10/06 - Estimados habitantes del submundo. Ahora tenéis una forma de llevar el recuento de las habilidades especiales de vuestras armas. ¡Sólo tenéis que pasaros por este tema para tener al día el tiempo que os queda hasta la próxima recarga! ¡Pasáos cuanto antes!


04/06 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza de los nefilim vuelve a estar abierta para todo el mundo <3 Y aunque aún no ha habido actualización de noticias... ¡no desesperéis! ¡Que antes de lo que podáis pensar estarán en vuestra bandeja de entrada ardiendo con el fuego celestial!


31/03 - Estimados habitantes del submundo. Como habréis comprobado, la raza nefilim tiene las letras en rojo en el censo del tablón. Eso indica que, hasta nuevo aviso, la raza está temporalmente cerrada por sobrepoblación. Sin embargo, antes de llevaros las manos a la cabeza definitivamente, esperad a tener un nuevo aviso por nuestra parte, pues estamos sopesando algunas cositas. ¡Un saludo! <3


07/03 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! ¡Aquí llegan las últimas noticias del foro! ¡Leedlas atentamente y no perdáis ni un solo detalle!


27/02 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que la limpieza de este mes de febrero se realizará entre los días 02 y 03 de marzo, para que tengáis tiempo de poneros al día. Así mismo, estimaremos que las noticias del mes saldrán esta misma semana, aunque sabemos que ya vamos con imperdonable retraso. ¡Perdón por las molestias y gracias por vuestra atención!


07/01 - ¡¡Queridos habitantes del submundo!! Queremos anunciaros que hemos recuperado el dominio del foro satisfactoriamente, de modo que podéis volver a utilizar la dirección anterior, www.cazadoresdesombras-rpg.com, sin ningún problema. Por otro lado, hoy se han realizado las limpiezas del foro. ¡Sigamos trabajando y pasándolo bien como hasta ahora, y perdón de nuevo por las molestias!


02/01 - ¡¡Feliz año nuevo a todo el mundo!! Con motivo de la llegada del ansiado 2017, hemos decidido daros un pequeño regalito. Si miráis en vuestra reserva de reliquias... ¡veréis que han aumentado considerablemente! Es un premio a todos los usuarios que se registraron antes del 01 del 01 por vuestro apoyo ^^Recordaros, además, que las limpiezas se realizarán al final de esta semana. ¡Apurad los últimos post para no perder vuestro color!


25/12 - ¡Por fin se ha abierto el panel de inscripción para moderadoras/es! ¡Apuntáos cuanto antes! Además, administración quiere dejar constancia de que, con motivo de las fiestas, la nueva limpieza por inactividad se realizará entre los días 03 y 04 de enero. ¡¡De nuevo, Felices Fiestas, submundis!!


19/12 - ¡Las noticias de final de 2016 están recién sacaditas del horno! ¡Felices fiestas!


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One in a million.

Mensaje— por Clarissa A. Fray el Mar Abr 18, 2017 4:01 am

Se venían agitando tanto los días que apenas y existía tiempo para respirar, descansar y comer. Posiblemente si no lo necesitase nuestro cuerpo, lo dejaríamos de lado por completo.
El sol se había puesto mientras entrenaba con Isabelle, las horas de trabajos se iban volando en los salones. Practicábamos cuerpo contra cuerpo que era lo que más me faltaba desarrollar y con ella se hacía más cómodo, Alec solía aplicar la delicadeza necesaria y Simon, bueno. Simon era Simon. A quién no había visto en todo el día era a Jace. Quizá, era buena idea, después de tanto ajetreo, invitarle a dar un paseo… Y un paseo llamaba yo a ir a sentarnos a disfrutar del silencio o de lo que fuese que naciera conversar.
Mientras los demás cenaban, yo me había perdido en la ducha, el golpe firme de la presión daba contra mi piel, molestando a los pequeños atisbos que quedaban de los moratones del entrenamiento.
Salí casi a hurtadillas del instituto y corrí hacia el lugar de comida china más cercano al instituto. Algo de aquellos nos iba a venir bien.

