07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


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¿Quien eres chica linda? //Privado. Megan Decland

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¿Quien eres chica linda? //Privado. Megan Decland

Mensaje— por Invitado el Miér Ene 11, 2017 9:16 am

Su principal trabajo era el que hacía para aquellos seres que pudieran pagar el precio que ponía a sus servicios, eso hablando del submundo, más fuera de ese, vivía manteniéndose a los ojos de los humanos, con sus trabajos de músico de la noche, cada tanto se presentaba ya fuera solo o acompañado en uno que otro restaurant o en algún bar con algo de clase que quisiera a un pianista de primera dando música de ambiente a la noche, todo eso con lo hacía como pasatiempo aun cuando su talento podría ponerlo al lado de prominentes músicos o incluso como el mejor de los mejores pianistas, más el prefería ese perfil bajo, mas no por eso despreciaba el placer de tocar en aquellos locales, sabía que aun en medio de aquel humo de cigarro, las bebidas cargadas de alcohol y demás cosas típicas de aquellos bares, había quien apreciara su música.

Aquella noche de jueves ya siendo las 10:00 pm había reemplazado su piano para poder ir a disfrutar de una noche de tragos en su día libre, había tomado una extraña decisión para esa noche, no visitaría un bar como los de siempre, esta vez visitaría un bar de algunos de los barrios tranquilos no tan al interior de la ciudad, al llegar al lugar se sorprendió por la tranquilidad del lugar, la música era de algún grupo que no conocía de nombre Los Choclok, en ese momento tocaban una canción llamada Bachas, su música estaba llena de instrumentos, con un ritmo movido, pero con un aire suave y profundo, eso sorprendió al brujo, creía que se toparía con algo muy diferente, pero ante él se desplegaba una gama de sensaciones que dudaba encontrar en otras partes de la ciudad, el aire aunque cargado de humo, también tenía un aroma suave, un aroma a paz, a sensaciones a flor de piel, un aroma a humanidad y paz. La decoración del lugar era sencilla, pinturas en las paredes que recordaban imágenes de días de calor y tranquilidad en el parque, tan solo había una tarima de un tamaño apenas confiable para un grupo de músicos y las mesas colocadas alrededor de aquel lugar mientras la barra del bar se encontraba al lado izquierdo desde donde se podían ver barias camareras salir para atender a los clientes que en sus mesas comían, bebían, fumaban y los más suertudos… Se besaban como si la noche les regalara el manto que necesitaban para dejar en libertar su anhelo.

Aquel ambiente dejo al brujo anonadado mientras caminaba a paso lento por el lugar hasta llegar a la barra donde se sentó y pidió un trago de tequila, miraba aun sorprendido cuando el hombre del bar, un tipo alto de cabello largo hasta los hombros, con mirada de quien conocía los secretos del universo, se acercó y le ofreció un cigarrillo, el brujo lo acepto y de inmediato el hombre saco un encendedor y le encendió el cigarro, luego de eso le coloco una cerveza al lado como si supiera lo que iba a pedir luego del trago, el brujo no salía de su notable asombro, apresuro el trago y mientras fumaba se concentró en la música, el lugar era algo que había necesitado desde hacía mucho tiempo.

Estaba con sus ojos medio cerrados concentrado en aquella música cuando sus ojos se cruzaron con una imagen que le dejo algo descolocado, era una hermosa mujer que permanecía sentada en una de las mesas en la parte media del bar, parecía concentrad en la música, sobre su mesa tan solo había una copa a vacía, la mujer parecía atraída por la música y ahora el mago se sentía interesado por saber quién era, por alguna razón le parecía conocida, como si la hubiera visto en algún otro lugar lo cual era extraño, pero no imposible, las posibilidades eran amplias por lo que se puso de pie y se fue directo al baño, una vez en ese lugar se colocó sus guantes negros, aunque los humanos normales no podían verlo, aquellos con la visión podrían ver que en lugar de uñas normales, tenía garras de 3 centímetros de un color negro rojizo como si de cuchillos con sangre se trataran, luego saco una pequeña caja de la que extrajo los lentes de contacto que le permitían ocultar sus profundos ojos totalmente negros, con estos nuevamente tenía una pupila blanca y el iris negro como la noche, no sabía si conocía a esa mujer como humana normal o de algún trabajo pero al menos en caso de ser la segunda, podría ocultar un poco su aspecto. Luego de unos minutos salió del baño y volvió a su lugar en la barra, esta vez el grupo tocaba una canción llamada Bonita, mientras esta canción sonaba, el brujo permanecía mirando ocasionalmente mientras bebía y se concentraba en la música

Por alguna razón esa mujer le llamaba mucho la atención, su forma de ver el escenario donde los músicos hacían su trabajo de deleitar a todos aquellos que se sentaba en aquel bar con la intención de disfrutar de un rato de paz en un ambiente que regalaba una experiencia de paz y tranquilidad fuera de aquella ciudad que parecía creadas para locos o para un robot bien preparado para el desorden la poca paz y el trajín del día a día. Ella era uno de tantos que buscaba algo de paz, pero en su mirada se encontraban muchas otras cosas, era como si ella conociera el papel que cumplían esos hombres, eso llevo al brujo a pensar si esa mujer era alguna clase de músico o algo así… podía entender su forma de mirar por que el también miraba de esa manera.

La mente del brujo se abrió a las posibilidades, tal vez ella era artista, tal vez hasta el que la reconociera se debiera a eso, tal vez la había visto en algún lugar, una presentación, un recital o algo parecido, cualquier cosa podría ser posible. Ahora estaba aún más interesado en adivinar quién era esa joven a tal punto que hasta se le antojaba meterse en su mente con cuidado y leer hasta el último detalle en búsqueda de respuestas a sus dudas, pero en eso era muy delicado y respetuoso por lo que nunca se atrevería a violar su privacidad por más que lo deseara….

