07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


31 # 44
23
NEFILIMS
3
CONSEJO
11
HUMANOS
10
LICÁNTRO.
8
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4
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0
FANTASMAS

♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

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♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 13, 2015 11:11 am

Recuerdo del primer mensaje :


San Valentín Sangriento

 

Trama Global ~ Parte I


El Restaurante

 
Explicación de la Trama

 
Al principio de la fiesta, todos los asistentes invitados se encontrarán en el gran salón del restaurante que hay dentro de la cadena de hoteles de Adrien. De fondo podemos encontrar a una orquesta de música tocando varias canciones para amenizar la velada, y numerosos camareros a la atención de todos los clientes.
Un entorno aparentemente idílico e idóneo para el día de San Valentín, que parece transcurrir en un lugar aparentamente tranquilo. De igual forma, al evento han acudido grandes celebridades como Ministros, alcades y todos los altos cargos de Gobierno. Un maître les recibirá en el hall del hotel para después conducirles hacia el restaurante. Al inicio del hotel se ha habilitado una alfombra roja en la que recibir a todos los asistentes, en la que los paparazzis se agolpan para conseguir la mejor foto de éstos.

 
Menú

 

~ Entrante ~
Crema de patatas trufada, huevo de codorniz y foie fresco de pato.
Corazones de alcachofa fresca floreada a la parrilla.

~ Primer Plato (A elegir) ~
Centro de solomillo a la pimienta exótica.
Rissotto de carnarolli con teja de Parmesano Reggiano.
Lubina de pincho horneada con suspiros de calabacín y verduras.

~ Postre ~
Mousse de fruta de la pasión y teja de caramelo.
Tejas de almendra Marcona y trufas de cacao.
Café arábigo e infusiones naturales.

~ Bodega (A elegir una botella por cada 2 comensales) ~
Cava Pinot Noir Rosé.
Vino blanco Villa Narcisa - Verdejo.
Vino tinto Ribera del Duero - Celeste - Crianza - Tinto Fino
Cerveza, refresco y agua mineral.



Aclaraciones Off-Rol

 

» En principio, éste post permanecerá abierto durante todo el evento, para que os podáis incorporar más tarde o más temprano al mismo.
» Dado que aún no tengo la contraseña de la cuenta de Monstruos, en éste post, si tiene que pasar algo relevante lo narraré yo mismo con mi cuenta de Adrien en letra mayúscula y entendible para todos -o éso espero-.
» Os dejo libre imaginación para el rol, no hay ningún tipo de norma ni orden para rolear porque si no ésto será un caos. Os recomiendo posts no muy extensos para que todo se lleve a cabo de la forma más fluida posible, pero ésto os lo dejo a vuestro gusto.
» Seguramente haya personajes que no se hayan apuntado a la trama y quieran asistir al evento aún así. En ése caso, os pido por favor que primero paséis por éste post, os apuntéis y después procedáis a rolear. No es por nada, sino para llevar un control dentro del rol que nos ayude después a la hora de las votaciones y demás.
» La otra zona de rol -es decir, el baile- se habilitará mañana.
» ¡Disfrutad~! Y ya sabéis, cualquier pregunta / duda / sugerencia / queja, Mensaje Privado al canto.


 By Maika
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 6:27 am

San Valentín Sangriento
Trama Global

Su Dios seguía reclamando la posesión de aquel lugar, robando miradas de todas aquellas personas que pasaban a su lado, ojos que lo seguían con curiosidad y ojos que lo seguían con recelo y envidia, fuera lo que fuera y fuera quien fuera, todos hablaban del señor Blair. La manada de lobos se había quedado atrás, acosando a otros con sus fieras fauces, esperando a que alguna de aquellas ovejas se acercaran lo bastante como para poder asestar la primer mordida, pero aquellos que se posaban ante ella no eran más que lobos disfrazados en piel de oveja. Ellos eran los lobos expertos, aquellos que esperaban calmados en su lugar, con una mirada apacible y un rabo moviéndose de lado a lado, esos eran los lobos más letales.

Saludaba a la más grande manada con una sonrisa amable y una mirada taciturna, ella era una oveja atrapada dentro de aquella manada, siendo su acompañante su única defensa. Recordaba algunos de varias juntas antes tenidas, sus voces sonaban como varias llamadas telefónicas vespertinas, en busca de una cita o en espera de alguna cifra, pero sobre todo eran sus nombres los que despertaban más su mente. Nombres que ella misma había confirmado en una lista, nombres que había leído y releído en aquellas elegantes invitaciones y nombres de los que sabía la historia que cargaban. Era necesario saber para sobrevivir, saber lo que estaba detrás de aquella sonrisa amigable y aquella mano amable, saber qué gran empresa llevaba su firma, el nombre de los bancos que aportaban a la misma. Tenía que saber quién era de su manada y quién de la contraria.

Frunció su ceño al escuchar aquella pregunta, insegura de lo que realmente sentía. Por un lado estaba admirada de ver a tantos Dioses a su lado, tan seguros en su andar y sin dudar al hablar, personas que valía la pena admirar. Pero por el otro estaban los lobos, de todo tipo, acechando en las sombras, esperando al momento perfecto para quitar la vida de sus ojos.—No estoy segura. Es...muy nuevo para mi —Alzó su perdida mirada a sus ojos, mirándolos fijamente con una sonrisa nerviosa en sus labios, intentando ignorar a las personas que estaban a su alrededor— Es bueno para la publicidad de la empresa —La gente lograba ver a aquel magnífico hotel en su mayor esplendor, con el personal mejor capacitado y el dueño siendo el mejor de los anfitriones, una gran publicidad. Saludó al resto de los lobos con una sonrisa aún más grande y unas palabras aún más amables, ocultando aquel nerviosismo que sentía estallar en su estómago. Agradeció el momento en el que el exterior quedó vacío y su jefe le ofreció su brazo.

Por supuesto —Tomó su brazo sintiéndose más calmada y siguió sus pasos de inmediato, segura a un lado de su figura. Entraron al enorme salón que las sillas y centenares de personas sólo hacían ver más grande, más impactante. Sus ojos se perdieron nuevamente en aquella jungla llena de vestidos de gala y trajes formales. Tan sólo en los primeros pasos pudo captar el fuerte olor de las diferentes colonias y perfumes, llenando sus fosas nasales de inmediato, se vio en la necesidad de fruncir su nariz, intentando apaciguar aquel molesto olor. Se dejó guiar por su acompañante, pues ella seguía embobada con todos aquellos personajes que se encontraba en cada mesa, con los detalles añadidos, con todas las voces que se alzaban a su alrededor, pero sobre todo, con las miradas que los seguían sin perder ni un sólo segundo la vista.

Antes de que se diera cuenta llegaron a su designada mesa, con la confusión pintada en su rostro, pues ella había jurado haber puesto al señor Blair en la misma mesa que el alcalde. Apenas se percató de la presencia de la señora Pussmaid y comprendió aquel repentino cambio. Se sentó en la mesa que el señor le ofrecía, viéndose ante aquellas rosas y recordando que, por ahora, parecía estar dentro de aquellas delicadas manos, cálidas, afables. Se sentía a salvo de aquellos lobos y de los imponentes Dioses cuando el señor Blair estaba a su lado. Pero sus curiosos ojos no se dejaban de perder entre aquel mar de personas, rubias, castaños, altos, pequeñas, delgadas, musculosos, aquel lugar parecía una ensalada humana, en el que bien podía usar su divertido pasatiempo de clasificación.

Aquella rubia delante de ella, estaba acompañando a un señor ya mayor, podía saberlo aunque le daba la espalda. Sus ojos estaban inertes en...su mente se paró completamente. Dirigió sus mirada a los preciosos orbes que la estudiaban, esperando una respuesta que ella estaba insegura de formular. A sus mejillas subió toda su sangre, volviendo su rostro de un rojo carmesí, esperando que no fuera tan evidente como el de la rosa delante de ella.— Bueno, creo que lo acaba de hacer, señor, pero si desea formular otro no soy quién para impedírselo — Su adormecido corazón comenzó a correr como si aquello fuera la carrera de los cien metros, veloz, a un ritmo inusual y su respiración se entrecortaba, sintiendo a sus pulmones presas de una gran emoción en su pecho. Un escenario usual cuando aquel hombre estaba a su lado.
14 de febrero — Hotel del señor Blair — Frío
▮▮▮
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Estaba viviendo un sueño. El cual me correspondía por derecho porque a pesar de ser una nephilim, también era una chica que estaba enamorada hasta las trancas y que merecía tener esa ilusión. Ahora más que nunca entendía que los sentimientos no te hacían más débil, sino todo lo contrario; más fuerte puesto que era lo que te podía mantener con vida para no perder esa felicidad que te invadía por dentro. Entonces sí que se tenía algo valioso qué perder. Mis ojos azul le miraban con intensidad ligeramente achinados por culpa de la sonrisa que Mishka avivaba con sus bromas.

"Connmóvil"

Esa palabra me hizo recorrer con la mirada todo el vehículo. No estaba nada mal, pero notaba que estaba pisando algo que... se arrancó. ¡Revistas! Claro, era entrenador y el coche estaba inundado de revistas de boxeo. Con disimulo las empujé con el tacón de aguja abajo del asiento para no estropearlas más, no obstante ya tendría algún que otro bonito agujerito. Su halago me hizo sonreír y corresponder esa mirada suya. Nos compenetrábamos tanto  hasta para ruborizarnos a la misma vez, y eso que yo nunca había sido una chica vergonzosa, os juro que no, sin embargo era Mishka el único con ese poder sobre mi.

Incluso antes de encontrar un lugar donde aparcar, se podía ver en la zona del hotel cantidad de flashes saltando a diestro y siniestro. Me quedé totalmente abrumada mirando a través del cristal ese espectáculo lleno de glamour; una palabra que pensé que no utilizaría para el sentido que estaba viviendo en esos instantes.  Iba a salir pero la insistencia de Mishka para que no lo hiciese me detuvo. Le miré salir y rodear el vehículo para abrir la puerta comprendiendo lo que quería hacer. Empecé a reír con ganas. Una risa que se vio liberada en cuanto la puerta se abrió por el caballeroso Mishka que parecía haber esperado toda su vida para hacer eso — Entiendo — apacigüe otra risotada, le tomé de la mano y bajé del coche, agarrándome de su brazo —. Siempre puedes llevarla tú y yo ir atrás en las próximas ocasiones — le había susurrado antes de empezar a desfilar junto a él por la alfombra roja, soportando la presión de las miradas críticas de los periodistas además del efecto cegador de los flashes.

No le había respondido a su chistoso comentario sobre que mi estatura seguía siendo bajita, y adorable... hasta con tacones. Al menos durante un rato, hasta digerirlo. No le repliqué nada con palabras porque me había dejado cortada aparte de que también me había echo gracia pero no se lo quería demostrar — Esta te la guardo — musité con aire divertido y entre dientes ya que estaba mostrando una sonrisa a todos los que nos estaban viendo cruzar la alfombra roja hasta llegar al hotel.

Me retiré el abrigo dejando que el servicio me lo guardase y seguidamente nos guiaron hasta la sala del restaurante. Era enorme y ornamentado con sumo detalle con motivos florales y de tonos dorados. Todo un lujo. Tomamos asiento en una bonita mesa cuidadosamente adornada y sin esperar demasiado nos fueron tomando nota de lo que cenaríamos, pues nos habían dado a ver una carta con un menú que...  ni siquiera sabía si lo que pedía me iba a gustar; de entrada pedí corazones de alcachofa fresca floreada a la parrilla; de primer plato Rissotto de carnaroni y de postre Mousse de fruta de la pasión y teja de caramelo. Cuando el servicio preguntó sobre qué beberíamos, nerviosa pedí la primera que había en la lista: cava Pinot Noir Rosé. Tras eso éste se marchó, y entonces miré con cara de disculpa a Mishka — Perdona, podemos llamarle de nuevo por si quieres otra cosa de beber, es que... me ha salido así. Por las alas del Arcangel... no me intimidan unos cuantos demonios menores, pero esto sí — Sonreí a Mishka nervios. Seguramente no era la única nephilim allí que habían acudido por el mismo motivo de vigilar la fiesta y velar por su seguridad. Pero seguramente lo estarían llevando mucho mejor que yo, con más profesionalidad y por supuesto, más serenidad.

No tardaron demasiado en servirnos los que habíamos pedido y ya la sola imagen del primer plato invocó mi apetito. La presentación era preciosa pero cuando fui comiendo  las alcachofas me fue imposible reprimir un ligero gemido de placer. Mis papilas gustativas estaban celebrándolo a lo grande — Mmm esto está... riquísimo. ¿Has venido a un sitio de estos alguna vez? — pregunté mientras seguía comiendo de mi plato con... uno de los tantísimos tenedores sin entender que había cogido el del pescado.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 2:07 pm

San Valentín Sangriento



♔ 14 de Febrero ♔ Hotel Blair ♔ Frío ♔
En realidad, y verdaderamente, Layla no había besado al demonio. Aunque palpablemente la vampiresa se había lanzado a los brazos de su acompañante, no estaba besando al chico. Estaba besando a su propio ego, que comenzaba a reconstruírse poco a poco conforme el muchacho pedía más disculpas. Disculpas que, por una parte, debía pensarse si se las concedía o no; al fin y al cabo, su orgullo pesaba como un kilo de plomo y no quería aventurarse a tomar decisiones precipitadas –aunque ahora mismo acabase de lanzarse a los brazos de un conocido para besarle–. No, en realidad, lo que Layla pretendía era reconstruir el enorme altruismo que sentía por sí misma, y cuando separó los labios del demonio y contempló que éste quería disculparse otra vez excusándose en el hecho de que “debían ir más despacio”, la francesa se sintió tan completa y satisfecha que apenas pudo prestarle atención a dos o tres de sus palabras.

