07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


36 # 39
21
NEFILIMS
6
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♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

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♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 14, 2015 10:03 pm


San Valentín Sangriento

 

Trama Global ~ Parte II


El baile

 
Explicación de la Trama

 
Tras el disfrute de una deliciosa cena con las mejores delicatessen de la cocina del restaurante del hotel, los asistentes disfrutarán ahora de un baile romántico en la sala de baile del hotel, donde son acogidos por camareros que sirven parfaits de frutas exóticas con nata, y barra libre para todos.
Se trata de una sala de celebraciones amplia, con una barra de bar y siete camareros dispuestos a hacer su sueños alcohólicos realidad. Contamos con una orquesta que ameniza los bailes, y de música más movida de vez en cuando. Focos de colores azul y blanco iluminan la estancia, invitando a un ambiente más relajado. Globos en forma de corazones rojos se despliegan de vez en cuando desde una pequeña abertura en el techo, y un aroma a rosas frescas, que hay colocadas en distintos jarrones, termina de darle el toque romántico a la siguiente estancia.

 
Aclaraciones Off-Rol

 
» Éste post permanecerá abierto desde el día 14 de Febrero a las 22:00 hora española.
» En éste post, se supone que los personajes ya han cenado en el rol anterior y los han desplazado hacia el salón de bailes para hacer lo propio.
» Los dos posts permanecerán abiertos simultáneamente. Me explico: creo que no es pertinente que nos pasemos un tiempo en un rol esperando a que todos los personajes terminen de cenar o del desarrollo de sus respectivas mini-tramas dentro del mismo; así que los dos posts estarán abiertos al mismo tiempo. Por ello, os pido coherencia: un personaje que esté en el primer post no puede saber o predecir lo que va a pasar en el segundo post si no termina primero su rol allí y después se pasa al segundo. Sin embargo, os recomiendo prestar más atención al segundo, es decir, a éste, pues es donde sucederán todos los acontecimientos importantes de la trama. ACLARACIÓN/PETICIÓN: No abandonéis la parte I de la trama.
» Las cosas que vayan a suceder dentro de éste post las narraré yo con la cuenta de Adrien, de forma que todos podáis participar en lo que surja, recibiendo instrucciones y estipulándoos a ellas.
» Cualquier duda que os surja, ya sabéis, podéis contactar conmigo mediante Mensaje Privado.


 By Maika
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Miér Feb 18, 2015 6:47 pm

Era consciente de que si se formaba algún tipo de alboroto entre subterráneos, nuestra velada de San Valentín se habría acabado. Pero había aceptado sabiendo que eso podía ocurrir, aunque no podía evitar olvidarme de que Adel estaba allí por cuestiones de trabajo. Y era posible que a ella le pasara lo mismo, pues ambos estábamos disfrutando la oportunidad de pasar la noche juntos.

-La verdad es que sí -reconocí cuando preguntó si no me quedaba con hambre después de cenar en este tipo de restaurantes caros. Claro que siempre había compensado esa hambre repitiendo en el postre.  
Siguió hablando y tuve que reírme con lo que dijo a continuación.
- Te prometo que no iba a meterme contigo...Al contrario, iba a darte la razón con lo de la calidad -admití sonriendo con timidez, lo que indicaba que no estaba hablando precisamente de la comida.
-Hoy ya he gastado el...total-No, la palabra era "cupo", pero no me venía a la cabeza en ese momento.-...el total de bromas sobre tu estatura. Propósito de año nuevo, ¿no te lo dije?
No era mentira, me había propuesto no bromear tanto con el tema de la edad y la estatura, sobre todo después de aquel malentendido con la "época Disney".

Y hablando de malentendidos...Últimamente teníamos bastantes episodios de sacarle el doble sentido a todo o casi todo, aunque fuera comentarios inocentes...
Se notaba que Adeline también lo había interpretado como yo, porque se ruborizó y puso una expresión muy cómica, a la vez que repetía mis palabras con excesivo entusiasmo.
Me entró la risa tonta por la manera de reaccionar de la nefilim, que no debía ser muy diferente a como yo lo había hecho momentos antes.
-Me gusta la idea. Pero el masaje va antes - me reafirmé.

Me incliné para probar el risotto que había pedido Adeline.
-Está buenísimo también -dije. No me había dado cuenta del gesto del camarero pero la risa de Adeline me lo decía todo.-¿Estamos llamando mucho la atención? Pues qué gente más sosa...

Seguimos comiendo y finalmente vino el postre, en mi caso un café, lo cual era raro raro en mí teniendo en cuenta lo goloso que era. Pero aquel día no me había tomado ninguno de mis dos (o tres) cafés diarios y el cuerpo me pedía cafeína.
Di un pequeño sorbito para asegurarme de que no me iba a quemar la lengua.
-Pues supongo que...-me detuve en seco al notar un roce debajo de la mesa. -Que...-¿Qué iba a decir? ¿De qué estábamos hablando?¡Ah! De lo que vendría después de la cena.-He oído algo de un baile.
Bebí un sorbo largo de café y decidí no hacer ningún comentario, porque lo del roce seguramente había sido sin querer y tenía que salir de esa espiral de malinterpretar absolutamente todo.
-Así que...¿con quién piensas bailar? -bromeé aunque con ese tono serio que podía resultar creíble para alguien que no me conociera. Ya le había comentado a Adeline alguna vez que se me daba fatal bailar y que por principios no bailaba. Aunque por supuesto si había un baile...podía dejar de lado mis principios por una noche.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 21, 2015 9:13 pm

Katerina:

Katerina M. Blackblood escribió:
Trama global San Valentín {parte I}| Hetera Greyjoy | Restaurante Hotel Blair


Llego tarde, mierda
Ese fue el pensamiento que recorrió la mente de la cazadora al observar por quinta o sexta vez el reloj de bolsillo que llevaba. La morena había quedado con su parabatai para ir a un evento; les habían pedido que vigilasen lo que podía suceder en aquel evento que al parecer organizaba un vampiro bastante importante en el mundo subterráneo. Ambas cazadoras se habían ofrecido para asistir como vigilantes o guardianas al evento y poder así controlar lo que pudiera suceder allí.

Habían quedado en que se reunirían en cuanto ambas pudieran ocuparse de sus tareas pendientes que tenían para esa tarde. Hetera se había adelantado a Katerina, comunicándole que ella marchaba al lugar del evento y que se verían allí puesto que la morena aun no había conseguido poder librarse de todas las tareas que tenía pendientes.

De eso hacía tres horas... Y aún seguía en Idris resolviendo un par de asuntos con unos nephilims jóvenes y bastante traviesos que habían intentado fastidiar la tranquila tarde. Katerina había tenido que intervenir como miembro de la clave y tratar de descubrir que es lo que había sucedido para que aquellos dos jovenes nephilims se estuvieran peleando entre ellos y causando alborotos.
La cazadora oía primero los argumentos de uno y después los del otro para así intentar contrastar las informaciones que cada uno les daban y poder hacerse una idea de que era lo que había sucedido realmente.
Una hora más tarde Katerina pudo poner fin al enfrentamiento entre ambos jóvenes y tras observar que ambos se marchaban de forma apacible y tranquila, se marchó corriendo a su residencia. Allí se cambió rapidamente, colocándose unos pantalones de cuero, una camiseta sin tirantes elegante y encima una chaqueta vaquera donde poder esconder entre sus ropajes armas, por si en algún momento tenía que intervenir. Se había arreglado el cabello, dejándolo caer en ondulaciones y se colocó un zapato con tacón elevado, de esos que le gustaba a ella llevar. No en vano, tenía que pasar desapercibida y ser una más de los invitados que acudían a la fiesta del señor Blair.

Subida en su moto, se marchó rapidamente a donde tenía lugar el evento, sabía que llegaba tarde, pero es que no fuera demasiado y poder entrar en la fiesta. Llevaba la invitación escondida dentro del bolsillo de su chaqueta y cuando llegó al lujoso hotel donde se celebraba, aparcó un par de calles para atrás su vehículo. Se bajó de la moto, comprobando que llevase todo lo que podría necesitar para actuar en caso de que fuera necesario y tras volver a consultar su reloj de bolsillo, caminó con paso firme hasta la puerta del hotel. Llevaba unas gafas de sol protegiendo sus ojos de los flashes que lanzaban los papparazis que aún quedaban agolpados en los laterales de la entrada al hotel. Katerina no había caído en lo que significaba aquella fiesta y en cuan importante era hasta que había entrado en la recepción y había visto todo el tinglado.

Camareros y mayordomos ayudando a los distintos comensales, camaras por todos lados y un ambiente que le resultaba algo cargado. No en vano, Katerina odiaba este tipo de fiestas y sólo estaba aquí por trabajo. Se fue adentrando en el gran comedor y observó que no quedaba mucha gente. Quizás, si que había llegado tarde.... Algo confusa, se acercó a uno de los camareros que estaban en la sala y con voz tranquila y fina le preguntó.


Perdone, ¿podría indicarme dónde está todo el mundo? He llegado tarde a la fiesta y no encuentro al resto de invitados- preguntó con un tono bastante encantador para tratarse de ella y mirando al joven camarero.
Este le indicó que todos se habían desplazado a la sala contigua, la de baile, ya que iba a empezar un evento que había preparado el señor Blair.
Con una sonrisa, la cazadora agradeció la respuesta al joven y comenzó a caminar hacia la otra sala. Por el camino, observó unos antifaces que habían colgados en un expositor y cogió el de color rojo que le pareció menos ostentoso y se colocó.

Volvió a reanudar su marcha hasta la sala de baile y estaba a punto de abandonar la sala cuando descubrió   a su compañera. Se acercó rapidamente a ella y se colocó a su lado sonriéndole y mirando el vestido que llevaba su parabatai. Se comportó como si fuera una persona normal y corriente y le habló con un tono más dulce de lo normal; como el que había empleado anteriormente con el camarero. Como si aquella fiesta fuera lo mejor de lo mejor y se lo fuera a pasar pipa en ella.
Wow, estás impresionante Hetera. No sabía que había que vestirse tan arreglado; si lo llego a saber me pongo otra cosa.- dijo Katerina a su compañera riéndose y bajándose el antifaz para que pudiera verla bien y guiñarle el ojo, haciéndole ver que esa forma de comportarse era parte de su tapadera.
- Siento haber llegado tarde. Se me complicaron las cosas en el trabajo y no pude escaparme antes.- respondió encogiéndose de hombros y colocando su cabello de forma correcta.

Echó un vistazo rápido al resto de invitados, tratando de ver con que personas se iba a encontrar en aquella fiesta y si sentía algo fuera de lo normal. Tras no descubrir nada fuera de lo corriente, volvió a colocarse el antifaz y comenzó a caminar hacia la otra sala.  -¿Algo que tenga que saber?- susurró en su tono de siempre, aquel educado, correcto y serio que indicaba que volvía a comportarse como la nephilim de la clave que era y no una simple mundana que se lo estaba pasando genial en la fiesta.



SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte II} → San Valentín → con: Katerina M. Blackblood → Salón de baile. 

La velada transcurrió sin novedad para la nephilim cuya cita evidentemente estaba muy ocupada arreglándose el moño como para asistir y aunque procuraba anatemas en nombre de la castaña sabía que su retraso tenía buenos motivos. Por otro lado cualquiera en su posición no tendría motivos para quejarse. Hetera no era ni de lejos la más guapa, y seguramente no despertó ninguna curiosidad entre los subterráneos. No obstante hubo cierto mundano embelesado por su belleza y (como le solía suceder) no supo como actuar ante tales atenciones. El hombre, naturalmente mayor que ella, pagó por el vino de excelente calidad y una cena sin precedentes. Un nuevo rico que se había amasado una probablemente una fortuna en juegos de azar y contratos con la mafia; un mundo que a ella le habría parecido fascinante, para infortunio del calvo, no le interesaban las relaciones triviales. Y mucho menos los amoríos con mundanos.