Por fin el brujo agoto la paciencia que tenía en aquel momento, no se acercaría así sin más, tomo una decisión más prudente, llamo a una camarera que se había acercado a la mesa de la joven con el fin de consultar si deseaba algo, pero parecía que la mujer había declinado el ofrecimiento así que el brujo al llamar a la mujer le indico que le llevara a la joven una copa de vino, la camarera le miro arqueando levemente una ceja, luego de algunos segundos de escrutar al brujo con la mirada la mujer acepto y luego de buscar una copa y un vino, sirvió el mismo y se dirigió hasta la mesa de la joven y le sirvió la copa para luego señalar en dirección al brujo indicando que él había enviado la copa. El brujo centro su mirada en los ojos de la joven, aun a la distancia casi podía sentir como si ella estuviera a un par de centímetros mirándole fijamente como si casi pudiera leer sus pensamientos, ahora el mago debía esperar su reacción fuera buena o mala…


Atuendo :


Canciones :
Bachas: https://www.youtube.com/watch?v=v85FTj0Bx44
Bonita:https://www.youtube.com/watch?v=5pe178kh4lQ
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Ya no sabía cuántas horas había estado revisando ropa en mi armario. Quizás unas dos o tres habían pasado ya y lo peor era que aún no me decidía.
No recordaba la última vez que había tenido el tiempo de ir a un bar a descansar y tomar algo. Honestamente sentía que estaba trabajando 24/7 lo cual no era nada bueno. Recordaba con nostalgia mis inicios en Nueva York. Solía levantarme temprano en la base del Praetor, mi hogar, darme una ducha, desayunar o a veces incluso desayunar afuera....y luego, recorrer. Recorrer Central Park, recorrer los bosques, lagos y ríos que había en la Gran Manzana. A decir verdad, amaba todo aquello que me recordara a la naturaleza. De hecho, mi dicho era "no puedes alejar a un lobo del bosque" y era exactamente de esa forma para mi.
Recordaba los árboles, el viento en mi rostro despeinando mi cabello y mis largos campamentos lejos de la Ciudad. Era perfecto....

Desde que mi carrera como cantante había crecido y desde la muerte de nuestro líder toda mi paz se había ido por la borda. Era demasiado agotador reclutar a los novatos y cada vez me llamaban más lugares para que fuera a cantar por lo menos una canción. Y pensar que empecé cantando en plazas y bares y ahora podía cantar sobre escenarios, escenarios reales. Escenarios que durante mucho tiempo para mi habían sido un sueño y que se habían convertido de forma muy rápida en algo real...

Desde luego que no estaba quejándome de nada. Ayudar a los recién convertidos era algo hermoso para mi y de hecho una forma que había encontrado muy útil para ayudar a los subterráneos. Agradecía realmente todo lo que tenía y hasta donde había podido llegar. Pero debía reconocer que todo llevaba su tiempo y que estaba realmente agotada.
Los sucesos actuales no ayudaban mucho para ser honestos. Asesinatos, heridos, destrozos, gente aterrada, la muerte de Camille Belcourt y la de Scott, tantas cosas estaban pasando. Sin embargo lo más agotador de todo era lo que hacía simplemente porque quería. Asesinar demonios que hacían cosas malas con los mundanos. Nadie me obligaba a hacerlo pero me consideraba defensora de los humanos.

Suspiré observando todo lo que había sacado del armario, aquella noche no iba a pensar en nada de eso. Un bar en el cual solía cantar antes de ser un poco más exitosa me había llamado para que fuera a cantar un poco. Me habían comentado que habría una banda y que ellos me presentarían para que subiera de entre el público al escenario y cantara. Me habían pedido que fuera algo lento y tranquilo y dentro de lo posible enternecedor. De esas canciones que hacían llorar a muchos ya que sería casi en el cierre.
Desde luego había aceptado porque a pesar de estar agotada y cansada, no podría decirle que no a uno de los lugares que me ayudó a crecer y de paso un par de copas no vendrían nada mal. Aunque yo tomaba muy poco alcohol. Así que ahí estaba, viendo que ponerme para aquella noche "especial" hasta que al observar la hora me decidí definitivamente y luego de vestirme salí de la base no sin antes comentarle a mi superior a donde iría. Es que ese tipo controlaba absolutamente cada movimiento que hacíamos desde que la situación había empeorado.

Una vez llegué al lugar una camarera me escoltó hasta una mesa que quedaba prácticamente enfrente del escenario la cual estaba reservada exclusivamente para mi. Sonreí agradeciéndole a la chica y pidiéndole una copa de martini amablemente la cual llegó enseguida. -Muchas gracias Soraya- Le dije a la camarera antes de retirarse, a la cual le conocía el nombre perfectamente ya que estaba ahí cuando yo cantaba en aquel Pub.

Bebía lentamente mi cóctel observando hipnotizada el escenario. La música era realmente mágica para mi. Era algo que podía causar tantas sensaciones en uno. Podía hacerte reír, llorar, en algunos casos se usaba hasta para enamorar. Era realmente increíble y no había nada en el mundo, para mi, mejor que la danza y la música.
Al pasar los minutos noté mi copa vacía y Soraya me preguntó si quería algo más y respondí sonriendo que de momento no.

No pasaron ni 5 minutos hasta que Soraya volvió pero esta vez con una copa de vino la cual observé sorprendida mientras ella me explicaba la situación. Observé fijo durante unos segundos al chico que aparentemente me había enviado la copa y sonreí pidiéndole a la moza un bolígrafo y un pedazo de papel para escribir una nota. "Muchas gracias por tu amabilidad, nos vemos cuando baje del escenario. Con cariño, Megan" Le devolví la nota a Soraya esperando que él la recibiera y sonreí levantándome de mi asiento cuando el reflector se posó sobre mi y la gente aplaudía en lo que subía a la tarima. -Buenas noches a todos... Espero que estén disfrutando de una hermosa velada y que disfruten mucho esta canción...Es una canción que ya varios conocen y que otros no la han escuchado nunca, pero es una canción muy personal para mi así que gracias por tomarse el tiempo de escucharla y aquí va... You're always here- Las luces se alumbraron y la música comenzó a sonar. Definitivamente me transportaba a otro mundo cuando cantaba.....

