29/07 ¡Atención, atención! La limpieza por inactividad se realizará a partir de las 22:00 horas en adelante del día 31 de julio. ¡Aprovechad los últimos momentos!


06/06 ¡Atención, atención!¡El Staff os ha preparado una sorpresilla curiosa! ¡Pasaos cuanto antes para echaros un ojo! Seguimos perpetrando maldades...


01/05 ¡Atención, atención! ¡El Staff os ha preparado una nueva Trama Global! ¡Pasaos cuanto antes para echaros un ojo y apuntaros, adoradísimos habitantes del submundo! Las maldades vuelven a comenzar...


30/04 Aun con cierto retraso, el Staff de FdA no se olvida de sus queridos users <3 Así que por San Valentín os hemos preparado una cosita muy especial. ¡No perdáis tiempo y pasaos por aquí!


29/03 Estimados habitantes del submundo. La limpieza de este mes se hará el día 31 de marzo. ¡Aprovechad los últimos ratitos para postear y no perder color!


26/02 Estimados habitantes del submundo. Atendiendo al hecho de que febrero no tiene treinta días, la limpieza de este mes se hará el día 02 de marzo. ¡Aprovechad los últimos ratitos para postear y no perder color!


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Du lukter så bra / Apestas tan bien [Irina Volkova] +18

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Du lukter så bra / Apestas tan bien [Irina Volkova] +18

Con un profundo y gutural gruñido saliendo de mi garganta me despierto. En cuanto abro los ojos la oscuridad de mi habitación se vuelve tranquilizadora, al tiempo que su imagen, la imagen de aquella que se ha convertido en la principal protagonista de mis noches de insomnio se desvanece al instante. - ”Irina Volkova” – gruño mentalmente el nombre de la persona que ha aparecido en mi vida de forma tan repentina pero contundente, desestabilizando mi ya de por si precario mundo. Desde que apareciera aquella fatídica noche en mi vida no ha habido ni un solo momento en el que mi pensamiento no se encontrara cubierto por su sombra, consiguiendo que cada noche, mis sueños se centraran en ella, en esa maldita y jodida sanguijuela que tanto disfruta atormentándome.

- ”¿Quién cojones eres?, ¿De qué coño me conoces?. ¿Por qué demonios no consigo acordarme de ti si por lo visto ya nos conocíamos?, ¿Por qué me has escogido a mi como tu jodido juguete?” – como cada vez que me despierto, con el cuerpo cubierto de sudor y la ropa de la cama totalmente desordenada, las mismas preguntas sin respuesta se agolpan en mi mente, pues no tengo las respuestas a esas preguntas, y lo peor del caso es que ella se ha encargado de negarme ése conocimiento y muchas otras cosas que anhelo con ansia - ”A parte de haberme robado a mi pequeña… y eso lo vas a pagar bien caro maldita zorra chupasangre” – me recuerdo, pues como si ella no hubiera tenido bastante con usarme en sus juegos de lucha, de que me hayan marcado por el resto de mis días, de haber jugado conmigo, burlado de mi, encima tuvo la osadía de robarme una de mis posesiones más queridas, mi preciada moto. Seguramente para ella fue la guinda del pastel, el último acto de burla o de poder sobre mi, pero ese maldito engendro de la noche no me conoce, y no sabe que no pienso parar hasta devolverle cada una de las humillaciones y burlas de las que he sido objeto.

Con este agradable sentimiento de venganza, de revancha, que tanto alegra a mi parte más animal, a mi lobo interior, decido levantarme de la cama, dejando que el frío que entra por la ventana del cuarto me haga estremecerme al encontrarse con mi piel cubierta del cálido sudor. Intentando eliminar de mi mente los pensamientos que tanto asocio a esa vampiresa, me abro la puerta de mi cuarto con cuidado, intentando no despertar a las otras dos personas con las que comparto vivienda; mi hermana y mi sobrino pequeño. Por desgracia, al entrar en la cocina, me queda bien claro que no soy el único que no puede dormir esta noche, pues mi hermana se encuentra sentada delante de la mesa, con un vaso, que por su olor sé que es tila, sujeto entre sus manos - ¿Otra noche sin dormir, hermanito? - me dice nada más verme aparecer en nuestro noruego materno - Por lo que parece no soy el único – le respondo tras soltar un bufido molesto mientras me dirijo a la nevera en busca de algo con lo que calmar la sed que siento ahora mismo.

