba a echar todo a perder, quedaría mal delante de Layla, le voy a herir los sentimientos. Se tomó la molestia de invitarme y no puedo ni si quiera llegar a un hotel. No puede ser tan difícil, solo tendría que seguir a la muchedumbre enloquecida acudiendo a pedir fotos a famosos que fuesen al acto… Pero no había nadie, como si fuese yo la única persona en toda la ciudad que no sabía como ir…

Pero por fin lo conseguí. Un taxi al final de la calle, en la esquina, junto a la farola, casi como si dijese mi nombre, iluminada por la única luz de toda la calle. Fui a paso rápido por si alguien decidía coger y quitarme el sitio. Abrí la puerta del copiloto y me senté. – Al hotel Blair si es tan amable.- Lo conseguí, al fin iba a llegar, solo espero que no estuviese lejos, ni que hubiese una gran cantidad de tráfico.

El taxi arrancó. Era la primera vez en mi existencia que cogía un taxi. Dio marcha atrás y se enmarcó en la carretera, giró la esquina y volvió a aparcar. –Ahí mismo lo tiene, no puedo avanzar más, está cortada.- Sólo tenía que girar la esquina y me encontraba con el hotel en frente de mis narices. Le di las gracias al conductor y me fui.

Layla ya estaba allí, esperando, con la cara marcada por la ira, parecía intentar cubrirla con una sonrisa, quizá para que la gente no se preguntase que le pasa, pero yo sabía que estaba enfadada conmigo. Me acerqué con mucho miedo. No sabía que decirle, igual estaba tan enfadad que ya no quería saber nada de mí, ni entrar conmigo, pero tenía que llegar y hablar con ella, y explicarle que ha pasado, seguro que me entenderá.

Sin embargo cuando llegué no pude hablar, no la había visto bien de cerca, la culpabilidad me cegaba. Estaba impresionante, a su lado no era más que una escoria que no pegaba con ella. Me quedé un rato mirándola a los ojos que me hipnotizaban. – Estás fantástica…- Fueron las únicas palabras que salieron de mi boca, que dibujaba una flamante sonrisa…
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 11:58 pm

San Valentín Sangriento



♔ 14 de Febrero ♔ Hotel Blair ♔ Frío ♔
La mandíbula de la vampiresa, temblorosa, se extendía hacia afuera en un gesto de disgusto. Miró su reloj. Todos los asistentes al evento ya estaban dentro, sólo quedaban unos cuantos paparazzis que se enseñaban mutuamente las fotos y comentaban lo muy bien atendidos que habían sido por aquellos amables camareros, que les habían sacado canapés para saciar sus apetitos durante toda la larga ceremonia de investidura. El hotel Blair había soltado toneladas de confeti dorado y ahora la calle apenas se podía ver bien. Y allí seguía Layla, quitándose trocitos del papel dorado del pelo tratando de no arruinarse el peinado, y sintiendo cómo la rabia, la ira, la decepción y la desilusión se entremezclaban en su estómago. Sí, era una vampira, estaba muerta, pero aún podía sentir algún tipo de emociones por dentro. Y que a una chica, por muy inhumana que sea, la dejen plantada de tal forma, no era plato de buen gusto de nadie. Dos minutos más. Y se resignó. El demonio no aparecería ésa noche para contentarla. Ni siquiera sabía por qué se lo había pedido a él. Quizá porque Killian nunca lo aceptaría. O porque aquel vampiro, Thomas, no había vuelto a dar señales de vida. El caso es que todos los planes de la vampiresa se acababan de tirar por la borda como si fuese un cubo de tripas de pescado inútiles.

Se resignó. Ya no era capaz ni de atraer físicamente a los hombres, por muy criaturas del diablo que se tratasen. Y sabía que era importante aquello de quererse a sí misma; su ego estaba por las nubes, siempre pensaba en sí misma lo primero, y éso era precisamente lo que más agravaba la situación: el hecho de que no había resultado ser lo suficientemente buena como para que aquel demonio bipolar con dotes de pirómano la acompañase al que probablemente sería el baile más importante de toda su “vida”.