La compra era lenta o, más bien, mis ansias muy grandes. Quería que fuese todo rápido, tardarme no era algo que me ponía cómoda y si pronto se daban cuenta que Clary no estaba en el hogar, iban a llamar. No era como si viviese con toque de queda, pero siempre se preocupaban, eso me pondría nerviosa más que nada.
Terminé por llevarme en una bolsa las dos cajitas de cartón llenas de fideos con… Bueno, comida china que yo no iba a preguntar qué tenían pero sabían delicioso.
Me devolví sin cuidado hasta el instituto, donde entré con ánimo de buscar al rubio a ver si tenía planes para la noche.
Empecé a caminar por el pasillo, se seguía oyendo gente por ahí, pero ninguna resonante como la que quería oír.
Subí uno de los pisos y volví a avanzar, sacando mi móvil del bolsillo, empezando a marcar su número.
Di zancadas, las ansias y los nervios.
Sí, los nervios. No iba a entrar en más detalles con ello, porque no era precisamente necesario.

Me había puesto el auricular en el oído cuando una silueta conocida avanzaba en mi dirección.

Justo te estaba buscando. —Agregué con un par de pasos más que cortaron las distancias. Sonreí, me encontré con él, apoyando mi costado en la pared, viéndole. —Espero que no hayas comido tanto en la cena porque–alcé entonces la bolsa de donde salía calorcito, alzando ambas cejas-, ¿te parece si subimos? ¿Mhm? —No necesitaba alzar la voz, puesto que estos pasillos hacían muchos ecos, hablar bajito estaba bien.
Mi mano libre bajó hasta tomar la suya, acariciando su dorso con el pulgar.
Volví a alzar la vista hasta él, ampliando la sonrisa.

¿Sí? Vamos, apuesto a que ninguna chica antes te invitó a una cita.—Jalé apenas de su mano, mis pasos comenzaron a ir en reversa en dirección a la escalera. Posiblemente eso sí había pasado pero, bueno, era Jace.
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Re: One in a million.

Mensaje— por Jace C. Wayland el Mar Abr 18, 2017 4:24 am

¿Sabes que es absurdo? La otra noche, me desperté en medio de la madrugada, no podía dormir y me encontré con una tipa loca fumando en medio de la sala de entrenamientos. La tipa pensaba que Iglesias es hembra...que estupidez. — Prácicamente me mofé en lo que movía mis piernas estando sentado al revés de como alguien se sienta normalmente en su silla. Alec se encontraba con los ojos curiosos dentro de la humeante cacerola que Isabelle había dejado en el fuego,
pidiéndonos que la vigiláramos, como si pudiéramos como un don divino salvar la horroroza cosa que se gesta dentro.

Deberías tener paciencia con la gente nueva. No todos conocen nuestras reglas de aquí y todo.
Ya lo se, pero no puedo no verlos como intrusos. Hasta donde yo se nosotros siempre nos las ingeniamos para combatir con Sebastian muy bien, solos. Ahora viene todo el ejército a invadir nuestro hogar.
Ten paciencia, Jace. Por lo pronto, ¿No quedaron sobras de ayer o algo? No pienso comer esto.
No quedo nada, pero yo no pienso quedarme a suicidarme así, lo siento hermano. Al menos los nuevos podrían ofrecerse a cocinar...digo, antes de que todos quedemos intoxicados por la comida.

Mi mejor amigo, mi parabatai bufo observando la hoya, salía humeante vapor con olores que prefería no persivir, fue por eso mismo que me levanté de mi silla, arrastrándola hacia atrás y me dirigí a Alec para darle una palmadita en so hombro. Lo mejor sería que huyéramos antes de que regresara Izzy, pero una punzada cruel me hacía sentir mal de solo dejarla...me iría al demonio. Alec podría llamar a Magnus y ya. Yo pediría comida.

En el momento que me levanté y me alejé de Alec mis ojos se encontraron con Iglesias frente a mi. — ¿Que quieres gato, estúpido? ¿Ah venido alguien otra vez?. — Este, ronroneo y dejo claro que deseaba que lo siguiera, de alguna forma siempre lograba hacerse entender. Jem dijo que es especial, sigo creyendo que tal vez lo es.