Tras tomar el cartón de leche de la nevera, pues mi hermana no es de tener bebidas alcohólicas en casa por el pequeño, me giro buscando con la mirada a mi hermana, la cual parece sumida en sus pensamientos. Hasta donde sé parece que hay algo que le preocupa, y por desgracia sé que tiene que ver conmigo, pues, conociéndola como la conozco, seguro está haciendo números para ver cómo me puede ayudar a comprarme otra moto - ”Pero no quiero otra, quiero la mía” – me recuerdo cabreado, sintiendo como la rabia aumenta por segundos en mi interior y el lobo se remueve intranquilo, buscando el modo de salir a la superficie y tomar el control - Creo que más que leche te convendría una ducha bien fría… - el tono divertido e irónico que usa mi hermana, hace que acabe de forma brusca el trago de leche que estoy dando directamente del envase para mirarla enarcando una ceja interrogativamente - ¿Qué? – le pregunto inmediatamente mientras veo esa enorme sonrisa en su dulce rostro al tiempo que me señala con la mirada un punto de mi cuerpo - ”¡Joder!... tengo que acordarme de ponerme el pantalón del puto pijama cuando me levante…” – pienso al instante siendo consciente de que con el bóxer que llevo no consigo sino destacar la potente erección con la que me despierto - ¡Venga ya, hermanita!, como si no supieras de sobras que los hombres nos solemos levantar empalmados, es algo fisiológico – le miento, mientras tomo asiento para no molestarla con esa visión. A pesar de que es cierto, de que los hombres nos solemos levantar muchas veces de esa forma, en mi caso sé que tiene que ver con los putos sueños, cosa que no entiendo, puesto que no son sueños como para excitarme sino todo al contrario - ”Y sin embargo ahí está la cosa, bien dura… ¡hay que joderse!” – me reprocho ante la inverosimilitud del caso.


- ¿Qué te preocupa, mi niña? – le pregunto a mi hermana, una vez ya sentado y después de haber dado cuenta de toda la leche que quedaba en el cartón - Tú, Einar, me preocupas tú… - me dice con voz realmente preocupada - Últimamente estás muy raro… me… asustas… - comienza a explicarme, evitando mirarme a los ojos, haciendo que un nudo se empiece a formar en mi estómago al ver a mi hermana de esa forma, sintiendo que ciertos recuerdos desagradables pugnan por reaparecer en mi mente, recuerdos de lo que hice a mi familia, de aquello que no puedo permitir que vuelva a pasar jamás, pero que como no recupere el control sobre mi mismo, como no logre acabar con la inquietud que me causa la jodida pelirroja, no conseguiré evitarlo - Anoche llegaste con la ropa cubierta de sangre Einar… ¿estás….? ¿en qué estás metido? - pregunta finalmente con la angustia marcada en su voz. La verdad es que no pensé que mi hermana habría sido capaz de descubrir los restos de la sangre de Andreas, de ese pobre capullo que está totalmente colado por la puta pelirroja y al que estuve a punto de matar en un intento desesperado por hacerla salir de su escondrijo.

Durante unos segundos, dejo que el silencio, la tranquilidad se apodere de la estancia, manteniendo mis labios sellados y mi mirada en el cartón de leche que sostengo en mi mano derecha, haciendo como que leo las aburridas letras que allí se encuentran, mientras pongo en orden mis pensamientos - Tranquila, Jannike – le digo finalmente, dejando la leche sobre la mesa y alargando mis manos para sostener las suyas entre ellas - Sólo estoy echando una mano a la policía, ya sabes, a esa agente de la que tanto habla el Damián – le voy diciendo en un tono tranquilizador, mientras rozo mis dedos con los suyos y le miro a sus ojos, a esos ojos del mismo color azul intenso que los míos, esbozando una sonrisa tranquilizadora mientras le hablo - Pero esta noche se acabará, te prometo que después de mañana por la noche, todo volverá a ser como antes – termino de decirle con voz firme, mirándole intensamente a los ojos, demostrándole que lo que digo va en serio - ”Sí, hermanita, mañana por la noche, saldré de caza y esta vez la encontraré y terminaré con ella. Te lo prometo Jannike… mañana por la noche acabaré con esa maldita zorra que tanto me obsesiona” – pienso, reafirmándome en mis intenciones de encontrarla, sobretodo ahora que ya sé cómo lograrlo, gracias a la ayuda involuntaria del pobre Andreas.



