10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


25/12 - ¡Por fin se ha abierto el panel de inscripción para moderadoras/es! ¡Apuntáos cuanto antes! Además, administración quiere dejar constancia de que, con motivo de las fiestas, la nueva limpieza por inactividad se realizará entre los días 03 y 04 de enero. ¡¡De nuevo, Felices Fiestas, submundis!!


19/12 - ¡Las noticias de final de 2016 están recién sacaditas del horno! ¡Felices fiestas!


04/10 - ¡Aquí llegan el inicio oficial de la Trama Global! Seguid este caminito de baldosas amarillas para saber dónde están vuestros temas, quiénes participan y decidir en cual entrar. ¡Esperamos que lo disfrutéis mucho!


06/09 - ¡Aquí llegan los cambios en la ambientación y la trama y las noticias de agosto y septiembre! No dejéis de leerlas, porque dentro hay muchos cambios importantes.


31 # 39
22
NEFILIMS
4
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9
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9
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6
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0
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Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

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Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Jue Mayo 07, 2015 11:52 am


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Las calles se transformaban en laberintos cuando la noche caía sobre ellas. Las esquinas se transformaban en sombras veladas que escondían criaturas que los mundanos solo podían imaginar en las peores de sus pesadillas, pero que para ellos eran una realidad. Los cazadores de sombras estaban hechos de otra pasta, comprarlos con los mundanos era como comparar una pantalla de cristal con una de diamante, solo una podía soportar los horrores ocultos. Archer llevaba el bo a la espalda, en una funda negra a juego con el traje de cazador de sombras. Estaba inquieto, estaba incómodo, pero controlado. Su caminar transmitía seguridad y una calma fría como el hielo. "No es la primera vez que sales a patrullar en Nueva York, lo has hecho muchas veces. Será una noche tranquila y sin demonios" Se alentaba una y otra vez mientras esquivaba a la gente que era incapaz de verla gracias a su glamour.

-Vamos, Delilah -Le apremió él, girándose para mirar a la mujer que se había quedado atrás por segunda vez. La zona de polígonos de Nueva York no tenía nada de especial, era aburrida de día y peligrosa de noche sobre todo para los mundanos, pero un buen sitio para subterráneos con deseos de hacer cosas ilegales y un buen escondite para los demonios menores que se deslizaban hasta la dimensión que por suerte tenía a los cazadores de sombras para defenderla. Archer no se lamentaba de su suerte, al contrario, si lo pensaba tenía bastante sentido. ¿Quién mejor para aclimatar a la ciudad a dos de sus antiguos amigos? Al fin y al cabo, el conocía la ciudad tan bien como cualquier cazador de sombras de allí. Cuando había recibido la orden por un momento había estado a punto de negarse, de dar una excusa, pero después se había dado cuenta de que no hacerlo sería poco profesional. Era un cazador de sombras, si se agarraba a aquella piedra de toque, podría soportar una noche de trabajo con Delilah. Solo iban a cazar, sin pensar en otra cosa que no fuera patrullar no habría problemas. Él ya había aprendido a alejar a sus antiguos amigos de su mente cuando se había encontrado solo, solo tenía que volver a hacerlo, mantener la distancia con Delilah no podía ser tan difícil.

- Tenemos que dar una vuelta por el polígono. Si encontramos algo sospechoso, lo investigamos, si no hay nada volveremos al instituto temprano y y haré el informe -Le comentó mientras sacaba su teléfono móvil y le enseñaba el mapa que había preparado. La zona abarcada y señalada por una línea roja y la ruta más optima, que él mismo había trazado. La preparación era de las cosas que mejor se le daban, si seguían el orden que había establecido las cosas deberían ir bien, pero las cosas nunca podían acabar como él esperaba cuando Delilah estaba cerca.


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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Dom Mayo 10, 2015 3:08 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes → 00:00 → Polígono Industrial de NY → Noche despejada y fresca  

Intentaba enfocarme en el constante tintineo de las argollas y el peso sobre la espalda, el familiar tirón de las correas alrededor de los hombros y las costillas de las cimitarras cruzadas en una X, que sobresalía con los mangos por encima de mis hombros. A cada paso rebotaban contra el hueco entre mis homóplatos, al ritmo constante de mis zanacadas. Recorría las calles con los ojos una y otra vez, intentándo ubicarme en el espacio Neoyorkino, con la runa de visión vibrando de poder en el dorso de la mano cada vez que oteaba la oscuridad en busca de alguna silueta extraña, o una criatura acechante.

-Estoy justo detrás de ti.

Mascullé entre dientes, intentando guardarme para mí misma las ganas de tirarle un zapato a la cabeza y decirle que dejara de meterme prisa. La noche no iba a terminar antes porque andáramos más deprisa. No pude evitar lanzarle una mirada furibunda a la nuca, maldiciendo en mi fuero interno al tipo de suerte macabra que había conseguido que nos adjudicaran aquella patrulla juntos… hasta entonces habíamos mantenido ambos bastante bien esa regla no escrita de esquivarnos por los pasillos, de saludos silenciosos y mirar a otro lado. Tenso, cortánte, pero convivencia pacífica bajo el mismo techo, al fin y al cabo.

El uniforme negro de batalla se cernía a mi cuerpo como una segunda piel, plagado de bolsillos, de cuchillos escondidos y ayudándome a camuflarme en la oscuridad, aunque no había mucho que pudiera hacer para esconder la trenza dorada que colgaba, larga y prieta, de mi nuca. La suela de las botas crujía a cada paso que daba contra la maltratada acera de aquella ruinosa zona de la ciudad en la que nunca había estado, dónde cada esquina parecía nueva, y la voz de Archer tiraba de mi una y otra vez para que le siguiera el paso en vez de dejar que me hiciera yo sola con las calles y las esquinas. Había aprendido a moverme sola por muchas ciudades antes de llegar a Nueva York. Sacudí la cabeza ligeramente antes de apretar el paso para ponerme a la altura de su caminar firme y rígido, de espalda recta y hombros cruadrados, siempre en guardia.

- Sé cómo funcionan las patrullas, Archer. Casi inconscientemente le agarré la mano y enfoqué el teléfono hacia mí, frunciéndo los ojos ligeramente mientras examinaba el mapa y la línea escarlata que lo serpentaba, correteando entre las zonas calientes de actividad marcadas en el mapa. Antes de darme cuenta ya estaba abriéndo la boca sin pensar antes en lo que decía.-Si me hubieras dejado coger la moto podríamos hacer esa ruta en la mitad de tiempo y ampliarla, no entra en los inmuebles abandonados, y si la has hecho varias veces los subterráneos ya sabrán por dónde… Cerré la boca lentamente al ver cómo me miraba, y solté su mano, consciente de pronto de que llevaba todo el rato agarrándole. Alcé las palmas de las manos, dándo un paso atrás mientras una vocecilla dentro de mi cabeza me rogaba que hiciera el favor de controlarme, mientras otra clamaba indinada que todo esto sería mucho más fácil con Liam.- Ya me callo, tu estás al mando.

Aún recordaba cómo había empezado aquello, un par de horas antes…

Estaba en mi habitación, con el pelo húmedo de la ducha reciente, el flequillo pegado a la frente y los músculos relajados y calientes tras las horas largas y fructíferas de entrenamiento diario cuando había recibido un aviso por parte de un miembro de la clave, citándome en uno de los despachos del instituto. Cinco minutos, un vestido de tirantas y flores y unas botas después, me había plantado en aquel despacho todavía con el pelo mojado y despeinado. Llamé a la puerta, y abrí ligeramente mientras la voz del miembro de la clave llegaba hasta mi. Había alguien ocupando una de las sillas ante el escritorio.

-Verá, hemos tenido que realizar un pequeño ajuste en las patrullas de hoy, tu compañero ha sufrido una lesión en el hombro y está en la enfermería.- El miembro de la clave levantó su cabeza al verme en la puerta y sonrió con amabilidad. Oh, pase, la estábamos esperando. Le presento a su nueva compañera, la señorita Silvershade.

Hasta que no abrí del todo la puerta y entré, no reconocí sus rizos, ni aquellos hombros rectos, relajados contra el respaldo de la silla, ni su usual costumbre de cruzar las piernas cuando se sentaba relajado. Sólo fui capaz de pensar... ”Mierda”
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Miér Mayo 13, 2015 7:05 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Aún recordaba aquel cambio inesperado. Archer era un hombre de costumbre, odiabas los cambios, pero a veces, como aquellas los entendía, así que pesé a arruinar su día ya perfectamente planeado se apresuró a acudir al lugar donde le habían llamado. No se lo había visto venir hasta que la había visto delante. Aquel instituto era más concurrido que Chicago, la gente iba y venía y Archer no era precisamente una persona sociable, así solo le interesaba saber donde se hospedaban a los cónsules del instituto, su amiga Evangeline y poco más. Por tanto se había comido con patatas la sorpresa que había sentido al verla allí, en el despacho, con el pelo mojado, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

"Mierda" Pensó para sus adentros pero le dedicó una sonrisa educada al nephilim que les estaba presentando. Miró a Delilah intentando no pensar que, como si fuera ayer, seguía teniendo ese aspecto desenfadado y casi relajado todo el tiempo, como si su temperamento hiciera imposible sorprenderse por nada. ¿Cómo podía estar tan tranquila? Desde que ella había llegado Archer había vivido una tensión continua, saliendo de su habitación cuando era estrictamente necesario, y hacerlo siempre concentrado en sus cosas para que nadie pudiera cogerle por el camino y mantenerle ocupado hasta que apareciera aquella mujer que ponía su mundo patas arriba. Intentaba no pensar en ella, la mayoría de los días casi lo conseguía, pero entonces venían los sueños, los reflejos de sus deseos, de sus sentimientos que contenía la mayor parte del tiempo. Y en sus sueños la veía, la veía de todas las formas posibles, besándole, riendose a su lado, a veces los sueños se mezclaban con los recuerdos y al levantarse todo era confuso y doloroso, como si todavía estuviera durmiendo, pero entonces recordaba que tenía que enfrentarse a su realidad y volvía a sentirse como el Archer que era ahora.

-No se preocupes, la señorita Shilvershade y yo ya nos conocemos -Corrigió al hombre, que una vez echa las presentaciones desapareció, excusando con algo de trabajo, dándoles tiempo para que se organizaran entre ellos, cerrando la puerta a su espalda. Se quedó allí, tenso, cruzado de brazos, desviando la vista de ella hacía el techo, hacía cualquier lugar que le resultara menos incómodo. Era evidente que tenía que lidiar con ello, aunque tenía ganas de darse la vuelta y pedirle a su compañero que le cambiara el turno por cualquier otro, que el no era el mejor compañero para Delilah, pero entonces se recordó que era un adulto, que era su deber hacerlo, que tenía que comportarse con la madurez que le había caracterizado siempre. Volvió a mirarla-Bien, tenemos trabajo que hacer. Tienes hasta las once de la noche para prepararte, te esperaré en la puerta del instituto, no llegues tarde

Y tras decir eso se había dado la vuelta y había salido de la habitación. Frío, calculado y para que negarlo, asustado, prácticamente había huido de aquella habitación, pero al menos ahora tenía trabajo con el que entretenerse hasta que llegase la hora.

