07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


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-I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Miér Mayo 20, 2015 10:41 am

I'M WORRIED ABOUT THIS WORLD
→SÁBADO → 17:55 → El Instituto|Jardines y Alrededores  → CLIMA: Cálido (Primavera)
La calidad del aire en Nueva York comparada con la frescura de su amada Idris, no es y jamás llegará a ser remotamente igualado, es también el estilo de vida lo que añora el mayor de los Lightwood en tardes como esa misma y precisamente se da cuenta que el Hogar entre Hogares solo hay uno que por muchos otros factores no podrá ser reemplazado para dejarse en el olvido de una vida pasada. Lo es, haber regresado a Nueva York después de 5 años es muy diferente que la primera vez, los tiempos cambian, los chicos van creciendo y ganando madurez pero hombres como Robert se preguntan día con día sí podrán evolucionar como pasa en torno a ellos; poder cambiar una fracción del tiempo para volver a la época en que los problemas se solucionaban a su paso y al más grave le tenían 3 o 4 personas trabajando para un solo resultado con bien a todos. Tanto tiempo ha pasado ante los ojos del mayor y ahí sigue, disfrutando del cálido atardecer, como viene haciendo desde su primer encuentro con el Instituto de N.Y, tal parece una tradición que ganó por coincidencia expresando que así tendría aire fresco y momentos de reflexión en caso de atascarse con el tedioso trabajo.

Sin embargo, ante por mucha paz que quisiese encontrar, el nephilim sabe que completamente solo no se encuentra, porque percibir la esencia demoníaca a una cuadra, ver de refilon las alas de un hada curiosa por su entorno, y entrever la piel escamosa de un brujo escondido en la multitud por un glamour, con eso y más no se puede esperar la amena tarde para el disfrute de la brisa tras las ondas del calor en la ciudad. No fuese ironía que entre más lejos queriendo estar del trabajo, más estuviese rodeado de el y no habría nada que hacer para reclamar a la verdadera naturaleza del mundo.

Se había sentado en una banquilla junto al árbol de tronco más ancho, el mismo que cuando llegaron los Lightwood a la ciudad era, en la gran variedad del jardín, 6 cabezas más pequeño que de los otros pero por piedad de el cayó en las buenas manos de los Directores más cuidadosos que los anteriores para poder así crecer tan alto y frondoso. Disfrutar de la sombra en compañía de su viejo amigo árbol, proporcionaba a Robert la simple tranquilidad para ser utilizada en favor de su lectura ligera, lo cual era un periódico al día con los últimos sucesos escandalosos de la ciudad que nunca duerme, pero, no era absolutamente nada tranquilizador leer los encabezados en las diferentes secciones y por ello se refería a temas con desapariciones de infantes, el crimen organizado con la taza más alta en los últimos 3 años, cadenas de delitos sin autores o sospechosos cercanos, pandillas en aumento con bases en los condados de Queens y Bronx. El mundo que rodeaba a los mundanos estaba siendo atacado constantemente por la verdadera visión, los subterráneos ya no eran discretos y querían a toda costa ser los protagonistas de sus acciones sin tener el menor cuidado, y no podía hablarse tan bien de los demonios menos sutiles.

No ha sido una temporada muy agradable para ninguno de nosotros— Se mencionó lastimosamente para sí, en el costado de su pierna sintió el movimiento del cesped antes del gato persa llamado Iglesia haciendo triunfo por captar la atención inmediata del mayor Lightwood, no fue mal recibida su compañía, puesto que ronroneaba así mismo haciendo mimos de su cuello a la pierna del nephilim para ser premiado con una cariña. Y sí, Robert se preguntaba silenciosamente por cuál imagen daría a cualquier curioso cazador que se acercase con un motivo de charla, lo intrigante no era estar leyendo el periódico mientras acariciaba a un felino, sino estar vestido con unos jeans desgastados por los años de lavado continuo, la playera blanca ajustada a su cuerpo y el calzado de campo tambien con el mismo aspecto desgastado.


Última edición por Robert T. Lightwood el Jue Jun 11, 2015 10:28 am, editado 1 vez
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I'M WORRIED ABOUT THIS WORLD
→ sábado → 17:55 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)

Salió por los amplios portones del instituto que llevaban al bonito jardín del instituto que rara vez era visitado; ya se sabe, los nephilims dedicaban su tiempo mayoritariamente al entrenamiento, a la investigación, o a desempeñar alguna misión, y si se tenía tiempo libre lo aprovechaban lejos del instituto. Adeline era un claro ejemplo de esos nephilims, pero esa tarde había optado por algo distinto. No podía alejarse demasiado las instalaciones porque había acordado encontrarse con su padre para algo que ignoraba, y eso la ponía nerviosa porque casi siempre se trataban de malas noticias; tan malas como que había descubierto que seguía viéndose con Mishka, un hecho que podía descubrir por culpa de alguien que la seguía, porque sí, había detectado una presencia que la seguía durante semanas y eso la inquietaba tanto como la enfadaba. ¿Acaso ya no podía tener ni un poquito de intimidad? ¿Ni una pizca de libertad?.

Nikolaus la había animado a continuar con esta vida tan sacrificada, ayudándola a encontrar la felicidad sirviendo como protectora de los humanos, y sí, era algo por lo que luchaba porque quería, porque lo sentía muy dentro de si, pero siempre iba a ser su hermana la verdadera razón por la que continuaba por ésta senda. Su padre no ayudaba, y el resto... tampoco es que tuviese buenas relaciones con ellos. Se aislaba de ellos. Prefería pasar su tiempo junto a Mishka, Rory, Emily... todos subterráneos, en vez de con sus compañeros nefilims. Aparte de Christopher, no tenía ningún amigo dentro, porque hacía siglos que no hablaba con el resto, pero bien sabía que era por su causa. No se adaptaba: no quería.

Estaba tan sumergida en sus pensamientos que ni se había dado cuenta adónde le habían llevado sus pasos. Se detuvo rápidamente cuando a escasos dos metros de distancia, se encontró con alguien sentado en uno de los bancos de los preciosos jardines, con el viejo gato Iglesia rondándole por las piernas. Se trataba de un hombre con una indumentaria bastante desgastada que creía no conocer, hasta que le vio alzar el rostro y con ello, reconocer sus facciones. No pudo evitar reprimir una expresión de sorpresa en su faz. ¡Se trataba de Robert Lightwood! ¿Y eso que tenía en la mano era el periódico? Adeline le miró con inquietud. Se le pasó por la cabeza dar media vuelta y desaparecer pero ya era demasiado tarde porque ya se había percatado de su presencia. Robert ni le gustaba ni disgustaba, desde aquella desastrosa reunión no-oficial no había entablado mucha conversación, más que nada porque junto a Bernard y otros la habían llamado cría indisciplinada, descarriada, igual que al resto de sus jóvenes compañeros. Se sintió tan pequeña que le resultó insultante... Hacía tiempo que había dejado de ser una niña pequeña por culpa de la misión sagrada que tenía que llevar a cabo sin haberlo pedido.

Mmmmm hola Señor Lightwood — dijo después de varios segundos en silencio y tras haber carraspeado. No sabía qué más decir, ¿de qué iba hablarle? ¿De la agradable brisa? ¿En serio? ¿Una conversación trivial con el director del instituto? Le entraron ganas de bromear pidiéndole que colgase cerca de la entrada un buzón de sugerencias pero rápidamente la desechó, porque bromear en los momentos tensos no era propio de ella, sino de Mishka —.Es extraño verle aquí... — volvió a mirarle de arriba abajo — así — se refería obviamente a las pintas que llevaba, y estaba claro que no lo había pensado antes de decirlo, pero en ocasiones se le olvidaba pensar antes de hablar cuando hablaba con un miembro de la Clave. Era una costumbre que había perdido en las infinitas discusiones con su padre — ¿Está bien? ¿A ocurrido algo? — Preguntó llevándose ambas manos a los bolsillos delanteros de sus pantalones oscuros, ocultando sus manos antes de adoptar una posición totalmente a la defensiva como era cruzarse de brazos.