Con las lágrimas al borde de salírsele de los ojos, Layla cogió el bajo de su vestido levantándolo para poder caminar sin pisarlo y, de una vez por todas y para deshacerse de aquellos estúpidos pensamientos que la acosaban como verdaderos demonios tratando de comerse su autoestima, comenzó a caminar calle abajo, olvidándose por completo aquella noche de acudir al baile de San Valentín. Nueva York no está hecho para ti, Layla. Definitivamente. Deberíamos volver con mamá y papá. Gruñó, mientras daba el primer paso para largarse. Pero en ése mismo, en ése preciso y justo instante, unos pasos delataron la presencia de alguien, que parecía querer perseguirla. Y ése alguien no era humano.

Tratando de engullir sus propias lágrimas, y aún con los ojos brillantes, la francesa se giró para lanzar una mirada recriminante hacia el que, efectivamente, era Connor. La rabia acumulada de la vampiresa podría traducirse de mil maneras. Podría tirarse en plancha hacia Connor, y comenzar a despedazar su envoltorio humano para chupar toda la sangre posible y al menos sacar algo en provecho de aquella noche. Pero éso implicaría el destrozo del vestido más bonito del mundo. La ira de la vampiresa estaba en proceso de ser asimilada cuando las palabras del demonio cruzaron sus labios. Estás fantástica...

Quería creerle. Necesitaba creerle. Por y para sí misma.

Y en aquel momento de confusión, de dolor, de herida en el orgullo, de alivio porque por fin Connor estaba allí, de ofuscamiento, entre otras muchas sensaciones, la vampiresa no dudó un sólo instante en dejar escapar las lágrimas de sus ojos y, tras acortar distancias con el demonio, lanzarse a sus brazos para abrazarle con toda la fuerza humana que pudo capaz de reunir en aquel instante. Su piel fría se apegó a la del demonio, cuya forma física estaba ligeramente caliente, y aún se notaba el esfuerzo físico que había hecho para llegar al lugar. Apretó los ojos y un nuevo torrente de agua salada brotó de sus ojos, evitando que el demonio lo viese. Se alimentaría de ella si ésto era así. Y ni siquiera ella sabría ser capaz de explicarse por qué demonios actuaba como una humana estúpida. Pero tal cual, y con las mismas, no dudó un sólo minuto en estrellar con prisa y suavidad sus labios contra los del demonio, cerrando los ojos mientras sus manos se quedaban en el pecho del mismo.

Tres segundos más tarde, en la cabeza de Layla resonaría aquella vocecilla estúpida: “La estás cagando.”

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 12:44 am

SAN VALENTÍN SANGRIENTO
TRAMA GLOBAL

♠ 14 DE FEBRERO ♠ HOTEL BLAIR ♠ FRÍO ♠
Su expresión afable y tranquila no se perturbó en ningún instante durante la ceremonia, mientras saludaba a unos y a otros. Recordaba la mayoría de sus rostros, que habían parecido dejar en casa la seriedad y los negocios para disfrutar de una tranquila velada de San Valentín en aquel hotel. Los Ministros acudían con sus esposas, que por más que trataban de estirarse su logenva piel con carísimos tratamientos quirúrgicos. Millones y millones invertidos en liftings para aquellas pieles que se precipitaban sin frenos hacia un abismo anciano y muy próximo. Sin embargo, tampoco a ellas les negó la sonrisa el señor Blair, quien continuaba estrechando manos gruesas y fuertes y besando manos suaves como plumas de cisnes, que pertenecían a las queridas de los mismos. Ahí residía la doble moral del hotel: Adrien había alquilado las mismas habitaciones a una misma persona tanto para encontrarse con su amante como para fingir con un collar de perlas que amaba a su esposa a pesar de todos aquellos años de desgaste en su amor. Los Ministros, lejos de parecer tranquilos, se mostraban resbaladizos ante la prensa y dejaban que fuesen sus mujeres quienes hablasen por ellos, acaparando las baronesas todos los objetivos posibles.