Caminé a paso rápido, dando grandes zancadas en lo que iba a buscar mi teléfono que lo había dejado sobre la cama en mi habitación, aunque, entretenido con algo más, no me di cuenta que la bajita y pellirroja de Clary venía hacia mi. La miré con el ceño fruncio, sorprendido de que me buscara y cuando olí la comida en la bolsa que ella traía me sentí salvado.— Créeme que ahora mismo eres mi salvadora. — No es que fuera bueno con el contácto físico pero me aparté a penas para estirar mi mano y ayudarla con la bolsa.

Me fue imposible no soltar una risotada, ¿Nadie una cita? Que tan equivocada siempre.— He perdido la cuenta la cantidad de mujeres que me invitaron a salir, especialmente las que me han pedido matrimonio y he tenido que rechazar. — Siempre me movía con cierto aire de grandeza y sin dar más rodeo a la situación seguí a Clary en dirección de mi habitación, esperaba que trajera en esas bolsas algo bien apetitoso. Ni muerte comería la comida de Isabelle.
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Re: One in a million.

Mensaje— por Clarissa A. Fray el Mar Abr 18, 2017 7:00 am

No esperaba un comentario menos de parte del chico. Aún cuando rodeé los ojos terminé por soltar una risa, acompañándole de una negación.
Vaya, de vez en cuando olvido que no sólo eres el mejor cazador de sombras, sino que también tienes el título del más codiciado, eh. —En ese instante volví a sonreírle en grande, con ese sombreado sarcástico y burlesco entre las comisuras.
Sostuve su mano mientras sus pasos normales se transformaban en mis zancadas (¿por qué debía sentirme tan pequeña a costillas de /todo/ el mundo?), esto ayudaba un poco a no quedarme atrás, aunque precisamente no me quedaba atrás, así que… Terminé por sostener apenas mi dedo pequeño con el suyo, en lo que el pasillo poco a poco se iba acortando paso tras paso.

¿Cómo se porta la gente por estos lares? ¿No ha llegado ninguno que… —Me limité al silencio y a reír volviendo la vista recordando que Izzy era mi amiga, pero como era mi amiga, también debíamos admitir que su cocina no era la que precisábamos- Que, bueno, guste de cocinar o algo así. —Hice un gesto con la mano, como alzándola para decir: “quise decirlo pero mejor no”. —Estoy segura que los intimidan o algo así.
Luego de decirle aquello, nos topamos con las escaleras de frente, éstas eran como un caracol antes de subir al invernadero. Escaleras que parecían infinitas.
Solté su mano ya para adelantar los pasos y comenzar a subirla con pequeños saltitos, teniendo cuidado de no tropezarme con mis pies. A éstas horas no había mucha luz en la escalera hacia el invernadero. Busqué dentro de mi bolsillo la piedrecita que llevaba conmigo hacía años para cerrarla en mi puño y así emitir luz al camino hacia arriba, donde en unos pasos más ya estuvimos.
Ésta puerta no se mantenía abierta, no en instancias como éstas, donde el instituto se llenaba de gente nueva y no era por desconfiar, pero ya habíamos tenido adentro gente que creíamos de confianza y al final terminó por dar vuelta la espalda. Las precauciones eran necesarias por estos días, hasta en lugares que creímos siempre como zonas de confianza.
En fin, el camino se hizo nada el silencio infinito de no poder mantener una conversación fluida debido a cómo íbamos andado hasta llegar al lugar.
Saqué de mi otro bolsillo la llave que aún tenía, metiendo ésta en el cerrojo y girándola para ya entrar.
Debido a la hora que era, la luz de la noche y la luna era lo único que necesitábamos, entraba por la apertura del techo que luego de irnos deberíamos cerrar.
Me seguía encantando aquí, aún cuando la nostalgia se adueñaba de un poco de mi en recuerdos de los primeros años dentro del instituto, las flores seguían estando vivas. Como si nada sucediera.
Guardé las cosas en mis bolsillos y caminé a paso lento observando las flores apenas.
Extrañaba aquí.