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-I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Jue Jun 11, 2015 10:27 am

I'M WORRIED ABOUT THIS WORLD
→SÁBADO → 17:55 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CLIMA: CÁLIDO (PRIMAVERA)
Robert detuvo las cariñas al felino arisco, por los años reconocía bien sus muestras de afecto que pedía en diferentes ocasiones como fue buscar al mayor por ellas pero en la misma manera se diferenciaban el odio y la desconfianza en cuanto daba con un extraño dentro del Instituto,  para esos momentos ya era costumbre ver que el felino erizaba su pelo hasta la puntilla del rabo y mantenía la fiel amenaza de un arañazo si cualquiera se le acercase de más. Sin embargo, al nefilim le pareció respetuoso el silencio después de las pisadas acercándose a su posición y por ello no alzó la cabeza de inmediato a encarar al acompañante, su paciencia fue premiada para escuchar una voz femenina peculiarmente familiar y pensó para sí mismo que las suposiciones de su vestimenta habían sido acertadas con precisión. El mayor de los Lightwood se encontraba con las pintas más curiosas de ver en un cazador, y además, siendo director del Instituto.

Es más amigable de lo que quiere parecer, no le tengas miedo, es un buen confidente sí le das algo de comida— Aventuró en aconsejar a la joven cazadora, y la recordaba, querer incomodarla después de la primera impresión en su llegada al Instituto sería menos que poco amigable por su parte si necesitaba dar a conocer la otra parte del Director, apartando las represalias y amargos momentos del pasado.
Le aseguro, señorita Geller, un poco de compañía siempre será bien recibida. Por favor, sí gusta, tome asiento— Prosiguió Robert, daba la última palmada de atención al felino porque dudaba su estadía en presencia de otro desconocido, dirigió la vista al rostro de la joven, no moviéndose de su sitio dobló las paginas del periódico a como llegó envuelto en la mañana por un mensajero público.

Mi intención no ha sido ignorar sus primeras preguntas, quería aclarar que el comportamiento de ese gato ha sido de la misma manera por más años de los que recuerdo y, me pregunto aunque sea maligno, sí algún día dejará de estar con nosotros como la mascota de este Instituto— Para el nefilim se hace más notorio que aquella joven no se siente nada confortable en entablar la conversación trivial por un gato, tendría razón, para empezar los chicos de la generación en la que pertenece ella son más de tiempos compartidos con los de su edad y disfrutar de la exploración con sus habilidades mientras la fortaleza siga ahí como su juventud.
Ha pasado tiempo, señorita Geller— Cambia la estrategia de comunicación —y aveces las obligaciones de nuestro deber nos hacen caer en una rutina hostigante, cuando eso sucede lo más recomendable es apartar el peso mientras se disfruta del aire libre y reflexionar de toda acción que hicimos. Por ello he venido aquí— Puntualizó mirando en dirección a la verja rodeando los límites del Instituto y cuya poca suerte terminaba en ser atrapada por la maleza lentamente cubriendo su entorno. Cuan más difícil fuese relacionarse en diferentes situaciones, más incómodos se transformaban los encuentros imprevistos, para Robert recordar sus errores en compañía de los miembros de la Clave que estuvieron presentes a su llegada le pinchaba con remordimiento y aprecia que el destino le deje segundas oportunidades para redimir graves malentendidos.

Me disculpo por habernos conocido en una situación para nada favorable, debo decirlo, quizás haya pasado tiempo pero es mejor más tarde que nunca— Concluyó Robert su disculpa mientras apoyaba los codos sobre los muslos de las piernas y volteaba a mirarle, tranquilo e interesado por la reacción de la joven ante lo último —¿Le agrada su estancia en el Instituto?— Sonrió con amabilidad.


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I'M WORRIED ABOUT THIS WORLD
→ sábado → 17:55 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)

Se quedó tiesa en su sitio esperando que el director le respondiese primero con una severa mirada y algunas palabras cargadas de quién sabe reproche, o al menos con neutralidad porque pudiera ser que no se acordara de lo que pasó hacía tantos meses atrás. Pero no pasó nada de lo que esperaba, sino que le empezó a hablar... sobre el gato. Adeline arqueó una ceja y desvió la mirada hacia el felino que disfrutaba de las caricias que el director del instituto le proporcionaba. Iglesia nunca le pareció amable sino todo lo contrario; era arisco, desconfiado y solía rehuir de cualquier compañía, o lo mejor solo la de ella porque debía desprender muy malas vibraciones, siempre de muy mal humor o triste. Volvió a dirigir la mirada a los intensos ojos de Robert aún sorprendida por lo que le escuchaba decir; no podía concebir como el recuerdo de ese hombre que conoció y le pareció tan severo se desfiguraba para mostrarle a alguien tan... "mundano" que se dedicaba a hablar con un gato.

La nefilim se sentó a su lado cuando se lo ofreció, simplemente para poderse mover y dejar de estar tan tensa sin embargo sus hombros seguían sin poder relajarse. Le miró fijamente con expresión neutra escuchándole hablar , una conversación que seguía en torno al dichoso gato pero al menos no se había olvidado de lo que le había preguntado previamente. La muchacha pestañeó y se pasó un mechón tras la oreja sin soltar comentario alguno a lo que decía porque sinceramente no sabía qué decir; la actitud de Robert la había tomado por sorpresa. En el fondo pensaba que Iglesia seguiría con ellos hasta el fin de los tiempos, tenía la impresión de que sobreviviría a todos y terminaría cubriendo el puesto del que hacía unos segundos le estaba acariciando el pelaje. Esa idea... esa tontería le hizo esbozar una ligera sonrisa que intentó disimular tocándose por un instante la cara con una mano.

No funcionaba hablar de temas triviales con la nefilim cuando el interlocutor no era alguien de confianza ni mucho menos cercana a ella. Podía ser disciplinada con sus superiores cuando se lo proponía; era lo que hacía cada día con su padre y el resto de los miembros de La Clave con los que se había cruzado pero previamente se había preparado un poco, además se trataban de temas formales como comunicaciones, reuniones, misiones, etc. Por eso estaba tal cortada frente a ese nuevo director, que empezaba a pensar que se trataba de un doppelganger pues le costaba de creer.

Le miró con mayor interés cuando cambió de tema, siguiéndole al menos con gestos la conversación. Había asentido con la cabeza al oír que había pasado tiempo desde el último encuentro cara a cara, porque otras veces tan solo se habían cruzado por los pasillos —. No siempre se puede tener tiempo para esas reflexiones, menos con los tiempos que corren, pero cuando se tiene, en ocasiones es mejor no revolver viejas acciones. Se puede aprender de ellas pero es frustrante saber que ya no se puede hacer nada para arreglarlo, que se pudo haber reaccionado de otro modo — se encogió de hombros apartando la mirada, sorprendiéndose a si misma por haber dicho eso, pero supuso que el peso de la muerte de Aileen todavía le pesaba demasiado, no por  el remordimiento, sino todo lo contrario porque lo disfrutó y eso la hacía sentir un monstruo: alguien como su padre. En esos momentos agradecía que Nikolaus le hubiese guardado ese secreto.

Sus ojos claros regresaron a los azules del director cuando le oyó disculparse y en su mirada podía leerse el asombro. Pestañeó varias veces, desviando la mirada para perderse por los jardines unos segundos hasta que su cerebro asimilara lo que acababa de pasar. De pronto se sintió conmovida, porque había esperado y seguía esperando una disculpa  desde hacía aproximadamente cinco años, una disculpa de su padre, y la que había recibido provenía directamente del director del instituto y eso tenía un gran valor. Le hizo pensar que Jonas jamás lo haría porque ya era insólito lo que había hecho Robert, al menos a ojos de Adeline — No sé qué pasó. A lo mejor todos estábamos nerviosos, yo lo estaba — admití — Y nos tomamos todo de mala manera, pero para serle sincera le digo... que todo sonó horriblemente mal. De todas formas no todo el peso de la disculpa debería reaer solo en usted, sino también en Brenand Lockwather — la rubia no se había olvidado de aquel estirado y sus palabras que resultaron de lo más hirientes e insultantes.