Poco tiempo después las parejas seguían cenando pero como ella no se había entretenido en plática terminó pronto y despachó al mundano. No había ni terminado su copa de vino tinto cuando apareció un criajo a pretenderle como compañero de baile en lo que ambos se encontraban con sus respectivas parejas. La pelinegra pensó en todas las veces que pisoteó su hermano cuando ambos aprendían el vals, y la perspectiva de agujerear los zapatos de aquel jovencito prepotente con su afilado tacón, le hizo sonreír. Si, en ocasiones era toda una mente criminal. Aceptó la propuesta de buena gana, mostrando poco más que un atisbo de sonrisa, más no era por el simple aburrimiento o porque le agradara el muchacho, sencillamente quería pasar desapercibida. Aquella fiesta estaba atiborrada de seres mágicos por lo que no quería arriesgarse a alguno de ellos reaccionara ante la presencia de tantos nephilim que seguramente no estaban ahí para picar pastel.

El mafioso había sido más tolerable de lo que  se decía sobre los hombres de poder. El joven con el que bailaba en aquel enorme salón no era sino un pequeño patán con ansias de ligoteo y se notaba a raudales que sus padres le habían arrastrado hasta ese lugar. Que si tenía una mansión en New Orleans, que si tenía una caballeriza y tres mozos; la cazadora respondía con monosílabos, si, aja, ya veo, que bien. Muy en contra de su voluntad, le sonrió con algo parecido a la amabilidad pero que no dejaba de ser cortesía, sino fuera por su falta de pareja dentro de aquellos muros ya le habría dicho sus buenas verdades. Aquel chico comenzó a coquetear en serio y con un gesto de notorio asco se echó para atrás. Dos segundos mas tarde sintió un frío en la espalda y miró en torno a ella buscando algo (aún no está segura de si había sido una perturbación en la fuerza o simple coincidencia) pero casi se lanza a los brazos ajenos. Agradecía los años de amistad por saber diferenciarse mutuamente incluso por la forma en la que caminaban.
-Gracias al Ángel que estás aquí. Ya se estaban poniendo pesados- masculló, a un volumen que solo ella escucharía. Sin embargo no terminó de hablar cuando la castaña comenzó a hablar como poseída por el espíritu de la navidad-. Bueno, bueno, tampoco tienes que ser tan pomposa pero admito que estamos más guapas de lo usual

Tomó a su amiga de la mano y la guió a una zona apartada de salón de baile. Aprovechó la música suave para abrazar a la castaña y comenzar a bailar pegada a ella con una lentitud exacerbante que armonizaba con la música de turno. Todo esto esto desde luego para poder hablar en su oído.
-No es que te hayas perdido de mucho pero hay una humana que hace compañía a un vampiro y un demonio que se ha pasado la noche tonteando. Como si no supiera que salió de las pailas de infierno. Quizás no haya que atacarle, aún... Pero no me da buena espina.
Agradeció mil veces al Ángel que esta le siguiera la corriente y pidió porque no se vieran demasiado como una pareja de lesbianas; sino que pareciera más bien un reencuentro nostálgico entre dos mejores amigas.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 21, 2015 10:07 pm

Hace mucho tiempo aprendí, a pesar de que nunca me he considerado realmente una belleza despampanante, que produzco un curioso efecto en los hombres que me rodean. La primera vez era demasiado joven para entenderlo; cuando conseguí dominarlo, fue como si todos estuviesen absolutamente perdidos. Sé que impresiono, que soy sensual, atractiva y que tengo una poderosa capacidad para que la gente no pueda apartar sus ojos de mí. Da igual si es por deseo o simplemente por sentirse intimidado o embelesado. La gente, cuando yo quiero, no puede dejar de mirarme.

Sin embargo, mientras avanzaba hacia ese muchacho, y mientras espero ahora a que me sirvan el vino tinto y me traigan el risotto, no puedo evitar sentir algo extraño, porque ese muchacho, Ferdinand, decía que se había llamado, no aparta los ojos de mí. Y yo no estoy haciendo nada para que se comporte así. No lo estoy buscando, quiero decir. Claro que probablemente quizás él tampoco habría querido tenerme a su lado, pero me hay llamado la atención desde el principio, y ahora que sé su nombre, mucho menos podré apartarme de él.

Ferdinand. Se llama Ferdinand.

Algo dentro de mí se ha movido dolorosamente cuando sus labios han pronunciado esa palabra. Ese nombre. Ay, Fernando, mi Fernando. ¿Dónde estás ahora mismo? No me cubro el rostro con la mano, aunque desearía hacerlo. Sólo esbozo una sonrisa suave, triste y desdichada, marca visible de que mi corazón sigue destrozado porque mi hijo, mi niño del alma, sigue perdido allende los mares, por el mundo, y yo sigo sola. Me reclino contra mi asiento elegantemente mientras suspiro, pesarosa.

Ferdinand... Ese nombre me trae recuerdos, muchacho. Para mí también es un placer conocer a alhuien que tiene el mismo nombre que alguien a quien amé profundamente y a quién perdí siendo más joven. Mi nombre es Ángela. ¡Pero no hablemos de mi tristeza! La noche me ha traído hasta ti, así que, como ninguno tiene acompañante, me quedaré contigo, si no te molesta.

Pronto traen la comida y la ingiero sin deleite. Cenizas en mi boca. Sin embargo el vino es un consuelo, adormecida como estoy levemente por el dolor. Le pregunto cosas banales al muchacho, como dónde vive y a qué se dedica, y cómo ha conseguido la entrada para el baile. Mis ojos viajan por su rostro; mis oídos se deleitan con su voz; y no dejo de pensar que el destino, cruel, me ha puesto frente por frente a alguien en quien veo a mi hijo constamente. Probablemente sería así de hermoso, de continuar con vida, y tendría esa voz, rasgada y suave al mismo tiempo. Su timidez me resulta encantadora, y de no ser porque estoy convencida de que es uno de los nuestros, lo transformaría para llevarlo conmigo.

Cuando anuncian el baile en la pista que hay cerca del restaurante, me sacudo las migas de la falda, me limpio comedidamente los labios con una servilleta y le tiendo la mano mientras me pongo de pie. Su compañía es dolorosa y un bálsamo, al mismo tiempo.

Quizás no quieras bailar con una anciana, pero te puedo enseñar a leer el lenguaje corporal de la gente de la alta sociedad y de los que quieren camuflarse con ella. No es la mayor de las diversiones pero es entretenido. E incluso puede ayudarte para tu trabajo.

Mientras nos deslizamos a la sala contigua, aferrada a su brazo, me doy el lujo de imaginar que es mi Fernando el que viene conmigo, a quien añoro cada segundo de mi vida. Ah, Fernando... ¿Dónde estás ahora mismo?
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Era fácil estar con Jackson y hablar con él.

En realidad, cuando no había querido tener relación alguna con el mundano, al reencontrarle, e incluso cuando había querido apartarle de su lado, no había dejado de maravillarle, en el fondo, lo fácil que era seguir una conversación sin que terminase en uno de esos incómodos silencios que te hacían querer salir corriendo. Siempre había sido así, había recordado mientras se reían juntos con sus estupideces; de niños también era sencillo sentarse juntos a la hora del almuerzo, y en el patio, y comentar estupideces.

También era fácil reír con él. Con pocas personas había soltado tantas carcajadas juntas. Y era sencillo que la hiciese llorar. No había vertido tantas lágrimas por nadie, salvo por sí misma y sus desgracias. Ni nadie le había hecho llorar tanto en su vida, prácticamente. Resultaba curioso como ambas facetas podían mezclarse; si además se le añadía el hecho de que nadie la hacía enfadar con la misma rapidez, desde luego resultaba llamativo lo complicado que le resultaba, así mismo, establecer cualquier tipo de contacto físico con él. Y mucho menos, decirle lo que sentía.

Cierto era que su capacidad para tratar sus sentimientos era algo que nunca había desarrollado, pero con Jack se le adormecía todavía más, y hablar con él de su propia relación, de todo lo que ello conllevaba, resultaba nefasto porque sólo podía soltar incoherencias estúpidas como las que había dicho segundos antes. Aún se arrepentía. Había sido demasiado lanzada, demasiado idiota, demasiado todo, no dejaba de repetirse. Intentó seguir comiendo algo de lubina, pero estaba tan nerviosa que se le había cerrado el estómago. Una pena, porque todo estaba delicioso.

Su sonrisa de completo idiota -porque hasta ella en ese estado pudo darse cuenta de eso- fue algo que le pilló completamente desprevenida. Cuando le decía alguna picardía -ya no eran tan comunes-, o le soltaba alguna indirecta sobre él, o incluso cuando le mandaba fotos, no le hacía demasiado caso porque intuía que no podía evitar ser así con todas las mujeres del género femenino. Salvo quizás, Anna. Pero esa forma de sonreír se alejaba mucho de las que le mostraba cuando intentaba hacer una gracia, y se acercaba a las que le dedicaba cuando le halagaba. O cuando eran niños. Y sólo se sintió un poco más confusa.

Sus palabras tampoco ayudaron, desde luego -aunque tuvo que reírse, en parte por los nervios y en parte porque le hizo gracia, ante su respuesta sobre el vino-.

El meñique, el que no le había pedido ir sólo para atiborrarse, el comentario de la servilleta -que dejó en ese momento quieta sobre su regazo-... No fueron nada comparado con la declaración de después, que le dio verdaderas ganas de salir corriendo de allí. La carta. La carta. ¡La carta! ¡Ya lo sabía!, había estado apunto de decirle. Encontré tu nota y te vi y casi pude sentirte. Pero murió tan rápido en sus labios como había nacido: espontáneo, sin posibilidad de ver la luz. Pero se sonrojó, y agradeció mucho que el antifaz le cubriese las mejillas. Sin embargo el calor lo sentía debajo. Calor que aumentaba, que empezaba a sofocarla, porque en su cabeza todo iba más deprisa e iba a terminar en algo que no sabía si estaba preparada para escuchar, para asimilar ni para responder.

No obstante, fue calmándose un poco conforme él continuó hablando, cerciorándose de que no iba por donde ella había temido, y fue sonriendo poco a poco, sustituyendo el temor por ternura, y el sofoco por una agradable sensación de... quizás bienestar.

Nunca dudé de la posibilidad de que un harén de hermosas y lozanas mujeres pudiese apartarte de mi lado —bromeó, con la ceja enarcada, sintiéndose más tranquila. En parte se había quitado un pequeño peso, por lo que podía relajarse ligeramente. Tomó la copa para dar otro sorbo, lamentando que se llevaran la lubina. Pero el postre pareció realmente apetitoso—. Pero bueno, como por fortuna no se te ha presentado la oportunidad, puedo disfrutar haciéndote desaparecer.

Terminó con tanta rapidez la mousse que se sorprendió. ¡Estaba realmente deliciosa! Le pidió a Jack que le hiciese algo parecido algún día, mientras él tomaba su café. Cuando la gente empezó a abandonar la sala para ir al salón de baile, los nervios regresaron. Bueno, al menos había podido disfrutar un poco más de su comida antes de que volviese a cerrársele el estómago. Se limpió los labios con la servilleta antes de hablar, porque creía que sería mejor para sí misma que lo dijese ella primero.

Bueno, señor. Ya que me debe usted un baile, pongámonos en marcha antes de que nos den las doce. —Se había puesto de pie y se había colocado a su lado, tendiéndole el brazo. Y a pesar de que parecía estar bien y bromeando, temblaba por dentro.


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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 24, 2015 4:31 am

San Valentín Sangriento
Trama Global

Aquel comentario tatuó una sonrisa en su rostro, una sonrisa que no dolía mantener y que ni si quiera se percataba de que la tenía, pues aquella extraña felicidad explotó en su interior, causando dentro de ella tal desastre que en el exterior se mostró sin su consentimiento.  Los lobos seguían gruñendo, seguían pendientes de cada una de sus respiraciones, pero ahora se encontraban lejos, lejos donde no podía escuchar ni si quiera el murmullo de su furia, lejos donde sus ojos no se clavaban en su espalda con la intensidad pasada, lejos donde por fin, pudo dedicar toda su atención a su perfecto Dios.