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Última edición por Einar Sørensen el Vie Nov 09, 2018 6:47 pm, editado 1 vez


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Du lukter så bra / Apestas tan bien (Einar Sørensen)+18
 

Habían pasado varias semanas desde su encuentro con Einar, donde le había dejado en su cabaña bajo la guardia y cuidado de su fiel compañero. Aunque le molestaba que el lobo no decidiera ir con ella, sino quedarse a velar por el descanso y recuperación de su congénere, no pudo evitar que ese hecho le molestara, pero al mismo tiempo le hacía admirar el trato que tenían los de esa especie. O quizá es que se había movido durante todos esto años por la parte oscura de los hijos de la noche. Había conocido a Simon quién en sus primeros encuentros había evitado que acabara matando a una humana. Y por raro que pareciera, no habían acabado intentando matarse.

Aunque había dado el adiós definitivo a Einar, aun seguía teniendo su moto y bien sabía que era muy preciada. Le había acompañado a lo largo de su vida y aunque en el momento no se había dado cuenta a estas alturas era más que lógico que había notado la ausencia de su posesión más preciada.

Pero no tenía ninguna intención de devolvérsela, al menos no directamente. Cuando se cansara la dejaría cerca de su cabaña y sabía que Valhalla correría a avisar al chucho para que se la llevara. Pero aquella noche quería diversión como casi todas, molestar a alguien, meterse en líos. Pensó en Andreas, aunque llevaba días sin verlo y sabía que estaba enfadado con ella por ser tan descuidada. Aunque ya le había dicho que no se preocupara sabía que seguiría en sus trece. No obstante decidió ir a su casa a buscarlo y para llegar hasta allí usó la moto de Einar.

Sabia donde vivía Andreas e iba a ir en persona a buscarle para averiguar que demonios le pasaba. Aunque lo sabía... Todo el tema de Sørensen le había hecho mella e Irina interpretaba que lo mas fácil era mantenerse alejado, cosa que ella misma también le había pedido. Pero que al parecer y por algún extraño motivo, llevaba días contradiciendo. Quizá se había acostumbrado a tener un compañero de caza y ahora que volvía a estar sola no podía evitar echarlo de menos en parte.

Pese a que no era muy de su agrado, esa noche si decidió llevar botas. La moto desprendía un intenso olor a Einar que hacía que se le pusieran los pelos de punta. Aún tenía clavada su mirada de enfado que tanto le gustaba o sus gruñidos molestos cuando se metía con él. ¿Pero qué? ¿Como podía gustarle algo de ese chucho? Y lo peor de todo es que aún habían más cosas que la atraían, como su forma de luchar o el enérgico latir de su corazón junto al calor que su cuerpo solía desprender. Eso último incluso le resultaba agradable. Movió la cabeza a ambos lados quitándose todos esos pensamientos de la mente. Eran bastante parecidos y aunque no lo admitiera, los signos de estar vivo como el latir del corazón o el calor humano, lo extrañaba y más cuando le había sido arrebatado hace ya tantos años.

Quizá le propondría vivir con ella en la cabaña, aunque hasta ahora solo la había visto Sørensen... Solo él sabía donde estaba y desde entonces no había vuelto a aparecer, su olor se le clavaba con fuerza en las fosas nasales, lo percibiría desde bien lejos. Encendió el motor y aceleró dirigiéndose a la zona residencial en busca del vampiro. Aparcó en uno de los callejones y miró hacia los edificios antes de bajarse y caminar hacia el portal. Incluso antes de llegar a su puerta ya supo que no le encontraría allí, su olor no era intenso, por lo que ni siquiera había estado cerca desde hacía días. Golpeó varias veces la puerta y tras encontrar una negativa, forzó la cerradura y entró sin permiso. - ¿Hola? -

Suspiró pesadamente mientras paseaba por el piso del vampiro mirando lo que había por allí, cogiendo prestada una cazadora, la cual se puso mostrando una sonrisa al darse cuenta de que era bastante cómoda. - No creo que la eches de menos. -soltó una risita llena de picardía. Ya casi lo podía imaginar enfadado por robarle ropa, tras romperle la cerradura e incluso le diría algo por no llevar casco en la moto. Puso los ojos en blanco y soltó un bufido.

