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Who are you? {Alistair Blackwood}

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Who are you? {Alistair Blackwood}

Mensaje— por Dariyah T. Aveyard el Sáb Sep 29, 2018 1:06 pm

WHO ARE YOU?
→ Viernes → 23:57 → Callejón → Caluroso
La luna emitía una tenue luz cuando se dejó ver de detrás de las nubes. El viento las desplazó lo suficiente como para que el satélite mostrase por fin su cara más fría, del mismo color blanco grisáceo que iluminaba las noches de todas las personas en aquel hemisferio con la misma impasibilidad, como si en lugar de velar por su sueños no fuese más que la espectadora de las tristes vidas que se sucedían bajo su estela hasta, simplemente, morir. Se encontraba decreciendo, y pronto vendría la luna nueva, oscura, que se apartaba de los humanos para dejarles hacer cosas a sus espaldas. Por otro lado, las estrellas titilaban en el cielo, pero la contaminación lumínica de la Gran Manzana, no eran perceptibles desde donde estaban.

Y sobre la azotea de un edificio cualquiera, el rostro de Dariyah observaba impasible todo a su alrededor.

Sus ojos azules estaban fijos en los transeúntes, escondida a simple vista, vestida todo de negro aprovechando la facilidad que le otorgaba el que la fase lunar estuviese tan avanzada y que los neoyorkinos nunca alzasen la vista más allá del suelo que pisaban, demasiado ocupados en sus idas y venidas como para centrarse en lo que sucediese por encima de sus cabezas. Ese era uno de los comportamientos más peculiares que había observado en ellos; al final, no eran más que hormigas que se afanaban en hacer lo que el sistema les pedía, en lugar de la reina de la colonia, y trabajaban por y para ellos, completamente absorbidos en sus funciones vitales, egoístas y personales.

Y sin embargo, había una parte de ella que no podía dejar de sentirse fascinada ante esas criaturas tan diferentes a su propio ser.

Su pálido rostro no mostraba expresión alguna mientras saltaba de una persona a otra, buscando su objetivo. A esas horas ya casi no había tránsito por las calles, por lo que resultaba fácil reconocer a quienes estaban paseando por debajo de ella, tanto si le eran familiares como si no, porque en realidad sólo estaba buscando a una cara. A una persona. El resto le eran absolutamente indiferentes, totalmente irrelevantes, como, de hecho, hormigas que caminaban bajo sus finos pies. Con las alas replegadas contra el cuerpo y la melena recogida en una trenza, era una imagen tan hermosa como letal, con las armas pegadas al cuerpo cubierto con su uniforme, oscuro, como toda aquella situación. Entonces, al fin, lo vio.

Todo su cuerpo se activó con la rapidez y la práctica de los años, y antes de que la persona pudiese siquiera saber lo que estaba sucediendo, Dariyah había descendido de las alturas para esperarle en la esquina de una de los callejones que atravesaban la vía que estaba tomando su víctima. Era un brujo que se había atrevido a insultar a su señor, a tomarle por estúpido, como él le había dicho con la misma calma con la que se refería a todo, cuando había intentado engañarle para salir beneficiado de la transacción que habían acordado realizar. Una leve punzada le taladró la nuca, pero la hizo desaparecer, aunque no sin esfuerzo. Últimamente cada vez era más difícil no sentirla ahí, como si hubiese algo malo en todo lo que estaba haciendo, cuando era algo que llevaba impreso en la piel desde hacía más tiempo del que podía recordar. ¿Acaso había existido otra vida antes de esa? No lo sabía. Tampoco importaba.