Y ahora estaba allí, contemplándola en helado silencio mientras se quejaba por sus métodos, métodos que les habían enseñado a ambos prácticamente desde que habían aprendido a caminar. Esa era la forma de los nephilim, así era como debía de hacerse. Los métodos poco ortodoxos no le interesaban a Archer a menos que fueran realmente útiles, pero para Archer una moto no lo era. Ir rápido y mal para hacer las cosas antes poco tenía que ver con su forma de hacer las cosas. Por suerte para ambos Delilah decidió que era más sensato hacerle caso a él, que conocía aquel lugar mucho mejor que ella y, por lógica, era el que debía tomar el mando de la situación.

-Gracias -Dijo, pero ambos sabían que no le estaba dando las gracias por darle la razón. Revisó una vez más la imagen de su pantalla, aunque ya lo había memorizado, y lo bloqueó antes de guardárselo en el bolsillo de la chaqueta de cazador. - Vamos a continuar por aquí, no ha habido signos de problemas durante los últimos meses, es una patrulla rutinaria, pero aún así ten cuidado-Le recordó él. Estaba acostumbrado a eso, recordar lo que había que hacer, como hacerlo. Sacó su bode la funda y lo sostuvo entre las manos, preparado para la acción, aunque esperaba no tener que usarlo. -¿Porqué Liam no nos acompaña esta noche?

Preguntó él, extrañado, no sabía que Delilah saliera de patrullas si Liam, por algo era su parabatai, lo más lógico es que hubiera estado allí con ella, y no en el instituto o donde ella quisiera estar. Se le hacía raro tener que hacer esto sin Liam, pero de alguna forma lo hacía más fácil puesto que la ausencia de Helena habría sido aún más grande, y ellos dos solos solo tenían que lidiar con el problema que había entre ellos y no con la pérdida de una de las personas más importantes de sus vidas.

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Dom Mayo 17, 2015 1:19 am

Sorry:
Perdón el cambio de la tablilla así de la nada, pero voy a usar el nuevo a partir de ahora en todos los post >  <  

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
En aquel instante compartimos una mirada semejante, un grito mudo de "tierra, trágame", que disimulé apretándo los labios y murmurando algo estúpido para nuestro pobre intermediario, con una sonrisa cortés mientras cerraba la puerta del despacho. Y si creía que estar allí con una tercera persona era malo, cuando se levantó, excusándose, y nos dejó solos, me quedó muy claro que, de hecho, estar a solas en esa pequeña habitación con Archer era mucho peor. Abrí la boca para hablar, pero lo único que salió fue un suspiro de frustración ante las palabras que se me aturullaban en la garganta. Quería respirar hondo y decirle que teníamos que hablar, aunque fueran diez minutos, si teníamos que trabajar juntos. No podía trabajar si no confiaba en él, y mi rencor, mis necedades de juventud se habían disuelto hacía mucho tiempo... pero me aterrorizaba que de algún modo, y sería algo más que probable, Archer no confiara en mí. Ni siquiera para algo profesional.

-Archer espera tenemos que.... Alcé la voz, pero se dió de bruces contra la puerta cerrada por la que había salido, dejándome sola en aquel despacho.  Chasqueé la lengua violentamente, sentándome sobre el escritorio antes de apretarme la cara con las manos. Joder, si ni siquiera quería mirarme... ¿habría malinterpretado el suspiro? Mierda, seguro que sí. Cojonudo, Delilah... cojonudo.

Y en aquel momento, intentando morderme la lengua, también sentí ganas de apretarme la cara entre los dedos y soltar tacos hasta que apenas fuera capaz de escucharlos yo misma. Ni diez minutos sin tener un encontronazo, ligero, alguien que con cualquier otra persona no habría sido más que un apunte un poco toca-pelotas, para Archer y para mí parecía un bache insalvable. Me obligé a morderme ligeramente el labio y respirar con lentitud, pensando que si había podido patrullar con cientos de personas en una veintena de institutos repartidos por todo el mundo, una noche con Archer no podía ser tan terrible si me la tomaba con profesionalidad. Necesitaba aferrarme a eso.
Así que me limité a apretar los puños por detrás de la espalda en vez de poner los ojos en blanco ante su irónico "gracias", que sonaba a un cortante "gracias por cerrarla boca".

-Aún así creo que no es sensato seguir siempre la misma ruta. Podía controlar muchas cosas, pero la lengua seguía escapandose de mis deseos de ser callada, discreta, profesional y responsable para terminar la noche lo mejor que pudieramos. Agaché la cabeza y me acomodé las correas de las cimitarras, cuero elástico que me cruzaba el pecho y se aferraba a mis costillas para mantener el peso de las espadas a mi espalda. De forma mecánica empecé a revisar las correas de los protectores que me cubrían los antebrazos y las espinillas. - Somos parabatais, no hermanos siameses. Mascullé, con el exasperado pensamiento de que años atrás Archer no solía echar tanto de menos a Liam pululando a nuestro alrededor.- Además, hizo patrullas al amanecer, por lo que no durmió la mitad de la noche, estaba destrozado. Y no le habrían dejado venir aunque quisiera, ya sabes las normas. Nos toca arreglárnoslas solos.

Le miré, cuadrando los hombros en postura militar antes de echar a andar, claudicándo, por la ruta que había hecho Archer. El camino parecía sencillo, a primera vista, ni demasiado cerca de las farolas, ni demasiado lejos. El camino se hacía largo y desconocido, lleno de sombras que se movían en la oscuridad, deslizándose muy lentamente, distrayendo mis ojos del camino, que veían juegos sospechosos en cada esquina. Al menos esa tensión era conocida, sabía como lidiar con ella aunque me provocara escalofríos en la nuca e hiciera que se me pusiera de gallina la piel de los hombros. Carraspeé ligeramente, sin detenerme, jugueteando con el anillo familiar que me brillaba en el anular, dándole vueltas alrededor del dedo, una y otra vez, mientras escrutaba la oscuridad, intentando encontrar el gato encerrado.

-¿Cuantas veces has hecho esta ruta, Archer?


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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Lun Mayo 18, 2015 5:25 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Archer soltó una risilla privada. A veces no estaba del todo seguro si los parabatai eran siameses o no, al menos Liam y Delilah solían serlo. Ahora que lo pensaba así era mejor, ella no estaba acostumbrada a ser la parte de un todo, como cuando Helena estaba viva. Liam le ayudaba a que no olvidara aquel vinculo tan intimo que había compartido con su hermana, y seguramente aquel vínculo mucho más de lo que le había ayudado el que había compartido con Archer.

-Bueno, con dos cazadores de sombras somos de sobras para hacer una patrulla, si algo tiene Nueva York es que esta muy bien vigilado -Admitió él. El movimiento de tantos nephilim era una ventaja para aquel instituto, donde podía aprenderse de muchísima gente que vivía por todo el mundo, y además hacer las patrullas era fácil, siempre había gente para hacerlas o para sustituir si había algún accidente. -¿Esta ruta? Uum...yo la habré echo unas cinco veces, pero es un ruta normal para los cazadores de sombras. -Dijo, no sin cierto orgullo. Se le daba bien trazar las rutas, solía hacerlo, no solo para él, también lo hacía a veces para Evangeline y otros cazadores de sombras. -Pero he tenido en cuenta las últimas patrullas por la zona y he consultado los informes para que no se me pasará nada, así que, no debería de haber problema, según tengo entendido esta zona a estado tranquila estos meses

Añadió aquellos detalles a su respuesta, a veces los consideraba necesarios. Era muy minucioso con sus tareas, no entendía esa insistencia por parte de Delilah de poner en duda su trabajo previo a salir al campo de batalla, si algo se le daba bien a él, era eso, y ella debía de saberlo mejor que nadie ya que sus improvisaciones les había costado un precio muy alto. Observó la calle que estaban atravesando, con sus perfiles oscuros, sus aristas de sombra envolviendo las calles. Jamás había temido a la oscuridad. Siempre había pensado que tenía algo misterioso, mágico, atrayente. Nunca había sabido exactamente que era eso que le resultaba tan atractivo. ¿La calma? ¿El silencio?  Nunca había estado seguro, pero a veces simplemente subía al tejado del instituto y contemplaba la noche en su grandeza y el mundo parecía detenerse, taerle calma, devolverle un equilibrio que luchaba por conservar. Pero también sabía que la noche estaba plagada de criaturas y demonios. La noche no era segura, la oscuridad era peligrosa, y por eso estaba allí, no para contemplarla, si no para enfrentarla.

- ¿Porqué preguntas? Si ves algo ni se te ocurra salir corriendo, avísame primero. -Le recordó. No iba a permitir que Delilah terminará haciendo de aquella patrulla una carrera a toda velocidad, como normalmente solía hacer. Y Liam podría seguirle el ritmo, pero Archer tenía una forma muy distinta de hacer las cosas y no iba a dejar que se fueran de madre. El tenía el control, y seguiría teniéndolo hasta el momento en que terminaran aquella noche.
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Mar Mayo 26, 2015 12:21 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
Miré a Archer de reojo, intentando controlarme y no poner los ojos en blanco. ¿Cuando se había vuelto tan iluso? Dos cazadores de sombras para una patrulla estaba bien, pero eso no implicaba que fueran suficientes. Las cosas siempre podían torcerse, los planes podían ir mal, alguien podía cagarla, o no estar a la altura, o algo podía ser más listo que dos cazadores de sombras. Al final, los recuerdos recientes de la semana anterior me hicieron chasquear la lengua, mientras sentía un doloroso cosquilleo atravesarme el antebrazo derecho. Dónde ahora reposaban nuevas runas y una larga cicatriz brillante, antes había una herida larga y profunda.
-Bueno, no sé cómo de “bien” - Alcé las manos, que dibujaron con índice y anular sendas comillas en el aire antes de dejarlas caer. -tenéis vigilado esto, pero supongo que no has leído el informe que hice la semana pasada, sobre mi noche libre, ¿no? Tuve que enfrentarme sola a un demonio en Stanten Island.