Cuando le preguntó si le agradaba su estancia en el Instituto no pudo evitar sonreír al instante con un matiz triste en el brillar de sus ojos. La respuesta era clara: no. En la conversación que tuvo con Nikolaus le animó a ver su vida de otra manera porque ella lo veía siempre como una tortura. La nefilim sentía el deseo de defender a los mundanos, de luchar contra los demonios pero lo que le impedía ser feliz era la opresión que su padre ejercía sobre ella que le impedía cualquier acercamiento con los subterráneos, y Mishka era uno de ellos. ¿Podría hacer algo contra él? ¿Contarle lo que pasaba con su padre al Director? Él era un miembro de la clave y ella una nefilim más, ¿de qué lado se pondría? Para chica era obvio que con su padre pero podría usar de baza los acuerdos, porque su progenitor amenazaba constantemente con inflingirla  — No del todo — se sinceró a medias porque no quería ser tan tajante, pero su corazón le latía muy rápido porque Robert había abierto una puerta que invitaba al desahogo pero la muchacha se resistía a cruzarla — Pero no es culpa del Instituto en sí, es más un tema personal que me hace verlo como una prisión y mi habitación una sala de tortura — no estaba segura de si estaba exagerando, pero terminó por emitir una ligera risotada nerviosa, de esas que encerraban más de lo que podría expresar con palabras.  




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Re: -I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Miér Jul 15, 2015 7:39 am

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→SÁBADO → 18:00 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CLIMA: CÁLIDO (PRIMAVERA)
Brenand es un cazador que se ganó la admiración de La Clave por como actúa, lo que se vio en esa presentación es su manera de trabajar, accedí a darle una oportunidad de demostrar lo que era capaz y he mi error— Admitió Robert con la extrañeza en su propia manera de hablar, no debía porqué dar explicaciones de más pero con la señorita sentía en su ser algo de redención por dar malas interpretaciones al presentarse.

Fueron las palabras inteligentes de Adeline que intrigaron en su mayoría al mayor Lightwood, no su actitud tensa de encontrarse a solas con el Director o ser honesta en lo que verdaderamente tenía en la cabeza, y dejó que hablara porque había instantes en los que se reconocía a una persona con dilemas internos mucho más complicados, ya fuesen de temas personales y pocas ocasiones involucrando el entorno donde convivían la mayor parte de tiempo. Robert poseía la singular empatía para ser un hombre atento con lo que debía escuchar, se tratase de lo que se tratase, al final esperaba que la carga de muchos que antes apoyó, se quedaran en él para hacer menos el peso del otro y sentir que el bien de uno solo sería suficiente en ayudar al necesitado. Lo que no comprendía con exactitud en Adeline era esa cara de tranquilidad fingida y vio en ella lo que veía siempre en su propia hija al encontrarse de suerte por el instituto, intercambiando saludos por educación pero nunca teniendo una verdadera conversación, allí estaba un sentimiento enterrado para que los demás no pudieran ver a través de la muralla y cuando se creía por encima de los demás, la fortaleza de los muros de nuevo era débil. Pero, se preguntaba el nefilim aún analizando a la joven cazadora, porqué alejar a todos cuando se ruega por ayuda.

"Una prisión y sala de tortura..."— Diciendo las palabras en alto, no en su mente como hubiese querido, captó que pronunciarlas tenían un significado más agrio y no triste como quiso hacer entender la señorita al Director, pero resultó que esa única frase fue dando en el clavo de la inconsciencia al nefilim para comprender en el qué debía de llegarle tan familiar la sensación del intenso recuerdo al que ponía testigo en Adeline como su igual. Lo era y presenciaba. Robert no estaba viendo la escena desde sus zapatos, miraba su propio reflejo en la joven cazadora aunque fuesen circunstancias radicalmente diferentes por cuales tuvieron que pasar y salir al mundo mientras se llevaban todo eso consigo igual a una sombra bajo las farolas.

Sí, justamente así fue como yo sentí al principio este polvoso y abandonado lugar, pero, al contrario de usted señorita, yo fui obligado a permanecer aquí sin rechistar—Apartó su mirada de la joven, tocar fibras sensibles no necesariamente era de su especialidad pero qué mejor manera de abrir paso que para dar un ejemplo propio y romper el hielo.
Tachado por traidor a La Clave, esposa a la defensiva e hijo que ni andar en gatas sabía siquiera...—Suspiró—había llegado con poco y sin nada a la vez. Lamentablemente el pasado no puede borrarse de la noche a la mañana, odiaba que debía ser alejado de mi hogar para mantener un cuchitril (Instituto) en el peor estado posible, me tenía que hacer la idea de que si moría en este País nadie se daría cuenta allá en Idris hasta que mandaran a llamar para una reunión que eran a las únicas que nos dejaban asistir; sin embargo, ¿de qué me serviría evitar la verdad?, ¿cómo devolvería el honor a mi familia si veían a un hombre como cabeza de familia en el estado más imperdonable?, me di cuenta que... empezar de cero en un lugar absolutamente nuevo me podría dar calma, paciencia, mucho trabajo en adelante pero siempre con una meta. Los fantasmas del pasado ahí están, tengo una mancha negra en mi historia y sé que jamás se olvidará pero nunca es tarde para cambiar y mejor intentarlo que quedar de brazos cruzados. Hoy añoro Idris pero éste Instituto es mi hogar como el tuyo, protegerlo es mi deber pero al igual yo quisiera seguir siendo un ejemplo a seguir, señorita Geller—Miró al final del discurso hacia la joven cazadora, tenía en él la esperanza de que sus palabras tuviesen el impacto deseado, algo en común para ayudar a una de tantos otros.

Podría empezar por algo diminuto, como contando porqué el Instituto de pies a cabeza es la prisión de desafortunados como nosotros y qué tienen las horrendas habitaciones para parecer salas de tortura, es sencillo ser honesto, ¿no está de acuerdo conmigo, señorita Geller?—Y terminaba con una sonrisa no esperando entrar en asuntos de bajo autoestima ante temas serios.
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I'M WORRIED ABOUT THIS WORLD
→ sábado → 17:55 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)

Bajó la mirada incómoda cuando el director empezó hablar de Brenand dando una valoración de lo más positiva hacia su condición de miembro de La Clave, creyó por unos instantes que le justificaba y que por tanto, tenía excusa por haber actuado como actuó en la reunión extraoficial pero entonces se sorprendió al reconocer que erró al darle la oportunidad de mostrar sus capacidades. Adeline no le gustaba mostrar ninguna emoción hacia sus superiores ni iguales ya fuese, pero la de sorpresa surgió sola elevando sus cejas y abriendo de par en par sus azules ojos. Tragó saliva de pronto, porque no sabía cómo era posible que el mismísimo Robert Lightwood, el Director del Instituto de Nueva York estuviese allí sentado de forma relajada, acariciando a un gato arisco y reconociendo sus errores frente a una joven cazadora de sombras. No era mentira que los nefilims tuviesen un ego y un orgullo desmedido, pero él lo había dejado de lado. Eso hizo que Adeline valorase ese hecho, y admitiera que tal vez se apresuró a la hora de juzgarle sin conocerle realmente.

Se estremeció pero ocultándolo al oír de boca del director sus propias palabras al calificar el Instituto como un lugar... poco  grato. Inevitablemente volvió a clavar la mirada al suelo, bueno, exactamente a la punta de sus zapatos que no paraban de chocarse el uno con el otro como un tic nervioso. Le inquietaba los momentos en los que Robert callaba y parecía analizar cada palabra que ella decía porque temía ser descubierta, ser despojada de todo lo que ocultaba tras sus gestos y sus palabras.