El brujo, ingenuo, pasó por delante de ella, y Dariyah le atrapó con la fuerza y la velocidad que la caracterizaban, atrapándole las manos para que no pudiese conjurar su magia y apretándole contra la pared mientras el tipo a penas si acertaba a reaccionar ante lo que le estaba sucediendo en esos momentos. El hada extrajo uno de los cuchillos de sus fundas mientras le cubría la boca con la mano para impedirle emitir ningún grito, ningún sonido, mientras ella terminaba su trabajo.
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Re: Who are you? {Alistair Blackwood}

Mensaje— por Alistair A. Blackwood el Lun Oct 29, 2018 6:43 pm

WHO ARE YOU?
→ Viernes → 23:57 → Callejón → Caluroso
Aquella noche había empezado bien, pero las cosas no podían continuar siendo bonitas y positivas, de color de fresa, porque Alistair era un tipo al que la suerte no solía acompañarle la mayoría de las veces, y de algún modo u otro siempre terminaba enfrascado en alguna situación peliaguda, peligrosa, que terminaba poniendo a prueba todo lo que era él, todo lo que representaba, e incluso su propia existencia. Por eso, después de toda una noche de diversión, de trabar nuevas amistades, de sexo desenfrenado con un chico monísimo en el cuarto de baño de una discoteca, de carcajadas y de ahora a cigarros y a alcohol, terminó, sin saber cómo, en una encrucijada.

Más concretamente en un callejón de cara a un posible asesinato.

... ¿¡Pero qué...!?

La voz le salió más alto de lo que había pretendido en un principio, y por eso, sintió Alistair, se arrepentiría toda la vida. Por, una vez más, no ser capaz de mantener la boca cerrada en momentos críticos. Con lo fácil que habría sido detenerse en seco antes de continuar caminando en otra dirección, como si no hubiese estado sucediendo nada delante de sus narices, como si no acabase de ver a un hada colocando a un brujo contra la pared mientras alzaba un cuchillo contra su gaznate para abrirlo en canal y dejar fluir la sangre... Pero no. Alistair Blackwood no podía no reaccionar de forma llamativa ante semejantes sorpresas de la vida; desde hacía años tenía muy claro que menos mal que había dejado de ser nefilim, porque lo realmente intrigante era saber cómo no había terminado muerto mucho antes de que le asesinase su propio padre.

Igual en esas circunstancias iba a terminar muriendo de nuevo.

El vampiro se quedó paralizado, quieto, mientras el hada centraba su mirada azul sobre él, analizándole porque obviamente le había escuchado, al igual que el brujo, que le miraba con aspecto casi suplicante -en ese momento se percató de que tenía las manos atadas, lo que le impedía utilizar su magia a su antojo-. Y el hijo de la noche no tuvo muy claro qué hacer. Si hubiese tenido pulso, habría estado desbocado. Si hubiese podido respirar, habría estado descontrolado. Si hubiese podido sudar, en ese momento habría estado brillante por la humedad de la piel. No entendía nada de lo que estaba sucediendo. No sabía cómo aprovechar la situación para actuar. Y sobre todo no entendía por qué el hada se había quedado mirándole como si fuese una alteración en el sistema.

Aunque ciertamente lo era. ¿No acababa de aparecer de la nada, arruinando la quietud que necesitaba para lo que estaba haciendo? Porque era bastante obvio lo que estaba pensando llevar a cabo. Iba a matar a aquel tipo. Mas, ¿por qué? ¿Por qué de esa forma? Algo que no recordaba haber tenido dentro se revolvió un poco, como una leve llama; esa que le habían inculcado siendo niño acerca de lo que significaba luchar por los demás, aunque probablemente su padre nunca habría tenido intención de que diese la cara por un subterráneo. Pero su padre llevaba muerto años y él mismo era un subterráneo, en esos momentos, y aquella escena se parecía demasiado a la que habían protagonizado el día de su muerte. Quizás fue por eso por lo que su cuerpo se empezó a mover solo, con los brazos alzados, hacia la escena que estaba dándose frente a sus ojos.