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Re: ¿Quien eres chica linda? //Privado. Megan Decland

Mensaje— por Invitado el Jue Ene 12, 2017 10:29 am

conoce de memoria la rutina y la disfruta como ninguna, esos segundos bastaron para ver al brujo abrir los ojos como platos, al verla subir, al ver su hermoso cuerpo contonearse hasta estar frente al micrófono, fue suficiente para que el brujo se hubiera puesto de pie mirándola de forma intensa, en especial cuando ella comenzó a cantar, algo se despertó dentro del vampiro, algo comenzó a gritarle, algo comenzó a atraerle, como si su canto fuer el de una sirena que lo atraía hasta la ruina, esta vez ese canto le estaba atrayendo hasta esa mujer.

Cuando ella comenzó a cantar el brujo había avanzado algunos metros hasta estar en la oscuridad entre las mesas, sus ojos parecían clavados a aquella mujer, sus manos en puño se mantenían a ambos lados de su cuerpo, trataba de salir de aquel embrujo que le tenía atrapado, fue en ese momento que la camarera se le acerco sacándolo de golpe de aquella ilusión que lo atraía más y más en aquella dirección, el brujo leyó la nota, pronto su mente dio un vuelco, aquella joven le decía que le vería luego de cantar, eso hizo que el brujo se sintiera aún más atrapado.

Haciendo uso de todo su autocontrol, el brujo busco con la mirada la primera mesa libre que encontró, casi al fondo del bar totalmente lejos de la tarima donde tocaba la joven, pero aun en ese lugar su hermosa voz resonaba como ninguna otra que el brujo hubiera escuchado, ahora se preguntaba qué tal cercano estaría ese canto al de una sirena y que tan peligroso seria seguirlo. Miro el papel que ella le había enviado con la camarera que ahora no le quitaba la mirada de encima como un cazador mira a su presa, como si supiera que él se fuera a ir en cualquier momento, aquella mirada era una advertencia que le indicaba que le era mejor permanecer en su lugar.

El brujo soltó un leve suspiro luego de un largo rato y tomo la decisión de que era mejor disfrutar del momento, esperar a que ella bajara del escenario y saciar su sed de información, había acertado en que era músico en algún sentido y ahora resultaba ser cantante, la duda que le quedaba era ¿De dónde le parecía conocida? Por más que lo intentaba no lograba encajar las partes lo suficiente, eso le molestaba, se caracterizaba por ser una fuente de información ilimitada, ahora en unos minutos parecía haber sido borrado todo.

El brujo pidió dos tragos más de tequilas los cuales trago de una vez y pidió un par más, necesitaba su mente en paz, necesitaba poner a funcionar cada centímetro de su cerebro para entender quién era la mujer que se encontraba sobre el escenario y que era el efecto que estaba teniendo sobre él, el interés y el deseo que despertaba por poderse acercar y preguntar algunos temas que podrían no parecer los mejores para aquel momento, fue de esa manera que decidió hacer una pequeña lista mental de detalles que le permitieran llevar la situación de la mejor manera, comenzó a detallar a la joven físicamente, luego detallo su comportamiento en aquella mesa, su lenguaje corporal sobre el escenario, la canción que había elegido incluso, las palabras que había empleado para poder comenzar a cantar, todos esos detalles eran muy importantes para poder entender a una persona, al menos en la mayoría de casos, muchos otros parecían únicos he imposibles de estudiar así se tuvieran mil años.

Luego de algunos minutos de canto, la joven dio por terminado su momento sobre el escenario y se encamino rumbo a un lado del lugar, el brujo se levantó de su silla y camino en la misma dirección, estaba por llegar a la barra cuando se detuvo para mirar frente a él joven, de pie, tan hermosa como cuando había cantado, tan hipnotizante  como antes, la distancia que los separaban era un par de metros, pero para el brujo esa distancia parecía eterna, como si un abismo se abriera a sus pies indicándole que no debía avanzar más, que era peligroso seguir aquel camino.

Haciendo oídos sordos a aquellos pensamientos, avanzo nuevamente deteniéndose un par de pasos después cuando ya la distancia entre ellos era mínima, ni medio metro los separaba. Ahora estaban frente a frente, miradas juntas, con la misma expresión de duda, asombro y ese extraño sentimiento que nos regalaba la adrenalina de un momento como aquel, el brujo deseaba decir algo, pero decidió que deseaba primero escuchar su voz, deseaba que ella hablare y descartare cualquier idea descabellada del brujo, las ideas eran muchas y poco utilices, unas le invitaban a irse y otras a acortar la distancia aún más, por este motivo se mantuvo reacio a aceptar cualquiera de sus locuras, solo espero pacientemente las palabras que aquella sirena que había logrado encantarlo y llevarlo a sus aguas.
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Los minutos en el escenario cantando se habían pasado tan rápido, tan veloces. Siempre me sucedía lo mismo y siempre me quedaba con ganas de más. Era una sensación tan linda y se sentía tan liberador pisar un escenario. Ahí arriba no había máscaras, ahí arriba era yo. No era una loba, no era una persona, era simplemente yo, Megan. Pocas veces sentía esa sensación en mi vida y la mayoría eran en ese lugar. En esa pequeña tarima, en ese pequeño espacio que tan bien me hacía cuando lo pisaba. Lo mejor de todo era que no me detenía a pensar en nada una vez que me paraba frente al micrófono. Todo se desvanecía. En aquel sitio no existían ni lobos, ni nefilims, ni mundanos, ni vampiros,etc. Solo calma y paz....