Hizo un gesto de desdén con la mano para quitarle importancia al asunto y, posteriormente, se colocó bien el peinado, que en la embestida contra Connor había sufrido ligeras variaciones. Tras colocarse bien los mechones de pelo rizados detrás de las horquillas, y carraspear levemente un par de veces dándose aires de grandeza, agarró del brazo al demonio, que notaba cómo aún se encontraba en estado de shock tras haber recibido el beso de la vampiresa. Sí, también había sido su primer beso, ¿y qué? Ella no le dio la importancia que se merecía al asunto, porque su momento de debilidad ya había pasado y porque no quería tener aquel recuerdo ni un minuto más en la mente. Recomponiéndose y secándose levemente las lagrimitas que habían asomado por sus ojos –menos mal que había usado ése rimmel waterproof que la señorita de Sephora le había vendido en la caja, y ni un resto de maquillaje negro se había emborronado en su cara– tiró del muchacho hacia dentro del hotel, mientras murmuraba un:

Me lo pensaré. – Ante el ruego del demonio que la perdonase. Que su mente ahora no estaba para cavilar en ésas cosas. Tres segundos más tarde, ya se hallaban en la recepción del hotel, lujoso hasta decir basta. Los camareros estaban repartiendo champagne entre todos los asistentes, canapés, y todo el mundo reía mientras esperaban a que en el restaurante todo estuviese listo para recibirles. Los ojos de la vampiresa casi pudieron teñirse con un brillo transparente, a la vez que esbozaba una sonrisa de admiración, observando el techo que les cubría, fascinada ante tal lujo –. ¡Ésto es increíble! – murmuró con una risilla silenciosa, mientras tomaba una copa de las que ofrecían los camareros.

Layla no podía comer ni beber comida humana. Ya había tratado de intentarlo en algunas ocasiones y acababa en el baño vomitando y sintiendo terribles dolores estomacales. Que aunque estuviese muerta y llevase varias décadas siendo una hija de la noche, aún no podía controlar sus intentos de parecer humana. Aún recordaba las primeras noches que vivía en Nueva York, tratando por todos los medios de terminarse una tarrina entera de helado de chocolate con nueces de Macadamia que, en el interior de su cuerpo frío y muerto, se transformaba en una masa parecida al petróleo que escapaba de entre sus labios sin ella pretenderlo. Sólo cogió la copa dorada por hacer el postureo, mientras que en la otra sujetaba su clutch dorado y miraba a su alrededor, maravillada, asborta, sumergida en el mundo de lujos al que ella quería acceder.

Te habrás traído una máscara, ¿verdad? – su mirada azul se dirigió hacia el demonio ahora, mientras le hacía un gesto con la cabeza para que no fuese descortés y cogiese también una copa de champagne de las que ofrecían los camareros. Rodó los ojos mientras esperaba a que el muchacho contestase y sacó la suya de su bolso, atándosela de una forma que no estropease demasiado su peinado –. Porque ésto es un baile de máscaras, Connor – recalcó. Y sin obtener respuesta alguna, sacó otra, y se la tendió a su acompañante –. Ya he pensado yo por los dos, tranquilo – sonrió con suficiencia.

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 2:35 pm

SAN VALENTÍN SANGRIENTO
TRAMA GLOBAL

♠ 14 DE FEBRERO ♠ HOTEL BLAIR ♠ FRÍO ♠
Sus ojos azules ésta vez no se apartaban de la mirada de su administrativa. No cabía duda de que ésta noche estaba asombrosamente espectacular y radiante, pero, para ser sinceros, ¿cuándo no lo estaba? Mia siempre sabía cómo deslumbrar con su belleza, ya fuese tras unas gafas cuadradas modernas y una camisa formal, como con unos vaqueros y un blazer. Realmente, su magnificencia era bastante difícil de “disimular”. Estaba completamente seguro, al cien por cien, de que aunque Mia vistiese un desastroso y desvecinjado chándal, seguiría manteniendo aquella frescura, aquel atractivo que embelesaba a los mortales –y a los eternos, por supuesto–. Pero aquella noche, bien vestida para la ocasión, Mia había despertado más de una, y de dos, y de tres miradas entre los asistentes. No era de extrañar. Seguramente también hubiese abierto más de una o dos bocas para cuchichear acerca de su estrecha relación con el señor Blair. El por qué se habían sentado en una mesa alejada despertaría más de una conversación indiscreta, acompañada de unas miradas fisgonas que se clavaban tanto en él como en ella. Normalmente provenían de los altos cargos del Gobierno, y las de ellos se acompañaban también de unas sonrisas melosas, mientras subían y bajaban las cejas a modo de un entendimiento común. Adrien les devolvió una media sonrisa mientras el camarero les servía un poco de vino a ambas copas, y dejaba la botella sobre la mesa para posteriormente atenderles.

Algo que sin duda los mortales no podían percibir era el suculento perfume que Mia dejaba tras de sí como un rastro incognoscible. Aún no había dado con la fórmula adecuada para describir el olor de su secretaria, y éso era algo que le volvía completamente loco. Se sentía como aquel personaje del libro que leyó hace unos años, Jean-Baptiste, de El Perfume, tratando de encontrar la fórmula oportuna y lógica para el perfume que captaban sus orificios nasales. El perfume provenía de la sangre de la muchacha, obviamente, con lo cual sería incapaz de transformar en algún tipo de colonia comercial con la que atraer a los vampiros. Sin embargo, aquella noche, Adrien podía percibir que la joven mundana había utilizado un perfume nuevo y digno para la ocasión, tal vez pudiese adivinar la marca si no estuviese tan ocupado en concentrar su mirada en su acompañante. Puso los codos en la mesa, cruzó los dedos y posteriormente le devolvió una sonrisa, con la que trataba de aplacar los estruendosos golpes del corazón de su secretaria contra su pecho.

Mia, relájese. – Su sangre se precipitaba a raudas velocidades hasta sus mejillas, lo cual provocaba un aroma aún más intenso, aún más delicioso. Pero Adrien sabría controlarse y disfrutar de aquel aroma como si de una rosa fresca se tratase. El rostro de mía se tiñó de un color burdeos tras su pequeño halago, y posteriormente dejó escapar una carcajada suave y armoniosa –. Hoy no estamos aquí como jefe y administrativa. Estamos aquí como dos amigos que se han reunido para cenar, ¿de acuerdo? – procuró sonreír en todo momento y tratar de aportarle una mirada de relajación a su acompañante. Si Mia continuaba tan tensa, las cosas no podrían salir nada bien. No es que hubiese nada en especial que tuviese que suceder, sino que no quería que su secretaria estuviese siempre “a la defensiva”, corporalmente hablando –. Hoy somos... Adrien, y Mia.

Adrien y Mia.

Ésta frase resolló varias veces en su cabeza, azotando con fiereza su mente. Sonaba casi idílico el decirlo, sonaba como la nana de una madre que intentaba acallar al bebé que acunaba entre sus brazos, mientras éste sollozaba, gemía y plañía sin piedad, en un desesperado dolor intenso por los cólicos primerizos. Adrien no pudo evitar sonreír nuevamente. La calidez que le embriaga emanaba del cuerpo de su secretaria, pequeño, frágil, pero totalmente imperecedero.

Unos instantes más tarde, les servían el primer entrante, y, en cuestión de minutos, el siguiente. Probablemente los asistentes se estuviesen quedando boquiabiertos con aquellos platos tan exquisitos, pero para Adrien no suponían más que un alimento mundano que aquella noche tendría que hacer el sacrificio de comer. Aunque después tuviese que retorcerse del dolor y pasar horas y horas convulsionándose como un epiléptico para tratar de eliminar aquel veneno que a los humanos les otorgaba la salud.

HAUNTED - BEYONCÉ


Última edición por Adrien L. Blair el Miér Feb 18, 2015 5:13 pm, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 5:40 pm

Reí por lo bajo ante la sugerencia de Adeline. No me molestaba reconocer que ella llevaba la moto con mucha más soltura que yo, así que tampoco me molestaba ir en la parte de atrás. Siempre era divertido ver cómo alguna gente se quedaba mirando, seguramente pensando que lo normal era que la chica rubia bajita fuera detrás agarrada a mí.

La miré con lo que dijo después, sonriendo al comprender apenas unos segundos más tarde a qué se refería.
-El día que saques todas las que me has guardado...-la chinché recordándole todas las veces que había repetido esa frase.

Por fin, estuvimos fuera de la influencia de las cámaras y cuando Adel se quitó el abrigo tuve que admitir que antes me había quedado corto al decir que iba guapa. Imagino que mi mirada lo dijo todo y no hicieron falta las palabras. Miré a mi alrededor mientras nos dirigíamos hacia una mesa  vacía. Media Nueva York debía estar allí, y la otra mitad en el cine viendo Cincuenta sombras de Grey, lo cual explicaría la ausencia de tráfico aquella noche.
En algunos puntos apestaba a vampiro, y ya me había cruzado con algún que otro subterráneo, lo que explicaba que Adel tuviera que estar allí. Pero en el momento en que nos sentamos me aislé completamente de todos los que estuvieran a nuestro alrededor.
Tomé la carta y pedí de entrante las alcachofas, porque aunque las patatas me llamaban más la atención hacía unos días había visto un video de cómo obtenían el foie de pato y no creía que pudiera volver a tomarlo. Al menos hasta que se me olvidara el vídeo.
De primero solomillo y de postre café. Adeline pidió la bebida y yo asentí como si supiera lo que había pedido. Cuando el camarero se marchó me encontré con su mirada de disculpa y lo que dijo a continuación me hizo reír.
-Tranquila, yo también habría dicho el primero de la lista -apoyé los antebrazos en la mesa.- Relájate y disfruta de...esta misión especial. ¡Ah! Le dije a Rory que le enviaría una foto. Sonríeeee...
Saqué el móvil y acerqué la silla a la Adeline para hacernos un selfie que automáticamente envié a mi amiga.
-¡Listo!

Apenas me dio tiempo a separar las sillas cuando el camarero ya llegaba con el entrante. Desde luego el servicio era eficiente.
-¡Qué aproveche! -dije probando las alcachofas. -Mmmm...Sí que está bueno.
Me quedé pensativo ante la pregunta de Adeline y asentí, recordando finalmente cuándo había estado en un evento de ese estilo.
-Sí, alguna vez... Sobre todo con mi padre, cuando nos invitaba algún promotor después de un combate importante. A muchos les gusta quedar bien.
Me encogí de hombros, omitiendo añadir que había disfrutado más las comilonas en el McDonald después de un combate. Porque después de pegarte con alguien lo que el cuerpo te pide es comida basura, debería estar demostrado científicamente.

Comí un poco más de la alcachofa florida o floreada, como se llamara...y en unos cuantos bocados más había acabado, porque lo que tenían ese tipo de cenas exquisitas es que te ponían poca cantidad, supongo que como para darle más valor. Y como si el camarero tuviera un dispositivo que detectaba cuando estaban vacíos los platos apareció para llevarse los nuestros y servirnos el siguiente.
-¿Quieres probar? -le ofrecí a Adeline de mi plato antes de nada.
Luego corté un trozo de solomillo para mí y...me prometí no ver nunca vídeos sobre cómo se obtenía el solomillo porque estaba buenísimo.
-Mmm...Y yo que pensaba prepararte pasta...-medité en voz alta, pensando que la cena romántica que yo había planeado en caso de que hubiéramos quedado en mi casa quedaba muy por debajo de aquella comida. -No se me olvida que tenemos eso pendiente, entre otras cosas...
¿Entre otras cosas? ¿Por qué cuando digo las cosas en voz alta siempre tienen un doble sentido sin hacerlo a propósito?
-Como la 'movie night' y...un masaje que me debes. Eso es...lo que quería decir.
Me daba a mí que al intentar explicarme había quedado mucho peor, porque encima me había puesto nervioso.
Reparé en la botella de cava que había pedido Adeline y la tomé para servirnos una copa a cada uno.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 5:57 pm

Layla parecía no haberse tomado a mal mi comentario, incluso le quitaba importancia con la mano, como si leyese mis pensamientos y supiese que estoy totalmente destrozado por dentro. Un gesto que dice: No te preocupes, lo entiendo. Casi que es un gesto que me da hasta miedo, es como si supiese como controlarme, y puede ser perjudicial para mí…

Me sentía de nuevo en la Tierra, el ruido comenzó a entrar de nuevo por mis oídos, y la luz del hotel volvía a iluminar las calles. Todo era perceptible, casi que me daban pena los vecinos del hotel, deben vivir esta noche con ruido, asomándose a la ventana, muriéndose de los celos por querer acudir también a una gala tan especial. Sin embargo a mí me daba igual, yo sólo había sido invitado. No sabía ni como debía comportarme ahí dentro. De una forma educada, tratando de saludar a todos aunque no les conozca, admirando mujeres hermosas, pero tratando de no molestar a mi acompañante, soportando que por detrás haya gente que se burle de mi forma de vestir… Y es que era cierto, el traje que había elegido no era del todo correcto, pero no tenía nada más semejante. La invitación fue tan de repente que no me dio tiempo ni de adecuarme a la situación de estar bajo la presión de los paparazzis, mirándome de arriba abajo, como víboras que buscan el momento adecuado para coger la instantánea perfecta que pudiese dar morbo a los espectadores de sus revistas.

¿Estaba preparado para entrar? Layla me había arrastrado hacia dentro, y era obvio, ya llegué lo suficientemente tarde como para seguir aquí fuera. Una vez dentro mis pensamientos se volatilizaron. La maravilla de ese hotel era tremenda. Nunca había visto nada semejante, y era obvio, vivía en una casa que nunca supe cómo era más allá de mi habitación, y ahora me encontraba en una pequeña habitación donde los vecinos se pasaban horas peleándose y reconciliándose. Una habitación enana, que no tenía ni cocina, ni baño, tan solo una cama, un escritorio y un armario; lo demás tenía que compartirlo con los demás hombres.

Todo eso era increíble, no podía creerme que alguien como yo se encontrase en un lugar tan lujoso, casi que daba pena que una pequeña basura como yo estuviese respirando el oxígeno que creaba el gigantesco hotel. Los camareros estaban mucho más elegantes que yo, casi que pensaba que Layla podría dejarme sólo e irse con uno de ellos, al fin y al cabo podría irse con quien ella quisiera.