Oye, chica. Hace una noche preciosa para... bueno, para hacer muchas cosas. Asesinar puede ser una de ellas, desde luego. Sin embargo... ¿no crees que sería más bonito aprovecharla de otra forma? No sé. ¿Yendo a un pub? Torturar animalitos y matar brujos en callejones oscuros no es una práctica que hable muy bien de ti, la verdad, así que... ¿por qué no bajas ese cuchillo, dejas que el pobre imbécil se vaya y nos ponemos a otra cosa, eh?

Qué diplomático se había perdido el mundo...
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Re: Who are you? {Alistair Blackwood}

Mensaje— por Dariyah T. Aveyard el Lun Oct 29, 2018 6:56 pm

WHO ARE YOU?
→ Viernes → 23:57 → Callejón → Caluroso
El azar era cosa curiosa en la que Dariyah hacía tiempo que había dejado de contemplar que podía existir, así como el destino, o las coincidencias. Las situaciones se daban por una serie de causalidades, de decisiones que se tomaban, mejores o peores, que desembocaban en escenas que luego podían parecer curiosas, o incluso dantescas. ¿Cómo definirlas cuando se veían desde dentro, estando así la claridad opacada por las circunstancias que se vivían en ese momento? Quizás desde fuera era más sencillo contemplar cómo de loco podía resultar un momento muy concreto, muy fugaz, como el que estaba viviendo ella en esos momentos.

A lo mejor si hubiese decidido interceptar a su víctima en otro punto, habría podido terminar con rapidez aquel encargo y marcharse como siempre. A lo mejor si se hubiese decidido a hacerlo a otra hora, o en otro día, podría haber tenido más o menos éxito. Puede que hubiese salido herida del encuentro, o quizás hubiese sido mucho más rápida, mortífera y letal, y nadie habría podido ver nada, ni oír nada, ni intervenir ni interceptar lo que estaba a punto de suceder. Pero lo cierto era que Dariyah había optado por ese edificio en el que posarse, en esa esquina, en ese momento y a esa hora, y por eso el vampiro había aparecido de la nada, introduciéndose como un nuevo personaje, cómico, en una tragicomedia griega.

El hada le miró intensamente con sus ojos claros, atravesándole con sus dagas de hielo, leyendo lo que podía decirle el texto de su mirada, de su rostro, de su cuerpo, de su antigüedad. No tardó demasiado en descubrir que, de hecho, era un subterráneo como ella, aunque no de su misma raza, y que desde luego no había esperado intervenir en una situación así. Parecía joven, aunque la mayoría de su gente lo era porque escogían casi siempre para transformar a personas hermosas de corta edad para poder disfrutar de su belleza durante más tiempo. No conocía muchos vampiros o vampiras que tuviesen el aspecto de ancianas, aunque existían, desde luego.

Dariyah esperó a ver cómo reaccionaba, como procedía, intrigada por las extrañas circunstancias con las que se había topado sin quererlo. Si optaba por hacer como si no hubiese visto nada y marcharse no tendría que actuar en su contra; muchos otros de sus congéneres habrían hecho algo semejante por alejarse de problemas. Los últimos años eran turbios, turbulentos, y los nefilim no daban abasto con las desapariciones, los asesinatos y las trifulcas, y lo mejor era, simplemente, quitarse de en medio. Si, por otro lado, continuaba leyendo un pánico en sus ojos que amenazaba con que alzase la voz para pedir ayuda tendría que eliminarle rápidamente, al igual que si intentaba chantajearla o sobornarla por haberla cazado en semejante situación. No podía permitirse el lujo de que alguien llegase a su señor por un simple descuido suyo.

Lo que sucedió, sin embargo, la desconcertó. No lo reflejó en su rostro, por supuesto, pero le inquietó en lo más profundo de su ser. Estaba... ¿intentando ayudar al vampiro? Sin remitir la presión sobre la garganta del brujo ni lo más mínimo, incapaz de comprender por qué el hijo de la noche estaba actuando de esa manera, no apartó la mirada de él, buscando entender sus motivaciones. ¿Acaso esperaba que el brujo le diese algún tipo de recompensa? Le sintió revolverse contra su agarre, pero Dariyah le golpeó en la boca del estómago para que se estuviese quieto, y luego se dirigió al vampiro.