Archer no tenía porque saber que no había sido, literal, literalmente con el demonio en sí mismo. Que sí, vale, no era el demonio, pero había sido una ilusión de primera, y bastante cabrona, además. Y bueno, tal vez tampoco necesitaba saber que el demonio se había marchado por su propia voluntad… aunque ganas me habían quedado de hacer que saliera huyendo con una de mis cimitarras metidas por el cu…

- ¿Cinco veces? Repetí en alto, distraída del hilo de mis propios pensamientos, pero dejé que el número se perdiera en el aire, sin decir nada más. Cinco veces eran suficientes para que cualquiera con ganas de matar y un ojo atento fuera capaz de anticiparse a nuestros pasos… pero, por supuesto, Archer era metódico, y concienzudo. Respiré hondo, intentando bajar la guardia, relajarme, y creerme de una vez que sólo iba a ser una noche más. Tenía que… confiar en él. Y confiaba en el guerrero, pero una parte de mí temía al hombre en el que se había convertido, en la frialdad que se reflejaba en los mismos ojos que antaño me contemplaron llenos de amor. No, por nada. Por saberlo, simplemente.

Mascullé, intentando devolver la atención a la conversación, a las calles, a los adoquines, a los charquitos de porquería que se acumulaban en los rincones y serpenteaban entre las piedras.

-No lo haré. Murmuré, casi inconscientemente, mientras mis ojos se veían atraído por un brillo taciturno en los ventanales de uno de los edificios. Me detuve, con las piernas ligeramente separadas y la cabeza alzada. Al entrecerrar los ojos, mi vista se volvió nítida y aguda mientras sentí el tirón de energía de la runa de visión sobre mi mano. Podría no ser nada, un reflejo de metal, la luz de la luna jugueteando con algún cristal, o incluso podría haberlo imaginado… pero la experiencia también decía que podían ser cuchillos, o garras, o dientes, o aquellos ojos brillantes de los demonios. Me giré hacia Archer, y alargué una mano hacia su hombro, peleando contra mis ganas internas de no tocarle, de reducir el contacto, y los recuerdos, pero tenía que luchar contra el presente, no contra los recuerdos. Bajé la voz, acercándome a él, antes de señalar el punto dónde había visto el brillo con la barbilla.- ¿Has visto eso?

Me obligué a decir, intentando centrarme mientras me cosquilleaba en los dedos aquella fuerza contenida de sus músculos bajo la ropa. Un cuerpo que conocía tan bien como el mío, como funcionaba, como se movía en el espacio. Algo que ahora me era tremendamente lejano, incluso teniéndolo al alcance de la mano.

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Sáb Mayo 30, 2015 9:50 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Por lo visto a ella le asombraba el número, pesé a que él le parecía irrelevante. Delilah tendría que estar acostumbrada a moverse por ciudades complicadas como aquella, no entendía que había de errático en que las zonas se patrullaran con frecuencia, al fin y al cabo una ciudad tan grande y tan dinámica como era Nueva York requería patrullas constantes. A veces echaba de menos Chicago, que no era precisamente un pueblecito con tres calles, pero era distinto, o quizás en su nostalgia se mezclaban los sentimientos de seguridad y autoconfianza que ya no sentía.

- Pues no, Delilah, no he visto el informe. Aquí solo soy otro cazador de sombras, me informó cuando lo necesito, pero aquí no tengo acceso a todos los informes que entran, aunque quisiera leerlos solo por curiosidad -Apostilló, ligeramente molesto, pero no con ella, si no con el mismo hecho. En Chicago siempre había tenido acceso a todo lo que se movía, puesto que había demostrado con creces sus dotes de planificación y organización, pero en Nueva York había toda una red de relaciones y la jerarquía propia que le alejaba del poder, y eso no le gustaba, por que había cosas que se escapaba de su control. Archer tenía muy claro que la información es poder. Miró a Delilah nuevamente, si estaba allí evidentemente significaba que el encontronazo con el demonio no había sido nada más que eso, un encontronazo. Aún así la idea de que se las hubiera tenido que ver a solas con una criatura tan vil le subió un sabor amargo a la boca. ¿Cómo lo conseguía para meterse en problemas nada más llegar? No quería obsesionarse con su seguridad, ya no era asunto suyo, no podía velar por ella de la misma forma que lo había hecho antes así que intento aparentar tranquilidad bajo su mirada de interés hacía sus revelaciones.-Solo tu podrías haberte encontrado con un demonio en tu primer noche. -Dijo no sin cierta nota de humor en sus palabras. -[color=lightgrey]¿Estas bien, no? ¿Cómo ocurrió? - Preguntó un segundo después de que ella respondiera a su advertencia a su advertencia, pero por su forma de responder supo que había sido una respuesta automática, que no estaba pensando realmente en lo que decía, que solo lo había hecho para satisfacer sus demandas.

Archer frunció el ceño ligeramente, si Delilah quisiera no sería la primera vez que tenía que salir corriendo detrás suya, pero a aquellas alturas ya no iba a consentírselo, había aprendido por las malas que el carácter arrollador de Delilah y de algunos cazadores podía ser mucho más caro que práctico. Su contacto le distrajo de sus pensamientos. Se dio la vuelta para mirar en la dirección en la que ella miraba. Una ventana.

-No, no he visto nada -La informó y maldijó, tenía que concentrarse, no había ido allí a dar un paseo meditativo, tenía que estar atento a su entorno, a todo lo que le rodeaba, si se centraba en sí mismo y en su incomodidad para con la mujer que hacía las veces de compañera podían ocurrir cosas como las que acababa de pasar. -Vamos a investigar -Aventuró, confiando en el instinto de Delilah.

Se movieron en silencio, acercándose a la enorme puerta doble de la nave industrial que se extendía ante ellos. Le traía recuerdos amargos, pero no había motivos para pensar que aquello era una emboscada, así que sacudió la cabeza y empujó ligeramente la puerta para comprobar que estaba cerrada a cal y canto. Nada que una estela no pudiera solucionar. -No pierdas de vista la ventana. ¿Qué es lo que has visto, Delilah? -Le preguntó mientras se inclinaba sobre la cerradura y se disponía a dibujar meticulosamente la runa para abrir la puerta. -Si realmente es algo del mundo de las sombras los vampiros quedan eliminados, no se mueven por esta zona. Yo entraré primero, -Informó, mentalizándose. Eso estaba bien, los vampiros podían llegar a ser muy problemáticos. En su fuero interno prefería que fuera un demonio. Aunque sabía que no era nada ético sabía que era mucho más fácil resolver los conflictos con violencia y con los demonios no se negocia, simplemente se les destruye. Sin más, sin pensar en sus circunstancias, se erradican. Archer casi encontraba poéticamente violento aquellos actos pero nunca se había cuestionado si su visión era correcta, puesto que había nacido para eso.

La cerradura se abrió justo en el momento en que apartó la estela y la runa hizo efecto. La puerta gimió lastimosa como un fantasma mientras cedía lentamente a sus dedos, que la empujaron lentamente. Se adentro sigilosamente, dejando que la oscuridad le engullera, inspeccionando con la vista el lugar mientras sacaba un cuchillo serafín para la mano izquierda y la derecha elevada por su tenía que coger el bo. La entrada estaba limpia, olía ligeramente a productos de limpieza y en la oscuridad todo parecía en orden, sin más extraños allí que los cazadores de sombras.

-Despejado, entra Delilah

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Lun Jun 01, 2015 5:41 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Me guardé para mí misma una sonrisilla traviesa que me acudió a los labios con un pensamiento divertido, pero que no me atrevía a decir en voz alta. Si habían conseguido que el señor controlador por excelencia no controlara todo lo que quería, eso era todo un logro, hurra, Nueva York. Tal vez ahora no tenían que robarle el tiempo a escondidas, o sacarlo a tirones del estudio. A lo mejor había ya alguien que lo arrastrara a respirar el aire de Nueva York, su vida y su gente, en vez del polvo de los libros que tanto amaba. Pero no pude aguantar la sonrisa cuando soltó aquella frase tan relajado, caminando a mi lado, como en los viejos tiempos, con ese tono en la voz que decía claramente: "Delilah, eres un desastre de persona". Antaño había odiado aquel deje sarcástico en los matices graves de su voz, esa forma en la que ponía los ojos en blanco, como si yo jamás pudiera ser una persona seria, o decente, pero ahora... ahora sólo era consciente, de pronto, de que lo había echado de menos sin darme cuenta siquiera, durante todos aquellos años. Y, oh ángel gracias por hacer que me preguntara, y me obligara a hablar, o aquella sensación nostálgica y desgarradora se me habría anidado en el estómago con tanta fuerza que nunca habría podido vomitarla.

-¡No fue culpa mía! Mascullé a la defensiva, cubriéndome el antebrazo derecho con la mano izquierda en un acto reflejo, allá dónde la ilusión me había abierto las carnes, con un eco del dolor pasado.Estaba en Staten Island, sola, quería aprovechar la noche libre para irme familiarizando con la ciudad, y las zonas, ya sabes como funciona todo eso... Hice un además con la mano en el aire, poniéndome a su altura junto a la puerta, bajando el tono en aquella calma tensa, sin quitar los ojos de la ventana mientras Archer dibujaba la runa en la puerta. Estaba descubriendo que hablar ayudaba bastante con los silenciosos incómodos, y los sentimientos del pasado. Vi algo en el agua, y cuando me acerqué era un puñetero monstruo. O eso pensé, hasta que le atravesé el pecho de lado a lado con un cuchillo serafín y se quedó en el sitio, descojonándose en mi cara. Estaba a punto de explotar cuando me di cuenta de que era una ilusión. El resto es historia... Susurré, estirándome para ver por encima de su hombro el abandonado pretil de la ventana. Si había algo antes, ya no estaba, pero me había dejado esa inquietud dentro. ¿Y si sí había algo? ¿Y si estaba allí dentro, acechándo, esperando a que algún mundano con mala suerte pusiera un pie dentro de aquel edificio para acabar con su vida? No podía dejar eso el azar. - No lo sé exactamente, Archer. Un brillo, un ligero movimiento, y después nada. Podría haber sido el reflejo de la luz en cualquier cosa y no ser nada. Sacudí la cabeza ligeramente frunciendo el ceño en una expresión divertida mientras me recogía un mechón rebelde de la trenza detrás de la oreja.- Es todo un consuelo lo de los vampiros, gracias por la información.

Casi me reí, pensando en que era casi una tontería. Sí, los demonios eran fáciles de matar, y no era que el peligro me importase demasiado, convivía con él. Pero los demonios eran como una puñetera caja sorpresa, nunca sabías lo que te iba a tocar. A los vampiros, por lo menos, sabía como manejarlos. Di un paso atrás al escuchar como la puerta gemía, un sonido largo y penoso que se extendió por el silencio entre ambos, trayendo consigo una tensión que me cosquilleaba en las manos, la sensación de una pelea. Desenvainé lentamente una de las cimitarras, entrando justo detrás de Archer.