Tras un rato salió de allí siendo consciente de que tenía muchos enemigos y que era mejor irse cuanto antes. Tendría que buscarse la diversión por ella misma aquella noche. El olor de alguien cercano le llegó claro y un disparo la alertó mientras miraba alrededor y corría a subirse en la moto, la cual encendió con rápidez acelerando después. El siguiente disparo rozó el lateral de la moto, dejándole una buena marca. Tenía que alejarse antes de que la acorralaran. Se metió a toda velocidad por los callejones mientras notaba como la seguían y seguían disparando, no dándole de milagro. Si conseguía despistarlos podría regresar al bosque sin un rasguño. Se había metido en líos y había matado a humanos inocentes, el propio Simon la avisó y sabía que tarde o temprano acabaría teniendo repercusiones.

Por suerte, era más rápida e inteligente que ellos y al ir en moto podía moverse con más ventaja por lo que tras unos minutos consiguió darles esquinazo. Aceleró más y fijó la vista esta vez en la carretera mientras se dirigía a un bar que conocía. Era de subterráneos y al menos por esos alrededores podía pasar desapercibida.




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Du lukter så bra / Apestas tan bien [Irina Volkova] +18

Su apestoso olor me golpeó las fosas nasales con fuerza mucho antes de que apareciera. Ese maldito olor a jazmín con lavanda que tanto la caracterizaba y que se había vuelto mi obsesión en los últimos meses. Un olor que logró arrancarme un gruñido de lo más profundo de mi ser, uniéndose al largo y profundo aullido que soltó el lobo en mi interior.

Después de la conversación mantenida con mi hermana la noche anterior, aquella en la que se mostró realmente preocupada por mi y en la que tomé la firme decisión de terminar con esta situación de una vez por todas antes de cambiar a otros temas menos importantes, había terminado de idear los detalles que esperaba que dieran su fruto esa misma noche y, por sorprendente que pareciera, había acertado.

La muy zorra no se había presentado cuando amenacé y torturé a su camarada chupasangre, y bien sabe Dios que estaba dispuesto a acabar con su vida con tal de dar con el paradero de la puta pelirroja, pero finalmente me di cuenta de que el pobre infeliz no era más que otro objeto de diversión para ella, por lo que lo dejé continuar con su no-vida, aunque antes me aseguré de quedarme bien con su olor característico aquel que seguí durante semanas hasta dar su guarida, en lugar en el que me encuentro ahora mismo.

- ”Gracias Andreas” – le agradezco mentalmente al vampiro mientras el olor de ella se hace más y más intenso, anunciando su llegada gracias al viento que se ha convertido en su mensajero inconsciente. Con la excitación del momento recorriendo cada uno de los poros de mi cuerpo, permanezco oculto en la terraza del edificio desde el cual me hayo vigilando la casa del vampiro, con la esperanza de que ese demonio de cabellos rojizos apareciese para divertirse con su congénere.

En cuanto aparece no puedo evitar que mis manos se cierren crispadas sobre el duro cemento de la barandilla del edificio y un gruñido de rabia y cabreo rompa el silencio que reina en la azotea al verla aparecer montando mi preciada moto - ”Maldita puta macilenta… como le hayas hecho el más mínimo arañazo a mi preciosidad te juro por mis ancestros que me lo pagarás…” – pienso notando como la rabia desborda en mi interior, sintiendo cómo mi corazón y respiración se aceleran de una forma tan alarmante que, por espacio de unos segundos casi estoy a punto de transformarme allí mismo.