Todo estaba preparado estratégicamente para acomodar a los visitantes, a los invitados. Se notaba que el dueño, el que había preparado la celebración no había escatimado en gastos para hacernos estar lo más cómodo posible, aunque para mí esto es pasarse. Estaría cómodo incluso en la cabaña que había derrumbado hace unos días. Pero todo es de agradecer.

Parecía un niño que se había topado con una sala de videojuegos, observando cada detalle, cada persona que se encontraba allí. Algo dentro de mí entonces hizo que chasquease los dedos y volviese a la realidad, debía comportarme. Miré a Layla y sonreí.

Entonces apareció uno de aquellos camareros tan famosos que parecían pingüinos vestidos de esa forma. Llevaba una bandeja con copas que albergaban un líquido semitransparente dentro. Layla cogió uno y se lo llevó a la boca. Casi que se me pasó por la mente si sería sangre. Estaba claro que no sabía casi nada de este mundillo, pero creo que los vampiros no pueden ni comer ni beber algo humano. No sabía que ocurriría, pero parece que a Layla no ha conseguido maravillarla.

Entonces la pregunta del millón salió de entre sus labios. La máscara… Sabía que se me olvidaba algo. Estaría en la mesita de noche, se me habría olvidado allí, tomando todo el polvo que existía en mi pequeño espacio. Pero entonces me acordé. No me había comprado ninguna máscara, era algo que se me había olvidado.

Ella se estaba colocando la máscara, que le quedaba perfecto, hecho a su medida, como si hubiese sido fabricada a mano tomando como referencia su cara. Yo ya no sabía qué decir, lo estaba estropeando todo. Llego tarde y no llevo ninguna máscara encima. Para ser tu primera cita Connor, te estás luciendo. Casi que puedo notar al demonio que llevo dentro llorando de la risa… aunque seguramente esté llorando de lo penoso que soy y que le estoy haciendo parecer.

Estaba rojo como un tomate. La vergüenza pudo conmigo. La pequeña vampiresa había sacado una para mí. Algo que me hacía caer aún más bajo. Creía que quien tenía que llevar el regalo era el hombre a la mujer, y no al revés… al menos eso es lo que he escuchado. Aunque creo que tampoco le he traído nada… Definitivamente soy estúpido. Lo único que faltaba era que el demonio que llevase dentro saliera y destrozase aquella magnífica celebración, aunque creo que eso es mucho mejor que no haber llevado nada.

No me quedó otra que colocarme el antifaz. Era algo incómodo, y probablemente me habría despeinado, pero tampoco es que me importase mucho el pelo. No podía ver cómo me quedaba, si bien o mal. El camarero aún seguía con la bandeja en la mano, esperando a que tomase la copa. Si que se toma bien su trabajo. Estoy seguro de que hasta él habría sido mejor pareja que yo.

Una vez tomé la copa le pegué un sorbo. Tragué, y traté de hacer como Layla y fingir que me gustaba. Sentía un ligero ardor en mi esófago. El sabor era insoportablemente asqueroso. Sentía las burbujas tratando de escala la pared de mi estómago y salir. Respiré hondo y pegué otro sorbo. Miré a Layla a los ojos e intenté sonreír lo mejor que pude.

- Está muy bueno.- Dije asintiendo con la cabeza. Casi parecía que lo había dicho con los dientes apretados, tanto que pensé que me había partido uno.- Deberían felicitar a la persona que ha escogido esta bebida.- Intenté no tener un tono irónico en mi voz.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 8:34 pm


SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte I} → San Valentín → Restaurante → With: Caleb T. Vanderburg.

Como si pensara que a Venus no le había quedado lo suficientemente claro el hecho de que él aprovecharía cada instante de esa misión para irritarla, adrede, el nephilim demoró su tiempo en tirar el cigarro. Quizá, también, disfrutando de como aquella sustancia tóxica se introducía en su interior, deterioraba lentamente su salud y lo carcomía por dentro, para luego, finalmente, entrar en el coche y ponerlo en marcha.

Encantador.

Los kilómetros que hicieron los pasaron en la más inusual calma, no es que la conversación no fuera su fuerte, era simplemente que disfrutaba del silencio, de modo que los minutos pasaron en silencio, salvo por unos pocos intercambios de opiniones sobre insulsos temas. Aún así, silencio no es lo mismo que distracción. La castaña fue conciente de cuando los verdes ojos de su acompañante la recorrieron de arriba a abajo, de los lugares en los que su mirada de demoró más, y de cuanto tiempo tardó en su evaluación. Como si situaciones así pudieran escapar de su escrutinio. Lo que no supo analizar, factor que le molestó increíblemente, fue la razón de que la haya evaluado. ¿Quería ver si estaba apropiadamente vestida? Eso sería ridículo, puesto que incluso él sabía que la Haberkorn nunca iba mal preparada a una misión. ¿Estaba analizando dónde había escondido sus armas? Eso era más probable, pero generalemente inútil. A Caleb no le serviría de mucho esa información, a menos, claro, que la duda proviniera de la simple curiosidad.

Si eso era lo más probable.

El camino hasta su destino no era muy largo, tardarían unos aproximados diecisiete minutos en llegar según sus cálculos {hasta ella reconocía que ese dato era irrelevante, pero ¿Qué podía hacer? estaba en su naturaleza analizar cuanto se le ocurriera}. Sin embargo ella no había tenido en cuenta la mortalmente peligrosa forma de conducir de Caleb, de modo que en tan solo nueve minutos el hotel apareció ante sus ojos. Era extremadamente elegante, pero ella ya sabía eso, esa mañana había estado allí, estudiando el escenario mientras fingía ser una turista cualquiera. Ahora, en cambio, todo se veía ligeramente diferente. El lugar era el mismo, pero la teatralmente innecesaria alfombra roja que recorría de la acera de aparcamiento hasta la puerta del restaurante, sumado a la increíble cantidad de fotógrafos reunidos en la puerta para tomar primicias de una noche que solo prometía ser absurda y tediosa, convertía el hotel en un espacio completamente diferente que el que era hacía unas horas.

Ignoró, de nuevo, la secuencia de comentarios destinados a probar su paciencia de su acompañante. De hecho, ya se estaba acostumbrando a la risa que soltaba por sus propios chistes, si a él no le molestaba reírse solo, pues menos le molestaría a ella. Una vez que ambos bajaron del auto, y para no ser menos que él, Venus aprovechó los escasos segundos que le tomó al nephilim rodear el auto hasta llegar a su posición para analizarlo del mismo modo en que lo había hecho con ella. Caleb iba vestido elegantemente, por supuesto, el color oscuro de la tela hacía un bello contraste con el claro color de sus ojos y cabello. Reconocía que el negro le sentaba bien. Pero, claro, él podía esconder armas mucho más fácilmente, considerando que su vestimenta contaba con más tela que la que tenía su modesto vestido. Las desventajas de ser mujer.

Una vez más, añoró su traje de cazadora.

El nephilim la tomó del brazo, imitando a las demás parejas, y ella devolvió el gesto casi por inercia, mientras que en lo que realemnte estaba concentrada era en lo mucho que el ambiente estaba cargado de energía sobrenatural. Prácticamente podía oler la sangre de demonio que emanaba de la mayoría de los invitados, a cada lado que miraba uno de esos seres estaba presente. Le repugnaba, pero mantuvo el rostro inexpresivo, haciendo alarde de lo mucho que tenía en control sus emociones. Hasta el momento habían caminado junto a la multitud de invitados, medio ocultos en el barullo de excitación general, y luego un joven, humano, se les acercó con una cámara, pidiéndoles hacerles una fotografía. Como sucede en este tipo de situaciones, casi como una regla no escrita pero que todos sabían, los demás se fueron apartando, dejando un círculo íntimo y solitario para que la foto pudiera suceder como debía...

... ya no estaban camuflados con el resto, muy por el contrario, estaban expuestos a las miradas de todos. Caleb la tomó de la cintura y la atrajo hacia sí, continuando con la farsa por supuesto. Pero no era solo eso, había algo en su actitud que denotaba cierta diversión. Le llevó un instante, ese en que sus ojos se encontraron, en comprender qué sucedía. Si bien ellos se conocían de hacía años, y ahora él era uno de los pocos que podía notar el contraste de la vieja Venus con la actual, había algo que solo aquellos que estaban presentes en el acto sabían sobre la castaña. No era la mejor luchadora, pero si era una profesional en su trabajo y, sorpresa para muchos, una excelente actriz.

Quizá su "cita" creyera que esa misión le costaría horrores y estuviera disfrutando por ello, no sabía porqué razón lo hacía pero poco le importaba. Sonrió internamente, pobre hombre, se llevaría una sorpresa.

La función empezó en cuanto Caleb soltó su última provocación, en forma de susurro en su oído. Venus se movió más rápido que el flash, se giró de cara a él pero con el rostro aún mirando a la cámara, puso una mano sobre su pecho y sonrió cálidamente para el retrato digital. Antes del flash era ella misma, luego de este era el personaje de una misión, la mitad de una pareja de nephilims enamorados. Aún con la sonrisa risueña y la mirada iluminada, tomó a su pareja de la mano.- Camina, amor, no puedo esperar para ver la decoración. -Le dijo con voz musical, mientras lo conducía por la alfombra roja en dirección al restaurante. La decoración del mismo era uno de los temas más irrelevantes en los que pudo pensar, por lo que era el comentario de inocencia perfecto.

Sonrió a todas y cada una de las cámaras que la apuntaron, y hasta se atrevió a saludar a algunos fotógrafos, que se quedaban entre confusos y encantados tras su gesto. Al llegar a la puerta, se paró a esperar al encargado para que los hubicara en sus lugares. La sonrisa comenzaba a dolerle, de modo que, de vuelta en las sombras, se permitió volver a ser ella durante un segundo, mientras estaba sola con Caleb, en cuanto alguien más surgiera, su personaje lo haría también.

Poco tiempo le duró el descanso, pronto un hombre con traje caro y de aspecto repingado se les acercó.- Buenos días, ¿Me dicen sus nombres, por favor? -Solicitó con un falso acento francés.



Off:
Malísimo, lo sé, es que hay mucho que no desarrollé por miedo a que me quede muy largo, así que parece como un collage de ideas desordenado, lo siento D: Aún así también me fui al carj* con la extensión. El próximo será mejor, lo siento u.u
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 10:24 pm

El muchacho que me recoge el abrigo se sonroja levemente antes de girarse hacia el interior y yo sonrío, bajando las pestañas suavemente, divertida. Es un humano, joven, probablemente universitario que necesita dinero extra para poder pagarse sus clases, pero tiene unos preciosos ojos verdes y el rostro joven y lozano. Pienso en lo bien que quedaría entre mis hombres, vestido de negro, peinado hacia atrás y con la cara contraída en una mueca mezcla de dolor y deseo por mi abrazo sangriento, pero tampoco puedo ir privando al mundo de sus hijos mortales, así que descarto la idea. Además, no debería robarle empleados a otro vampiro. Porque no sería yo ni tendría la red de información que tengo si no supiese quién es mi anfitrión.

Camino hacia el restaurante a paso lento, dejando que mi mirada se pose de soslayo en los invitados que son subterráneos, que, por cierto, no son pocos. Reconozco caras humanas, caras no-humanas, e incluso veo algún que otro nefilim. No por sus runas. Algunos han sido vistos por mis subyugados o mis vampiros cuando pasean de noche ajusticiando o cazando, así que sus rostros quedan para siempre grabados en mis archivos. Qué ridículo es que vengan. Esta noche no cenaremos sangre ni beberemos almas. ¿Quién lo haría? No es productivo…

El maître me indica que puedo tomar asiento donde quiera, y yo, con mi pequeño bolso plateado aún entre los dedos, me deleito con la belleza del local y de los adornos que han dispuesto para nosotros. Precioso todo. Casi merece la pena haberme deslizado hasta aquí en vez de haberme sumergido en mis habituales papeles de negocios y en mis diseños. Incluso me sugieren ideas nuevas que quizás puedan tener buena recepción entre algunos compradores.

No he avanzado demasiado cuando hay alguien que capta mi atención. Tiene apariencia joven, está pulcramente vestido y sujeta algo entre los dedos, distraído. Su rostro está oculto por un antifaz, pero sus rasgos me son tan familiares, tan cercanos, que durante un segundo siento algo parecido a un dolor en el pecho que no puedo explicar. Es como si mi subconsciente lo hubiese reconocido, pero yo no. Acelero ligeramente el paso, sin que se note que de pronto me siento nerviosa e inquieta, para aproximarme a su mesa, y con una sonrisa amable me coloco en su campo de visión. Tiene sus ventajas estar muerta. Los nervios no me hacen temblar ni sudar; siquiera parpadeo más de la cuenta. Pero algo, algo dentro de mí, me está avisando que esto es importante. ¡Cuán frustrante resulta! Ni teniéndole de frente soy capaz de encajar las piezas del puzle.

Hermosa noche para estar tan solo. —Me siento a su lado con elegancia—. ¿Podría hacerte compañía? —No uso un tono seductor ni oscuro. Por primera vez en mucho tiempo me refiero a él con normalidad, como si fuese alguien querido y conocido—. Te prometo que si aparece tu cita no os molestaré demasiado —digo bromista, guiñándole un ojo. Cojo la carta cuando aparece el camarero para que tome nota; no pido entrante pero sí risotto, vino tinto y una infusión natural. Bastante sufrido es comer como para pedir demasiado—. Espero no estar molestándote de verdad —comento, observándole a mi lado. Hay algo lejano, perdido en sus ojos. ¿Qué es? ¿Quién eres?
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 10:49 pm

—En diez minutos—dice Aldair entre dientes, mientras sus dedos manipulan con sumo cuidado una horquilla para el pelo en la cerradura—estaremos dentro.

El niño emite un resoplido mientras frunce el ceño con concentración, la lengua entre los dientes y Azucarero mirando curiosamente desde su hombro. Siente a su espalda la presencia de sus compañeros, Meelo y Lizzie, y eso hace que igualmente haya una cierta presión sobre sus hombros. ¡Tiene que lograr entrar, o quedará fatal ante ellos! ¡Es su deber!