Una vez terminada la canción, la banda dijo mi nombre nuevamente agradeciéndome y dándome los correspondientes saludos antes de bajar con un poco de ayuda del escenario.
Una vez abajo muchas personas se acercaron a pedirme una foto y autógrafos a los cuales accedí muy amablemente pero algo ansiosa.

Desde el momento en el que subí, no le había quitado los ojos de encima al chico que me había llevado esa copa de vino. Intentaba mirarlo lo menos posible para no desconcentrarme y los reflectores que daban directo a mi cara me permitían ver poco y nada. Aunque debía decir que en ese momento lo agradecí mucho ya que sino hubiera perdido el control al cantar y era lo que menos quería la verdad.

Luego de que el grupo de gente que había venido a saludarme se marchara, contentos todos con su foto y su autógrafo correspondiente, observé el Pub detenidamente para ver si hallaba a aquel chico que tan amable y cortés había sido conmigo. No me demoré nada en hallarlo. Aparentemente él me había estado esperando y ahí estaba, parado frente a mi, como esperando que dijera algo.

Analicé cuidadosamente al sujeto. Llevaba guantes y por lo poco que sabía de moda y maquillaje, pude notar que también llevaba lentillas. Su olor no era el de un humano normal y definitivamente yo no creía para nada que se tratara de un simple mundano. Conocía muy bien a aquellas "criaturas" y sabía a la perfección que era imposible que él fuera parte de ellas. Además, si el joven andaba con guantes y lentillas, quizás lo usaba para ocultar algo, como una especie de "glamour".

Sonreí amablemente y le tendí mi mano. -Hola, es un placer conocer a alguien tan amable como tú. Un placer...soy Megan Decland, aunque de seguro ya lo supiste- Reí algo tímida observándolo. Hacía tanto que no trataba con chicos, que ya ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez. -¿Quiere tomar algo señor...?- Dejé la frase en suspenso esperando que él me dijera su nombre invitándolo a ir a la barra.

Si había algo que me había sorprendido y llamado la atención del moreno, había sido su amabilidad, definitivamente. No encontrabas habitualmente personas así en el mundo.
Lo único que esperaba, era que no fuera un simple show y que él no tuviera malas intenciones conmigo....



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Re: ¿Quien eres chica linda? //Privado. Megan Decland

Mensaje— por Invitado el Vie Ene 13, 2017 8:52 am

El brujo siguió la mirada de la joven, sabía que ella le estaba estudiando, mirando cada centímetro, cada detalle que pudiera revelar algo sobre él, eso le hizo dudar un poco, si ella no era un simple humana lo cual ya dudaba, entonces le sería fácil saber que era el realmente por ese motivo mantuvo sus labios sellados, evitaría a toda costa que ella mirara sus dientes afilados y largos como colmillos, así podría evitar la impresión hasta que hubiera entablado el contacto necesario no solo para mostrar sus inusuales dientes sino también el profundo y oscuro color de sus ojos, aun para aquellos que no eran humanos, les era difícil mirarle sin sufrir terror, tenía un aspecto que fácilmente podría confundirse con un demonio o algo peor…

Cuando la joven hablo, el brujo se quedó asombrado por la dulzura de su voz, aun ahora que no cantaba seguía siendo tan melodiosa, tan delicada, tan fina y especial como antes, era algo tan inusual, tan maravilloso que el brujo temía que fuera su mente jugándole una broma pesada, haciéndole creer que escuchaba aquella voz de sirena cuando realmente no era así, de no ser por el hecho de que no tendría manera de explicar el fallo o engaño de su mente, no hubiera dudado en atribuirle lo que pasaba, pero estaba claro que esa joven tenía aquella melodiosa voz que entonaba a la perfección con su belleza, su hermoso cabello, las líneas curvadas de su cuerpo, como si hubiera sido tallada en mármol fino por algún dios del arte… Simplemente anonadaba al brujo, pero aun así él debía mantenerse distante, él era alguien peligroso, su trabajo era peligroso, todo lo que le rodeaba era letal y esa jovencita no parecía de las que necesitaran alguien que desentonara en su belleza.

-Sadron, soy Sadron Sábato, mucho gusto señorita el placer es todo mío. – respondió el brujo en un tono tranquilo y suave, trataba de mantener ocultos sus dientes al hablar, pero sabía que era inútil, muy probablemente ya ella había visto aquella fila uniforme de colmillos como los de un canido o un reptil, solo que aun esos palidecían ante el aire de bestiales y peligrosos que tenían los del brujo, como si un ser maligno se hubiera afilado los dientes para poder destrozar todo lo que sujetara con los mismos, ante los ojos de los humanos eran normales gracias al Glamour, mas ante los seres cuya visión les permitía mirar más allá, aquellos dientes se convertían en aberraciones tenebrosas.

-Y si… Me encantaría acompañarle a una copa si no es problema. – menciono el brujo mientras mirada a los ojos de aquella hermosa joven, con forme pasaban los segundos podía sentir más a profundidad la presencia de la joven, aunque aún no lograba encajar de donde le parecía conocida, simplemente ya sabía que no tenía frente a el a una  humana cualquiera, ella era más parecía a el de lo que pensaba eso le hizo entrar en algunas otras dudas que ya de por si era muchas, deseaba encontrar la manera de entablar una conversación con la joven, pero ese no era el lugar para esa conversación, debía encontrar el momento y el lugar.