Sin embargo, la mente y los ojos de Adrien, por muchas modelos y mujeres bellas que viese pasar, sólo lograba concentrarse en la de su secretaria, quien, desde su posición férrea en su lado derecho, se limitaba a asentir como si de una princesa se tratara a los asistentes al evento. La agradable sonrisa de mía se hacía y deshacía con increíble facilidad, de forma que llegó un momento en el que optó por no deshacerse y quedarse permanente en su precioso rostro, de forma que enmarcaba de una forma mucho más hermosa su expresión. Por Mia no pasaban los años, y si lo hacía, lo sería de una forma tan leve y plausible que era imposible que desfigurase su belleza. De éso estaba seguro. La calidez de su secretaria le embriagó durante un breve instante, el justo en el que sus palabras lograban cruzarse para intercambiar algunas opiniones.

¿Le gusta? – preguntó en el mismo tono de voz de antes –. Deberá acostumbrarse a éstos eventos. Los de Contabilidad y Marketing me han asegurado que le vienen muy bien al negocio. – Alejando sus pensamientos de lo que implicaba el contexto laboral, y tras otros muchos saludos y otras tantas cortesías, los asistentes terminaron de entrar por completo al evento, siendo guiados por los camareros. Únicamente quedaban afuera lo que parecía ser una pareja besándose, así que su mirada pudo relajarse y volver a encontrarse con su preferida –. ¿Me acompaña? – preguntó, mientras le tendía el brazo para que ella lo agarrase, y ambos entraron hacia el restaurante del hotel.

Los camareros le guiaron hacia la zona VIP: una mesa un poco apartada de los demás que tenía dos sillas. Al contrario de lo establecido en un principio, que sería que Adrien y Mia cenasen en la misma mesa que los dos Ministros, el alcalde y sus correspondientes consortes, la señora Pussmaid les guió hacia su mesita, decorada con una rosa blanca y otra rosa roja, alrededor de un par de velas aromáticas que desprendían una fragancia muy parecida a la que emanaba Mia cuando estaba nerviosa. Pudo acostumbrarse a aquel magnífico olor, Mia siempre lo desprendía cuando se encontraba con su jefe. Tras ayudar a la misma a sentarse, tomó posición en su lugar frente a ella, desplegó la servilleta, y sus ojos azules se encontraron contra los de su secretaria nuevamente, mientras una leve sonrisa se dibujaba en su rostro.

Aún a riesgo de sonar muy cliché... ¿puedo lanzarle algún tipo de piropo que exprese mi admiración por su belleza, Mia? – preguntó, mientras se pasaba levemente la lengua por los labios.

La energía pura que desprendía Mia se intensificaba con cada palabra que pronunciaba el vampiro. Ésto la ponía cada vez más nerviosa, lo cual implicaba un olor cada vez más tentador y, por lo tanto, una tentación difícil de resistir. Sin embargo, se lograba camuflar con la del olor del resto de los mortales, enfundados en una burbuja de diversos perfumes carísimos y otras imitaciones, y le resultaba mucho más fácil el hecho de contenerse.



Última edición por Adrien L. Blair el Miér Feb 18, 2015 5:13 pm, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 12:50 am


SAN VALENTÍN SANGRIENTO

→ Trama global {parte I} → San Valentín → con:Venus Haberkorn → Restaurante  



Y no lo decepciona.


El nephilim sacude la cabeza y deja que una amplia sonrisa acuda a su rostro, mientras observa  la comedida y lógica reacción de la castaña y escucha todas y cada una de sus palabras.

Por supuesto no hubiese esperado menos de ella, así es “su chica”, así es Venus Haberkorn, como un gato arisco, seguro y confiando, que avanza sin miedo sobre un escarpado tejado, como gotas de lluvia que se niegan a abandonar un peldaño. Como un beso que nunca llega, sonidos que no crean palabras, como un canto sin música, como una caricia sin dedos ni manos, un aliento que no deja huellas ni olor…Cien por cien lógica, cero pasión…

Caleb no puede evitar preguntarse si por las venas de esa mujer corre sangre, o si aún está viva. No llega a comprender como no le hastía esa existencia monótona, vacía, insuficiente, carente de cualquier tipo de emoción que no implique salir de cacería con su hermano.