Sus papilas gustativas habían sido las protagonistas de un gran carnaval de sabores, que bailaron por la extensión de su lengua y llegaron hasta sus ojos, los cuales muchas veces se habían cerrado, presos de aquella maravilla culinaria. El tiempo comenzó a correr a su lado, apenas sintiendo todos los minutos que habían pasado, pues ahora que los ojos añiles del contrario, la veían con tanta libertad y con tanto tacto, el tiempo decidía andar veloz a su lado. Intentó borrar aquella sonrisa de sus labios, pero aquellas palabras resonaban en su cabeza, como un eco infinito al que su mente pronto se volvió adicta.

Tomó su brazo, aferrándose a aquella extremidad, pues temía que si lo soltaba los lobos regresarían junto a ella, pero junto a el señor Blair se sentía segura. Lo siguió, ocultándose inmediatamente tras sus sombras, pues en cuando comenzaba a moverse las miradas se alzaban a él, hambrientas de saber lo que hacía y deseosas por ser las primeras en notar alguna indiscreción. Pero también estaban aquellas miradas que eran atraídas a él como imanes sin motivo aparente, pues aquella presencia que él portaba hacía que sus pasos se escucharan por toda la habitación, reclamando la atención merecida. Se identificaba con aquel tipo de personas.

Entraron al salón y sus ojos se asombraron. Había visto todos aquellos ornamentos, los había contado para asegurarse que no faltara ni uno solo, había escuchado las propuestas que varios diseñadores le daban a su jefe, pero no se había imaginado la forma que tomaría al ser terminado. Sus ojos se volvieron a perder, pero esta vez había ansia en ellos pues parecían demasiado lentos, incapaces de captar todo aquello que estaba ante ellos. Los globos y las rosas eran discretos, pero aquel aire sencillo era lo que hacía al lugar una obra maestra. Los focos daban un toque extra al ambiente, volviéndolo aún más privado. Pero aquella fragancia, tan dulce, tan suave, hizo que sus fosas nasales saltaran en regocijo por aquella delicia impregnada en el ambiente.

Pero sus ojos encontraron su camino de regreso, siendo guiados directamente de vuelta a aquellos zafiros, chocando en un silencioso intercambio de palabras. Sentía las miradas de los asistentes en su espalda, sabía que habría cientos más posadas sobre su acompañante, pero dejó de importarle, pues estaba a su lado. Con aquella sonrisa eterna bajó su mano hasta encontrar la contraria, comenzando a llevarlo a la pista de baile— Nunca terminamos el baile
14 de febrero — Hotel del señor Blair — Frío


OFF:

Tardé años en responderte, no sé qué te respondí, creo que sí te tenía que responder en este, por lo menos eso espero y nada, perdóname la vida.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 24, 2015 1:40 pm



San Valentín Sangriento Parte II

ʘ 14 DE FEBRERO ʘ HOTEL BLAIR ʘ FRÍO ʘ CON ÁNGELA ESPINOSA ʘ




Sus ojos, tan azules que dañarían la vista si se acompañaban continuamente, eran totalmente especiales. Los ojos de alguien que había pasado tantas calamidades que, cansados y pesarosos, ahora descansaban en una especie de intento de baile en aquel extraño hotel. La voz de Ángela era suave, era como una cálida caricia de agua tibia cayendo por la espalda. Lograba que Ferdinand se estremeciese. Terribles pero extraordinarios recuerdos recorrían su cabeza como si de un filme se tratase. Ángela estaba allí. Su madre era aquella muchacha que estaba frente a él. Y, de no ser porque los años le habían otorgado el don de la precaución, Ferdinand se hubiese fundido con ella en un abrazo frío pero cargado de emociones y sentimientos. Sin embargo, algo dentro de él le decía que debía esperar, que aún no debía desvelar quién era, por qué estaba allí y, sobre todo, por qué dedicaba su tiempo a aquella mujer desconocida. Aún no, Ferd, espera. La vocecilla de Pepito Grillo redundaba en su cabeza golpeando las paredes por dentro, exigiéndole extrema prudencia y cautela. En aquellos momentos se maldijo a sí mismo por no haber llevado un cortés regalo, aunque sabía para sus adentros que cualquier tipo de presente que pudiese darle a Ángela no sería más que algo banal y pasajero, que no podría compararse en ningún aspecto con la verdadera naturaleza de aquella situación: un encuentro, madre e hijo, después de siglos separados. Aún si le llevaba una rosa perecería en cuestión de unas cuantas semanas o quizás días. Sin embargo, lo que Ferdinand le ofrecería era algo más importante que una flor. Su eternidad. Con ella. Con la mujer que siempre había querido tener a su lado.

Le sorprendió –internamente, por supuesto– la capacidad de la vampiresa para deglutir con paz la comida mundana. Él, aún casi novato, no había podido ser capaz de probar bocado, ni de la deliciosa comida ofrecida, ni siquiera un breve trago del líquido rojo que se hacía llamar vino. Quizás también ayudase el hecho de que estaba completamente tenso y su cuerpo marmóleo había cerrado cualquier posibilidad de hacerse pasar por un mundano. Pese a ello, el baile estaba plagado de criaturas de la noche: licántropos y brujos, por lo general. Podía oler su sangre desde aquí, su apariencia mágica, e incluso se atrevería a asegurar que algún que otro Nephilim se había colado en el lugar; o hubiese sido invitado. De forma cualquiera, toda la atención de Ferdinand se había centrado ahora en... su madre. La contempló con delicadeza y disimulo mientras comía. Su pequeño y níveo rostro se comprimía para tragar, se relamía a veces y también presionaba con una exquisita pulcritud los labios para limpiarlos de cualquier resquicio de comida. Aún fingiendo que era una mundana, Ángela seguía siendo idealmente preciosa.


►►►


La sala a la que le acompañaron los camareros después de cenar –si es que a éso le podíamos llamar cenar, puesto que Ferdinand no había probado bocado de los exuberantes platos mundanos que le habían ofrecido– era un enorme salón de bailes lujosamente decorado con cuadros barrocos. A la esquina se podía divisar un pianista y, más allá, una orquesta. El espacio del escenario estaba vacío, por el momento, y todos los asistentes acudieron inmediatamente a la barra para pedir algunos cócteles con los que empezar a calentar motores. Sin embargo, Ferdinand, tenso como si acabase de salir de un baño de metacrilato, perseguía a Ángela sin apartar la mirada de su cabello rubio, sin soltar su mano; suave y delicada como una primera gota de rocío, y tan fría como un iceberg, pero que lograba transmitirle más sensaciones que cualquier otra mano a la que pudiese acceder. Si Ángela sólo supiese la mitad de las evocaciones que conseguía hacer florecer en el vampiro...

Cuando Ángela consideró oportuno devolverle la mirada, Ferdinand fue incapaz de evitar el crujido de su cuello descendiendo para encontrarse con aquellas pupilas oscuras con un ribete celeste. Sus labios se curvaron en una sonrisa ligeramente nerviosa, mientras escuchaba la proposición de la misma. Estaba compartiendo el primer instante con su madre, estaba re-aprendiendo a juntar los pedazos de su alma rota de forma que ésta fuese el nuevo combustible que pusiese en marcha su herido y muerto corazón.

Será más que un placer atender a sus lecciones, Ángela. – Aún le resultaba más que raro llamarla por su nombre –. Sin embargo, espero que no me niegue después un breve baile con usted... – se aventuró a pedir.

Ángela nunca había sido una persona dura e inmisericorde. Siempre había tenido ésa empatía y gracia natural que la ayudaba en toda ocasión, siempre había emanado esa paz, ésa tranquilidad, ésa concordia que tanto ansiaba Ferdinand por poseer consigo nuevamente. Quería completarla. Necesitaba completarla. ¿A ella también le dolería sentir así de lejos a su hijo?

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Mar Feb 24, 2015 3:11 pm

SAN VALENTÍN SANGRIENTO PARTE II

♠ 14 DE FEBRERO ♠ HOTEL BLAIR ♠ FRÍO ♠
Una vez la cena hubo terminado –más bien se trató de una especie de festín en el que él se regocijó interiormente observando cómo Mia se nutría, cómo disfrutaba de aquellos platos exóticos pero típicos–, los camareros hicieron lo acordado: comenzaron a guiar a la gente, después de los postres, hacia el gran salón de actos del hotel Blair. Había sido minuciosamente decorado y limpiado para la ocasión, ni un sólo detalle había escapado a los ojos saltones de la señora Pussmaid, y ello se notaba en el ambiente. Incluso las camisas de los camareros prescindían totalmente de una arruga. Erectos, se alzaban detrás de la barra de bar que había comenzado a llenarse de gentes pidiendo bebidas alcohólicas mientras que él entraba al lugar, acompañado de su irremplazable secretaria.

Adrien observó cómo todas las personas comenzaban a comentar acerca de la ornamentación del lugar. La gigantesca lámpara de araña que colgaba de mitad del salón atraía todas las miradas de los invitados, quienes, una vez habían obtenido sus bebidas, se habían acercado al centro de la pista para comenzar con las primeras charlas que posteriormente, seguramente derivarían en bailes. Para empezar la velada, Adrien había contratado a una orquesta que había comenzado suavemente con algunas arias no demasiado intensas, para que los invitados pudiesen charlar sin tener que alzar demasiado la voz. Mientras contemplaba aliviado por dentro que todo estaba saliendo a pedir de boca, Mia había deslizado su mano hasta encontrar la suya.

Un chispazo de pura electricidad se deslizó por el cuello del vampiro; quien, habiéndolo notado, no pudo evitar crujir los dientes sin demasiada sonoridad. Los dedos menudos de Mia entrelazándose con los suyos eran un estímulo tan potente como la mayor de las drogas del mundo, que provocaron que sus pupilas se dilatasen como si acabase de ingerir cocaína pura. Su piel caliente contrastaba con la suya, fría y dura como una baldosa de mármol, y parecía tocarle con total impunidad. No parecía importarle el hecho de notar que la mano de su jefe estaba mortecinamente congelada, no parecía haberle echado hacia atrás el hecho de tocar aquel iceberg y, es más, de arrastrarle con ella hacia el lugar de la pista con total suavidad. Su mente no se encontraba en disposición de negar nada, así que Adrien trató de controlar su nerviosismo interior y cerró los dedos con extrema delicadeza alrededor de la mano de su secretaria, en una suave y leve caricia que estimuló su lado más débil. Simplemente, hacía siglos, eones, que no mantenía un contacto así de cercano con una mujer. Más bien, jamás había experimentado algún tipo de contacto así. Mia era la primera mujer que había hecho que el vampiro destapase su lado humano y comenzase a burbujear como un brebaje brujil caliente en su interior. Mia era la primera mujer que miraba a los ojos y se perdía nadando en ellos con placer. Mia era la primera mujer que no se apartaba de él por mucho que las cosas se torciesen. Y por éso, y mil acontecimientos más, Adrien cedió su fuerza a la mundana de ojos transparentes, caminando tras de ella con las manos unidas mientras que la música empezaba levemente a elevar su sonido.

Una vez hubieron encontrado el lugar ideal para llevar a cabo el baile que habían dejado a medias previamente en su despacho –aún podía acordarse de aquella noche en la que la oscuridad les sumió a solas en un delicioso momento–, Mia se dio la vuelta y el vampiro, reuniendo todas sus capacidades de sumo cuidado, deslizó su mano izquierda por detrás de la cintura de Mia, y su mano derecha se deslizó con la de la muchacha a la altura de sus hombros. El miedo a hacer el ridículo había desaparecido en el mismo instante en el que sus torsos se hallaban pegados el uno con el otro y comenzaron a balancearse como la madre que acuna a su bebé cuando no para de llorar. La burbuja que no podía penetrar nadie más se había fortalecido, había conseguido que Adrien se olvidase de cualquier peligro posible, había conseguido que el vampiro tornase sus labios en una línea recta y sus ojos quisiesen comerse los de la muchacha.