Vaya, este lugar no cambia. —Las flores de la media noche seguían cerradas, todo indicaba que era temprano, muy temprano.
Acá no pasaba el tiempo, no había molestias, no había siquiera ruidos que irrumpieran el momento.
Llegué a la banca entonces, donde me senté cruzando las piernas como indio sobre ésta, enlazando mis manos en el hueco que se hacía entre mis piernas en espera que Jace llegase con nuestra cena.
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Re: One in a million.

Mensaje— por Jace C. Wayland el Mar Abr 18, 2017 2:19 pm

Una sonrisa de sifuciencia inmensa se dibujo en mis labios al comentario de la roja, no es como si me considerara gran cosa, pero al final, siempre terminaba por ser el mejor aparentando cosas. Ese mérito nadie podía quitármelo. Y las bromas con las mujeres nunca dejan de aflorar, especialmente cuando vas en el metro y algunas de ellas te quedan mirando como si fueras alguna especie de Dios griego o algo por el estilo, es por eso, que, a fin de cuentas los cazadores siempre preferimos nuestra runa de invisibilidad.— No lo se, algunas personas parecen estar cómodas con el Instituto. Después de todo, todos somos como hermanos, debemos prestarles techo, comida y abrigo a cualquiera de nuestra misma sangre. Pero los hechos han demostrado que ni eso es suficiente, la sangre no es suficiente para confiar en las personas. Aun así, Maryse hace incapié siempre que debemos aceptar a los nuevos. Además tenemos algunas caras conocidas que son agradables.

Claro que me refería a personas que puedo contar con una sola mano, tal vez las dos, depende de que tan importante sean, resumiendo, podría decir que las dos caras que más gusto me dan son Emma y Julian. Los conocimos de pequeños y pues ahora son unos muchachos bastante grandes. Al igual que todos los hermanos de este último. Por un momento pensé que tomaríamos el camino más corto de regreso o a la cocina o directo a la habitación. Bueno, la mía ya que Clary desde el día 1 prefirió vivir con su madre y Luke. Lo entendía, ellos son sus padres. Y aunque eso no sea normal en nuestras tradiciones, nada es normal aquí. Yo por mi parte sigo prefiriendo el Instituto un 100%, incluso con tantos desconocidos. Es donde estan mis hermanos.

La mente curiosa de Clary fue la que nos guió, para llevarnos esta vez directo al Invernadero, la luz mágica que ella llevaba me recordó al día que yo se la di, esa misma que tenía extra y decidí regalársela a la atormentada Clarissa que aun no conocía en absoluto pero que sabía que un día sería importante para todos nosotros. Y aquí estamos hoy.

Observé como se sentaba en el banquillo, olía a flores, todo aquí es silencioso,algunas veces podía oír el ave de Hodge pero eso solo pertenece al pasado.— Maryse se encarga de este lugar, a veces Izzy pero no es lo mismo...supongo que nada es lo mismo. — No pude evitar referirme a un montón de cosas, aun así, deje un espacio entre ambos en lo que me sentaba junto a ella y deje la bolsa entre nuestros cuerpos. Olía de maravilla, había dejado atrás el tormento por la cena hecha por Isabelle.


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Re: One in a million.

Mensaje— por Clarissa A. Fray el Miér Abr 19, 2017 4:29 am

Si no conocías a Jace, era muy fácil creer todo lo que había dicho.
Y que no se me malinterprete, no estaba acusándole de mentiroso, pero Jace era del tipo de persona que no confiaba para nada en lo desconocido y estaba segura que todo ese discurso de aceptar a los hermanos y el tema era algo que sabía, debía respetar pero, ¿realmente lo sentía así?
El muchacho no era precisamente un libro abierto, pero yo había aprendido a leer entrelíneas. De hecho, por eso mismo, simplemente no hice comentario alguno sobre lo de la gente nueva, todos debían adaptarse dentro. Sólo pasó.

