07/08 - Estimados habitantes del submundo. ¡Aquí tenéis las noticias con las actualizaciones/nuevas propuetas/ideas del foro! ¡Pasaos cuanto antes a echar un ojo!


10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


38 # 50
26
NEFILIMS
6
CONSEJO
13
HUMANOS
11
LICÁNTRO.
8
VAMPIROS
13
BRUJOS
5
HADAS
5
DEMONIOS
1
FANTASMAS

Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Jue Ene 12, 2017 9:41 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado


El sonido del liquido ámbar derramándose dentro de la copa fue el único ruido apreciable en toda la habitación. Emanuel vertía la botella de Jack Daniel’s con parsimonia, una que resultaba en extremo desesperante para el único otro individuo que se encontraba en la pulcra y minimalista oficina. Era el mismo bourbon que había tomando el día en que Rossie le había dicho con lagrimas en los ojos que estaba embarazada por segunda vez y el mismo que solo tomaba bajo ciertas circunstancias que el condecoraba como especiales, dignas de celebrarse con una cosecha de 1951.

Hizo la botella aún lado cuando termino de servir y avanzó a través de su estudio sosteniendo sendas copas. Extendió una de ellas con su diestra hacia el muchacho y el aludido enarcó una ceja, sin estar muy seguro de que aquello era lo que se suponía que debía hacer. Con su padre nunca estaba muy seguro de cómo debía actuar y el era el mas adecuado pare rectificarlo. Este hizo un suave movimiento extendiendo aún más la copa, insistente, y Ross la tomó dejando escapar un lacónico suspiro. Era evidente por la sonrisa petulante que esbozaba y ese brillo en su mirada que su padre estaba de buen humor…

Eso o había firmado algún contrato con una cantidad de ceros alucinantes. Lo cierto es que Ross no tenía idea de que aquello se debía a ambas cosas, pero no de la manera en la que el hubiese supuesto.

–Debo imaginar...– comentó, con su voz pausada y monótona. Dejando en evidencia que se había despertado no hace mucho tiempo –Que después de todos estos meses tienes una buena razón para verme ¿No es así? Supongo que no me habrás citado en tu oficina exigiéndome vestir de etiqueta para que te ponga al día de mis asuntos–

–Supones bien–
comentó Emanuel, su voz era ridículamente parecida a la de Ross, cosa que hubo provocado muchos malos entendidos durante platicas telefónicas en el pasado. Solo que la de el sonaba mucho más grave y sin aquel leve acento que ni las terapias habían logrado remover de su hijo –Te he llamado porque necesito que me acompañes a un lugar. Sé que en estos meses me he mostrado un tanto... distanciado después de lo sucedido–

Ross dejó escapar un bufido acompañado de una sonrisa de sorna, mientras agitaba la copa de bourbon en su diestra sin la menor delicadeza –Eso si que es un gran eufemismo ¿no lo crees, padre?– repuso al instante, incapaz de contener el tono sarcástico en su voz, para luego llevarse la copa hasta los labios y terminar con el líquido marrón de un trago sin perder de vista la ligera mirada de desaprobación del hombre enfundado en un traje negro hecho a medida, que resultaba mucho más elegante que el vestuario de Ross. Hizo una ligera mueca mientras dejaba la copa vacía en la mesa auxiliar donde su padre siempre tenia expuesto el Jack Daniels y otra botella de Wiksy, tal vez si debió tomarse en serio sugerencia de una vestimenta formal para la ocasión en vez de solo ataviarse en una americana azul y salir a las prisas de su estudio en Soho.

No es que estuviese perdiendo el estilo, pero vivir rodeado de yuppies luego de ser socialmente exiliado transformaba el tiempo en algo mítico y arcano. Sus compañeros de piso consideraban el estilismo una frivolidad inútil, principalmente su vecina Nina (O Miriam, la verdad es que ya no lo recordaba)  una vegana extremista que había conocido en un festival de música indie hace semanas atrás luego de que Emanuel le había echado vuelto una furia de la casa, la mujer le había ofrecido rentarle una habitación en su pieza pero el era un heredero y podía permitirse su propio piso, incluso si aun así la mujer lo invadiese cada tanto para apoderarse de una botella de brandy selecto o las caricias de Rossem.

Nina (O Miriam, como sea…) siempre le fastidiaba con su aspecto estrafalario. Pero por mucho que la vida le estuviese haciendo desaires y había terminado viviendo en un edificio de artistas resentidos, el no iba a perder sus costumbres de la noche a la mañana, incluso si aquel día le había faltado una mano de gato.

–Como sea, no te llame aquí para discutir eso– su voz denotaba cierta molestia, mientras dejaba la copa a medio tomar sobre el escritorio de caoba –Quiero que me acompañes a un sitio...–

Ross se encogió de hombros y le siguió diligentemente fuera del edificio de las corporaciones Gray. En la brevedad del viaje, sopesó la idea de lanzarse por la ventana de la limo mientras su padre sonreía como adolescente encaprichada y tomaba su café matutino. Realmente se inclinó por esa opción cuando Emanuel le apresó afectivamente el hombro con una mano, sonriendo de oreja a oreja –Este definitivamente será un buen cambio para ti hijo, vas a tener que aprender muchas cosas de ahora en adelante–

–¿Y exactamente de que clase de cambio estamos hablando?–
repuso instantáneamente, era obvio que estaba a la defensiva.

Emanuel suspiró y le miro con impaciencia –Ya lo sabrás, cuando lleguemos. A tu madre le gustara ser ella quien te lo cuente…–

Ross lo miró con un destello de alarma y luego se volvió para observar que, en efecto, la puerta tenia el seguro puesto. Lo mas probable es que su padre le tomaría del cuello mucho antes de que pudiera saltar y rodar por el pavimento. Se estuvo entreteniendo con aquella idea hasta que arribaron en la mansión Rosewood, recibidos por la dramática rotonda circular en la entrada, perpendicular a la ornamental escalinata donde un individuo de porte muy similar a Emanuel Gray les recibió con una media sonrisa.

Ross reconoció al hombre como William Rosewood, caucásico, de mediana edad y de una elegancia similar a su bella esposa, a quien ya había visto en varias galas benéficas financiadas por su madre –Rossem…– comenzó a decir el hombre, haciendo que a este se le tensara la sonrisa –Es un placer conocerte–

–Lo mismo digo señor Rosewood–
Una mentira tan grande como una casa, porque al el realmente le daba igual. Lo único que quería saber era que diablos hacia allí para poder elaborar la perfecta artimaña para escapar en cuanto le fuese posible.

William sugirió que seria mucho mas idóneo continuar con aquella platica en el interior de la casa y Ross asintió sin demasiadas ganas, caminando detrás de su padre como un condenado a muerte. Si las cosas se daban como el estaba suponiendo, se sumirían a una platica monótona e insustancial sobre las nuevas inversiones que Emanuel estaba considerando, pero su relación actual con su padre pendía de un hilo demasiado delgado como para sugestionarle y ponerle mala cara. Atravesaron en un parpadeó lo que Ross supuso seria el loby y William los guió hasta un estudio, donde habia una pequeña niña de cabello pelirrojo y salvaje sentada junto a su madre, devorando una magdanela como si se tratase de ambrosia. Alzó su pequeño rostro al escuchar a los tres hombres entrar a la habitación y sonrió efusivamente cuando reconoció al instante a su hermano mayor.

Y al instante, Ross supo que nada de lo que escucharía esa mañana le iba a gustar. Sonrió de todos modos y abrió los brazos para recibir a la pequeña cuando esta corrió hacia el –¡Ross!–

–Georgie ¿No deberías estar en la escuela?– la pregunta parecía ir dirigida a la muchacha, pero Ross miraba fijamente a su madre con una mirada de reproche, sabia que algo estaban tramando sus padres y el que Georgina estuviese allí no podía tratarse de una mera casualidad. Aun sentada sobre el sofá con una expresión imperturbable, Rossie esbozó una sonrisa formal a su hijo y le hizo un ademan para que se sentara a su lado.

Hubo un incomodo silencio que perduró unos minutos, en los que Ross dirigió  su mirada hacia cada uno de los presentes; desde su padre y William Rosewood que parecían encontrarse increíblemente cómodos con tal extraña situación, Georgie sentada a su lado con una sonrisa de ingenuidad y su madre, quien ante cualquiera podía lucir relajada  y serena pero dada a la tensión de sus hombros y la forma en la que golpeteaba el tacón de su zapatilla contra el suelo, supo que algo le estaba incomodando.

William Rosewood se encargó de terminar por evaporar la tensión de la habitación anunciando que les dejaría unos momentos a solas, rompiendo finalmente con el silencio que había reinado en el estudio. Emanuel hubo esperado hasta que la puerta se cerrase para volver a hablar –Rossem, tu madre y yo estamos preocupados por ti. Después de todos los… impedimentos legales que hemos afrontado en los últimos meses consideramos que necesitas un cambio, creo que viene siendo hora de que te estabilices hijo, que adquieras nuevas responsabilidades–

Seguramente la cara de Rossem fue lo suficientemente desagradable para que a Georgina se le borrara la sonrisa del rostro y su madre decidiese intervenir, mirando fijamente al muchacho por primera vez –Cariño, hacemos esto porque sabemos que es lo correcto para ti– cuando  su hijo le miro fijamente, Rossie pareció huir de su mirada, volviéndose esta vez hacia su marido. En busca de un posible apoyo –William ha sido un gran amigo de nuestra familia por muchos años y tu padre esta interesado en negociar algunas acciones de la corporación con los Rossewood– Su mirada esta vez se alterno nuevamente a su hijó, y Ross tuvo la impresión de que la cachemira estaba ahorcando a su madre. Porque si no no sopesaba otra opción para que su piel se tornase tan roja y el golpeteo de su tacón contra el suelo de mármol se volviese mas evidente –Son una familia muy tradicional, y dados a todos estos acontecimientos creemos que lo mejor es…–

–La hija mayor de William se encontraba en el exterior y ha vuelto recientemente a New york. Una señorita educada y de buena familia, justo lo que necesitas…– interrumpió Emanuel, la sonrisa que había mantenido hasta entonces fue gradualmente evaporándose y la mirada severa que había protagonizado sus pesadillas infantiles se dibujo en su rostro, lentamente comenzó a avanzar hasta encontrase frente a Ross, inclinando la cabeza ligeramente para observarle desde su posición –Quiero que te cases con ella, Edward–

Sentado junto a Georgina que  se abrazaba a el posesivamente. Ross pudo adivinar las palabras que saldrían de los labios de su padre mucho antes de que este las dijera –¿Estas de broma, no?– incapaz de disimular su desconcierto, se incorporó tan rápido del sillón que el mismo se deslizó unos centímetros hacia atrás. El retorcijón que sintió en la boca del estomago, lo mucho que le disgusto el hecho de que su padre lo había arrastrado a tal situación sin su consentimiento como si aun fuese un niño ingenuo y el hecho de que haya tenido tan pocas agallas como para involucrar a Georgina sabiendo que el se moderaría frente a su hermana lograron desatar su enojo, Ross le dirigió una fría mirada de indignación a su padre –De todas las cosas que me pudiste pedir a cambio, de todas… ¿Justamente tuviste que optar por esto? Es increíble hasta donde puede llegar tu descaro papa–

–Te voy a sugerir que tengas cuidado con como me hablas– El rostro de Emanuel se mantuvo impasible, sereno, pero el tono amenazante fue lo suficientemente contundente como para hacerle apartar la mirada a Rossem –Esto no se trata de lo que quieras o no ¿Entiendes? Se trata de lo que es mejor para la familia. Tu cometiste un error y me prometiste que harías lo que sea que te pidiese para enmendarlo, así que saldrás de esta habitación y te presentaras con tu prometida ¿Queda claro?–

Allí estaban otra vez, librando una contienda que Ross sabia que nunca ganaría. Asintió atragantándose su propia histeria. Con la mandíbula tensa y  las manos apretadas en puños, escondidos en los discretos bolsillos de la americana, avanzó fuera de la habitación pisándole los talones a Emmanuel seguido de Georgina y el manejo de nervios en el que se había reducido su madre. Con una expresión tan imperturbable como la de una estatua de mármol, enmascarando sus emociones en fría indiferencia aunque la ira seguía contenida en su mirada, ardiente como la zafra.

Fue entonces que William Rosewood volvió a entrar a la escena, apareciendo en el lobby en compañía de otras dos mujeres que competían en elegancia y belleza. Ross miró a quien supuso seria la otra pieza de aquel trillado juego y sintió el golpe de la impresión. La muchacha tenia un rostro delicado y suave, la piel tan clara y tersa como la porcelana fría y unos ojos azules y resplandecientes como los de una muñeca. Toda ella esbozaba fragilidad y elegancia, ataviada en un fino vestido que no cobraba sentido al lado de su belleza. Rossem no hizo nada mas que quedársele mirando, su atención fue captada una vez mas por William Rosewood cuando este volvió a hablar. Deslizando una mano a través de la espalda de su hija como si fuese un trofeo digno de admirar –Rossem, quiero presentarte a alguien… mi hija, Winter Juliet– Ross tuvo ganas de soltar una carcajada y rodar los ojos. Pero tuvo la impresión de que William Rosewood no era la clase de persona que se divertía con invitados irreverentes, se limitó a esbozar una tensa sonrisa y a inclinar ligeramente la cabeza en dirección a Winter. A lo lejos un reloj antiquísimo se exhibía en un extremo de la habitación y Ross deseó con toda la fuerza de sus veinticinco años ser capaz de retroceder el tiempo, abrir la puerta de la limosina y empujar a Emanuel Gray en medio de la sexta avenida.



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Winter J. White el Jue Ene 12, 2017 10:17 pm

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado

Debería haber intuido que no era más que una trampa. Lo conocía lo suficientemente bien como para haber sabido que su padre tramaba algún plan macabro en el que ella no sería más que un mero títere. Sin embargo, aunque sabía que algo quería de ella, nunca habría imaginado que le propondría semejante estupidez. Pero... ¿Qué tal si comenzamos a narrar los hechos desde el principio? Esa mañana se había despertado con un molesto ruido que no era la música de su despertador habitual, Winter se había levantado de la cómoda cama y arrastrado hasta el tocador, donde había dejado abandonado su móvil la noche anterior. Su día libre y la hacían madrugar, genial. Observó la pantalla, con los ojos entrecerrados para evitar que la molesta luz que desprendía el dichoso aparato electrónico la cegase. En ella el número de su padre era visible. Por unos segundos sopesó la idea de no descolgarlo, dejarle claro que no quería cuentas con él, y menos desde el último día que se vieron, ese en el que le pegó un puñetazo en el rostro que le dejó un desagradable morado en el pómulo y un repulsivo sabor de sangre en el paladar. No obstante, recordó que su padre no la había llamado en los últimos tres años de su vida. ¿Y si le había sucedido algo a su madre o a su hermana? Entonces su asombró se tornó temor. William no la llamaría si no se viese obligado. Cuando presionó el icono de "responder llamada" sintió una especie de miedo, ese que se siente cuando encaras a tu mayor miedo. Lo había sentido en la última cena familiar y lo estaba sintiendo en ese preciso momento. Su voz respondió más ronca de lo normal debido a las horas de sueño, al otro lado sonó la voz grave de William, extrañamente con un matiz feliz que hizo a la rubia alarmarse. ¿Qué estaba pasando?