Casi, casi podía notar a su roto corazón volver a latir. No con demasiada fuerza, pero comenzaba a hacerlo. Encontraba el carburante suficiente en los ojos de su susodicha. Y mientras ella los mantuviese abiertos, podría continuar sintiéndose tan vivo como el día que le vio nacer.



Última edición por Adrien L. Blair el Jue Mar 19, 2015 1:15 pm, editado 3 veces
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Se me pasaba por la cabeza ir a algún Burguer King después de la velada porque de seguro que Mishka se quedaría con hambre. La sola idea de ir con aquella indumentaria tan lujosa a uno de esos restaurantes de comida rápida me causaban tal risa que solo pude remediarla a medias, mostrando una sonrisa inflada. Aunque bien podríamos empalmar con lo que había pensado él para esa noche y yo no me quejaría. Esa fiesta estaba muy bien pero en realidad era trabajo, añadiendo también el hecho de que no estábamos solos.

Dejé de pensar en esas cosas rápidamente para disfrutar de lo que me podía ofrecer el trabajo puesto que tal vez no ocurría nada. Mis ojos se clavaron en los suyos cuando hizo un comentario que me ruborizó ligeramente. Había un dicho que decía que las grandes esencias se guardaban en frascos pequeños, y ese precioso halago se había visto reflejado en sus palabras. Pude haberle respondido perfectamente con que también guardaban los mejores venenos pero entonces le hubiera restado encanto, además, que no le quería discutir ni en broma aquello. Preferí degustarlo.

Cupo — corregí entre risas, obligándome a calmarlas para continuar comiendo el plato — No me lo dijiste pero me gusta — le guiñé un ojo y a continuación eché una mirada a mi alrededor. A su lado se me olvidaba la verdadera razón por la que estaba allí. Mi mirada revoloteaba entre todos los integrantes que parecían estar disfrutando de la cena gustosamente. Había algunas figuras que me eran familiares pero no me centraría en ellas si no causaban problemas.

Asentí con la cabeza conforme con el masaje que le debía. El momento tenso y extraño debido a las malas interpretaciones pasaron hasta que le rocé sin querer la pierna. Él no le dio ninguna importancia, y fue todo un alivio pero... ¿por qué? En realidad ya iba siendo hora de dejar esas tonterías atrás, de sentir vergüenza por todo cada vez que se pudiera mal interpretar nuestras palabras. Si eso ocurría era porque precisamente pensábamos en ello, porque en el fondo (o no tanto) lo deseábamos. Me rodé los ojos a mi misma, sintiéndome un pelín abochornada por mis pensamientos pero bueno... era parte humana ¿no? Pues ya está. Tal vez durante el baile podía sacar el tema ¡No de ejecutar ese "hecho" o... o... lo que fuese! ¡No, no, no! Sólo el dejar de ponernos nerviosos por ello.

Acabamos con los postres y la de forma progresiva las parejas iban abandonado el restaurante para regresar al hall. Seguramente se dirigirían a la sala de baile y eso me hizo sonreír, más aún la graciosa pregunta de Mishka — Con quien pueda aguantar mis pisadas. Nunca había acudido a ningún baile— emití unas pequeñas risotadas antes de que nos levantáramos y tomándole nuevamente del brazo nos dirigiéramos hasta una inmensa zona decorada para la ocasión. No se me pasó por alto los globos en forma de corazón que flotaban por la sala mientras varias parejas ya bailaban. No me imaginaba que Mishka fuera de los que le gustaban bailar, como yo tampoco pero debía seguir los mismos pasos que hacían los demás para continuar con mi función. De todas formas tampoco me disgustaba estar abrazada a él y contonear mi cuerpo al ritmo de la música.  

Y así fue. Alcé cuidadosamente los brazos hasta rodear con ellos su cuello esperando sentir sus manos rodeando mi cintura — No parece tan malo ¿No?. Después de que haya criticado estos momentos tan de cliché en las comedias románticas — sonreí permitiendo que mis dientes se asomaran entre mis labios y mis ojos se achinaran ligeramente tras la máscara.



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Por mi cabeza, donde en el fondo estaba adormecida la obscenidad y en ocasiones se desvelaba, se cruzó un pensamiento que surgió de forma espontánea a su comentario acerca de que le hiciera algo parecido a un mousse algún día. Del tipo de: "yo te hago lo que tú quieras, nena". No soy creyente, y si alguna vez había nombrado a Dios era por tratarse de una simple expresión, pero en esa ocasión le di las gracias por no haber dicho aquello en voz alta. A esas alturas seguramente no se molestaría, tan solo rodaría los ojos y hasta se reiría pero estaba tan asustado... Me aterraba estropearlo todo con mis estupideces pero sobretodo que creyera que era una más de mis conquistas. No lo era. Lo había intentado, muchísimas veces además,  porque se había convertido en una espina alojada en mi pecho la cual quería sacármela a toda costa. Pero ésta ya había avanzado demasiado hasta alcanzar mi corazón. Lo sorprendente es que no dolía... al contrario. La quería ahí, clavada. Ya no había vuelta atrás para mi, estaba vencido por ella y si me la arrebataban mi corazón se desinflaría  como si se tratase de un globo.

Soplaba un poco sobre la taza de café porque aunque estuviese riquísimo, la primera probada casi acaba derritiendo mis papilas gustativas. Tomaba un sorbo con mis ojos puestos en ella y sonriendo para mis adentros cuando había dejado la servilleta tranquila. La pobre no podía estar más retorcida. Pero me hacía gracia y a la par me hacía sentir algo esperanzado, al menos en parte porque significaba que yo tenía ese poder; el de ponerla nerviosa y obligarla a pensar bien antes de decir las cosas sin que sus labios temblaran. Bien podría ser porque se sentía incómoda pero no quise pensar en eso para no desanimarme. Quería disfrutar de esa noche.

¿Llevas zapatitos de cristal acaso? Bailaremos hasta el tiempo que estos estirados nos lo permitan — murmuré eso último a la vez que me ponía en pie cuando se había colocado a mi lado — ¿Por qué crees que he pedido café? — reí entre dientes y con ella agarrada a mi brazo nos dirigimos hacia la salida, siguiendo a resto — ¿Con quién ibas a bailar tú si me hicieras desaparecer?¿Eh? — volví a retomar el tema de hacerme desaparecer. Básicamente por cabezonería. Porque buscaba que ni en broma lo dijese y que además reconociese que jamás lo habría pensado; no al menos cuando estábamos de buenas. De haber podido hacerlo en el pasado lo hubiera echo en el Tailandés mandándome hacia un agujero negro o al mismísimo infierno.

Cuando traspasamos el umbral de la sala de baile muchos ya bailaban al son de una melodía de lo más melosa... pero había que reconocer que tenían buen gusto si no me había puesto ya a vomitar arco iris. Eso sí, la imagen de esos globos rojos en forma de corazón estuvieron a punto — Oh Dios... — musité por lo bajini al ver aquello. Me sentía inmerso en una de esas escenas románticas de alguna serie televisiva o de cine. Entonces se me vino la imagen "Casper", y la miré con una sonrisa divertida — Ni se te ocurra hacernos flotar durante el baile, que te veo venir. Seguro que fuiste de esas que soñaba con algo así — me burlé un poco de ella pero solo porque necesitaba esa falsa seguridad y endereza para  detenerme, para girarme hasta quedar frente ella y tomarla de las manos.

Las levanté lentamente hasta posarlas sobre mis hombros y guié las mías hasta acomodarlas en su cintura. Cogí aire con profundidad, dejándolo escapar suavemente entre mis labios. Estaba nervioso y mi mirada depositada en la de Emily lo admitía abiertamente. Entonces me percaté de la tontería que había dicho anteriormente, aquella sobre que mejor que no nos hiciera levitar en el aire porque ya me sentía así aún con los pies en suelo firme.  
—  ¿Qué te parece un mousse de chocolate con fresas? ¿O de turrón? ¿O tal vez de castañas? — y aquello fue lo que dije antes de decir otra cosa que nos hiciera regresar a esos momentos melancólicos o... más bien reveladores.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 28, 2015 3:53 pm

Asentí, sonriendo satisfecho de que le gustara mi propósito de año nuevo. Pero que redujera mi cupo de pullas sobre su estatura o edad no quería decir que fuera a dejar de chincharla por cualquier otra cosa porque, como siempre decía, era uno de mis hobbys favoritos.

Me terminé el café, que me había ido tomando a pequeños sorbos al mismo ritmo que Adel se tomaba su postre. Así que acabamos al mismo tiempo y al ver que muchas personas se habían levantado ya de sus asientos decidimos que era el momento de seguirlas.
-¿Nunca? -alcé las cejas. Aquello no me lo esperaba, pero tenía que haberlo imaginado, después de todo no había vuelto a ir al cine desde que era una cría, no estaba habituada a las "actividades mundanas". -Imagino que los nefilim cuando os "graduáis" (si es que eso existe) lo celebráis lanzando cuchillos o matando demonios.
Aunque pretendía ser una broma, una mueca se formó en mi rostro al pronunciar la palabra demonio. Desde que me poseyera uno, todavía no había superado del todo la experiencia y admito que les tenía algo de miedo. Pensaba que si había ocurrido una vez podía ocurrir de nuevo y la simple idea de perder el control de mi cuerpo me atemorizaba. Era el mismo temor que tenía en luna llena.

Dejé de pensar en ello y sonreí, esperando que no se hubiera notado mi cambio de expresión.
-El caso es...Ya que veo que estamos en condiciones igualadas, creo que bailaré contigo, sí.
Le sonreí, esta vez de verdad y no como un intento de enmascarar mi preocupación. Y hablando de máscaras...yo debía ponerme la mía para el baile. Saqué de un bolsillo del interior de la chaqueta un antifaz de lobo. Lo había visto cuando fui a comprar la máscara para la fiesta y no había podido evitar comprármelo.
-No había caído en que irías de rojo. Ahora vamos a parecer una pareja de frikis -me reí poniéndome la máscara. Caperucita y el lobo. Mi mente, que en demasiadas ocasiones va por libre, sacó del archivo una canción que más de una vez Conn había puesto en su coche, y comenzó a sonar en mi cabeza.
"Tú lo que quieres que te coma el lobo a ti solita, caperucita. Tú lo que quieres que te coma el lobo en mi camita, caperucita".
No, no, fuera modo aleatorio. Maldito Conn, que me perseguía hasta con sus canciones. Si Adeline supiera por qué me había ruborizado sin motivo aparente...Espera, la máscara camuflaba bien el rojo de las mejillas. Perfecto.
-Aunque un poco raros si que somos. Los dos juntos, quiero decir.

Coloqué mis manos en su cintura al mismo tiempo que ella rodeaba mi cuello.
-No, no parece tan malo...Me gusta -murmuré sonriendo como un reflejo de su propia sonrisa. -Pero si alguien nos pregunta, nos haremos los duros y seguiremos criticando esas pasteladas.
Bailar así no era tan difícil, pues era simplemente estar pegados y movernos al son de la música. Esas dos cosas las podía hacer.
Por otro lado, era incapaz de despegar mi mirada de Adeline. La verdad es que me daban ganas de comérmela, pero léase esto de manera más tierna y no con la letra de la canción de Caperucita en mente...por favor.
No estaba seguro de si Adel se daba cuenta de esto, porque aunque la máscara ocultara parte de la cara, los ojos eran perfectamente visibles y mi mirada reflejaba bastante bien lo que se me pasaba por la cabeza.