Venus no ama, tampoco odia…poco a poco se ha ido alejando de cualquier sentimiento humano, porque al parecer, para ella, sentir es un pecado, o puede que simplemente, con el paso del tiempo se haya olvidado de cómo hacerlo.
Pero la cuestión más importante, es la que queda sin responder, y a la que no para de darle vueltas en su cabeza, ¿está él dispuesto a intentar recordárselo?...Puede que si lo hace pierda demasiado…

El rubio se permite el lujo de disfrutar un poco más del humo y el alquitrán del tabaco antes de apurarlo, lanzarlo lejos, e introducirse con agilidad innata en el auto.

— ¿Lista, cielo? — Pregunta a su acompañante con esa sonrisa socarrona aún fija en sus labios.
No espera respuesta alguna por parte de la Haberkorn, no la necesita porque de sobra le es conocida, así que simplemente se limita a arrancar la furgoneta, y a subir la música de un desfasado radiocasete que aún funciona con viejas cintas.

El coche recorre las atestadas calles de la ciudad sin ningún límite velocidad, y bajo los acordes de una guitarra eléctrica, y la siempre estridente voz de Lemmy Kilmister, el muchacho repara por fin en la indumentaria de la morena del asiento de al lado.

Con cierto disimulo, sus verdes ojos se posan en una de sus estilizadas piernas que se deja entrever a través de la raja delantera del vestido elegido. La recorre con la mirada, sin prisa ni pausa, memorizando cada curva, cada sombra, cada recoveco, hasta que su vista se topa con el trozo de tela que cubre lo que hay más allá de su contorneado muslo.
Tampoco pasa por alto su generoso escote, ni su níveo y espigado cuello sólo adornado por los bucles de su oscuro cabello.

Debe admitir que está preciosa, siempre lo ha sido, y mentiría si negase que este instante no muere por descubrir qué secretos oculta su cuerpo.
Hacerle el amor se ha convertido en más que un deseo, pero el cazador, que a duras penas hace uso de la razón y la cordura, es consciente de a quién tiene justo al lado, y desde luego no piensa cometer ese error.

El viaje transcurre tranquilo y en calma, sin sarcasmos ni ironías, y aunque Caleb desearía preguntarle a la que un día fue su amiga, algo sobre de su vida, o cómo la han tratado los años, una conversación banal sobre armamentística, es todo cuanto consigue articular. La tensión que se respira entre ambos es tal, que por más que lo intente, resulta imposible de ocultar, y precisamente por ello, cuando el alemán, divisa a los periodistas a lo lejos y tras por fin conseguir aparcamiento, vuelve a respirar mucho más tranquilo.

— Parece que el vampiro se lo monta bien. — Comenta a la castaña, al tiempo que abre la guantera y saca el antifaz que ha llevar.
— Si he de serte sincero, esto comienza a recordarme más a una de esas novelitas rosas con exceso de sexo que soléis leer las chicas, que a una misión. — Arruga el gesto, pero finalmente acaba riendo ante su propio comentario, pues sabe que Venus Haberkorn puede ser muchas cosas, pero nada tiene que ver con el resto de sus congéneres.

Una vez han dejado el coche atrás, el nephilim toma a su igual por el brazo, como si de una más de tantas parejas de enamorados se tratasen, y se adentra con ella en el lujoso hotel.

Una larga y aterciopelada alfombra roja les da la bienvenida a un restaurante demasiado elegante, para gusto de Caleb, que tiene por costumbre alimentarse de hamburguesas, pizzas y tartas, en tascas de mala muerte con camareras de falda excesivamente corta y dudosa moral.


— Disculpen, ¿podría hacerles una fotografía? — Un chico de apenas veinte años, cámara en mano, les sonríe tímidamente. Da la impresión de ser un novato, y lo que es peor, de estar asustado.

— Claro, chaval, mi novia y yo estaremos encantados de posar para ti. ¿Verdad cariño? — Vanderburg clava sus pupilas sobre las de la nephilim, sólo instante, y un segundo después y sin permiso previo, la toma con suma delicadeza por la cintura y la atrae hacia su cuerpo.