Algo en mi esperaba que el silencio fuera sepulcral, que estuviera completamente vacío y careciera de todo, y sólo pudiera escuchar mi respiración, y sentirme el corazón palpitar, como un tambor, marcando los minutos. Pero no era ese tipo de silencio. Se escuchaba los gemiditos de las ratas entre los escombros, y ese particular sonido escurridizo de sus patas al llevarlas por toda una serie de caminos invisibles para el ojo humano. Un eco de gotas de agua lejanas llegaba arrastrándose por los dos dedos de polvo que cubrían todas las superficies visibles de aquel triste lugar abandonado, plic... plic... Miré en derredor, avanzando por la amplia sala que daba a la puerta, que en algún momento debía haber sido un almacén de carga, pero ahora sólo estaba lleno de abandono. Mis sentidos se agudizaron al máximo, intentando encontrar algún indicio de algo desde aquella zona, segura, cercana a la puerta, pero no me hacía ilusiones. Por que, efectivamente, allí no había nada.

-Aquel pasillo se interna en la nave... parece que hay otra sala grande.-Susurré en voz baja mientras avanzaba con pies de plomo. Alcé la cabeza para ver como el altísimo techo no daba lugar a una segunda planta, pero si a aquellas galerías metálicas que se cruzaban por encima de nuestras cabezas, a unos 5 metros de altura. Una galería de aquellas iban pegadas a cada pared del edificio, junto a las ventanas.- Fuera lo que fuese, o estaba en una de esas galerías, o puede volar. Di un paso, directa y determinada a adentrarme en las entrañas de aquel oscuro edificio, pero algo me hizo pararme en seco y darme la vuelta hacia Archer... él estaba al mando.- ¿Vamos dentro o... ?

Titubeé al preguntar algo que en otra época, o con otro cazador, no tendría que hacer. Otro cazador lo tendría claro, había que entrar, y no había espacio para preguntas estúpidas. Pero la última vez que Archer y yo habíamos estado en desacuerdo... había muerto Helena.
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Miér Jun 03, 2015 8:38 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Solo un brillo. Muy poco y demasiado, como ella misma había dicho, podía ser cualquier cosa. Y cualquier cosa era un riesgo que el nephilim no podía permitirse. Su deber le impedía marcharse de allí sin comprobar que el lugar era seguro. Contempló la oscuridad con ojos inquisitivos, asimilando hasta el más mínimo detalle, sus sonidos. No parecía haber nada extraño, nada fuera de lo normal, pero sabía por experiencia que las apariencias engañan. Miró a Delilah, con la oscuridad entretejida en su cabello, en la firme curva de su nariz, que se derramaba por la curva de sus labios y su barbilla, dándole un aire místico.

-Rezemosle al ángel para que no vuelen. Odio las cosas que vuelan -Comentó, con el ceño ligeramente fruncido. Alzó la mirada ante sus palabras, contemplando el techo que parecía a medio terminar en comparación con el resto de la sala que quedaba a la altura de su visión. Podía ver las vías de la galería que sujetaban el techo recorrer las estancias como largas autopistas de polvo y madera, como vigías de madera que solo podían observar lo que ocurría bajo ellas. Nunca le habían gustado las criaturas haladas, que ventaja biológica más rastrera. No podías golpear con una espada a algo que no puedes tocar, no puedes atacarle con un bo, solo puedes rezar para acertar, y aunque no fuera un torpe la puntería no era la mejor técnica del nephilim. No se le pasó por alto el detalle de que Delilah se detuvo, esperando sus ordenes. Le alivió comprobar que estaba siguiendo la cadena de mando, pero en ello reconoció que Delilah no era la misma mujer que había conocido. -Si, vamos, echáremos un vistazo por si acaso antes de seguir, subamos

Afirmó, cuchillo en mano y paso a su lado para cruzar la sala, en dirección a la escalera. Le costaba, pero tenía aceptarlo, ella no era la mujer que había conocido, por mucho que llevará la misma piel, los mismos ojos chispeantes y esa voz que era mucho más dulce cuando susurraba en el huevo de su clavícula. Sacudió, quitándose aquella idea de la mente. No. Ella ya no era su mujer, era su compañera de patrulla y las compañeras de patrullas no susurran eróticamente contra la piel, ni lo haría. Se había impuesto mantener esa distancia fría que había entre ellos, aceptaba la camaradería pero más allá no había esperanzas con Delilah.

-No importa lo que encontremos allí arriba -Interrumpió el largo monologo que el silencio había protagonizado al alcanzar las escaleras. Agarró a Delilah por el hombro, clavándo sus ojos oscuros en ella. -No nos separaremos

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Miér Jun 10, 2015 1:07 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:14 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
Plic... plic... plic... el agua seguía cayendo en algún lugar, aliándose con el eco para que su ritmo, como un latido, se expandiera por el silencio, una y otra vez, rítmico, incansable, atacándome los nervios. Y, a pesar de todo, al mirar desde mi perfil a Archer, murmurando en voz alta, como si estuviera solo, que odiaba las cosas que odiaban, no pude evitar sonreír. en Cuanto me dí cuenta de aquella estúpida sonrisa la borré de mi rostro, sustituyéndola por el gesto serio de la cazadora que era. "Céntrate, Delilah" Me dijo la consciencia, pero no podía olvidar que, por un segundo, me había sentido como en casa. Asentí con la cabeza en un gesto mudo cuando me dio permiso para continuar, y apreté el mango de la cimitarra, con los nudillos apretados tras la guardia, mientra seguía hacia adelante, internándome en lo desconocido. Estaba a punto de atravesar el pasillo hacia la siguiente estancia cuando sentí aquella mano en mi hombro. Me giré, sintiendo como la pesada trenza hacia un arco a mi espalda y terminaba por golpearme un hombro, mientras mis ojos azules escrutaban el rostro de Archer. Respiré, tensa, más tensa de lo que había estado en la vida en su presencia. Tragué saliva con esfuerzo.

-No nos separamos. Reafirmé, asintiéndo con la cabeza, antes de que mis pupilas huyeran de sus ojos.

Di un paso, internándome por el pasillo, con Archer a un flanco y la cimitarra al otro, colgando de mi diestra, hundiéndonos en la oscuridad. Una oscuridad que se extendía por el pasillo, al otro lado de la sala, con brazos largos y serpentinos que escondían formas sospechosas, y silencios comedidos. La luz de la luna, plateada y fluida, hendía aquella espesa negrura, arrastrándose por el suelo, derramándose por los altos ventanales. Allí el silencio no era más amable, y aquel eco de agua seguía constante en la lejanía, mientras caminaba entre grandes pales que llegaban casi a las galerías y montones de cajas amontonadas. Alcé la mirada hacia la ventana en la que había visto el brillo, pero allí no había nada. Fruncí el ceño, frustrada... ¡mi instinto no podía estar fallandome!. Otro paso sigiloso, que no producía ni un sonido, ni un suspiro de polvo levantándose del suelo, y otro más... tal vez desde arriba tendría una mejor vista de la sala, que desde abajo parecía casi laberíntica... si, esa parecía una buena idea. Me giré hacia Archer para comentarselo cuando lo vi, dos metros por encima de su cabeza, y reconocí aquel brillo. Era la luz de la luna sobre las escamas que recubrían, como joyas preciosas, una cabeza plana y triangular. Me quedé rígida, en el sitio, viendo como se alzaba desde detrás de un montón de cajas.

-¡Archer, arriba! Mascullé, señalándo la serpiente que se alzaba, y entonces se extendió, ahogando cualquier otro sonido, el gutural rugido de un felino.
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Sáb Jun 20, 2015 10:14 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Por un segundo, solo por un breve segundo, Archer se permitió perderse en aquellos ojos velados por la oscuridad, aquella mirada que tanto había deseado ver durante años y con la que ahora no sabía lidiar. El mero echo de tocarla, aunque tuviera que recordarse que era un contacto estrictamente profesional, era como encontrar agua en un desierto. Que bien había conocido las curvas de aquel cuerpo, la suave línea de sus hombros, que descendían hasta sus clavículas. Cuantas veces había enterrado allí el rostro para besarla en ese punto exacto donde empezaba el cuello cada vez que quería salirse con la suya en una discusión. Pero solo fue un segundo, solo eso y en el mismo momento que terminó Archer se reprendió por dejarse llevar por aquellos pensamientos masoquistas. La dejó ir, apartándo la mirada hacía sus pies y con el cosquilleó del deseo de tocar su piel con las manos entre los dedos.

Se llevó una mano a la estela, asegurándose que estuviera en su sitio. Y mientras caminaba lentamente detrás de ella liberó el bo de su soporte en la espalda y el contacto de la madera barnizada entre los dedos y su familiaridad le ayudó a concentrarse, a dejar que la mente se concentrará, enfocándose en su tarea. A Delilah le costaba menos, por eso siempre habían hecho tan buen equipo. Ella era el instinto, el impulsó, esa chispa de pasión que, no es que Archer no sintiera, pero que no sabía demostrar con el mismo fuego con el que ella vivía todo lo que hacía; Archer por su parte era la cabeza pensante, el estratega. No hacía una acción que no estuviera calculada, no había un movimiento innecesario ni aplicaba demasiada fuerza, era pulido y afilado como un cuchillo. Pero allí no había nada. Respiró lentamente, expulsando el aire por la boca y tomándolo por la nariz. Ante el silencio su corazón parecía latir con más fuerza, como si creciera dentro de su pecho, acompasándose al ritmo de una lejana gota de agua que caía perpetuamente en algún lugar del edificio, llenándolo con el sonido de las lágrimas sin ojos. Su cuerpo estaba en tensión, alerta, pero la falta de peligro empezaba a sacarle de situación pesé a los años de practica. Quizás solo se habían equivocado, quizás solo había sido el reflejó traicionero y Delilah solo había exagerado. Entonces su ex novia se giró y lo vio en sus ojos.

El instinto se apoderó de él y con un movimiento fluido el bo giró en el aire, trazando una curva sobre la cabeza rizada del hombre. Algo siseo sobre su cabeza al recibir el impacto que vibró desde la madera hasta sus manso y se giró hacía el lado contrario en el que había lanzado a lo que fuera. Inconscientemente se puso ante Delilah, defendiéndola con su cuerpo, mirando intrigado a la criatura que brotaba de la oscuridad como una pesadilla materializada. Unas enormes pezuñas se apretaban contra el suelo, el cuerpo era parecido al de una cabra inmensa, cuya cabeza se transformaba en una melena larga y unos ojos brillantes en la oscuridad, un león. Su cola siseaba y perdía el pelo para transformarse en escamas que acababan coronando la cabeza de una serpiente, que sacudía una larga lengua viperina en el aire y lucía unos colmillos como dagas de los que chorreaba una sustancia venenosa, o eso dedujo Archer.