Le dijo que él también se había sentido preso de un encierro pero que además había sido obligado. Durante unos segundos le miró a los ojos con el ceño fruncido, extrañada de que dijera eso pues nunca se hubiese imaginado tener nada en común con él. Volvió a desviar la mirada, y apretar sus labios hasta que estos quedaron pálidos como el papel. Iba a responder que ella también se sentía obligada, al fin y al cabo se les había encomendado una misión divina de proteger a los humanos ¿no era eso cierto? Su padre siempre se lo decía y era él quien ejercía mayor presión, sin embargo la obligación nacía de sí misma, de su deseo de honrar la muerte de su hermana. En el momento de abrir la boca él prosiguió, relatándole de forma breve su propia historia.

¿Y por qué no consigo verlo como un hogar como lo ve usted? Tal vez sea a causa de la negra mancha que también carga mi pasado, una mancha que huele a muerte y que la sigo arrastrando en el presente. Me da miedo partir de cero porque de hacerlo, yo si temo que la verdadera causa por la que estoy aquí se olvide, que yo la olvide — aclaré — Los errores del pasado se pueden redimir, como usted está haciendo y puede resultarle placentero e incluso liberador, pero como bien dice mi caso es muy diferente. ¿Cómo una muerte pasada puede costar tanto para poder honrarla? ¿Por qué no me resulta liberador? — le estaba pidiendo respuestas, consejos tal vez. Si ella despertara de esos sentimientos tan hirientes que en esos precisos momentos la abrazaban, seguramente hubiera seguido sepultada bajo la cúpula de la pasividad y frialdad — La única razón que me empuja estar aquí es para que su muerte no haya sido en vano, y por más que lo intento no me siento más dichosa, ni aliviada, y eso me hace sentirme culpable. Creo que es por egoísmo... Mi hermana se avergonzaría de mi — esa última frase sonó más aguda de la cuenta pues su voz se quebró.

Robert hablaba de ser honesta y le preguntaba directamente los porqués de su desdicha por estar en el Instituto. Recordó que en un principio no le parecía todo tan malo, ni tan pesado. La carga era sostenible hasta que el peso fue incrementándose la misma semana en la que ella y su padre se mudaron a Nueva York ante la pedida de refuerzos, alejándose así de su hogar y de la cercanía de su madre.

No me parece en absoluto "diminuto" abrir mis pensamientos y sentimientos a usted, pero ha abierto una puerta que soy incapaz de cerrar. Déjeme culparle por ello... así me sentiré mejor por permitirlo — pidió habiendo alzado la mirada tímidamente hacia unos ojos que seguían escudriñándola, buscando a través de ellos la respuesta — Mi padre me exige demasiado, me presiona y me siento aprisionada. Me somete a duros entrenamientos y cuando estoy fuera del instituto aunque sea par cazar sé que ha mandado a alguien a seguirme, lo presiento. Yo... — la honestidad estaba bien, pero en ocasiones había que maquillarla un poco. No podía reconocer que tenía una relación sentimental con un subterráneo — tengo amigos subterráneos a los que me prohíbe ver, incluso me amenaza con que les pueda pasar algo si sigo viéndolos. Dime como puedo ver con buenos ojos éste lugar y lo que conlleva estar aquí — suspiró y le miró — Envidio su fortaleza, créame señor Lightwood. El cómo cambió la manera de ver éste lugar, ojala yo pudiese.  




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Re: -I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Miér Ago 19, 2015 9:19 am

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→SÁBADO → 18:10 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CLIMA: CÁLIDO (PRIMAVERA)
No era el dilema interno de la señorita Geller que Robert debiese tratar con la delicadeza de un padre aguardando al instante preciso para consolar preguntas de urgencia desesperada por tener respuesta a todo lo que no podía explicarse sus motivos reales. Ella, a la conciencia del mayor, tan joven en el mundo se estaba ahogando en su propio vaso invisible de problemas creyéndose tener razones aparentemente justificables para permitirse caer bajo su  camino de tortura y en el peor de los casos pudiese no regresar a ser como era antes sí continuaba alejando sus verdaderos sentimientos como lo estaba haciendo no solo allí sí no mucho tiempo atrás. Qué pequeño el mundo era al juntar piezas de un rompecabezas escondido que yacía incompleto, se decía el nefilim angustiado por creer ser el menos indicado y preguntándose por cuales palabras escoger.

En consecuencia, el mayor de los Lightwood tenía suficiente que asimilar para lo que restaba de la tarde tras escuchar hasta la última sílaba de la joven cazadora, sí es que hubiese terminado o no, aquella mostraba en la mirada una verdadera elocuencia y reto por exprimir de lo más profundo parte de lo verdaderamente importante que pasaba en su mente inquieta. Siendo honesta, tal vez ocultando más información a Robert, no estaba en planes de él tener que presionarle y debido a ello agradecía tal confianza para charlar con alguien meramente desconocido sin lazo familiar excepto el de un maestro a su estudiante.

Mi fortaleza exterior no es comparable con la interior, señorita Geller, como adulto y padre de familia tuve que aceptar el destino que mi familia tendría desde ese entonces porque vivo por el bien de ella. Éste Instituto como lo ve en este momento es el resultado de todo lo que se logró en años con sacrificios, discusiones, alegrías, remordimientos y perdidas; imagine que se encuentra parada bajo los cimientos de una larga construcción que le espera. De eso se trata la vida, señorita Geller, y su secreto es saber con exactitud, como constructores, qué tipo de habitaciones o estancias debemos eliminar para que en caso de un terremoto no se quiebre por completo. Es cierto, nunca podremos alcanzar la perfección porque sale de nuestras manos pero así cada Cazador de Sombras que llega aquí es tratado como un hijo más por cual ver y muchos pueden tener diferencias como su manera de haber llegado al mundo o cómo se formaron a lo largo de sus años con duro entrenamiento, y sin embargo, de uno a uno se le debe equilibrar el peso que llevan sobre los hombros o, por una mala estructura, podemos perder todo lo logrado con los demás, ¿me entiende?— Exhaló pesadamente por la nariz, Robert sabía que era fácil decir las cosas que se pensasen pero para hacer que tuviesen impresión, como se pretendía en un inicio, tenían que pasar por largos procesos de  madurez entre una persona i otra —Unidos formamos parte de la familia que es el Instituto, así pasen muchos años para que vuelvan aquí o solo se encuentren de paso, juntos debemos apoyarnos, y por ello, yo no tengo en mente dejar que siga sufriendo de tal manera, señorita Geller—

—Jonas Geller no es reconocido por su amabilidad— Aseveró Robert usando un tono frío para referirse al nefilim —Comprendo que un padre pueda estar obsesionado con la protección de sus hijos porque así yo he cometido la misma equivocación pero hay cierto límite para ser aprensivo en demasía— quitó los codos de las rodillas y mesó su barbilla manteniendo un gesto dubitativo —Él intenta protegerla, queda claro como el agua, sus métodos son de una época pasada que no deberían estar siendo aplicados a alguien tan joven. Quizás es porque desea que sea fuerte para cuando él falte, usted señorita, no tenga que pasar por una mala experiencia confiándose tanto de los subterráneos pues puede que haya pasado por una experiencia similar y no quiera que eso suceda con su única hija...— Detuvo su frase, estaba yendo lejos, el mayor tenía que recordarse andar con cuidado aún por más tentado a la idea de seguir haciendo sus especulaciones aunque no pudiese evitar lo que diría en unos segundos.

—Estoy diciendo lo anterior porque sé que el dolor de un padre al perder un hijo es incomparable y se toman muchas medidas controladoras para que no suceda la misma tragedia en el caso de tener más hijos— Paró de verla no valiendo la pena que aquella joven fuese presente de la melancolía acaparando los pensamientos de Robert —Y aún así— continuó con tono completamente diferente al anterior para no dejar salir su lado sentimental —se tiene que pensar primero por el bienestar de los hijos que sobran pues de nada servirían tantas ataduras cuando ellos son almas libres que en cualquier momento buscaran sus propios caminos y errores— Para terminar, el mayor de los Lightwood regaló a la joven cazadora un pañuelo de seda pulcramente doblado que había tenido guardado dentro del bolsillo en sus jeans.