Su aroma lo envuelve, puede que haya cambiado de perfume, pero continúa oliendo exactamente igual que cuando era niña, con esa ligera fragancia a orquídeas…
Puede que esté hecha de hielo, pero también siente el calor de su cuerpo acompañado por el súbito impulso de volver a probar el sabor de sus labios…

Segundos antes de que el flash se dispare, la atrae un poco más hacia sí, y musita con voz suave, unas palabras muy cerca de su oído. — Vamos, amor, sonríe...Prometo hacer de esta, una noche inolvidable...



Última edición por Caleb T. Vanderburg el Lun Feb 16, 2015 8:47 pm, editado 12 veces
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 1:02 am

La seguía contemplando, entusiasmado, como si no hubiera nadie más en el mundo, solo ella y yo. Puede que ahora entienda por qué consigue calmarme. Sus ojos son tan hipnotizantes que siento que si sigo mirándolos me quedaré encerrado dentro de ella, en un bucle sin retorno. Sencillamente era hermosa. Me alegraba que me hubiese invitado, a mí, al inútil de Connor, al patoso de Connor, al amante de gatos fracasado que no ha tenido nunca una vida… a mí.

Los problemas parecían desaparecer con la ligera brisa, flotando y desvaneciéndose en la oscura noche, inmensa como ninguna. Pero todo volvió, como si rebobinases una cinta antigua, viendo como todo es arrastrado hacia un inicio. Su cara parecía extraña, casi llena de ira y tristeza a la vez. No sabía cómo reaccionar, estaba nervioso, tenía calor, y mi mente comenzó a llenarse de oscuros pensamientos. “Ahora no, tranquilízate…” Pensaba mientras respiraba lentamente. No podía ser un demonio ahora o podría herirla aún más.

Algo hizo que el miedo se desvaneciese, algo en ella. Comenzaron a salir lágrimas en los ojos. Las lágrimas casi siempre eran símbolo de dolor, de tristeza, pero no podía pensar en otra cosa que no fuese lo fantástica que era… Nunca me había sentido así con nadie, nadie me había hecho cambiar mis emociones tan bruscamente… y era algo que me gustaba.

Se acercó a mí y fue entonces cuando me abrazó. Todo era perfecto, tanto que no me sentía nervioso. Sabía cómo actuar. En ella también parecía haber cambiado las emociones igual de rápido, tanto que había estallado en un pequeño mar de sentimientos. No sabía qué hacer, la situación era nueva. Otra vez éramos solo ella y yo. Le devolví el abrazo, resguardándola de la brisa, cubriéndola con mis brazos, acercándome a su oído. – ¿Podrás perdonarme?- El susurro era casi imperceptible, casi parecía del mismo tono que el sonido del viento azotando nuestros cuerpos.

Nos envolvimos en algo que parecía eterno. Esta sensación, estas emociones no eran algo que fuese común, o al menos eso creo, todo era nuevo para mí, nunca me había sentido de tal forma, y me gustaba.
Cuando parecía que íbamos a volver a la vida real, algo increíble ocurrió. No podría explicarse con palabras. Ni si quiera mi mente de demonio era capaz de sintetizar tanta información. No sabría con que compararlo, era algo tan surrealista que empecé a creer que era un sueño… No, imposible… mis sueños nunca eran así de agradables. Un dulzor llenó mi boca. Sentía un suave calor recorrer todo mi cuerpo, desde mis labios hasta mi cerebro. Sinceramente creo que esta es la mejor emoción que he sentido alguna vez.

Un beso, un único beso; mi primer beso. No sabía cómo reaccionar a algo así. Mi corazón no latía tan deprisa desde la noche en la que me asesinaron, pero esta vez el motivo era distinto. Ella notaría mi corazón acelerado entre sus manos hundidas en mi pecho. Cerré los ojos y me fui de la ciudad…

Cuando los volví a abrir ya habíamos parado. Ha sido una gran experiencia, ha llenado algo que creía vacío. Ha hecho que en pleno invierno sienta calor… pero dentro de mí, en la parte sensata de mi cerebro los pensamientos cambian.

Me quedé sin habla durante lo que parecieron horas, pero no fueron más que unos segundos. Sentía que debía hablar con Layla, y volver al mundo real.