Si es sincero, no sabía forzar cerraduras hasta hace poco...Pero lo vio en la televisión, y le pareció demasiado útil como para no intentar utilizarlo. Se ha dedicado a ello durante días hasta que ha conseguido aprender. Por supuesto, entrar por la puerta de delante (con todos los paparazzis, y la gente a su alrededor con los ojos puestos en ellos) nunca fue una opción en su cabeza. ¡Demasiada gente! Y "Tenemos que ser sutiles, chicos" dijo "O mi padre se dará cuenta de que no estoy durmiendo con un amigo y estaré muerto"

—Yyyyyy...—hay un suave "click" con un tinte metálico y la puerta se abre con elegancia. Aldair echa un brazo hacia el cielo con un "¡Sí!" antes de incorporarse, pasándose una mano por el pelo y descolocándoselo totalmente en el proceso—Os dije que podría—alza un dedo, para que Azucarero choque su asa con él, y luego se gira hacia sus acompañantes. Se afloja el nudo de la corbata, dejándola informalmente sobre la camisa blanca (sin chaqueta, porque se ha deshecho de ella hace rato y se le ha olvidado totalmente que la ha dejado junto a la puerta) antes de meter las manos en los bolsillos—¿Entramos? Y Meelo—le señala con el dedo, entrecerrando los ojos de esa forma tan curiosa que tiene dada su marca de brujo—nada de envenenar gente, ¿de acuerdo?

Y con eso, Aldair está dentro. La puerta de atrás no da, obviamente, a ningún lugar principal...pero no es difícil encontrarlo, contando que sólo hay que seguir al ajetreado servicio. El niño se pasa la lengua por los labios mientras camina, nervioso: No se lo ha dicho a nadie (y no planea hacerlo) pero quizá sus motivos para estar aquí no sean los que el resto se imaginan. Ante Lizzie y Meelo ha afirmado que la razón de su visita a la fiesta era simplemente que "Un superhéroe no puede perderse estas cosas. Ayuda a conocer a las personalidades importantes del lugar. ¡Y vosotros tenéis invitación, así que yo simplemente iré de acompañante de uno!"

¿La realidad? La realidad es distinta, pero la mantiene guardada bajo llave en algún rincón de su mente. Mira a Azucarero, único conocedor mudo de su secreto, y luego intenta poner su mejor sonrisa despreocupada.

¡Ni siquiera sabe por qué esa bruja loca quiere que lo robe! Es sólo un collar. Un estúpido collar. No puede ser tan importante ni tener nada de difícil...¿verdad?

Off: Post malísimo, pero en fiiin. Si alguno quiere que cambie algo, ya sabe<3
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Si te sigues apretando el nudo de esa manera te vas a cortar la respiración —dijo más tranquila, aflojándole un poco la corbata. Una vez hubieron pasado los paparazzi y todo el rollo de la entrada, los nervios se habían relajado un poco, permitiéndole pensar con normalidad.

Eso no quería decir, por supuesto, que no siguiesen allí. Pero al menos podía controlarlos lo suficiente como para que no se notase demasiado. Percatándose de realmente segundos antes se había enganchado de su brazo, decidió que tampoco pasaba nada si le daba una segunda oportunidad al gesto. Mejor eso que darle la mano con la palma algo sudada, desde luego. Siguió al hombre que les indicaba cortésmente el camino, deteniéndose a la entrada del restaurante y sintiéndose horriblemente pequeña.

De pronto, se vio reflejada en ese edificio, estúpidamente. Había subterráneos y lo sabía, pero la mayoría de humanos que estaban dentro, disfrutando del baile, del ambiente, de la cena y de su pareja, desaparecerían con el paso del tiempo, mientras que aquella sala permanecería idéntica; fría; hermosa; inmóvil. Como ella misma. Los mundanos que conocía morirían. Y los lobos también. Al final sólo restarían los vampiros, los demonios y las hadas, además de sus iguales, lo que sólo le hizo sentir desolación. Casi todos a los que quería, casi todos a los que apreciaba, se terminarían marchando, tarde o temprano. Y ella restaría joven, fría e intocable para el tiempo. Y sola. Un escalofrío la recorrió mientras la inundaba un doloroso sopor. Jack tampoco seguiría con ella para siempre. Ese pensamiento se reflejó en el pequeño acercamiento que provocó hacia él, pero pronto decidió desviar su boca hacia otro sitio que no fuesen las lágrimas. Se había prometido pasarlo bien y no iba a aguarse  nada más comenzar la  noche.

Vaya, creo que es el sitio más bonito y más caro en el que voy a gorronear en mi vida. ¿No te sientes igual?

Le incitó a continuar caminando, buscando alguna mesa vacía. Muchas caras estaban cubiertas de antifaces, pero le parecía reconocer siluetas y rostros, como fantasmas lejanos. Aún así, no se acercó a ellos. Le apetecía una cena tranquila, por mucho que estuviese trabajando en acercarse a los demás de motu proprio. Pero aún había algo que le incomodaba de esa idea y si bien había conseguido dar grandes pasos, prefería todavía que la gente se le acercase primero.

Tomaron asiento, ordenó su cena –alcachofas, lubina, vino blanco y mouse–, y dejó tranquilamente el bolso sobre su regazo, observando el lugar aún con interés y cierta tristeza que se apresuró en disipar. Se lo repitió. No había ido a esa fiesta para abrazar la melancolía, sino para pasarlo bien con Jack, para variar. Sin embargo, no pudo evitar comentarle.

Hay subterráneos por todas partes. —Se había aproximado un poco para susurrárselo—. Al menos de momento no me ha parecido ver ningún hada, pero percibo algunos brujos, eso seguro. Y por mucho que se maquillen, los vampiros son vampiros y su piel sigue siendo demasiado blanca. Así que seguramente también haya nefilims. —La idea le hizo moverse en su asiento. La imagen de Venus se le pasó por la cabeza y sus labios se convirtieron en una línea coloreada de rojo—. De todos modos quizás me encuentre con conocidos. Desde que me topé contigo empezaron a aparecer en mi vida como moscas; casi parece que me hayas pegado tu imán para los subterráneos —bromeó.


Última edición por Emily Yates el Mar Feb 17, 2015 12:35 pm, editado 1 vez


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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 11:40 pm



 

 A través del espejo, Cassie me sonríe.
Es una sonrisa cálida, bonita, brillante. Sus labios rojos destacan sobre la piel pálida propia de su especie. Y es...y es preciosa. Hundo un poco los hombros sin ser realmente consciente de ello: Cuando se nos mira en el espejo la diferencia es más que obvia. Casi insultantemente obvia.

-¿Podrías ponerme el flequillo un poco más sobre la cara? -pregunto, casi vacilante. Mi hermana me dedica una mirada extrañada antes de negar con la cabeza.

-Las chicas bonitas no necesitan eso - y como para puntuar la afirmación, recoge uno de los mechones de cabello que había dejado caer parcialmente sobre mi rostro para apartarlo con una horquilla.

Encojo un hombro, con los labios fruncidos y sin querer realmente replicarle. Mi hermana vuelve a afanarse en el sencillo peinado que está preparando para mí: Me ha puesto extensiones que caen en tirabuzones por mi espalda, adornadas por un sencillo adorno de color violáceo a un lado del flequillo. No llevo maquillaje, por el sencillo hecho de que mi hermana no lo usa y permitir que me lo pusiera sería un suicidio. Ojalá Juliet estuviera aquí para ayudarme con eso, ella siempre me hace sentir...guapa, femenina.

Unos instantes después ella ha terminado y está dándose unos últimos retoques a sí misma (no es como si los necesitara, de todos modos, pero Cassie insiste en que cuando una va a salir con un vampiro tiene que prepararse para una vista hasta mejor que la mía). Me paro ante el espejo, observando mi aspecto con más detenimiento: Hay que reconocer que muchas chicas matarían por un vestido como el mío, pero las runas oscuras contra mi piel pálida no son exactamente un complemento actual. Miro el reloj una última vez antes de apresurarme a calzarme los zapatos y a ponerme los guantes largos, uno de ellos destinado a ocultar la quemadura. Nunca he dejado que Kyle la viera, para ser sincera. Durante los entrenamientos la cubro con vendas.

-Voy saliendo, Cassie -informo, mientras cojo el bolso de fiesta y abro la puerta-He quedado con Kyle en la esquina. No quiero que vea el sitio raro en el que vives.

-¡No es tan malo! -la oigo gritar desde dentro del baño, pero yo ya estoy bajando las escaleras, diciéndome a mí misma que no hay ni una mínima opción a que la noche no sea perfecta.

***

O sí. Sí que la hay. De hecho esto está lejos de lo que una pensaría perfecto.

-Lo siento -digo, por tercera vez, sin mover la mano que me he llevado a la cara al ver a los paparazzi, cargada de horror-Lo siento. -me niego a mirar a Kyle, porque temo que si lo hago acabaré convertida en un montón de cenizas en el asiento del copiloto-No sabía que esto iba a pasar - aunque por otro lado esto implica que hubiera sido mucho más triste venir sin pareja y...y...uh -ahora sí, le miro, intentando poner mi mejor sonrisa inocente-Eh...¿te he dicho que te queda muy bien el traje?
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 15, 2015 11:51 pm



San Valentín Sangriento

≈ 14 DE FEBRERO ≈ HOTEL BLAIR ≈ FRÍO ≈





Allí estaba ella. No dejó por un sólo instante lugar a dudas. La misma Ángela Espinosa se encontraba allí, en el baile de máscaras de aquel lujoso y carísimo hotel.

Ella también parecía haberse dado cuenta de su presencia. Lo que ella seguro que ni se imaginaría es que Ferdinand estaba allí por ella. Se había visto en la disposición de despojarse de cualquier tipo de ahorro que pudiese existir en su cuenta bancaria para poder acudir a aquella fiesta, había tenido que hablar con lúmpenes de los barrios más bajos de Nueva York en busca de una entrada, había comprado algunas entradas falsas sin querer; y tantas y tantas otras desventuras para, finalmente, estar allí frente a la que era, dicho en breves palabras, su madre.

Si fuese un humano, seguramente podría haber experimentado una sensación parecida a ése vuelco que da el corazón en su estúpido intento de recobrar el ritmo de latidos convencional. Sin embargo, la emoción más rápida que pudo notar dentro de sí mismo fue como un chasquido. Parecía haberse roto dos o tres costillas, pero no era así. En realidad, no era más que las migajas de un pequeño y postrado corazón que se removían cuando miraban a su madre por primera vez a los ojos. Sus dedos se endurecían con brusquedad, su columna vertebral seguía el mismo ejemplo, y su mandíbula rectilínea hacía lo propio. Cualquier atisbo de simpatía en su rostro desapareció con la misma facilidad que hubiese podido conseguir antes, para inmiscuirse dentro de las masas y pasar desapercibido. Sus ojos azules se congelaron a una velocidad ultrasónica al tiempo que se cruzaban con los de ella.

Aún le costaba asimilar la situación. Aún podía notar miles de clavos incustrándose en su cabeza, haciéndole mártir de una tortura psicológica que se acentuaba conforme la vampiresa seguía acortando distancias con él. Parecía muy segura de lo que iba a hacer, de lo que iba a decir, e incluso parecía también saber quién era él. De lo contrario, ¿por qué se acercaba con ésos aires de grandeza, a él, precisamente a él? Ella no parecía que fuese ir sola a aquel evento, o al menos éso era lo que se había imaginado. Aunque probablemente la mejor primera imagen que podría tener de su madre no era la de acompañada a un baile de máscaras con su posiblemente amante número un millón.

La belleza de la vampiresa, incorruptible con el paso de los años, hacía su gran aparición desparramándose sobre los ojos de Ferdinand, quien, aún quieto como si de una estatua de mármol se tratase, trataba de digerir la situación. Sus cabellos rubios y lacios, su mirada azul oceánica, sus labios gruesos y aparentemente gélidos... en conjunto se sincronizaban en una armonía perfecta. Aún no podía creer que aquella mujer de porte altivo fuese su madre. Parecía una de ésas mujeres que se bañaban todos los días con diamantes y desayunaban sangre recién extraída de un bebé recién nacido. Quiso responderle al instante, pero sus ojos se perdieron como dos náufragos en ella, y sólo pudo contestar pasados unos segundos de quebradizo silencio:

Y-yo... he venido solo – aclaró. Carraspeó a continuación –: Me llamo Ferdinand, señorita... señorita... Bueno, un placer.

Maldita sea, Ferdinand. ¿Eres incapaz de decir algo con coherencia ésta noche?, se regañaba en su interior, mientras evitó la mirada de Ángela. Sabía quién era. Quería abrazarla, estrecharla contra su pecho, quería besar sus mejillas mil veces, quería decirle lo mucho que la había necesitado durante todo éste tiempo. Harmony tenía razón. La ilusión que había creado con el rostro de su madre se ajustaba a la perfección con sus expectativas. Y es que Ángela era toda una dama ejemplar, seguro que despertaría las envidias de todas aquellas damas que, entremezcladas entre sus razas correspondientes, habían desaparecido para el entorno de Ferdinand.

Allí estaba ella. Ángela Espinosa. Su madre.

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Lun Feb 16, 2015 12:28 am

San Valentín Sangriento



♔ 14 de Febrero ♔ Hotel Blair ♔ Frío ♔
No hace falta que disimules, Connor, ya sé que te apetecería más que te pisasen la lengua que seguir bebiendo ésto – rodó los ojos mientras se cruzaba de brazos delante de él, como si fuese una profesora echando una buena reprimenda a un alumno. Como si ella no hubiese sentido cómo le desgarraban el estómago cuando había tomado el primer trago. Sin embargo, disimulaba de una forma bastante humana. No es que tuviese miles de años que respaldasen su enseñanza, pero sabía perfectamente cómo acabaría en su cabezonería por parecer una humana normal y corriente.