-Una quimera-No tenía tiempo para sonar asombrado, con un brazo extendido delante de su compañera le instó a apartarse. -Cuidado con la cabeza de serpiente, Delilah- La cabeza de león lanzó un rugido demostrando que era igual de peligrosa, antes de abalanzarse sobre los cazadores de sombras

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Mar Jun 30, 2015 12:22 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:14 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Fue cuestión de segundos, una fracción de tiempo casi efímera, la diferencia entre sobrevivir o morir en nuestro mundo. Eso fue lo que Archer tardó en enarbolar el bo en un movimiento ascendente, de músculos fluidos y fuerza calculada que alcanzó a la cabeza de serpiente por abajo, estampando la mandíbula inferior de la criatura contra su propio paladar. Cerró los ojos, con un siseo furioso mientras se retraía, lejos de mi campo de visión. La luna seguía derramándose a través de los cristales, enredada en las barandillas de metal y los recovecos del almacén, pero lo reconocí. Reconocí ese fulgor instantáneo de la luz argentina  en las aristas de las escamas, reflejándose en su sinuoso movimiento a medida que la cola reptaba por el aire hacia la oscuridad. Eso era lo que había visto desde fuera, el brillo de escamas en la oscuridad.

- Sé lo que es, tengo ojos en la cara. Mascullé, insuflada de pronto por la indignación que me provocaba aquel brazo delante de mí. ¿Qué pretendía? ¿Protegerme?  ¡Por el ángel! Aparté su brazo de un tirón sin quitar los ojos de la criatura, intentando volver a ella y deshacerme de aquel incomodo sentimiento. No necesitaba que nadie me protegiera, y menos él. Estaba desconcentrada cuando la criatura flexionó los músculos, con sus intenciones ocultas en el fondo de oro dorado de aquellos ojos felinos, divididos en dos por las pupilas verticales y negras como la mismísima noche, un segundo antes de echársenos encima. Mis piernas reaccionaron por mí, con un acto reflejo pulido por los años, saltando hacia la derecha, en horizontal al suelo. Rodé por el suelo varios metros, con la cimitarra pegada al cuerpo hasta que me incorporé sobre los talones, acuclillada. La quimera estaba entre los dos, dividida, con aquellos cuartos traseros de cabra rebosando la fuerza de unos músculos recios y correosos, mientras que los cuartos delanteros, donde las escamas y el pelo ralo y sucio de cabra se convertían en una mata de dorado terciopelo, tenían la sutileza de los gatos, y la afilada belleza de las garras hundiéndose en el suelo, donde debería estar  la presa –Archer, o yo- y ahora sólo había vacío. Con un gruñido visceral inclinó la melenuda cabeza hacia Archer, y reaccioné sin pensar.

La punta de la cimitarra arañó el sueño en un sonido agudo mientras me ponía en pie, contemplando a la criatura con una sonrisilla salvaje, con los sentimientos animales de la cacería expandiéndose por mis venas, endorfinas, adrenalina, miedo, poder, la magia de las runas, todo junto en mi sangre.

- Misi, misi gatito… ven con mamá.

Plic… plic…

La quimera giró hacia mí sus dos malévolas cabezas, como si sonriera con aquellas hileras de dientes marmóreos y afilados, y se lanzó contra mí. Aquellos confusos minutos se convirtieron en aquel baile, mi favorito, que siempre giraba sobre el filo de la navaja, escapando por milímetros una y otra vez de aquellas garras que intentaban cerrarse sobre mi carne, un-dos-tres, un-dos-tres, como si hubiéramos nacido para aquel momento. Su mitad felina la hacía rápida, pero no tanto como yo. La cimitarra le alcanzó a la cuarta estocada, lamiendo el bello dorado y la carne tierna en una estela rojiza que le provocó un gemido lastimero, y una rabia furibunda, pero ni le hizo cosquillas. Por el rabillo del ojo vi aquel destello otra vez, una pista que lo traicionaba, y en un movimiento limpio desenvainé la segunda cimitarra sobre mi cabeza, justo a tiempo para interceptar los colmillos de la serpiente.

Gemí, con la voz ronca, haciendo fuerza contra la cabeza de serpiente, arqueando el cuerpo lejos de aquel veneno cristalino que se deslizaba lentamente por la hoja. Chisporroteaba en la oscuridad, haciendo brillar las hojas celestiales que el ácido no podía corroer, pero que en algún momento, si seguía manteniendo aquel pulso mortal, me llegaría a los dedos. Fruncí el ceño, buscando de reojo la cabeza de león, que se había aburrido de prestarme atención a mí, que era demasiado escurridiza. Un siseo furioso me obligó a alzar la segunda cimitarra, creando una brillante X en el aire entre los colmillos de 25 centímetros y mi cuerpo.

- ¡Mierda! Jadeé, con fuerza, empujando hacia arriba, intentando zafarme de aquella cabeza, mientras una parte de mi inconsciente sólo quería saber si Archer estaba bien.

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Jue Jul 09, 2015 7:00 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Unas horas después Archer agradecería que Delilah hubiera sido lo suficientemente ella como para no girarse a mirar su cara de idiota cuando le apartó el brazo de un empujón, de que no fuera capaz de ver el mudo dolor mezclado con la indignación en sus ojos. ¿De que se asombraba? ¿Del desprecio pesé a la situación o que le resultará tan ridículamente fácil deshacerse del mejor gesto de reconciliación que, aunque inconsciente, Archer había sido capaz de mostrarle? La criatura se lanzó hacía ellos, y las distracciones de su corazón acelerado le retrasaron dos segundos.

Dio un paso hacía atrás, perdiéndo el equilibrio, y cayó cuan largo era. Aprovechó la inercia de su torpeza para corregirse y tal como cayó rodó por el suelo, apoyando el bo en el suelo como eje de su voltereta y levantándose con una velocidad y una coordinación conseguida a base de ensayo y error, de esfuerzo día tras día. Sujetó el arma con dos manos y la cruzó ante su cuerpo, en posición defensiva, mientras analizaba la mirada salvaje del animal que a momentos parecía brillar con inteligencia y a momentos parecía estar poseída por un feroz instinto que arrasaba toda capacidad que no fuera la de atacar. No le dio tiempo a calcular su primer movimiento cuando Delilah reclamó toda la atención de la criatura.

-Delilah ¡No! -Alzó la voz Archer, intentando sonar autoritario. Reconocía aquella mirada en sus ojos, aquella expresión que la alejaba de toda sensatez. El brillo afilado de sus cuchillos serafines ilumino la escena como luciérnagas sedientas de sangre. Algo dentro de Archer se removió con una brutalidad que le arrancó los pensamientos. Utilizó su arma con tanta fuerza para golpear el costado del animal que tenía más cerca, intentando llamar su atención a costa de golpearle las costillas y los cuartos traseros, pero la bestia jugaba con su compañera como quien juega con una pelota con pinchos. Maldijo a la quimera por su grandeza demoníaca, maldijo a Delilah por su falta de insensatez. ¿Es que no había aprendido? ¿No le había prometido ella que fuera lo que fuera lo harían juntos? Allí tenía frente a él el valor de sus palabras. Delilah era demasiado irresponsable, demasiado temeraria como para llenar de valor sus palabras, que se las llevaba el viento de su carácter temperamental y alocado. Para cuando la bestia empezó a sangrar y se giró hacía él con un ronroneo furioso naciendole del fondo de la garganta Archer estaba sin aliento, y habría jurado que en el último golpe le había roto algo, peor aquel monstruo de escamas y pelo parecía de piedra en vez de carne.

-Eso es...eso es ven-Jadeó, golpeando el suelo con el bo para seguir reclamándo su atención, caminando hacía atrás. Una parte de sí tiraba de él, no olvidaba que Delilah jugaba con la cabeza venenosa de la criatura. "Mira el lado bueno Archer" Se dijo así mismo mientras sostenía el bo con una mano y con la otra sujetaba un cuchillo serafín, susurrando su nombre con fuerza y fe, notando su luz iluminándolo, uniéndolo a la adrenalina de sus venas, a la fuerza de las runas que le hacían más ligero, más veloz, notando como calentaban su piel mientras se consumían. "Por lo menos no vuela"Las portentosas patas de la criatura sacudieron el suelo, haciéndolo vibrar a cada paso mientras de sus afilados colmillos chorreaba pequeños hilos de baba. Y Archer esperó y esperó, con su mente divida entre su seguridad y la de la mujer, sopesando que le pesaría más, una herida para él o para ella. Y la solución llegó tan rápida como el cuchillo que lanzó y se clavó en uno de los ojos de serpiente a la vez que la quimera levantó una de sus zarpas y le lanzó por los aires. El bo revotó a un par de metros del nephilim, ahogado por el dolor momentáneo mientras se sujetaba el hombro. Notó la cálida sangre entre los dedos y su olor pero no la vio en la oscuridad. Apretó los dientes y se lanzó a por su arma antes de que la bestia se decidiera a saltar sobre él. Archer podía soportar el dolor físico, pero jamás volvería a derramarse sangre de una Shilvershade por su culpa.
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Vie Jul 17, 2015 7:06 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:14 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
 Su grito sonó lejano en el medio de la concentración que requería esquivar tamaña criatura. ¿Por qué me gritaba ahora? ¿Acaso pretendía que dejara que la quimera se lo cenara con patatas? Si éramos compañeros de ronda, esto era exactamente lo que hacían los compañeros, se protegían el uno al otro, se cubrían las espaldas, sin importar los problemas que pudiéramos tener. O si nos odiábamos, ninguna excusa era válida para dejar a alguien atrás, porque, al final de la noche, lo único que importaba era si los dos volvíamos con vida, o no.  Y a la hora de la verdad, quedó claro que ambos compartíamos aquella postura cuando el cuchillo serafín cruzó el aire girando sobre su propio eje para clavarse hasta la empuñadura en el ojo de la serpiente. Con un violento siseo, retrajo los colmillos y se echó hacia atrás, liberándome de la agotadora presión de sus portentosos músculos reptilianos. Mi cuerpo y mi mente se sincronizaron, como sólo podían hacerlo cuando mi vida pendía de un hilo, y con un movimiento fluido me propulsé hacia delante, con las cimitarras como una extensión de mis propias manos. Sostuve la X en el aire, y con el ardor de la runa de fuerza consumiéndose sobre mi omóplato al abusar de ella, ejecuté un movimiento de tijera en el aire que seccionó la cabeza de la serpiente en dos, en una línea diagonal perfecta que empezaba justo en las comisuras de su boca triangular y terminaba en lo que debería ser la nuca de la serpiente. Sólo quedó al final del cercenado apéndice la mandíbula inferior, muerta y sin cerebro, que se retorcía sobre sí misma por el dolor, y siseaba dónde el veneno de la serpiente que había pegado a mis hojas empezaba a devorar su propia carne, allá dónde las escamas no podían protegerla de sí misma.

