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This happens when you look for trouble... |Libre|

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This happens when you look for trouble...
→ Miércoles → Noche → Edificio en construcción abandonado  → Cálido y húmedo
A pesar de lo desorganizada que podía parecer a simple vista por su aspecto —su melena siempre despeinada, su ropa combinada horriblemente, las notas en los cuadernos colocadas de forma absolutamente aleatoria...—, en realidad Morgan era una persona que dentro del caos, tenía su control de las cosas, y para la división del tiempo, era una persona increíblemente ordenada. No le gustaba hacer las cosas de forma aleatoria o improvisada; seguía un estricto horario a la hora de llevar la rutina de su vida diaria —como Emily había podido comprobar en los últimos meses— y detestaba los imprevistos con todo su ser. Pocas personas conocían este hecho, y aún menos podían encontrarlo lógico o razonable dentro de la personalidad de la bruja, pero a ella le daba todo absolutamente igual, como siempre había sucedido. Continuaba siendo feliz dentro de su increíble desorden/orden personal, aunque tampoco ofreciese demasiadas sonrisas al mundo para demostrarlo, pero es que en su haber era estúpido tener que ir diciéndole al mundo que le gustaba cómo se movía su vida.

Por eso le enfadaba tanto cuando sucedían cosas como aquella.

En realidad, se dijo, la culpa de todo la tenía Emily.

Ella nunca se metía en los asuntos de los demás porque no le gustaba que nadie hurgase ni metiese las narices en su vida privada. Cuando había problemas ajenos a ella los dejaba estar, simplemente, porque no eran de su maldita incumbencia y porque se escapaban de su controlada agenda. Su hermana pequeña, por el contrario, era una persona que no podía vivir si no se metía donde no la llamaban, sino intentaba romperse los cuernos -figuradamente hablando- ayudando a cualquier desgraciado que apareciese en su camino para hacerle sentirse mejor, o al menos, aliviarle las preocupaciones. Y cuando había intentado arrastrarla a ese camino de altruismo en el que le gustaba meterse hasta las rodillas, Morgan, simplemente, la había mandado a la mierda. Aquello había generado más fricción y peleas de las que le habría gustado tener, porque, aunque nunca lo diría en voz alta, había terminado queriendo a esa maldita muchacha y odiaba discutir con ella. Sobre todo porque en el fondo admiraba que fuese capaz de ser tan entregada, pero odiaba que pretendiese lo mismo para con ella.

Se reiría, pensó, si supiese que al final todo ese machaca continuo en la cabeza al final había hecho mella y por ayudar a un imbécil que estaba siendo perseguido por cazadores de sombras aliados de Sebastian estaba metida en un jodido problema.

No se trataba más que de un muchacho licántropo que se había aventurado demasiado lejos de su manada; podía verse el miedo reflejado en cada uno de los poros de su joven rostro, y más de una vez durante toda la escapada, Morgan se había preguntado con qué edad debían de haberle mordido, si no aparentaba tener más de dieciséis años. Eso, y que maldito el momento en que habían empezado a correr hacia un lugar más apartado para no empezar a usar su magia en medio de un lugar donde los mundanos podían percibirlo perfectamente, y donde al final los únicos perjudicados iban a ser ella y el cachorro, ya que los nefilim tenían su maldita runa del glamour.

De pronto apareció frente a ellos un edificio que parecía abandonado en mitad de su construcción, probablemente fruto de la crisis económica que habían vivido años atrás. Con un gesto de la cabeza le indicó que se adentrasen en el recinto; aún estaba cerca de Manhattan, pero por lo menos no había nadie en el solar y si tenían que pelear, ahí pasarían más desapercibidos que en otra parte. O eso esperaba, al menos...