- Escúchame…- Le dije mientras apoyaba las dos manos sobre sus hombros.- Nunca me había sentido tan vivo como me has hecho sentir en estos últimos minutos. – Tragué saliva.- Pero creo que no deberíamos ir tan rápido… Ha sido muy…

No pude terminar la frase. Sentía que la había cagado, que no debería haber sido así de brusco con ella. Tenía el presentimiento de que acababa de romper en pedacitos su orgullo, las pocas oportunidades que podía tener con ella… Ahora es cuando me pregunto si no soy yo realmente el demonio… Definitivamente, no sé hablar con mujeres.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 2:13 am


■ Everything looks better... ■

Un baile de máscaras. ¿Hace cuanto tiempo que no iba a un baile de esos? Cuarenta años, quizás, pero siempre lograban animarla. Incluso cuando eso significaba que tenía que esforzarse en ser amigable y no responder con monosílabos a cada persona que se acercaba, pero tras una máscara.. ¡Quién no podía aparentar lo que no era! Soltando una risita, caminó descalza hasta la habitación.- ¿Irás? -dio un pequeño respingo al escuchar la voz de su hermana desde la otra habitación. Demonios.. la había pillado infraganti. Sinceramente eres todo un fracaso, hermanita. Ya hasta me aburrí de decirte lo penosa que eres. Listo. Me rindo. Ve y ponte en ridículo Ignoró a Milena, aún cuando su presencia dentro de su mente seguía tan fuerte como hace unos días. Ya le era todo un trabajo el mantenerla a raya.

Su gemela había estado toda la mañana, y parte de la tarde, tratando de convencerla de ir a la dichosa fiesta. A lo que Viktoria se había negado de inmediato. ¿Para qué ir cuando tenía tanto que hacer? Deos, si hasta tendría que hacer espacio en su agenda para... Oh, por todo lo sagrado, a quien engañaba. Si no iba a la fiesta se quedaría en el sillón viendo la maratón de The Big bang theory hasta quedarse dormida o, para peor, comenzar a releer todos sus libros de un tirón.

Pero nadie más que ella sabía que ya había caído en la tentación de ir de una vez. Por lo que vería cómo se lo tomaba su gemela.

Recobrando la compostura, se cruzó de brazos y enredó uno de sus dedos en un mechón de cabello. Como si nada hubiese ocurrido allí.- No sé.. Solo venía a por algo.-El desgano falso de su voz era notorio, por lo que apoyó a la idea de estar desinteresada del asunto con un suspiro. Tratando de ser lo más silenciosa posible, se coló a la habitación para dar un vistazo al vestido que había elegido su hermana. Seguro no era nada de otro mund... ok, esto es mucho.. MUCHO mejor de lo que habías imaginado. Y sí que concordaba con ese pensamiento. Estaba a punto de tomarlo entre sus manos cuando su vivo reflejo apareció por la puerta con una sonrisa radiante.- ¿Te gusta? - preguntó, sin entrar aún. Dios eso ni siquiera se acercaba a lo que creía. El vestido era hermoso, además de su color favorito -bueno, en realidad ese era uno de sus colores favoritos por que el negro siempre era su primera opción - por lo que la sonrisa en el rostro de la bruja era justificada. Y muy bien justificada.- Me encanta. ¡Lo adoro!- Ya ni le importó que se enterara de su decisión. Como si fuese una niña pequeña con un nuevo juguete, no perdió tiempo alguno e hizo aparecer el vestido en ella. La tela ciñendo su figura con suavidad, además que el cinturón dorado no hacía más que destacar su cintura.

Dando un gritito, muy poco habitual en ella, de puro gusto se apresuró al espejo más cercano y vio su reflejo.- Señor, es demasiado hermoso. Harm, pero qué vas a llev...- su voz murió de inmediato al ver a su gemela vistiendo exactamente el mismo vestido. Si hasta parecía que habían puesto un espejo tras ella. No había diferencia alguna entre ambas.- No sé.. se me ocurrió a última hora. - Y solo Dios sabía cuanto la amaba por ello. Moría por ver los rostros de todos los invitados al ver a una de ellas a su lado mientras la otra aparecía por un pasillo. Ni siquiera se molestó en ocultar su desbordante alegría. Definitivamente Harmony era toda una genio.