Se planteó proponerle el salir de aquel bar, pero tenía dudas lo cual no era nada común en él, ahora se encontraba en un conflicto, lentamente su mente le indicaba que debía alejarse, que debía evitar cometer un error, que le favorecía mas el salir de ese bar y olvidar esa noche, todo con el fin de mantener su seguridad física y emocional, después de todo… Desde la muerte de Marina, aquella mujer a la que le había entregado todo y había perdido a manos de un demonio, su corazón y no solo eso sino todo aquello que marcara un sentimiento, hasta su forma de hablar y mirar a una mujer, había cambiado totalmente, ahora uno de sus mayores temores era volver a sentir aquella sensación, se sentía vulnerable de solo pensarlo además… Muy en el fondo luego de casi 700 años, no había dejado de pensar en Marina como su primer y único amor, desde eso no había siquiera dado pie a cualquier relación que pudiera cambiar aquello, por eso su estancia con una mujer no duraba más de una noche, una noche para el deseo, el placer y una vida para el olvido.

La mirada del brujo por unos segundos abandono la de la joven para centrarse en algún punto fuera de su campo visual, parecía turbado, pensativo, como si por lo que había durado menos de un segundo, su mente y todo su ser hubieran viajado hasta un lugar mucho más lejos de todo lo que les rodeaba, había viajado hasta aquel enorme he imponente mausoleo en las entra{a de Monte Saint-Michel y había estado una vez más frente aquella tumba de mármol blanco, la imagen le hizo enfriar hasta el alma en aquel momento, pronto su mirada recobro la falsa tranquilidad que siempre había reflejado y un amago de sonrisa curvo sus labios levemente haciendo que unos cuantos de aquellos afilados dientes quedara al descubierto. Necesitaba salir del bar cuanto antes, necesitaba el frio de la noche en su rostro, necesitaba el olvido y el silencio del que solo se podía conseguir en las entrañas de la ausencia, el brujo hizo una leve reverencia ante la joven haciendo uso de 800 años de cultura, de elegancia y soltura.

-Señorita, si no le importa, deseo salir a fumar un poco, deseo refrescarme un poco, espero no se sienta ofendida, lamento hacerle esperar unos segundos, le prometo que no tardare. – al terminar de hablar tomo una pose de rey victoriano y se dio vuelta caminando en dirección a la puerta, al salir del bar avanzo rápidamente hasta detenerse a unos 50 metros de la entrada del bar, ya eran alrededor de las 11:00 pm, el tiempo había pasado rápido entre las primeras canciones del bar y las canciones de la joven, ahora la luna se encontraba en su punto más alto y la temperatura seguía bajando como piedra en el agua enfriando la noche por completo, el brujo saco su caja de cigarrillos y encendió uno llevándoselo a los labios para poder dar la primera calada, el humo le atravesó el cuerpo por completo llegando hasta lo profundo de sus pulmones y luego saliendo oculto entre el vaho producido por su aliento cálido al entrar en contacto con la noche fría, a la distancia que estaba del bar podía estar en silencio y tranquilidad, podía comenzar a domar sus pensamientos para darles el orden que deseaba.

Fue en ese momento que supo que no estaba solo, habían pasado apenas unos cuantos segundos cuando sintió su presencia, no le hizo falta darse vuelta para poder ver en su dirección ni tampoco necesito escuchar su voz, sabía que era ella quien estaba a tan solos unos pasos de él, el brujo sabía que no encontrarían un mejor lugar para hablar por lo que se dio vuelta mirándola a los ojos detenidamente, esta vez sus labios no lucharon por ocultar sus dientes, ni tampoco siguió usando los guantes que ocultaban aquellas garras, se los quito y los guardo con tranquilidad, lo único que mantuvo fue los lentes de contacto que ocultaban la negrura de sus ojos inertes y vacíos como un pozo sin fondo, el brujo le dedico una leve sonrisa antes de soltar las primeras palabras.

-Debiste quedarte dentro, espiar puede ser peligroso… Ahora que sabes que soy… Dime, linda, Tu ¿Qué eres?  – pregunto el brujo suavemente, sabía que ella podría adivinar lo que era, un humano con características de demonio, algo único de los brujos, aquellos seres producto de una de las uniones más complicadas he inexplicables, un demonio y un humano, en su caso un padre salido de las profundidades del averno y una madre salida de cuna real que luego había tenido que dar a su hijo para que no muriera asesinado por sus características demoniacas El brujo miraba con tranquilidad a la joven, ahora que podían estar lejos, con más soledad y confianza, podía ordenar su mente y someter a sus pensamientos a su voluntad, ya nada le decía que corriera, que se fuera lejos de aquella sirena peligrosa como la muerte, ya nada le decía que se apartara de su belleza única… Ahora era un poco más libre para sentirse atrapado, feliz mente atrapado por esa mujer.
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Si había algo en particular que me decía que aquel muchacho no era humano, era su peculiar aroma. Olía a una especie de demonio pero no del todo. De hecho, si para mi había algo inaguantable era el hedor de los demonios, no había cosa más repulsiva y sin embargo, lo peor era morderlos. Era algo sumamente asqueroso y ese sabor te quedaba un buen tiempo en la boca.
Si, definitivamente el aroma de aquel sujeto tenía algo demoníaco. De repente solo se me ocurrían dos cosas. O era un brujo, o era un hada.

A ambas razas las conocía muy poco, en especial a los brujos. Solo había conocido dos brujos en mi vida y uno de ellos actualmente, por desgracia, se había vuelto demonio....Arael Nox.
De todas las razas, siendo que a mi todas me caían bien, los brujos eran la raza con la que más "precavida" era y si es que se lo podía decir así. Porque yo no era precavida con nada y era así como me ganaba problemas a diario y más de lo normal.

Cuando por fin conocí su nombre, no pude evitar sonreír al notar sus dientes. Eso era un ¡Bingo! Definitivamente no era un humano. -Es un nombre muy bonito, Sadron....no creo haberlo escuchado antes. ¿Significa algo?- Pregunté curiosa sin dejar de observarlo.
Sábato tenía algo peculiar en él que me intrigaba. Tal vez su mirada, o su forma de mirar. No lo sabía en realidad pero, para desgracia de él, me estaba empezando a dar intriga y a interesar. Pobre, no sabía que se toparía con una de las personas más curiosas sobre la tierra.