En el ambiente se entremezclaban los olores, que le entraban por la nariz y le llegaban al cerebro en forma de información. Así que aquel famoso pseudo-vampiro se había encargado de invitar no sólo a los grandes dirigentes de los cargos del Gobierno de Nueva York, sino que también había entre los asistentes Nephilims, alguna que otra bruja y más vampiros. O al menos éso pudo alcanzar a averiguar mientras su mirada se dirigía, cortante como un cuchillo de carnicero, desde unas copas hacia otras, buscando posibles enemigos que pudiesen lanzárseles encima en cualquier momento. Estaba acompañada ni más ni menos que por un demonio, y ella era una vampiresa. Serían un caramelito para los Nephilims; y se apostaría cualquier cosa a que por allí había algún desaprensivo de La Clave suelto. No iba a permitir que arruinasen su perfecta noche de San Valentín aquellos harapientos y usureros que no buscaban más que peleas. Inconscientemente, la mano de la francesa se cerró alrededor de la de Connor, quizás con un poco más de fuerza de la que le hubiese gustado. Su labio inferior se extendió brevemente y después su mirada regresó hacia la de Connor, que trataba por todos los medios de agradarla, haciendo como que le gustaba el champagne. Qué tierno, tan inocente. No como la primera vez que se habían conocido en el bosque.

Sin dudar un segundo, los labios de la francesa se posaron en la mejilla del demonio, en un pequeño intento de tranquilizarle, de decirle sin necesidad de palabras que ella también se encontraba, en cierta forma, en un sitio que no encajaba, pero que se esforzaba por hacerlo. Sonrió al demonio, rezándole a quien fuese que había allí arriba para que no le diese uno de sus brotes psicóticos y se pusiese a descabezar Nephilims. De éso se encargaría Layla.

Apenas un par de minutos más tarde de haberles ofrecido el champagne, un amable camarero guió a ambos “jóvenes” hacia el restaurante, decorado como la ocasión lo ameritaba. Los globos en forma de corazón en tonos rosados, rojizos y dorados estaban a la orden del día, las mesas estaban vestidas con manteles blancos como la nieve, y encima de las mismas, un par de velitas aromáticas llameaban con tranquilidad, como si estuviesen programadas para ello durante toda la noche, y no gastarse nunca. Aún de la mano del demonio, hasta que llegó el momento de separarse, Layla tomó asiento frente a él y se colocó el clutch en la falda del vestido, para asegurarse de que no se lo robasen. Aunque en realidad no llevaba dinero, pero sí documentación falsa, sus tarjetas de crédito y, lo más importante, era demasiado divino como para que cualquier ladronzuelo se adueñase de él así como así. Una vez el camarero le sirvió los entrantes y les sirvió más vino –hecho que obligó a la vampiresa a rodar los ojos y a torcer la boca, si había algo que odiaba era aquel odioso olor a vino–, Layla pudo estar más tranquila, mientras miraba a Connor.

En su minúscula burbuja de mesa para dos, los ojos de la francesa se fueron hacia la indumentaria de su acompañante. Es cierto que quizás no vistiese las mejores galas, pero resultaba mucho más original que todos aquellos hombres vestidos de pingüino con trajes alquilados, corbatas que quizás hubiesen improvisado en el último minuto, y ésos zapatos brillantes como si se hubiesen dedicado la vida a pulirlos. Puso morritos.

Seguro que tampoco estás acostumbrado a éstos sabores – su mirada se dirigió hacia el plato, donde la comida humeante inundó su olfato –. La mejor parte es la del baile. Porque sabes bailar, ¿verdad? – insistió después, con la efímera esperanza de que la respuesta de su acompañante fuese afirmativa, pero sin demasiado entusiasmo.

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La respiración ya me la había cortado ella en cuanto la vi tan preciosa, y su cercanía para arreglarme la corbata no lo mejoraba ni mucho menos así que la opresión de la corbata era secundario. Rodé los ojos y solté un bufido por la boca con fingido fastidio como podía hacerlo un crío de diez años.

Quedamos silenciados por la cantidad de gente que nos miraba y nos flasheaba al adentrarnos en el hotel. Durante el trayecto apenas pudimos decirnos nada, y mucho menos con la atención del servicio que nos iba guiando hacia el restaurante. De vez en cuando la miraba y me fijaba en cómo inspeccionaba todo a su alrededor; deleitándose de la belleza del hall del hotel y del camino que debíamos seguir como otras parejas lo hacían por delante nuestra. Emily parecía estar sumida en sus pensamientos. Se le notaba. La conocía suficiente como para saber que se había zambullido en ellos, sin embargo no tenía idea de qué trataban, y pagaría lo que fuese por saberlo.¿Estaría sintiéndose incómoda por la cantidad de subterráneos que habían acudido?¿Se arrepentía de haber venido? Me pareció notar en su faz un atisbo de melancolía y quise preguntarle pero cuando iba hacerlo se dirigió a mi, cambiando su expresión, mostrándose abrumada por el evento.

Buuff.. y tanto que sí. Más nos vale disfrutarlo y gorronear lo máximo sin importar la resaca y el dolor de tripa. Merecerá la pena — la miré cómplice y me reí todavía llevándola agarrada del brazo hasta que llegamos a la sala que correspondía al restaurante y tomamos asiento.  Mis cejas se arquearon para arrugar toda mi frente al vislumbrar la cantidad de copas y cubiertos que se presentaron ante mi. Mis ojos buscaron los de Emily  para seguidamente poner cara de no saber qué hacer, y pedía a gritos ayuda. Ja, como si ella supiera. Pedí la crema, el solomillo con pimienta exótica que a saber qué sería y de postre un café arábico. Cuando llegó el primer plato flipé con la presentación y antes de siquiera probarlo, me puse a observarlo detenidamente para quedarme con la decoración del plato. Lo mismo podía darme una idea para la siguiente trabajo y que me pusieran mayor nota... para variar. Llegaron las alcachofas de Emily de las que también me las quedé mirando con ojo crítico para acabar asintiendo con la cabeza para mi mismo — Quedará raro echar una foto a los platos ¿verdad? No es igual que cuando vamos a un Foster's Hollywood  — sonreí bromista pero en el fondo lo decía muy en serio pero no quería ridiculizarla con mis absurdas ideas pero a la par ¡instructivas! que conste.

Empecé a comer de la crema y estaba buenísima. Miré a Emily para decirme lo más obvio que había salido de su boca en el tiempo que llevábamos allí—aparte de que yo estaba muy elegante, por supuesto —. Estaba claro que había un montón de subterráneos pero yo evitaba no pensar en ello para no ponerme nervioso. Ya había visto caras pálidas como ella decía y nephilims por sus tatuajes, pero poco más porque preferí tener los ojos puestos en ella o en la decoración del lugar porque no quería dejarme llevar por la inquietud... Que sí, que ya tenía superado mi "trauma" por el tema de la visión pero todavía quedaba restos de su daño — Más brujos, genial. Tal vez hagan algún espectáculo de magia e ilusionismo — sonreí de manera socarrona  a Emily para acompañar su broma — Y todo lo malo se pega ¿recuerdas? Aunque eso no tiene porque serlo ¿no? Así haces amigos y si no son peligrosos me los presentas — emití una pequeña risotada, sirviendo el vino blanco  y dándole un trago — Eso sí, si alguno es un vampiro mejor que lo mantengas alejado de mi; todavía no estoy preparado... el último me hizo mucho daño — me llevé una mano al pecho dramatizando exageradamente ese doble sentido para divertimento de Emily a pesar de que ese recuerdo aún me perseguía algunas noches.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Lun Feb 16, 2015 6:54 pm


SAN VALENTÍN SANGRIENTO

→ Trama global {parte I} → San Valentín → con:Venus Haberkorn → Restaurante  



Puede que las palabras de Caleb denoten cierto tono jocoso y travieso, y así sea como las perciba Venus, pero sólo el alemán sabe la gran verdad que existe implícita en todas ellas. Aunque por supuesto, la castaña nunca sería capaz de tomarlas en serio.

La nephilim es inteligente, todo un genio capaz de analizar hasta el mínimo detalle o gesto, y Caleb es sabedor de ello, pero en cuanto a lo que sentimientos se refiere, la pequeña de los Haberkorn se pierde. Y es que la chica carece de cualquier tipo de atisbo de inteligencia emocional. Nada sabe de amor, pasión, rencor, celos u odio, y es por ello, por lo que a Caleb no le sorprende su reacción, ni que pase de cero a cien, en una sola milésima de segundo.

En realidad no es más que pura actuación, la verdadera máscara que muestra ante un  público que centra toda su atención en ella. El telón se alza, el auditorio se silencia y, antes de que la tramoya descienda, la morena entra en escena con una comedia en los labios y esa “aparente” bendita inocencia de quién cree que el tercer acto será el último y que con este finalizará un cuento que nunca debió ser relatado.

Pero aunque suene patético, Caleb piensa aprovechar la situación, pues esa es la única forma que tiene de mantenerla a su lado. Y aunque el simple mero hecho de pensarlo, le asquee, esta noche no puede hacer otra cosa más que convertirse en un triste perro abandonado…Así pues, que comience el espectáculo.

El muchacho se deja guiar por la cazadora, sin mostrar oposición alguna, por la interminable alfombra del hall. Los flashes se suceden  unos tras otros, y aunque la mayoría no van dirigidos hacia él o su pareja, sino a la multitud de millonarios y famosos de la farándula deseosos de disfrutar de su momento de gloria, Caleb se obliga a sí mismo a estirar las labios y mostrar esa encantadora sonrisa que a tantas otras chicas –que no son Venus Haberkorn– ha derretido.

Entrelaza sus dedos cálidos con los de la nephilim, estos últimos más fríos, más distantes, más ausentes, y sin que esta pueda ni tan siquiera percibirlo, desliza el pulgar con suavidad sobre su fina y suave dermis. No quiere decir nada, no quiere decir algo obvio y que sus palabras salgan con desgana, por eso se mantiene en silencio unos minutos, sabiendo a ciencia cierta, que esta será la última misión a la que asista con ella, porque por más que lo intente, su presencia le sigue afectando mucho más de lo que debiese.

La antesala da paso a un más que amplio salón, donde además de un escenario y una pequeña pista de baile, numerosas mesas decoradas con mimo y esmero, esperan ser ocupadas por los asistentes deseosos de degustar lo que para ellos deben de ser los deliciosos manjares.


Él mientras tanto, sigue añorando una hamburguesa con doble de carne y queso.


Un maître bajito y rechoncho, con un más que forzado acento francés y una educación exquisita, los recibe con una enorme sonrisa y les pregunta sus nombres para cerciorarse que figuran en la lista.

— Domonique, Dominique Plésiat. — Responde el muchacho, sin esperar que el camarero pille la indirecta ni el juego de palabras que ha empleado para su falso apellido. —Y ella es le dame Emma Dubois, ma fiancée. — Puede que Vanderburg se sienta incómodo con toda esta parafernalia, y la mayor parte del tiempo en su vida cotidiana resulte maleducado, sarcástico y soez, pero él también sabe actuar y comportarse con sobriedad cuando la situación lo requiere. Por otro lado, cabe que destacar, que le apetece hacer alarde y presumir un poco de su segunda nacionalidad y de su perfecto dominio del idioma galo, lengua que aprendió de su fallecida madre.

Tras echar un vistazo a una larga lista,  donde por supuesto, figuran sendos nombres falsos que el nephilim ha dado,  el pequeño hombrecillo hace una leve reverencia a modo de saludo y los conduce hacia una de esas mesitas alumbradas única y exclusivamente con velas perfumadas, cuya sola  función es crear un ambiente algo más íntimo.

El rubio deja escapar un suspiro, y toma asiento, justo después de retirar la silla de su acompañante. Nuevamente un falso gesto cortés que nada tiene que ver con él.

—Creo que no hace falta que te diga que esto, además de ser una enorme gilipollez, está plagado de demonios, y otras criaturas sobrenaturales, ¿verdad? — Tal vez Caleb sea tan estúpido como para seguir amando a Venus a pesar de los años,  pero en su trabajo, no puede superarlo nadie.

—Aunque quién más me preocupa es ese falso Christian Grey. — El ojiverde señala con discreción, al hombre que acaba de hacer aparición y que acapara la mayor parte de las miradas.
De entre la marea de periodistas y paparazzis que se golpean por conseguir una instantánea, surge una figura sombría e imponente que se desliza tranquila entre la percusión de la orquesta y el acompasamiento del piano que va creciendo con el mismo suave ondular  con el que ahora se mueven algunas de las parejas en la pista de baile.

La criatura se yergue con poderío, y tras el vampiro, con timidez y algo de torpeza, se revuelve un pequeño y blanco corderito, una chica a simple vista buena y sumisa y de belleza singular.

— Es la chica quién está en peligro, Haberkorn. — Puntualiza devolviendo la mirada a su compañera.  — Aunque si quieres, siempre podemos actuar después de degustar los entremeses. — Casi sin quererlo una sonrisilla traviesa acude a sus labios, y haciendo acopio –cómo no–  de todo su encanto personal, alza juguetón la comisura de sus labios, mientras le tiende la carta, a una más que templada Venus...

...Nuevamente le está proponiendo un reto…






Última edición por Caleb T. Vanderburg el Lun Feb 16, 2015 11:44 pm, editado 4 veces
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Lun Feb 16, 2015 10:30 pm

¿Diez minutos eh? Todavía estaba a tiempo de huir. Miró el vestido que traía enfurruñada y algo molesta. No quería entrar vestida así. Simplemente no. Y eso que para el momento en que los chicos habían llegado ella se había deshecho de los pasadores del cabello. El brillo que la niña le había aplicado y demás accesorios que no eran favorecedores para una heroína. ¡Ella no era ninguna princesa! Pero no, nada había logrado convencer a Cossette que había insistido en que tenía que verse bien si iría a algún tipo de fiesta de "alta sociedad" Jo, por supuesto que era de la alta sociedad. Por eso medio submundo estaba invitado, claro.

Había visto un ligero atisbo de la puerta principal. Paparazzis y flashes por todas partes que le daban un aspecto tormentoso a la alfombra roja. ¡Era como los Grammys y premios que Willa tanto veía! Osea, un completo caos que después de unos minutos de persuasión había estado dispuesta a evadir. Miró por encima del hombro de Aldair nerviosa. ¿Podría abrirlo? ¿Que si se topaban con alguien?