Largo.

Fue todo lo que dijo. Sin embargo, la hoja de su arma no abrió la garganta del hijo de Lilith, sino que se quedó ahí, helada y brillante. ¿Esperando?
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Re: Who are you? {Alistair Blackwood}

Mensaje— por Alistair A. Blackwood el Miér Nov 28, 2018 8:35 pm

WHO ARE YOU?
→ Viernes → 23:57 → Callejón → Caluroso
Fue como si el hada le hubiese dado el golpe a él, y no al brujo.

Casi pudo sentirlo en sus propias carnes, como lo había sentido muchísimas veces en el pasado de manos de su progenitor. Aonghus siempre había sido un maldito cabrón que no había tenido reparo alguno en maltratar al hijo que había concebido simplemente porque no era como se suponía que tenía que haber sido, porque no actuaba como se suponía que actuar un nefilim, porque no pensaba como se suponía que pensar un nefilim. La rapidez con la que el hada había atestado el puñetazo en el estómago de aquel pobre diablo palideció la velocidad que había tenido el viejo en su momento, pero el dolor tuvo que ser parecido. Se llevó las manos de forma instintiva al punto magullado, con los labios apretados, contraídos, y la expresión aterrorizada que en ese momento se dibujaba en su rostro. No podía tener nauseas, pero por un momento le pareció que las sentía.

¿Qué estaba haciendo? ¿De verdad pensaba que iba a conseguir algo, exactamente? Aquella mujer parecía absolutamente despiadada y si continuaba allí no tardaría en matarles a los dos sin siquiera parpadear.

Entonces, ¿por qué no lo había hecho?

¿Por qué, tras decirle que se largase, no había terminado lo que estaba haciendo y luego, al ver que definitivamente no se iba, no se había lanzado sobre él para terminar de eliminar testigos?

Alistair tragó, más por un acto reflejo que por otra cosa, y con la mirada algo más decidida continuó acortando la distancia entre ambos. Estaba convencido de que si el brujo hubiese podido respirar le habría gritado que se detuviese, que no siguiese avanzando porque iba a conseguir que le rebanase el cuello sin dudárselo. Pero Alistair era muchas cosas, salvo estúpido, y una vez que su cerebro empezaba a trabajar conseguía mantenerse lo suficientemente despierto, lo suficientemente frío como para analizar cosas que en otras circunstancias se le habrían escapado completamente. Y el hecho de que ambos siguiesen con vida le parecía un detalle reseñable, o al menos, a tener en cuenta. Apretó los puños mientras caminaba, nervioso, a pesar de todo. ¿Y si se equivocaba...? Total, tampoco sería tan extraño.

Mira, no sé por qué estás haciendo esto —se aventuró a hablar, más cerca que antes pero aún salvando las distancias entre ella y él mismo—. No sé si ese tipo te ha hecho algo, si eres una asesina a sueldo o si alguien que conoces tiene cuentas pendientes con él y te han mandado a ti. Pero... Bueno. A lo mejor da la casualidad de que no tienes por qué matarle, ¿no? Quiero decir, no podemos ir vengándonos con sangre de todas las personas que nos deben algo... ni tampoco tenemos por qué obedecer órdenes que tampoco son precisamente... bueno, ahm, ¿buenas? —Intentó no reírse al ver la cara con la que el brujo le estaba observando—. Lo que quiero decir es que realmente puedes dejar ese cuchillo, desatar a ese pobre imbécil y dejarlo pasar. Yo me lo llevaré, le compraré un billete a las Bahamas y nadie sabrá que nunca le mataste.