Este pensamiento me hizo apartar la mirada y entonces...vi que Jackson también estaba allí. Llevaba una máscara también, pero incluso así era imposible no reconocerlo. ¿No había más sitios en Nueva York? Uy, y bailaba con una morena. ¿Cómo pretendía Emily que me llevara bien con él? Tonteaba con ella y luego en San Valentín se dedicaba a llevar a otras a...La verdad es que en sí era raro que Jackson se hubiera tomado la molestia de llevar a una chica a un sitio como aquel en una fecha como aquella. Umm...That's suspicious.
-Acabo de ver a Jackson bailando con una chica que no es Emily. Si se lo cuento ella dirá que puede hacer lo que quiera porque no tienen nada pero...no sé, ¿eh?
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 28, 2015 7:17 pm

San Valentín Sangriento
Trama Global

Y ella seguiría preguntándose cómo era que en el momento en que su cuerpo se pegaba al de su jefe todo dejaba de tener sentido alguno. Su mente se perdía en una nueva y magnífica dimensión en el que sólo estaban ellos dos, sus ojos se fundían con los contrarios, intentando descifrar aquello que había detrás de los mismos, pero a la vez diciéndole todo aquello que ni si quiera ella sabía que le quería decir. La forma en la que suelo estaba desapareciendo bajo sus pies, la forma en la que su corazón se aceleraba como si hubiera terminado de correr por la mañana, pequeñas cosas que ella misma negaba, pequeñas cosas que, en realidad, eran tan grandes que paraban el tiempo.

De nuevo notó la forma en la que el cuerpo ajeno cambió ante su tacto. Sus manos se volvían cálidas, capaces de sostener en ellas a una bomba de jabón sin romperla. Sus brazos se volvían afables, envolviéndola en ellos como si fuera de cristal, una delicada y única pieza que podría romperse con el tacto de su aliento. Pero sus ojos se volvían en una trampa mortal en donde moría lentamente de una forma indolora. Ella por lograr ver esos ojos soportaría aquel sufrimiento lento de la agonía todo el tiempo, pues se volvía adicta a su color azul cielo.

Olvidó el lugar donde estaban, olvidó todos aquellos lobos que los comían con las miradas, olvidó que se trataba de su jefe, pues en ese mismo momento se transformó en Adrien. Aquel nombre que su mente pronunciaba parecía una caricia que pasaba por cada rincón de su organismo, una caricia que tomaba posesión de los latidos de su corazón, él ahora era el director de la orquesta que era aquel ritmo. Un Adrien que, sabía en algún lugar interno de su mente, era suyo por esos breves momentos, que por muy efímeros que fueran, ella los guardaría en la caja pandora de sus recuerdos.

Sus cuerpos se balancearon  al compás de aquella melodía tan agradable, como si estuvieran solos en aquel enorme lugar y como si aquella pista fuera infinita. Dejó que los brazos de Adrien la guiaran por toda la pista, dibujando una extraña danza en el suelo de aquel salón. El tiempo esta vez se portaba amable con ella, deteniéndose en aquellos segundos, siendo misericordioso con su alma por primera vez en su vida, pues estar en los brazos de Adrien le encantaba, lo admitía por vez primera, dentro de aquellos brazos podía sentir que llegaba a casa por fin.
14 de febrero — Hotel del señor Blair — Frío
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 28, 2015 11:05 pm

SAN VALENTÍN SANGRIENTO PARTE II

♠ 14 DE FEBRERO ♠ HOTEL BLAIR ♠ FRÍO ♠
Aquel momento parecía ser etéreo, parecía haberse disipado de cualquier tipo de mundo. Se había creado una especie de burbuja alrededor de ambos que les impedía encontrar cualquier otros ojos, cualquier otros labios, cualquier otros párpados. Y aunque en el fondo de su ser moría de ganas por continuar allí, pegado a aquella mujer que irónicamente le otorgaba la vida, era una certeza aún más latente el hecho de que aquel momento debía terminar.

Algo por dentro de él le hacía querer quedarse allí. Quería pasar la eternidad que se le acaciaba por delante y no desprenderse jamás de aquel cuerpo caliente. Quería aferrarse a ella, quería explicarle por qué se regía el mundo, por qué rotaba el planeta Tierra, por qué las alas de las mariposas son de colores, por qué sale el Sol cada día para dejar paso a la brillante y pálida Luna. Y, sin embargo, estaba alargando mucho más de lo necesario aquella lenta agonía; aquella que sólo él podía sentir por dentro, que comenzaba a devorar sus órganos internos comenzando por su pecho y terminando por su mente. Había comenzado a delirar. Su fragancia era tan intensa e irresistible que había olvidado por completo cómo se hacía el amago de respirar. Únicamente el aroma del menudo cuerpo de la mundana se rendía en él, ejercía tal fuerza gravitatoria que Adrien caería desplomado. Interiormente, libraba una batalla que sabía que tarde o temprano tenía que perder. Pero allí se encontraba, estirando los segundos como si de chicle se tratasen, esperando con la suave mano de Mia sobre la suya, y con su abdomen completamente plano y perfecto pegado al suyo. Aquel sinuoso baile no era más que la despedida silenciosa de algún tipo de encuentro secreto. Aunque no era secreto. Podía sentir las miradas desafiantes de los Nephilims clavarse en él, deseando ferozmente que cometiese cualquier tipo de despiste para clavar sobre él sus dagas plateadas. Cerró los ojos al imaginar tan trepidante atrocidad, y enterró su rostro en la clavícula de la mundana, embriagándose y emborrachándose al cien por cien de la misma.

No, no... Un poco más aún, un poco más...

La aguja de los segundos se deslizaba inexorable en el reloj de muñeca del vampiro. Tic-tac-tic-tac-tic-tac... Y así sucesivamente. Y daba una vuelta, y daba otra vuelta, y así, Adrien perdía la noción del tiempo mientras rogaba silenciosamente, a cualquier que le escuchase, que Mia siguiese el plan establecido aquella noche. No podía perderla. No a ella.

Mi choffer estará esperándote fuera, Mia. Debes irte.

La expresión de asombro de la muchacha ante éstas palabras era algo completamente esperable. Adrien había prometido una noche especial para ambos, pero, desgraciadamente, había confiado demasiado en las palabras de Danielle como para ponerla en peligro. Sabía perfectamente que todos los asistentes allí podrían arreglárselas solos, pero Mia sólo era una mundana más, y seguramente se desmayaría ante cualquier acontecimiento que para ellos fuese completamente normal. Sin embargo, Adrien ya había perdido demasiados minutos usando como almohada el fresco perfume de la muchacha; y, entrelazando sus dedos con los de ella y sintiendo nuevamente ésa calidez tan característica de la morena, tiró de ella con suavidad para llevarla a la puerta trasera, donde, efectivamente, su choffer estaba esperándola con la puerta de la limousina abierta y el calefactor encendido al máximo, para que Mia no pasase frío en lo que era llevada a casa. Y aunque el pecho de Adrien se estaba resquebrajando a la mitad como si lo hubiesen golpeado con la más dura de las piedras, besó la mano de su secretaria y la dejó en manos del choffer, quien la llevaría a casa y se quedaría todo el día haciendo guardia en su puerta, como así habían acordado. A continuación, Adrien cerró la puerta trasera y volvió, ésta vez sólo, al gran salón de bailes, ajustándose la corbata con breves pasos.

Sin el calor de Mia, había cambiado a una dimensión totalmente hostil y fría. Pero lo peor de todo aún estaba por llegar.

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Sáb Feb 28, 2015 11:08 pm

SAN VALENTÍN SANGRIENTO - HOTEL BLAIR - 14 DE FREBRERO

El Ilusionista hace aparición en escena. Su aspecto es un tanto extraordinario y, tras los aplausos del público, hace una pequeña reverencia hacia el mismo.

– ¡Buenas noches, querido público! – el carismático Ilusionista comienza a hablar con las manos alzadas, que oculta tras un par de guantes –. ¡Es un gran honor para mí estar aquí ésta noche con todos ustedes!

El Ilusionista espera a que los aplausos terminen para proseguir su discurso. Una azafata le cede un micrófono para que se le escuche mejor.

– ¿Qué tal les está yendo la noche? Ésta noche tan especial, en la que se respira júbilo en el ambiente, alegría, paz, amor... En fin, todas aquellas cosas de las que un soltero como yo no debería hablar sin estar al tanto – espera las risas –. Sin embargo, los hay aquellos que dicen que el amor no es más que una ilusión, una creencia, algo irrisorio. Pese a ello, las personas como yo mantenemos la creencia de que de ilusiones también se vive, ¿verdad?

El Ilusionista saca una pelota del bolsillo y juguetea con ella lanzándola entre sus manos. A posteriori, la lanza hacia el público, transformándose ésta en su transcurso por el aire en una enorme cinta blanca con ribetes negros, seguida de una explosión de confeti que llena toda la sala. El Ilusionista espera los aplausos.

– ¡Dejemos volar nuestra imaginación, querido público! – El Ilusionista se pasea por el escenario y, en un giro de muñeca, suelta dos o tres palomas blancas que recorren la estancia, seguidas de un humo grisáceo y de una pequeña canción de fondo.


Última edición por Adrien L. Blair el Mar Mar 10, 2015 2:25 pm, editado 1 vez
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¿Zapatitos de cristal? Con una ceja enarcada, dirigió la mirada hacia sus propios pies, cuyos tacones relucían transparentes, salvo por las cintas negras que los sujetaban, y estuvo tentada de girar sobre sí misma para que los viese, pero la simple idea le hizo sentirse tan estúpida, tan infantil y tan pava, que la desechó con la misma rapidez con la que se le iba ocurriendo. Qué vergüenza, por favor… Así que se limitó a alzar los hombros mientras él se levantaba y se enganchaba de su brazo.

Bueno, no tenía tanto dinero para unos de cristal y me tuve que conformar con una imitación barata —sonrió—. Pero me alegra saber que voy a sacarles partido, desde luego. —Rodó los ojos ante la broma de la desaparición de nuevo mientras caminaban hacia la sala que habían dispuesto para el baile—. Seguro que algún chico podría encontrar por ahí para seducir con mis artimañas de bruja… Si supiese cómo hacer desaparecer a alguien, desde luego. Aún así, ya hasta me he acostumbrado a ti y todo. Me daría pena que te fueses sin saber hacia dónde podía haberte mandado. Además, si no te he convertido en polvo a estas alturas, Jackson Evans, creo que nunca lo haré.

Cosa que realmente pensaba, desde luego. Si no le había hecho explotar el día del Tailandés, donde se habían dicho cosas tan hirientes que pensó que nunca podría llegar a perdonarle por ellas, ya nunca lo haría. Lo que le ayudaba a descartar, desde luego, la posibilidad de que tuviese esa habilidad. Para tranquilidad del chico y de todos los que alguna vez habían despertado algún sentimiento de odio en ella. Como Venus. Y no habría pensado en esa mujer si no le hubiese parecido verla sentada en una mesa acompañada de otro nefilim; durante un segundo se quedó con la mirada fija en ella, intentando convencerse de que en realidad era alguien que se le parecía simplemente. Eso era todo. Porque, ¿qué iba a hacer ella allí?

«Trabajo» pensó lánguidamente. Una sombra agria se posó sobre su corazón, pero la voz de Jack le rescató pronto de esa oscuridad, llamándole la atención y haciendo que alzase la mirada hacia el techo, donde cientos de globos con forma de corazón flotaban. Adoptó una expresión que bailaba entre la diversión y el repelús. ¿En serio? Madre, menuda horterada más grande. Con lo bonito que había dejado el hotel el dueño del mismo, ¿cómo demonios se le había ocurrido poner algo así? Pero quedó en un segundo plano al escuchar de nuevo a su acompañante, cuyo comentario hizo que su rostro se sumiese en la incredulidad.

¿En serio, Jackson Evans? ¿A una bruja? Puede que no sepa hacer desaparecer pero te garantizo que se me ocurren otras cosas divertidas a las que podría someterte si vuelves a decir algo así —rió.