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→ sábado → 17:55 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)

Aquel hombre al que de manera precipitada le había cogido cierta manía en el pasado me estaba impresionando, y mucho. Mis ojos azules no dejaban de inspeccionar no solo su mirada fría y a la vez sosegada, sino toda su faz en busca de algún gesto que denotara el dolor que debía esconder en su interior, pero no lo hallaba. Él iba más allá que yo misma. La fortaleza no solo se veía representada a través de los gestos neutros que exteriorizaba, sino desde las profundidades de su ser. Quería saber cómo lo hacía, si existía algún tipo de truco que te hiciera duro también por dentro para no seguir esforzándome tanto en construir aquel muro externo pues era frágil y se tambaleaba con facilidad, como lo hacía en aquel momento en el que le hablaba.

Le comprendo... y suena maravillosamente bien— desvié la mirada hacia la punta de mis zapatos que con nerviosismo chocaba sus puntas una contra la otra.— Para llevar a cabo ese equilibrio se necesita confianza, y ese ha sido mi error, el no confiar en mis compañeros nefilims.— yo era la única culpable de eso por odiarme a mi misma por quien era, y ese sentimiento se extendía como una mala enfermedad hacia los demás.

Tragué saliva costosamente, victima de la compasión que Robert me transmitía, la misma que había querido recibir de mi padre durante tantos años pero que nunca terminaba de llegar... todo lo contrario para mi desgracia. ¿Era posible que pudiera encontrar un gran apoyo en Robert? Me extrañaba muchísimo a causa del prejuicio que le había hecho en el pasado, por haberle hecho la cruz sin apenas conocerlo a causa de una absurda reunión en la que todos cometimos errores. Por eso, en esos instantes en los que me prestaba su apoyo me sentía fatal, siendo carcomida por la vergüenza y los remordimientos.

El conversar sobre mi padre me tensó por completo; sentía los hombros doloridos al igual que la espalda al mantenerla tan recta, y mis manos se aferraban con fuerza sobre mis rodillas. Escuché con atención pero con la mirada esquiva lo que tenía que decir de él. Me costaba mucho trabajo creer que se comportaba de esa manera conmigo por sobreprotección ya que para mi opinión su actitud hacia mi persona se parecía más a una tortura eterna. Pero Robert así lo creía, ¿ahora debía creerlo yo? ¿Por qué no? Ya no me podía fiar de mi criterio porque estaba impregnada de odio y dolor, incapacitándome para ser objetiva. Me atreví a mirar el agua de sus ojos con fijeza cuando comenzó a analizar el comportamiento de mi padre, bebiendo con mis ojos de la fuente de sabiduría que desprendía su mirada y sus palabras.

Fue cuando mencionó sobre lo que un padre debía sentir ante la muerte de un hijo cuando un estremecimiento cruzó toda mi espina dorsal, y mis ojos se abrieron de par en par vidriosos por unas lágrimas que se amontonaban siendo soportadas por las pestañas que evitaban que cayeran al vacío. La conversación se dirigía a un terreno peligroso, muy personal e íntimo. Me incomodaba y me dolía. Lo necesitaba y lo ansiaba. Sentimientos contradictorios que me dificultaban hasta la capacidad de respirar. — Lo siento — musité, sintiendo en lo más profundo de mi ser una punzada que me atravesó el pecho. Desconocía que hubiera perdido a un hijo. Me imaginaba su dolor, tan profundo e irreparable... el mismo que habría sentido mi padre pero que jamás lo había creído después de cómo me había estado tratando desde entonces. ¿Es así como mi padre se defendía del dolor? ¿Siendo extremadamente estricto conmigo y rompiendo lazos fraternales?— No sé como hacérselo ver. Ya no hablamos, solo nos gritamos... — no pude evitar que amargas lágrimas bajaran por mis mejillas cuando Robert me ofreció un pañuelo de seda, como si supiese de mi necesidad de desahogar mis penas y mis inquietudes. Mi padre me hubiera regañado por llorar. Lo tomé dándole las gracias y fui secándome las lágrimas con ella.— Aquel día también perdí a mi padre, y no es justo... yo lo necesito. Todos los hijos necesitan a sus padres digan lo que digan, aunque el orgullo nos queme la garganta al reconocerlo. Pero no lo comprendo, me aleja de él, y a la vez me sobreprotege. — suspiré y doblé con suavidad el pañuelo para pasármelo nuevamente bajo los ojos.— ¿Qué puedo hacer?. Hablar de esto provocará una discusión porque siempre consigue escapar de estas conversaciones, también porque yo pierdo pronto la paciencia con él a la primeras de cambio.



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Re: -I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Vie Oct 16, 2015 8:38 am

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→SÁBADO → 18:19 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CLIMA: CÁLIDO (PRIMAVERA)
Robert suspiró  —Adeline, lo primero que se debe enseñar a los hijos, mucho antes de aprender a andar en pie por sí solos, es a ser pacientes— Por compasión a la nefilim, el director tocó el hombro de ella y dejó allí la mano para consolar la inevitable carga —Es muy básico, así es, la paciencia es virtud de quienes aprenden a usarla con sabiduría, pero como padres pasar esa virtud a los hijos cuesta hacer entender y, sí nosotros mismos no podemos tomar control, es probable que los pequeños tampoco comprendan lo que queremos enseñarles, ¿porqué?. Bien, ellos a nosotros nos ven como sus primeros héroes, una figura de respeto ya fuese paterna o materna, con el poder de trasmitir cualquier sentimiento a todos los que sigan nuestros pasos y el error está en que los chiquillos no hacen diferencias de los malos hábitos y/o aptitudes positivas— Quitó lento su mano del hombro —Así mismo, Adeline, necesitarás entender que actuar como tu padre te llevará siempre a conflictos que ni uno u otro podrá resolver.— juntando las manos, descansó las muñecas sobre el regazo —Yo no soy el padre perfecto, aunque seamos nefilim cometemos errores como humanos, y mis hijos cuando empezaron a ser auto dependientes, libres de escoger sus caminos y la vida que quisiesen experimentar por dolorosa o difícil que fuese; ellos serán mejores de lo que yo y su madre fuimos porque eso es lo que esperan los verdaderos padres—

Poniéndose de pie se buscó en las bolsas del pantalón pero no tenía otro pañuelo para obsequiar, cruzaba los brazos frente al pecho y dio la espalda a la joven por pocos segundos —Mi consejo para ti, Adeline— Giró sobre su propio eje mirándole con una ternura paternal —Es alejarte de tu padre hasta que puedas perdonarte a ti misma y luego a él— Exhalando, levanta con ligereza la comisura del labio, se puso de cucillas y le agarró de las manos cálidamente —En vano es todo el esfuerzo que te provocas para no olvidar lo que te daña, no puedo ayudarte más sí no aceptas lo que sucedió y sales al mundo con la frente en alto, ése es el secreto de la fortaleza. No todo está perdido, ¿Hmm?—

—Ven conmigo, ésta tarde la aprovecharemos para enseñarte a disfrutar de tu verdadero trabajo y lo que te rodea— Puesto en pie hizo levantar a la joven nefilim y soltó sus manos un poco después —Por lo que me he enterado, Adeline, no eres el desastre de cazadora que realmente te sientes— Intentó partir el hielo con el tono amigable —Hay muchos, por sí no te has dado cuenta, que te estiman y te tienen protegida desde lejos— Comenzó andar en dirección al instituto, la briza de otoño hacía que el césped se elevara como pequeñas motas llenas de energía en diferentes sitios de camino a los pocos escalones para entrar al interior —Tal es el caso de un miembro del Consejo, Christopher Wintercloud... ,o como le has de conocer, O'Dare— Vigiló sobre su hombro que la nefilim le siguiera sus pasos —Es demasiado peculiar ese joven pero de un gran corazón, sí puedo decir, siempre eres de las primeras personas por quien pregunta acerca de tus actividades y reportes— Y empujando una puerta gruesa de madera, cedió el paso a la joven cazadora antes de que él también ingresara —¿Son amigos muy cercanos?— Preguntó el mayor con curiosidad, bien era cierto que una relación entre miembros del Consejo y Cazadores era bastante extraña de ver dada la actualidad que se vivía pero nunca era nada malo de presenciar sí aquella amistad perdurara por años.