Habló con él por lo que serían tres escasos minutos, pero que a ella se le hicieron los más largos de su vida y que le dejaron una molesta sensación en la boca del estómago. Quedaron para verse esa misma mañana en un café. Cuando llegó al establecimiento, su padre estaba como siempre. De hecho, destacaba entre todos los clientes... Y no era por su caro traje, o su pelo plateado perfectamente peinado, tampoco por el rostro que aún encontrándose envejecido resultaba atractivo.No, era esa actitud altiva que lo hacía sentarse orgullosamente derecho y trazar esa sonrisita de suficiencia mientras leía el periódico. La inspectora White se acercó hasta la mesa y se sentó en la silla que había justo delante de él. Su padre bajó poco a poco las hojas de papel con una ceja enarcada y una mueca divertida. - Buenos días, inspectora White.- Comentó sonriendo mientras doblaba el periódico por la mitad y lo dejaba encima de la mesa. Siendo sincera, Winter no esperaba esa reacción por parte de William, cosa que la descolocó un poco, aún así no articuló palabra. Al ver que su hija no iba a decir nada, hizo un movimiento con la mano, alertando al camarero. - Me he tomado la libertad de pedir tu desayuno Winnie. ¿Qué tal estás?- Al momento llegó el camarero, poniendo en la mesa un gran batido de chocolate blanco y un bollo con glaseado rosa. Los ojos azules de la rubia se posaron hostiles en la comida para luego volver de nuevo a su progenitor. - ¿A qué juegas?- La pregunta salió de forma arisca, y no lo lamentó. - Vaya, veo que no me perdonas haberte dado aquel golpe. Tú sabes bien que no iba hacia ti, iba dirigido al tatuado con el que decías estar y que me he enterado que te ha dejado tirada. Realmente te tenía por una chica más lista Winter,- Negó varias veces con la cabeza, con evidente decepción.- pero me defraudaste metiéndote con el tipo equivocado. ¿De verdad creías que ese tipejo de tres al cuarto te amaba?- La rubia abrió la boca dispuesta a protestar, sin embargo, esta vez William tenía razón y ella se había comportado como una estúpida, con lo cual, ningún sonido salió de ella. - Me lo imaginaba... ahora te has quedado sola. Sin embargo, te voy a dar la oportunidad de volver a nuestra familia. No me mires así, podrás seguir trabajando como inspectora.- Winter frunció el ceño, intentando ver las intenciones detrás de las bonitas palabras de su padre.

-¿A cambio de qué?- Inquirió todavía recelosa pero llevándose el vaso que contenía la crema blanca a los labios. Era demasiada tentación como para dejar el batido abandonado en la mesa. - De que te cases con el hijo del señor Gray.- Eso casi hizo que se atragantara con el líquido que estaba bebiendo en ese mismo momento. ¿Qué acababa de decir su padre? ¿Estaba de broma? - ¿Qué? ¿Estás bromeando?- La tos seguía aún patente  mientras hablaba. La expresión de su padre le dijo que no, que se lo decía muy en serio.- ¿Cuál de los dos? - Si mal no recordaba, el señor Gray tenía dos hijos de los cuales no recordaba sus nombres. Había sido solo una niña cuando los había visto. - Rossem. ¿Lo recuerdas?- Winter intentó hacer memoria.- ¡Sí! El que estuvo metido el líos policiales. ¿No?- El señor Rosewood asintió apretando los labios. La joven de ojos azules y labios rosas, había cambiado de actitud totalmente. Ahora estaba interesada. El día que el polémico caso salió a la luz y todos apuntaron con el dedo al alocado chico, ella tuvo un presentimiento de que había más de lo que parecía y que él (que tenía fama de vivir demasiado despreocupado) no era el culpable. No obstante, por ese tiempo tan solo era una agente de policía novata que no debía meterse en los asuntos de sus superiores. Sí se acercaba a él podría averiguar las incógnitas que se quedaron sin resolver. -De acuerdo. Lo haré.- William sonrió complacido, no le había hecho falta usar la amenaza que tenía en mente. Pero en el caso de que ella se hubiera negado, habría movido hilos y en dos días la habrían despedido.

Había transcurrido una semana y llegó el día del encuentro con el que iba a ser su prometido. Obviamente, ella no tenía ni la menor intención de casarse con ese muchacho. Ella solamente iba a aprovechar la ocasión para sonsacar la máxima información sobre aquella misteriosa noche y luego ya se las ingeniaría para evitar la ridícula boda. Estaba arreglándose en su antiguo cuarto, acabando de pintarse los labios cuando escuchó la limusina llegar. Mas no fue a recibir a los invitados, esperó sentada en la cama a que fueran a por ella. Scarlett, su madre, golpeó la puerta con los nudillos esperando a que su primogénita abriera la hoja de madera. Cuando ésta salió, enfundada en un vestido largo del color del cielo y labios rojos, tomó la mano de su madre y se dirigieron hacia la escalera. - No hace falta que lo hagas.- Susurró Scarlett con sinceridad. Winter la miró fijamente a los ojos, esos que eran tan parecidos a los suyos solo que con el brillo que otorgaba la experiencia. -Estaré bien, mamá.- Bajaron lentamente las grandes escaleras de mármol, básicamente porque ambas llevaban unos tacones altísimos y la menor, un vestido largo que en cualquier momento podría pisar y caer precipitadamente al suelo. Se situaron al lado de William en el lobby, atentos a la entrada triunfal de la familia Gray. En un principio le costó encontrar al que sería su prometido, y era normal porque se encontraba detrás de su padre. Como si lo fueran a sacrificar. Tuvo que reprimir una carcajada y fingir una sonrisa, que no tardó en devenir en una de verdad en cuanto se topó con los ojos de una pequeña pelirroja. No había apartado los ojos de la niña cuando su padre posó su mano en la espalda afectuosamente, atrayendo su atención al castaño que tenía delante. Había cambiado muchísimo desde el último día que lo había visto (¡normal!) y aunque Winter raramente encontraba atractivo a algún muchacho, le pareció en cierta manera cautivador. No supo si era por el brillo de sus ojos chocolate, o las pecas que poblaban su cara, quizás el aire de niño travieso que lo acompañaba...  - Winter, este es Rossem Edward.-Correspondió al saludo con otro movimiento de cabeza.- ¿Por que no salís al jardín y charláis un poco mientras paseáis?- Preguntó el anfitrión a la "feliz pareja" bajo la mirada aprobadora de Emanuel.

Winter miró a su padre como si se le hubiera ido la cabeza. ¿De qué iba a hablar con él? Por la cara que tenía el hombre, realmente parecía creer que le iba a gustar Rossem. Já, já, já. ¡Menudo lío! En un acto de valentía (y de dejar de ser el foco de atención), Winter tomó la mano del castaño, con la sonrisa más falsa que podía esbozar, y tiró de él cruzando el salón hacia las puertas de cristal.- Sonríe y finge que estás ilusionado con esta estupidez y nuestros padres se quedarán contentos. Con mucha suerte no nos tendremos que ver más de dos veces a la semana.- Murmuró con la sonrisa en el rostro, aún dejando claro que ella tampoco tenía pensado casarse. Aunque de momento mantendría en secreto su oficio como inspectora y se haría pasar por la perfecta hija tonta que estudió diseño de moda en París, como había ido diciendo públicamente William Rosewood.


Última edición por Winter J. White el Dom Ene 15, 2017 3:06 pm, editado 1 vez




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Sáb Ene 14, 2017 10:30 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado

Estaba terriblemente sulfurado, debajo de aquella sonrisa petulante y vanidosa se escondía una furia que comenzaba a hervir y saltar incontrolablemente, en un notable contraste con el desagrado que se manifestaba en sus ojos, y es que no era para menos; su padre haciendo gala de sus viejas costumbres, había vuelto a disponer de su voluntad cual sádico titiritero, anteponiendo sus deseos a el y a su hermana resultando en una situación por mucho embarazosa, molesta e irritante.

Había una tensión casi palpable en los escasos segundos en los que estuvieron en aquella habitación, como si todo el mundo fuese plenamente consciente de lo aparatoso que resultaba aquel teatro. Bajo las condiciones que fuesen la presencia de cada individuo se debían a razones especificas que discernían mucho con las del muchacho, tan exacerbado y fastidiado como un ave enjaulada. Vio la mirada de advertencia que su padre le dirigió cuando William Rosewood volvió a hablar, palabras que Ross no captó puesto que estaba demasiado ensimismado en sus propios pensamientos (todos ellos destinados a lanzarle un sin fin de insultos a Emanuel Grey, aunque fuesen impronunciables delante de Georgina)

La antes mencionada dio un pequeño paso hacia delante y tiró de la parte trasera de la americana de Ross, dispuesta a llamar la atención de su hermano mayor. Habían pasado varias semanas desde la ultima vez que se habían visto puesto que la pequeña no acostumbraba a salir del internado donde se estaba educando y la actual situación de Ross no era la mas conveniente para frecuentar Uper West Side cuando le diese la gana sin que la prensa le abordase cada dos segundos para cuestionarle los tramites legales que estaba atravesando, por lo que supo que Georgina iba a querer reclamar su atención desde el minuto cero. Ross se volvió ligeramente, mirándole por encima del hombro y esbozando una media sonrisa a la pequeña muchachita cargada de afecto, quien no encontrándose conforme con la invitación del señor Rosewood a que se marchase con Winter, hizo un puchero y levantó ambas manos en el aire. Su diestra deslizándose sobre su barbilla palmeó con los tres dedos de en medio su mentón, antes de hacer un rápido descenso hasta su pecho. Tenia un profundo ceño fruncido que destacaba las pecas moteadas por todo su rostro “No me gusta esto” le indicó con aquel rápido gesto y Ross tuvo que contener las ganas de soltar una carcajada mientras se llevaba su mano diestra, aun en un puño, y la movía contra su pecho indicándole que lo sentía. Su madre estaba parada detrás de el, pero pudo imaginar la mirada de fastidio que les dirigió a sus dos hijos. Ross estaba seguro de que a ella le molestaba que usaran el ASL para comunicarse porque así no tenia la mínima idea de que estaban tramando sus hijos y también estaba seguro de que a Georgina le gustaba hacerlo solo para ver como le saltaba la vena en la frente a su progenitora.

Aquel no era lugar para una impúber, mucho menos para alguien como Georgie. Tenia trece años y bien ya era toda una señorita que en cualquier momento en que Ross cerrase los ojos estaría debutando en los medios sociales de la elite siendo cortejada por un sin fin de malandros. Por eso le protegía con tanto esmero (cosa que sus padres nunca habían procurado hacer con la cría, por mucho que le tratasen como una joyita) y por ello le enojó tanto que su padre le hubiese llevado a aquella ridícula presentación sírquense, sin tomar en cuenta la fragilidad emocional de la niña. Pero así era Emanuel, descarado para los negocios incluso con sus hijos menores.

Porque si, todo aquello no era mas que un negocio, una transacción de la que el  formaba parte como moneda de cambio y la rubia del pomposo vestido también.  No iba a negar que era todo un agrado a la vista, esbelta y atractiva, pero eso no evitó que se tensara en cuanto sintió que le tomaba de la mano y lo arrastrara. Literalmente lo arrastrara, porque el procuró mostrarse bastante reacio ante en sencillo contacto de su mano. Tuvo que contenerse para no apartársela con brusquedad, y sus dientes rechinaron en una sonrisa tensa y fingida que se esfumó como la pólvora en cuanto atravesaron la puerta de cristal hacia el Jardín.

Escuchó las palabras de la mayor de la Rosewood y su voz fue lo que le permitió reconocerle claramente y es que a decir verdad tenia un pésima memoria para los nombres y los rostros, mas aun después de tantos años, sin embargo le reconoció; ya no tenia esa carita redonda e infantil, ni la larga melena dorada que caía en cascada por su espalda, sus ojos conservaban aquel brillo de la inocencia pero estaban tramados, habían vivido y el azul era mas profundo, como la fuerte oleada de una playa nocturna. Sin embargo seguía siendo ella, la misma niña que había visto una que otra vez desde algún balcón o escondido detrás de las escaleras. Jugando con otra niña rubia que vagamente recordaba y había supuesto era su hermana en esas extrañas ocasiones en que su padre llegaba a casa en compañía de los Rosewood. El había permanecido en las sombras desde su infancia, con una habilidad sorprendente para pasar inadvertido sin que sus pasos se escucharan mientras corría por los pasillos de la mansión huyendo de las miradas lastimeras que siempre le dedicaban.

Esperó a que hubiesen estado lo suficientemente lejos de la casa, sin las miradas curiosas de sus respectivos padres vigilándoles como halcones, fue entonces que le apartó la mano, procurando no ser tan tosco en el accionar pero no se fiaba de si mismo en aquellas circunstancias así que lo mas probable es que no fuese así. Retrocedió unos cuantos pasos, el ruido de una enorme fuente circular plagada de lirios de agua a unos cuantos metros de ellos amortiguaban el sonido de su respiración irregular. Sentía como si todo aquello comenzara a sobrepasarlo y hacerlo estallar en cualquier momento –¿Tu lo sabias?– cuestiono tajante, con una agresividad que procuro inmutar, aunque sus palabras sonaban bastante afiladas –Sabias que tramaban esto, ¿Cierto? Joder…– caminó  hasta encontrarse mas cerca de la fuente y se dejó caer sobre el borde rocoso, el salpiqueo constante del agua hacía que diminutas gotas le mojasen la espalda, cosa de la que no podía percatarse gracias a la americana. Apoyó los codos sobre sus rodillas, sosteniéndose la barbilla con la mano sin dejar de mirar a la muchacha. La mirada soez no iba dirigida hacia su persona y sin embargo parecía que sus ojos se habían propuesto traspasarle la piel

–Winter ¿Es tu nombre, no? Realmente no se porque te has prestado a esta tontería o si simplemente no tenias ni puta idea. A decir verdad no me importa, me importa una mierda. Pero no lo hare, no lo haremos…– agregó sin mas, extrayendo de uno de los bolsillos internos de la chamarra un encendedor y una caja de Lucky strike, para luego hacerle un ademan a la rubia en caso de que quisiese uno; no tenia pintas de haberse fumado un porro en su vida, pero entre las niñas de papi uno encontraba una que otra joyita de mucho cuidado que lanzaban la piedra y escondían la mano para que papa no descubriese sus fechorías, y nada le aseguraba que la muchacha frente a el no fuese una. Se inclinó ligeramente hacia delante mientras encendía el pitillo, para luego darle una profunda calada y dejar que el humo se deslizara lentamente –Tu y tu padre pueden buscarse a otro payaso de feria para su show, aunque no creo que necesites demasiada ayuda para eso... me va a costar convencer al viejo de que se olvide de todo el asunto, si es que lo logro pero no soy lo que tu familia cree, muy a pesar de las maravillas que Emanuel se habrá encargado de contarles– dejó que el cigarro colgara de un extremo de sus labios por unos segundos, allí donde parecía vagamente obsceno. Mientras escrutaba a la muchacha de los pies a la cabeza –Es mejor cortar esto por lo sano eh… Winter, así nos ahorramos la ridiculez–



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado

Antes de prácticamente arrastrar al castaño por todo el distinguido salón, compartió una mirada con la pequeña de pelo naranja. En sus ojos pudo ver que la situación le desagradaba, y no era para menos. Winter se apiadaba de ella, tan pequeña y ya asistía a las transacciones de los adultos. Ya estaba ingresando en el frío mundo del mármol y los vestidos costosos, allí donde tu alma no vale más que los millones que posees en la cuenta bancaria. Un mundo tan frívolo y superficial que la rubia estaba replanteándose abandonar su noble causa de limpiar el nombre de un inocente, para huir en su maserati hasta la seguridad de su casa. No obstante, decidió que ya estaba dentro de la misión suicida y que tenía que hacerse cargo de ella. Lo tomó de la mano, con una sonrisa falsa y ojos carentes de brillo.