Entonces se detuvieron. Y los nervios, que habían quedado solapados por el amargor de imaginar que esa mujer estaba siquiera en el mismo lugar que ella, regresaron a flor de piel. Estuvo a punto de salir corriendo cuando Jack le cogió de las manos para colocarlas sobre sus hombros, y mucho más cuando posó las suyas, grandes, sobre su cintura. Dios santo, nunca se había dado cuenta de lo delgada que era, que casi podía rodearla por completo con ambas. Nuevamente agradeció que la máscara le cubriese el rostro, porque había enrojecido hasta la raíz del pelo, casi, y agradeció también haber hecho que la cola se le enrollase más bien sobre las caderas. Pero lo que terminó de hacerle temblar fue que percibió abiertamente la misma inquietud de sus ojos; afortunadamente el bailar al ritmo de la música le ayudó a disimular eso. ¿¿Qué demonios les pasaba a los dos?? Respiró pesadamente, intentando concentrarse en otra cosa que no fuese esa sensación que le recorría de pies a cabeza.

Oh, sorpréndeme. Aunque no lo creas, tengo bastante fe en tus habilidades culinarias y en tu inventiva —consiguió decir medio riéndose.

El baile duró… no supo cuánto tiempo más. Pero al mismo tiempo resultó una eternidad y un instante. Empezó a odiar el momento en que había aceptado a ir con Jack, porque mil sentimientos y mil sensaciones bullían constantemente dentro de su cuerpo. Y lo odiaba. Lo odiaba mucho. No quería sentirse así. Quería entender qué demonios le pasaba para poner un condenado remedio. Resultaba tan ridículo que ella, una mujer hecha y derecha de veintisiete años estuviese comportándose como una cría, temblorosa e inexperta ante… Ante…

Apareció en ese momento un hombre joven de aspecto un tanto estrafalario, borrando cualquier atisbo de pensamiento anterior que hubiese podido tener, y de pronto la broma sobre hacerle desaparecer se le cruzó por la cabeza de nuevo.

Oh, te juro que yo no tengo nada que ver con esto —comentó, de nuevo entre risas, al ver que empezaba a hacer juegos de magia e ilusionismo delante de ellos. Habían dejado de bailar, pero permaneció cerca de Jack por inercia, ya que, a pesar de todo, seguía siendo desconfiada ante cualquier criatura que pudiese hacer gala de cualquier tipo de poder. No se percató, no obstante, de que su mano se había escurrido hacia la de él para mantenerla bien sujeta.


There's a lady who's sure all that glitters is gold, and she's buying a stairway to heaven

Emily Yates
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No, nunca. La última película que vi fue una americanada tan incoherente y absurda que parecía más una película de humor — se me escapó una pequeña risotada al acordarme de ella, de la que habíamos visto en el cine el día de mi cumpleaños — Desde entonces duermo mejor, me di cuenta que tampoco me pierdo mucho por no ver películas de ese tipo, y me imagino que las comedias románticas deben ser incluso peor. ¿Graduarnos dices? No, no lo hacemos, pero no te alejas mucho de cómo nos iniciamos — le medio sonreí con cierto aire entristecido que traté de hacerlo desaparecer al poco. Me había fijado en su gesto cuando bromeó con matar demonios, aquel que delataba que se había acordado de una situación que los dos, o más bien los tres si contábamos con Emily queríamos olvidar.

Me hice la tonta, como si no me hubiese fijado en ese gesto y seguí devorando el postre que se acabaría en nada. En el momento que se puso la máscara lo miré con una sonrisa burlona que amenazaba con resquebrajarse para reír. De verdad que parecíamos una pareja friki que les había dado por ir de lobo y caperucita roja, sólo que yo en vez de llevar fruta fresca y dulces para mi abuelita, llevaba un cuchillo serafín destinado a cualquier subterráneo o demonio que la liara en la fiesta.

La máscara te viene que ni pintada. Ahora entiendo por qué no la llevabas puesta desde el principio — volví a reír — aunque hubiera sido gracioso ver cómo te la ponías de visera mientras comías.

Una vez en el centro de la sala junto al  resto de invitados, nos enlazamos en un abrazo danzante que de momento iba viento en popa — Por supuesto— fruncí el entrecejo para hacerme la dura a pesar de que con la máscara no se podía apreciar demasiado — tan solo estamos aquí por motivos de trabajo, tú has venido como  mi ayudante personal. Es obvio, cualquiera lo entenderá — sonreí por lo ridícula que sonaba esa excusa cuando sin querer reconocerlo estábamos disfrutando de lo lindo del momento.

Mientras yo eché un vistazo a mi alrededor para asegurarme que todo iba bien, la voz de Mishka hizo que regresara a su mirada. Lo que me contó me hizo entreabrir la boca de puro asombro. ¿En serio? ¡pero demonios! ¿Cómo me atrevía a sorprenderme si ese tío era un cerdo?. Con todo el descaro del mundo al ser empujada por el coraje, empecé a mirar a mi alrededor; primero a la izquierda dando violentos giros de cabeza y luego a la izquierda. Nada profesional, lo sabía, pero ahora estaba actuando como la chica que había acudido al cumpleaños de Emily y Mishka. Entonces los vi, y en cuanto lo hice me volví a Mishk como si mi mirada se hubiese espantado — Que no tienen nada, eso dice ella...¿Pero quién invitaría a un capullo a su cumpleaños si no siente algo por él? Aunque pensándolo mejor bien podría tratarse de lástima — murmuré con toda la mala sangre del mundo.

Iba a continuar rajando sobre él hubo un extraño efecto en la iluminación de la sala que me hizo callar y girarme hacia dónde provenía. Resulto ser un ilusionista que nos ofrecía un espectáculo. Me coloqué al lado de Mish escuchando con atención, atenta por si aquello podría resultar una estratagema para atentar contra los que estábamos allí. Tenía que pensar mal de todo si había acudido para velar principalmente por la seguridad de los mundanos. Así que, aunque los efectos que estaban realizando eran realmente bellos y fascinantes, no podía disfrutarlos.



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¿En serio llevaba unos zapatos de imitación de cristal? No jodas. Me incliné un poco hacia un lado y miré hacia abajo, descubriéndolos. Cómo se notaba que me había fijado solo... en lo que me había fijado, dejémoslo ahí. Pero así éramos los hombres ¿qué le íbamos hacer? Los pies estaban demasiado bajo y lejos de lo más... interesante. No quise decir nada al respecto, y tampoco añadir algo más al asunto de la desaparición porque ya me quedé totalmente satisfecho con sus palabras, y eso pudo verse fácilmente en la sonrisilla ladeada que se asomaba por mis labios. Eso sí, no me iba a guardar un comentario sobre algo que dijo entre medias.

No creo que te hiciera falta ninguna artimaña de bruja para seducir, como hiciste con el camarero de esa cafetería tan fina a la que fuimos — Le miré de reojo para cuando entrara en contacto con su mirada, alzar las cejas de forma elocuente. Y es que jamás se me olvidará ese ataque de celos que me dio por ese pringado; que ni le conocía ni nada al chaval, que podía ser muy buena gente y todo eso, pero ya lo odiaba. Así funcionaban los celos ¿no? Odiar al "rival" sin justificación alguna.

De pronto me dio la risa floja que por fortuna pude acallar con el dorso de mi mano. Su amenaza fue de lo más divertida y de lo más sugerente si pensábamos en la última tendencia en el género femenino, que  tras leer una absurda trilogía erótica muchas estaban más que dispuestas a someterse a ciertas actividades masoquistas, claro está, por un tío podrido de pasta. A veces el mundo de los humanos podía ser más oscuro que el de las sombras.  — Quién sabe, lo mismo me gusta que me sometas a esas cosas divertidas — me burlé  una vez había controlado la carcajada, la cual desapareció del tirón cuando nos disponíamos a bailar.

Ahí se me quitaron todas las tonterías y todas las ganas de picarla. Fui firme,  decidido, cuando elevé sus brazos para que me abrazase y yo tomase su cintura. Confiando que no tenía por qué temer si lo que Desmond me dijo era cierto y ese casi nunca se equivocaba: yo al menos nunca lo había visto hacerlo. Estaba convencido de que jamás me daría la patada, es más, que podría corresponder incluso a mis sentimientos.

Percibía cierta tensión entre nosotros mientras bailábamos y nos enfrascábamos en esa conversación tan trivial para tratar de ahogar esa incómoda sensación. Era incomoda pero no desagradable... algo muy raro. Le di respuesta con un asentimiento de cabeza a lo último dicho, ya pensaría de qué prepararle el mousse porque ese no era el momento de hacerlo. Mi mente divagaba acerca de cómo me atrevería a decirle lo que sentía; me preguntaba si era mejor manifestarlo con actos que con palabras... porque éstas últimas se me daban como el culo. También me preguntaba si ese era el momento idóneo, o tendría que esperar cuando la fiesta acabara. No importaba. Ya no podía darle mas vueltas porque un tipo apareció para hacer trucos de magia.

Junto a Emily, me volví para presenciar su gran presentación que dejó pasmados a todos. Los aplausos lo corroboraban. — ¿Segura? Es obvio que estáis compinchados — murmuré riendo también, con la mirada fija en el joven mago que posiblemente se tratara de un brujo. Así no tenía mérito, de serlo yo también haría virguerías. No reaccioné al momento en el que Emily me tomaba de la mano, hasta que sentí una patada mental proveniente de mi sentido común. No podía desaprovechar el gesto por culpa de los nervios. Así que entrecrucé mis dedos con los de ella fortificando más la unión de nuestras manos. Acto que hice con mi mirada fija en el ilusionista e intentando prestarle toda la atención que merecía. No estaba de acuerdo en eso que dijo que de ilusiones se vivía pero por esa noche no se lo iba a discutir.
En cuanto pida voluntario, levanto la mano — susurré, sonriendo con picardía pero dándole total seguridad de que lo decía muy en serio.



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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Lun Mar 09, 2015 11:57 pm

La sala a la que nos conducen los camareros lentamente después de la comida es realmente amplia. Me he alojado en muchos hoteles, en muchos caserones, casas y mansiones, pero he de reconocer que sin lugar a dudas, este tiene uno de los salones de baile más bonitos que puedo recordar. Aferrada a la mano de Ferdinand, observo con curiosidad los hermosos cuadros barrocos que decoran la enorme estancia.

Los dedos helados del muchacho sobre mi mano me distraen de otros pensamientos más tristes y nostálgicos, en los que mi hijo estaba conmigo. Resulta irónico que en la noche de los enamorados esté pensando en él, pero es que, si nos apegamos a la realidad, al único hombre al que he querido de verdad en mi vida, en mi larga y extensa vida, ha sido a él. Sólo a él. El resto no eran más que marionetas insulsas. Por supuesto, claro que siento un gran cariño por Ronald, por ejemplo, o por Sergei y el resto de mis subyugados, pero no alcanzan ni de lejos la intensidad ni la complejidad del amor que siempre he profesado por mi hijo. Mi niño. Mi pequeño. Qué lejos está siempre de mí… Sin embargo, mientras Ferdinand, este joven con su mismo nombre, camina a mi lado, ya no me siento tan lejanos esos momentos ni me siento tan sola. Su compañía juvenil me resulta agradable, a pesar de que se trata de un vampiro como yo, evidentemente, solo que algo más joven. Probablemente yo con la edad con la que fue transformado ya era madre.

Mis ojos también captan el movimiento de los músicos –el pianista y la orquesta–, de los camareros y los comensales. De las jóvenes parejas que salen a bailar y de las que prefieren mantener la distancia aún. Cada persona manifiesta un lenguaje que difiere completamente de la anterior. Sentimientos complejos, entrelazados, oscuros, profundos, intensos, secretos… Siempre fue buena fisionomista, y Armand me enseñó bien a potenciar esa habilidad, porque tanto para la vida como para los negocios, al final acaba resultando algo fundamental. La idea de instruir a un muchachito ingenuo me divierte, por eso lo hago, así que le observo desde la diferencia de nuestras alturas con una sonrisa maliciosa en el rostro.