Debía reconocer que los "dientes" de Sadron me habían llamado bastante la atención. Era algo bastante peculiar y de hecho me causaba un poco de gracia porque me recordaba a mis dientes lupinos. Creo que me llevaría bastante bien con mi nuevo acompañante. Aunque era cierto que debía cuidarme. No lo conocía y como decía mi superior "no puedes confiar en nadie con los tiempos de ahora". El problema es que yo confiaba en casi todo el mundo y mi superior se frustraba mucho con esto.

-No señor, de hecho no es ningún problema. Conozco este lugar como la palma de mi mano- Le respondí sin dejar de observarlo. No tenía ni idea de por qué, pero no podía sacarle los ojos de encima a mi compañero por esa noche. Él tenía algo que me llamaba demasiado la atención.
Al observarlo, pude notar que definitivamente, Sábato no estaba en aquel lugar. Es decir que si estaba, de forma física, pero su mente viajaba por cualquier sitio menos por aquel y estaba completamente segura de eso. Aunque no sabía porque. El hombre tenía la expresión de querer huir como fuese de aquel Pub. ¿Había dicho algo? Capaz no le había agradado mucho...o acaso... ¿había sido mi canción?
Debía relajarme, no servía de nada pensar que era yo la que lo estaba espantando. Quizás solo no había tenido un buen día y ya.

Reaccioné nuevamente en cuanto lo escuché hablar de nuevo aunque me quedé algo (y por algo quería decir muy) inquieta con lo que me dijo. -Am...pues está bien. Yo espero- Le guiñé un ojo amablemente y en cuanto él se alejó me senté en la barra pensando inquietamente.
Sabía 2 cosas del curioso chico. Una era que definitivamente le gustaba la música tanto como a mi y otra era que, era un subterráneo. Lo que no sabía del todo era su raza aunque estaba casi segura de que era un brujo y de que probablemente fuera bastante adulto debido a su forma de hablar y tratarme.

No podía quedarme ahí quieta esperándolo cuando a lo mejor ni siquiera volvía. Además afuera estaba empezando a bajar la temperatura, no debía ser muy agradable estar ahí solo a esta hora en el frío. Por dentro pensaba en las palabras de mi superior y por otro lado estaba la vocecita que me decía "al diablo todo". Últimamente le hacía mucho caso a esa voz y por eso me metía tanto en problemas, como probablemente lo hiciera ahora porque una vez más le haría caso a esa voz. -Thomas, ¿me preparas dos tragos?- Le dije al bartender y el mismo asintiendo y sonriendo me los entregó al instante. Cuando quise darle el dinero, Thomas lo rechazó diciendo que era cortesía de la casa. Adoraba a aquel sujeto. Él siempre me decía que era la princesa de aquel lugar y que muy pronto sería la princesa de Nueva York.

Tomé cuidadosamente un trago con cada mano y caminé hasta llegar afuera donde pude observar a Sadron de lejos y encaminarme hacia él hasta quedar frente al mismo. Ya observándolo pude ver que tenía razón. Sábato era un brujo. -Me tomé la molestia de traerte un trago para que entres en calor con este frío- Le tendí el trago amablemente e hice un pequeño brindis con él bebiendo un poco de mi trago. Me acerqué a él tomándole suave su mano desocupada observando sus uñas. -Guau, son más bonitas que las mías- Le dije sonriendo sacando mis garras lupinas dándole a entender lo que era. -Creo que tenemos otra cosa en común brujito- Le dije bebiendo un poco más de mi trago.



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Re: ¿Quien eres chica linda? //Privado. Megan Decland

Mensaje— por Invitado el Lun Ene 16, 2017 5:17 am

Brindo en silencio y dejo que la joven tomara su mano, ella recalco la presencia de sus garras al mencionar la diferencia entre las suyas y las de ella, aunque el brujo dudaba que fueran hermosas, aunque… El brujo le regalo una leve sonrisa cuando vio sus garras de loba, ya con eso tenía la respuesta que necesitaba, ella era un licántropo, aquellos que, aunque parecían humanos, eran más lobo que humano en el fondo. El brujo se sentía claramente interesado en aquel descubrimiento, aunque había vivido 800 años, los licántropos que conocía eran mínimos, apenas unos pocos en comparación a otras especies, en especial desde el incidente años atrás donde había muerto uno de los líderes de las manadas, un momento oscuro para la memoria de los brujos, se decía que ese día eran los brujos quienes estaban a cargo de la seguridad, pero algo había fallado, el brujo no sabía mucho ya que para esa fecha había ido a visitar el Castillo, pero a su regreso ese era uno de los temas más fuertes en contra de los brujos…

-Tenemos muchas más cosas en común, señorita. La música, por ejemplo, el cantar no es lo mío, pero me agradan algunos instrumentos. – menciono con soltura mientras con una suavidad infinita acariciaba la mano de la joven y luego la soltaba para darse vuelta colocándose de medio lado mirando al cielo, la mirada del brujo en aquel momento parecía de otra época, como si un noble caballero se hubiera quedado petrificado mirando la misma luna siglo tras siglo. Apresuro lo que quedaba del trago bebiendo de un solo trago lo que quedaba, luego de eso miro de reojo a la señorita, ella tenía un aire de otra vida, algo que hacía que el interior del brujo fuera una completa tormenta, no sabía si era su rostro, su cabello, su voz o sus ojos los que hacían temblar su paz interior, no sabía que de ella era lo que ponía en dudas lo que por cientos de años había sido una verdad inamovible.