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Re: This happens when you look for trouble... |Libre|

Mensaje— por Invitado el Sáb Sep 29, 2018 10:55 am

This happens when
you look for trouble...
Edificio en construcción abandonado
Una noche cualquiera
Ambiente pesado, cálido y húmedo
Outfit + Maquillaje facial

(Reproducir a la misma vez)
Noveno piso: Áticos en construcción

De nuevo alguien decide interrumpir una de mis sesiones de entrenamiento prácticamente diarias, irrumpiendo sin ningún tipo de cuidado en los cimientos del abandonado edificio en el cual me encuentro. No son conscientes de la gran molestia que eso supone para mí, ni del castigo que les tengo preparado por haber cometido semejante atrevimiento, de modo que permanezco sentado con las piernas cruzadas un poco más, concentrándome para poder prever cada uno de los movimientos y desplazamientos que se decidan a llevar a cabo, y así poder anticiparme a ellos. Las imágenes inconexas que esta misma mañana he visualizado cobran forma en mi mente, permitiéndome comprender así que el par de personas aproximándose hacia lo que se convertirá en su terrorífica pesadilla son las mismas que pude ver anteriormente. La apariencia del joven denota inexperiencia y miedo por una amenaza que probablemente lo esté persiguiendo, mientras que la mujer que permanece a su lado aparenta tener mucha más experiencia que él, por la firmeza de sus pasos y las órdenes que le pueda estar dando. Ambos se convertirán en mis títeres, a los cuales terminarían sumándose también ese grupo de seguidores de Sebastian que van pisándoles los talones.

- Que comience la diversión… Señoras y señores, bienvenidos al show de Deimos -murmuro para mí mismo entre diabólicas carcajadas, encontrándome en el noveno piso del edificio, lugar en el que hago aparecer una cajita de música oxidada, dejándola en mitad de la sala de modo que su sonido resuene por las paredes de este rincón maldito de la ciudad-. Os deseo una aterradora estancia, estimados participantes -y con calmado paso abandono la estancia para comenzar con mi endemoniada actividad.

Planta baja: Vestíbulo

Espero en el vestíbulo principal, oculto entre las sombras y la penumbra que caracterizan este lugar, iluminado tan solo por la luz exterior que penetra por los sucios e incluso rotos ventanales, algunos de ellos inexistentes de modo que tan solo se tratan de aperturas en el viejo muro. La melodía se oye desde aquí, convirtiendo esta localización en algo similar a un sanitario de antaño, de esos en los que hoy en día se afirma escuchar voces y sentir presencias fantasmales. Ya he comprobado que nada así suceda aquí, más allá de lo que yo mismo pueda generar con tal de hacerles pasar un mal trago a los intrusos.

En el momento en que oigo los ajetreados pasos acercándose al otro lado de la puerta, me sirvo de mi telekinesis para atraer al muchacho a través de la entrada, creando el efecto de como si fuese el propio edificio el que lo absorbiese hacia su interior. Las puertas se cierran con un golpe fuerte dejando a la mujer de rubios cabellos afuera, la cual tendrá que ingeniárselas de algún modo si quiere adentrarse en busca de su compañero ahora desaparecido. ¿Qué ases esconderá bajo la manga? Algo de su ser llama la atención de Deimos, un aura particular que comparte ciertos rasgos con la suya propia, lo cual le lleva a pensar en dos probabilidades: se trata de una bruja o de un hada, pues son las dos razas del submundo más emparentadas entre sí.


Última edición por Charles Fields el Dom Nov 25, 2018 2:29 pm, editado 3 veces
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This happens when you look for trouble...
→ Miércoles → Noche → Edificio en construcción abandonado  → Cálido y húmedo
Jadeaba mientras corría.

Morgan no estaba acostumbrada a lo físico y eso se notaba, porque cada paso que daba le provocaba unos enormes pinchazos en el costado que le impedía respirar con normalidad. Sin embargo, no podía dar el lujo de detenerse en ese momento. Los seguidores de Sebastian no tardarían en volver a alcanzarles, y entonces no habría dolor que no le diesen a probar con sus propias armas, aunque no dejaban de preguntarse por qué estaban atacando a ese chiquillo si les convenía tener a cuantos más imbéciles de su lado. Se dijo que le preguntaría qué mierda había hecho para provocarles, más que nada porque por culpa de su estupidez eso podía llegar a costarle la vida a ella.