Ya arriba nos habíamos acomodado de tal forma que él quedaba al otro lado de mi, separándonos solamente una bolsa con comida para dos.
¿Te imaginas… Esperásemos que todo siguiera igual que en el principio? —Asentí un par de veces como para mi, encogiéndome de hombros y suspirando después. Había cosas imposibles en la vida, como por ejemplo, sentir que todo era igual a antes. Aunque entendía, sinceramente, que se sintiera como extraño luego de haber pasado muchos años de tu vida en el mismo ambiente. Yo lo había vivido en carne propia y sabía que todos estos años habían sido de un cambio tras otro, a veces se extrañaba cuando la “paz” inundaba todo.
Hay días en que me pregunto si realmente los cambios son tan buenos como dicen, en fin… -Mis palmas cayeron sobre mis muslos, tragué en seco y me moví para así quedar hacia su dirección, junto a una sonrisa mucho más calma- Si no nos comemos esto ahora, corremos el riesgo de que esté todo frío y la comida jamás se disfruta así. —Comencé sacando entonces los palillos, dándole un par a él, dentro de su envoltorio y dejando los míos sobre mi pierna, empecé a sacar de la bolsa las dos cajitas muy características. Blancas con letras rojas.
Tomé una y se la di rápido antes de quemarme. La mía la saqué también y la apoyé en la banca, desplegando las alitas de la tapa para dejar que ésta se abriera, dejando salir el humo característico, junto al aroma. En ese instante supe que estaba realmente hambrienta.

Tomé la caja en mi mano libre y aunque me quemaba un poco, no me importó, realmente tenía hambre.
Tomé los palillos chinos, apoyé los codos sobre las rodillas cruzadas y saqué un bocado, soplándolo despacito.
Te vas a reír, pero en casa con Luke y sus comidas rápidas y mamá por otro lado siempre cocinando tan bien, extraño la comida de Izzy… —Le miré riendo en lo que me metía el poquito de fideos enroscados a la boca y probaba estos con una sonrisa irrumpiendo mis comisuras. Era una broma, claramente, de hecho se notaba mucho en el gesto, la sonrisa infantilmente, pero extrañaba mucho estar aquí. En el Instituto. Con todo este ambiente tan… Me sentía en casa con mamá y Luke, pero el Instituto era otra cosa. Era el hogar.
¿Cómo ha estado Alec? ¿Se toma tan bien como tú esto de la nueva gente rondando por el Instituto? —Volví a la comida, dejando el en el tintero de mi voz “algo”. No era tonto, sabía descifrar la incredulidad en la voz. Volví a sonreír por ello, pero de manera más fugitiva, como si intentase esconder que quería molestarle un poco.
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Re: One in a million.

Mensaje— por Jace C. Wayland el Sáb Abr 22, 2017 7:27 pm

Fruncí el ceño observando algunas de las plantas que me rodeaban, el hecho de pensar que debía compartir el Instituto con desconocidos me hacía sentir una increblé desconfianza. Claro que cuando era un crío tendía a rebelarme por absolutamente todo, no es que haya cambiado mucho, pero de alguna forma me vi obligado a aceptar que los demás cazadores de sombras seguían siendo parte de nuestro bando...pero, ¿Como confiar en todos? Me resultaba imposible, jamás lo haría. Aun cuando sonriera frente a los rostros de los infames capaces de venir aquí a arrebatar nuestra hospitalidad.

¿Todo como antes? La verdad es que eso es tan lejano, pasaron tantos años, algunas veces creo que nuestras vidas cambiaron justo cuando Clary aparecio en nuestras vidas. Para ser honesto no cambiaría eso por nada, no cuando por primera vez me enamore de una persona fue precisamente de ella. Aunque algunas veces no sea capaz de admitirlo en voz alta. — Los cambios están bien, Clary. Supongo que hemos pasado por mucho y nos adaptamos a lo que tenemos. Pero si una cosa te prometo y es segura es que voy a encontrar a tu hermano.— Y eso no era algo que estuviera decidiendo o algo por el estilo. Cada dia, cuando encuentro una pista diferente soy el primero en encargarme de ir a por ello e indagar.