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→ sábado → 18: 24 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)

Cuando menciona que lo primero que me debió enseñar mis padres era ser paciente, agacho la mirada con la vergüenza marcando mis mejillas. Aunque también me siento algo mal ya que siempre he considerado que mi madre nos educó muy bien. Tal vez antaño tuviera paciencia pero con el paso de los años, y más desde la muerte de mi gemela, mi padre se la había cargado toda.

No digo nada de momento, solo me limito a escucharle con atención y dirigiendo mi mirada hacia los suyos que cada vez me parecen más claros, en todos los sentidos. Tiene tanta razón... Una muy tenue y súper discreta sonrisa se dibuja en mis labios al recordar como consideraba a mis padres, mucho más juntos que por separado todo hay que decirlo, pero es cierto que les veía como las personas a las que convertirme algún día. Quería ser una gran guerrera; la defensora del mundo tal y como me lo explicaba mi padre. También una gran mujer con valores y principios extraordinarios... como mi madre. Pero todo se rompió de la noche a la mañana. Hubiese sido mucho más fácil de asimilar si mi mundo se hubiese marchitado poco a poco, al menos habría cabido la posibilidad de remediarlo.

No quiero actuar como él, pero en ocasiones me nace solo, como si estuviese escrito en mi genética. Al fin y al cabo soy su hija... No me gusta reconocer que tengo actitudes muy similares a él, pero es la verdad. — me paso un mechón de pelo tras la oreja y asiento con la cabeza con aire pensativo. — Mi padre siempre me tiene dicho que quiere que sea mejor que él, y no sé... Todo depende de la percepción de cada uno ¿sabe?, porque yo le considero cruel, y yo no quiero ser así. Por eso creo que se siente decepcionado conmigo, porque no consigue que sea una replica exacta a él.

Mis dedos inquietos se distraen con el pañuelo que me ha prestado; está ligeramente húmedo por las lágrimas que ha absorbido y también arrugado. Mis ojos siguen con fijación la figura de Robert que ahora se pone en pie para dar paso a su voz. Me da un consejo que más quisiera llevarlo a cabo, ¿pero cómo alejarme de alguien que hace todo lo posible por tenerme cerca?, y la pregunta más difícil de responder... ¿cómo perdonarme a mi misma? ¿Hay algún secreto para lograrlo?. Es difícil alcanzar dicho objetivo cuando tu parte racional sabe que nunca tuviste culpa de nada, y que eso no es más bien un pensamiento emocional que se pega a tu alma con intención de quedarse para siempre. Desde luego que tenía una meta difícil de alcanzar, y que después de la principal, venía la siguiente: perdonar a mi padre. En silencio asiento sus palabras haciéndole entender que seguiré su consejo, no importa su gran dificultad, con tiempo y ayuda lo lograré. No me queda otra que obligarme a tener pensamientos positivos si quiero que mi forma de ver la vida cambie.

Trago saliva cuando se coloca frente a mi al ponerse en cuclillas, me agarra de las manos dándome una calidez que me resulta casi desconocida. No lo es en absoluto, solo es una sensación que he olvidado, la misma que hacía años que había recibido de mi propio padre. — Ese es el secreto... — repito en un discreto susurro. Quien verdaderamente tiene que enfrentarse al duelo soy yo. El resto del mundo puede ayudarme a superarlo pero soy yo quien debe dar el paso y ser consciente de ello, pero sobretodo querer salir de ahí. — No todo está perdido. — vuelvo a repetir sus palabras y consigo esbozar una sonrisa amable queriéndole transmitir gratitud. Me está ayudando más de lo que nunca imaginé.

Me levanto y me pongo a su lado cuando empieza a caminar. De pronto siento el hormigueo de la ilusión calentarme el pecho porque de verdad aspiro a ver las cosas de colores y no en matices grises. — ¿Protegida desde lejos? ¿Quién? — pregunto con una expresión confusa, pero cuando de los labios de Robert aparece el nombre de Chris de mis labios surge una de las sonrisas más sinceras que ha podido ver en todo el rato que eh estado a su lado. — Ah... sí, O'Dare... — le dejo hablar antes de continuar diciendo.— Sé que me tiene mucha estima como yo se la tengo a él, pero desconocía que preguntara tanto por mi. — comento manteniendo la misma sonrisa aunque algo más relajada y algo tímida. — Sí, muy cercanos. Somos como hermanos. — atravieso el portón de madera cuando me da acceso a ella y le espero a que vuelva a mi lado para continuar hablando —. Él también ha tenido muchas dudas de sí mismo, sobretodo en la última semana, y creo que he sido capaz de ayudarle  a salir de ese bache. No se merece pasar ningún mal momento porque es la persona más amable, atenta y generosa que he conocido nunca. — sentencio con otro asentimiento de cabeza haciendo un gran énfasis a mis palabras. — ¿Usted tiene... una amistad así, de esa envergadura? — ahora soy yo la curiosa.




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Re: -I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Mar Nov 17, 2015 9:57 am

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→ SÁBADO → 18: 24 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)
Es muy impresionante que entre ustedes dos mantengan una amistad fuerte, sí puedo decirlo, son acontecimientos que yo no he logrado ver más que una o dos veces en toda mi vida— Contribuyó Robert a las últimas frases que dijo la joven cazadora, dándose cuenta que sí bien antes creyó que entre esos dos había respeto mutuo ahora tenía pruebas firmes de algo en proceso contra los viejos ideales que mantenían alejadas a generaciones enteras debiéndose a mentes cerradas. Y pensó que se escuchaba como un anciano dando fábulas de importancia a su nueva pupila y protegida, no daba más, él ya  no se encontraba en la flor de su juventud para tratar del tú por tú a quienes tenían ese camino largo por recorrer. Así bien, cabía esperar mucho de ellos pero jamás quedaría en manos de quienes quisiesen forzar más allá una relación amistosa el destino que les aguardaba mientras más experiencias generaban.

En el interior del Instituto, Robert emprendió la calmada caminata por los pasillos junto a las ventanas con vista al gran jardín, cautivando los últimos rayos de luz que se filtraban entre los edificios de la ciudad y se abrían paso contra los cristales para crear la cálida ilusión de un interior iluminado por antorchas de fuego. De camino, Lightwood escuchó la pregunta con pique curioso de Adeline y entendió que era un buen método para dejar atrás el mal sabor de boca por aflorar sentimientos ahogados aunque tomando temas no delicados pero sí un tanto olvidados; pues fue así como la sonrisa nostálgica apareció en el rostro del mayor, un dolor agudo y olvidado asomaba de su pecho para hacerle recordar qué amistad férrea marcó la vida que él mismo conocía pero al mismo tiempo le hubo dejado un espacio irremediable de llenar. Hubiese respondido al instante, se decía Robert, pero su mente evocó la imagen de un muchacho cantador de la vida tomándose todo con ligereza y esa risa que podía haberse escuchado tres calles antes; claro estaba en qué día no pensase en su hermano de armas, su parabatai, Michael.