Ella ni siquiera estaba segura de que función cumplía en el grupo que esos tres formaban. ¿Pepe grillo? ¿El intento de conciencia? ¿Robin? El clic metálico la distrajo de sus pensamientos. Miró la puerta abierta como si no lo creyese. No es que dudara de Al, pero esos trucos muggles sinceramente no eran lo suyo...-Mientras no haya más puertas estamos dentro-afirmó con su vocesilla suave y silbante debido a la impresión. Se rió antes de pasar por la puerta y esperar a que todos ellos cruzaran. En su mochila -ahora convertida en una especie de bolso raro. Cortesía de la rubia- traía un antifaz porque había visto que en la invitación que había tomado de una chica al pasar -nadie creería que ella había sido invitada legalmente ¿o si?- que sería necesario. Pero no quería ponérselo aún.

Pasaron frente a un grupo de personal del hotel. Todo bien todavía.

Otro grupo. Sin algún tipo de altercado. Su respiración por fin se había normalizado cuando distraída como iba chocó con un personal enfrente que llevaba una copa. Lo siguiente que pasó fue como ver un dominó. ¡Plup! ¡Pam! ¡Plaz! Varios de ellos tropezaron en dirección a lo que ella creía debía ser la cocina por el olor que salía de ella y sonrió de manera ladeada antes de soltar tranquilamente.-Eh... Bueno, ya sabemos que por allá no es-se encogió de hombros sonriendo de forma nerviosa mientras seguía a los otros dos.

Cuando llegaron al gran Salón lo único que pudo murmurar fue un suave.-Ohhhh que molaaaaa-alargando las palabras de esa forma infantil mientras aplaudía sin poder evitarlo. ¡Sólo había que ver la cantidad de subterráneos y comida! ¡COMIDA!-Estoooo... ¿Ahora que?-preguntó sin poder evitarlo puesto que todos parecían conocer a todos y ella a los únicos que conocía eran a Meelo y a Aldair. Todos los demás eran unos completos desconocidos para la niña.

Daba igual, ella se sentía de todos modos en alguna especie de cuento donde algo excitante estaba a punto de ocurrir.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Lun Feb 16, 2015 11:03 pm

Cuando se encontró frente a la puerta del hotel no pudo evitar rodar los ojos de manera obvia y clara. ¿Una alfombra roja? ¿Que eran? ¿Actrices y actores famosos? Soltó un pequeño bufido mientras se bajaba con elegancia de la moto y se aflojaba un poco el nudo de la corbata. Ni siquiera sabía que hacía ahí. Aparte de curiosidad no tenía ninguna otra razón. Sólo que claro, tenía reputación que mantener y aquellos eventos eran la mejor manera de hacerlo sin faltar el respeto a nadie.

La sociedad a ratos era una molestia.

Caminó tranquilamente para entrar al dichoso hotel ignorando los flashes de los paparazzis y limitándose a sonreír de manera enigmática y a encogerse de hombros. Le daba completamente igual que no hubiera chica a su lado haciéndola de pareja. Si hubiera querido llevar una pareja a aquel evento la hubiera llevado. Si había venido solo era porque así lo quería. No tenía razón para llevar una y aparte no quería. Recorrió con interés las paredes y la arquitectura del lugar; era exquisita, lujos por doquier y personal humano por supuesto. Sólo que el interior estaba atestado de subterráneos.

Brujos como su olor los delataba. Algunos de los suyos a juzgar por la palidez y los movimientos felinos. Licántropos igualmente delatados por su aroma. Y como no, a donde quiera que hubiera muchos subterráneos habría nefilims por supuesto. ¿Que creían? ¿Que iban a hacer algún tipo de ritual satánico con los pocos humanos que había además del servicio? Fue entonces cuando su mirada se encontró con ella. Se quedó quieto durante bastante tiempo para él sin poder creerlo. ¿Que hacía ella ahí? La última vez que la había visto la droga de hadas...

Bueno lo mejor era no pensar en aquello.

Desvió la mirada unos segundos y se volvió a encontrar con Zeraphine. Carajo. ¿Que se mul...? La respuesta le vino antes de terminar la pregunta y negó mientras le dedicaba una sonrisita a la gemela cuya mirada se había cruzado con la suya. Fuera Zeraphine o Harmony, las dos le conocían. ¿Como iba a poder diferenciarlas? Tendría que hablar con ellas. Incluso si querían jugar a juego de gemelas con él no podrían. Claro que no es que le importara, gemelas, dos, hermosas...

Venir no parecía tan mala idea después de todo. Caminó entre los invitados un tiempo grabando las caras en su memoria como si de una fotografía se tratase. Y es que con su memoria eidética era casi imposible que algún detalle se le pasara. Sin más se encogió de hombros y buscó nuevamente a las gemelas con la mirada. Quería hablar con Zeraphine y como no, molestarla cuando Harmony estaba cerca era una especie de pasatiempo muy divertido. Evitando ser visto llegó a donde estaban ellas y negó.-¿Con que juego de Gemelas eh?-saludó con un suave gesto a una de las dos, mientras sus ojos las recorrían intentando notar la diferencia que no vería hasta que hablaran.-¿Apuestan a que adivino quien es quien?
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No pudo evitar esbozar una sonrisa al ver cómo Jackson analizaba con ‘ojo crítico’ el plato que le habían puesto delante. Probablemente estaba tomando notas de la presentación del mismo, y tuvo que reprimir una risa al imaginarle como un cocinero pedante de esos que salían en la televisión, que cogían un poco para catarlo y dar su veredicto. Dina solía entretenerse con esas cosas mientras ella dibujaba o leía sentada a sus pies en el suelo. Estuvo tentadísima de alzar sus alcachofas para que pudiese verlas bien sin necesidad de estirar el cuello, y al final soltó una carcajada cuando le escuchó preguntar si no sería raro sacarle una foto. Jack y sus ocurrencias.

Quizás. Un poco. Creo que se notaría mucho que no somos de una alta clase social y sé que eso no lo soportarías —dramatizó mientras comenzaba a comer—. Sin embargo, ahora me apetece ir al Foster’s…  —susurró casi con tristeza. Le encantaban sus hamburguesas.

Se sorprendió deleitándose con su sabor. En realidad nunca había sido muy fan de las alcachofas, pero había pensado que probar unas hechas por un cocinero de élite podía ser la oportunidad perfecta para reconciliarse con ellas. ¡Qué acertada había estado! Pinchó de nuevo con gusto mientras escuchaba la bromita de Jack sobre los brujos; oh, vamos. Enarcó una ceja, observándole con una expresión que, quizás solapada por el antifaz, no se veía del todo, pero que expresaba claramente un ‘no sigas por ahí…’

Claro, ¿no te lo había dicho? Por eso me decidí a acompañarte. Me han contratado para hacer un número al final en el que hago desaparecer a alguien del público, y al invitarme te ofreciste como sujeto en cuestión. ¿Verdad que eres afortunado? —bromeó, observando su reacción mientras comía un poco más—. Y en general no suelo hacerme amiga de subterráneos peligrosos, no te preocupes. Vampiros incluidos, señor traumatizado. De hecho, conocí a una chica muy simpática que lo era. No sé si habrá venido, aunque tal y cómo es… No me extrañaría. Aún así, evidentemente a gente medio loca tampoco te la presentaría, porque con la suerte que tienes, seguro que se encapricha contigo y quiere matarte o algo. Pero es lo habitual contigo. O te quieren vivo o te quieren muerto. Te juro que no sé cómo lo haces —bromeó—. Bueno, en realidad me hago bastante a la idea, en el fondo.

Bebió un poco de vino blanco. Seguía prefiriendo la cerveza, pero indudablemente era de buena calidad, porque también le estaba gustando y ella era muy delicada con los vinos. ¡Al final sí que iba a ser buena idea ir por la comida y ya está!

Se relamió los labios, degustando las pequeñas gotas que habían quedado en ellos, y con los dedos aún pegados en el cuello de la copa, la hizo girar un par de veces hacia los lados. La cola se enrolló un poco, de forma casi instintiva, debajo del vestido. También podría haber utilizado su magia para borrarla, pero habría sido demasiado; mucho más de lo que habría podido soportar.

El calor del ambiente le golpeaba en los hombros desnudos, acariciados suavemente por la melena que había hecho aparecer. Se sentía muy menuda vestida así; muy poco protegida, porque muchas partes de su cuerpo eran visibles, a pesar de que su marca estuviese bien cubierta.

Pero, reflexionó, en realidad no era es lo que más le hacía sentirse pequeña.

Oye, gracias por invitarme —le dijo de pronto, con la mirada centrada en la copa—. Podrías haber escogido a cualquiera de tus ligues para venir esta noche y bueno —con la mano libre se apartó un poco el flequillo de los ojos—, preferir pasar un rato conmigo en lugar de conseguir un revolcón es lo suficientemente halagador como para que sepa considerarlo como lo que es.

En el fondo sentía que estaba algo mal con ese comentario, pero conforme había ido hablando, los nervios habían ido regresando poco a poco. La carta. La carta. ¡Qué estupidez pensar en ella! Habían pasado trece años y Jack ya no era el mismo, por mucho que el hombre que estuviese sentado frente a ella se pareciese mucho más al niño que se fue que el que conoció en mayo. Probablemente ni siquiera tenía algo que ver una cosa con la otra; quizás era con quien más cómodo se sentía en una situación así, no lo sabía. Porque en realidad, sopesar otras opciones le hacía sentir el estómago del revés.

Quiero decir… Ah, qué estupidez acabo de soltar. Lo siento. No te enfades por favor. Claro que sé que me aprecias más que a cualquier mujer estúpida y seso-hueco de la calle. Y que ya no eres tan así como antes. Es… simplemente era un pensamiento, eso es todo. De gratitud y de, bueno, eso. —Bufó—. No eres el único que es torpe expresándose, desde luego…

Soltó el cristal y se aferró a la servilleta en su regazo. Le había mirado de soslayo un par de veces, encontrándose incapaz de mantenerse así mientras le soltaba aquella sarta de estupideces. Pero había estado tan a punto de decirle “además, me debías un baile” que le quemaba en la lengua. Volvió a beber antes de centrarse en el plato de alcachofas, que pronto le fue retirado para dar paso al pescado. Sí que se había entretenido.

Oye, ¿por qué no has pedido vino tinto? Con la carne viene mucho mejor que el blanco.


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Matadragones

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El día que le sacara todas las que me guardaba no acabaría nunca. Le sonreí con gracia y con la complicidad de siempre cuando se me pasaba  el bochorno a causa de sus bromas.  Aunque le pusiera cara de disgusto, era fingido, me hacía mucha gracia porque tenía un ingenio sorprendente pero no estaría mal que lo aplicara en más cosas que no fuera solo a mi escasa altura. Estaría bien. Pero todo lo compensaba por cómo me miraba. Sus ojos oscuros me examinaron tan fijamente que mis mejillas se incendiaron. Eso fue después de haberme quitado el abrigo, mostrando al fin la belleza de mi vestido.  Me agarré de su brazo y continuamos nuestra andanza hacia el restaurante. Durante el trayecto no olvidé echar discretas miradas a mi alrededor sintiendo que había una gran abundancia de subterráneos allí, incluidos vampiros que eran los únicos que detestaba. Ese pensamiento lo dejaría bien enterrado en mi mente en vista que el anfitrión de la fiesta era uno de ellos.

Me llevé una mano a la boca cuando me lo ví acercarse a mi con el teléfono móvil para echase un selfie a mi lado. Rápidamente me la retiré de la cara y sonreí de oreja a oreja ya que se la enviarían a Rory y quería mostrarle la mejor de mis sonrisas. Volví a reír negando con la cabeza ante esa ocurrencia; estábamos allí en un restaurante de lujo con las mesas perfectamente alineadas con las demás, incluyendo las sillas e iba Mishka y casi arrastró la suya a mi lado para hacer la foto. Como si estuviéramos en el restaurante de comida rápida de la esquina — Más vale que le guste a Rory — dije entre risas una vez que Mish se volvió en su sitio — Y sí, es una misión especial de la que espero que tan solo haya venido para prevenir — dije sincera antes de ponernos a comer.

Si el primer plato fue exquisito, el segundo no se quedaba atrás. Nunca antes había probado un Risotto tan rico; ya que los que sí que habían pasado por mi paladar eran los pre-cocinados  que no estaban ni la mitad de gustosos. Atendía a lo que me decía Mishka, sorprendida porque ya hubiera pisado un restaurante similar a causa de su padre. Me encantaba descubrir más cosas de él, de su pasado y de su familia. Nunca se lo había dicho, creía, pero andaba en deseos de conocerlos aunque fuese a través de una pantalla de ordenador — ¿Y no te quedabas con hambre? Con lo comilón que eres... Aquí parece que ponen raciones bastante pequeñas. Ya sabes, mucha calidad y poca cantidad aunque para mi es suficiente, como soy tan chiquitita... — le miré con los ojos entrecerrados previendo que él iba a decirme algo similar si no lo decía yo antes.

Me ofreció probar su plato y nuestra famosa sonrisa de sapo salió a relucir en mis labios tensados. Miré de reojo a un lado y a otro para verificar que nadie estuviese mirando, entonces me incliné hacia él para probar un trozo del solomillo para probarlo. El gesto que puse en mi cara demostraba que me había parecido realmente exquisito y eso que yo nunca fui muy carnívora. Estaba realmente jugosa, cocinada perfectamente dejando la parte central casi cruda, lo que le daba ese regusto tan bueno. Los colores volvieron a subir y a visitar mis mejillas cuando le oí decir eso de que teníamos esa cena pendiente entre "otras cosas".

Otras cosas... Otras cosas... Otras cosas... Otras cosas...
Ese fragmento de su frase se me repetía una y otra vez en mi mente como si se tratase de un eco lejano, quedándome por unos instantes con una expresión sobria pero resultando de lo más gracioso por lo rojo que tenía los cachetes.  

Ah, claro, claro, como la "movie night" ja... jaja, ¿cómo olvidarlo? — asentí la cabeza como una loca, enérgicamente y sonriente. No era la primera vez que malinterpretábamos nuestros comentarios. Pensábamos cosas que no eran pero tal vez... si coincidíamos los dos sería por algo. ¡Teníamos que madurar en ese sentido! ¿Verdad que sí? Pero que empezara él... que era el mayor...— Además, yo te debo ese masaje, y algún día podemos hacer juntos algún pastel del recetario de Rory a ver qué nos sale — le sonreí, ilusionada por hacer cosas tan mundanas con él, y estar a solas... porque no teníamos muchas oportunidades.