Asentí con una leve sonrisa en los labios, al mismo tiempo que hundía mis dedos en mi cabello llevándolo hacia atrás y esperé a que me pasara un par de palillos. Claro que de inmediato tome cajita para que la pelirroja no se quemara los dedos y la abrí de inmediato disfrutando del aroma de los fideos y la comida china que tanto podía llegar a gustarme. — Efectivamente me trajiste lo que me gusta...tu siempre sabes.

Me reí sintiéndome cómodo por primera vez en lo que iba de la noche, me aterraba pensar que tendría que probar la asquerosa comida de Isabelle y encima compartir la mesa con desconocidos. Había separado mis palillos y ya los tenía metidos dentro de mi cajilla. Casi llevándome unos fideos a la boca cuando el comentario de Clary no me hizo ahogar solo porque no me los había metido en la boca aun. Solté una risotada y negué con mi cabeza.— Nadie que sea humano podría extrañar la comida de mi hermana, nadie. Excepto Simón, el tal vez se la comería con tal de meterse entre los pantalones de Izzy, aunque el no es humano, ya ves.— Y aunque los años pasaron, nunca dejé de molestar a Simón como el primer día, aunque admito que a su forma había sabido entrar en nuestras vidas igual que Clary lo había hecho.

Ya sabes como es Alec. Quizá no le agrada toda esta gente, pero el no lo dirá, será amable y te hará sentir como en casa. Los de la mala cara somos Izzy y yo. Igualmente el siempre se las arregla para huir cuando aparece Magnus, ya sabes.— Hablé tranquilo, por el hecho de que podía hablar con ella de estas cosas con gran libertad. Lleve algunos fideos a mi boca y comí lentamente en silencio a la espera de su respuesta.


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Re: One in a million.

Mensaje— por Clarissa A. Fray el Mar Abr 25, 2017 6:22 am

Mi idea de llevarnos al Invernadero era con el único fin de hacernos sentir cómodos, de alguna u otra formas. El mundo se había vuelto un lugar donde difícilmente podías disfrutar en paz. No iba invitarle a casa sólo porque, bueno, ahí se transformaba todo en algo más familiar y qué sé yo. Las flores y la noche siempre me habían parecido un buen panorama en compañía del dorado chico del Instituto de Nueva York, y se notaba, por su parte, que no se sentía incómodo. Que compartíamos la misma instancia.
Las risas, las bromas, la manera en que libremente dejaba claro que “mi hermano” –cómo odiaba que le dijera así- estaba aún en su lista, desde eso, hasta su manera tan libre de admitir ciertas cosas o de reírse de mis malas bromas. Me gustaba Jace así, así de “tranquilo”, de… Él.
Su referencia con respecto a Simon llegó como paracaídas antes de que sintiera la presión acomodarse sobre mis pómulos claros, que a la luz de la luna eran muy visibles. Le miré con cierta reprimenda bajo las cejas, los ojos entrecerrados, no amenazantes, más bien eran como… Hostigados.
Simon se come lo que prepara Izzy porque es un caballero, y porque… Bueno… —Me encogí de hombros, dejando que me ganase la verdad. Posiblemente Simon seguía comiendo las exóticas recetas de Isabelle por la razón que Jace daba, pero por otro lado, esperaba tener la razón yo. Aún así esbocé una sonrisa y negué, volviendo la mirada hasta mi recipiente de fideos, enredando unos con los palillos antes de llevarlos a mi boca. Estaban calientes y quemaban, pero yo estaba hambrienta, así que nada iba a detenerme ahora.

Empezó a hablarme de Alec, en lo que le di la razón completamente mientras asentía lentamente, saboreando el bocado anteriormente probado. Sonreí al finalizar, porque sí, siempre los veía a ellos en otra sintonía y a Alec muy en el momento, aunque Magnus fuese su “as bajo la manga” (casi literal).