Jadeé pesadamente, con los músculos de los hombros y la espalda contusionados por el pulso monumental que habían sostenido, por la fuerza de la runa forzándolos a cercenar carne, hueso y vísceras.  El león, agitado por el dolor de su cola, volvió a girarse hacia mí, y entonces vi el previo que había pagado Archer por ayudarme. Un valioso precio en sangre. "Necesita tiempo." Me dijo fugazmente una voz en mi cabeza, así que hice lo primero que se me ocurrió; salí corriendo, con la punta de una cimitarra pegada al suelo, gimiendo y haciendo saltar chispas doradas contra el hormigón del suelo. Era un felino, ¿no? uno salvaje, gigante y jodidamente demoníaco, pero un felino al fin de cuentas, y a todos los lindos gatitos les gustaba jugar con sus presas. Me deslicé en silencio entre los palés, sintiendo las pesadas vibraciones de cada pata que se posaba en el suelo, cerca de mí, pero sin ser capaz de verme. Lanzaba cajas, o piedras, o intentaba hacer cualquier ruido lejos de mí que pudiera despistarlo, que atrajese a su instinto cazador y le supusiera un reto mejor que un hombre herido. La oscuridad me amparaba mientras me deslizaba en el seno de su silencio, recorriendo los laterales de la nave, escurriéndome por los huecos. Fue así, en ese macabro juego del pilla-pilla como lo vi, casi escondida en la oscuridad, colgando de aquella pasarela, una escalerilla de mano. La idea  se me presentó tan clara como si el mismísimo ángel Gabriel hubiera descendido de los cielos para iluminar la jodida bombillita.

-¡Archer! Lo llamé a voces, saliendo de un salto de mi escondrijo de oscuridad para encontrarme de frente con la criatura y su fétido aliento, que me peinó las hebras despeinadas y rebeldes que se habían escurrido de la trenza. Corrí por el corredor más grande, el central, que quedaba entre los grandes palés de lo que fuera que se almacenaba allí.- -¡Necesito que lo distraigas! ¡Tengo un plan!  Pasé derrapando a su lado antes de conseguir frenar, hundiendo los talones en el suelo. Le miré a los ojos, un instante, no, menos, una fracción de segundo- -Confía en mí.
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Miér Jul 22, 2015 1:29 am


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

No reconocería ante nadie que durante el par de minutos que permaneció lejos de su arma Archer se sintió desnudo, cercenado. Era la sensación que más se le acercaba a aquella sensación de vació, de que debería de haber algo en un lugar en el que no estaba pero él aún notaba su presencia, como un miembro fantasma. Gimió de dolor, sujetándose la herida que sentía arder en el brazo y parte del pecho izquierdo y corrió encorvado hasta su bo, que agarró con firmeza. Cuando luchabas parecía que el tiempo oscilaba, a veces pasaba todo pasaba demasiado rápido, como cuando te herían, y a veces todo pasaba demasiado lento. Archer se encontraba ahora en esa montaña rusa, ascendiendo hasta la siguiente pendiente, con el tiempo dilatándose al ritmo de su corazón, con la adrenalina disparada, recorriéndole cada parte de su piel, manteniéndolo despierto, tenso como un león en plena caza.

Apretó los dientes, conteniendo el dolor como contenía todo lo demás mientras sacaba su estela y se levanto la camisa. Junto al ombligo tenía dibujado un iratze sin terminar, que contempló con una ligera floritura. Aquella herida suponía un lastre, una mancha en la mácula de su actuación. Herido no podría ser de gran ayuda a Delilah, si es que alguna vez le había hecho falta su ayuda así que respiró entre los dientes, alzándo la cabeza al techo mientras la herida le ardía al curarse y el iratze pasaba de ser negro a una cicatriz que desaparecería con el tiempo. Divisaba su luz, como la estela de una estrella cenicienta los cuchillos serafín brillaban ligeramente mientras el suelo temblaba con cada furiosa pisada que daba la quimera, sacudiéndo su cuerpo. Cuanto más sufría y más dolor sentía, más enloquecido se volvía el animal, era un factor que Archer tenía en cuenta. Ninguna criatura, inteligente o no, esta libre de dejarse llevar por el caos de la situación cuando se ve acorralada.

-¡Aquí! -Gritó al escuchar su voz por encima de los golpes y el sonido de arañazos y cosas cayendo. Apretó el Bo entre las manos, notaba el brazo mojado y tibio pero el dolor había menguado hasta ser una molestia que podía soportar perfectamente. Su figura veloz apareció ante él, y sus le atarón a ella como cadenas invisibles, y pesé a que algo dentro le ordenaba que alzará la mirada para ver aparecer a la quimera era incapaz de despegar la mirada de sus ojos fieros. ¿Una plan? O Delilah había cambiado mucho o no se acordaba de lo malos que solían ser sus planes cuando trabajan juntos, por algo era él el chico de los planes. Apretó los labios, su primer impulsó fue negarle aquel terreno. ¿Cederle el control a Delilah? ¿Estaba loco? No dudaba de las capacidades de nephilim de su acompañante. ¿Confiaba en ella? ¿Confiaba en la mujer que le había culpado casi tanto como él se culpaba de la muerte de Helena? ¿Confiaba en la mujer que le había metido la mano en el pecho para arrancarle el corazón y pisotearlo egoístamente y sin piedad alguna? No. Rotundamente no. Los segundos pasaban acelerados. Otra vez estaba descendiendo rápidamente por la montaña rusa. No tenía tiempo para recordar aquello, no tenía tiempo para regodearse en su dolor. No, no quería confiar en Delilah, pero tendría que confiar en la Nephilim que era.

-Haré lo que este en mi mano. Ve -Asintió por fin a sus palabras, con voz profunda, agitando la cabeza en la dirección que ella indicaba. No se giró para verla marchar. Afirmó su postura, apretándo los pies contra el suelo como si así pudiera evitar la sacudida que le produjo el morderse la lengua y callarse el "Ten cuidado" que amenazó con susurrarle. La dejó marchar y sacudió el bo en el aire, golpeando todas las cosas que se le ocurrieron, para llamar la atención de la criatura a la que escuchaba gruñir. El aire se había llenado al olor a sangre de nephilim, su propia sangre, e icor demoniaco. Una mezcla tan opuesta como inseparable. La sombra de la criatura apareció ante él, con sus ojos brillantes, y sus colmillos babeantes de ira brillaron. A su espalda, una cola que dejaba surcos de icor en las paredes cada vez que se sacudía con rabia. Hombre y bestia se miraron a los ojos durante un segundo, y como fuerzas enfrentadas empezaron a luchar con todo lo que tenían, dándole tiempo a Delilah para urdir sus planes

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Vie Jul 31, 2015 3:01 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:14 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
Aquella micro fracción de segundo decidió dilatarse en el tiempo. Como si todo se magnificara a slow motion, sentía el aliento de la criatura demasiado cerca de mi nueva, las partículas de polvo agitándose, alteradas, en el aire, el gorgojeo de un gruñido por lo bajo acechándome desde atrás mientras mis ojos se quedaban atrapados en los de Archer, intentando encontrarle en aquella oscuridad. Me quedé atascada en esa bocanada de aire rancio, en ese brillo decidido de sus ojos. Su boca dijo sí, pero allí estaba, inmenso, innegable y más rotundo que cualquier demonio que pudiera perseguirme, no. Sus ojos habían dicho no.  Y aunque por dentro aquella tormenta quería desatarse y arremeter contra mí, como la primera vez que le había visto en aquel pasillo en el instituto de Nueva York, mis pies no se pararon, echaron a correr con una misión. Esto es ser un cazador de sombras. Nunca hay nada por delante de una misión, ni siquiera uno mismo. Por eso había muerto Helena, por ser exactamente lo que era, y algún día, más pronto que tarde, me llevaría a mí también a la tumba.

Pero respiré otra vez, mientras corría envainando las espadas en un ágil movimiento de brazos, con el olor de la sangre y el veneno pegados al paladar mientras recorría aquel laberinto de polvo y altos palés que había hecho antes.  Llegué en un suspiro y casi sin aire a la escalerilla, con una sinfonía de golpes contra carne y gruñidos como fondo musical a mi asfixiante carrera. Salté, con toda mi fuerza y una mano por delante, pero mis músculos no me impulsaron lo suficiente y sólo conseguí levantar una nube de polvo al caer.

- ¡Demonios! Ladré, con las articulaciones doloridas, pero volví a atrás, cogiendo tres metros de carrerilla antes de saltar de nuevo. Y esta vez, sí, allí estaba, fría y metálica contra la punta de mis dedos, el metal de la escalerilla. Conseguí asirme al peldaño y tiré de mi cuerpo hacia arriba hasta plantar un pie en el primer escalón, y comenzar a subir a marchar forzadas, hasta las pasarelas en alto. Coronada la escalerilla, las vistas eran tan tétricas como espectaculares. La quimera enorme se debatía contra el hombre a unos metros bajo mis pies, chocaban y se separaban en su baile mortal, iluminados por la luz fría que la luna derramaba por los altos ventanales a mi espalda. Recorrí frenéticamente con los ojos el recorrido de las galerías en alto, buscando el camino más rápido, desenvainándo las cimitarras antes de echar a correr. Las galerías crujían con mi liviano peso y los tornillos rechinaban en su agonía metálica mientras me deslizaba sobre ellos hasta dónde había dejado a Archer, en el piso de abajo.

- ¡Tráela aquí! ¡Aquí!

Grité antes de darle una violenta patada a la barandilla. Sin el poder de la runa de fuerza que ya había consumido tuvo que dar otro par de patadas antes de conseguir que el metal viejo y oxidado se desprendiera violentamente, dejándome una plataforma limpia. Bajo mis pies, Archer y la quimera seguían con su lucha irresoluble. Tomé aire lentamente, cerré los ojos en una muda plegaria, rogándole al ángel que guiara la hoja de mis armas y mi camino, y eché a correr hacia el abismo. Y salté.