Con la ayuda del crío saltaron la valla que separaba el solar de la calle, no sin esfuerzo, como demostró el que cayó de rodillas, que empezaron a sangrarle por habérsele levantado la piel por el golpe. Permaneció allí unos segundos, intentando recuperar el aliento y contemplando, de mientras, todo lo que la rodeaba. Ya no había artilugios de la construcción que utilizar en contra de esos malnacidos, ya fuese lanzándolos por los aires o para formar una barrera justo en la zona en la que podían aterrizar, donde habían caído ellos.

¿Dónde... dónde estamos...? —la voz del niño sonó trémula, temblorosa, mientras ella usaba todas sus fuerzas para ponerse de pie. Tras ellos, los golpes de pasos contra el suelo se hicieron más fuertes, y Morgan tuvo que empujarle para que volviese a moverse.

¡Cierra la boca y corre!

La entrada se le hizo más lúgubre de lo normal cuando se presentaron frente a ella, la puerta entreabierta. El aire estaba viciado de polvo, de telarañas, de abandono y de ideas perdidas. La luz de la luna entraba por las ventanas que había a ambos lados, por la puerta, y daba a un vestíbulo rectangular bastante amplio, en cuyo final se podía ver un ascensor, además de varias puertas que probablemente habrían sido las casas de la planta baja del edificio. No se veía mucho más allá al fondo, pero parecía bastante más grande de lo que esperaba. Se aventuró a dar un paso, porque cada vez sonaban más cercanos, igual que sus pensamientos, que se mezclaban en su cabeza con los del chico a su lado, muerto de miedo. Morgan se giró hacia la cerca y utilizó su magia para alterar la probabilidad, provocando que ninguno fuese capaz de saltarla por los motivos que fuesen.

De pronto el crío habló, haciendo que su concentración mermase.

... ¿¡Has... has escuchado eso!?

¡¡Shhhh!! —replicó, irritada, mientras intentaba mantener su magia en ese foco, al menos hasta que se diesen cuenta de que algo les impedía pasar y buscasen otra forma de acceder al edificio—. Deja de mojar los pantalones. Si te pones a hablar cada vez que oyes un ruido desde luego...

Fue entonces cuando lo percibió. De fondo, de manera somera, casi etérea, el sonido de una caja de música. Morgan no se dejaba asustar fácilmente, pero había algo tétrico en el ambiente que hizo que se le pusiese la piel de gallina. El muchacho empezó a quejarse de que no quería entrar en un sitio así, pero la bruja le empujó hacia el interior mientras ella caminaba de espaldas, ya que no podría retenerles eternamente y necesitaban alguna ventaja táctica, fuese la que fuese la que les pudiese ofrecer el edificio.

Sintió cómo lo apartaban de su lado como si le hubiesen succionado. No le dio tiempo a reaccionar. Todo lo que pudo ver mientras giraba el rostro fue que terminaba dentro, dando un grito ensordecedor que se mezcló con el suyo.

¡Chico!

Aquello rompió completamente el poder de su hechizo, y Morgan lo notó como una desconexión en su cabeza, como si algo hubiese hecho 'clic' hasta apagarse. Se giró hacia el lugar donde había desaparecido el muchacho e intentó abrir la puerta sin demasiado éxito. ¿Estaba bloqueada? La música se percibía todavía como un lamento lejano a través de las ventanas rotas, y la bruja maldijo su suerte. Había alguien dando por culo ahí dentro, vivo o no, y eso no hacía más que dificultar las cosas. Aunque igual podía sacarle algún beneficio que le permitiese darle la vuelta a la situación... Buscó la mente del chico, para asegurarse de que se encontraba bien, y utilizó la probabilidad de que la ventana se rompiese con un leve golpe para que el cristal de la ventana de al lado terminarse de partirse del todo, vía que utilizó para entrar y agacharse debajo del marco. Momento justo en que los nefilim consiguieron atravesar el perímetro del edificio y personarse justo donde había estado ella segundos antes...