Lo avisó, porque no quería que ese niñito de papá metiera la pata. Resultaba preferible que interpretara el papel de hombre locamente enamorado, a que se opusiera y discutiera con el señor Grey. Era obvio que sus padres no los iban a dejar en paz. Ambos magnates salían ganando con la boda: William evitaba que su hija volviera con aquel descerebrado cubierto de tatuajes y Emanuel conseguía que su hijo asentara la cabeza y se convirtiera en el digno sucesor que debía haber sido desde un principio. Mataban dos pájaros de un tiro. Sin embargo, la inspectora White no iba a dejar que eso sucediera. ¿Tenía que hacer el papel de prometida enamorada? ¿Tenía que asistir a cenas colgada del brazo de Ross cuál adorno brillante? Bien, vale. Pero por nada del mundo se iba a casar con él. ¡Já! Ella no iba a firmar ningún papel otorgando su libertad a nadie, y muchísimo menos a un malcriado con pasado turbio.

En cuanto estuvieron fuera de la vista de sus progenitores Ross apartó la mano, pero no resultó un acto demasiado descortés ya que ella había aflojado el agarre previamente. Winter tampoco quería tocarlo, ni siquiera quería estar allí. Ella quería estar en casa con Sugar comiendo donnuts y helado mientras veían alguna película en la televisión. Caminaron hasta una preciosa fuente que se encontraba rodeada de coloridas flores, otorgándole a la situación un toque de novela romántica, cuando se sentía más como una pesadilla. Entrecerró los ojos cuando formuló la primera pregunta. Sopesó la idea de serle sincera y contarle la verdad, pero no sabía hasta que punto el muchacho era de fiar. Así que imitó la mueca de superioridad que había visto desde pequeña en la cara de las muchachas que asistían a los bailes solidarios que organizaba su buena madre. Esas que iban con vestidos demasiado apretados y brillantes y tanto maquillaje en la cara que eran ridículas. - Claro que lo sabía.- El chico retrocedió y se dejó caer abatido en el borde de la fuente.

Prefirió no interrumpirlo mientras hablaba. Mientras la avisaba que eso era mala idea, que no se podían casar. Reprimió las ganas de aplaudir y decirle: ¡Muy bien lumbreras! ¿Ya has terminado de actuar cual victimista protagonista de telenovela? , y en lugar de eso, se acercó a unas rosas beige, agarrando una con movimientos delicados para poder olerla con los ojos cerrados. Cuando volvió a mirarlo, él estaba ofreciéndole tabaco. ¿Qué? Una oleada de rabia la recorrió. Odiaba el olor del tabaco, a los fumadores y al maldito egoísmo que los llevaba a matar a personas inocentes con su asqueroso humo. Involuntariamente negó con la cabeza con tal cara de asco que hasta el más tonto se habría dado cuenta de que detestaba los cigarrillos. Y no contenta con eso, se acercó al muchacho arrebatándole el que sostenía en los labios y lo tiró al suelo, para acto seguido pisarlo fuertemente a conciencia.

-Escúchame bien, Rossem o como demonios sea tu nombre. En algo tienes razón: tú y yo no nos vamos a casar. Y claro que mi familia y yo sabemos lo que eres. Si te casan conmigo es porque tu padre no confía en ti, y tiene que casar al drogadicto de su hijo con la ingenua hija de su mejor amigo para que ésta lo enderece. Pero eso no va a pasar. Y juro por dios que si osas fumar delante de mí te meto la cabeza en la fuente y te ahogo. ¿Quieres morir de cáncer? Me parece estupendo, pero yo no quiero. ¿O además de drogadicto y narco eres un maldito asesino?- Sus palabras eran duras, y esperaba una reacción violenta por parte de él. No obstante, no estaba asustada, estaba enfadada. Muy enfadada.




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Dom Ene 15, 2017 8:03 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado

No había sido premeditado, pero tal parecía que había logrado tocar cierta fibra sensible en su breve discurso, dando como resultado a una rubia histérica que parecía estar lista para sacarle los ojos con sus perfectamente cuidadas uñas de acrílico. Ross no pudo evitar hacer amago de una sonrisa cuando vio la expresión de profundo desprecio que esbozo Winter Juliet White en cuanto se llevó el cigarro a la boca, negando su propuesta como si le hubiese ofrecido tomar acido muriático.

Dio por sentada su teoría en la que ella no era mas que una niña estirada de Manhattan que creía poder tener todo lo que quería con solo chasquear los dedos, rodeada de  caprichos en su burbuja artificial que no le permitía ver mas allá de sus narices, tan delicada y bonita como la concepción idónea de princesa Disney. Ross no formaba parte de lo que ella consideraba el modelo ideal de príncipe azul, que iría a su encuentro como fiel perro faldero a satisfacer sus mas ridículos antojos y a complacer todos y cada uno de sus absurdos deseos de un romance cliché. Por alguna extraña razón verle rabiar le produjo cierto sentimiento de satisfacción, la zafra que bailaba en sus ojos miel pareció encenderse cuando, histérica, la muchacha le arrebato el cigarrillo y lo arrojó al suelo con desprecio, pisoteándolo en medio de una rabieta de esas que seguramente acostumbraba a hacer cada tanto. Los labios de Ross formaron una fina línea, irritado y al mismo tiempo excitado con tal desborde de desfachatez. No le conocía de nada y sin embargo allí estaba, osada y caprichosa, exigiéndole como si el fuera su palafrenero.

Escuchó cada palabra con una vorágine de emociones apoderándose de su persona, posando su febril mirada sobre inexactos lugares de la anatomía femenina; El abrir y cerrar de sus delicados párpados, la dilatación de sus pupilas, la forma en la que su delgado cuerpo subía y bajaba dada a su acelerada respiración, sus labios rojos se moviendo cual guillotina cargada de veneno con súbitas palabras de despreció... Estaba en presencia de la liberación de un espíritu indomable que el nunca hubiese imaginado en alguien como Winter y que había arremetido contra el,  y eso de algún modo terminó por agotar su paciencia que ya estaba quedandose bastante corta –Vaya perla resultaste fierecilla, Una verdadera princesita haciendo una pataleta monumental porque el juguete nuevo de papa no hace lo que ella quiere– Se puso de pie casi de inmediato, atrapando al instante la muñeca de Winter y atrayéndole hacia si con cierta brusquedad de modo que la rubia no pudiese huir de su mirada, aunque el agarre era contundente fue lo suficientemente leve para que no resultase doloroso. El gesto no podía contemplarse como otra cosa que un acto meramente impulsivo. Atacado por el tenue olor a vainilla de su piel Ross le miró a los ojos, tan fieros que resultaba irritante –Vete enterando desde ahora niña, me llamo Ross… y si alguna vez se te ocurre volver a llamarme Rossem vamos a tener un grave problema tu y yo– repuso al instante, su paciencia en los últimos niveles. Su enojo había hervido hasta hacerle explotar y Winter había sido el objetivo mas cercano, pero algo de responsabilidad tenia luego de empujarle tanto a aquella situación. Si acaso ella creía que el se quedaría tan tranquilo luego de que le soltase tales idioteces estaba muy equivocada –Tu no vas a decirme como funcionan las cosas Rosewood, así que mejor se una niña buena y contrólate un poco. ¿En serio vas a creer que con ese argumento tan patético vas a hacer que me retracte? Tu familia no hubiese hecho esto si no fuese porque también quisieran sacar algo ¿O es que me ves cara de idiota para comerme el cuento de que William Rosewood casará a su primogénita con un presunto delincuente como un acto de buena fe a su amigo Emanuel? No dulzura, ese disparate no te lo crees ni tu…–  

Soltó su muñeca luego de unos instantes, en un silencio contemplativo. Dando por sentado que Winter no reaccionaria con la suficiente rapidez para evitar que deslizara suavemente el dedo índice por su cien, un gesto minúsculo, apartando uno de sus mechones dorados para colocarlo detrás de su oreja con delicadeza. Ross esbozó una leve sonrisa luego de haber superado el breve momento de absoluto desenfrenó que lo había llevado a actuar ten precipitadamente, cálida y deslumbrante, a diferencia de la fría mirada que le plagaba los ojos –Que sea la ultima vez que me llamas asi, o te voy a dar un buen argumento del porque llevo una tobillera electrónica ¿Te queda claro, querida?– Pronunció con sorna, había de admitir que lo de asesino no le había gustado ni un poco. La muchacha se había pasado tres rayas de lista... No ¡Tres putos pueblos y todas sus avenidas!  y el tenia toda la intención de dejárselo lo mas claro posible.



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Winter J. White el Dom Ene 15, 2017 11:26 pm

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado
Los ojos color cielo de Winter descendieron de los marrones chocolate con miel de él al punto que ahora los unía. Le había agarrado la muñeca. Y no solo eso, encima la había acercado a él mucho, demasiado. En cambio no hizo ningún amago de soltarse, se limitó a entrecerrar los ojos, que contenían el brillo característico de la ira. Si las miradas hubieran matado, Ross yacería en el suelo más frío que el mármol del que estaba hecha la fuente que  tenían a unos pocos pasos. Contra todo pronóstico, a mitad del discursito amenazante que su prometido estaba augurando ella esbozó una sonrisa de suficiencia. La situación no era para nada divertida, sin embargo ella empezaba a encontrarla graciosa. Un malcriado le estaba diciendo a ella que era una niña de papá... ¿Qué sabría él de la vida? Seguramente habría tenido una infancia fácil y cómoda protegido en la mansión de sus padres, en la adolescencia habría concluido que le aburría una vida tan sencilla y empezaría a recurrir a malas influencias.

Soltó su muñeca, pero la rubia se mantuvo estática, con la actitud altanera que poseía una Rosewood por naturaleza y que en ella raras veces hacía acto de presencia. El hijo de los Grey no era tonto, y había descubierto las dobles intenciones de su padre. Mas no podía darle la razón, por una cuestión de orgullo. Aún así, tenía mucha suerte que lo fueran a comprometer con ella y no con alguna joyita del mundillo, de esas que parecían recatadas pero en cuanto se ponía el sol consumían hasta detergente en polvo. En ese caso, Ross podría tener más de un problema con la justicia, y sinceramente, no estaba en su mejor momento con la policía de Nueva York.

El castaño izó la mano hasta la nívea cara de Winter, para quitar suavemente un dorado mechón rebelde. Ese gesto podría haber sido tachado de tierno, casi romántico... sino fuera por las mordaces palabras que brotaban de sus labios, que hacían que todo el romance se desvaneciera como hojas en otoño. La inspectora White adoptó una expresión neutra, para poco a poco ir dibujando en sus labios rojos una sonrisa falsa. - Así que te crees lo suficientemente bueno como para decirme a mí...- Destacó la última palabra con ahínco.- lo que debo o no debo hacer. Escúchame bien, Ross.- Lo agarró de la camisa, acercándolo aún más, con un brillo peligroso en el azul de su mirada.

- Como vuelvas a amenazarme te vas a enterar. No acepto que un niñato consentido venga a darme órdenes. ¿Por qué no haces algo útil y maduras? Tienes dos opciones, o finges que soy la mujer de tu vida o le dices a tu padre que soy una princesita mimada y que no quieres estar conmigo. Como eres cortito te voy a explicar las consecuencias de ambas. La primera, posaremos juntitos en las cenas, por un rato nos moriremos de asco, pero después podrás ir a gastarte tu dinero en alcohol, prostitutas y coches. Si escoges la segunda, tu padre te comprometerá con otra, con alguna puritana que las mata callando, que seguramente consumirá alguna droga fuerte porque está aburrida de ser tan rica y de comprarse bolsos de chanel. Si la pillan no dudará en echarte a ti la culpa, porque son así de frívolas.

Aún agarrando su prenda fuertemente, trazó una sonrisa traviesa mientras su otra mano imitaba lo que hacía apenas unos pocos segundos él le había hecho. Peinó hacia un lado el rebelde cabello castaño que se había echado levemente hacia delante, aprovechando el descenso de su propia mano, decorada con un par de anillos de diamantes, para recorrer el lóbulo de su oreja de forma casual, involuntaria. - No eres tonto, sabes lo que te conviene. ¿Verdad?- Ella tampoco lo era, había notado como la recorría una y otra vez con la mirada. Y aunque ella había considerado que Rossem era bastante atractivo (cosa que la descolocaba) no iba a caer tan fácilmente en el juego. Básicamente porque para bien o para mal, no podía caer. Antes que él pudiera reaccionar, ella se apartó poniendo distancia entre ellos.- O a lo mejor no eres ni la mitad de listo de lo que yo creía. Corre, ve a tu padre y dile que la buena de Winter Juliet W-- Se cortó antes de revelar la que ya era su verdadera identidad.- Rosewood te ha hecho daño.- Caminó hasta un banco de piedra que estaba a un metro de distancia y se sentó, cruzando las piernas lentamente.- Gracias a tus malas acciones pasadas nadie te creerá, Rossem. ¡Oh se me ha escapado!- Su mano derecha se alzó y fingió una exagerada mueca de sorpresa.





:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Mar Ene 17, 2017 12:25 am

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado

En contra de todo pronostico Ross se mantuvo completamente estático mientras la muchacha hablaba lo suficientemente cerca para que su aliento le rozase ligeramente el mentón, escuchando cada una de sus palabras pronunciadas con un tono amenazante, fluyendo de sus labios carmín pintados con evidente maestría y que resultaban en un trazo infinitamente seductor, aunque su posesora no fuese consiente de aquel pormenor.

Su mandíbula se tensó aun mas cuando sintió que la rubia le acercaba mas a el, la brisa le movió ligeramente los mechones dorados haciendo que uno de ellos se batiese contra los labios ajenos. La mirada soez y cargada de furia de Winter fue un reflejo de la misma mirada de Ross. No le hubiese sorprendido si repentinamente un rayo fulminante atravesara sendas miradas, que parecían no estar dispuestas a doblegarse la una ante la otra. Y por mucho que este hubiese querido responder a sus ridículos argumentos que no tenían ni pies ni cabeza, prefirió guardárselo para cuando fuese idóneo. La observó sonreír en profundo silencio rozándole el cabello como el anteriormente había hecho, sus delgados dedos surcaron la melena azabache en un vano intento de aplacarla. Postergando la respuesta que yacía en la punta de la lengua, Ross se inclinó ligeramente hacia delante con una sonrisa burlona carente de humor en el rostro.  Dejándole hacer tanto como quería, a fin de cuentas mientras mas alta era la caída mas fuerte resultaba el golpe y la princesita de pastel de bodas parecía haberse arrancado la mascara de burguesía para enseñarle los colmillos a su prometido. Tuvo que contenerse para no soltar un bufido; justo lo que necesitaba, una estirada que quería pasarse de lista, actuando como si tuviese una mínima idea de la vida…

La muchacha puso distancia soltándole abruptamente,  cortando el momento de tensión que parecía estar a punto de provocar que todo el jardín se incendiase bajo las chispas que desprendían las palabras de la rubia, Ross le siguió con la mirada sin decir nada, soltando los puños que habían formado sus manos dejando tenues marcas con formas de luna en las palmas. Espero hasta que hubo parado de hablar, y se acercó en grandes y determinadas zancadas asta detenerse justo frente a Winter, sentada ahora sobre un banco de piedra como si se jactase de su victoria.

Ross se inclino lentamente, apoyando ambas manos en el respaldar  del banco a cada lado de la rubia cabeza hueca que ahora tenia de prometida, y le miró con cierto destello nocivo en su mirada. No había ni un fino rastro de calidez en sus ojos avellana –Yo no hago amenazas Winter…– pronunció, esta vez acercándose lo suficiente a su oído derecho para que el susurro no se perdiese entre el murmullo del agua de la fuente. Tan intimo y amenazador como el filo de una daga –…Hago promesas, y no necesito de Emanuel para demostrarte mi teoría. Así que ten cuidado con jugar con fuego, porque no me conoces en los mas mínimo y tampoco te va a gustar hacerlo. Puedes gritar, hacer una escénica cual niña de papi que eres, patalear y chillar cuanto quieras, pero estas tan condenadamente hundida en esto como yo así que deja de intentar demostrar una ventaja que no posees, puede que no sepa el porque tu padre te obligó a hacer esta mierda si es que lo ha hecho, pero puedo averiguarlo y créeme que no te va a gustar lo que va a pasar si sigues cruzando la línea…–

Afianzó sus palabras con una sonrisa ladina, Mientras se alejaba siendo el esta vez quien tomaba la iniciativa de imponer distancia. Su diestra se separó del agarre del banco, exponiendo ahora una palma enrojecida debido a la fuerza que habia utilizado para sostenerse. Porque no iba a mentirse a si mismo: estaba enojado, furioso de la insolencia que mostraba la muchacha para con el. Su mano se elevó ligeramente y acarició en un gesto fugaz el pómulo ajeno antes de incorporarse del todo –Tal como dices parece esto ser un callejón sin salida, mi padre no cambiara al respecto y dudo que tu padre tampoco lo haga…– retrocedió unos cuantos metros, dejándose caer sobre el borde rocoso de la fuente, una repetición mucho menos tensa de su posición inicial. Inclinó ligeramente la espalda y colocó la mano abierta sobre el agua, fría debido a la baja temperatura que aun precedía. Su mirada se tornó ausente sobre el sinnúmero de hojas que plagaban la fuente y una sonrisa traviesa se dibujo en sus labios –Entonces dime querida, ¿Dónde quieres que sea tu luna de miel?– Sabia que el comentario podria hacer que la rubia volviera a saltar como leche hervida, pero a esas alturas le importaba un comino...



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado

Elevó uno de los costados de su labio superior, perfectamente pintado de escarlata, en una evidente mueca de asco. De verdad que el tipo estaba haciendo méritos para que le guanteara la cara y se quedase tan tranquila. Estaría mintiendo si afirmara que la respuesta que enunció la pilló por sorpresa, y no, Winter Juliet White no mentía. Al menos no por hobby. Esbozó una sonrisa sarcástica cuando él dejo su amenaza en el aire, como si el mero hecho de confesar lo que sería capaz de hacerle, pudiera herir la sensibilidad de la inspectora. La rubia acortó la distancia de ambos rostros, acercándose a él peligrosamente con aire arrogante y un brillo desafiante en la mirada.-¿O qué? ¿Qué me harás si cruzo la línea? El que no me conoce eres tú. - Susurró entre dientes confiada. Claro que ese muchacho podía ser peligroso, y seguramente lo sería, dado a su pasado delictivo de peleas callejeras y carácter irascible.

Y por si el simple hecho de tratarla como una Barbie de cabeza hueca no fuera suficiente, retiró la mano derecha que se encontraba cercaba a la primogénita de los Rosewood y se la mostró con impertinencia, mostrándole la fuerza que podía llegar a tener y lo fácil que le resultaría quitarla del medio, para después acariciar fugazmente su pómulo. Todos sus actos, que a primera vista podían parecer dulces y entregados, estaban cargados de veneno y sarcasmo. Se separó bruscamente, retornando el espacio que había reducido entre ellos anteriormente, permitiendo a Winter relajarse en el banco. No fue hasta ese punto cuando se percató que todos sus músculos se habían puesto en tensión de una manera hasta dolorosa. Lo vio sentarse nuevamente en el borde de la fuente, como acto reflejo, ella alzó la barbilla, un gesto impregnado de altivez y orgullo desmesurado. ¿Quién se creía que era para hablarle de esa forma? ¡Por dios! nunca en sus veinticuatro años de vida, habían tenido la desfachatez de retarla y menos tantas veces seguidas. Ese chico tenía el récord Guiness.

Ya no estaba tan segura de querer saber que había pasado aquella noche en la que Ross fue encontrado con bolsas y bolsas de polvo blanco... Ya no estaba tan segura de querer demostrar su inocencia... a fin de cuentas, él mismo había admitido ser un verdadero peligro si se lo proponía. ¿Y si ella estaba equivocada? ¿Y si en realidad si era ese chico malcriado, carente de corazón y con intenciones negras? Pero entonces, recordó la mirada brillante que le había dedicado quince minutos antes a su menuda hermana de pelo color fuego en el lobby. Sabía que intentaba mentirse a sí misma, mentalizarse de que era la persona más horrible del planeta, que no necesitaba su ayuda y largarse muy elegantemente mandándolo a paseo. Su mano derecha viajó hasta su sien, que amenazaba con estallar en un dolor agudo en cualquier momento.

-No, no van a dar su brazo a torcer. - Murmuró la joven White levantándose de su improvisado asiento y pasando ambas manos por sus cabellos dorados, despeinando de gran manera el pomposo peinado que le había hecho su madre esa misma mañana. Acabó quitándose todos los pasadores que mantenían a raya sus hebras brillantes como el sol y lanzándolos al banco de piedra. Sacudió su cabeza un par de veces, liberando sus rizos y dándole un aspecto más dulce a su rostro. Su mirada azul se posó en el que era su prometido cuando escuchó esas palabras abandonar sus labios. ¿Luna de miel? ¿Qué luna de miel? -En el infierno me han dicho que hace calor.- Respondió acercándose a él y dándole un leve empujón que lo atrapó de improvisto, y que sinceramente, no esperaba que lo hiciera perder el equilibrio. Hacia el agua. Por una vez estaba bromeando con él. Si es que no sabía para que lo intentaba.





:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Jue Ene 19, 2017 7:32 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado


Como era costumbre cuando se exasperaba demasiado, Ross se dio a la tarea de ignorar a la insufrible figura rubia y parlanchina sentada sobre el banco a unos cuantos metros de distancia, observando el ligero movimiento del agua cuando las gotas colisionaban con el mármol. Gélida como era esperado dada a la temperatura de aquel día, alejó la mano del agua cuando el calor corporal se dio a la ausencia sin despegar su mirada ausente del reguero de hojas que flotaban sobre ella.

Independientemente de si la situación era exacerbarte sabia que tenia que pensar fríamente. Si bien era cierto que le había prometido a su padre hacer cualquier cosa para reparar sus errores, el casarse con el estereotipo andante de Barbie de Long Island cruzaba muchísimo los limites, demasiado para su propio gusto. Pero sabia que no estaba en la mejor posición para negarse a nada que Emanuel Grey le exigiese por muy ridículo y absurdo que fuera. Su prometida tampoco parecía muy contenta con aquella situación  y era evidente su renuencia, le dirigió una mirada inquisitiva mientras la observaba levantarse del banco y descomponerse el ornamental peinado que seguro había llevado horas de elaboración, en un acto completamente ajeno al comportamiento decoroso que se les enseñaba a las jovencitas de la elite desde el día en que aprendían a andar. Frunció el seño mientras le observaba agitarse el cabello, molesta, parecía una actriz disgustada con su papel de segunda mientras se arrancaba a tiros la mascara de un personaje que no quería interpretar. Y de repente Winter no parecía apropiada en aquel pomposo vestido de corte princesa, la joyería perdió su brillo en comparación con el fuego salvaje de sus ojos azules reduciéndose a opacas piedras sin sentido. Su mirada chispeantes se poso sobre el, respondiendo con sorna a la pregunta  que había hecho el anteriormente.

Se preguntó si acaso estaba equivocándose con ella, ¿Qué si Winter Rosewood no era el modelillo típico de descerebrada? ¿Qué si, detrás de aquella actitud altiva y soberbia, se encontraba algo mas que pensamientos banales sobre Prada, Dior y tertulias ridículas durante largas noches de Martini? Tal vez había conjurado una opinión errada de la muchacha que caminaba hacia el con elegante parsimonia, tal vez no era otra de las tantas niñas de papi subyugadas a las decisiones de sus padres y un fidecomiso enorme, tal vez…

Los ojos de Ross se entrecerraron y alzó la mirada justo en el momento en que sintió el ligero golpe de su mano contra su pecho, fugaz, pero lo suficientemente contundente como para hacerle perder el equilibrio. Había sido demasiado rápido y en un acto completamente involuntario (mas debido a la inercia que cualquier otra cosa) su diestra apresó  fuertemente la mano de Winter en el ultimo segundo, arrastrándola consigo y culminando en una desastrosa caída hacia la fuente.

En el ultimo segundo sus reflejos se la habían jugado y no había tenido tiempo de sostenerse bien, cayendo medio de lado a la helada agua y llevándose un buen golpe en el hombro izquierdo, el cual se había llevado todo el golpe del impacto. Afortunadamente Winter no había caído sobre el, o podría haberse terminado dislocándoselo. Con los ojos desorbitados y temblando no solo debido al frio, si no a la cólera, le dirigió una mirada fulminante mientras se incorporaba rápidamente, tendiéndole la mano a regañadientes para que se levantara también. Llevaba como mil kilos de tela encima con aquel vestido y lo mas probable es que le costase hacerlo ella sola –¿Qué demonios…?– Exclamó sin aliento, apartándose el cabello empapado del rostro e incorporándose rápidamente, agitando los brazos y provocando que el agua salpicara –¿¡Pero te volviste loca mujer!? ¡Joder!–

Rápidamente se quitó la americana y la arrojó a la grama, la prenda completamente empapada termino hecha un desastre y completamente enlodada en el suelo –Si querías asesinarme, hubieras pensado en algo mas letal que intentar ahogarme en una fuente ¿No crees?– comentó, esta vez llevándose las manos a la oreja derecha para desconectar el implante auditivo. Hizo una mueca de disgusto mientras intentaba comprobar si no se había echado a perder, aunque aquello resultaba imposible a simple vista. Consideró mejor desconectar el dispositivo dado a que estaba totalmente mojado y lo guardo en el bolsillo de sus pantalones, mirando a la muchacha con cierto desdén. Se había llevado su parte del pastel también, mojándose el bonito vestido de pedrería que ahora lucia colores mas opacos dado a la humedad. Soltó un suspiro de exasperación mientras se desabotonaba la camiseta, ya tenia suficiente con haber pescado a una prometida loca como para agarrar un resfriado de los mil demonios tambien.



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado

De la misma forma que Ross cayó inesperadamente dentro de la fuente, Winter se vio arrastrada hacia el agua sin poder evitarlo. Y él habia tenido suerte porque había caído lejos del chorro que emanaba por uno de los cañones, sin embrago la rubia no pudo decir lo mismo. Al caer, su múltiples capas de gasa pararon el impacto al tener el primer contacto del agua pero claro, al ser prácticamente arrojada al lado del castaño, cayó en la parte interior, si no se golpeó con la sirena de mármol que vertía agua por un cántaro fue de puro milagro. De lo que no se salvó fue del chorro de líquido transparente que cayó directo en su cabeza. ¡Estaba congelada! Su primera reacción fue abrir los ojos de una forma desmesurada y la segunda fue mirar hacia el hijo de los Grey, que también estaba chorreando.

Se había levantado deprisa y le tendía una mano mientras le dedicaba una mirada furibunda. La inspectora White, que tenía unas ganas terribles de echarse a reír, apretó los labios para evitar que el muchacho la odiase más todavía. ¡Pero venga ya! La situación era demasiado cómica... Aceptó la mano de él incorporándose con impulso, ya que levantar tanta tela mojada requería de gran esfuerzo. Por un momento temió que Ross la soltara y la dejara volver a caer en la bonita fuente. No obstante no pudo mantenerse callada cuando escuchó como la llamaba. ¿La había llamado mujer en vez de hacer uso de su nombre? Y aunque la palabra podría recordarle vagamente al término que empleaban los típicos maridos patriarcales y machistas, le dio risa. Entonces pasó lo que había evitado hacer, estalló en carcajadas  intentando peinar con los dedos las hebras rubias que obstaculizaban levemente su visión.