Podía sonar a broma, pero lo había dicho todo totalmente en serio. Total, tenía dinero hasta hartarse y su sire nunca iba a mirarle mal por algo semejante. Ella había hecho cosas más extravagantes y sin sentido a lo largo de su vida...
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Re: Who are you? {Alistair Blackwood}

Mensaje— por Dariyah T. Aveyard el Jue Nov 29, 2018 8:43 pm

WHO ARE YOU?
→ Viernes → 23:57 → Callejón → Caluroso
Dariyah le analizó. Le observó con ojo crítico, esperando alguna reacción de su parte. ¿Por qué? En realidad tampoco lo tenía demasiado claro, y eso la frustraba mucho, porque no era una persona que actuase sin una verdadera motivación detrás. A lo mejor sólo quería ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar para salvarle la vida a ese desconocido, motivada por su propia curiosidad. Esa que le había llevado a trastear con la tecnología hasta conseguir hacerse con ella lo suficiente como para poder manejarla mucho mejor que muchos mundis.

Le intrigó sobremanera su forma de reaccionar cuando le atestó el puñetazo al brujo captivo. Parecía casi como si le hubiese dolido a él más que al pobre diablo al que acababa de golpear, y sus ojos claros le analizaron rápidamente en busca de un patrón que pudiese, al menos, reconocer. Pero no vio nada. Sólo horror. Sólo angustia. Sólo sufrimiento. Mas, ¿por qué? No había causa física para que tuviese ningún tipo de padecimiento, así que, ¿por qué parecía como si acabas de romperse algo precioso delante de sus narices? A lo mejor sí que conocía a su víctima. Le contempló de reojo, todavía intentando recuperar el aire que le había arrancado de los pulmones al golpearle, y recuperó su atención hacia el invitado cuando escuchó el sonido de un paso. Luego otro. Y otro.

Dariyah alzó otra daga hacia él, tan amenazadora como hermosa que ella, y aguardó. Si pensaba atacarla era un absoluto y auténtico error. No iba a pillarla desprevenida de ninguna...

Y entonces empezó a hablar.

Cada palabra tenía aún menos sentido que la anterior. ¿Qué demonios...? Frunció los labios, mostrando por primera vez algo parecido a una emoción en su marmóreo rostro, incapaz de comprender lo que el vampiro estaba haciendo en esos momentos. ¿Quería distraerla para lanzarse sobre ella? ¿Buscaba alguna debilidad, algún punto flaco? ¿Acaso era algún tipo de código para que el brujo reaccionase y cargase contra ella? Sin embargo, nada de eso sucedió, conforme iba aproximándose; al final simplemente se detuvo frente a ella, haciéndole la oferta más absurda que había escuchado desde que tenía noción de su propia existencia. Entonces, ¿por qué le impactó tanto? Giró el rostro hacia el brujo, que contemplaba al vampiro como si fuese idiota, y quizás lo fuese, y entonces llevó a cabo un movimiento increíblemente veloz con la mano.

El cuerpo cayó inconsciente al suelo. Le había golpeado la nuca con el pomo de su arma, y el sonido se le metió en los oídos como el polvo o la arena. Se tornó de nuevo hacia él, con ambas armas desenfundadas y la mirada helada, carente aparentemente de emociones, mientras que en su cabeza no dejaban de bullir las preguntas que le nacían al respecto de su comportamiento. Fue lo bastante sensato como para quedarse donde estaba, sin moverse, sin avanzar demasiado, y fue entonces cuando Dariyah volvió a hablar por tercera vez.

¿Por qué haces esto? ¿Qué te importa lo que le suceda?

Y no era tan sólo eso lo que le intrigaba. Era la elección implícita en sus palabras. Lo normal habría sido el haber intentado doblegarla, asustarla, amenazarla, obligarla a que le soltase. Pero había dicho que 'podía dejar el cuchillo' y hacerle caso. Estaba negociando con ella, ofreciéndole opciones. Y no era capaz de entender el motivo...
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Re: Who are you? {Alistair Blackwood}

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