Mi querido Ferdinand, puedes tener ese momento ahora mismo. —Le tomo la mano derecha mientras coloco mi izquierda sobre su hombro. Cuando estamos bien colocados, empezamos a seguir el ritmo de la música y yo, girando sobre mí misma, moviéndome en el mismo sitio o simplemente dejándome llevar, analizo—. Mira, ese es nuestro anfitrión, Adrien L. Blair. Es un vampiro, como nosotros, pero sólo hay que mirarles a él y a la joven muchacha que les acompaña para saber que su deseo por ella le perturba enormemente. No le culpo. Por otro lado… —Un giro me hace tener un panorama mejor de otra pareja—. Ahí tienes uno de los senadores con una mujer que, obviamente, es su esposa. Cosa que le hastía. ¿Ves la expresión seria de sus ojos y el rictus de sus labios? Súmalo a su posición tensa. Obviamente están juntos por guardar las apariencias. Lo que contrasta enormemente con esa adorable pareja. La que son una jovencita rubia no demasiado alta y el muchacho del pelo castaño con máscara de lobo. No pueden aproximarse más porque entonces no podrían moverse.

Me río y continuamos hablando, o quizás más bien continúo hablando mientras él me escucha, casi embelesado, podría decirse. A lo mejor se siente eclipsado por mi belleza, pero en sí sólo despierta una fraternal ternura que me hace hablarle con dulzura, nada más. Sin embargo, algo hace que mi sonrisa desaparezca levemente. Es complicado explicar el qué, pero un escalofrío recorre mi nuca cuando observo la expresión de nuestro anfitrión mientras habla con la muchacha que le acompaña, y el rostro de ella tampoco me hace sentirme tranquila. Probablemente sólo sean imaginaciones mías, pero algo ha enfriado el ambiente y no sé deducir qué es. Entonces el salón se oscurece, aparece un ilusionista y terminamos nuestra danza para prestarle atención. Creo que soy la única persona que no puede disfrutar del todo de sus artimañas, porque permanezco nerviosa, con los brazos cruzados en el pecho, junto a Ferdinand. No comprendo qué me inquieta. Nada tiene sentido. Y sin embargo está ahí… Como si algo malo fuese a pasar.
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 10, 2015 4:48 am


SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte II} → San Valentín → con: Katerina M. Blackblood → Salón de baile. 

Hetera tenía la mirada fija, clavada como un ave de rapiña sobre los movimientos de los presentes, buscando algo que saliera de lo común. Mientras bailaba en compañía de su parabatai no podía evitar imaginarse como se habría visto él, si hubiera sobrevivido a la fatídica mordida. Sería alto, de un metro ochenta, por lo menos, y tendría hombros varoniles… suaves al tacto… Cerró los ojos unos segundos mientras daba pie a su imaginación. El cabello rojo se arremolinaría sobre su frente en dulces bucles, despidiendo el olor a vainilla de su cuello y la calidez de su abrazo. Por un momento sintió la nostalgia ahondar en su corazón, socavando sobre cimientos hacía ya años enterrado; como una polilla –diminuta pero implacable- que come poco a poco las vigas de madera hasta que estas se desmoronan, reduciéndose a poco más que vestigios.  

Hetera abrió los ojos y se encontró la fría mirada de Katerina, aunque sabia que en su fuero interno ella quería trasmitirle seguridad. Ambas conocían el dolor de la pérdida y más temprano que tarde la nostalgia que se acumulaba con los años salía a relucir. Inspiró aire tan hondo como fue capaz, mientras elevaba una turbia mirada al techo del hotel. Cuando bajo la mirada una vez más se veía completamente recompuesta, como si no hubiera estado pugnando contra sus propias lágrimas hacía tan solo segundos. Iba a estar bien. Tenía que estarlo.

Pasaron segundos. Minutos. El tiempo no era su aliado, se sentía aburrida en aquel lugar, y probablemente a estas alturas ya no sucedería nada fuera de lo normal. A punto estuvo de comentarle esto a su compañera cuando pudo observar por el rabillo del ojo que la acompañante del vampiro estaba siendo escoltada a la salida tan pronto como empezó el show de magia. ¿Casualidad o treta? Las nefilim se apostaron a un rincón de la población que se había reunido para dar ovaciones brujo con pinta de steampunk. No podía negar que aquel espectáculo le resultaba escalofriante y entretenido a la vez. Le recordaba a esa escena de un libro leído hacía ya muchos años. Un brujo jugando a ser un humano que juega a ser brujo. Esperaba que ningún rayo de poder luminiscente se desviara hacia el público mundano.


Última edición por Hetera Greyjoy el Mar Mar 24, 2015 4:28 pm, editado 1 vez
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Mar Mar 10, 2015 2:29 pm

SAN VALENTÍN SANGRIENTO - HOTEL BLAIR - 14 DE FREBRERO

El Ilusionista vuelve a escena con la misma canción de antes acompañándole de fondo. Con una gran sonrisa en el rostro y las manos abiertas en dirección al público, comienza a predicar su siguiente truco:

– ¡Señoras y señores! ¡Me permitirán un minuto de su tiempo en ésta magnífica velada, si es posible! Para mi siguiente truco necesitaré de un voluntario o voluntaria que se preste.

:!: JUEGO DE DADOS :!:

Los usuarios de los personajes deberán efectuar una lanzada de dados –concretamente, el dado Fallo/Acierto–  ateniéndose a los siguientes resultados:

:arrow: Fallo → No participará en el truco.
:arrow: Acierto → Participará en el truco.

En caso de haber más de un acierto, el Ilusionista efectuará su truco con la primera persona que haya conseguido dicha puntuación.

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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Vie Mar 13, 2015 2:07 pm



San Valentín Sangriento Parte II

ʘ 14 DE FEBRERO ʘ HOTEL BLAIR ʘ FRÍO ʘ CON ÁNGELA ESPINOSA ʘ




Sus labios se curvaban entre una expresión de admiración y de sorna cuando escuchaba las palabras de Ángela. Se sentía como su pequeño discípulo, dispuesto a aprender de la mano de su progenitora. La misma parecía haber encontrado un sitio más que acomodado en aquella especie de sociedad neoyorquina, mientras que Ferdinand no era más que un cero a la izquierda que se las había visto difíciles para poder conseguir una entrada para aquella exquisita cena. Había participado en miles de sorteos, había rogado, implorado, a su jefe, un pequeño adelanto de su sueldo, había llegado a plantearse incluso el ir pidiendo por las calles como un mendigo, de no ser porque su orgullo se lo devoraba lentamente como una boa constrictor. Sin embargo, y cuando ya había perdido todo atisbo de esperanza, Ingrid había asomado la cabeza por la puerta de su habitación y le había prestado el dinero para ir. Aún no sabía ni cómo iba a agradecer a su menuda compañera de piso el hecho de haberle prestado el dinero, y tampoco sabía de dónde había sacado Ingrid aquella ingente cantidad de dólares. Hasta donde Ferdinand tenía entendido, Ingrid era tan pobre como las ratas, y si estaba estudiando en la Universidad era por la beca que su padrastro le había conseguido. Y él no había tenido la delicadeza de preguntarle siquiera cómo diantres podría devolverle el dinero, o el favor. Sabía que Ingrid no dejaría que Ferdinand le reembolsara el importe del billete que luego fue a comprar con tremenda ilusión infantil.

Todas aquellas cosas habían merecido la pena. Todos y cada uno de los instantes de angustia en los que pensaba que había tirado por la borda las esperanzas de poder conseguir un pasaje para aquella cena; todas las ensoñaciones en las mañanas antes de ir a su cama para fundirse en el letargo; todas las incertidumbres, las preguntas, los centenares de años que había soportado apartado de su madre... Habían merecido completamente la pena. La sensación que le invadía teniendo a Ángela de su lado, aferrado a su brazo, era enteramente diferente e incomparable a cualquier otra que hubiese podido sentir antes. Se sentía conmovido, reconfortado; en pocas palabras, completo. Su voz suave, que se dirigía a él, exclusivamente a él, acariciaba sus recuerdos haciéndolos saltar como una chinche en su interior. Algo había dentro de él que le pedía a gritos confesarle a Ángela quién era realmente, por qué estaba allí, y por qué jamás iba a permitir que nadie los separara de nuevo.

Todos guardan las apariencias de una forma bastante admirable – consideró Ferdinand, asintiendo a todas y cada una de las directrices de las que Ángela se valía para explicarle a su hijo de la situación existente en aquella sala. Todo parecía estar fabricado de una tela artificial que tardaría poco en romperse. Las apariencias estaban a la orden del día, y el espectáculo que se había abierto paso a continuación en el escenario de aquel magnífico salón de bailes llamaba la atención de todos los espectadores. Excepto la suya, que seguía clavada férreamente en Ángela. No existía nada más –. ¿Y usted, Ángela? ¿También se deshace en una fachada de formalidad cortés? – preguntó. Dejó pasar unos segundos –. No me cabe duda de que no. Si veo su rostro, y mis ojos se posan sobre los suyos, veo mil y un elementos de un puzzle infinito que no sabría resolver. Sin embargo... tenemos toda la eternidad por delante. – Hizo una breve pausa –. ¿No es así?

Una cálida sonrisa inundó su rostro, tratando de transformarse en una manta envolvente con Ángela. La tentación de revelar su identidad cada vez era más latente, pero aguantaría. No podía decirle todo lo que pasaba por su mente en aquellos instantes, pues corría el riesgo de ser tachado como un mentiroso y, probablemente, todos los secuaces que custodiaban a Ángela se tirarían sobre él para despedazarle como los unos a los traidores. Sería contraproducente del todo. Pese a ello, sus ojos no se apartaban, afanosos, de la mirada azul de Ángela, que, al corresponderse con la suya, formó un remolino dentro de la cabeza de Ferdinand, sumiéndole en los más profundos y recónditos lugares de sus recuerdos, por los entonces en los que el vampiro aún conservaba alma.

Había una cosa que no había logrado llevarse la enfermedad vampírica. Y era impalpable y omnipresente.



Off-Rol:
La he pifiado al final del post, so sorry T-T
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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Lun Mar 16, 2015 5:12 am


SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte II} → San Valentín → Salón de baile → With: Caleb T. Vanderburg

El salón de baile mantenía un ambiente, como es lógico, similar al del restaurante. Es decir, exageradamente lujoso, y con una temática romántica tan trillada que rozaba lo cursi de forma alarmante. Sin embargo, este cambio de escenario favorecía sumamente a la castaña y a la tendencia que esta tenía por controlarlo todo. Porque, si bien era cierto que era un lugar enorme y repleto de invitados, tenía de ventajoso el hecho de que la forma del lugar era rectangular. ¿Cómo era que esto le ayudaba a la nephilim? Estrategia simple, ella podía ver cualquier parte de la sala, parada desde cualquier parte de la misma. No había nada, salvo las personas que por allí se movían, las cuales a su vez cambiaban de posición constantemente, de modo que solo le molestarían durante unos pocos segundos, que interrumpiera su vista permanentemente y, por consiguiente, que no pudiera vigilar si así lo deseaba. Tenía la ventaja del espacio y, por supuesto, a su propio intelecto para saber aprovecharlo.

Y, de todas formas, todo estaba saliendo mal.

Estando allí sola, sin la pareja que la había acompañado y con la cual supuestamente mantenía una relación amorosa, en medio del lugar más obviamente destinado a la intimidad entre amantes como podía ser un salón de baile en el que sonaba música romántica constantemente, era sospechoso. Pronto alguien se percataría de ello y comenzaría a preguntarse el porqué de esa situación, se lo señalaría a su acompañante y quizá a otras parejas. Entonces ella ya no sería una invitada más, estaría llamando una muy indeseada atención que posiblemente le afectaría en gran medida luego. Había una razón por la que había llegado del brazo de Caleb, por la que fingía se su prometida, y por la que ambos usaban nombres falsos: anonimato. Y el alemán, habiendo transcurrido tan solo cuarenta y cinco minutos desde su llegada, aproximadamente, ya estaba comenzando a echarlo todo a perder. Venus casi no podía disimular su mal humor.