Debido a la risa, llevó sus manos a su vientre, en un vano intento de que le dejasen de doler las costillas. No, su vestido no estaba confeccionado para mujeres que quisieran reír, bailar, o comer...  era un vestido pensado para lucirse como una muñeca superficial y hueca. El frío y el agua helada, habían bajado su calor corporal notablemente y el fervor de la risa ayudó a que no se percatara de él hasta que se tranquilizó y miró a su prometido esbozando una sonrisa. -Si quisiera matarte utilizaría otras técnicas más efectivas, querido.- Aportó con un tono petulante y cómico.

-¡Eh! ¡Eh! ¡Para, que te vas a resfriar!- Exclamó cuando él comenzó a desabrocharse la camisa después de arrojar al suelo la americana azul oscuro. Winter se miró a sí misma, o se quitaba ese dichoso vestido o iba a resfriarse de lo lindo, pero ella no podía desvestirse allí. - Vayámonos adentro, así a lo mejor no nos enfermamos. Pero no tengo ganas de aguantar a nuestros padres, así que tomaré el atajo. ¿Te vienes conmigo o te vas a ir al salón con ellos?- Preguntó agarrando el bajo de su vestido para poder andar cómodamente. Ella se sabía algunos trucos para entrar en la casa sin que la vieran y ahora les iba a ir como anillo al dedo.




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Vie Feb 03, 2017 6:23 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado


Por unos prolongados quince segundos Ross se quedo de piedra, contemplando a la mayor de las Rosewood privada de la risa, sujetándose el estomago y luchando para contenerse. Dejó de escuchar sus vibrantes carcajadas luego de deshacerse de la prótesis auditiva, sumiéndolo todo en un absoluto silencio donde solo sus pensamientos podían escucharse. Para cualquier persona esa clase de despoje podría implicar consternación y desasosiego pero no para Ross, de cierta manera le agradaba el silencio que le profería su condición, alejando de su mente el ruido que profería la ciudad que nunca duerme, los molestos murmullos del circulo de la elite, el sonido irritante de los flashes de las cámaras, el transito y el llanto... todo eso se perdía con facilidad. Le dedicó una mirada inquisitiva a la rubia que lejos de mostrarse iracunda como el hubiese imaginado estaba partiéndose el culo de la risa. Se las había llevado peor que el ya que estaba completamente mojada y tenia el pelo tan empapado que lucia un color mucho mas oscuro que el natural.

–No es gracioso, deja de reírte…– comento enfurruñado, aunque se le había escapado una media sonrisa. Tenia que admitir que si era para echarse una risa, parecían los protagonistas de la tragicomedia mas cliché del mundo. Pero aun así no dejó que las carcajadas y el brillo de diversión que surcó los azulados ojos de la dama le contagiasen. No estaba allí para simpatizar con ella, vamos… le hubiese dado mucho mas que simple gusto toparse casualmente con el primor de Winter Rosewood y su risa melodiosa si no se tratara de su prometida, porque si de algo estaba seguro a esas alturas es que eso no podía suceder ¡No, un rotundo y absoluto no! Dejó escapar un suspiró mientras miraba los labios de la muchacha, logrando descifrar apenas el torbellino de palabras que dejó salir en cuestión de segundos. No parecía estar esperando una respuesta de su parte puesto que se acomodó el vestido y se echó a andar. Esa vez Ross no pudo evitar dejar escapar una risotada mientras observaba los requisitos de agua que dejaba Winter en el suelo mientras caminaba.

–¡Eh! Espera, espera– Repuso rápidamente, alcanzándole en dos rápidas zancadas y tomándole del brazo para detenerle. Una sonrisa traviesa colgaba de sus labios mientras le dirigía una mirada fugaz, incapaz de omitir la idea de ver lo que podía esconderse bajo aquella aparatosa y terriblemente incomoda prenda –No, no, no… Nada de atajos ¿Qué es lo que pensaran tus padres si no llegamos juntos al salón? No vamos a privarles de enterarse del bonito momento que tuvieron la feliz pareja– continuó diciendo, las palabras cargadas de una ironía tan genuina que era mas que obvio que el pelinegro se traía algo entre manos.  Le tomo la mano y comenzó a caminar rápidamente en dirección al sendero que anteriormente habían recorrido para llegar al jardín, y hubiese seguido corriendo como alma que lleva el diablo si no hubiese sido porque le sintió flaquear un momento, como si hubiese estado a punto de caese. Era lógico que sin el aparato puesto ignorase las posibles replicas y maldiciones que podía estar conjurando su prometida en ese preciso instante. Rápidamente se dio la vuelta y puso los ojos en blanco cuando se dio cuenta de la causa: uno de los tacones de la muchacha había terminado por romperse y ahora la tarea de caminar parecía un martirio –Demonios…– murmuró dejando escapar un resoplido, ni siquiera procuró mirar a la muchacha al rostro para percatarse de su molestia, esbozó una sonrisa ladina mientras deslizaba una de sus manos por la húmeda espalda de Winter –Bueno cariño, ¿Qué se le va a hacer? Habrá que improvisar– y dicho aquello se inclinó sobre ella con los brazos extendidos. Golpeado por el suave olor a vainilla que desprendía su piel, Ross la cargó en brazos con cierta dificultad debido al peso que implicaba toda aquella tela mojada que traía Winter encima. Subió la escalonaba que comunicaba el patio con la casa y abrió la puerta de entrada con una patada un tanto mas dramática de lo que tenia previsto, procurando que la rubia no se fuese a golpear la cabeza con el umbral de la puerta y se quedase mas tonta (Si acaso podía ser posible eso) No pasó ni un segundo antes de que Georgina llegase corriendo al salón, posiblemente atraída por el ruido.

La cara de la niña paso de rosa a gris en un segundo, con la mandíbula desencajada mirando el charco de agua que se formaba debajo de ellos –¿¡Pero a ustedes dos que les ha pasado!?–preguntó consternada, no pasó mucho tiempo antes de que la sala volviese a llenarse rápidamente, la cara de horror de su madre casi le hace echarse allí mismo a reírse y Sra. Rosewood, que había aparecido junto a ella, parecía debatirse entre la consternación, la preocupación y la risa evidentemente consternada por la condición en la que su hija había aparecido-

–Pues que nos han dejado solos, eso ha pasado– Contestó Ross, dejando a Winter sobre el suelo para no terminar lesionándose la espalda y dando un paso hacia atrás con una sonrisa triunfal plasmada en el rostro puesto que no estaba seguro de cual seria la reacción de Winter y no quería arriesgarse a que la fierecilla le deformara la cara de un puñetazo. William y Emanuel no tardaron en aparecer tampoco, tan palidos como una hoja de papel y Ross sintió que estaba a punto de reventar de la risa. Su padre le dirigió una mirada de desaprobación y Ross se mostró aun mas satisfecho, si el creía que podia jugársela de esa forma y quedarse tan tranquilo esta muy equivocado, estaba dispuesto a cobrárselas con creces.



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado
Winter se encaminó hacia la puerta trasera de la casa, la que daba directamente a la inmensa cocina de la mansión Rosewood. No iba a ir al salón con esa pinta, lo tenía más claro que el agua. ¿Y darle el motivo perfecto a su padre para regañarle? Ni en broma pensaba volver a pasar por eso otra vez.  Hacía varios años que se había ido de casa, ese período de tiempo la había hecho olvidar lo que era ser la marioneta de sus padres, tener que pensar en si sus actos provocarían la ira de su progenitor.

La mano de Ross aferrando su brazo la hizo parar en seco. -¿Pero qué estás diciendo?- se quejó cuando el muchacho le dio la espalda, empezando a caminar tirando de ella. ¿Pensaba hacerla ir al salón empapada? ¿Pero estaba loco o qué? La rubia quiso pararlo pero Ross tenía fuerza y parecía ignorarla completamente. Sus tacones empezaron a clavarse en la tierra y su vestido mojado arrastraba aparatosamente, comenzando a tomar un color marrón en el extremo gracias a la tierra.- No, espera, para.- Clamó inútilmente, ya que no sabía que el castaño no podía oírla. Sopesó la idea de poner en práctica sus habilidades policiales, hacerle una llave de aikido que lo tirase al suelo y le enseñase quien era la que mandaba, pero eso no era algo propio de una señorita de la clase alta, ellas no necesitaban saber defensa personal ya que tenían guardaespaldas que las cubrían veinticuatro horas la día.

Caminó lo más rápido posible para evitar caer de bruces al suelo y que la situación empeorase. Si su padre aparte de verla mojada, la veía llena de barro, la iba a repudiar otra vez. Y dudaba que ahora que sabía donde trabajaba, no tomara represalias para castigar su actitud osada. Un crujido proveniente de su pie llamó su atención y quiso parar, de veras, pero su joven prometido seguía andando como si la vida le fuera en ello. Intentó seguirle el ritmo cojeando, intentado evitar apoyar el pie izquierdo porque estaba segura que lo que había sonado era el tacón rompiéndose. Sin embargo, no era tan rápida caminando de esa forma y trastabilló hacia delante, con rapidez, echó todo el peso hacia atrás manteniendo el equilibrio magistralmente. Llegados a ese punto estaba enfadada, muy enfadada y su cara amenazaba con tornarse roja de la ira. Con toda su fuerza tiró del brazo que sostenía el joven Grey, haciéndolo parar bruscamente.

Se preparó para cantarle las cuarenta, preguntarle de que demonios iba y que no volviera a hacerle eso porque se enteraría de lo que podía hacer la primogénita de los Rosewood. Pero él ni se molestó en mirarla a los ojos, es más, decidió que sería mucho más divertido si la cargaba en brazos cual dama en apuros. - Pe-pe-pero... ¿Qué haces bruto? Bájame ahora mismo.- En un intento desesperado de no resbalarse de los brazos masculinos y caer, rodeó el cuello de Ross con sus brazos y apoyó su frente en su clavícula. ¡Menudo desastre!

Contempló pasivamente como avanzaban hasta la puerta del salón, y como él le daba una patada a ésta, haciendo que se abriera abruptamente y formando más ruido del necesario. La pequeña pelirroja se acercó a ellos sonriente, una sonrisa que se desvaneció cuando observó a su hermano y a su prometida pasados por agua. El estruendo de la puerta y los gritos de la niña, trajeron los adultos a la estancia. Scarlett parecía debatirse entre preocuparse por que su hija agarrara un resfriado o echarse a reír, en cambio William miró con horror a su hija duramente y Winter volvió a sentirse como esa niña de siete años que teme que su padre le diese una bofetada. El señor Rosewood dio un paso al frente con los puños apretados, quería dejarle las cosas claras a la rubia, sin embargo su mujer se aferró a su brazo intentando parar algo que tarde o temprano pasaría.

La inspectora White, que ahora no era más que un manojo de nervios mezclados con miedo reculó, intentando mantener la distancia con su padre. Aún recordaba el puñetazo que le había asestado en el pómulo, ese que le había hecho tener el ojo morado e hinchado por días. - Papá no...- Murmuró poniendo las manos en alto. Miró hacia el matrimonio Grey, tratando que por esa razón el patriarca se calmase y decidiese posponer lo inevitable. Ya no tenía a Rowan para que lo parara, para que la salvara del único miedo que la aterraba y se vio acorralada. - Ha sido sin querer, yo no quería tirarlo...- La excusa salió de forma mecánica de sus labios.

-¡Ah! Que encima has sido tú... - Respondió con una sonrisa sardónica en el rostro.- Porque será que no me sorprende... Winter Juliet vamos a hablar en el despacho un momento.- Tendió una mano amablemente hacia la rubia, pero para alguien que se dedicaba a encarcelar malhechores, que había aprendido a ver el trasfondo de todos los gestos y movimientos que hacían las personas, pudo ver que su padre estaba conteniendo su ira.  -Querido no creo que sea el momento.- Le regañó Scarlett. Y toda la comitiva se marchó a otro salón por petición de la rubia mujer de ojos cándidos. La joven White se esperó a verlos salir para encarar a su prometido.-Te odio.- Articuló lentamente con la voz cargada de veneno.




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Mar Feb 07, 2017 6:34 am

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado

No podría determinar la causa. Tal vez se debió a un milagro divino, la alineación de los astros o una repentina liberación de raciocinio reprimido  lo que hizo que la fierecilla en potencia que llevaba en brazos no decidiese montar una pataleta monumental sobre el. Años como Quarterback le había provisto de una buena condición física pero eso no implicaba que fuese un equilibrista nato y por suerte Winter fue consciente de ello, afianzándose del cuello del muchacho para facilitar el paseo en vez de luchar contra sus brazos que solo le liberaron en cuanto estuvieron dentro de la residencia, siendo observados por sus respectivos padres como si hubiesen salido de un pantano.

Y es que no era para menos, ambos estaban chorreando a mas no poder y un contundente charco de agua se formaba justo debajo de ellos a medida en que los incomodos y tensos segundos transcurrían. Una mirada a la cara de Emanuel hizo a Ross hincharse como un pavo ¿Orgullo? ¿Molestia? ¿El arrepentimiento disfrazado de una exagerada confianza? En definitiva una mezcla cuantitativa de cada una de las opciones anteriormente mencionadas. Emanuel le dirigió “la mirada” aquella que había formado a ser una costumbre del día a día y que era la responsable de las dos profundas arrugas que se formaban en su frente cuando fruncía el seño y sus fosas nasales se dilataban como si estuviese a punto de salirle humo de las mismas. Emanuel no era dado a perder los estribos, el ser un magnate con una carga empresarial incontable y cientos de años laborando sin descanso como CEO de su propia corporación le habían hecho desarrollar una paciencia admirable, al menos en apariencia, pero si existía una persona sobre la faz de la tierra capaz de hacerle perder los estribos era el menor de sus dos varones, que parecía estar dispuesto a nunca dejar de sorprenderle con sus arrebatos de ira y su necesidad constante de retarle –Edward…– comentó con vos lúgubre y cierto tono de advertencia que Ross no fue capaz de escuchar pero no necesitaban oírlo para percatarse del tono amenazador de su padre, que se perdió ante la asombrosa reacción de William Rosewood y que dejó a todos los presentes completamente paralizados, incluyéndole…

Con los años, su condición le había previsto de unos sentidos mucho mas agudos que una persona normal, cosa que le era realmente de utilidad cuando se veía en situaciones como aquella en la que debía de prescindir de su prótesis. El blondo parecía una granada a punto de detonar, mirando a la mayor de sus hijas con una furia inconmensurable, el mismo Ross se quedo impactado ante la forma en que se dirigía hacia Winter, como una irracional criatura de la noche a punto de lanzarse sobre la yugular de su aterrada victima sin ninguna clase de contemplación. Y es que Emanuel Gray podía ser un completo imbécil cuando se lo proponía, de eso estaba muy consiente Ross, pero nunca en su vida había amagado a lastimarle, jamás, ni mucho menos le había visto mirarle con ese desprecio. El temor que vio reflejado en los ojos de su prometida, uno tan profundo y desgarrador, le provocó un breve estremecimiento e  hizo sentir como si el alma se le cayese a los pies. Hasta ahora William Rosewood no era mas que una cara con un nombre, pero en ese instante Ross decidió que no le agradaba en lo mas minimo.