El aire me meció un instante antes de dejar que la gravedad tirase de mí hacia abajo. Aterricé violentamente, con todo mi peso, sobre el lomo de la quimera, y el latigazo de todo mi cuerpo castigado por las leyes de la naturaleza me empujó hacia delante, y habría salido volando por encima de la quimera si no hubiera ferrado con fuerza a los mangos de las cimitarras, que a la altura de mi estómago, se habían hundido en toda su longitud en la nuca de la criatura. Jadeé, dolorida, apretando con los muslos aquellos músculos cubiertos de pelo ralo de cabra demoníaca que se agitaban a medida que el veneno de la serpiente que había impregnado las hojas empezaba a corroer la carne desde dentro.  Lo veía bajo el guarda-puños, la carne hervir y burbujear como si no fuera sólida, elevando el hedor de la ternilla achicharrada, todo mientras la bestia gemía, herida de muerte, con el dolor desgarrado que sólo conocen las criaturas que ven la muerte cara a cara. Y en un último esfuerzo se tambaleó, estampándose contra una pared, y de paso,  a mi también, sacudiéndose como si me hubiera montado en un maldito toro mecánico, pero sin el suelo acolchado. El golpe me aturdió, arrancándome la respiración de los pulmones y dejando una dolorosa sensación de vacío. Se revolvió, y yo con ella, intentando esquivar una zarpa moribunda que intentaba alcanzarme, pero con la pierna derecha atrapada entre la mole de su peso y la pared y la cabeza aturdida, lo único que pude hacer fue gemir de dolor cuando las garras hendieron costuras y cuero, y mi piel, a lo largo de mi muslo. Apoyé mi peso en las cimitarras, retorciendo las hojas dentro de su cuerpo.

- ¡Muérete de una vez!

Gemí, y de pronto, la quimera dejó caer la cabeza de golpe, con la lengua fuera de las fauces, y el cuerpo que me sostenía y al mismo tiempo me atrapaba contra la pared empezó a desvanecerse en el aire. Desapareció, dejándome caer violentamente, con el repiqueteo de las cimitarras restallando contra el suelo. Me miré la pierna izquierda, y por primera vez desde que estaba en Nueva York, sentí frío por el calor que la sangre se llevaba consigo al escapar de mi cuerpo.
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Dom Ago 02, 2015 11:39 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Lo último que vio de ella fue su cabello ondulando en el aire mientras salía corriendo. Corriendo...siempre corriendo...a veces Archer se preguntaba si Delilah aquella forma de vivir era por que perseguía algo con todas sus ansias o por que desde la muerte de Helena había empezado a huir del mundo. Pero en aquel momento no tenía tiempo para volver a esa pregunta. Hizo girar el bo en el aire, dándole inercia entre sus manos, notando como cuanto más rápido se movía más difícil era controlarlo, mientras la criatura se acercaba. Archer se puso la piel del guerrero, y todo desapareció de su mente. No quedo sitió para su incertidumbre, para sus dudas, no quedo sitio ni para Delilah dentro de un nephilim que mudaba su piel humana para arrancarse los sentimientos.

Mientras luchaba Archer no era Archer, era un cerebro que pensaba y un cuerpo que actuaba, una máquina de matar perfecta por muy feroz que fuera el enemigo. La Quimera sacudía su cola cercenada de un lado a otro, salpicando saliva que siseaba al entrar en contacto con el suelo, mientras Archer esquivaba zarpas, las apartaba con el bo y golpeaba pero la piel de la criatura era dura y resistía los golpes de Archer con facilidad. Pasó a usar el bo con una mano y cada vez que tenía oportunidad lanzar un tajo con la hoja corta que le quedaba. Escuchaba a Delilah sobre su cabeza, llevándo a cabo su parte en aquel plan del que Archer no tenía ni idea y el cual debería haber preguntado. No sabía cuanto tiempo podría aguantar la fuerza de aquella bestia iracunda y sedienta de sangre enfocada solamente en él. Y entonces apareció sobre su cabeza, bañada por el halo divino de los cuchillo serafines como el mismísimo ángel Miguel bajando con su espada de fuego para condenar a los primeros ángeles caídos al infierno.

La bestia gritó estremeciéndose de dolor ante su acto de definitiva condenación. La lucha había terminado y el peso del animal retumbó en el suelo mientras sus gruñidos moribundos y llenos de rabia aún palpitaban en el ambiente.

-¡Delilah!-La llamó Archer, con la voz cargada de angustia al verla atrapada. Esquivo la pesada pata de la quimera, que aún se agitaba arañando los minutos que le quedaban. De cierta forma sintió respeto por aquella bestia puesto que el habría echo lo mismo, habría luchado hasta el final, hasta que no le quedaran fuerzas, hasta que todo le abandonara y solo le quedara el consuelo de la oscuridad. La criatura murió, y en ese mismo instante su cuerpo dejó de ser físico. Cuando Archer se arrodilló junto a Delilah ya había dejado caer el bo y sujetaba la estela en la mano. Sin pensar le agarró del brazo izquierdo y tiró hacía él para poder ver el iratze sin completar que siempre se dibujaba debajo del codo. Lo completó de un trazado decidido y se la guardó.

-¡¿Estas loca?! -Le sujetó por el hombro para que no pudiera escapar, clavándole los ojos. Por primera vez en mucho tiempo Archer no fue capaz de pensar en otra cosa que no fuera echarle la bronca. -¿Cómo se te ocurre hacer algo así sin avisarme? ¿Y si no hubieras caído encima de la bestia? ¿Es que quieres matarte tu sola esnucandote? ¡Me dijiste que tenías un plan no una locura! -Explotó el y soltó un suspiró agotado. Se pasó una mano por los rizos. Estaban sudados, como su frente, y aún sentía el esfuerzo cosquilleandole en los hombros y la sangre pegajosa en el traje roto. Apartó la vista un segundo mirando el destrozo que habían causado -No, si la culpa va a ser mía, que se me ha olvidado que trabajar contigo es verte jugártela solo por que puedes hacerlo. ¿De verdad no podías encontrar una forma más segura de matarlo? ¿Una en la que no tuviera que llamar a tu madre para explicarle que te has partido las piernas por mi culpa?
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Miér Ago 05, 2015 1:23 am

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:19 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
 Contemplé aquella sangre en silencio mientras huía de mi cuerpo, se escapaba por aquellas rojizas ventanas de carne que la quimera me había abierto en la piel. Me abandonaba, sin dudarlo, sin pedir permiso, y con ella se marchaba aquella tensa calma que me atenazaba los músculos, la dulce y envolvente concentración del guerrero, a medida que perdía su líquido vital, mi corazón volvía a su cauce natural de sentimientos encontrados. Abrí los dedos, lentamente, las yemas de los dedos me cosquilleaban con la lejana sensación de que se me estaban quedando dormidas, y las cimitarras tintinearon en el silencio entre mi aliento y el espacio vacío que había dejado la criatura muerta, por un segundo sólo escuche su canción aguda haciendo los coros de aquella lejana gota de agua, que seguía allí, plic, plic, plic, como si nada hubiera pasado.  

"No confía en ti" Lo sentí en el pecho, como una aguja. Se abría paso entre mis costillas, dividía en dos cada fibra de mis músculos para clavarse lenta, afilada y dolorosa, directamente en el corazón. Algo no quería creérselo. Es decir... sabía que no confiaba en mi, que no confiaba en Delilah como mujer, que yo había hecho que mi palabra tuviera poco valor para él, lo había traicionado, abandonado, olvidado y enterrado demasiado tiempo como para que la confianza siquiera tuviera cabida. Pero alguna parte de mi esperaba que confiara en Delilah la cazadora, porque aquellos ojos mudos que lo decían todo en un parpadeo era algo que ya conocía. Eran la mirada fría de pena que me perseguía en mis pesadillas, la misma que me había hecho salir corriendo sin mirar atrás. No podía soportarla, no otra vez, no con todo lo que desenterraban sus ojos cada vez que me miraba así. Cerré los ojos, apretando los párpados, azotada por el cansancio físico, un pesado agotamiento que se deslizaba por mis extremidades, y el temor de ver aquellos ojos oscuros otra vez, de escuchar un tono de voz, tan lleno de condescendencia y falsa misericordia que me daba nauseas. Apenas sentí el tirón del brazo, la presión de la ropa sobre el codo cuando Archer la  arrugó hacia arriba, buscando aquel salvavidas escondido, pegado a la piel, un iratze incompleto. Una vocecilla se abrió paso en mi mente, temblorosa, y lejana... "Se acuerda de dónde está... "

- Estoy bien. Mascullé en un hilo de voz, mientras su estela tejía aquellos hilos de calor sobre la piel y terminaba el iratze. Lo contemplé, angustiada al ver como mi cuerpo se lo bebía con las ansias de las heridas abiertas, y arrastraba lejos de mi cuerpo, como una ola arrastra de la arena, el sutil trazo de las runas de Archer. Unas runas que llevaban siglos sin estar sobre mi cuerpo, cuando antes no lo entendía sin ellas. Cerré los ojos, sobresaltada por el primer grito, encogida sobre mis hombros mientras la pierna empezaba a sanar. Alcé la vista hacia él, sorprendida. - Era un plan, poco ortodoxo, pero un plan. Me quejé, pero sin poder evitar que me subiera al rostro una media sonrisa. Y a funcionado.

Lo contemplé en silencio, soportando cada batida de su ira como si fuera un soplo de aire fresco, embelesada, como embelesan el instante de luz de los rayos en el eterno caos de una tormenta. Sí... me sentía exactamente así, como si estuviera sentada en el porche contemplando un montón de rayos desatarse sobre mí, encandilada por su luz porque ninguno me alcanzaba. Enamorada de esa peligrosa chispa de vida que se escondía bajo sus ojos oscuros, entre sus rizos ensortijados que le caían, sudados, sobre la frente.

Alcé la mano, cuidadosamente, hasta su pecho. El traje oscuro y desgarrado le colgaba a jirones donde las garras lo habían abierto como si fuera mantequilla, y todavía brillaba la sangre en la oscuridad, apelmazada sobre su pecho musculoso, empapándole el bello oscuro que le cubría el pecho. Sonreí, aturdida, con un cálido sentimiento dentro del pecho cansado. Había valido la pena... huir de aquel Archer que sólo era nubarrones grises, que llovía sobre mí, constante y deprimente, que me amaba pero al mismo tiempo me odiaba, un hombre al que le inspiraba más pena que pasión, y al que estaba matando lentamente... había servido. Había matado aquel hombre, le había devuelto al ser que amaba. Al hombre que recordaba haber amado alguna vez. En otros tiempos, unos más tristes, se habría agachado a mi lado con su apuesto rostro cuajado en la pena, con una mirada reprobatoria, pero en resignado silencio, sólo sintiendo por mi pena, y culpándome, diciendo con cada músculo, con cada respiración, que por cosas como estas Helena había terminado muerta. Ese hombre al que tanto temía... ya no estaba. Y por el ángel que no había nada más maravilloso en el mundo que saber que se había ido. Alcé la mirada, sintiendo bajo la mano como el corazón le latía a toda velocidad, alterado como estaba, y aturdida como estaba yo, le miré a los ojos.