Era justamente por ello que no quería asistir a esa misión con él, justamente con él. Porque Caleb Vanderburg era la única persona, la única realmente, que había conocido en toda su vida que le resultaba completa y absolutamente impredecible. No sucedía todo el tiempo, claro está, pero si la mayoría de el, lo que para Venus era más que exasperante. El odio de la castaña por las situaciones que escapaban de su control no era un secreto, ella siempre necesitó de ello para sentirse a gusto, era por lo mismo por lo que se había vuelto una experta en leer a las personas. Sus gestos, movimientos, manías, incluso las palabras que usaban para expresarse, todos y cada uno de esos factores le permitían saber con una precisión casi exacta el siguiente movimiento que estas harían, o mismo lo que estaban pensando. Y era así que la Haberkorn se sentía a gusto, porque las probabilidades de perderse algo importante o de que lo inesperado sucediera y ella no estuviera preparada, eran mínimas.

Pero con Caleb no podía. Nunca había podido.

Él siempre había sido una especie de misterio, en un principio atrayente, pero, eventualmente, algo fastidioso. La castaña recordaba como habían iniciado sus discusiones, hacía ya tanto tiempo. Las primeras "peleas", que nada tenían en comparación a los últimos encuentros desagradables, esos en los que su separación era más que evidente, habían tenido como uno de sus factores principales, el hecho de que Venus no pudiese entender algunos modos de actuar de Caleb, quien, en aquel momento, había sido parte importante de su vida. Su amigo y más... mucho más... Y no había cambiado. A lo largo de la década que estuvieron separados, la nephilim aún no podía predecir los movimientos de aquel rubio. Podía interpretar sus expresiones, comprender sus movimientos, incluso leer sus estados de ánimo; pero no por ello le resultaba sencillo entenderlo. Es más, muchas veces se creía capaz de deducirlo, de estar en la cenda correcta... para que luego él saliera por un camino completamente diferente al que ella esperaba. La diferencia de cómo sostenía este tipo de situaciones la actual Venus en contraposición a la de años atrás, radicaba en que ella ya no encontraba nada atractivo en la inestabilidad de él, solo sentía frustración y hastío.

Aún así, había una parte de sí que seguía preguntándose: ¿Por qué? ¿Qué tenía Caleb que la desconcertaba tanto? ¿Qué hacía él para resultar tan impredecible a la poderosa mente de la castaña...?

En ese momento algo de lo que el aludido le había dicho recientemente, algo que no había considerado hasta entonces pero que, como era propio en ella, lo había archivado en su memoria para analizarlo cuando el momento llegara, surgió a la superficie de su mente. "Has hecho bien los deberes, Haberkorn, como era de esperar. Sin embargo… Sin embargo has pasado por alto lo más importante…los sentimientos." ¿Que tan acertado podía haber estado el nephilim con aquel argumento?- Los sentimientos. -Murmuró para si misma, casi pensando que con decirlo en voz alta la respuesta le sería más fácil de encontrar, mientras su mirada se desviaba a la pareja en cuestión. Le costó varios segundos de clavar indiscretamente su fría y calculadora mirada en ellos... pero, finalemnte, logró distinguir algo. El vampiro miraba ala mundana, y ella a él, con una especie intensidad exagerada. Lo curioso del asunto, era que no mostraban nada a simple vista, o al menos la Haberkorn no había podido verlo con solo un simple y fugaz vistazo, para la castaña había sido necesario un segundo análisis, y el que su compañero se lo señalara en primer lugar, para poder notar la diferencia. Siendo cualquier otra persona, no habría problema alguno. Siendo Venus Haberkorn, la mujer que tanto se enorgullecía de su capacidad de análisis, era un llamado de atención... y un gran golpe a su ego.

Y es que, por mucho que le doliese admitirlo, Caleb podría haber desarmado uno de sus argumentos, sin siquiera esforzarse.

Entonces, mientras la nephilim seguía sumida en sus pensamientos, debatiéndose entre controlar su mal humor y reparar el personaje que debía seguir manteniendo mientras siguiera en la misión, una prueba más a su control sobre sí misma apareció, esta vez a modo de entretenimiento. El supuesto ilusionista, un brujo para variar, entró en el salón de baile llamando la atención de los invitados a gritos, y reteniéndola con trucos baratos pero que, a diferencia de un verdadero ilusionista, no eran juegos de manos y burlas a la percepción, sino brujería real. Instantáneamente la castaña se puso alerta, a pesar de que la fiesta ya estaba repleta de subterráneos, el caso del recién llegado era, obviamente, distinto. Primero, estaba contratado para montar cierto espectáculo, el cuál seguramente solo conocía el mismo brujo y el vampiro que había organizado el evento, lo que era preocupante. Segundo, podía tratarse de alguna distracción, quién sabe con el fin de tapar qué. Y tercero... pues, era un rujo, y eso bastaba para la castaña.

Ignoró el pedido de voluntarios, por supuesto, y se dedicó a observarlo detenidamente, alerta a cualquier cosa que pudiera suceder... y aún esperando a que Caleb regresara.


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Re: ♠ SAN VALENTÍN SANGRIENTO [ TRAMA GLOBAL ] ♠ PARTE II

Mensaje— por Invitado el Lun Mar 16, 2015 2:54 pm


SAN VALENTÍN SANGRIENTO
→ Trama global {parte I} → San Valentín → Restaurante → With: Venus Haberkorn.


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Amparado en la oscuridad e intimidad que aquella pequeña alacena de cocina le proporcionaba, Caleb degustó, una y otra vez, los dulces labios de aquel magnífico ser, del que por otro lado tanto desconfiaba.

Los dedos nómadas del nefilim, lascivos de sus instintos, recorrían sin recato alguno, y bajo la fina tela del vestido de gasa, el escultural cuerpo de aquella muchacha, que entre murmullos febriles se dejaba hacer.
Caleb devoraba al hada con besos furiosos y hambrientos, que poco o nada tenían de dulces, y de esta forma tan clandestina y a la vez absurda, lentamente se iba deshaciendo de esa rabia acumulada que le oprimía el pecho.

Por supuesto, el cazador de sombras, era más que consciente de su comportamiento infantil e irresponsable, de la misma forma que sabía que nada conseguiría poseyendo a aquella muchacha de forma furtiva a tan sólo un par de estancias de donde se encontraba la mujer a la que verdaderamente deseaba…a la que verdaderamente quería…
Pero eso, lejos de devolverlo a la realidad, lo incitaba aún más a proseguir con su decadente caída…

Quería castigar de alguna forma a Venus, a sabiendas de que ni así ni de ninguna otra forma, lo conseguiría.
Si la Haberkorn sentía algo hacia aquel muchacho de mirada verde intensa, no era más que total y absoluta indiferencia…Y aquello, aunque fuera incapaz de creerlo…Dolía...

Era el suave y denso cabello de Venus el que quería acariciar, eran sus rojizos labios los que quería saborear, era su cuerpo el que deseaba sentir apretado al suyo…y bruscamente, aquel pensamiento le hizo parar.

Se separó de Ophelia, y la miró a sus dorados ojos, con los suyos aún brillantes y cargados de excitación. — No puedo. — Murmuró. Y cuando fue consciente de que aquella frase podía conducir a equívocos, se apresuró a corregirse a sí mismo. —No aquí y ahora, quiero decir. Mi novia me espera hace ya más de media hora y si no queremos que monte aquí mismo un espectáculo, creo que debería volver con ella.
—La mujer lo miró no sin cierta reticencia. Una mueca adornaba su bello rostro, indicando que estaba poco dispuesta a dejar marchar a Caleb, sin embargo y para sorpresa de este, acabó aceptando su reclamo.

—Me llamarás, ¿verdad? — Caleb sonrío con desgana. A diferencia de ella, a él si le estaba permitido mentir.

El alemán posó la mano sobre la mejilla de la chica, y la acarició son suavidad. Y al hacerlo, se sintió un verdadero y auténtico cerdo, porque aunque estuviese acostumbrado a despertarse cada día en camas ajenas, de dueñas dispares y distintas, él nunca le prometía nada más allá de una noche divertida y sin compromiso alguno a sus múltiples amantes.

—Claro, ¿cómo no podría hacerlo? — Mintió. Y tras pronunciar sus falsas palabras, salió de su escondite clandestino, dando la bienvenida de nuevo a luminosidad de la sala.

—Hasta pronto Ophelia. —Dijo mientras se acomodaba a duras penas la camisa y el chaleco, e intentaba deshacerse de los escarlatas restos de carmín.
Por otro lado y aunque se esforzara, el aspecto de su cabello revuelto, y color de sus labios, –más rojos que de costumbre- junto con el aroma de la muchacha de la muchacha, que ahora, exudaba por cada poro de su piel, lo delataban.

Caleb rebuscó de forma desesperada en uno de los bolsillos de su chaqueta el arrugado paquete de tabaco, y sin importarle una mierda, si en aquel lugar de cinco estrellas, estaba o no prohibido fumar, prendió un cigarrillo.

Dejó que el humo de la primera calada, le inundase los pulmones, abrasándolos tras su paso, y comenzó a caminar de vuelta al restaurante.
¡Qué más daba si con cada calada que daba el alquitrán recorría sus venas, y lo mataba lentamente y pérfidamente! Al fin y al cabo había asumido hacía ya mucho tiempo que moriría joven. Como la mayoría de sus compañeros nefilim, él tampoco llegaría a viejo.

No se sorprendió al descubrir que la sala donde los enamorados habían estado cenando, estaba completamente desierta, y sin darse cuenta, una sonrisa ladina le cruzó el rostro.
Conociéndola, sabía que Venus debía estar muy cabreada, aunque, por supuesto, no esperaba que lo demostrara, después de todo si lo hacía se derretiría un poco, y eso ella nunca se lo permitía.

El sonido de una extraña música, que a cualquiera hubiese sacado de quicio, llegó a sus oídos, desde una sala cercana, pero eso no fue lo único que el cazador percibió, voces, susurros y pasos apresurados se aproximaban hacia donde él se encontraba.

Guiado por sus instintos, Caleb, como una ágil sombra, se ocultó tras una de las grandes columnas de estilo barroco, que sostenían como fuertes pilares y desde sus cimientos, la enorme estructura del hotel.
Fue entonces cuando la vio pasar, escoltada por un par de guardaespaldas, y en aquel mismo momento, cualquier duda que hubiese podido albergar sobra las verdaderas intenciones de Adrien Blair, se disiparon de la misma forma que lo hacía la niebla cuando sobre ella incidía los tibios rayos del sol.

Con cada paso que Mia Kosztka daba, y que la acercaban cada vez más a la salida, el rostro del rubio más se ensombrecía.

—Venus…— Dijo para sí mismo, y en aquel momento, una punzada de culpabilidad le recorrió el cuerpo. La había dejado completamente sola, incumpliendo de esta forma la promesa de protegerla, que tantos años atrás le hizo.

Consternado, el alemán se apresuró, dejándose guiar por el sonido, hacia una habitación repleta de gente, que reía y parecían divertirse de lo lindo con la actuación de una especie de estrambótico ilusionista.

No pudo evitar dejar escapar un suspiro de alivio, cuando divisó a la castaña, sentada en una de las butacas en soledad, y con el ceño fruncido.

—Como ya predije, el hada, no sabía nada. — Le susurró Caleb a su acompañante, cuando tomó asiento a su lado. —Aunque he de reconocer que no ha sido del todo una charla infructuosa. — Los labios del alemán se curvaron mostrando una fría sonrisa.
—Toma, es lo único que he podido conseguir. —Tuvo que hacer un esfuerzo para no emitir una sonora carcajada, cuando le tendió el pequeño y minuciosamente doblado papel, donde Ophelia había escrito su número de teléfono.

Sí, el humor negro de Caleb, a veces podía resultar de lo más hilarante.

—Pero he descubierto algo más, cazadora. ¿Adivina quién ha abandonado esta encantadora fiesta? —La mirada del rubio se tornó seria, cuando sus ojos se toparon con los de la Haberkorn. —Mia Kosztka— Musitó el nefilim con la mirada aún clavada en su antigua amiga…



Última edición por Caleb T. Vanderburg el Lun Mar 16, 2015 3:29 pm, editado 8 veces
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