–No ha sido ella–
repuso sin pensárselo dos veces, colocándose en medio de hija y padre. Su rostro se mostró rematadamente inexpresivo, la rediviva expresión hostil e implacable que la de un ángel enfurecido, aquel que no era mas que un absurdo mito en la enmarañada psiquis del pelinegro. Casi esperó ver la silueta de Rossie caer estruendosamente contra el suelo tras presenciar el arrebato de soberbia y desacato de su muchacho. Por obra de Dios aquello no se dio y William Rosewood no pareció mostrar indicio alguno de querer descargar la tención de sus puños contra la mandíbula de su yerno –Fue mi culpa. Supondré Señor Rosewood, que mi padre no le ha puesto al tanto de mi incorregible comportamiento. Tengo cierta tendencia a destrozar cosas. Winter estaba mostrándome el jardín y hemos terminado por resbalarnos de una forma inexplicable en la fuente…– El tono humorístico que adquirió su voz no era mas que una burda fachada, tan falsa como la sonrisa que recorría el rostro del padre de Winter –No se preocupe, que además de un par de tacones la cosa no paso a mayores–

Sus ojos se desviaron de forma inconsciente buscando la mirada de su padre, Rossem se podía apostar su fidecomiso a que vio chispas brotar de los ojos de Emanuel mientras este comenzaba a andar nuevamente a la habitación de donde había salido. Rossie, que ya parecía mas un manojo de nervios que un ser humano, carraspeó por lo bajo y su huidiza mirada se posó sobre la Scarlett antes de insistirle en que volviese a retomar aquella platica sobre el ultimo festival de moda en parís al que había asistido como para restarle tensión al momento, mientras esta exhortaba a sus invitados a volver al Salón. Ross enarcó una ceja mientras observaba a la esbelta mujer esbozar una sonrisa a su marido quien terminó por decidir marcharse como esta había sugerido. Aunque algo le dijo a Ross que la cosa no había terminado allí – ¿Por qué no van a cambiarse? Ya habrá tiempo de hablar– dijo rápidamente Scarlett, antes de desaparecer en la habitación sin perder su porte ni un segundo de una forma impresionante. tal vez aquella mujer estaba demasiado acostumbrada a recoger los platos sucios de todo el mundo y evitar que la bomba atómica, William Rosewood, les estallase a todos en a la cara

Demasiado enfrascado en aquel análisis como para percatarse de Winter, no fue hasta que la rubia estuvo parada frente a el con una expresión iracunda que Ross  reparó en que sus labios estaban moviéndose a velocidad luz,  pero había sido demasiado tarde cuando lo notó, no se había enterado de nada de lo que había dicho. El muchacho permaneció completamente mudo, con la misma mirada fiera que le había dirigido segundos atrás a su padre y frunció el seño de la misma forma en que este lo había hecho.

Rossem Edward era la recreación de Emanuel Grey con unas cuantas décadas menos de encima: la misma constante mirada petulante en su rostro suave y elegante, los hombros anchos y aquella postura tan férrea que podía hacer creer a cualquiera que el era capaz de soportar el peso del mundo sobre su espalda sin transpirar siquiera. Era como si Rossie Grey no hubiese tenido nada que ver con la creación de su angulado rostro ni su mirada sombría, ardiente y perpetuamente rabiosa. El muchacho se quedo mirando como una gota de agua perecía lentamente en el pálido rostro de Winter, deslizándose  por su pómulo hasta llegar a su mentón y caer fatalmente al suelo al mismo tiempo en que dejaba escapar un suspiro –Eso salió mejor de lo que creí…– fue lo único que dijo con un tonó de evidente decepción en su voz pasando monumentalmente de la declaración de odio de la rubia cuando comenzó a caminar hacia lo que parecía ser el lovy. Rodó los ojos y se dio la vuelta, solo para caer en cuenta que no sabia hacia donde se estaba dirigiendo –Ah… ¿Tengo que suplicarte que me guíes o me arriesgo a perderme por la casa? Mira que puedo ayudarte a quitarte ese armatoste– Comentó descendiendo su mirada hacia la prenda de diseñador que parecía una verdadera pesadilla. El que Winter estuviese o no de humor para bromas de ese tipo no le afectaba en absoluto, Ross no tenia un filtro para sus chistes a la primera que se le diese la oportunidad de soltarlos y hasta el sol de aquel día aquello no había cambiado, aunque muy en el fondo sabia que solo quería desviar la situación, podia ser un necio incorregible, pero tampoco era tan obtuso como para meter el dedo en la llaga y cuestionar a su prometida sobre el momento tan extraño que habían vivido segundos atrás.




♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado
Por un momento Winter pensó que a su padre le iba a importar un comino las visitas, que la iba a agarrar del brazo y la llevaría a rastras hasta el despacho y allí le daría una buena bofetada por no comportarse como la dama que se suponía que debía ser. No era la primera vez que le iba a golpear, ya la había golpeado varias veces más. Al principio de todo, cuando no era más que una adolescente que se proclamaba feminista había optado por ignorarla ya que aseguraba que la tontería se le pasaría tarde o temprano, cuando por fin se diese cuenta que el papel básico de una mujer era casarse y cuidar a su marido. Sin embargo, con los años empezó a revindicar muchas más cosas... más sueldo para las criadas, contratos de ocho horas pagándoles las horas extras... William se había escandalizado cuando la escuchó soltar todas esas bobadas a la hora de cenar. Su hija no iba a ser una comunista porque de ahí a volverse una hippie con alguna enfermedad de trasmisión sexual había tan solo un paso. Fue entonces cuando decidió que debía pararla, por su propio bien. Aquella noche tuvieron la primera discusión y él no tuvo más remedio que asestarle una buena guantada en la cara que la calló de golpe. Pero si pensaba que con eso iba a detener el carácter perseverante y luchador de la rubia, estaba equivocado.

Esa no fue nada más que la primera batalla de una guerra constante. El señor Rosewood se preguntaba en qué momento su hija etérea, la que antaño había sido un hada que deambulaba descalza por el jardín luciendo una corona de rosas y un vestido ingrávido mientras canturreaba alguna melodía inventada, se había transformado en una mujer de armas tomar, fervorosa de cambiar el mundo. No obstante, pudo comprobar como aquel ser puro y atemporal (como lo había sido por muchos años) dejó de tararear canciones suaves para revindicar a gritos por el género femenino, reemplazó sus caminatas por el jardín por manifestaciones a favor de los derechos de los inmigrantes y las coronas de flores frescas y vestidos de gasa por camisas y faldas formales. Había crecido y aquella hada había fenecido quedándose en el frío pasado.

Y aunque Winter no se hiciera la idea, William la amaba. Aunque ella creyese que todo eso lo hacía por su propio orgullo, no era así. El hombre había tenido una mala experiencia mucho tiempo atrás cuando su hermana menor Violet, aún estando cuerda, dejó la familia para fugarse con un tipo tatuado en una Harley-Davidson rojo sangre. No supieron nada de ella por dos largos años, cuando volvió era adicta a la heroína y su "novio", la había estado prostituyendo por más de un año y pegándole palizas diarias. Estaba realmente loca su bendita hija si pensaba que iba a dejar que abandonara su casa para ir a patrullar la ciudad en busca de algún maleante. Mas aquella noche no supo explicarle en palabras tiernas que temía por su seguridad, y obviamente toda la situación empeoró cuando apareció con aquel desgraciado tatuado en su casa. Mentía si decía que no se había alegrado de que aquel ser del averno (y nunca mejor dicho) abandonara a su primogénita, ¡es que casi había saltado de la alegría!

William Waël Rosewood miró a su yerno con dureza y aunque aún se hallaba encolerizado porque pensaba que Winter había intentado sabotear la cita (aún cuando ella se había mostrado partidaria), sintió cierta satisfacción cuando el joven Grey se interpuso defendiéndola. Miró brevemente a su mujer y a su amigo, quien parecía bastante asombrado. ¡Y mira que Emanuel sabía que el patriarca Rosewood tenía carácter! Suspiró sonoramente, se dio la vuelta y salió por donde había entrado. La rubia se quedó con ese molesto sentimiento que permanece en la boca del estómago luego de un enfrentamiento, hasta que después de que Rossem ignorara por completo su declaración de odio y se percatara de que él la había defendido de su propio padre, desapareció dando paso a la confusión. ¿Por qué la había ayudado?

Lo observó caminar hasta el lobby y ella frunció el ceño aún más... ¿acaso tenía idea de dónde debían ir?- ¿Ah, sí?- Preguntó con una sonrisa falsa.- ¿Me vas a ayudar a quitarme esto?- Señaló su vestido que hacía apenas una hora era de ensueño, pero ahora solo era un montón de telas mojadas y salpicadas por el barro. - No tengo sujetador debajo, así que te arriesgas a coger un trauma. Tú mismo.- respondió mirándolo a los ojos con una mueca divertida. Esperaba que él se echara atrás, ningún hombre de clase alta quería a una mujer con carácter, era algo que todo el mundo que se movía en el ambiente sabía.

Le dedicó una sonrisa traviesa antes de adelantarse y subir las impresionantes escaleras agarrándose el bajo del vestido para evitar caerse rodando. ¡Menudo panorama se encontraría su padre cuando acudiese alarmado por el ruido! Encontraría a su hija patas arriba con medio vestido rajado, rió ante su propia ocurrencia y se giró levemente para ver si su prometido la seguía. De manera inconsciente esperó hasta que él la hubo alcanzado y apoyó su mano en su brazo, tratando de que el castaño la mirara. - Gracias por lo de antes. Como tú bien has dicho, yo también estoy en esto porque cometí un fallo. Solo que mi padre tomó medidas severas y desde entonces me da miedo.- Tras acabar, retiró su cálida mano de la camisa mojada del joven y procedió a subir rápido, volviéndolo a dejar atrás. Había creído justo compartir esa información con quien la había protegido. Lo llevó hasta una de las habitaciones de invitados.- Puedes cambiarte aquí, una mujer del servicio te traerá ropa seca. Yo me iré a mi habitación a quitarme este castigo divino disfrazado de vestido de diseñador. Cuando termine vendré aquí ¿vale?- Por un momento, esbozó una sonrisa dulce y encantadora, revelando su verdadera naturaleza, una que Ross no había tenido el placer de conocer. Dicho esto abandonó la estancia, encaminándose a su propio dormitorio.




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Dom Feb 12, 2017 3:18 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado

Ross se vió completamente paralizado por unos segundos cuando escuchó la inesperada respuesta que había soltado su prometida. Le había costado tan solo unos segundos recuperarse del dramático momento en que su padre le había colocado y tal parecía que los nervios que le habían cortado el habla y habían logrado incentivar la preocupación de Ross, terminaron de esfumarse en un santiamén.  Parpadeó sorprendido con una sonrisa crédula. Winter Juliet tenia carácter, tal vez incluso mas de lo que el había intuido a través de las miradas encolerizadas y las palabras viperinas que le había dirigido en el encontronazo que habían tenido en la fuente, pero aun así Ross hubiese imaginado cualquier respuesta menos esa y sin embargo al mismo tiempo no le dejo completamente extrañado, su reacción y su rápida recuperación solo demostraron un punto que se debatía inconscientemente en su interior: No era la primera vez que Winter veía a su padre de esa forma, su pecho ya no se veía moverse con rapidez debido a la respiración errática y el miedo se había extinguido completamente de sus ojos.

Tras unos segundos sus cejas se alzaron y su boca esbozó una sonrisa ladina –¿Un trauma?– comentó arrastrando las vocales de forma inconsciente, un tenue susurro sin modulación de volumen que acompañó sus pasos, acercándose a la rubia en toda la medida que le fue posible. Sintió un devastador impulso de rozar su piel, sentir el frio tacto de su epidermis erizada por el frio y descubrir cuan tersa resultaba. Contrariado, frunció los labios inclinándose hacia en rostro delicado de Winter sin ningún tapujo y procuró que sus palabras solo fueran audibles para ella –Que noción tan ilusoria Winter…– Musitó suavemente –…lo ultimo que me quedaría seria un trauma si me dejaras desnudarte–

Se alejo al instante con una mueca de infinita diversión y miró como la mayor de las hijas Rosewood avanzaba presurosamente hacia las ornamentales escaleras. Procuró no quedarse atrás y caminó detrás suyo, la ropa aun seguía húmeda y fría pero al menos ya no parecían chorrear como regaderas, se sostuvo de la barandilla mientras volvía a centrar su atención en Winter, quien convenientemente había vuelto a captar su atención colocándole la mano en el brazo ya  que seguramente no se hubiese enterado de nada. Miró sus labios moverse y se hubiese tratado de alguien mínimamente mas empático, seguro Ross hubiese esbozado una sonrisa gentil antes de hablar –No deberías Winter, no deberías dejar que te hable de esa forma– Contestó con una ligera advertencia en su voz, estaba seguro de que todos en aquella habitación habían percibido la agresiva postura que William había tomado para con su hija y aquello le dejo un mal sabor de boca imaginado que hubiese sucedido si solo se hubiesen encontrado William y Winter en la habitación, sin que alguien pudiese interponerse –Nadie tiene derecho a mirarte como el lo ha hecho– fue lo único que comentó en un tono tan ambiguo que incluso podría interpretarse como reproche, aunque a el le hubiese importado muy poco eso.  Siguió a Winter hacia lo que parecía ser un dormitorio para visitantes, finamente decorado como el resto de la casa, aunque ausente de fotografías o cualquier detalle que indicase que alguien estuviese quedándose allí.

Se limitó a asentir cuando ella había vuelto a hablar, incapaz de reaccionar ante aquella nueva actitud que reflejada su prometida. Su sonrisa carecía del frio sarcasmo que había proferido anteriormente, era delicada, brillante y amable y parecía muchísimo mas adecuada enmarcando su delicado rostro. Ross no pudo sentirse menos perturbado y se limitó a asentir mientras la observaba marcharse, preguntándose que clase de cosas sucedían en aquella cabecita rubia y hueca.

Dejó escapar un suspiró mientras comenzaba a desvestirse con rapidez, dejando los arrapos húmedos en el suelo y adentrándose en el baño. Una ducha rectangular le dio la bienvenida y Ross se metió dentro sin meditárselo demasiado, dejando que el agua ardiente volviese a subir la temperatura corporal al mismo tiempo en que su mente se daba a la fuga, reflexionando sobre la maraña de cosas que había vivido antes del medio dia. No pudo evitar hacer hincapié en lo ultimo dicho por la rubia ¿Que clase de cosas podía hacer alguien como ella para que su padre le mirase como si estuviese a punto de arrancarle la piel? Algo no le olía demasiado bien y al mismo tiempo sabia que no era adecuado entrometerse demasiado en aquel asunto, mucho menos con su padre teniendole en la mira con cada movimiento en falso que diese para estropear su relacion con los Rosewood. Estiró los brazos hacia su cabeza para enjuagarse el pelo y una ligera punzada en el hombro le hizo fruncir el ceño. Extrañado tomó dos toallas dispuestas en una canastilla junto a los lavamanos y se enroscó una en las caderas luego de secarse, llevándose la otra a los hombros y abandonando la ducha con pesadez.