Prueba ahora un poco de mi plato — tomé un poco del arroz y se lo dí a probar, en eso que nos pilló uno de los camareros hacerlo, pero se preocupó más en voltear el rostro para hacer como si no hubiera visto nada. Estaría en shock. Acallé una risa por lo ocurrido. Seguimos conversando hasta que recogieron nuestros platos totalmente vacíos y nos pusieron por delante mi parte preferida, los postres. Cogí la cuchara y lo primero que me llevé a la boca fue una frambuesa que adornaba el mousse, dejando que se deshiciese en mi boca — ¿Qué crees que nos tendrán preparado después de la cena? ¿Algún posible discurso del anfitrión? — pregunté removiéndome un poco en la silla, haciendo que echara la pierna un poco hacia adelante rozando con la de Mishk, entonces me detuve en seco, mirándole.  Diablos... ¡Ahora para que pensara que estaba haciéndole piececitos! ¿Pero cómo podía pensar en esa estupidez? Seguramente que en esta ocasión él no pensara así como yo, y que sabría que había sido un pequeño tropiezo.



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Mmmm tienes razón — Asenti con la cabeza — será mejor que vuelva a guardar el móvil — bromeé, como si lo hubiera sacado en algún momento y había estado buscando su aprobación para plasmar la belleza del plato con una instantánea del teléfono; aunque con 5 megapixel no iba verse bien, que era lo que importaba. Tenía que comprarme uno nuevo, porque me empezaba a ir más lento que el andar para atrás, además de como dije, las fotos que hacía eran de pésima calidad pero ¿y el flash? Dios santo, el flash era lo único que no se estropeaba aunque tampoco consideraba que fuese normal porque era totalmente cegador, tanto, que de haberlo usado para fotografiar los platos algún vampiro cercano habría reventado — Una bacon burguer... con sus patatas — murmuré y seguidamente chasqueé la lengua porque teníamos que quitarnos esas ideas de la cabeza. Ahora éramos "señoritos" y punto.

Entonces fue cuando empecé a soltar tonterías de las mías habiéndome dejado llevar por los nervios, pero tenían gracia todo había que decirlo, pero más todavía la tenía Emily al seguirme el juego. Encima me mató figuradamente su contestación — Touché — me reí después del bloqueo inicial, tapando parcialmente mi boca con la servilleta, me limpié y proseguí — pero seguramente me echarías de menos y no tendrías más remedio que hacerme regresar — repliqué habiéndole sonreído y alzado ambas cejas para hacer más énfasis a mis palabras. Era inevitable que la sonrisa no se mantuviese estirada en mi cara al escucharla hablar. Esa vez logré reprimir una risotada a la mención de que los subterráneos tenían una especie de obsesa fijación por mi persona — Oh, basta Emily, vas a subirme los colores — dramaticé entre risas. Pues dime porque yo no tengo ni la menor idea. Vale que al principio me metía en líos adrede pero ya no, que conste.

Seguimos comiendo nuestros respectivos platos tras unos momentos de silencio para lo mismo; degustar esos exquisitos platos puesto que posiblemente no tendríamos más oportunidades. De vez en cuando depositaba mi mirada en ella sin esperar que me correspondiera con la suya. Pero no lo hacía de forma descarada como siempre lo había hecho con... media Nueva York y con ella hace meses, ahora era distinto. Muy distinto. Casi no me reconocía y eso era lo que me asustaba. De pronto volvió a hablar para dedicarme unas palabras que en un principio me hizo sonreír debido a su gratitud pero lo que dijo después no sabía muy bien como tomármelo. ¿Considerarlo como qué? ¿Y por qué volvía a equipararse con mis "ligues"? Porque no era la primera vez que lo hacía. Me mordí el labio. No pensé que lo hubiera dicho a malas pero algo dentro de mi se molestaba; quizá esa parte que ya rechazaba mis nocturnas y lujuriosas actividades de hacía meses; quizá esa parte fuese ese chico que había seguido creciendo y madurando en el fondo de mi ser. El silencio se abrió paso entre los dos porque yo fui incapaz de decir palabra después de escuchar su declaración. Estaba confuso y hacía un esfuerzo sobrehumano por no mostrarme de ese modo. Pero fracasé. Por suerte ella siguió hablando, aclarándolo todo.

Otra vez.

La misma sensación de cuando la escuché en esa cutre habitación de motel, o en la cafetería cercana al Time Square. Moví ligeramente el cuello al notar como los bellos de la nuca se me pusieron de punta,  y parpadeé varias veces antes de digerir su gratitud. No me entendía a mi mismo. Tampoco era nada del otro mundo que ella diera las gracias pero... tal vez no fuese únicamente por eso, sino que  mi asombro y también alivio se debía a que Emily sabía que yo ya no era el tío que hacía esas cosas. Fue una confirmación que me sabio a gloria, mucho mejor que los platos de élite que estaban pasado por mi paladar. Me había liberado por fin de ese prejuicio, de esa fama que bien me había ganado, y que podría seguir existiendo para otras personas que me conocieran pero esas no me importaban.  

Entonces sonreí como un autentico idiota. Confirmé para mis lo mismo que le había dicho a Desmond días atrás. O más bien, reconfirmé.

¿Me sueltas todo esto y ahora me preguntas que por qué no he pedido vino tinto? Aunque la respuesta es fácil; porque no tenía de pajolera idea de lo bien que va con plato u otro. Pudiera ser de sentido común pero bien sabes que yo no soy muy dado a eso — me reí y con un gesto instintivo, me removí un poco los cabellos— No tienes que darme las gracias eso lo primero. Lo segundo es que... mira que dijimos que no nos volveríamos melancólicos ni nada parecido. Para la próxima tendremos que hacer otra promesa de meñique — alcé ese peculiar dedo y lo flexione un par de veces ante sus ojos — En verdad sabes que no te invité por no ir solo y como excusa para ponerme como un cerdo en esta fiesta ¿no?. Sabes que no tengo vergüenza y me hubiera colado en solitario si hubiera querido — solté un bufido. Mis ojos también empezaron a vacilar alternando la mirada entre ella y la servilleta  que agarraba con sus manos — dudo que a esa la puedas rasgar — le susurré rápidamente antes de proseguir y después de un carraspeo — Quería hacer esto. Es más, te lo debía desde hace... mucho. ¿Te acuerdas del baile de instituto? Te iba a invitar a ir pero pasó lo que pasó — empecé a dar pequeños golpecitos con mi dedo pulgar en la copa que en esos momentos cogí para dar otro trago — Y bueno, joder que... no lo hice solo porque "te lo debía", es porque quise. Me lo paso genial contigo, Em. Te ríes de mis gracias a la misma vez me las replicas, maldita — emití una pequeña risotada — Me encanta. Conversamos... no discutimos... Toquemos madera por ello — toque la mesa con aire divertido pero también nervioso porque me sentía un estúpido diciéndole todo eso, como si ella no supiera lo que solíamos hacer desde que volvíamos a quedar — Quise estar aquí contigo así que yo sí que te lo debo agradecer. Pero todavía más te agradezco que hayas dejado de verme de esa manera porque no cambiaría esto por unos cuantos revolcones. Llegados a un numero considerable a lo mejor, pero... — miré su reacción con aire divertido, riéndome, obviamente bromeaba — Ya está. Mejor me callo ya... que se me ha soltado la lengua — terminé de decir por fin, pasándome la mano por la barbilla, y tampoco me atrevía a mirarla directamente a los ojos. Temía que se pudiera asustar por lo dicho o quién sabía. A veces... con ella nunca se sabía. Sentía como si se hubiera detenido el tiempo pero mientras hablábamos, el servicio iba recogiendo los platos vacíos para ir sirviendo los siguientes.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 17, 2015 9:13 pm



 

Voy a matar a Destiny.” Me digo, de nuevo, en mi cabeza mientras, de nuevo, intento hacerme un nudo decente en la maldita pajarita siguiendo un tutorial de Youtube. Todo esto porque soy demasiado orgulloso como para bajar las escaleras hasta el salón de Mike y pedirle ayuda. Todavía recuerdo su risa a carcajada limpia cuando le pregunté que si tenía un traje para prestarme porque una niña de dieciséis años me había invitado a una fiesta.Muy elegante, Kyle, así que tienes que llevar traje. Su vocecilla aún resuena en mi cabeza mientras, finalmente, consigo un nudo aceptable. Más o menos.

Nunca he ido a una fiesta del calibre de la que me presenta mi amiga, nunca me he juntado con personas con dinero o que tengan acceso a ese tipo de fiestas, aunque al parecer por los tres o cuatro trajes que me enseñó Mike, él sí que había ido a alguna que otra de esas fiesta en el pasado. Acabé escogiendo el que más se ajustaba a mi cuerpo, porque, aunque odie admitirlo, la masa muscular de mi amigo es más grande que la mía. Además, según me ha dicho, las chicas se derriten por las pajaritas más que por las corbatas. Que no es que tenga la intención de que ninguna se derrita conmigo, pero si acabo la noche entre las piernas de una pija rubia no me voy a quejar. Siempre he tenido eso con las rubias.

Bajo las escaleras con cara de pocos amigos intentando contener el rojo de mis mejillas de pensar en el encuentro con Mike. Sin embargo, cuando despega su mirada del pequeño televisor en el que dan un partido de béisbol, no hace ninguna de las bromas jocosas que esperaba y se conforma con una media sonrisa divertida.
Estás muy guapo, Harper— dice con un trozo de bocadillo a medio tragar —en serio, en serio— se apresura a decir con las manos al frente cuando hago el amago de tirarle uno de los cojines horteras que tiene en el sofá de al lado. Me extraña ver a Mike de esa guisa en San Valentín pues creía que estaba saliendo con una chica, pero supongo que con esta tampoco ha llegado al mes así que no me molesto en preguntar.
Recuerda que con las menores es delito— dice con la atención en el televisor de nuevo. Ruedo los ojos y doy un portazo en al salir.
¡Vete a la mierda, capullo!— Le grito bien fuerte para que lo escuche a través de la pared, y alcanzo a escuchar una carcajada mientras me alejo.

♦ ♦ ♦

Voy a matarte— giro el coche más elegante que he podido alquilar con mi dinero, el único dinero que me he gastado para ir a esa fiesta, solo para hacer feliz a la maldita niña. —Vas a tener la muerte más dolorosa y retorcida que puedas imaginarte— sigo sin apartar la mirada de la carretera con el ceño fruncido y todo el cuerpo en tensión. ¿Quién es el maldito hombre que me está pidiendo las llaves del coche?

Cuando acepto que eso es normal entre la alta sociedad y, a regañadientes, dejo que cojan el coche alquilado, me bajo de este y me planto delante de la morena.
Gracias— digo con un tono que deja claro que no me hace ninguna. —A ti también ese vestido, no sabía que tenías tetas. — Y echo a andar hacia la entrada, enfadado y sin ni siquiera esperarla, aunque cuando llego a esta me ablando un poco y me doy la vuelta para esperar a que llegue. Va a haber mucha comida gratis, al menos, no todo debe ser tan malo. Así que, cuando llega a mi lado, me pongo la máscara y le doy la mano intentando ignorar los millones de flashes en todas direcciones.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 2:58 am

Imposible. ¿Desde cuando Harmy era capaz de esas entradas dignas de Hollywood? Sinceramente sorprendida por semejante despliegue de sus capacidades, la castaña la quedó mirando como si hubiese cambiado su cabello a un rosa chillón. Completamente atónita. Soltó una carcajada y alzó las manos, en un signo de rendición.-No dije nada.- apretó los labios, escondiendo una sonrisa y añadió por lo bajo.- Solo que fue genial y ahora tengo que aguantar las ganas de esconderme tras las cortinas por la atención..- Ajustó las tiras de su antifaz y echó una mirada a todo el lugar.

Fotógrafos, elegancia y dinero por todo el lugar. Cada simple invitado derrochaba esa sensación de tener todo el mundo controlado, ya sea con dinero o se quedaban con la mentira de poseerlo. Un asco, realmente. Pero tal y como había pensado ya hacía unas horas atrás -cuando aún estaban en casa- todos pretendían esa noche. No le interesaba qué ocultaban esos humanos y submundos que la rodeaban a ella y a su gemela, prefería seguir preocupándose de sus asuntos. ¿Qué pretendía ella? Solo el fingir que no tenía ninguna preocupación, que poseía el mundo a sus pies al igual que todos esos estirados que pasaban frente a ellas en esos momentos.- Deos, no recordaba que los bailes de máscaras fueran así..- comentó, con la mirada fija en una pareja que parecía más un par de nominados al Oscar por mejor pareja escalofriantemente asquerosa. Entendía que todo eso era con la base y temática de San Valentín, pero... eso llegaba a ser asqueroso. Si parecía que en cualquier segundo la lanzaría contra una mesa y comenzaría a trepar por su compañera. ¡Oh.. la pasión, que cosa más hermosa! Seguro..- Mejor vamos en busca de nuestra mesa antes que comience a volar la ropa.

Seguramente la pareja estaría bajo algún efecto de la comida de hada. ¿Porqué lo pensaba así? No había pasado mucho desde que ella había sido victima de esa odiosa magia y, para peor, ahora estaba paranoica por si todo lo que comiera allí sería realmente fiable. No quería volver a repetir ese vergonzoso episodio. Nop. Ni atada. Si incluso le daban escalofríos el solo pensar qué pasaría si hubiese comido algo con diferentes "resultados". Su golpeado orgullo había soportado esa noche, solo por un pequeño detalle, pero no soportaría otro golpe de esos. Su amor propio ya peligraba al solo recordar cómo había actuado esa noche.