El hecho de que ella sea capaz de generar este control sobre mi, que sea capaz de hacerme perder mi propio autocontrol sacando aquello que he luchado por controlar me molesta muchísimo más que cualquier otra de las muchas cosas que me ha hecho. A parte de que es algo que no entiendo, que me cuesta comprender y que hace que me sienta frustrado y cabreado de una forma inimaginable, siento quizás éste el mayor motivo por el que la odio de una forma tan visceral.

Concentrándome en retomar el control de mi respiración, una respiración que es casi jadeante, espero a que ella aparque y se dirija a la entra del edificio para abandonar mi aventajada posición elevada y descender como alma que lleva el diablo las escaleras del viejo edificio, llegando a la calle con la antelación suficiente como para acercarme a mi pequeña, a mi hermosa y amada Harley. Sin ser capaz de evitarlo, llevado por el amor que le proceso, apoyo las yemas de mis dedos sobre su negra y fría carrocería, acariciándola como si de mi amante se tratase mientras me arrodillo junto a ella, sacando un pequeño rastreador que me ha prestado mi buena amiga Winter de mi bolsillo para colocarlo justo por debajo del sillín, en un lugar que de sobras sé que ella no mirará. Por desgracia, al acercar mi rostro a mi preciada moto no puedo evitar arrugar el rostro en un claro gesto de asco al sentir el apestoso olor de la jodida sanguijuela en ella, pues está claro que la ha impregnado con su olor, un olor que permanecerá mucho tiempo en ella antes de que consiga eliminarlo. Recordándome durante todo el tiempo que tarde en desvanecerse que la muy puta la estuvo usando sin mi permiso.

Una vez colocado el dispositivo de seguimiento, me incorporo con rapidez, alejándome en la dirección que marca el viento, asegurándome así de que ella no notará mi olor y, si lo nota, creerá que es el olor residual que obviamente desprende la que es mi moto a pesar de que se haya apoderado de ella durante estas últimas semanas. Con paso rápido me alejo de la calle, girando en el primer cruce y dirigiéndome hacia la boca del metro más cercana, sacando del bolsillo de mi chaqueta de cuero negro el receptor de señal que me indicará hacia qué lugar se dirigirá ella, pues no creo que tarde en salir ya que Andreas hace rato que abandonó su vivienda para ir a donde le diera la santa ganta, y dejándome vía libre para poder cazar a mi presa con toda tranquilidad esta gran noche.


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Solía tener un don para cabrear a la gente y lo peor era que le gustaba y se le daba bien. Andreas y Einar habían sido claros objetivos suyos. Mientras que a Einar lo había utilizado para sus fines personales, Andreas se había convertido en su único compañero vampiro. El primero que tenía en todos estos años y jamás lo hubiera imaginado.

La vida de la pelirroja siempre estaba rodeada de peleas, muerte, sangre y problemas. Incluso intentando mantenerse alejada de todo eso siempre se veía en medio de alguna cruda situación. Quizá si se alejaba de los alrededores durante un tiempo el ambiente se calmaría y era una posibilidad que llevaba días barajando. ¿Quién notaría su ausencia? Solo su compañero sabría su paradero e incluso estaba pensando no decírselo por su propio bien. Se llevaría con ella a Valhalla, evitando también que pudieran usarlo en su contra o hacerle daño.

Como era de esperar un grupo de cazadores había aparecido en su camino y no parecían muy amistosos. El sonido de los disparos fue lo que la alertó y aunque pudo darles esquinazo durante unos minutos tuvo que ingeniárselas para que no la acorralaran ni la acabaran atrapando. Pero tan concentrada había estado en la huida y pensando por donde podía meterse para salir airosa de todo eso que no se dio cuenta de que una de las balas la había alcanzado a la altura del hombro. La mancha de sangre la alertó de la herida ya que el vestido no cubría esa zona. Gracias a la adrenalina no sintió el dolor pero sabía que tarde o temprano acabaría sufriendo las consecuencias.

Se dirigió a uno de los bares que solía frecuentar pero para su desagrado había demasiado gente alrededor, no quería que nadie la viera ni que le hicieran ninguna pregunta. Por no hablar de la posibilidad de que podía estar alguno de ellos cerca, que era muy remota pero la vampiresa no la descartó.