Para cuando dio por finalizada la ducha y volvió a la habitación sacudiéndose el cabello con la toalla libre, descubrió que algún espectro fantasmagórico (o una de las mujeres del servicio, quizá) se había robado su ropa y había dejado una nueva muda sobre la cama que resultaba un insultó para su buen gusto. El Jersey gris parecía no haber sido usado en mucho tiempo y la pelusa que tenia pegada le arruinaba el poco atractivo de la prenda. Con una expresión de disgusto  Ross comenzó a vestirse, debatiéndose si acaso aquella elección de ropa era una venganza de su suegro por haberlo abordado con tanta insolencia. Estaba por ponerse el desastre de Jersey cuando volvió a sentir la aguda punzada en el hombro. Se había llevado un buen moretón en el chapuzón improvisado y seguramente la impresión no le había dejado percatarse hasta ese entonces. Cerró los ojos con exasperación y soltó el Jersey sobre la cama, se llevó la mano opuesta al hombro lastimado y comenzó a rotarlo para percatarse de que había sido no mas que un raspón. Muchas lesiones y contusiones jugando al lacrosse le habían provisto de la experiencia para determinar aquello. Se apuró en ponerse el Jersey puesto que había tardado mas de lo estimado en la ducha y se dispuso a abandonar la habitación, imaginando que su madre ya tendría el grito en el cielo preguntándose que demonios estaba haciendo su hijo.



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado
Entrecerró los ojos cuando su prometido expuso la idea de que le dejase desnudarla, su cabeza se ladeó ligeramente, avisando a su interlocutor de que no estaba entendiendo a que se refería. ¿Por qué quería verla sin ropa? ¿Qué le podía aportar aparte de un trauma? Le costó varios segundos entender a qué se refería, porque... ¿la estaba halagando verdad? No acababa de captar bien el propósito de toda la situación (aparte de que a lo que temas sexuales abarcaba era bastante corta). No había pasado desapercibido, ni aunque hubiera querido, el enfado que había impregnado la voz de Ross desde que los habían presentado, y tenía razones para sentirse traicionado porque su padre le había gastado la misma jugarreta que su padre pensaba hacerle a ella. Sólo que Winter había aceptado encantada, era su oportunidad de oro para descubrir los entresijos de ese misterioso caso.

A falta de saber qué responder, optó por callar  y encaminarse hacia las escaleras. "Cállate o di algo mejor que el silencio" decía un viejo proverbio, y en ese momento la rubia lo llevó a cabo de una manera magistral. Después de la desastrosa mañana que llevaba, lo último que necesitaba era dejarse en evidencia de una forma tan obvia como sería hacer alguna aportación sin fundamento, al fin de cuentas ella carecía de la experiencia requerida en el terreno pasional o amoroso. Abrió los ojos ligeramente más de la cuenta cuando el tono de voz que Ross había empleado la tomó por sorpresa, y por segunda vez no supo que decir. Porque sí, él la había defendido pero no le daba derecho a juzgar su situación familiar; nada era tan fácil como parecía. Ella no podía solo plantarse delante de su padre y exigirle que la respetara, porque él seguro que lo tomaba como un acto insolente y a saber cómo acababa todo.

Procuró comportarse como una buena anfitriona y dejarle tiempo para bañarse, al fin de cuentas, su deber como policía era velar por los ciudadanos, y evitar que el castaño cogiera el mayor resfriado de su vida también lo consideraba su responsabilidad. Caminó mojada y fría hasta su habitación, donde al abrir la puerta descubrió a Nana preparando otro vestido pomposo. La inspectora White movió la cabeza hacia ambos lados enérgicamente, negando como si su vida dependiera de ello. -No pienso ponerme otro vestido de esos. Lo siento Nana.- Levantó ambas manos, no queriendo ni tocar la prenda ni para meterla otra vez en el armario. No la iban a disfrazar otra vez de princesa por sorpresa, eso lo tenía muy claro, ya podía ponerse su padre hecho una furia que no.

Abrió la puerta que conectaba su dormitorio con el baño, su idea era ducharse para quitarse ese horrible olor de agua estancada del pelo y volver su temperatura corporal a treinta y seis grados. No quería helarse y morir, gracias. Se adentró en la sala de azulejos impecables y y mármol. Abrió el grifo dorado de la bañera haciendo que el agua caliente saliera cual cascada y que el vapor hiciera acto de presencia. Niara se apresuró a seguirla para ayudarla a retirarse el aparatoso vestido. Ya libre de cualquier carga textil se sentó dentro de la tina y poco a poco se fue deslizando hacia abajo, dejando que el agua la cubriera. Estuvo debajo del caliente liquido hasta que notó como el oxigeno abandonaba sus pulmones completamente, y como su cuerpo alarmado, pedía desesperadamente tomar una bocanada de aire.

Su cabeza emergió del agua aún con los ojos cerrados. La máscara de pestañas se había corrido dándole un cierto parecido a un mapache. Una mano morena apareció en su campo visual portando un bote rosado. Champú. Se lavó el pelo y el cuerpo con exagerada parsimonia, intentando ocupar el máximo de tiempo, no tenía gana alguna de bajar a comer con sus padres y el matrimonio Grey. Suspiró pesadamente mientras la suave toalla la rodeaba y secaba las osadas gotas que se deslizaban por su cuerpo. Niara, su nana desde que era una cría, entró con un top y una falda de lana que de lejos parecía ser gris pero que de cerca se podía diferenciar perfectamente las vetas negras y blancas. ¡Eso era otra cosa! La rubia se vistió lo más rápido posible y se calzó unos zapatos rosas para romper la sobriedad que otorgaba ambos colores primarios. Se miró al espejo mientras se peinaba, el outfit le quedaba bastante bien aunque sabía de primera mano que no iba a ser del agrado de su padre ya que mostraba demasiado las piernas. ¿Qué podía pasar? ¿Que el señor Grey huyera asqueado por su actitud insolente? ¿O que Ross se echara las manos a la cabeza preguntándose qué clase de mujer de moral distraída le habían dispuesto como prometida? Cualquiera de esas opciones sería digna de ver.

Salió de su dormitorio encontrándose a Ross a varios metros, había tomado el pasillo incorrecto suponiendo que quisiera volver al salón con los adultos.- Creo que te has equivocado de dirección.- Llamó su atención antes de acercarse a él. No obstante, él no pareció reparar en ella hasta que se minimizó la distancia entre ambos.- Vaaaaya, ese jersey te da un aire menos estirado. Aunque... no pareces muy contento.- Siendo sincera consigo misma, el menor de los varones Grey le pareció adorable enfundado en aquel jersey que le iba un poco grande (su padre tenía más espaldas que él y eso que Ross no era poca cosa), el pelo despeinado y esas pequeñas pecas moteando su rostro. - ¿Tú no tienes hambre? ¿Soy la única que siempre piensa en comida?





:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Vie Feb 17, 2017 6:53 pm

Prince charming & Snow white
→Viernes → Medio dia → Mansion Rosewood → Templado

La ducha caliente había tenido un efecto reparador en su sistema y por consecuente había mejorado mucho su humor, pero claro, eso hasta cierto punto solamente. El Chasco que se había llevado desde que había pisado el suelo de los Rosewood seguía patente como en el primer instante y una parte de el quería creer que todo aquello no era mas que un burdo chiste o que finalmente su madre y su padre se habían vuelto completamente locos para recurrir a una medida tan arcaica como lo era toda aquella situación. Caminó por varios minutos a través de un pasillo que creía haber visto antes, arrastrando los pies como si fuese un alma en pena encadenada a aquel recinto, después de unos segundos se detuvo y apoyo la espalda contra la pared, demasiado inmerso en sus pensamientos.

Sabía perfectamente cuales eran las razones por la que su padre estaba arrastrándolo a todo eso, pero por más que le diese vueltas al asunto no terminaba de comprender… ¿Porque William Rosewood había aceptado un trato así? ¿En que le convenía a el que su hija se casase con el precisamente? ¿Acaso el dote familiar que su padre planeaba entregar le resultaba demasiado irresistible como para rechazarlo? Su mirada letárgica calló hasta sus pies a la vez que enterraba ambas manos en los bolsillos de sus pantalones y suspiraba pesadamente. No tenia ni la mas remota idea de lo que realmente estaba pasando, pero estaba dispuesto a averiguarlo.

Alzó el mentón nuevamente, dispuesto a  rehabilitar la marcha sin ser consiente aun de que se había metido por el pasillo equivocado. No es que tuviese mala orientación pero cuando uno esta preocupado pensando en un matrimonio forzoso y unos eternos tramites legales tiende a no prestar demasiada atención por donde camina. Ross levantó la mirada y al instante algo que no estaba allí apareció repentinamente en su campo de visión, la figura de Winter había salido de la jodida nada y Ross no pudo evitar dar un respingo y mirarla como si fuese un espectro infernal. Básicamente porque no le había escuchado venir, cosa que no podía hacer lógicamente –¡Dios! ¿Estas intentando matarme del susto?– profirió con cierta molestia, , se alejó de la pared y dio varios pasos hacia atrás. En sus ojos se alojó su habitual mirada flemática y molesta que lo caracterizaba inclusive cuando sus ojos le dieron un breve pero contundente repaso a la figura de la rubia, provocando que sus labios se curvaran en una sonrisa y haciendo que tuviese que retenerse para no soltarle un comentario sugerente. No se sabría decir quien de los dos podría estar mas complacido de que ella ya no llevase aquel armatoste encima –Te recomendaría que para la próxima esperaras hasta que me fuese a dormir y me asfixiaras con una almohada, no se,  algo un poco mas practico…– comentó con un deje de diversión, pasándose la mano por la mata de pelo escura en un vano intento de acomodársela.

Siguió el movimiento de los labios de Winter, ahora luciendo el suave rosa de su pigmentación natural pero que contenían el mismo efecto tentador que su preliminar versión carmín y puso los ojos en blanco con el comentario sobre el Jersey haciendo una mueca –¿Acaso han atracado a un pobre indigente? No entiendo como alguien puede ver esto en una tienda y comprarlo. Por otro lado Winter, querida mía, yo no soy estirado tengo estilo que es distinto y un cuerno al que no le guste… incluyéndote, que por cierto me has arruinado mis  Ferragamo. No creas que lo olvidare tan facilmente– Contestó rápidamente, para aquel entonces era ajeno a el saber o no si Winter ya había dado por centavo que el tono despectivo en su voz ya venia por defecto. No es que realmente le importasen un par de mocasines pero Winter no tenia porque saber ese dato –No especialmente, pero supongo que nos estarán esperando para continuar con la presentación de Cirque du soleil que se han montado...– Agregó justo antes de darse la vuelta y percatarse de que, en efecto, se había metido por donde no debía.




♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado

La inspectora White parpadeó un par de veces, sopesando la probabilidad de que su prometido tuviera cierto retraso o sencillamente que era borde porque sí, de hecho, pensaba que si el moreno acudía a un concurso de estúpidos lo echarían a patadas porque no admitían a profesionales. ¿Es que no la había oído aproximarse? Si llevaba tacones... Ladeó la cabeza entrecerrando sus ojos, empezaba a creer que su prometido tenía serios problemas auditivos y realmente, no sabía que era verdad. -O pegarte un tiro.- Comentó con una sonrisa falsa.-Eso también es muy rápido, pero es muuucho más divertido asustarte hasta que el corazón te explote.

Ahora que tenía la sospecha rodándole la mente, había decidido descubrir si realmente Ross tendría alguna deficiencia en los oídos. Eso explicaría como la había podido ignorar tan fácilmente mientras ella gritaba cuando la arrastraba por el jardín a punto de caerse, o como había ignorado su sentencia de odio... pero ¿cómo lo destaparía? Resopló aburrida cuando oyó el comentario acerca de sus mocasines de marca. -Si quieres te compro tres pares más y así eres feliz, niñito materialista y altanero.- El tono de su voz estaba impregnado del desprecio que le generaban las personas como él. Aún le costaba imaginar lo que pasaba por la cabeza de esas personas que basaban su felicidad en el dinero y objetos caros, que desperdicio de vida. Ella se había alejado de ese banal mundo por años, solo para ser arrastrada nuevamente a él por su padre. Llevaba tanto tiempo aislada de ese circulo que se sentía nueva, el comportamiento de los ricos le parecía exagerado y superficial.

Rodó los ojos, ahora con cansancio. -A ver como te explico... Me importa un comino y medio como vistas, aunque perdona si se me olvida que los tipos como tú no tienen nada más importante que hacer que preocuparse por la apariencia. La gente rica y estirada me da náuseas.- Finalizó elevando ligeramente su labio superior, con asco. No fue hasta que había soltado la gracia, cuando reparó en que se suponía que ella pertenecía a ese ambiente. Cerró los ojos fuertemente haciendo un mohín con los labios.

Sin embargo, sabía que el riquito no se daría cuenta de eso. Él no sabía nada de ella, mas tampoco lo iba a poder hacer porque su padre había movido hilos, presionado a "ciertas" personas que le debía algún que otro favor y ahora los medios solo decían lo que a William Rosewood le daba la real gana. Comprobó como él se daba la vuelta con aires de grandeza y reprimió unas ganas tremendas de darle una buena torta en la nuca, apretó los puños mientras lo adelantaba en el camino hacia el salón. Sus rosados labios estaban apretados con fuerza, ansiaba que Nana hubiera hecho alguno de sus platos favoritos para compensar el mal trago que estaba pasando.

Entró en el comedor, donde oportunamente su familia y los invitados estaban tomando asiento. ¡Vaya! ¡Había llegado en buen momento! William le dedicó una mirada reprendedora (que gracias a su suerte no tenía el matiz peligroso de minutos antes), sin embargo, la inspectora la ignoró magistralmente mientras se sentaba al lado de su madre. La bella mujer le regaló una sonrisa amable y dulce que su hija correspondió.