¿Y Maryse? ¿No anda por aquí? Digo, para que los invitados no se lleven una mala impresión de la cocinera, seguro ya les dieron unos buenos datos como Taki’s y esos lugares muy frecuentados por Nefilims. —Me hundí de hombros con cierta despreocupación. Sin dejar la comida, claramente, porque no me gustaba comer nada frío. Perdía toda gracia.
Me sentía despreocupada por la hora, no tenía la necesidad de volver temprano a casa, debía hacerlo, mi cuarto aquí había sido derivado a otra persona. Eso me ponía triste en cierto punto pero no tenía derecho a queja, yo había tenido el descaro de marchar en el momento más necesario, así que… Pero pensaba en el Instituto como mi casa, tanto como la que compartía con Luke y mamá, así que quedarme rondando aquí por largas horas no me parecía extraño.
De hecho, irme se volvía casi nostálgico. Había cosas y gente aquí que extrañaba tener cerca todo el tiempo.
Ajá, gente.

(ésta era la instancia, el momento crucial de mi vida, donde perdía un poco el control de mí misma y casi sin quererlo, estaba dibujando la silueta que deslumbraba la marmórea luz sobre la piel de Wayland, sentado frente a mi, improvisando con su cena, la que degustaba con entretención. Qué lindo era saber que si extrañaba el hogar, podía tenerlo tras la insolencia suya).
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Re: One in a million.

Mensaje— por Jace C. Wayland el Sáb Abr 29, 2017 4:57 pm

Si bien el pensar en Sebastian, el hermano de Clary. Aunque si uno define la palabra "hermano", el está lejos de ser el hermano de Clary así que tal vez debería dejar de asumir que es su hermano solo por el hecho de que ambos tengan la misma sangre, ya que si vamos a generalizar, Valentine sigue siendo mi padre de alguna forma, el hombre que me crío, el que me hizo quien soy y el mismo sujeto que luego me destruyo. Solo que claro, el no contaba que su propia hija fuera a salvarme y siempre estaría agradecido con ella por elegirme por encima de cualquier otro deseo que pudiera tener jamás.

Quise dejar el tema, especialmente por el hecho de que ambos deseabamos tener una cena en paz, al menos lo suficiente como para escondernos en el invernadero a disfrutar de unos fideos chinos exquicitos, alejados del ajetreo diario que hay ahora en el Instituto todos los días. Me reí ante el hecho de que mi la mismísima Clarissa Fray podía encontrar un motivo diferente por el cual su mejor amigo se comiera la comida de mi hermana. Mi cara lo decía todo: Tu no puedes encontrar otro motivo. Tengo razón. No tuve que añadir nada más respecto a eso.

Mientras que conversa metía pequeñas porciones de la comida en mi boca, saboreando lentamente, disfrutando de la buena comida que Clary había traído para los dos. Admitía que esto era agradable, pasar algo de tiempo a solas los dos. — No creo que a Maryse le importe la fama de la cocina del Instituto. La verdad es que creo que ellos están ocupados todo el tiempo...y ya sabes lo que sucede cuando no nos están supervisando.— Bueno, la última vez que nos dejaron solos...libramos una batalla con Valentine y con Sebastian aunque al final todos terminaron involucrados.

Ahora somos adultos, ahora aunque tenemos las prioridades mejor organizadas, seguimos siendo algo imprudentes, cabezotas, unos más responsables que los otros, pero seguimos siendo los mismos en esencia. Alec sigue preocupándose por mi, yo lanzándome de cara a la incertidumbre e Izzy cuidando de todos.— Este es mi hogar, sabes. Pero algunas veces se siente extraño, ajeno, tal vez es por todas las personas que entran y salen de este lugar. Me gustaba más cuando éramos cinco adolescentes irresponsables lidiando con el mundo. Al menos nadie se metía en nuestros asuntos como ahora.

Gracioso, con veintitantos años, en vez de ser como los jovenes mundanos preocupándose por estudios, trabajo, familia, estamos preocupados por la guerra. Por la seguridad del mundo, demonios. Pero siempre fue así al menos para mi, tal vez por eso no tengo tanto que considerar al contrario de Clary y Simón que vivían otra vida antes de esto.


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