Por un segundo abrió la boca para decir algo, pero le gano el silencio, le ganaron las ganas de estar en otra época, le ganaron las ganas de que fuera real, le ganaron los sueños, los anhelos, la poca esperanza, le ganaron los sueños rotos, las noches frías en el silencio de aquel torreón en el castillo donde había crecido, le ganaron cientos de años de olvido, de falsa existencia… Una sonrisa amarga y nostálgica curvo los labios del brujo mientras este hacia todo lo posible para no demostrar aquella tormenta que se armaba en todo u ser, creía que estando afuera, en el fio de la noche seria el quien controlaría todo aquello, mas ahora sabía que estaba rotundamente equivocado. Guardo silencio algunos segundos, pensó cada palabra que pretendía hacer Salir de sus labios, medito por algunos instantes la idea de arrepentirse y desaparecer de aquel lugar, pero ya era demasiado tarde para cualquier intento de escape.

Hizo uso de siglos de valentía por llamarle de alguna manera, hizo uso de cientos de años de meditar e silencio, de pensar hasta el último de los detalles por si aquel día se repetía, por si alguna vez sin siquiera tonare en cuenta, su alma se volteaba para ver en la dirección contraria a la que él deseaba, años previniendo aquel momento y cuestión de segundos habían sido suficientes para arrojar por tierra todo aquello, por eso trato de invocar esa valentía, esa fuerza de voluntad para poder decir algo.

-Alguna vez le ha pasado… ¿Que va por la vida y siente que se ha repetido un momento muy importante para usted? – menciono el brujo en un tono suave, nostálgico, sincero, lleno de deseos de otra vida. Estaba frente a una mujer que le había vuelto a regalar aquella sensación que tanto extrañaba y odiaba, aquella sensación de deseo, aquella sensación de estar al lado de alguien sabiendo que te agrada y no deseas estar al lado de nadie más en aquel momento.

El brujo se debatía fieramente en aquel momento, todo estaba convertido en un mundo tan complicado en cuestión de segundos, todo se había convertido de un momento a otro, ahora lo que deseaba era estar en aquel torreón, tomar su violín y entonar aquellas melodías que noche tras noche había entonado a la memoria del pasado y a la imagen de un futuro frio y sin aquella imagen que había creado en 100 años de alegría al lado de aquella bruja… Aquel pensamiento cargado de miles de recuerdos hicieron dudar al brujo, hicieron que su rostro se deshiciera en una mueca, como si alguien acabara de arrancarle el corazón de un solo golpe, el brujo bajo la cabeza y llevo su mano derecha a su rostro tratando de controlarse, su cabello bajo cubriendo la totalidad de su rostro mientras con su mano cubría sus ojos, su respiración se volvió ligeramente pesada, trato de controlarse, le tomo algunos segundos antes de poder elevar su rostro y mirar a la joven con una triste y falsa sonrisa, de seguro esa joven ya pensaba que él estaba loco o aun peor…

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Suspiré aliviada por dentro cuando el joven brujo recibió mi copa. Bueno, era joven de aspecto físico y aparente pero yo bien sabía que los brujos eran inmortales. Detrás de toda esa capa de juventud, podían ocultarse siglos vividos y sin embargo, jamás parecería eso.

Me alegré al mirarlo dándome cuenta de que él había captado a cual raza pertenecía yo, volviendo a ocultar mis garras una vez que él notó que era una loba.

Sadron me estaba empezando a agradar mucho y demasiado rápido. Aunque a mi, todo el mundo me agradaba pero con aquel brujo, las cosas parecían diferentes.
En primer lugar, era sorprendente la cantidad de cosas que teníamos en común siendo que recién nos conocíamos. En segundo lugar, era todo un caballero, lo cual me sorprendía porque no muchos brujos eran así debido a su parte demoníaca. En tercer lugar, él no se veía malo ni con malas intenciones. Sabía que desde que Scott y Camille murieron todas las miradas estaban sobre los brujos, sin embargo, yo había optado por culpar a un ser peor que un brujo, peor incluso que un demonio...Valentine. ¿Qué caso tenía desconfiar de los brujos cuándo podíamos convencerlos de pelear de nuestro lado en caso de que se desatara una guerra? Aunque debía reconocer que desconfiaba un poco ellos, sin embargo, no de todos y no demasiado como para no hablarle a uno.

-Pues me alegro que tengamos en común una de las cosas más importantes en toda mi vida, la música- Sonreí observándolo. No había notado que su mano seguía acariciando la mía hasta que él la soltó. En ese momento me sonrojé un poco.

Me gustaba hablar con aquel chico. Era demasiado interesante. Sentía que podía contarle mil cosas y él me escucharía. Además era sorprendente todo lo que teníamos en común.

Bebí un poco más de mi copa sintiendo mi piel erizarse un poco cuando una brisa empezó a correr. Me estaba empezando a dar frío y ésta era la hora exacta donde más refrescaba. ¿Mi abrigo? Si mal no recordaba lo había olvidado adentro del Pub. O bien, jamás lo había llevado. De ser la segunda opción, estaba perdida.

Salí de mis pensamientos observando sutilmente a mi acompañante. Éste mismo había formulado una pregunta un tanto extraña realmente. Es decir, extraña para mi, no tenía ni idea de si para él también. -Pues si....supongo. Es una sensación algo extraña, algo así como un deja vú pero no tan así...- Lo observé un breve instante luego de responder.
Pude notar que el brujo no se veía muy bien. ¿Habría sido acaso algo que dije? O quizás el trago le había caído algo mal. Aunque prácticamente no lo había ni tocado.

Lo observé acercándome preocupada. -¿Sadron....te sientes bien?-



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Re: ¿Quien eres chica linda? //Privado. Megan Decland

Mensaje— por Invitado el Vie Feb 03, 2017 7:29 pm

No importaba lo que respondiera, a final de cuentas no tendría sentido, un segundo antes estaba sonriendo encantado de encontrar a aquella joven y ahora se encontraba con aquella expresión de amargura y dolor, aquella expresión de vidas atrás, aquella expresión de desesperanza, el brujo podría mentir más seria inútil, ella lo notaria, pero tal vez decir la verdad era aún peor, revelar lo que pensaba en aquel momento no parecía nada bueno.