- Winter, ¿te gustó París?- La voz suave y femenina de Rossie, resonó en la sala con la clara intención de romper la tensión que se había formado con la entrada precipitada de los prometidos. Por un momento la nombrada frunció el ceño extrañada, no entendía a que venía esa pregunta ya que había pasado demasiado tiempo desde que lo había visitado por última vez. ¡Ay no! Se supone que yo he estado por años y que acabo de llegar. Inspiró con fuerza, tratando de ordenar los pensamientos que la bombardeaban con imágenes de lo que más le había gustado de la ciudad del amor. -Pues tiene muchos monumentos antiguos y de una relevancia excepcional, un inmenso valor histórico sin profundizar en el cultural, claro. El siglo de las luces la marcó en demasía, otorgándole obras de arte que rozan lo sublime.-Confesó tomando la copa y acercándosela a los labios, todos los comensales la observaban estupefactos. Sus ojos escanearon uno a uno las expresiones sorprendidas, no entendía q ue venía esa reacción. Casi le dio ganas de pegarse por ser tan tonta, si se suponía que era una niñita de papá que había viajado solo para aprender moda no tenía sentido que soltara tal discurso.Vamos di algo que te haga parecer boba.

- Lo leí en una revista de Vogue.- Añadió dándole un sorbo al vaso que aún sostenía. Su madre la miró con los labios sellados, estaba a punto de echarse a reír, Winter esbozó una sonrisita culpable mientras agachaba la mirada. Ella pensaba que ningún presente tendría la habilidad de diferenciar en su rostro las dos emociones que había plasmado. La primera, radiante ante la exposición de su gusto por el arte, la segunda, una mentira como un piano porque ella no leía nada aparte de libros. Nadie lo había notado, ni siquiera su prometido que estaba sentado delante de ella en la mesa. O eso es lo que ella creía.




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Dom Feb 26, 2017 7:15 pm

Prince charming and Snow white
→ Viernes → Mediodia → Mansión Rosewood  →Templado

Ross se quedó completamente quieto, las palabras de la rubia sonaban inverosímiles ante su perspectiva. Preguntándose si finalmente la cabeza de chorlito de su prometida se había vuelto completamente loca frente a sus ojos para soltarle aquella declaración que no podía ser mas absurda viniendo de ella. Alguien que había nacido en cuna de oro y que tenia todo cuando deseaba puesto en bandeja de plata era el peor ejemplo de humildad y sencillez, pero a Winter parecía valerle un comino aquel asunto y se había transformado en la encarnación viva del moralismo barato, afirmando que la clase de personas como el eran las que la mas detestaba.

Ross dejó escapar una carcajada carente de  humor, tan oscura y vacía que abrir asustado a cualquier impúber que le hubiese escuchado. Si había alguien en todo el mundo que no comprendiese el concepto de “tacto” era Rossem, y estaba por demostraselo con méritos a la ultima White –Y a ver… ¿Como cojones te explico yo que me importa un comino lo que pienses tu? Piensa lo que quieras, tu no sabes nada de mi, no tienes ni una sola idea Winter…– Replicó enfadado, tajante, con una agresividad que procuro inmutar aunque sus palabras sonaban bastante afiladas. Chispas parecieron saltar de sus ojos y tenia la mandíbula tan tensa que parecía haberse propuesto romperse los dientes.

Acto seguido, se dio media vuelta y comenzó a caminar sacándole mas velocidad a la rubia de modo que iba unos cuantos pasos delante de ella. ¡Pero mira que mierda! Ahora quería venir ella a decirle como eran las cosas y a imponerle sus opiniones ¡Faltaba mas!, Comenzó a descender las escaleras de dos en dos como si las plantas de los pies le quemasen. Estaba demasiado enfadado para si quiera hacer intento de disimularlo y su habitual carácter arisco había tomado el dominio del momento, pero es que daba la impresión de que no importaba la situación, el y Winter seguirían chocando en una eterna contienda, podía ser muy bonita y todo lo que quisiese, con el rostro de ángel de alguien que jamas había sido perforado por las banalidades del mundo ni hubo nunca tenido que pasar precariedad es. Pero  ante sus ojos Winter no era mas que una muchacha haciendo una pataleta monumental porque su juguete nuevo parecía darle la carretilla cada vez que podía. Si no fuese porque estaba demasiado enojado, aquello seguramente le hubiese hecho gracia…

Winter se precipitó en el camino hacia el salón, adelantándosele rápidamente con aire altivo y entró en el comedor seguida de Rossem. Habían llegado en el momento oportuno puesto que aun estaban comenzando a ocupar lugares en el enorme comedor, la fina cristalería resplandecía con la luz que se filtraba por los ventanales y Ross ignoró las miradas insistentes de sus padres para centrarse en la diminuta figura sentada en la mesa, tan pequeña que podía ser confundida con una niña aun mas joven, Georgina golpeteó efusivamente la silla que había estado guardando a su lado y a Ross se le escapo una sonrisa, con una diligencia que solo parecía lograr sacarle la pequeña cosa pelirroja de nariz respingona y rostro pecoso, avanzó hasta su lugar y se sentó a su lado. A decir verdad le ponía contento tener allí a Georgina, sabia que su padre la había llevado porque no había cosa en el mundo que pudiese tranquilizar a su hijo como la presencia de la niña. De todos sus hijos Georgina era la mejor portada, aunque eso no le quitaba ese aire tremendo que parecían tener todos los Grey.

Percibió que su madre había comenzado a entablar conversación con Winter buscando con eso romper la tensión del momento. Ross fue capaz de percibir cierto nerviosismo en su prometida, que soltó de sopetón una respuesta que parecía haberle robado a una guía parisina. Como cereza del pastel Winter le puso por añadidura a su respuesta un ultimo comentario que, por mas que trató, no terminaba de tener lugar. Ross sintió que algo le golpeaba la costilla y se volvió a mirar a Georgina, la niña levantó las manos he hizo un conjunto de señas que sabia estaban exasperando a su madre sobremanera “Tu prometida es una idiota” atisbó a decir. Antes de que su madre se volviese a dirigirles una mirada asesina a ambos. Georgina sonrio feliz y Ross no pudo contener una sonrisa trillada, se llevó la mano en un puño hasta los labios, seguro de que a la mínima explotaría de la risa allí mismo.

–Oh… ¡Eso es estupendo querida mia! Hace algunos meses ya desde la ultima vez que visite Francia, estuve encantada en la capital. Hubiera sido estupendo encontrarnos allí– afirmó Rossie, mirando a Winter como si realmente no le importaba en absoluto que su hijo estuviese casi convulsionando a su lado y aquello solo hacia que a Rossem la cosa le diese mucha mas risa, Rossie se volvió nuevamente hacia su hijo mayor, con una expresión que indicaba que no toleraría mucho mas su comportamiento, Ross fue capaz de ver el instante en que su madre se percató, con un pánico muy poco disimulado, que no llevaba puesto el aparato –Rossem, no deberías dejar de llevar tu prótesis ¿Le ha pasado algo?– cuestionó intrigada. Ross se le dedico una sonrisa sarcástica, dibujando dos hoyuelos en cada extremo de su rostro –Pues madre…– contesto finalmente, con voz pausada –…me he caído a una fuente. Yo creo que tu capacidad deductiva puede llegar a una conclusión al respecto– Sentenció finalmente, haciendo que su padre Emmanuel se atragantara con sidra cara.



♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Prince charming & Snow white
→ Viernes → Mediodía → Mansión Rosewood  → Templado
Dejó la copa en la mesa con cuidado, sus ojos estaban fijos en su futuro marido que parecía divertirse con lo que la pequeña pelirroja le decía mediante el idioma de signos. La coca cola descendía por su garganta, refrescándola y otorgándole hidratación a la sequedad que de repente se había instalado. La rubia mordió su labio inferior con extrema parsimonia, ahora carente de pintalabios rojo, de una forma inconsciente pero que se podría haber tachado de sensual. Solía hacerlo cuando sopesaba alguna cosa a fondo, en ese caso si la sonrisita arrogante y altanera de su prometido se iría si le pegaba una buena bofetada en la mejilla.

Le sonrió a Rossie mientras deslizaba una hebra rebelde del color del oro detrás de su oreja izquierda, tomando una actitud tímida y dulce.- Hubiera sido un placer Rossie, su gusto para la moda es soberbio. Debo admitir que los últimos diseños de Gucci dejan mucho que desear, sinceramente me esperaba algo más... fascinante. Pero yo lo habría resumido en una palabra, mediocre.- Aportó copiando los gestos y expresiones que su propia madre empleaba cuando hablaba de moda. Scarlett como siempre, lejos de mostrarse ofendida dedicó una mirada cargada de significado a su primegénita y alargó su mano hacia la copa de champagne para darle un pequeño sorbo.

Rossie afirmó un par de veces con la cabeza, su reacción parecía real. ¿Quién iba a decir que su madre y la esposa de Emanuel compartirían la misma opinión sobre el último y penoso desfile de Gucci? Sin embargo, su atención se centró en sus hijos para hacer un comentario acerca de una prótesis que Rossem no debería haberse quitado y aunque no había especificado, Winter ya sabía para que era. Tuvo que hacer  acopio de todas sus dotes interpretativas para no dibujar una sonrisa satisfecha, no porque el muchacho tuviera problemas del oído sino porque había acertado de lleno. Mas no tenía apenas gracia, había sido muy obvio todo desde un principio.

La inspectora mantuvo su semblante carente de expresión, con la mirada fija en su copa llena de coca cola mientras el hijo del matrimonio Grey obsequiaba a su propia madre con otro de sus comentarios provistos de veneno y sarcasmo. No le sorprendía que la tratara así, al fin de cuentas era un malcriado que estaba acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo. Pacientemente esperó hasta que su prometido la vigiló de reojo, entonces levantó la mirada de la mesa, abriendo lentamente sus párpados que dotados de largas pestañas, revelaron un azul tan claro como el cielo de un día soleado. Sus pupilas se clavaron en las de él y la punta de su lengua delineó su labio superior con la gracia y el erotismo del que ella siempre había creído que carecía. Su voz sonó baja, pero eso no importó porque sabía que él las captaría a la perfección. - Léeme los labios. Eres un gilipollas, tu madre podrá tener poco poder de deducción pero tú careces de modales, de empatía y de educación. A tu madre no le debes hablar de esa forma y si lo que necesitas es una hostia para bajarte los humos de niñato malcriado... avísame, porque encantada te la daré. - Y sonrió con inocencia.

Scarlett se tensó al oír las palabras de su hija y casi escupe el burbujeante líquido que en ese preciso momento estaba bebiendo. William permanecía estático ante la actitud de la primogénita, su codo apoyado en la mesa y su frente descasando en la mano. Fue Emanuel quien sorprendentemente rompió el silencio, una sonrisa petulante adornaba su cara. - Al final se ha topado con la adecuada.- Esas pocas palabras halagaron a la inspectora White. Estaba claro que a Ross no se lo había ganado pero a su suegro, que lo que quería era centrar a su hijo, lo había maravillado. La hija de su amigo tenía algo perfecto para domar al potro salvaje que era su hijo mediano, carácter. - Winter, preciosa... Es todo tuyo.- La que había sido en su día la mayor de las Rosewood le dedicó una mirada presumida, tan contenta por mostrarle al engreído que tenía delante que con ella no iba a poder. Que no creyese ni un segundo que alguien era mejor que Winter Juliet White.




:


Gracias Chiaruchi, eres mi bruha favodita

:

avatar
Mensajes : 632

Reliquias : 1753

Temas : 13/13.


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8166-winter-j-whitehttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8193-winter-s-lovers-nah-just-be-my-friendhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8288-tempus-fugit-winter-s-chrono?highlight=winter
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Rossem E. Grey el Vie Mar 03, 2017 12:27 am

Prince charming and Snow white
→ Viernes → Mediodia → Mansión Rosewood  →Templado
La situación adquirió un matiz mucho mas agudo del que cualquiera de los presentes  hubiese previsto a tensión llegando al punto critico de palparse en el aire. Sin pensárselo demasiado ( o al menos eso dedujo nuestro Ross) Winter Juliet terminó por perder la compostura y como un ángel vengador saltó en defensa de Rossie luego del comentario  venenoso que tan descaradamente este había pronunciado. Estaría mintiendo si se negaba a aceptar cierta pizca de incomoda satisfacción cuando escuchó, o mas bien vió las palabras que su prometida había pronunciado, acompañadas de una inocencia que era como mucho veleidosa pero también estaría mintiendo si dijese que su intromisión no le había molestado. El aludido se inclinó hacia atrás arqueando una ceja, mirando a Winter con el mismo afán que si un mueble cualquiera hubiese comenzado a hablar de la nada. –Tienes una boca muy sucia para una señorita, Winter…– replicó al instante, la sonrisa descarada no iba a la par con su mirada furibunda, molesta e irritada, cargada de un desprecio que lo sorprendió incluso a si mismo. desde su perspectiva fue capaz de ver a su padre hablar, sonriéndole a Winter de oreja a oreja. 


Ross se inclinó sobre su asiento, apoyando los codos sobre la mesa. Su mirada buscó los ojos de su padre en el instante en que las palabras brotaron de sus labios, cargadas de irritación por mucho que la sonrisa de su rostro resultase deslumbrante –Si con perfecta quieres decir a una completa extraña inconcebiblemente impertinente y que parece no tener nada mas que hacer que soltar comentarios obtusos sobre lo que no le compete, entonces si, estamos de acuerdo…– Replicó de inmediato y por primera vez en toda la velada su padre y el cruzaron miradas por unos largos y contundentes segundos. Sus ojos eran tan ideáticos que podrían superponerse y no encontrarse margen de horror alguno, pero a diferencia de Emmanuel el muchacho parecía tener algo oscuro en sus ojos avellana, una mancha gris que le acompañaba como lo haría su misma sombra. Sus ojos no eran cálidos como los de Georgina, quien estaba debatiendo con su madre el significado del termino “Gillipollas” y esta procuraba dejarle en claro a la niña que nunca debía usarla. Eran como el fuego fatuo a punto de estallar, en una mezcla de ira y enojo imperecedero –¿Pero sabes que Emmanuel, porque no te casas tu con Winter? Estoy seguro que a la prensa le interesaría mucho mas esa historia que la de tu hijo sicario y yo estoy bastante seguro de que a Winter le daría igual de que brazo prendarse…–


–Rossem, es suficiente…– Respuso al instante Emmanuel, con los puños apretados tan fuertemente que sus nudillos se tornaron blancos. Rossem se puso de pie, apoyando las palmas abiertas sobre la mesa y le dirigió una mirada significativa al hombre, la sonrisa en su rostro se había prolongado en demasía para luego desvanecerse rápidamente –Por supuesto que es suficiente..– Fue lo único que dijo, antes de apartar estruendosamente la silla y salir precipitadamente de la residencia Rosewood con el mismo aire destructivo y arrollador que un tifón…


♕ :
avatar
Mensajes : 75

Reliquias : 257


Hoja de personaje
Inventario:
Ver perfil de usuario http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8431-nothing-is-what-it-seems-idhttp://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8439-ross-relationships#72922http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/t8438-ross-chronology#72921
Mundano/a, sin la Visión

Volver arriba Ir abajo

Re: Prince charming & Snow white ⇨ Winter

Mensaje— por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
está

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.