Sin tomar mayor atención a cualquiera de los invitados, las gemelas iniciaron su camino hacia donde estaría el apartado para la cena, pero algo captó la atención de la mayor de ellas.- Espérame solo un poco.- sin esperar mayor respuesta, se hizo camino por entre los invitados hasta llegar al lugar donde lo había visto. Podría haber jurado que era él.. Aym en carne y hueso observándolas.- Señorita, ¿Se encuentra bien? - la voz de uno de los camareros la sacó de sus ensoñaciones y asintió por costumbre más que porque realmente se encontrase bien. Ya le bastaban las locuras que había sido protagonista hasta ahora, no quería perder la cordura por meras ilusiones de su mente nerviosa. No te preocupes, Viky, que Aym no está cerca. Sería la primera en saberlo si el estuviese a un rango de distancia de ustedes. Ya sabes, soy parte viva de él.. Si, estaba muy consciente de ello. Dejando atrás ese pequeño incidente, volvió al lado de su hermana y le sonrió, tranquila.- Creí ver algo. Nada importante.- Estuvo a punto de decirle que volvieran a la búsqueda de su mesa, cuando..

... lo vio.

No demostró cambio alguno, ya que alcanzó a ser lo suficientemente rápida como para atajar sus emociones, pero la tensión estaba a flor de piel. ¡¿Qué tenía el puñetero destino contra ella?! ¡¿Eh?! Seguramente había jodido el karma hace décadas atrás y ahora lo estaba pagando, porque no era normal pillarselo hasta en la sopa. Admite que te gustaría tenerlo.. Acalló ese pensamiento antes que pudiese afectarle. Pero eso no fue nada en su cóctel de emociones explosivas. Cuando el muy bastardo centró la mirada en su gemela, tuvo que hacer un esfuerzo divino como para no interponerse entre los dos y arrastrarlo lejos de ella. Hermanita linda querida, ¡Bienvenida al mundo de los celos! Por ser turista primeriza tienes un dolor de cabeza gratis con el lindo impulso de asesinar a quien se atreva a tocar a tu queridín. Aunque mi pregunta es... ¿Estas celosa por que él mira a tu hermana o que está siendo un posible peligro para ella? Tratando, desesperadamente, de encontrar su paz interior -cosa que parecía perdida en esos momentos- fijó la mirada en una de las parejas invitadas, como si fuese tremendamente interesante lo que estaban haciendo.- Cállate.- susurró en ucraniano a la molestosa voz de Milena en sus pensamientos.

Su voz delataría de inmediato quién era quién entre ambas gemelas, por lo que prefirió que Harmony pudiese tomar una buena decisión, porque ni loca le hablaría. Metería la pata de inmediato y aún seguía -a su parecer- molesta por lo que había ocurrido entre los dos. Harmy, leelan* de mi corazón, finge bien..

leelan:
Término que significa la(el) más amada(o). Zeraphine lo sacó de una saga de libros, para utilizarlo de apodo cariñoso en su gemela.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 4:59 am

San Valentín Sangriento
Trama Global

Podía escuchar aquellos gruñidos, profundos, constantes; gruñidos de lobos hambrientos, esperando sin perder de vista un sólo de sus movimientos. Sus inocentes ojos viajaban por aquellos colmillos, imitando el movimiento de las alas de un colibrí, incapaz de soportar la mirada de aquellas metralletas que le apuntaban. El salón se volvió del mismo lado que su Dios, enorme, imponente, grandioso. Ella se encogió ante tal grandeza, sintiendo que ni si quiera podía tocar el suelo con los pies al estar en aquella silla. Sus manos comenzaron a enfriarse y sus dedos se posaron sobre la mesa gigante con gracia, pero sin poder controlarlos. Su Dios desapareció de su vista, sintiendo las hambrientas miradas de los lobos que llenaban aquel salón, sabiendo que comenzaban a oler el miedo que corría por sus venas.

Un piano invisible se posó ante ella, con su majestuosa cola brillando de un blanco puro, tan majestuoso como el resto de la habitación, tan insignificante como ella. Sus manos nerviosas comenzaron a tocarlo, subiendo y bajando por aquel camino blanco que formaban las teclas, con ágiles movimientos que formaban unas notas que sólo ella escuchaba. Su mirada se centró en aquel imaginario piano, evitando ver a los amarillos ojos de las bestias que la rodeaban, tan sólo concentrándose en aquellas notas que le traían paz y calmaban un poco sus nervios. Aquellas notas lograban acallar los gruñidos que la rodeaban, haciendo desaparecer un pequeño porcentaje de aquella angustia que se formaba en su pecho y su jefe reapareció frente a ella. Lo miró, sin olvidar las notas que escuchaba, lo miró, hundiéndose en sus orbes, que de nuevo le comenzaban a decir tantas cosas; cárceles con las rejas abiertas en las cuales se podía encerrar con facilidad, pero podía salir de la misma forma. Un lugar en el que prefería quedarse encerrada.

Con una respiración temblorosa formó una sonrisa, bajando la mirada de aquellos acogedores zafiros – Es lo que intento– El sonido del murmullo de la gente reemplazó a aquel que provenía de los estómagos de los lobos y aquel gran salón regresó a su tamaño normal, en donde aquel Dios increíble ocupaba todo el lugar. Ordenó a sus manos parar de tocar aquella agradable melodía, cerrándolas en dos puños sobre la mesa. Se atrevió a mirarle a los ojos nuevamente, permitiéndose admirarlos como si los viera por vez primera– Lo entiendo, pero...– Tomó un respiro antes de seguir, inclinándose sobre la mesa para acercarse más a él, como si aquello fuera un secreto de estado– ¿Por qué todos voltean a ver?– No se atrevía a apartar sus ojos de los contrarios, pues temía encontrarse con aquellas feroces miradas que tanto la impresionaban. Se removió incómoda en su asiento, esperando que pudiera olvidar todo aquello que la rodeaba, como en aquel efímero momento en el que bailó junto a él. Una sonrisa involuntaria se formó en sus labios al escucharlo, dándose cuenta de que sería inútil intentar borrarla– Adrien y Mia...de acuerdo.

Y aquel concepto le gustaba, aquel concepto fue suficiente para lograr borrar de su mente aquellas tenebrosas figuras, las voces se volvían un sordo sonido al fondo de aquella habitación, que ahora se alargaba, separando a su pequeña mesa del resto. Un efecto colateral de su profunda mirada, de su brillante sonrisa, un efecto colateral al que era adicta. El dolor en sus mejillas le indicó que aquella sonrisa llevaba mucho tiempo plasmada en su cara y que sus ojos debían desengancharse de los contrarios.

Dio un sorbo a su copa de vino, obligándose a apartar su mirada, a recuperar su aliento. La comida llegó y dejó que el sabor de la misma explotara en su boca, disfrutando todos aquellos sabores que invadían a su paladar como si fuera un desfile de los mismos. El siguiente plato llegó y un poco de lo mismo pasó, sin permitirle alzar la mirada de su comida, hasta el final del segundo platillo. Limpiando su boca con una servilleta observó a su jefe, estudiándolo lentamente –Usted me debe un piropo –La mirada se le incendió con curiosidad y las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa diminuta mientras que sus ojos se clavaban de nuevo en aquellos conocidos zafiros.
14 de febrero — Hotel del señor Blair — Frío
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 5:11 pm

SAN VALENTÍN SANGRIENTO
TRAMA GLOBAL

♠ 14 DE FEBRERO ♠ HOTEL BLAIR ♠ FRÍO ♠
La sonrisa de Mia siempre solía venir acompañada de un remolino sanguíneo que viajaba hasta las mejillas de la misma, coloreándolas de un tono sonrosado que conjuntaba perfectamente con el moreno de su piel. Su secretaria, tensa como si estuviese a punto de someterse a algún tipo de tratamiento químico experimental, parecía estar incómoda con las cámaras a su alrededor. Adrien había permitido que los fotógrafos de las revistas entrasen durante exactamente un periodo de tres minutos en la duración de la cena, para poder tomar unas cuantas imágenes del lugar. Los fotógrafos, ávidos de poder, no desperdiciaron un sólo segundo en captar con sus objetivos todos los detalles del lugar: fotos de los entremeses, de los cubiertos, de la orquesta que amenizaba el lugar –la cual se veía eclipsada en numerosas ocasiones por el murmullo y las risas de los comensales– e incluso de las celebridades más importantes; las cuales no le quitaban un ojo de encima a Blair. Los Ministros y alcaldes ahora por fin habían fijado su mirada ansiosa en los aperitivos, que devoraban con lentitud, mostrando unos corteses modales en la mesa.

Por su parte, la atención de Adrien sólo podía acarrearse en Mia, quien parecía estar ejerciendo un gran esfuerzo por no mirar a la cámara que trataba de captar su bella mirada. Pasados los angustiosos minutos de permisión en la sala, los fotógrafos pasaron a su sala privada donde el vampiro había hecho que preparasen expresamente una mesa con un pequeño regalo comensal para los mismos. Las puertas se cerraron y el violín de la orquesta retumbó en el salón. Sus ojos azules se depositaron con delicadeza sobre los abombados de su acompañante, que había comenzado a degustar con gracia y menudez las pequeñas cucharitas de porcelana donde habían servido las alcachofas.

Le fascinaba. No encontraba palabras para describirlo con exactitud. Pero sentía aquella afanosa fascinación por la fragilidad de su cuerpo, por la delicadeza con la que Mia tomaba cada bocado para apresarlo con sus labios y masticarlo con pulcritud. Absolutamente todos sus movimientos eran captados por los sensibles sentidos del vampiro, y ni uno sólo pasaba por alto. Era tan incomprensiblemente atrayente observar a aquella preciosa mujer, que ni él mismo podía resistirse. Tanto sus pensamientos se habían derivado hacia ella, que le fue desastrosamente impracticable el hecho de dejar de observarla. Aquella noche estaba especialmente preciosa, pero, ¿cuándo no lo estaba? Pero ¿por qué tanto encantamiento por una simple mortal? ¿A qué se debía ésa poderosa atracción que ejercía, casi sin quererlo, la muchacha sobre él? Sabía desde el primer momento en el que sus miradas se habían cruzado con voluptuosidad, que Mia no era como las demás mundanas que habían aparecido en el baile a los diferentes cargos. Era muy, muy distinta. Era un pequeño planeta que eclipsaba a Venus, un pequeño planeta lleno de vida y probablemente con una atmósfera que olía a deliciosa canela; un planeta cuya órbita y atracción gravitatoria había logrado que el vampiro se olvidase por completo de lo que había alrededor y hubiese decidido ser un astronauta que se dejase llevar por la pasión del descubrimiento de un nuevo y acogedor lugar.

Adrien y Mia.

La miran a usted porque su perfección eclipsa a las de todas las mujeres que haya aquí.

●●●

Por lo demás, la velada transcurrió sin incidente alguno. Entre un par de chistes banales que trataban de quitarle hierro al hecho de que casi todos los fanales que había en el restaurante se clavaban en ellos. Probablemente, la mayoría de los mismos supiesen de la naturaleza de Adrien: un ser de ultratumba que, para muchos, sería objeto de estudio científico y, para otros, simplemente un objetivo al que atravesarle la cabeza con una bala de plata para evitar que siguiese “sembrando el pánico” entre los humanos. Sin embargo, éste hecho no le importaba. Porque la nube en la que primorosamente le había inmerso Mia, como si de un recién nacido se tratase puesto por primera vez en una cuna acolchada para que su anatomía no sufriera ningún daño, le hacía escabullirse de cualquier tipo de alerta o peligro.

Una vez hubo terminado la cena, los camareros, con un amable gesto, comenzaron a invitar a los asistentes a la misma a la sala de baile, donde allí se llevaría a cabo el baile formal de San Valentín y se daría lugar a la serie de espectáculos que iban a acontecer para amenizar la velada. Adrien se puso en pie y, tras ofrecerle el brazo a Mia, salieron del lugar en dirección a la sala que les guiaban.

HAUNTED - BEYONCÉ


:!: ATENCIÓN A TODOS :!:
Todos los que estén llevando a cabo el rol en ésta primera parte, deben trasladar su rol a la segunda parte del mismo. En el post encontraréis todas las indicaciones a seguir. Por tanto, trasladad a todos vuestros personajes –que ya habrán terminado de cenar– hacia el salón de bailes.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE I

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 20, 2015 9:47 pm


Sería mentir decir que la pelirroja no se sintió satisfecha de saber que el mayor apartaría a los que hasta aquel momento habían sido su acompañamiento en aquella noche. No habría sido precisamente su halago para ella que de la nada el otro hubiera vuelto a reírle los chistes al grupo de carcamales con quienes se le habían encontrado. Pero no por su físico, Alex se sabía capaz de estar despampanante incluso cuando lo mejor que tenía que hacer era matar demonios, no, sino por el sencillo pensamiento de que ella era, con diferencia, varias veces mejor partido.

-Inteligente decisión- ¿Narcisista? ¿Egocéntrica? Posiblemente con ideas como aquella en mente, cualquiera la habría tachado de ambas cosas, pero, seamos sinceros, ¿qué persona no es más interesante que un puñado de casposos profesores de universidad cuarentontes? Cualquiera de aquella sala con poco superaba en interés y apariencia. Parecía serle imposible expresar hasta el más escueto de los agradecimientos.

Tomó el brazo que el otro le tendía con un gesto agradecido que negaría a cualquiera. ¿Para que engañarnos? Muy en el fondo, también se sentía complacida. No hay nada como tener compañía el día del año en el que todos los solteros se desesperan por no estar solos para sentirse mejor con una misma. Murmuró con sarcasmo la parte de su cabeza que parecía incapaz de callarse ni en la más simple de las situaciones.

-Dime una cosa, ¿cómo es que te has dejado arrastrar por esos aquí?- preguntó caminando, sin prisas, hacia la zona de mesas donde se desarrollaría la cena, disfrutando ahora del ambiente que les rodeaba. Porque el lugar estaba decorado con elegancia, incluso para reflejar una temática tan manida y tópica -Perdona que lo diga, pero pareces una persona tan interesada en el romanticismo comercial como lo estoy yo- Claro que ella misma se había puesto de punta en blanco para la ocasión. Y, por el Ángel, también él. A pesar de la firme convicción de sus palabras anteriores, debía de admitir que el nefilim no estaba nada mal. Aunque tampoco aquello pretendía decirlo en voz alta.
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