La tuve— Cortó suave el silencio que se generó tras sus minutos de reflexión —De eso ha pasado mucho tiempo, años añorables, y me permito decir que no se puede encontrar una amistad como aquella en esta vida sino hasta la siguiente en el caso de que el destino decida volver a juntar almas gemelas— Pero para saber continuar, Robert debía elegir con cautela sus siguientes palabras sí no quería demostrar la tristeza que pudo disimular por años frente al espejo ensayando a cómo responder aquella pregunta cuando llegase —Puede parecer eterna la espera, Adeline, pero no hay más recompensa tesorable que saber que has encontrado al indicado o indicada para que guarde tus más grandes secretos y demonios internos. Puedes ver que... estoy agradecido de presenciar una amistad fuerte entre tú y Christopher; sin embargo, da un poco de lástima saber que no podrán ser parabatai debido a la mayoría de edad que él ya posee— Lightwood caminaba con la frente en alto, aveces viendo por refilon a la muchacha, disfrutando del tenue silencio exceptuando los pares de pisadas sobre la alfombra. No tenía dirección, el rumbo de su caminata estaba indeciso. —Pero de haber sido menor, yo mismo les hubiese insistido en que hicieran el ritual porque así, ambos, disfrutarían de lo que yo alguna vez en su tiempo pude tener con regocijo— Carraspeó la garganta, qué poco común había sido para el mayor terminar una explicación aligerando el peso de su impacto sin intenciones en generar shock instantáneo hacia la joven cazadora. Así pues, pensando en la manera discreta para evitar disculpas, Robert sonrió calmadamente queriendo dejar puesto sobre la mesa su posición tranquila y paciente.

Conozco al joven Wintercloud desde que era un pequeño niño de 10 años— Negó con el mentón, la sonrisa seguía allí —No había crío más tímido y tierno de toda Alacante que él, algo bastante fuera de lo normal tomando cuenta que pasó la primera década de su vida siendo criado como un mundano— Suspiró, los recuerdos en su mente debían de verse muy distraídos para pasar del tema de Michael al actual que comenzaba Y me hubiese gustado verlo crecer en nuestro mundo pero yo debía atender antes a mis propios hijos, a todos y cada uno— Detuvo su caminata a mitad del pasillo, se dirigían sin saber hacia la cocina pero quizás se debiese al hambre de Robert que inconscientemente lo guiaba ahí como ocasiones anteriores —¿Qué me dices tú, Adeline, algún recuerdo de tu infancia que quisieras contar a este Director?, ya he dicho algo de tu joven alma gemela que seguramente a él lo pondrá avergonzado pero me gustaría conocer ambas partes de su historia, sí no es mucha molestia—

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→ sábado → 18: 24 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)
La atención que le dedico a lo que Robert me dice es total, la ha sido desde el primer momento que entabló conversación conmigo, pero cuando me ha preguntado por Christopher no es que haya incrementado, porque eso ya es imposible, está en el clímax de la atención, pero sí que se puede observar en mis ojos cierta motivación y alegría. Con solo mencionar su nombre.

Es raro verlo porque, según lo que me ha explicado mi padre, los lazos emocionales pueden perjudicarnos a la hora de luchar, menos cuando se trata del Parabatai... creo. Tampoco le he oído hablar demasiado sobre ello de su boca. —No desde la muerte de Susan. No desde que, quien habría sido mi Parabatai, está muerta. Oculto esa información sin quererlo porque soy consciente de que puedo confiar en Robert, me lo está demostrando en cada segundo que paso a su lado pero es como si mi cuerpo y mi mente se hubiesen aliado para que no lo mencione, para que no lo exponga ante nadie porque nunca lo había hecho por culpa de la mordaza que mi padre ha creado en mi.

No desaprovecho el paseo, y dirijo la mirada por los blancos y limpios pasillos del interior del Instituto. Los miro extrañada, como si no lo hubiera recorrido nunca, pero lo que me ocurre es que ahora lo estoy viendo desde otra perspectiva, desde otra más positiva y eso me hace sonreír con esperanza. Mis ojos claros se entrecierran ligeramente ante el contacto con los rayos de sol que se filtran entre las ventanas que dan al jardín, y es en ese momento, cuando me pregunto hacia dónde me lleva Robert. Le miro de reojo con curiosidad por saber tal destino, pero también sedienta de su respuesta a la pregunta que le he lanzado. A lo mejor he sido muy atrevida pero lo cierto es que quiero saber. El primer vestigio de contestación me llega a través de la expresión de su rostro, que ha deformado paulatinamente la que tenía anteriormente además del silencio que invadió nuestro alrededor durante unos largos, muy largos segundos. Tal vez haya tocado un tema que le cause dolor, y eso me hace morderme el labio.

Trago saliva ante el primer fragmento que me transmite con palabras, las cuales parecen salir de sus labios como un suave susurro escalofriante pues va cargado de gran nostalgia y no estoy segura si cierta lástima. Por como habla, debió tratarse de su Parabatái, porque ningún Nephilim habla de esa manera tan profunda sobre otro si no lo fuera, más que nada porque éstos estaban ligados de una manera divina y sus almas se unían en una sola. Debió haber muerto... ¿Cómo podía aguantar su pérdida?. Indudablemente sus palabras me llegan muy adentro, por lo que noto que mis ojos brillan. Odio... odio estar tan sensible y vulnerable. Tal vez porque me siento en parte identificada pues yo sentía lo mismo por mi hermana, pues ya la sentía mi Parabatai desde el momento en que fuimos concebidas.

Igualmente... creo que me habría negado a unirme a alguien de esa manera. Solo había una persona con la que estaba dispuesta a hacerlo porque ya lo estábamos, y como debe imaginar, se trataba de mi hermana. Puede que tenga razón cuando dice que es una lástima saber que no podremos ser parabatai, pero más triste es saber que había alguien perfecto para ello pero que jamás se pudo dar a lugar el ritual. — me encojo de hombros con una sonrisa, no es agradable, ni amable: es triste. — No sé... puede que me hubiera negado al pensar que la estaba fallando al hacerlo, porque, o era ella, o nadie, así que le habría costado mucho convencerme. Pero se ha ahorrado quebraderos de cabeza.— esta vez sí que intento sacar algo de humor y difuminar un poco la tristeza de mis labios curvados hacia arriba.

Y siento su pérdida. Puedo entenderle, pero sabe... mi madre me suele decir que hay que intentar no lamentarse por el pasado, por lo que ya no se tiene, sino evocar los buenos recuerdos, rememorar a aquellos a los que una vez quisimos y que ahora no están, porque de esa manera los podemos volver a sentir cerca como si nunca se hubiesen ido. A veces funciona. — Le sonrío con mayor sinceridad para intentar transmitirle esa esperanza y borrar esa apesadumbrada niebla que parece inundarle el alma.

De pronto me habla de alguien que no consigo identificar, pues no creo recordar a alguien que se apellide "Wintercloud" pero de todas maneras le escucho. Sonrío al imaginarme a ese niño sin rostro caracterizado tal y como le describe Robert por lo que no puedo evitar esbozar una tierna sonrisa. Pero cuando acaba de decirme, formulándome de paso una pregunta, me revela que ese niño no es otro que Chris. Mi Chris. No puedo esconder mi asombro pues mis ojos se abren como platos. Cada vez me doy más cuenta de lo poco que conozco de su pasado, pero igual que él del mío. Tal vez vaya siendo hora de cambiar eso. — Oh... vaya... — es lo primero que surge de la profundidad de mi garganta — No sabía eso de él, aunque lo de tierno todavía lo mantiene... la timidez la ha perdido totalmente — bromeo. — Pues yo... a ver que puedo contarle...  Bueno, ahora que estamos en la cocina le contare aquella vez en la que en el comedor del colegio me tomaron por la rara. — me río al recodar el momento. — Es algo vergonzoso, pero allá va. Desde muy pequeña me encanta el brócoli. Sí, esa verdura que tanta gente le asquea, y nos lo daban de comer en el colegio para incentivar la buen alimentación rica en todo tipo de verduras y hacernos conscientes de que hay que comer de todo. Así que imagínese, yo en la mesa redonda junto a otros cuatro - incluida mi hermana - devorando los brócolis ante la atenta mirada del resto como si creyeran que iba a morir envenenada o algo parecido. Cuando me lo acabe... me ofrecieron gran parte del contenido de su plato para que no le regañaran los adultos, y yo acepté... En fin... la gracia está en que terminé muy mal de la barriga y lo eché todo sobre los zapatos del director del centro...