Aceleró dirigiéndose esta vez al bosque, el único sitio donde sentía como su hogar. Deseando ir a la cabaña pero sabiendo que sería arriesgado. Se adentró dejando la moto de Einar bien escondida y bajando de ella con un resoplido. Tendría que sacarse la bala sino quería sentir ese agudo dolor mucho tiempo más. No era la primera vez que lo hacía, sacarse una bala así misma le resultaba mucho más fácil que si lo tuviera que hacer a otra persona. Aunque también lo había hecho. Miró la herida y volvió a suspirar mientras llevaba su mano a su pernera y sacaba su cuchillo.

- Vamos allá. -se dio ánimos mientras tomaba aire y clavaba el filo. Apretó los dientes esperando poder sacarla rápido.

Tan ensimismada estaba que bajó la guardia. Se había ocultado bien entre la maleza del bosque mientras se apoyaba en uno de los árboles. La moto estaba bien escondida para que no llamara la atención de nadie.ç

¿Donde estaba Andreas cuando lo necesitaba? Ahora mismo el vampiro no le vendría nada mal. Pero ya había asumido que la estaba evitando y en el fondo no podía evitar que le molestara ese hecho, aunque no podía hacer nada si es lo que él quería.




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- ”Realmente estos chismes funcionan de maravilla…” – pienso levantando la mirada de la pequeña pantallita en la que me indica dónde se acaba de parar mi objetivo - ”Gracias Winter, te debo una y gorda” – me sonrío antes de decirle al taxista que ya puede detener el vehículo.

Tras pagarle dejándole una buena propina y sin poder evitar sonreír ante su cara de sorpresa por haberle guiado hasta un punto perdido en el bosque y pedido que me dejara allí, en la inmensidad de la nada, me apeo del taxi, dejando que los aromas del bosque inunden mis fosas nasales. Aromas que van acompañados de ese hedor a ella, de esa peste que me va a llevar por fin hasta mi presa. Estoy seguro de que si el taxista hubiera visto la expresión que ha adquirido mi rostro simplemente con pensar en que la tengo tan cerca, habría salido chirriando ruedas, pues esta preciosa noche pienso terminar de una vez con todas con la zorra, sonsacarle las respuestas y hacerle pagar todo lo que me ha hecho pasar.

En cuanto el silencio del bosque nocturno se apodera de aquel trozo de carretera, no dudo en adoptar mi forma animal, en pasar por esos momentos de dolor que nos trae cada cambio a los Hijos de la Luna, pero que nos libera de las limitaciones de nuestro cuerpo humano, abriéndonos un amplio abanico de nuevas sensaciones, algo que compensa mil veces el agónico dolor que recorre nuestros cuerpos al cambiar.

Elevando mi testa al oscuro cielo, inspiro con fuerza y profundidad el fresco aire nocturno, detectando sin problemas su olor, esbozando lo que podría denominarse una sonrisa, pese a que mi hocico lobuno no está diseñado para ese tipo de gestos. Mi lobo se revuelve, emocionado por lo que está por llegar, e incluso pretende lanzar un aullido de placer, de júbilo, pero lo acallo, no permito que nada surja de mi garganta, puesto que no quiero que la zorra pelirroja advierta mi presencia hasta que no sea demasiado tarde. Por esto, no me demoro más junto a la carretera, impulsándome con fuerza con mis cuartos traseros para comenzar una veloz carrera en pos de ese olor, de ese hedor que guía mis pasos mejor que cualquier aparato humano.

No he terminado de adentrarme más que unas cuantas zancadas en el bosque cuando encuentro una de mis posesiones más queridas, mi Harley. Sin poder evitarlo, me detengo al instante, olfateando a mi alrededor sabiendo que ella ya no se encuentra cerca, que se ha marchado y que… - ”Sangre… sí… huele a sangre…. Vaya, vaya… así que la cabrona está herida ¿eh?, más fácil será encontrarte zorra… tú verdugo está en camino, y podrás esconderte, pero no huir de él” –. Mi olfato no me engaña, en el aire puedo notar perfectamente el aroma de la sangre, junto con su apestoso olor y el mío que emana todavía de mi amado vehículo.