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Re: This happens when you look for trouble... |Libre|

Mensaje— por Invitado el Dom Nov 25, 2018 3:23 pm

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Edificio en construcción abandonado
Una noche cualquiera
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Planta baja: Vestíbulo | Primer piso: Viviendas en construcción

La oscuridad que rodea al chico le obliga a gritar horrorizado por la influencia de mi poder sobre su mente, impidiéndole moverse o reaccionar de cualquier modo que no sea esta. Con mi control de los elementos y esos primeros resquicios de atmokinesis que he comenzado a desarrollar consigo convertir la sala en una nevera, helando todavía más la sangre del chaval cuya vitalidad escasea cada vez más con el paso de los minutos, permaneciendo atado e inmovilizado en la silla que queda en mitad de la estancia. No es más que un señuelo, un lugar al que su acompañante deberá acudir sí o sí si quiere recuperarlo con vida, guiándose por las señales vocales que él mismo pueda ofrecerle. Así que, con semejante escenario montado, decido retirarme de nuevo a las sombras para observar lo que pueda ocurrir, ocultándome en la penumbra del lugar para tramar mi siguiente movimiento.

Siguiendo a la mujer que recién se adentra en el edificio, concretamente en la planta baja, puedo encontrar a ese grupo de estúpidos nefilims que por motivos que desconozco y sinceramente, poco me importan, han decidido perseguir en esta desafortunada noche a la pareja. No saben dónde se meten, no tienen ni idea de la pesadilla que están por vivir, pues si con los otros dos puedo llegar a tener un mínimo grado de compasión, con ellos no pienso cortarme un pelo. De modo que desbloqueo la puerta principal con un simple chasquido que anula la barrera que impedía la entrada a través de la misma, para que ese grupo de idiotas no lo tengan tan complicado como la rubia, y poder así tener a los sujetos en puntos distintos, como si fueran las fichas de mi macabro juego personalizado. El chico se halla en la primera meta, en lo que iba a ser el salón de una de las viviendas, la mujer en un extremo de la planta baja, y los nefilim justo en el contrario. ¿Quién será el primero en encontrar al atemorizado muchacho? Ciertamente, apostaría por ella, ya que para el grupo de hijos del ángel tengo preparadas unas pruebas que probablemente no les hagan ninguna ilusión. La primera de ellas consiste en un desprendimiento de las escaleras por las que intentan ascender al piso superior, no costándome demasiado romperlas mediante la telekinesis, pues al tratarse de una estructura sin terminar de construir no se encuentra demasiado soldada. A todo esto, la cajita de música sigue sonando, así que no tardo en percibir una pizca de miedo en ellos, lo cual me nutre y anima a seguir con mi juego.

Los gritos y voces probablemente alerten a la bruja que va desplazándose por el lugar, supongo que en busca de una forma de subir al siguiente piso. Las escaleras principales están derruidas y ocupadas ahora mismo por el grupo de nefilims, de modo que, si tiene dos dedos de frente, procuraría mantenerse alejada de ahí y buscar otro acceso, el cual voy a ser yo mismo quien lo genere. Hallándome en una de las estancias del primer piso, centro mi atención en el suelo que queda bajo mis pies, a un par de metros de distancia, y dirijo mi energía hacia él, consiguiendo que las partículas de cemento comiencen a temblar para finalmente abrir un boquete, dejando los escombros de tal manera que con un poco de habilidad sea fácil ascender hasta mi actual posición. Abandono lo que sería un baño, siendo consciente de que probablemente unos u otros sean atraídos hasta aquí por el escándalo causado, regresando así a las sombras del edificio abandonado para observar sus movimientos y descubrir quién será el primero en llegar al paradero en el que el chico se halla, cada vez más debilitado por el frío que lo rodea y el terror psicológico que lo acongoja.
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