Trato de hacer uso de su mejor rostro, mas era inútil por la forma en que sus labios se curvaban en una mueca de tristeza y por cómo se arrugaba su frente ligeramente como señal de preocupación. Todo intento de parecer tranquilo y parecer que estaba bien… Era inútil.

-Estaré bien, no se preocupe señorita. – respondió al fin el brujo observando a la joven loba con aquella misma expresión, su mirada se paseó por su rostro para luego bajar a sus hombros donde pudo notar su piel erizada por el frio, sin dudarlo el brujo se quitó su saco quedándose solo con su camisa manga larga blanca y la corbata negra. El brujo se acercó y paso su saco por los hombros de la joven colocándoselo para que el frio no le afectara tanto, mientras lo hacia el brujo se detuvo al quedar con sus brazos ambos lados del cuerpo de la joven.

Sus ojos se centraron en los de ella, sus brazos no soltaron el saco, al contrario, tiro del saco suavemente lo que hizo que el cuerpo de la joven se acercara hasta el, ahora los separaban escasos centímetros, ahora él podía sentir la cálida respiración de la loba en su rostro. Ahora no sabía si debía seguir o detenerse, si debía cortar la distancia que los separaba o si debía alejarse aún más, no sabía si ella estaba sintió lo mismo que él, aquella extraña sensación de cercanía, de unión, como si se conocieran de toda una vida, como si ambos debieran estar a esa corta distancia cada minuto.

-Megan… - fue lo único que alcanzo a susurrar el brujo antes de acercarse cortando casi totalmente la distancia que los separaba, ahora apenas un par de milímetros separaban sus labios, los ojos de brujo no se apartaban de los de la joven, su mirada era fuerte, penetrante, dudaba de si debía acercarse, pero esa era una decisión de la que podía prescindir, podía dejar que fuera ella la que cortara los escasos milímetros que los separaban, que fuera ella quien dejara claro si estaba en la misma posición del brujo y para ayudarle a decidir, el brujo soltó el saco, no para separarse sino para dejar que sus manos recorrieran los hombros de la joven, su mano derecha bajo por su espalda dibujando el contorno de su cuerpo como si la vida se fuera en aquello y su mano izquierda subió hasta su nuca acariciando su suave y delicada piel y jugueteando ligeramente con su cabello. Ahora sí, era turno de ella elegir, él ya lo había hecho, había jugado todo en una apuesta que podría estar errónea, podría ella separarse y nunca más alzar a verlo o podía cortar la distancia y confirmar que ambos estaban igual de perdidos en aquel instante.
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Apenas formulé la pregunta con respecto a su estado, de antemano sabía la respuesta que me daría. No entendía bien el por qué, pero sabía que los hombres solían ocultarse como se sentían incluso más que la mujeres. Era demasiado difícil que un hombre se expresara, hablara de sí mismo o de cómo se sentía con respecto a una situación en particular o con respecto a sí mismo. Era extraño escuchar a un hombre hablar de sus sentimientos.....
Yo creía que todo eso, se debía, en parte a la sociedad actual. Esa donde un hombre podía ser tachado o juzgado gay si hablaba se sus emociones....

Tal y como había supuesto, su respuesta había sido que se encontraba bien y, a pesar de sus intentos de sonreír y fingir que estaba bien, todo fue en vano. Él no se veía nada bien. Podía notarse en su rostro, en sus ojos, en su sonrisa forzada. Esa que solíamos poner las personas más de una vez para decir "estoy bien" siendo que nada lo estaba...

-No te notas bien brujito...- Lo miré fijo un instante apoyando mi mano en su hombro hasta que él se acercó un poco más a mi colocándome su saco. Probablemente se había dado cuenta de que me había dado frío debido a mi piel.

Me sonrojé un poco al sentir como me colocaba su saco. No estaba acostumbrada a ver tanta caballerosidad junta y si me daba un poco de pena que él me diera su saco.

Sadron me acercó hasta él tirando suave y delicadamente del saco. En ese momento puse mis dos manos sobre cada uno de sus hombros para no tropezar y mi mirada se clavó en sus ojos. Aquellos ojos tenían una mirada tan curiosa y extraña. Mirada que solo conocía en brujos, de hecho. Pero él...era tan peculiar...

Lo oí decir mi nombre y antes de que pudiera decir algo lo tenía a tan solo milímetros de mi. Lo único que desprendía calor en aquel sitio era su respiración y la mía...
Me sonrojé de pies a cabeza. Yo era demasiado tímida para ese tipo de situaciones. Jamás me había pasado algo como lo que me estaba pasando en ese momento.
Sentí sus manos acariciarme suave y delicadamente, sentí como se separaba lentamente quizás para darme espacio, sentí como acariciaba mi cabello como si de un pétalo de flor se tratase y, lo último que sentí, fue mi corazón acelerarse.

Quité mis manos de sus hombros suavemente observándolo. No podía pensar con claridad en aquel momento. No entendía nada de lo que estaba pasando. Sin embargo, sabía que él estaba esperando que yo reaccionara o hiciese algún movimiento, algo, lo que sea, cualquier cosa....

Y así fue... -Sad...Sadron yo...- Tragué saliva intentando calmarme sin poder pronunciar palabra -Lo lamento...- Dejé caer mi copa sin intención y salí corriendo en aquel momento...

No sabía ni siquiera para donde estaba corriendo, ni siquiera sabía de qué estaba huyendo. Solo corría, corría sin detenerme ni por un segundo, sin mirar atrás, dejando todo atrás incluyendo al brujo y sin percatarme siquiera de que me había quedado con su saco...

FIN DEL POST



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