Llevado por la certeza de que ahora sí que es imposible que se escape, decido recuperar mi apariencia humana a pesar de las protestas de mi lobo, el cual está ansioso por tomar el control y hacer aquello que cree que no soy capaz de hacer conscientemente. Pero necesito tocarla, necesito sentir la dureza y la suavidad de la curvas de mi pequeña bajo mi mano, por lo que no tardo ni un minuto en apartar las ramas con las que ha cubierto el vehículo para poder acariciar su superficie con cuidado - Mi pequeña… ¿Te ha tratado mal esa furcia? – le pregunto en mi idioma materno mientras la acaricio, sintiendo como el alivio por tenerla de nuevo conmigo se apodera de mi cuerpo, relajándome considerablemente con su tacto hasta que noto como la rabia estalla, haciendo que me arrodille en el suelo y una expresión de dolor, que pronto muda a una de profunda rabia, se instale en mi rostro al detectar una profunda mella, una línea larga y recta que cruza la parte posterior cual cicatriz en la piel. - ”Estás muerta” – sentencio mentalmente, mientras un profundo y agresivo gruñido surge de mis entrañas, pues esa maldita chupasangre ha marcado mi preciosidad al igual que me marcaron el rostro por su jodida culpa.

Quizás sea coincidencia, o quizás el hecho de ver la rascada en mi moto, pero sea como sea, la cicatriz de mi rostro, aquella que me hizo la maldita bruja en el combate, comienza a escocerme con fuerza, consiguiendo que lleve mi mano hacia ella y la roce con fuerza, notando como el escozor va en aumento.

Sintiendo la rabia extenderse por cada uno de los poros de mi piel, me aparto de la moto, comenzando a adentrarme en el bosque, sabiendo exactamente hacia donde me van a dirigir los pasos de la maldita, al mismo lugar en el que estuve recuperándome durante tantos meses y que, pese a que he estado acudiendo a él regularmente, parecía que ella había desistido de regresar, a su casita en el bosque. Mientras avanzo en la dirección que me indica su olor, no puedo dejar de pensar en las mil y una formas con las que me gustaría destrozarla, aunque sé que lo primero que tendré que hacer será encargarme del pequeño lobezno que siempre la espera allí y que dudo mucho que deje que disfrute destrozando a su querida ama, algo que no entiendo, puesto que ese maldito ser pelirrojo está claro que no posee sentimientos.

Pronto el hedor a ella se hace tan fuerte, que es imposible que su origen no esté justo a mi lado. Con una sonrisa macabra en mis labios, avanzando agachado, casi arrastrándome por el suelo del bosque la localizo, oculta entre la maleza, apoyada contra el viejo tronco de un abeto. Rodeándola en sigilo, manteniéndome siempre en la dirección contraria a la suave brisa que sopla en aquel trozo de bosque, me voy acercando, situándome cada vez más y más cerca hasta tenerla justo donde llevo noches soñando que la tendría.

Nada más pronuncia aquellas dos palabras justo antes de clavar la punta de su cuchillo en una herida que luce su hombro, me incorporo con rapidez, entrando con la misma velocidad en su campo de visión. Aprovechando haberla pillado por sorpresa le sujeto la mano que empuña el cuchillo con una mano mientras le sonrío triunfal, clavando mi mirada asesina en sus oscuros ojos - Hallo!, ¿Te acuerdas de mi? – le digo en tono seco, duro, conforme a mi mirada - ¡Oh!, ¡Vaya…! Perdona… que te he interrumpido… pero tranquila, deja que te ayude – añado en tono sarcástico antes de introducir con violencia el dedo índice de mi mano libre en la herida de bala de su hombro. Sin hacer caso a su reacción, ni gritos, voy abriéndome paso en el interior de su carne con el dedo hasta notar como el pulpejo toca el contorno inconfundible de una bala, la cual no dudo en empujar con fuerza, introduciéndola más profundamente en su interior, hasta notar cómo se incrusta en el hueso - ¿Duele?, pues no es nada con lo que vas a sentir hoy, maldita zorra. Grita, grita todo lo que quieras, nadie va a venir en tu ayuda – le susurro al oído sin soltar su mano ni sacar mi dedo de su herida - Te metiste con el hombre equivocado – termino de decirle en un tono de voz impersonal, sin emoción que le indique que no voy a tener compasión alguna con ella.


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