A los minutos más tardes se encontraban frente a frente, cada una con una sonrisa satisfecha al ver el excelente trabajo que habían hecho. Cada marca demoniaca siendo oculta, parecían nada menos que humanas y copias fieles de una de la otra. Ya listas, la mayor de las gemelas alzó un pequeño frasco el cual contenía una bruma púrpura.- Hora de irse.- El recipiente se hizo trizas, permitiendo que el portal se formase al rededor de ambas. En cuestión de segundos, las hermanas Danea ya no estaban en casa...


Última edición por Z. Viktoria Danea el Dom Feb 15, 2015 3:37 am, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 2:18 am

■ …when the sun goes down ■

…sus cuerpos se adentraron en el portal, dejando que éste las engullese sin temor alguno a perderse en su interior, como a muchos inexpertos les sucedía en sus primeras veces. Este método de transporte se había convertido en algo usual para las gemelas, la rapidez con la cual podían atravesar miles de kilómetros y lo sencillo que resultaba hacerlos aparecer era algo con lo que ningún invento mundano podría nunca competir. Aún en su interior, la menor de las hermanas se giró para enfrentar a la que era su copia exacta; no existía una sola diferencia entre ellas dos, eran idénticas. Harmony había planeado todo aquello al detalle, pues sabía que nadie podría identificar quién es quién; es más, la gente pensaría que al tomarse dos copas de más estarían viendo doble. Tal pensamiento evocaba una sonrisa traviesa en el rostro de Angeline, le encantaba jugar con la mente de los demás, y más aún de aquel modo. — No te puedes olvidar de esto —. En su mano aparecieron dos máscaras color dorado, uno de los requisitos claves de la fiesta. Con una sincronización fuera de lo normal, las dos jóvenes se escondieron tras sus antifaces al mismo tiempo. — Dejemos a todos boquiabiertos… —. Tomó la mano de Viktoria entre la suya, y sólo entonces, se dispuso a concentrarse.

Avanzaron lentamente, manteniendo el mismo ritmo y caminando una junto a la otra. Lo único fuera de lugar era el rostro de la hermana más joven, quién mantenía los ojos cerrados y parecía estar en su propio universo. — Harm… ¿qué… qué estás haciendo? —. Aunque Zeraphine le estaba hablando ella no prestaba atención alguna a lo que ésta decía. Se esforzaba por visualizar la entrada del restaurante, esa misma mañana había usado la premonición para ver cómo sería: habría una alfombra roja, paparazzi… se había encargado de memorizar todo al detalle. En el interior de su mente recreó el lugar y, mientras las gemelas salían del portal, usó la ilusión para que unas llamas apareciesen. Era la entraba que ambas necesitaban, a lo grande.

Todos se giraron para poder ver a las dos mujeres que acababan de salir del mismísimo fuego. En ese mismo instante las cámaras cambiaron su objetivo, enfocando a las jóvenes misteriosas de quién nadie sabía nada. El resto de los presentes quedaron ignorados, eclipsados por las gemelas, a quienes los fotógrafos parecían intentar cegar con tantos flashes. Harmony se dirigió a los presentes con una sonrisa deslumbrante, apretando ligeramente la mano de su acompañante para que regresase a la Tierra; pues conocía a su hermana, y sabía que estaría paralizada. — Cambia esa cara, Zephy, no pensabas que iba a dejarnos venir sin algo especial —. Susurró estas palabras casi inaudiblemente, por lo que Viktoria sería la única capaz de notar que había dicho algo.

Podía no parecerlo, pero Harmony había sido extremadamente cuidadosa con el tema de las llamas y lo que dirían de ello. Sabía de sobra que todos se volverían locos con semejante entrada; es decir, incluso los subterráneos estaban observándolas boquiabiertos, sin parpadear siquiera, seguramente por miedo de que llegasen a desaparecer. A esas alturas los rumores tratando de explicar qué había pasado ya habrían comenzado, y eso que no llevaban más de diez minutos allí. De todos modos, no era algo por lo que la joven Danea se preocupase, pues pensaba que los mundanos llegarían a la conclusión de que las gemelas eran las excéntricas herederas de algún que otro multimillonario extranjero. Y si querían creer aquello, ellas no se opondrían.
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