-Por el ángel... suspiré, pesadamente, casi aliviada.te echaba de menos.

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Jue Ago 06, 2015 6:03 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Archer no se dio cuenta de que estaba hablando por los codos hasta que al callarse sintió que le faltaba el resuello. Se sorprendió de sí mismo, por unos breves minutos acababa de perder el control de su boca y había dicho algo que siempre había pensado pero que pocas veces le había dicho a la mujer que tenía delante. Había hablado con enfado, con rabia y con el fastidio de alguien que se siente ignorado, y no solo hablaba de la misión, pero ahora que lo había soltado a la sensación de quedarse desinflado le siguió otra distinta.

Estaba...estaba relajado, al menos algo más de lo que solía estarlo, y fue como si Delilah lo supiera, con aquella preciosa sonrisa que brotó de sus labios y dejó a Archer como si acabaran de lanzarle una flecha directa al pecho.El peso de las palabras que había estado guardando dentro pareció desvanecerse. Delilah parecía brillar con luz propia, como un ángel, cuando le miraba de esa forma. Archer no pudo más que quedarse quieto, maravillado ante la hermosa criatura que parecía palpitar debajo de aquella Delilah llena de rabia y rencor hacía el mundo en general y a él en particular. La Delilah que le miraba con los ojos brillante no parecía la Delilah que le había abandonado, ni la Delilah con la que se había topado en el pasillo. Mientras la sujetaba aún por el brazo vio en ella la mujer que se revolvía entre las sábanas para abrazarse a su cuello por las mañanas, la que le buscaba las cosquillas a sabiendas de que podía enfadarlo solo para calmar su ira después a caricias y besos. La mujer que había amado.

Sus palabras le rompieron su ya maltrecho corazón y la agarró por los brazos para levantarla del suelo, escondiendo el rostro tras los rizos y la oscuridad. No, Delilah no podía ver que tenía los ojos vidriosos. ¿Qué pasaría si descubriera que el mundo acababa de sacudirse y solo él se había dado cuenta? Aún la sujetaba por los brazo, sintiéndola frente a él, con una mano en su pecho, en su corazón que latía a todo pistón como si con su mano le hubiera insuflado fuerza. Le había echado de menos, saberlo no era tan desgarrador como reconocer que él la había necesitado como al aire que respiraba y ella no había estado. La había amado en la distancia, la había odiado y la había llorado y por primera vez en todo aquel tiempo tuvo la certeza de que ella también había sentido dolor lejos de él.

-Vamonos, has perdido mucha sangre -Carraspeó, maldiciendo el tono emocionado de su voz. Era un nephilm, era un guerrero, le habían enseñado a luchar, a defenderse, a ser un muro que por lo visto era de papel cuando Delilah hacía algo tan simple como dedicarle una sonrisa. Le dio la espalda y se paso una mano por el rostro, respirando lentamente para recuperar el control. Estiró una mano hacía ella, ofreciéndole su ayuda, seguramente con la cantidad de sangre que había perdido no le vendría nada mal apoyarse en un hombro amigo. Abrió los labios para decir algo, pero se calló. No, no podía decirlo, solo iba a meterse en problemas, pero si no lo decía tenía la sensación de que iba a reventar así que la miro de reojo, con el ceño ligeramente fruncido y después aparto la mirada mientras susurraba.-Yo...yo también

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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Dom Ago 09, 2015 9:14 pm

Cumpliendo con el deber
→  Viernes→ 00:19 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  
 Me quedé atrapada,  suspendida como si todas mis adormiladas extremidades flotaran sobre un agua tibia, en el dulce alivio de aquella confesión que no había podido contener. La llevaba dentro desde hacía tanto, oxidándose, acaparando una capa de polvo tras otra, que parecía mentira que hubiera salido de mí con la naturalidad de una respiración, brotar del fondo de mi pecho como el agua de un manantial, dándole vida a todo lo que tocaba. Devolviéndome un poquito de lo que había dejado atrás.

Pero el mundo se puso otra vez en marcha, y la esperanza de que aquel agua sanara también el dolor de Archer se deshizo en la resbaladiza sensación de que mi equilibrio fluía de la runa y no de mis piernas, temblorosas ese instante que dejé que tirara de mí para ponerme en pie. El muslo izquierdo empezaba a hincharse, el iratze estaba haciendo su trabajo para evitar que me desangrara allí mismo, pero mucho me temía que iba a tener que visitar por segunda vez la enfermería del instituto.

Estoy bien, estoy bien... Reiteré con la voz pastosa, y la mano aún posada sobre su pecho duro y caliente, vivo, más vivo de lo que yo me sentía en aquel instante. Su silencio empezaba a inquietarme, y me daba miedo mirarle a los ojos, mientras su corazón palpitaba furiosamente contra mi mano, y yo allí plantada, mareada y herida, sin saber cómo interpretar esa canción que se desataba dentro de sus costillas. Y entonces me soltó, y yo le dejé ir, sintiendo que el manantial se transformaba en un furioso oleaje, que ya no sabana, sólo podía arrastrarme al fondo para que me ahogara dentro. Y muchas veces me giraba con ira contra aquel tipo de oleaje que quería ahogarme, pero la debilidad de mis huesos se había deslizado desde dentro hasta el alma, y me derribar, apoyando las manos en las rodillas para mantenerme en pie. Tenía los ojos llenos de lágrimas, y sabía por qué. Lágrimas por todas las veces que había querido volver atrás y jugar a aquel egoísmo de doble filo que se vestía de amor, a enterrarme a su lado y envenanarle con todo el odio que había sentido en aquellos días pasados. Como un parásito, alimentarme de él, apoyar todo el peso de lo que había arrastrado conmigo por medio mundo hasta que lo hundiera en la miseria. Lágrimas amargas, por que el sacrificio que, por un instante, sentí que el sacrificio que había hecho nos había salvado, pagando el precio de que nos pusiera tan lejos el uno del otro que nunca más podríamos alcanzarnos.

Y entonces vi su mano suspendida en el aire, con cada uno de sus cinco dedos extendidos hacia mí, como un glorioso puente, y gemí ligeramente al tomarla casi con desesperación. Cerré los ojos con fuerza, pasando el brazo por encima de sus hombros anchos, colgando de su espalda el peso muerto de mi cuerpo cansado, y rezando al ángel para que Archer pensara que aquel gemido había sido de dolor físico. Que no supiera jamás que su mano me había sacado de aquella inmensa marea de sentimientos que, por un segundo, había estado a punto de ahogarme. Dejé caer la cabeza en su hombro, muy cerca de aquel hueco que antaño fuera mi almohada, perdida un segundo en el eco inmenso de sus palabras.

Te quiero. Algo dentro de mi quería gritarlo desgarradoramente, susurrárselo al viento, escupirlo a todos los siete puñeteros mares, demostrárselo a Archer. Que los días que no me acordaba de él, lo soñaba. Quería decirle que, marchándome, lo que pretendía era salvarlo, y lo había conseguido. Y que eso solo significaba que ahora le amaba igual que antes. No... no igual, porque parecía imposible que alguien sintiera un amor tan desesperado como el mío. Pero no era el momento, ni era el lugar, ni estaba pensando claro, porque se me iba la fuerza por las heridas, y mi mente estaba difusa en el dolor que me ardía en la pierna, y el que me retumbaba aliviado por aquella cataplasma de su voz, dentro del pecho. Me limité a quedarme un segundo allí en silencio, en el hueco que olía a piel, a cuero y a sangre, al sudor de la batalla y a las puntas de su pelo. Y di el primer paso torpe y dolorido, que nos llevara fuera de allí, que nos devolviera a un lugar seguro, donde parapetarnos de nuevo detrás del pasado.

Salimos en silencio de la nave, recogiendo las cimitarras con cuidado al devolverlas a sus vainas, respirando el polvo agitado y la mugre húmeda de aquel lugar, donde la gota había sido única testiga del apocalipsis emocional que me traía entre manos. Fuera, alcé el rostro a la brisa de Nueva York, fría contra la piel, casi amable, meciéndonos a ambos, agarrados el uno al otro, más por la necesidad de algo que me ayudara a caminar, o con eso mismo como la más grandiosa excusa para ello.
- Archer... mascullé, dándome cuenta de aquel detalle. Le miré a los ojos por primera vez desde aquel silencio eterno y lleno, frunciendo el ceño.- El informe lo harás tú, ¿no?
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Re: Cumpliendo con el deber || Delilah Silvershade

Mensaje— por Invitado el Lun Ago 10, 2015 11:42 pm


Cumpliendo con el deber
→ Viernes→ 00:00 → Polígono Industrial de Nueva York → Noche despejada y fresca  

Primero fue un rocé, peor después acompañado de un gemido de dolor sintió el contacto de la piel caliente de Delilah contra la suya y agradecido tener una excusa para sostenerla una vez más entre sus brazos. Le paso un brazo por la cintura, sujetándola contra su cuerpo, recordándose mentalmente que solo lo hacía porque Delilah estaba herida y no podía mantenerse en pie por si sola, pero deliciosamente agradecido de poder sostenerla una vez más entre sus brazos, después de pasar años aceptando que jamás le tendría tan cerca otra vez. La sujeto contra sí, con firmeza pero con cuidado, en aquel momento Archer era plenamente consciente de que estaba sosteniendo contra su cuerpo lo más hermosos que existía en el mundo. Nada ni nadie era más valioso de lo que Delilah lo era para él, pesé al dolor y al sufrimiento, al amor que le desgarraba por dentro cada vez que la miraba y que se mezclaba con aquella montaña de sentimientos negativos que llevaba portando sobre sus hombros desde hacía tanto tiempo.

Y la pareció increíble, casi milagroso volver a tenerla allí, a su lado, combatiendo como lo habían hecho cuando aún confiaban el uno en el otro, como si olvidarse de quienes eran, de lo que se habían hecho el uno al otro, pudiera curar sus heridas. Archer contenía aquella alegría casi idiota que le nacía del pecho como un río naciente. ¿De verdad quería sonreír en las circunstancias en las que se encontraba? ¿Es que de repente se había vuelto loco? Se le escapó una risa, primero una suave carcajada, burlándose de sí mismo, de su inapropiada inocencia, y después se río ante el comentario de la maltratada Delilah. La miró sonriendo, si, sonriendo, y le pregunto "¿Qué?" con la mirada, sin necesidad de palabras para lanzar otra pequeña carcajada ante su comentario.

-Sí, yo haré el informe -Le aseguró, sacudiendo la cabeza divertido. La arrimó más a sí mismo, costado contra costado, sucios, ensangrentados y malheridos y de alguna forma más ellos, mejores, no curados pero quien sabe, cicatrizando quizás.
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