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Re: -I'm worried about this world (Adeline Geller)

Mensaje— por Invitado el Dom Feb 07, 2016 10:43 am

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→ SÁBADO → 18:35 → COCINA Y COMEDOR DEL INSTITUTO  → CÁLIDO
El hilo de la controversia pasada se estaba solucionando por sí mismo al Robert contemplar que mucho de la historia en Adeline le habían hecho la cazadora que se presenta hoy día ante muchos retos; comprendía, sí, un mar de decisiones a tomar y con tantas posibilidades juntas que a su edad muy probablemente no vería de lo magnifica que llegaría a convertirse cuando tomase el camino adecuado. Un asunto en ella, que Lightwood puntualizaba mentalmente, fue que la relación tenida con su hermana le desequilibró en momentos cruciales cuando la otra hubo desaparecido de su compañía pero algo o alguien la impulsaba a seguir en pie y que como ella citó de su madre "no mirar al pasado" podía ser más difícil con ser tan dura consigo misma. Por tal iniciativa, el nefilim siempre estaba atraído a la idea de apoyar a cuyos jóvenes necesitaran la palmada en la espalda y un punto más a su favor era que fortaleciendo la confianza podría asimilar muchos porqués de las nuevas generaciones.

Escuchaba.
El relato de la joven cazadora tenía su entretenimiento mientras Robert entraba al gran comedor pasando despistado la gran mesa y muy pronto ya se encontraban dentro de la lujosa cocina. Allí, con la cadera recargada en la alacena baja y los brazos cruzados, el director sonrió con la tenue risa meditabunda cuando supuso que el recuerdo de Adeline acabó y para ese momento era suficientemente agradable tenerla a ella de buen humor porque hacía mucho que alguien le daba su compañía en la hora de la comida casi cena.

Días después puedo imaginarme que fue muy popular entre sus compañeros de clase con semejante situación frente al director, la pregunta es sí no tuvo algún castigo por su comportamiento— Amable, Robert se descruzó de brazos y abrió la puerta de la nevera —Aunque sí el director le caía mal a todos los alumnos, aseguro a que muchos se rieron en el momento que vomitó en sus zapatos— Buscaba dentro y entre toda la comida algo que no tuviese etiquetas con nombres pero su mayor sorpresa tenía que ver con encontrar comida muy pasada como sí sólo los jóvenes nefilim la olvidasen a propósito.

En el nombre del arcángel, ¿qué ha pasado con la organización de la comida?— Pensó en alto el director al momento que sacaba recipientes de plástico y uno por uno los dejaba en la barra del desayunador al centro de la cocina —Disculpe que la interrumpa, señorita Adeline, no puedo creer que toda esta comida tenga dueño pero la dejen aquí, a pudrirse y dejar mal olor— Sin disgustarse demasiado, poquito tal vez, el mayor de los Lightwood estaba en la laboriosa tarea de revisar cada recipiente, caja de leche o jugo, frutas y vegetales que o estuviesen en excelentes condiciones ó tener que ponerlas en pequeños montoncillos para después echarlas al basurero. —Tal vez le sorprendería saber que lo único comestible en este momento son fideos y pizza congelados porque todo lo demás pasará en breve al basurero; pienso seriamente en algún control de comida muy extenso, a veces se deben de tomar medidas y quizás lo de comer solamente Brocoli vaya como una regla obligatoria sí vuelvo a encontrar semejante. Me ha dado una gran idea, señorita Adeline, todos los créditos son suyos— Así rompía el hielo, creía Robert, poco de su humor muchos no tenían el gusto de conocerle a fondo pues sus hijos ya no convivía mucho y muy probablemente sería extraño en presenciar para la cazadora con él.

Lo que me queda para solucionar la falta de comida es pedirle que me acompañe para comprar una despensa completa, me hará bien estirar las piernas y tomar un poco del aire neoyorquino— No debía de decirlo aún, tenía que recordarse, pero pondría en prueba a la joven cazadora. Entonces caminó de vuelta a la puerta con los brazos comodamente a los costados e inmaculada actitud serena —Está anocheciendo, sugeriría una ida rápida y sencilla, ¿gustaría, señorita Adeline?— Detuvo su camino abriendo la puerta y miró analizando con profundidad las reacciones de la cazadora.

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I'M WORRIED ABOUT THIS WORLD
→ sábado → 18: 24 → EL INSTITUTO|JARDINES Y ALREDEDORES  → CÁLIDO (PRIMAVERA)
Contar al director ese relato tan mundano, me ayuda a terminar de relajarme después de estar tan tensa. No es para menos ya que hemos tenido una conversación bastante seria sobre el pasado y las personas tan queridas que nos han dejado atrás. De la complicada que siento mi vida... después de contarle mis preocupaciones, mis miedos y mis problemas con mi padre. Espero algo ansiosa que Robert sea discreto sobre ese tema y no tome medidas de ningún tipo hacia mi padre. Solo necesitaba desahogarme, nada más, pues temo que si llamasen la atención a mi padre pudiera perjudicarme. De igual manera en teoría no deberían decirle nada porque en asuntos de padres e hijos nadie debería meterse, pero claro... eso si no me afectase como la cazadora de sombras que soy, y mi rendimiento no debería verse afectado.

Le acompaño con las manos colocadas y entrelazadas entre sí delante de mi cuerpo, observo como él la nevera, hasta que mis ojos se cierran del impulso de la risa. — Adeline “la come brocoli” me llamaban. Sí que fui popular durante un tiempo, hasta que de nuevo volvían a ponernos frente a nosotros dicha verdura. — me encojo de hombros — el director se puso rojo como un tomate, hasta las orejas se pusieron coloradas y como las tenía un poco separadas se le notaba más. Se fue para limpiarse pero sí que me llamó a su despacho al rato para regañarme. ¿Pero qué culpa tuve yo? Fue mi organismo.

Ugh... eso no tiene muy buena pinta. — arrugo la nariz y el labio superior del asco cuando veo las fiambreras de la nevera con un aspecto para nada apetecible. No digo nada ante su disculpa, porque no debió hacerlo, tampoco tiene culpa de que unos irresponsables hubiesen dejado en la nevera la comida para que se pusiera mala. Me parece muy curioso que el director, cazador de sombras del instituto de Nueva York se ponga a revisar cada uno de los plásticos como si se tratase de un trabajador de cocina. Se me escapa una sonrisa mientras le observo, pero mi silencio se rompe en una ligera risotada ante el “castigo” que tiene planteado para la próxima vez que desperdicien la comida como lo han hecho hoy. Acallo como puedo la risotada tapándome la boca hasta que me calmo. Ha tenido gracia. — Es una buena idea, así salen todos perjudicados menos yo. Ha sido un placer servirle de ayuda.

Mis ojos azules y curiosos se centran nuevamente en el rostro del director, y se terminan de instalar en su mirada. — No sabía que tuviera tanto sentido del humor — comento sin pensar que pueda caerle mal, señal de que estoy totalmente relajada y por tanto, fastidiarla con cualquier cosa que diga. A veces en este estado se me olvida pasar lo que pienso por un filtro antes de soltar palabras por mi boca. — Ah, claro claro, por supuesto. — respondo rápidamente en un intento de eclipsar lo que he dicho antes, además que se me apetece salir del instituto. Bueno, en realidad eso siempre me sucede porque no me gusta vivir aquí dentro, pero puede que a partir de ahora me pueda sentir más cómoda. Le sigo los pasos y cruzo la puerta sin pensarlo dos veces cuando él la abre. — Compraremos ración doble de brócoli a poder ser, que por cierto, no sé si a usted también le gusta o tendré que comerme también su plato — se me ha olvidado si tengo algún reparo en salir, o algo similar, como si todo lo malo, toda la pesadumbre se hubiese evaporado.



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